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2024 Cuadernillo de Reseña

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La reseña

Taller de Escritura
Cátedra Vernino

2024

Material preparado por Teresita Vernino, Patricia Somoza, Osvaldo Beker, Alicia Méndez, Magdalena Giovine y Silvana Meta
2
Índice

1. Reseñas literarias
-Sobre Los lemmings y otros, de Fabián Casas, por Sandro Barrella
-Sobre El tiempo es un canalla, de Jennifer Egan, por Juan F.
Comperatore
-Sobre Mañana no estás, de Lee Child, por Juan F. Comperatore
-Sobre Tres luces, de Claire Keegan, por Stefanía Coggiola
-Sobre Cosas pequeñas como esas, de Claire Keegan, por Martín
Bentancor
-Sobre Magnetizado, de Carlos Busqued, por Graciela Speranza
-Sobre Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez,
por Violeta Gorodischer

2. Sobre el género
-“La reseña como género discursivo”, Daniel Link
-“Enamorado”, Graciela Speranza
-“Críticos de cine”, Javier Porta Fouz (fragmento)

3
1. Reseñas literarias

4
5
LA NACIÓN. Suplemento Cultura-Domingo 16 de abril de 2006 El orden de los cuentos no es arbitrario. El primero presenta,

Bibliografía desde el paisaje remoto de la infancia –que nunca es mostrada como


un paraíso perdido–, algo así como el elenco estable del ciclo de
Ciclo de Boedo Boedo. En el último ese mismo elenco vuelve marcado por el pesado
Por Sandro Barrella
rastrillo del tiempo. Entre uno y otro surge la voz del narrador,
Los Lemmings y otros especie de álter ego pacientemente construido por Fabián Casas, el
Por Fabián Casas. Santiago Arcos Editor, 101 páginas, $ 23. mismo que en sus libros de poemas asume la primera persona del
singular.
Antes de su emancipación en 1972 según ordenanza “Los Lemmings”, el cuento que abre y da título al libro,
municipal número 26.607, lo que se conoce como Boedo pertenecía comienza con un arltiano cross a la mandíbula: “La dictadura fue la
por derecho al barrio de Almagro. Sin embargo, sus habitantes nunca música disco”. Menos un axioma sociológico que un hallazgo de la
se sintieron “almagrenses” y, por paradójico que pueda parecer, el lengua, la imagen revela, en su concentración de sentido, los
equipo de fútbol que los identifica, San Lorenzo de Almagro, no estragos del Proceso en la generación que lo padeció cuando pasaba
lleva en su nombre el del barrio que aquellos supieron conseguir. En de la infancia a la adolescencia. Casas hace luego un guiño al lector
uno de los ocho cuentos que forman Los Lemmings y otros, un con una réplica casi exacta del comienzo de El cazador oculto (“si
personaje resuelve, lejos de los despachos oficiales, cualquier de veras quieren escuchar otra historia...”) para despejar cualquier
discrepancia: “Boedo queda donde estemos nosotros”. Como la duda: lo que sigue es un relato de iniciación. Otros guiños, en forma
esfera de Pascal, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia de cita, remiten a sus propios versos, como el pedido del “resaltador”
en ninguna, el Boedo de Los Lemmings... es un universo en a Proust, sucedáneo de la magdalena, o el recuerdo de los amigos
expansión, la caja de resonancia para el coro de voces que Casas borrados antes de tiempo “con el liquid paper del Proceso, las
pone en circulación, una especie de Ítaca de la que parten y a la que Malvinas y el Sida”.
regresan los personajes de estas historias. “Cuatro fantásticos”, el segundo cuento, amplifica la versión
infantil de la experiencia en la búsqueda de un héroe que actúe como
sustituto del padre ausente. Los sucesivos novios de la madre irán que les da soporte: el trabajo minucioso sobre la lengua crea una
ocupando ese lugar dejado por el padre, “metido en la guerrilla”, ilusión de oralidad y rubrica un estilo.
según revela el último de los “fantásticos”. La referencia a la lucha Esto se ve reforzado en el relato, “Apéndices al Bosque
política en los años setenta vuelve a hacerse presente, de modo Pulenta”. En la primera parte es Máximo quien da su versión de los
asordinado, sin demasiadas explicaciones, en “La mortificación hechos, en un monólogo fragmentario, frente a un interlocutor mudo
ordinaria”, un cuento oscuro, de construcción precisa, en el que los que remeda la figura de un terapeuta. En la segunda parte toman la
contornos del realismo practicado por Casas se diluyen. El palabra, según pasan los años, dos personajes del ciclo, para cerrarlo.
protagonista, acosado por una amnesia parcial, revive su pasado en Casas, que, seguramente, aporta algo de sí al personaje del hijo en el
una organización armada como un ajuste de cuentas entre cuento “El relator”, le da voz a Nancy Costas para hacer el recuento.
delincuentes de poca monta. A diferencia de Máximo, Nancy escribe. Escribe “en un cuaderno
“El bosque pulenta”, uno de los mejores cuentos del libro, Gloria”, y en su escritura pasa a gran velocidad la película hablada
funciona a su vez como bisagra del ciclo. Los chicos que en el de una generación que hizo en Boedo la experiencia de la vida. Con
primer relato tomaban Talasa (jarabe eufónico-eufórico) y se los vivos y los muertos, con los sobrevivientes. Los que pudieron,
contaban historias en la pieza del tano Fuzzaro están dejando de finalmente, regresaron a Ítaca.
serlo. Cuando el cuento termine serán adolescentes. Máximo Con el oído atento del poeta, Fabián Casas entrega en estos
Disfrute, héroe absoluto de la historia, no sólo es el proveedor de cuentos una crónica urbana, novela familiar-barrial, literatura
aventuras; es, sobre todo, el creador de un lenguaje. La fascinación atravesada por una época oscura que logra trascender con el brillo de
que el narrador siente por la jerga de Máximo es directamente la lengua.
proporcional a la que le inspira su figura. Como en el resto de los
cuentos, la narración progresa por acumulación de pequeños
sucesos, desvíos en el cauce principal de la trama, un chiste oportuno
que se resuelve en iluminación epifánica. El carácter episódico, la
circulación constante de microhistorias, se funden en la “musiquilla”
htpps://revistaeldiletante.com sexual, que intenta remediar con unas grageas de oro que sumerge en
café o simplemente aplasta contra su lengua, mientras busca a su
El tiempo es un canalla, por Jennifer Egan, Salamandra, 2023.
hijo y visita a un grupo de rock formado por dos hermanas que tratan
Traducción de Carles Andreu Saburit de adaptarse o reinventarse. En este segundo capítulo Sasha aparece
lateralmente, como un personaje más que integra el conjunto. Este
400 páginas
detalle, el de colocar a Sasha en un lugar distante del centro del
Por Juan F. Comperatore relato, es el punto donde Egan, con la estructura narrativa que
propone, produce una suerte de profundidad de campo. El lector verá
aparecer a Sasha, pero sabrá de Sasha mucho más que lo que sucede
Con su famosa teoría del iceberg, Ernest Hemingway propuso, más con ella en ese capítulo, o lo que saben de ella los demás. Este efecto
que una economía de estilo, la idea de que el cuerpo de una historia se va multiplicando a medida que la novela avanza y las historias se
reposa en un fuera de campo. Este principio, postulado para la suceden, generando en la lectura un juego de perspectivas, de
ejecución efectiva de relatos cortos, parece ser la base sobre la que aproximación y de alejamiento.
Jennifer Egan (Chicago, 1962) monta El tiempo es un canalla–
novela galardonada con el premio Pulitzer 2011–, haciendo de la
Sin caer en un relato coral, la novela narra el devenir de un conjunto
omisión un procedimiento para abarcar aquello que la excede.
de personajes entre los años 70 y principios de los 2000, que habitan,
o son atravesados, por la cultura rock. Desde rockeros fracasados o
Por medio de capítulos que pueden leerse como cuentos, escritos con convertidos en empresarios (lo que puede verse como una particular
estilos y procedimientos diferentes –al punto tal de que uno de ellos forma de fracaso), pasando por algunas groupies olvidadas,
consiste en una presentación en PowerPoint–, recurriendo al uso de representantes artísticos, dos hermanos que bailan en la víspera de
distintos tipos de narradores, y habitando, cada uno de estos relatos, sus destinos, un periodista condenado y una joven actriz en declive,
tiempos y espacios propios, en una aparentemente ajenidad al un solitario general presidiendo un país tercermundista, un tío
conjunto que integran, las partes van construyendo una totalidad postergando la búsqueda de su sobrina mientras visita museos en
mayor al límite que ocupan y al recorte que los enmarca. Europa, dos enamorados nadando en el río Hudson, hasta un niño
que oye los silencios que nadie escucha.

