2024 Cuadernillo de Reseña
2024 Cuadernillo de Reseña
Taller de Escritura
Cátedra Vernino
2024
Material preparado por Teresita Vernino, Patricia Somoza, Osvaldo Beker, Alicia Méndez, Magdalena Giovine y Silvana Meta
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Índice
1. Reseñas literarias
-Sobre Los lemmings y otros, de Fabián Casas, por Sandro Barrella
-Sobre El tiempo es un canalla, de Jennifer Egan, por Juan F.
Comperatore
-Sobre Mañana no estás, de Lee Child, por Juan F. Comperatore
-Sobre Tres luces, de Claire Keegan, por Stefanía Coggiola
-Sobre Cosas pequeñas como esas, de Claire Keegan, por Martín
Bentancor
-Sobre Magnetizado, de Carlos Busqued, por Graciela Speranza
-Sobre Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez,
por Violeta Gorodischer
2. Sobre el género
-“La reseña como género discursivo”, Daniel Link
-“Enamorado”, Graciela Speranza
-“Críticos de cine”, Javier Porta Fouz (fragmento)
3
1. Reseñas literarias
4
5
LA NACIÓN. Suplemento Cultura-Domingo 16 de abril de 2006 El orden de los cuentos no es arbitrario. El primero presenta,
1 de mayo, 2024
htpps://revistael diletante.com
30 de abril de 2016
todos esos condimentos que logran en el lector algo difícil de
conseguir a través de la escritura: la sensación física que despierta el
miedo. La autora del cuento en cuestión se llama Mariana Enríquez
Violeta Gorodischer (Buenos Aires, 1973) y algo del tema sabe. Ella, que también
escribió Los peligros de fumar en la cama, las crónicas de sus viajes
Si el terror ha sido catalogado, a lo largo de los años, como uno de a cementerios en Alguien camina sobre tu tumba y la novela Bajar
los géneros "menores" de las letras argentinas, algo empezó a es lo peor, entre otras, vuelve ahora a la escena literaria con Las
cambiar de un tiempo a esta parte. La propagación de series, cosas que perdimos en el fuego (Anagrama): un conjunto de cuentos
películas y cierta reapropiación pop de los grandes maestros del que la consolidan como la princesa del terror en la Argentina. De
género, con Stephen King a la cabeza, le fueron dando un lugar cada visita en el país para la Feria del Libro, el legendario editor Jorge
vez más visible y, por qué no, consolidado en el terreno de la Herralde presentó el libro el sábado pasado y habló maravillas de
literatura vernácula. esta autora, que lo dejó "impactado" ya en la primera lectura.
Uno de los últimos exponentes fue, de hecho, la antología que Como buena alquimista, Enríquez no sitúa los disparadores del
celebra al gran escritor norteamericano King, tributo al rey del miedo en los lugares clásicos o, mejor dicho, esperables, sino que
terror, editada por Interzona. Allí, diversos escritores de América logra filtrarlos detrás de cierta estructura engañosa: si el escenario
latina rindieron su homenaje desde las apuestas más diversas: recurrente de sus historias, siempre locales, es una ciudad marginal y
zombis, apariciones, sectas, pacientes psiquiátricos y demonios son "peligrosa" (de las calles más abandonadas de Constitución a las
sólo algunas de las variables que fueron tomando estas historias. desoladas rutas argentinas en una noche oscura), lo que acecha se
Entre ellas, vale decir, se destaca un cuento sobre adoradores revela de pronto como algo totalmente distinto, como si el riesgo
satánicos ("Los Domínguez y el diablo") en el que no falta ni la latente en la marginalidad perteneciera a otro orden. No es el peligro
mirada infantil, ni el ritual iniciático, ni el clima pesadillesco, ni tradicional, no son nuestros cotidianos fantasmas de clase media los
que podrían hacernos daño: la verdadera amenaza está en otra parte, toxicidad del Riachuelo. En los colegios, a plena luz del día, el
parece sugerir, en susurros, la autora. Lo mismo sucede con el silencio adulto ante el bullying toma nuevas connotaciones cuando
espacio doméstico: en el universo familiar de las casas, refugio una de las niñas se arranca las uñas en medio de la jornada escolar.
urbano por excelencia, es donde más inseguros estamos.
Tampoco el feminismo le resulta ajeno a la autora (casi todas sus
La destreza narrativa se exhibe en una escritura que es por protagonistas son mujeres), pero la perspectiva de género se aborda
momentos juguetona, por momentos experimental, que amaga desde una posición compleja, sin polos maniqueos. De alguna
incluso con construir una sólida historia cercana al policial, o indaga manera, lo terrorífico se duplica: junto a los núcleos intangibles del
a fondo en la psicología de los personajes hasta que de pronto el miedo conviven relaciones de pareja que son, literalmente, "de
desenlace golpea como un cross a la mandíbula y resignifica todo el terror": ellas están presas del vínculo, por una u otra razón, al mejor
relato volviéndolo escalofriante. El miedo irrumpe entonces como en estilo gótico, cuestionadas por hombres que ponen en duda sus
un efecto de choque, siempre inesperado, hiperbólico, explícito. percepciones. El cuento que da origen al título del libro es uno de los
Porque, eso sí, hay que decirlo: lejos de la elipsis o las sugerencias, más extremos: un grupo de Mujeres Ardientes se incendia por
Mariana Enríquez muestra todo, y lo muestra con morbo. voluntad propia en protesta a los femicidios; quieren crear "una
nueva belleza" para que los hombres ya no tengan a quien quemar.
Cierto aire de denuncia social puede percibirse, también, en este
Los "machos" causan el malestar femenino, pero son ellas, con sus
libro que ya promete publicación en 20 países. Pero lo interesante es
excesos, las que devienen brujas contemporáneas, amenaza latente
que Enríquez no cae en lugares comunes, sino que se ubica en una
para cualquier par.
zona más bien incómoda para abordar estos temas: mientras en
Constitución las madres adictas y desesperadas entregan a sus hijos Los 12 cuentos arman un conjunto sólido. Entre el acriollamiento del
para ritos satánicos, en la villa, tal vez recuperando su intención género, el trabajo con la construcción de personajes y el in
original de crítica a las formas de sometimiento, los pobres crescendo narrativo, Las cosas que perdimos en el fuego ilumina con
perseguidos por la policía se vuelven zombis deformados por la
luz intermitente de velas las zonas más oscuras de la literatura
argentina.
2. Sobre el género
La reseña como género discursivo agentes (editores, medios masivos, críticos, escritores), la reseña se
convierte a su vez en objeto de intercambio:
Daniel Link, material de cátedra, 1988
a. Nadie ignora que, más allá de la evaluación, la recensión de
1. Historia y sociología un libro equivale a su promoción: No importa lo que digas,
pero necesito que salga comentado.
A comienzos del siglo XVIII se constituye la crítica literaria b. Los críticos arman bibliotecas ciertamente fabulosas con los
(subsidiaria de la charla de salón, o de café, según las épocas) como ejemplares que las editoriales mandan como servicio de
un género más o menos definido y como uno de los hitos iniciales en prensa. Jamás podrían soportar que un editor, airado,
la formación de una esfera pública burguesa. Los primeros suspendiera ese servicio.
“semanarios morales” (el Tatler, 1709; el Spectator; el Guardian) c. La publicidad de las editoriales está en relación directa con la
incluyen ya reseñas y críticas de arte y literatura. El crítico organiza crítica de sus libros (aunque no se sepa bien en qué porcentaje
el juicio profano del público: se entiende a sí mismo como y hasta qué punto): “¿Vas a poner un aviso en el número que
mandatario del público y, al mismo tiempo, como su pedagogo. De viene? Sale un comentario del libro que publicaste”; “¿No
aquellos años a estos, todo ha cambiado mucho, pero nada sabés si van a comentar algo nuestro en el número que
demasiado. El crítico que hace reseñas sigue funcionando en tanto viene? Porque tengo que reducir el presupuesto de
juez de arte, es decir: a partir de la evaluación de la obra-mercancía publicidad”.
que se somete a su juicio (hipotética y tal vez ilusoriamente,
autónomo respecto de nada que no sea su propio “raciocinio”). La 2. Analítica
reseña, así, es el género de la crítica donde la evaluación aparece de
manera más explícita. La reseña firmada supone un compromiso de la firma respecto de lo
Con la constitución de mercados literarios más o menos que está diciendo. Y, al revés, garantiza cierta legibilidad y una
sofisticados y con fluidos sistemas de relaciones entre los distintos posición de lectura (Ya sabemos desde donde lee HAT).
Generalmente, la reseña incluye los datos completos de edición suministrar ejemplos (detenerse en aspectos que excedan, en suma, el
(autor, título, lugar, editorial, año, número de edición, traductor si lo mero resumen del argumento).
hubiera, número de páginas –siempre par–, precio de tapa, etc.).