A modo de ejemplo: en el primer capítulo encontramos a Sasha,


secretaria de un productor musical, en el baño de un restaurante Este conjunto heterogéneo de personajes y de relatos da lugar a una
durante una primera cita, frente a una billetera ajena que se le especie de artefacto sin centro, sin orden cronológico que se
presenta como una posibilidad de luchar contra su cleptomanía. En corresponda de forma directa con el pasar de los capítulos. Egan,
el segundo capítulo, el protagonista es Bennie, productor musical y declarada devota de Proust, lejos de invocar el pasado sumergiendo
jefe de Sasha, sumergido en una neurosis por su falta de deseo una magdalena en el té, deja que sea la lectura el mecanismo que los
articule en su dimensión cronológica.
Pero también el tiempo parece ser puesto en cuestión como un
elemento ineludible de la estética rock, relacionado con la idea de lo
joven, lo vanguardista, lo que llega para negar lo anterior como
condición inherente para poder ser; generando la paradoja de que
sólo se lo puede habitar fugazmente y lo que resta es tantear formas
de retorno a lo que ya no existe, el eco fantasmal de lo que ya no es,
la luz de una estrella muerta viajando por el espacio, por la oscuridad
del tiempo donde Egan coloca cada relato como una excepcionalidad
caprichosa para trazar la constelación de una época y una
generación.

1 de mayo, 2024
htpps://revistael diletante.com

Mañana no estás, de Lee Child. Editoriales: Blatt & Ríos y Eterna


Cadencia, 488 páginas

Por Juan F. Comperatore

Dejando a un lado las campañas de marketing que resultan parte


indiscernible de su edición, el best-seller literario se ha instalado
desde hace décadas como un género propio. Me refiero a que, más
allá de las ventas más o menos cuantiosas, el best-seller es un texto
confeccionado con el propósito de lograr determinado efecto, el
principal de ellos la continuidad de la lectura. ¿Y qué escritor, por
más diestro que se considere en los meandros de la sofisticación
formal, por más obstáculos e interrupciones que imponga en la
sintaxis o en la trama, no desea, en última instancia, que el lector
arribe al final de su libro? El best-seller, entonces, es una apuesta por
la continuidad de la lectura. Una apuesta sin riesgos, claro, donde el
pacto de lectura se cierra sin ambages en el cumplimiento cabal de la
expectativa generada. ¿Qué hay entonces en los libros de Lee Child
que cautiva no sólo a lectores de best-seller sino además a escritores
Lee Child por Juan Carlos Comperatore
avezados?