Además de “presentar” al autor (obra anterior, básicamente) y
resumir las características del texto (argumento, tipo de escritura,
estética de la que se desprende, etc.), el crítico evalúa el libro en su
conjunto: aspectos industriales de la mercancía (encuadernación,
impresión, tipo y calidad de papel, etc.) junto con sus aspectos
“intelectuales” (calidad de la traducción y grado de traición del
original, si la hubiera; significación del texto en el contexto estético-
cultural que le corresponde: hito, importancia decisiva, nueva
equivocación, repetición insustancial, profundización de una
tendencia, revolución, retroceso, desautomatización, etc.). Pero,
además, se evalúa el hecho mismo de la circulación de esa
mercancía: el sentido del texto en el sistema literario al que se
integra, su productividad, su necesidad, su prescindencia. Esto último
funcionaría como apelación directa al lector: Por esto, no/sí lo
compres.
De acuerdo con el espacio disponible para la crítica, es
posible acentuar o no su carácter analítico. A mayor espacio, mayor
posibilidad de: a) proponer proposiciones, b) justificarlas, c)
OTRA PARTE Nº 13, verano 2007-2008 del director taiwanés Tsai Ming-Liang y otro sobre el austríaco
Enamorado Michael Haneke, por ejemplo) solo comenta libros, pero sus filosas
Sobre las luminosas lecturas críticas de Pablo Sicardi referencias al cine y al arte contemporáneo dejan ver que no concibe
Por Graciela Speranza
la miopía forzada del especialista y piensa “el arte en general”. No es
la amplitud del espectro, sin embargo, lo que más sorprende en sus
En el paisaje desleído de nuestra prensa cultural relumbran dos veces
lecturas. Los acopiadores de páginas, ristras de autores y títulos
al mes, ocasionalmente tres, las reseñas críticas de Pablo Sicardi en
abundan entre los críticos, pero lo que lo vuelve único en el espacio
el semanario Diagonal. Cuando ya nos resignábamos a dar por
vital que media “entre los reseñadores ramplones de los diarios y los
extinguida la especie, brilla por fin un crítico capaz de liberar al
recolectores de polvo de la academia” (la ironía, citada en una de sus
lector de las trampas de la mercadotecnia y orientarlo en el popurrí
reseñas, es del británico Clive James) es una mezcla de rigor y
de las librerías. En dos páginas formato tabloide, ocasionalmente
efervescencia, inteligencia y gusto, densidad y transparencia. Sicardi
tres, Sicardi se explaya a gusto sobre sus últimas lecturas, un
lee como quien sale de viaje a un país desconocido y vuelve del
espectro muy variado de novedades que no descarta el ensayo ni la
paseo transformado: comparte con el lector el arrebato frente al
poesía pero prefiere la ficción, y en el que la narrativa argentina o
hallazgo, contagia entusiasmo a medida que avanza en el comentario,
americana se mezcla borgeana y despreocupadamente con la europea
plantea buenas preguntas, las responde, ilumina la generalización con
o la oriental. Para desvelo de todo lector voraz, Sicardi parece leerlo
ejemplos, no descansa hasta encontrar una formulación precisa para
todo, pero es apenas un efecto de su perspicacia en la selección.
una peculiaridad poética y es un portento de claridad y sutileza. No
Aunque su curiosidad es infinita y está humanamente al día con los
hace alardes de estilo que competirían en vano con el del autor u
escritores argentinos y los latinoamericanos, admira hasta la idolatría
opacarían la limpidez del argumento, pero escribe sobre literatura,
a algunos centroeuropeos, a tres o cuatro franceses, a un par de
entre otras cosas, porque aprecia la buena prosa; no le alcanza con la
italianos y a algún español, tiene debilidad inocultable por los
mera redacción instrumental y cultiva una lengua precisa, suelta,
anglosajones. Salvo raras excepciones (un largo ensayo sobre la obra
rica, graciosa. En poco menos de dos años, digámoslo de una vez sin
temor a exagerar, ha compuesto sin proponérselo (¡editores, Saber y gusto, claro, son también indispensables en el
atención!) una antología del mejor ensayo crítico que se ha escrito ejercicio solvente del género. Sicardi no se entrega a las jergas
entre nosotros en los últimos tiempos, en cualquier género y medio. metalúrgicas del textualismo, ni al mero sociologismo, ni al
Habida cuenta de la proeza y considerando su edad (es historicismo árido, ni al abuso de la théorie que atrofia mucha
sorprendentemente joven), cabe preguntarse: ¿cómo lo hace? producción crítica (y ocupa, de hecho, un lugar muy marginal en la
carrera de Letras), pero tiene sin duda una formación sólida que ha
El espacio, para empezar, no es un detalle menor librado al
ganado en la academia. Su enciclopedia es una combinación personal
azar. Que para revitalizar el género Sicardi haya preferido las páginas
de estudio sistemático y deriva caprichosa por la literatura del
de un semanario de actualidad heterodoxo como Diagonal, con una
mundo, dosis considerables de ensayo y filosofía, mucha curiosidad
sección de cultura muy nutrida pero despareja, es su primer y más
y sobre todo desprejuicio. La docencia lo estimula (se intuye en la
enfático enunciado sobre la crítica en los medios. Sabe que la
vena pedagógica de sus lecturas) y sabe que hay en la universidad
elección soberana del libro, el plazo holgado, la extensión generosa,
más contracción al estudio, más concentración y pensamiento
la certeza de integridad y la estricta periodicidad de los artículos son
riguroso, pero es probable que nunca avance demasiado en la carrera
requisitos no negociables para garantizar la necesidad, el ímpetu y el
de obstáculos de los claustros y termine abandonándolos. La
rigor crítico con los que ir afianzando una voz propia –confiable,
comprensión cabal de las tramas institucionales, la elaboración de
simpática, adictiva incluso– que el lector pueda reconocer,
injundiosos papers (partes de “un trabajo mayor” que nunca se
acompañar y hasta esperar. (Cuando los suplementos de los grandes
completa) y el globetrotting de los congresos, todos requisitos
diarios reconozcan por fin esos principios básicos del
indispensables para hacerse un lugar en la academia, le robarían
funcionamiento de la crítica en la prensa cultural, aceptarán
preciosas horas de lectura disfrutable que no negocia a ningún precio.
encantados sus condiciones y todos ganarán lectores: Sicardi, la
literatura y los suplementos.) Pero hablamos también de gusto. Sicardi sólo escribe sobre
libros que lo deslumbran, lo inquietan, lo perturban o le disparan
preguntas, autores con los que contrae inmediatamente una deuda de virtuales, pero el tiempo (y las lecturas y relecturas) que invierte en
gratitud que la lectura intenta saldar, o en los que encuentra una cada reseña transforma los comentarios repentistas y livianos de la
constelación luminosa de atributos nunca vista, un artefacto curioso, web en virtual hojarasca. Sicardi no es un detractor de la crítica en la
una forma, un uso de la lengua o de los géneros, una vía red, pero detesta (lo ha dicho entre líneas en varios de sus artículos)
insospechada de pensamiento o acceso al mundo, que sus inflexiones autóctonas: las compulsas de opinión, los rankings, la
inmediatamente se siente desafiado a nombrar, caracterizar y ligereza, la frivolidad sobreactuada, el narcisismo, el anonimato
compartir. Ese primer e indefectible estímulo para escribir sus cobarde y la violencia salvaje. No comparte, es evidente, una idea de
lecturas lo separa claramente de una fauna muy variada que ha la política de la cultura que deja muy poco espacio para la
reemplazado a la especie genuina del crítico: los burócratas que admiración razonada y el disfrute, alejados del poder y la
cumplen con las exigencias del género a reglamento (campeones del autopromoción.