Lee Child (Inglaterra, 1954), quien según parece eligió ese


seudónimo para que sus libros se encuentren ubicados en las
estanterías de las librerías entre los de Raymond Chandler y Agatha
Christie, es el autor de la serie Jack Reacher, que hasta el momento
cuenta con veinticuatro volúmenes. Mañana no estás, publicada en
su idioma original en 2009, es su traducción más reciente. Como en
cada entrega, el protagonista es el ex-policía militar Jack Reacher,
un tipo sin ataduras ni pertenencias y con una proverbial aversión a
la tecnología, que deambula por su país sin rumbo fijo ni motivo inverosímil es que lo haga sin dormir y con una dieta a base de café
alguno, pero cuando llega a un lugar encuentra la justificación del y pancakes. Tan exacerbada está la brutalidad física, que no deja de
recorrido porque, ante cualquier afrenta o injusticia contra alguien ser una humorada el hecho de que Reacher sólo pueda ser detenido
más débil, estará más que dispuesto a impartir justicia, rauda, con un dardo anestésico, como un gorila. Es en las peleas
implacablemente. Reacher es la versión actualizada ─más ─delineadas con compás y sin ahorrar sangre ni fémures rotos─
pragmática, menos remilgada─ del caballero andante medieval. donde se pone de manifiesto el manejo de los engranajes temporales
de la narración y su distribución en secuencias. En la alternancia de
velocidades entre, por ejemplo, la duración del viaje de una ciudad a
A diferencia de lo sucedido en Tiempo pasado, donde la intriga se otra y los minutos que ocupan un enfrentamiento. Para ser precisos:
tramaba en el punto de convergencia de dos líneas narrativas, en no sólo en la alternancia, sino en la inversión temporal de los
Mañana no estás el tiempo es una precipitada huida hacia adelante. elementos. Según Child "el secreto es narrar lo lento, muy rápido; y
Mientras Reacher viaja en un subte de Nueva York detecta, lo rápido muy lento". Así, un viaje o la estrategia bélica de EE.UU.
siguiendo los indicadores de comportamiento formulados por la en Medio Oriente pueden despacharse en pocas frases, mientras que
contrainteligencia israelí, a una posible terrorista entre los pasajeros. el mecanismo de combustión de un arma, las variantes de ataque-
No hay ninguna posibilidad de que Reacher aguarde apacible el defensa o el sistema de funcionamiento interno de las líneas de subte
desenlace de la situación; el lector sabe que va actuar, pero no pueden ocupar varias y morosas páginas.
cuándo. En un artículo titulado "A Simple Way to Create Suspense",
Child sostiene que el combustible de la narración es la dosificación
de la respuesta a una pregunta planteada al comienzo. No importa la Tal vez allí radique el encanto de Child, en el pulido de precisos
naturaleza de la intriga, lo que importa es crear las condiciones mecanismos de relojería que crean la ilusión de montarse sobre la
temporales para aplazar su resolución. Por eso más que con los marcha a partir del anzuelo arrojado, puntual, al final de cada
referentes de la novela negra o de detectives, hay que asociar a Child capítulo. Y, además, claro, el encanto de abandonarse al
con Hitchcock. Y por esto mismo es difícil resumir el argumento si desplazamiento de la trama con la ingenuidad de los comienzos. Por
uno no quiere arruinar la lectura. Quizá basta con decir que la intriga supuesto, el lector anticipa que la dosificación de la intriga
va ampliando alcance y consecuencias capítulo a capítulo hasta dispensará resoluciones parciales en espera de la conclusión final
incluir al FBI, la CIA, la Guerra Fría, Al Qaeda, la paranoia post-11 donde se aten, finalmente, los cabos sueltos (con pieza faltante
de septiembre y su Ley Patriótica, y a un candidato a congresista con incluida); lo que no impide que la expectativa, sucesiva
un turbio pasado militar perseguido por unas ucranianas millonarias. escalonadamente, se acreciente. Después de todo, como buen autor
Nadie es quien dice ser y cada rulo del argumento permite repensar de best-seller, Child cumple.
lo sabido y abrir nuevas vías de solución. Las inferencias de Reacher
no son infalibles; tampoco obtusas. Tal vez no sea del todo
inverosímil que un portento de casi dos metros de altura y 100 kilos
de peso logre derrotar a cinco agentes entrenados; lo que resulta
La Voz veces detestarla— por su actitud contemplativa. Pero más que una
Los efectos del buen trato en la vida de una niña, sobre una decisión consciente, luce como una respuesta a cosas que han pasado
novela de Claire Keegan que, claro, no vemos, pero podemos pasarnos horas intuyendo a
El libro Tres luces (Eterna Cadencia), de Claire Keegan, narra la partir de las dinámicas conflictivas entre sus padres, en el trato
vida de una niña desde su perspectiva. Fue llevado a la pantalla desdeñado.
grande con el título The Quiet Girl. Al cabo de unos días, ya en el nuevo hogar, uno muy diferente al
Stefanía Coggiola anterior, donde convive con una pareja de trabajadores rurales que
decoran su mesa de la cocina con un florero de margaritas, la
protagonista dice: “Y así pasan los días, me quedo esperando que
pase algo, que la tranquilidad que siento termine —despertarme en
“Me imagino a mí misma acostada en un dormitorio oscuro, con
una cama mojada, meter la pata, algún error garrafal, romper algo—,
otras niñas, diciendo cosas que no repetiremos cuando llegue la
pero cada día se parece mucho al anterior”.
mañana, narra la protagonista del libro Tres luces, de la escritora
irlandesa Claire Keegan, antes de partir a la casa de familiares Y, en efecto, la niña moja la cama, pero la mujer que ahora opera
lejanos que se harán cargo de ella durante el verano, mientras su como su madre no la reta, sino que monta una escena tierna donde
madre termina de atravesar los últimos meses de un embarazo para responsabiliza a la cama, y la niña que habla poco, pero que mira
parir a su último hermanito. atenta cada gesto, progresivamente, se relaja. También se relajan la
mujer y el hombre que ahora la cuidan, que tienen un dolor eterno,
La niña nos cuenta ese traspaso: nos ofrece lo que observa, lo que
hondo como un pozo negro, pero que intentan y logran no pegárselo
escucha que dicen sus padres antes de llevarla, nos muestra los
a la nena.
paisajes de una Irlanda rural a inicios de 1980. Nos dice lo que dicen
los niños: lo que ven, lo que oyen y lo que sienten; una narración
desprovista de los análisis enrevesados que pudiera tener una mirada
adulta, y acaso allí resida su genialidad, sus instantes de belleza.
Dirigida por el irlandés Colm Bairéad, la adaptación al cine se llamó
The Quiet Girl y, entre otros reconocimientos, fue nominada como
mejor película extranjera en los Oscar. El título podría traducirse
como “La chica tranquila”, pero silenciosa le va mejor: antes de
partir, vemos a una niña en un entorno que parece ignorarla —y a
tradicional de los hechos que se vale de un sutil empleo de la elipsis
Un buen hombre es difícil de encontrar y de revelaciones presentadas como al pasar, la recurrencia a ciertos
En LA DIARIA (ladiaria.com.uy) episodios de la historia de Irlanda y una envidiable capacidad para
Martín Bentancor
construir situaciones o introducir personajes con muy pocos trazos.
Cosas pequeñas como esas, Eterna Cadencia
Todo eso está presente y muy bien destilado en las poco menos de
90 páginas de Cosas pequeñas como esas, la nouvelle con la que la
Desde siempre, la literatura ha sabido explotar de diversas formas el autora volvió a la escritura luego de 11 años de silencio en los que se
espacio de una comunidad pequeña como escenario de la acción. La dedicó a enseñar en la Universidad de Trinity, en Dublín, y a revisar
ciudad chica, el poblado, la aldea, la villa, el enclave balneario, el las diferentes traducciones de sus libros.
barrio de las latas, el villorrio, el rancherío, etcétera. Muchas
historias que leímos y leemos transcurren en ambientes de población
reducida, circunscriptos a límites geográficos precisos y cercanos y, La acción transcurre en New Ross, un pequeño pueblo surcado por
muchas veces, alrededor de un elemento que actúa como eje, núcleo el río Barrow, en el inclemente invierno de 1985, una estación tan
o vaso comunicante: una fábrica, una iglesia, un monumento, un río, fría que cuando helaba por las noches “por debajo de las puertas se
una casa. En esos ambientes en los que todos se conocen, donde el deslizaban cuchillas de frío y les cortaban las rodillas a los que
anonimato se diluye en un magma colectivo y en el que las todavía se arrodillaban para rezar el rosario”. Allí vive Bill Furlong,
circunstancias personales están siempre atravesadas por las el protagonista de la historia, un vendedor de carbón y de madera,
circunstancias públicas, suelen gestarse buenas historias. La que se casado y con cinco hijas, entregado a una rutina de trabajo intenso,
cuenta en la novela Cosas pequeñas como esas, de la escritora habituado al trato diario con sus vecinos, amable y generoso por
irlandesa Claire Keegan (1968), es una de ellas. naturaleza, y al que persigue una duda sobre sus propios orígenes:
nació del vientre de una joven de 16 años y fue criado por la patrona
de esta, Mrs. Wilson, una viuda protestante que, en sordina, se
Los lectores que hayan seguido cada aparición de un nuevo libro de convierte en uno de los personajes centrales del libro. El intenso frío
Keegan en nuestro idioma –Recorre los campos azules (2008), de la víspera de Navidad intensifica el trabajo de Furlong, que junto
Antártida (2009) y Tres luces (2010), publicados todos por la a sus empleados parece no dar abasto para entregar carbón y madera
editorial Eterna Cadencia, en traducciones de Jorge Fondebrider– en los hogares que lo requieran. En esos días movidos y gélidos,
conocerán las particularidades de su personalísimo estilo: una todo cambiará para el protagonista cuando una mañana, muy
sencillez morosa y perturbadora en la escritura, una progresión
temprano, llegue con su carga al convento católico que se alza a las que el gobierno irlandés no pronunció disculpa alguna sobre lo
afueras del pueblo. ocurrido en las Lavanderías de la Magdalena hasta que el Taoiseach
(jefe de Gobierno) Enda Kenny lo hizo, recién en 2013.