estereotipo, los arabescos inconducentes y la dilatación de las Pero el centro medular de su revitalización del género, en
solapas), los mandarines que anteponen el dogma a la lectura y realidad, reside en el ejercicio mismo de la lectura crítica. Porque
dictaminan qué y qué no hay que leer, los arribistas a los que abrir ¿qué lee Sicardi cuando lee? ¿Qué escribe después? Para empezar,
juicio (sobre todo negativo) les da un cosquilleo de poder, los sádicos tiene un talento imponderable para presentar el argumento de una
que destrozan deportivamente libros malos y los resentidos que sólo ficción, el plan de una obra, su tema central o su materia. Las síntesis
señalan fallas de los buenos, los tecnócratas que describen son ya una versión microscópica de la lectura, labrada en la filigrana
“operaciones”, “construcciones”, “mapas” y “sistemas”, los venales de los adjetivos con los que califica a los personajes o los
que sólo intercambian favores o comentan libros de sus amigos, los procedimientos, en el modo en que anuda causalmente los motivos o
eternos jóvenes (obligados a entrar en la órbita del último cínico, el los sucesos, en las fórmulas económicas (aforísticas casi) con las
último excéntrico o el último marginal por miedo a perder el tren), que, interesada y estratégicamente, condensa líneas que luego la
los dinosaurios, los oscuros, los sencillamente ágrafos. El nervio de crítica despliega y crean en el lector la urgencia incontenible del
sus argumentos podría acercarlo a los bloggers y sus debates
libro. A veces señala allí mismo genealogías, distancias, aires de mundo imaginario, que su dimensión alegórica no nos afecta sino
familia. No alardea con referencias decorativas a otros autores y como un eco, o un fármaco que se disuelve lentamente en nuestro
otros libros, sino que compara y contrasta para acercarse más a la metabolismo”, escribió sobre Nunca me abandones de Kazuo
singularidad del que está leyendo. Porque lo que desvela a Sicardi de Ishiguro) y a veces le basta con un adjetivo (la ambición “tentacular”
ahí en más es arbitrar todos los recursos disponibles para caracterizar de Don DeLillo, “la prosa libre, pragmática, aparentemente
con precisión esa molécula que define al escritor, esa combinación desanoticiada de sus efectos literarios” de Philip Roth). Pero no sólo
propia de lecturas, materia y procedimientos que lo distingue (“eso cuentan sus certezas, sino también, y quizá más, el teatro de sus
que descubrió por sí solo”, según la fórmula feliz de otro británico, vacilaciones frente a la extrañeza de lo que ha leído, que la lectura
James Wood, o el clarísimo “La inventó” de nuestro David Viñas), pone en escena como un bastidor transparente del juicio. No se
para decirnos después qué aparece detrás de esa forma nueva. Véase enamora de sus ideas ni las suelta cual oráculos sellados que
por ejemplo el comienzo de uno de sus primeros artículos: “Afanosa, paralizan el pensamiento del otro, sino que avanza y retrocede,
audaz, extrema, callada, sólo una ristra de adjetivos que se anulan siembra dudas e invita al diálogo. Véase si no en este breve catálogo
puede aproximarse a la agitada densidad de la escritura de W.G. extraído de sus últimas lecturas: “Hacia el final, descubrimos que,
Sebald. Cuando apareció su libro Los emigrados recordamos como cualquier ser humano, Ravel se nos ha escapado. Pero ¿no es
inmediatamente el comentario de Walter Benjamin sobre Proust: precisamente eso lo que nos lo ha acercado?” (“Ravel de Jean
todas las grandes obras fundan un nuevo género o disuelven uno Echenoz”). “Esa sencillez cortante distingue a sus poemas más
anterior. Nos enfrentábamos al primer escritor contemporáneo desde hondos. ¿O es la economía? ¿O la respiración?” (“El salmón de
Beckett que había encontrado la forma de oponerse al buen gobierno Fabián Casas, reeditado”). “¿No bastaba con esa audacia para el
de la forma novelística convencional, y empujar al realismo al intimismo y el sentimiento trágico, vertida en una prosa inspirada,
autoexamen.” A veces puede describir una peculiaridad formal o una incomparablemente suelta (y, si se me permite, verdadera), única en
visión del mundo de la obra en una frase (“La novela es tan nuestra literatura reciente? ¿La alegoría social no es innecesaria?
pertinentemente concreta, tan atenta al retratar las minucias del Quizá no” (“El desperdicio de Matilde Sánchez”). (Porque digamos
al pasar que, a diferencia de la mayoría de sus pares hombres, Sicardi asentarse en la mirada de su protagonista, la novela logra hacer
lee también a las mujeres, no por cumplir políticamente con la cuota, ingresar la diversidad y la mezcla, aunque en todas las historias
sino porque, frente al inclaudicable machismo que reina incluso entre habita por igual un trasfondo sórdido, que, en cierto punto, también
nuestros varones más progresistas, no reduce el género femenino a está en simbiosis con ese espacio de la ciudad.” “Novela de acción,
las extravagantes tiempo completo, las sobreactuadamente tontas, las Springfield contagia su ritmo en cada capítulo y logra el objetivo de
fálicas y las locas.) entretener y pasar un buen rato. Al fin y al cabo, algo similar a lo que
todos buscan cuando se encuentran entre amigos.” Sicardi se
Como se desprende de los ejemplos, Sicardi ha recuperado
preguntaba con razón: ¿cómo confiar en el juicio literario de gente
para la crítica la discusión sobre la intención y el valor, pero el juicio
que piensa y escribe tan mal?
se desprende naturalmente de la lectura y no del corolario forzado de
dos o tres adjetivos salpicados en el cierre. Sabe, además, que el En este panorama desolador sus críticas descollarían sin
estilo no es ornamento del pensar sino su misma sustancia y hace de demasiado esfuerzo. Pero no. Artículo a artículo, Sicardi intenta leer
la claridad un estandarte: escribe con gracia, pero nunca se monta en más despojado de prejuicios y mejor. Sólo cabe esperar, entonces,
la ola de su prosa, reduciendo a pura espuma el argumento. Con una que no se desanime y haga escuela. Y algo más. Nadie le pide que
oportuna constricción del yo, equilibra idea y goce con una lengua pierda tiempo con el furor antológico del marketing juvenil ni que se
precisa (la claridad es enemiga del autoengaño) que se permite la inmole en el “compre nacional”, pero bien podría leer un poco más a
deriva, sí, pero nunca pierde el rumbo del pensamiento; lo indignan los compatriotas de su edad. Y todavía algo más. Algunos artículos
por igual la mediocridad y la inteligencia autoindulgente. No hace ganarían en fluidez con menos profusión de citas. Aunque
mucho, en un desliz catártico sobre el estado de la crítica, citó estas pensándolo bien, entre tanta medianía y narcisismo, cómo no
gemas de algunos de sus colegas, que colecciona sin firma: “Siempre perdonarle que copie abundantemente, cual enamorado rendido, esa
con la misma coherencia ideológica e inteligencia aguda, sus libros voz que lo cautiva.
son siempre sorprendentes en cuanto a lo literario”. “A pesar de
ADN Cultura, viernes 17 de febrero de 2012 “Querida señorita Kael, dado que usted sabe tanto del arte del
cine, ¿por qué no usa su tiempo para hacer cine?” Esto es parte de un
Críticos de cine
mensaje que le llegó a Pauline Kael en 1963, cuando hacía crítica en
Oscar Wilde decía que la crítica podía ser un arte. Pero no siempre radio. La estadounidense Kael –pocas pulgas, ingeniosa y veloz–
lo es. Para acercarse a ese ideal, tiene que contar con cuatro
elementos tan diferentes como los cuatro puntos cardinales: la contestó, entre otras cosas: “Hay una respuesta estándar a esta vieja
información, el análisis, la interpretación y la evaluación. idiotez de si-usted-sabe-tanto-del-arte-del-cine-por-qué-no-hace-
Por Javier Porta Fouz Para LA NACIÓN películas. Uno no necesita poner un huevo para saber si el huevo
tiene buen sabor.” Y agregó:
1
“Considero que la crítica es un arte, y si en este país y en este
¿Qué se puede decir de los críticos de cine, así, en general?
tiempo se practica con honestidad, no genera mayores ganancias que
Empecemos con una frase que se escucha con frecuencia: los críticos
ser un cineasta de vanguardia. Mis queridos y anónimos oyentes que
de cine son cineastas frustrados. Listo, ya está mal. Decir que los
mandan cartas: si creen que es tan fácil ser crítico y tan difícil ser
críticos de cine son cineastas frustrados es como decir que son
poeta, pintor o experimentador fílmico, les sugeriría que intenten
rubios. Como decir que los empleados bancarios se desabrochan la
ambas cosas. Quizás descubran por qué hay tan pocos críticos y
corbata en el subte. Algunos seguro que no lo hacen, y hay otros que
tantos poetas”.
trabajan en bancos situados en calles a las que no llega el subte.
Otro que consideraba que la crítica podía ser un arte era
Generalizando, también se puede decir que mucha gente generaliza
Oscar Wilde, que en El crítico como artista lo decía desde el título.
sobre los críticos de cine. “Callate, director frustrado.” Uf. ¿Si uno
A partir del personaje de Gilbert, Wilde provocaba: “Resulta mucho
opina sobre algo se lo considera como a un creador de ese algo, pero
más difícil hablar de algo que hacerlo. […] La acción, de hecho, es
frustrado? OK, quedemos así. Los hinchas de fútbol son directores
siempre fácil, y cuando se nos presenta en su forma más agravada,
técnicos frustrados. Y los que critican a los críticos de cine son
críticos de cine frustrados.