Sobre la trama de Cosas pequeñas como esas no conviene aportar


aquí mayores datos, pues otra de las particularidades del estilo de La brevedad de Cosas pequeñas como esas es por demás engañosa y
Claire Keegan es la dosificación del misterio en el contexto en que reafirma las cualidades compositivas de la autora señaladas más
se mueven sus personajes, sello especialmente notorio en las páginas arriba; en sus páginas no sólo adensa el cúmulo de secretos y medias
finales del cuento “Antártida”, incluido en el libro homónimo, o en verdades que pueden hallarse en una comunidad pequeña (hechos
“La hija del guardabosques”, del libro Recorre los campos azules. terribles que se conocen pero se callan, silencios que se convierten
Lo que sí se puede apuntar en esta nota es la forma en que la autora en complicidad), sino que pone en escena a un protagonista empático
aborda un episodio especialmente penoso de la historia reciente de y querible, un buen vecino que en medio de una inhóspita caminata
Irlanda: la existencia de las “lavanderías de la Magdalena”, una serie nocturna bajo la nieve se pregunta: “¿Era posible seguir adelante a lo
de instituciones administradas por órdenes católicas, destinadas a largo de todos los años, de décadas, de toda una vida, sin ser lo
albergar a “mujeres caídas” (moralizante eufemismo que refiere a suficientemente valiente como para ir en contra de lo establecido y,
una enorme cantidad de niñas y mujeres escondidas, encarceladas y sin embargo, llamarse cristiano, y enfrentarse al espejo?”. La
obligadas a trabajar en condiciones infrahumanas). Esta triste respuesta es que sí, porque aunque sea difícil de encontrar, siempre
realidad salió a la luz en 1993, cuando, tras ser vendido uno de los habrá algún hombre bueno caminando sobre la tierra.
conventos de las Hermanas de la Misericordia, los nuevos
propietarios hallaron 155 tumbas sin marcar, con los despojos de las
víctimas de uno de los tantos asilos de las Magdalenas diseminados
por Irlanda. En la breve nota sobre el texto con la que Claire Keegan
cierra su nouvelle, afirma que “la mayoría de los registros de las
Lavanderías de la Magdalena fueron destruidos, perdidos o vueltos
inaccesibles. Rara vez se reconoció de modo alguno el trabajo de
esas niñas o mujeres. Muchas perdieron a sus bebés [...] No se sabe
cuántos miles de niños murieron en esas instituciones o fueron
adoptados en esos hogares de madres e hijos”. Y remata recordando
TELAM CULTURA 30/03/2018 LIBROS
El Libro de la Semana: Magnetizado, de Carlos
Busqued. Editorial Anagrama, 147 páginas

Para la autora, el libro de Busqued no es "ni novela negra, ni


realismo sucio, ni crónica, ni reportaje, ni nonfiction. Busqued
acaba de inventar un género descoyuntado, crudo como la realidad
descarnada que lo inspira".

Por Graciela Speranza

Escribir en orgullosa soledad libros que encierren la violencia de un


cross a la mandíbula... Eso, se recordará, recomendaba Arlt en su
pugilístico prólogo a Los lanzallamas, de 1931, y es probable que no
haya escritor argentino más fiel a su mandato que el chaqueño encerrado en cárceles y psiquiátricos, desde que, en una semana
Carlos Busqued. Su primera novela, Bajo este sol tremendo (2009), fatídica para el barrio de Mataderos, con diecinueve años y sin
una parábola negra sobre la herencia perversa de la dictadura, la motivos aparentes, mató a cuatro taxistas en circunstancias
decadencia y la anomia del interior derruido, dejó a los lectores curiosamente idénticas, a tres en Capital y a uno en provincia.
literalmente noqueados con un despliegue apenas soportable de Magnetizado por el misterio del caso, Busqued conversó con él
sordidez y violencia bruta, diestramente calibrado por un narrador durante un año y editó las noventa y cuatro horas grabadas en el
seco y preciso. Escrita en la orgullosa soledad del outsider, resultó complejo penitenciario de Ezeiza, donde Melogno sigue detenido
sin embargo inesperada finalista del premio Herralde de novela, se por su "peligrosidad potencial", después de haber cumplido la
tradujo a varios idiomas y llegó al cine en versión durísima de condena y más de veinte años de encierro en la Unidad 20 del
Adrián Caetano, el más duro de nuestros directores. No era fácil Hospital Borda.
superar o igualar la marca de ese comienzo. Busqued (Presidencia
El misterio inexplicable del arrebato homicida se resume en una
Roque Sáenz Peña, 1970) se tomó casi diez años de punching ball
crónica seca y un collage de notas de prensa que recapitulan el caso
antes de reincidir y, como si hubiese buscado asestar un golpe
en el comienzo del libro, se enmaraña en los informes psiquiátricos,
todavía más certero, vuelve ahora sin el velo de la ficción,
las pericias, los diagnósticos y las condenas que se consignan en una
adelgazando la presencia del narrador y el autor hasta volverlos
cronología sombría ("Treinta y cuatro años de Ricardo según el
invisibles, en un libro sin modelos reconocibles, sin género y sin
Estado"), y se ahonda en entrevistas al juez que le tomó la primera
anestesia, Magnetizado. Una conversación con Ricardo Melogno.
declaración y la médica psiquiatra que lo trató durante siete años en
Porque aunque seguramente nadie lo recuerde, el interlocutor del el Borda. Pero palpita sobre todo en las muchas páginas de
subtítulo no es un personaje de ficción sino un asesino serial que en conversación en que Melogno recorre su infancia, el limbo
setiembre de 1982 tuvo en vilo a los taxistas de Buenos Aires y saltó insondable de los asesinatos y el infierno de cárceles y psiquiátricos
a los titulares de las páginas policiales. Lleva más de treinta años por los que peregrina desde entonces. ¿Qué lo llevó a matar a cuatro
taxistas a sangre fría? ¿Por qué en circunstancias casi idénticas? actos. Premio Nobel de psiquiatría para la justicia de Provincia, que
"Tengo un problema adentro", le dijo a un vecino que lo vio tiene el remedio para la locura: la avenida General Paz".
deambular desesperado por el barrio en esos días, y el libro, se diría,
Todo parece llegar al lector "en directo", despachado en bruto en el
es una dilatada expansión de esa respuesta.
montaje de las entrevistas y los informes austeros, incontaminado a
Con el mismo recurso seudo-documental con que Bajo un sol primera vista por los protocolos de la ficción que colorean el
tremendo incluía una nota sobre un calamar gigante de la revista nonfiction. Pero aunque Busqued simula desaparecer detrás del
Muy interesante, Busqued monta ahora recortes de prensa sobre el "personaje" que domina el relato en primera persona, interviene en
caso Melogno, interroga, transcribe, edita y dispone, pero no bambalinas con puntadas invisibles. La conversación va entramando
interpreta ni abre juicio. Deja que la carga eléctrica que fluye en el imperceptiblemente los componentes tóxicos del caso —la madre
montaje dibuje un campo magnético de posibles causas, motivos, golpeadora, el espiritismo, la santería, la droga, el arma convertida
recuerdos y retazos de la historia familiar, piezas sueltas de un en objeto transicional, la "situación de calle" antes del limbo
rompecabezas psicológico y social que el lector, cuando se recupere homicida, y más tarde la pesadilla interminable de la "cura"
del cross a la mandíbula, tendrá que componer por su cuenta. psiquiátrica, las cantidades ingentes de Halopidol, los intentos de
fuga y la dura supervivencia en la jungla carcelaria. Un sutilísimo
Ni siquiera los forenses llegan a un diagnóstico firme con el que
hilo metafórico recorta el campo magnético desde la Ley de Ampère
resolver el caso (personalidad anómala, síndrome esquizofrénico
que se cita en el epígrafe y la sensación magnética de la sangre
sobre personalidad psicopática, cuadro delirante crónico compatible
pegajosa en las manos que inspira el título, hasta la escena
con parafrenia o paranoia, psicópata esquizo, perverso histérico,
extraordinaria que Busqued recorta, recrea y pone en abismo en
autista) y es el propio Melogno el irónico y sorprendentemente
"Electricidad y magnetismo", la única pieza "escrita" del libro, tan
cuerdo observador de la inconsistencia de la justicia para resolver el
perfecta en su potencia visual y su economía, que antes que
enigma: "En Capital soy inimputable, no comprendo mis actos. En
Provincia comprendo y, en consecuencia, soy responsable de mis
arrancada de la realidad parece concebida hasta el menor detalle por revitalizar los protocolos vencidos del realismo: el identikit literario
un gran director o un buen novelista. o, si se quiere una descripción más formalista, el montaje ético y
metafísico.
Como más de un personaje arltiano, se deduce hacia el final,
Melogno parece haber conseguido "ser a través del crimen" y alienta
la fantasía de una vida bucólica en el campo. Después de tantos años
de encierro, quiere perder la vista en la larga distancia. "Yo fui una
cucaracha. Y después un monstruo. Y después un preso", dice y
Busqued le da la última palabra: "Me gustaría ser una persona."