por ser continua, y que para mí es la actividad industrial, deviene El tercer elemento es a la vez el más difícil y el más tentador,
simplemente en refugio de gente sin nada que hacer”. el de mayor posibilidad de brillo y seducción: la interpretación, que
[…] se logra al ubicar lo analizado en contextos de significación más
3 amplios. En Open Range podemos decir que esos grandes planos
Aire, fuego, tierra, agua. Cuatro elementos. La crítica también, para generales remiten, por un lado, a la conciencia del género western
ser crítica y no otra cosa, debería tener cuatro elementos. que tiene Costner como director. Son planos elegíacos, planos de un
Uno es la información. No es, o no debería ser, el número género que no existe más. Cada nuevo y aislado western
uno, el más importante, pero empezamos por ahí porque es fácil. Por contemporáneo ya no es una épica, sino una elegía. A eso ayuda la
ejemplo: se habla del actor Kevin Costner. Se puede decir que música y también la historia que cuenta la película de Costner: el fin
dirigió películas. Que dirigió Open Range, que aquí se estrenó como de los pastoreos libres y la imposición definitiva de los límites en la
Pacto de justicia. Estamos informando. Datos. Claro: hoy la tierra, el fin de la vida nómade de los cowboys. Para interpretar
información no vale lo mismo que en la década del 60, cuando en la tuvimos que haber ubicado la película en la historia del género y en
revista Tiempo de Cine había una sección de fichas de películas. la historia del oeste de Estados Unidos.
Hoy, abundar en información acerca de datos fácilmente ubicables Y, por último, el cuarto elemento: la evaluación. Open Range
con tres o cuatro clics de un mouse –o de pantalla táctil– puede ser es excelente, y fue una película soslayada por mucha gente (ignorada
considerado un despilfarro. y subvalorada). Sí: evaluar es poner estrellitas. Bah, evaluar es
Otro elemento es el análisis. Análisis: disección, también poner estrellitas, pero puede ser mucho más interesante que
categorización, conceptualización. En Open Range, sobre todo en su eso. Veamos una pequeña crítica sobre un disco, para salir un poco
primera parte, abundan los grandes planos generales. Ya estamos del cine: “Uno de los lanzamientos más gloriosos en la historia, la
analizando. Para decir lo que dijimos tenemos que saber qué es un canción del título del tres veces platino The Final Countdown es
gran plano general, tenemos que ser capaces de identificarlo. bombásticamente brillante, basura gloriosa, un asalto nuclear y
capilar que sólo pudo salir eyectado de los vacuos años ochenta.”
Así empezaba la crítica del disco La última cuenta regresiva, del forma. Si bien hay crítica de cine que se hace por radio y por
grupo sueco Europe, escrita por Doug Stone para el sitio web televisión, concentrémonos en la más relevante: la escrita. La
Allmusic.com. Y terminaba así: “Se puede vivir sin The Final escritura es el quinto elemento (sepan disculpar la involuntaria
Countdown, pero ¿por qué habríamos de hacerlo?” En inglés, la referencia a la película de Luc Besson). Para que la crítica
pregunta es: “but why?”. Ese cierre contundente es una evaluación pertenezca de pleno derecho al periodismo cultural (un periodismo
sofisticada. Ese “why?” del final, esa pregunta breve, es una de cruce temático y de disciplinas, de profundización, que busca el
evaluación que va más allá de este disco en particular y se mete de tono del ensayo), el crítico debe necesariamente preocuparse por
lleno en una cuestión clave para la crítica. Volvamos a la crítica de cómo escribir. Como decía V. F. Perkins, “el qué es el cómo”. El
cine. La mayor parte de las películas que vemos no son obras crítico, así como se preocupa por afinar la mirada sobre el cine,
maestras. Podríamos vivir sin ellas (y de hecho también sin las obras debería preocuparse por afinar la escritura.