Ni novela negra, ni realismo sucio, ni crónica, ni reportaje, ni


nonfiction. Busqued acaba de inventar un género descoyuntado,
crudo como la realidad descarnada que lo inspira, con el que

Princesa del terror: Mariana Enríquez milita en un


La Nación
Las cosas que perdimos en el fuego. Editorial Anagrama, 197 género para nada menor
páginas
Con Las cosas que perdimos en el fuego la escritora se pone al frente
de una escena literaria que despierta miedo en el lector; sobre esta
forma de ficción hablará mañana en la Feria

30 de abril de 2016
todos esos condimentos que logran en el lector algo difícil de
conseguir a través de la escritura: la sensación física que despierta el
miedo. La autora del cuento en cuestión se llama Mariana Enríquez
Violeta Gorodischer (Buenos Aires, 1973) y algo del tema sabe. Ella, que también
escribió Los peligros de fumar en la cama, las crónicas de sus viajes
Si el terror ha sido catalogado, a lo largo de los años, como uno de a cementerios en Alguien camina sobre tu tumba y la novela Bajar
los géneros "menores" de las letras argentinas, algo empezó a es lo peor, entre otras, vuelve ahora a la escena literaria con Las
cambiar de un tiempo a esta parte. La propagación de series, cosas que perdimos en el fuego (Anagrama): un conjunto de cuentos
películas y cierta reapropiación pop de los grandes maestros del que la consolidan como la princesa del terror en la Argentina. De
género, con Stephen King a la cabeza, le fueron dando un lugar cada visita en el país para la Feria del Libro, el legendario editor Jorge
vez más visible y, por qué no, consolidado en el terreno de la Herralde presentó el libro el sábado pasado y habló maravillas de
literatura vernácula. esta autora, que lo dejó "impactado" ya en la primera lectura.

Uno de los últimos exponentes fue, de hecho, la antología que Como buena alquimista, Enríquez no sitúa los disparadores del
celebra al gran escritor norteamericano King, tributo al rey del miedo en los lugares clásicos o, mejor dicho, esperables, sino que
terror, editada por Interzona. Allí, diversos escritores de América logra filtrarlos detrás de cierta estructura engañosa: si el escenario
latina rindieron su homenaje desde las apuestas más diversas: recurrente de sus historias, siempre locales, es una ciudad marginal y
zombis, apariciones, sectas, pacientes psiquiátricos y demonios son "peligrosa" (de las calles más abandonadas de Constitución a las
sólo algunas de las variables que fueron tomando estas historias. desoladas rutas argentinas en una noche oscura), lo que acecha se
Entre ellas, vale decir, se destaca un cuento sobre adoradores revela de pronto como algo totalmente distinto, como si el riesgo
satánicos ("Los Domínguez y el diablo") en el que no falta ni la latente en la marginalidad perteneciera a otro orden. No es el peligro
mirada infantil, ni el ritual iniciático, ni el clima pesadillesco, ni tradicional, no son nuestros cotidianos fantasmas de clase media los
que podrían hacernos daño: la verdadera amenaza está en otra parte, toxicidad del Riachuelo. En los colegios, a plena luz del día, el
parece sugerir, en susurros, la autora. Lo mismo sucede con el silencio adulto ante el bullying toma nuevas connotaciones cuando
espacio doméstico: en el universo familiar de las casas, refugio una de las niñas se arranca las uñas en medio de la jornada escolar.
urbano por excelencia, es donde más inseguros estamos.
Tampoco el feminismo le resulta ajeno a la autora (casi todas sus
La destreza narrativa se exhibe en una escritura que es por protagonistas son mujeres), pero la perspectiva de género se aborda
momentos juguetona, por momentos experimental, que amaga desde una posición compleja, sin polos maniqueos. De alguna
incluso con construir una sólida historia cercana al policial, o indaga manera, lo terrorífico se duplica: junto a los núcleos intangibles del
a fondo en la psicología de los personajes hasta que de pronto el miedo conviven relaciones de pareja que son, literalmente, "de
desenlace golpea como un cross a la mandíbula y resignifica todo el terror": ellas están presas del vínculo, por una u otra razón, al mejor
relato volviéndolo escalofriante. El miedo irrumpe entonces como en estilo gótico, cuestionadas por hombres que ponen en duda sus
un efecto de choque, siempre inesperado, hiperbólico, explícito. percepciones. El cuento que da origen al título del libro es uno de los
Porque, eso sí, hay que decirlo: lejos de la elipsis o las sugerencias, más extremos: un grupo de Mujeres Ardientes se incendia por
Mariana Enríquez muestra todo, y lo muestra con morbo. voluntad propia en protesta a los femicidios; quieren crear "una
nueva belleza" para que los hombres ya no tengan a quien quemar.
Cierto aire de denuncia social puede percibirse, también, en este
Los "machos" causan el malestar femenino, pero son ellas, con sus
libro que ya promete publicación en 20 países. Pero lo interesante es
excesos, las que devienen brujas contemporáneas, amenaza latente
que Enríquez no cae en lugares comunes, sino que se ubica en una
para cualquier par.
zona más bien incómoda para abordar estos temas: mientras en
Constitución las madres adictas y desesperadas entregan a sus hijos Los 12 cuentos arman un conjunto sólido. Entre el acriollamiento del
para ritos satánicos, en la villa, tal vez recuperando su intención género, el trabajo con la construcción de personajes y el in
original de crítica a las formas de sometimiento, los pobres crescendo narrativo, Las cosas que perdimos en el fuego ilumina con
perseguidos por la policía se vuelven zombis deformados por la
luz intermitente de velas las zonas más oscuras de la literatura
argentina.
2. Sobre el género
La reseña como género discursivo agentes (editores, medios masivos, críticos, escritores), la reseña se
convierte a su vez en objeto de intercambio:
Daniel Link, material de cátedra, 1988
a. Nadie ignora que, más allá de la evaluación, la recensión de
1. Historia y sociología un libro equivale a su promoción: No importa lo que digas,
pero necesito que salga comentado.
A comienzos del siglo XVIII se constituye la crítica literaria b. Los críticos arman bibliotecas ciertamente fabulosas con los
(subsidiaria de la charla de salón, o de café, según las épocas) como ejemplares que las editoriales mandan como servicio de
un género más o menos definido y como uno de los hitos iniciales en prensa. Jamás podrían soportar que un editor, airado,
la formación de una esfera pública burguesa. Los primeros suspendiera ese servicio.
“semanarios morales” (el Tatler, 1709; el Spectator; el Guardian) c. La publicidad de las editoriales está en relación directa con la
incluyen ya reseñas y críticas de arte y literatura. El crítico organiza crítica de sus libros (aunque no se sepa bien en qué porcentaje
el juicio profano del público: se entiende a sí mismo como y hasta qué punto): “¿Vas a poner un aviso en el número que
mandatario del público y, al mismo tiempo, como su pedagogo. De viene? Sale un comentario del libro que publicaste”; “¿No
aquellos años a estos, todo ha cambiado mucho, pero nada sabés si van a comentar algo nuestro en el número que
demasiado. El crítico que hace reseñas sigue funcionando en tanto viene? Porque tengo que reducir el presupuesto de
juez de arte, es decir: a partir de la evaluación de la obra-mercancía publicidad”.
que se somete a su juicio (hipotética y tal vez ilusoriamente,
autónomo respecto de nada que no sea su propio “raciocinio”). La 2. Analítica
reseña, así, es el género de la crítica donde la evaluación aparece de
manera más explícita. La reseña firmada supone un compromiso de la firma respecto de lo
Con la constitución de mercados literarios más o menos que está diciendo. Y, al revés, garantiza cierta legibilidad y una
sofisticados y con fluidos sistemas de relaciones entre los distintos posición de lectura (Ya sabemos desde donde lee HAT).
Generalmente, la reseña incluye los datos completos de edición suministrar ejemplos (detenerse en aspectos que excedan, en suma, el
(autor, título, lugar, editorial, año, número de edición, traductor si lo mero resumen del argumento).
hubiera, número de páginas –siempre par–, precio de tapa, etc.).
Además de “presentar” al autor (obra anterior, básicamente) y
resumir las características del texto (argumento, tipo de escritura,
estética de la que se desprende, etc.), el crítico evalúa el libro en su
conjunto: aspectos industriales de la mercancía (encuadernación,
impresión, tipo y calidad de papel, etc.) junto con sus aspectos
“intelectuales” (calidad de la traducción y grado de traición del
original, si la hubiera; significación del texto en el contexto estético-
cultural que le corresponde: hito, importancia decisiva, nueva
equivocación, repetición insustancial, profundización de una
tendencia, revolución, retroceso, desautomatización, etc.). Pero,
además, se evalúa el hecho mismo de la circulación de esa
mercancía: el sentido del texto en el sistema literario al que se
integra, su productividad, su necesidad, su prescindencia. Esto último
funcionaría como apelación directa al lector: Por esto, no/sí lo
compres.
De acuerdo con el espacio disponible para la crítica, es
posible acentuar o no su carácter analítico. A mayor espacio, mayor
posibilidad de: a) proponer proposiciones, b) justificarlas, c)
OTRA PARTE Nº 13, verano 2007-2008 del director taiwanés Tsai Ming-Liang y otro sobre el austríaco
Enamorado Michael Haneke, por ejemplo) solo comenta libros, pero sus filosas
Sobre las luminosas lecturas críticas de Pablo Sicardi referencias al cine y al arte contemporáneo dejan ver que no concibe
Por Graciela Speranza
la miopía forzada del especialista y piensa “el arte en general”. No es
la amplitud del espectro, sin embargo, lo que más sorprende en sus
En el paisaje desleído de nuestra prensa cultural relumbran dos veces
lecturas. Los acopiadores de páginas, ristras de autores y títulos
al mes, ocasionalmente tres, las reseñas críticas de Pablo Sicardi en
abundan entre los críticos, pero lo que lo vuelve único en el espacio
el semanario Diagonal. Cuando ya nos resignábamos a dar por
vital que media “entre los reseñadores ramplones de los diarios y los
extinguida la especie, brilla por fin un crítico capaz de liberar al
recolectores de polvo de la academia” (la ironía, citada en una de sus
lector de las trampas de la mercadotecnia y orientarlo en el popurrí
reseñas, es del británico Clive James) es una mezcla de rigor y
de las librerías. En dos páginas formato tabloide, ocasionalmente
efervescencia, inteligencia y gusto, densidad y transparencia. Sicardi
tres, Sicardi se explaya a gusto sobre sus últimas lecturas, un
lee como quien sale de viaje a un país desconocido y vuelve del
espectro muy variado de novedades que no descarta el ensayo ni la
paseo transformado: comparte con el lector el arrebato frente al
poesía pero prefiere la ficción, y en el que la narrativa argentina o
hallazgo, contagia entusiasmo a medida que avanza en el comentario,
americana se mezcla borgeana y despreocupadamente con la europea
plantea buenas preguntas, las responde, ilumina la generalización con
o la oriental. Para desvelo de todo lector voraz, Sicardi parece leerlo
ejemplos, no descansa hasta encontrar una formulación precisa para
todo, pero es apenas un efecto de su perspicacia en la selección.
una peculiaridad poética y es un portento de claridad y sutileza. No
Aunque su curiosidad es infinita y está humanamente al día con los
hace alardes de estilo que competirían en vano con el del autor u
escritores argentinos y los latinoamericanos, admira hasta la idolatría
opacarían la limpidez del argumento, pero escribe sobre literatura,
a algunos centroeuropeos, a tres o cuatro franceses, a un par de
entre otras cosas, porque aprecia la buena prosa; no le alcanza con la
italianos y a algún español, tiene debilidad inocultable por los
mera redacción instrumental y cultiva una lengua precisa, suelta,
anglosajones. Salvo raras excepciones (un largo ensayo sobre la obra
rica, graciosa. En poco menos de dos años, digámoslo de una vez sin
temor a exagerar, ha compuesto sin proponérselo (¡editores, Saber y gusto, claro, son también indispensables en el
atención!) una antología del mejor ensayo crítico que se ha escrito ejercicio solvente del género. Sicardi no se entrega a las jergas
entre nosotros en los últimos tiempos, en cualquier género y medio. metalúrgicas del textualismo, ni al mero sociologismo, ni al
Habida cuenta de la proeza y considerando su edad (es historicismo árido, ni al abuso de la théorie que atrofia mucha
sorprendentemente joven), cabe preguntarse: ¿cómo lo hace? producción crítica (y ocupa, de hecho, un lugar muy marginal en la