maestras), pero ¿por qué privarnos de ciertos placeres que algunos Kael era consciente: decía que no sabía lo que realmente
reprimidos llaman “culpables”? Evaluar todo en función del metro pensaba acerca de una película hasta que terminaba de escribirlo. La
patrón de la obra maestra consagrada –se usa mucho mentar El escritura, entonces, no es una mera instancia de traducción del
ciudadano como molde, o Vértigo– hace que muchos críticos nunca “pensamiento previo”. Lo sabía Wilde, que consideraba que el
califiquen nada de excelente, y hace que el canon cinematográfico lenguaje era el padre, y no el hijo, del pensamiento. La crítica trabaja
permanezca pétreo. Evaluar películas es no sólo evaluar títulos en con palabras: ellas son sus materiales. No debería descuidarlas. El
particular. Es poner en perspectiva, construir microscópicamente la mejor elogio que se le puede hacer a un crítico no es “coincido con
historia del cine. su valoración del cine” sino “a pesar de que no coincido con su
valoración, me interesa cómo dice lo que dice, incluso me da placer
4 leerlo a pesar de no coincidir con las estrellitas que les pone a las
Después de haber listado estos cuatro elementos, hay que decir que películas”. Porque en un mundo ideal el crítico debería ser alguien
son condición necesaria pero no suficiente. A la crítica hay que darle con quien establecer un diálogo sobre el cine, alguien con quien
confrontar, alguien que puede hacernos ver las películas desde otros la distribución de la retórica del film, cuya percepción es tan
ángulos. subjetiva”) descansan sobre una respuesta personal. Para poder
evitar los problemas que plantea esta respuesta personal a la
5 percepción de los modelos o principios de organización de un film,
Pero no vivimos en un mundo ideal: hay mandatos y recetas que se Perkins propone que las afirmaciones de los críticos se basen en “la
imponen, y no todos apuntan al ideal dialógico que acabamos de integridad crítica y la honestidad intelectual”. En cuanto a la
establecer. Otros mandatos, otras recetas. Algunos ayudan al diálogo naturaleza provisional de los juicios, Perkins afirma que esta
y a la creatividad y otros los entorpecen. ¿Qué debe hacer y qué debe característica no debe paralizar al crítico, y que éste tampoco debe
ser la crítica? Veamos algunas opiniones; algunas que nos gustan, dudar en mantener sus juicios “mientras sean defendibles”.
otras que poquito y nada. Así como Kael y Wilde consideraban que […]
la crítica podía ser un arte, V. F. Perkins, en El lenguaje del cine,
dice que la crítica “puede asemejarse en algunos aspectos a una 6
disciplina artística, aunque de ningún modo son lo mismo”. Este A fines de la década del 50 –pero desde unas coordenadas que nos
autor afirma que la crítica, al ser una actividad pública, “sólo se parecen más cercanas que las de La Habana de 1982– en el libro
ocupa de aquello que puede comunicarse. Puedo sentir –agrega– que Cómo se mira un film. Cine: conciencia de un fenómeno (editado
un film es coherente, pero, a menos que pueda explicar la naturaleza aquí por Eudeba) los italianos Giacomo Gambetti y Enzo Sermasi
de su coherencia, mi sentimiento no aporta un mayor peso crítico les plantearon a críticos de su país, en un momento de auge de la
que mi respuesta sobre el color de la corbata del héroe. [...] Un juicio cinematografía italiana, la siguiente pregunta: “¿Qué es la crítica
crítico sólo tiene valor cuando a su vez puede ser criticado y puesto a cinematográfica?”. Entre las casi cincuenta respuestas publicadas
prueba por la experiencia y las percepciones de los demás”. pueden encontrarse aportes de interés. La crítica cinematográfica
Perkins aclara que en la crítica tanto el juicio como la debe “comprender la película” y así “ayudar al público a
descripción y el análisis (que necesita “formular afirmaciones sobre comprenderla” (Umberto Barbaro). Es un “método para juzgar las
películas sobre la base de un sistema estético” que no posee
diferencias formales con respecto a la crítica literaria (Filippo De
Sanctis). La crítica de cine es “un servicio público” que debe “ser
útil al lector” en el sentido de indicarle si vale la pena mirar una
película y por qué (Tullio Kezich).
¡Ay, Kezich! Sin dudar de sus buenas intenciones (ni de la
tremendamente fotogénica década del 50 italiana), ese tipo de
recomendaciones han probado ser de elevada toxicidad, con el
tiempo. Hoy algunos esperan que el crítico les diga si la película es
para “ver comiendo pochoclo”, o si “es floja, pero a los amantes del
género les gustará” y otras frases que se encuentran con frecuencia,
demasiada frecuencia. La crítica pensada exclusivamente para guiar
el caudal de público para un lado o para otro. El crítico como un
vigilante que ordena el tránsito cinematográfico. El crítico que
prescribe películas en una receta (con un texto-receta-fórmula).
Espectadores que no se arriesgan, críticos que tampoco. Todos nos
adormecemos.
[…]