carrera de Letras), pero tiene sin duda una formación sólida que ha
El espacio, para empezar, no es un detalle menor librado al
ganado en la academia. Su enciclopedia es una combinación personal
azar. Que para revitalizar el género Sicardi haya preferido las páginas
de estudio sistemático y deriva caprichosa por la literatura del
de un semanario de actualidad heterodoxo como Diagonal, con una
mundo, dosis considerables de ensayo y filosofía, mucha curiosidad
sección de cultura muy nutrida pero despareja, es su primer y más
y sobre todo desprejuicio. La docencia lo estimula (se intuye en la
enfático enunciado sobre la crítica en los medios. Sabe que la
vena pedagógica de sus lecturas) y sabe que hay en la universidad
elección soberana del libro, el plazo holgado, la extensión generosa,
más contracción al estudio, más concentración y pensamiento
la certeza de integridad y la estricta periodicidad de los artículos son
riguroso, pero es probable que nunca avance demasiado en la carrera
requisitos no negociables para garantizar la necesidad, el ímpetu y el
de obstáculos de los claustros y termine abandonándolos. La
rigor crítico con los que ir afianzando una voz propia –confiable,
comprensión cabal de las tramas institucionales, la elaboración de
simpática, adictiva incluso– que el lector pueda reconocer,
injundiosos papers (partes de “un trabajo mayor” que nunca se
acompañar y hasta esperar. (Cuando los suplementos de los grandes
completa) y el globetrotting de los congresos, todos requisitos
diarios reconozcan por fin esos principios básicos del
indispensables para hacerse un lugar en la academia, le robarían
funcionamiento de la crítica en la prensa cultural, aceptarán
preciosas horas de lectura disfrutable que no negocia a ningún precio.
encantados sus condiciones y todos ganarán lectores: Sicardi, la
literatura y los suplementos.) Pero hablamos también de gusto. Sicardi sólo escribe sobre
libros que lo deslumbran, lo inquietan, lo perturban o le disparan
preguntas, autores con los que contrae inmediatamente una deuda de virtuales, pero el tiempo (y las lecturas y relecturas) que invierte en
gratitud que la lectura intenta saldar, o en los que encuentra una cada reseña transforma los comentarios repentistas y livianos de la
constelación luminosa de atributos nunca vista, un artefacto curioso, web en virtual hojarasca. Sicardi no es un detractor de la crítica en la
una forma, un uso de la lengua o de los géneros, una vía red, pero detesta (lo ha dicho entre líneas en varios de sus artículos)
insospechada de pensamiento o acceso al mundo, que sus inflexiones autóctonas: las compulsas de opinión, los rankings, la
inmediatamente se siente desafiado a nombrar, caracterizar y ligereza, la frivolidad sobreactuada, el narcisismo, el anonimato
compartir. Ese primer e indefectible estímulo para escribir sus cobarde y la violencia salvaje. No comparte, es evidente, una idea de
lecturas lo separa claramente de una fauna muy variada que ha la política de la cultura que deja muy poco espacio para la
reemplazado a la especie genuina del crítico: los burócratas que admiración razonada y el disfrute, alejados del poder y la
cumplen con las exigencias del género a reglamento (campeones del autopromoción.
estereotipo, los arabescos inconducentes y la dilatación de las Pero el centro medular de su revitalización del género, en
solapas), los mandarines que anteponen el dogma a la lectura y realidad, reside en el ejercicio mismo de la lectura crítica. Porque
dictaminan qué y qué no hay que leer, los arribistas a los que abrir ¿qué lee Sicardi cuando lee? ¿Qué escribe después? Para empezar,
juicio (sobre todo negativo) les da un cosquilleo de poder, los sádicos tiene un talento imponderable para presentar el argumento de una
que destrozan deportivamente libros malos y los resentidos que sólo ficción, el plan de una obra, su tema central o su materia. Las síntesis
señalan fallas de los buenos, los tecnócratas que describen son ya una versión microscópica de la lectura, labrada en la filigrana
“operaciones”, “construcciones”, “mapas” y “sistemas”, los venales de los adjetivos con los que califica a los personajes o los
que sólo intercambian favores o comentan libros de sus amigos, los procedimientos, en el modo en que anuda causalmente los motivos o
eternos jóvenes (obligados a entrar en la órbita del último cínico, el los sucesos, en las fórmulas económicas (aforísticas casi) con las
último excéntrico o el último marginal por miedo a perder el tren), que, interesada y estratégicamente, condensa líneas que luego la
los dinosaurios, los oscuros, los sencillamente ágrafos. El nervio de crítica despliega y crean en el lector la urgencia incontenible del
sus argumentos podría acercarlo a los bloggers y sus debates
libro. A veces señala allí mismo genealogías, distancias, aires de mundo imaginario, que su dimensión alegórica no nos afecta sino
familia. No alardea con referencias decorativas a otros autores y como un eco, o un fármaco que se disuelve lentamente en nuestro
otros libros, sino que compara y contrasta para acercarse más a la metabolismo”, escribió sobre Nunca me abandones de Kazuo
singularidad del que está leyendo. Porque lo que desvela a Sicardi de Ishiguro) y a veces le basta con un adjetivo (la ambición “tentacular”
ahí en más es arbitrar todos los recursos disponibles para caracterizar de Don DeLillo, “la prosa libre, pragmática, aparentemente
con precisión esa molécula que define al escritor, esa combinación desanoticiada de sus efectos literarios” de Philip Roth). Pero no sólo
propia de lecturas, materia y procedimientos que lo distingue (“eso cuentan sus certezas, sino también, y quizá más, el teatro de sus
que descubrió por sí solo”, según la fórmula feliz de otro británico, vacilaciones frente a la extrañeza de lo que ha leído, que la lectura
James Wood, o el clarísimo “La inventó” de nuestro David Viñas), pone en escena como un bastidor transparente del juicio. No se
para decirnos después qué aparece detrás de esa forma nueva. Véase enamora de sus ideas ni las suelta cual oráculos sellados que
por ejemplo el comienzo de uno de sus primeros artículos: “Afanosa, paralizan el pensamiento del otro, sino que avanza y retrocede,
audaz, extrema, callada, sólo una ristra de adjetivos que se anulan siembra dudas e invita al diálogo. Véase si no en este breve catálogo
puede aproximarse a la agitada densidad de la escritura de W.G. extraído de sus últimas lecturas: “Hacia el final, descubrimos que,
Sebald. Cuando apareció su libro Los emigrados recordamos como cualquier ser humano, Ravel se nos ha escapado. Pero ¿no es
inmediatamente el comentario de Walter Benjamin sobre Proust: precisamente eso lo que nos lo ha acercado?” (“Ravel de Jean
todas las grandes obras fundan un nuevo género o disuelven uno Echenoz”). “Esa sencillez cortante distingue a sus poemas más
anterior. Nos enfrentábamos al primer escritor contemporáneo desde hondos. ¿O es la economía? ¿O la respiración?” (“El salmón de
Beckett que había encontrado la forma de oponerse al buen gobierno Fabián Casas, reeditado”). “¿No bastaba con esa audacia para el
de la forma novelística convencional, y empujar al realismo al intimismo y el sentimiento trágico, vertida en una prosa inspirada,
autoexamen.” A veces puede describir una peculiaridad formal o una incomparablemente suelta (y, si se me permite, verdadera), única en
visión del mundo de la obra en una frase (“La novela es tan nuestra literatura reciente? ¿La alegoría social no es innecesaria?
pertinentemente concreta, tan atenta al retratar las minucias del Quizá no” (“El desperdicio de Matilde Sánchez”). (Porque digamos
al pasar que, a diferencia de la mayoría de sus pares hombres, Sicardi asentarse en la mirada de su protagonista, la novela logra hacer
lee también a las mujeres, no por cumplir políticamente con la cuota, ingresar la diversidad y la mezcla, aunque en todas las historias
sino porque, frente al inclaudicable machismo que reina incluso entre habita por igual un trasfondo sórdido, que, en cierto punto, también
nuestros varones más progresistas, no reduce el género femenino a está en simbiosis con ese espacio de la ciudad.” “Novela de acción,
las extravagantes tiempo completo, las sobreactuadamente tontas, las Springfield contagia su ritmo en cada capítulo y logra el objetivo de
fálicas y las locas.) entretener y pasar un buen rato. Al fin y al cabo, algo similar a lo que
todos buscan cuando se encuentran entre amigos.” Sicardi se
Como se desprende de los ejemplos, Sicardi ha recuperado
preguntaba con razón: ¿cómo confiar en el juicio literario de gente
para la crítica la discusión sobre la intención y el valor, pero el juicio
que piensa y escribe tan mal?
se desprende naturalmente de la lectura y no del corolario forzado de
dos o tres adjetivos salpicados en el cierre. Sabe, además, que el En este panorama desolador sus críticas descollarían sin
estilo no es ornamento del pensar sino su misma sustancia y hace de demasiado esfuerzo. Pero no. Artículo a artículo, Sicardi intenta leer
la claridad un estandarte: escribe con gracia, pero nunca se monta en más despojado de prejuicios y mejor. Sólo cabe esperar, entonces,
la ola de su prosa, reduciendo a pura espuma el argumento. Con una que no se desanime y haga escuela. Y algo más. Nadie le pide que
oportuna constricción del yo, equilibra idea y goce con una lengua pierda tiempo con el furor antológico del marketing juvenil ni que se
precisa (la claridad es enemiga del autoengaño) que se permite la inmole en el “compre nacional”, pero bien podría leer un poco más a
deriva, sí, pero nunca pierde el rumbo del pensamiento; lo indignan los compatriotas de su edad. Y todavía algo más. Algunos artículos
por igual la mediocridad y la inteligencia autoindulgente. No hace ganarían en fluidez con menos profusión de citas. Aunque
mucho, en un desliz catártico sobre el estado de la crítica, citó estas pensándolo bien, entre tanta medianía y narcisismo, cómo no
gemas de algunos de sus colegas, que colecciona sin firma: “Siempre perdonarle que copie abundantemente, cual enamorado rendido, esa
con la misma coherencia ideológica e inteligencia aguda, sus libros voz que lo cautiva.
son siempre sorprendentes en cuanto a lo literario”. “A pesar de
ADN Cultura, viernes 17 de febrero de 2012 “Querida señorita Kael, dado que usted sabe tanto del arte del
cine, ¿por qué no usa su tiempo para hacer cine?” Esto es parte de un
Críticos de cine
mensaje que le llegó a Pauline Kael en 1963, cuando hacía crítica en
Oscar Wilde decía que la crítica podía ser un arte. Pero no siempre radio. La estadounidense Kael –pocas pulgas, ingeniosa y veloz–
lo es. Para acercarse a ese ideal, tiene que contar con cuatro
elementos tan diferentes como los cuatro puntos cardinales: la contestó, entre otras cosas: “Hay una respuesta estándar a esta vieja
información, el análisis, la interpretación y la evaluación. idiotez de si-usted-sabe-tanto-del-arte-del-cine-por-qué-no-hace-

Por Javier Porta Fouz Para LA NACIÓN películas. Uno no necesita poner un huevo para saber si el huevo
tiene buen sabor.” Y agregó:
1
“Considero que la crítica es un arte, y si en este país y en este
¿Qué se puede decir de los críticos de cine, así, en general?
tiempo se practica con honestidad, no genera mayores ganancias que
Empecemos con una frase que se escucha con frecuencia: los críticos
ser un cineasta de vanguardia. Mis queridos y anónimos oyentes que
de cine son cineastas frustrados. Listo, ya está mal. Decir que los
mandan cartas: si creen que es tan fácil ser crítico y tan difícil ser
críticos de cine son cineastas frustrados es como decir que son
poeta, pintor o experimentador fílmico, les sugeriría que intenten
rubios. Como decir que los empleados bancarios se desabrochan la
ambas cosas. Quizás descubran por qué hay tan pocos críticos y
corbata en el subte. Algunos seguro que no lo hacen, y hay otros que
tantos poetas”.
trabajan en bancos situados en calles a las que no llega el subte.
Otro que consideraba que la crítica podía ser un arte era
Generalizando, también se puede decir que mucha gente generaliza
Oscar Wilde, que en El crítico como artista lo decía desde el título.
sobre los críticos de cine. “Callate, director frustrado.” Uf. ¿Si uno
A partir del personaje de Gilbert, Wilde provocaba: “Resulta mucho
opina sobre algo se lo considera como a un creador de ese algo, pero
más difícil hablar de algo que hacerlo. […] La acción, de hecho, es
frustrado? OK, quedemos así. Los hinchas de fútbol son directores
siempre fácil, y cuando se nos presenta en su forma más agravada,
técnicos frustrados. Y los que critican a los críticos de cine son
críticos de cine frustrados.
por ser continua, y que para mí es la actividad industrial, deviene El tercer elemento es a la vez el más difícil y el más tentador,
simplemente en refugio de gente sin nada que hacer”. el de mayor posibilidad de brillo y seducción: la interpretación, que
[…] se logra al ubicar lo analizado en contextos de significación más
3 amplios. En Open Range podemos decir que esos grandes planos
Aire, fuego, tierra, agua. Cuatro elementos. La crítica también, para generales remiten, por un lado, a la conciencia del género western
ser crítica y no otra cosa, debería tener cuatro elementos. que tiene Costner como director. Son planos elegíacos, planos de un
Uno es la información. No es, o no debería ser, el número género que no existe más. Cada nuevo y aislado western
uno, el más importante, pero empezamos por ahí porque es fácil. Por contemporáneo ya no es una épica, sino una elegía. A eso ayuda la
ejemplo: se habla del actor Kevin Costner. Se puede decir que música y también la historia que cuenta la película de Costner: el fin
dirigió películas. Que dirigió Open Range, que aquí se estrenó como de los pastoreos libres y la imposición definitiva de los límites en la
Pacto de justicia. Estamos informando. Datos. Claro: hoy la tierra, el fin de la vida nómade de los cowboys. Para interpretar
información no vale lo mismo que en la década del 60, cuando en la tuvimos que haber ubicado la película en la historia del género y en
revista Tiempo de Cine había una sección de fichas de películas. la historia del oeste de Estados Unidos.
Hoy, abundar en información acerca de datos fácilmente ubicables Y, por último, el cuarto elemento: la evaluación. Open Range
con tres o cuatro clics de un mouse –o de pantalla táctil– puede ser es excelente, y fue una película soslayada por mucha gente (ignorada
considerado un despilfarro. y subvalorada). Sí: evaluar es poner estrellitas. Bah, evaluar es
Otro elemento es el análisis. Análisis: disección, también poner estrellitas, pero puede ser mucho más interesante que
categorización, conceptualización. En Open Range, sobre todo en su eso. Veamos una pequeña crítica sobre un disco, para salir un poco
primera parte, abundan los grandes planos generales. Ya estamos del cine: “Uno de los lanzamientos más gloriosos en la historia, la
analizando. Para decir lo que dijimos tenemos que saber qué es un canción del título del tres veces platino The Final Countdown es
gran plano general, tenemos que ser capaces de identificarlo. bombásticamente brillante, basura gloriosa, un asalto nuclear y
capilar que sólo pudo salir eyectado de los vacuos años ochenta.”
Así empezaba la crítica del disco La última cuenta regresiva, del forma. Si bien hay crítica de cine que se hace por radio y por
grupo sueco Europe, escrita por Doug Stone para el sitio web televisión, concentrémonos en la más relevante: la escrita. La
Allmusic.com. Y terminaba así: “Se puede vivir sin The Final escritura es el quinto elemento (sepan disculpar la involuntaria
Countdown, pero ¿por qué habríamos de hacerlo?” En inglés, la referencia a la película de Luc Besson). Para que la crítica
pregunta es: “but why?”. Ese cierre contundente es una evaluación pertenezca de pleno derecho al periodismo cultural (un periodismo
sofisticada. Ese “why?” del final, esa pregunta breve, es una de cruce temático y de disciplinas, de profundización, que busca el
evaluación que va más allá de este disco en particular y se mete de tono del ensayo), el crítico debe necesariamente preocuparse por
lleno en una cuestión clave para la crítica. Volvamos a la crítica de cómo escribir. Como decía V. F. Perkins, “el qué es el cómo”. El
cine. La mayor parte de las películas que vemos no son obras crítico, así como se preocupa por afinar la mirada sobre el cine,
maestras. Podríamos vivir sin ellas (y de hecho también sin las obras debería preocuparse por afinar la escritura.
maestras), pero ¿por qué privarnos de ciertos placeres que algunos Kael era consciente: decía que no sabía lo que realmente
reprimidos llaman “culpables”? Evaluar todo en función del metro pensaba acerca de una película hasta que terminaba de escribirlo. La
patrón de la obra maestra consagrada –se usa mucho mentar El escritura, entonces, no es una mera instancia de traducción del
ciudadano como molde, o Vértigo– hace que muchos críticos nunca “pensamiento previo”. Lo sabía Wilde, que consideraba que el
califiquen nada de excelente, y hace que el canon cinematográfico lenguaje era el padre, y no el hijo, del pensamiento. La crítica trabaja
permanezca pétreo. Evaluar películas es no sólo evaluar títulos en con palabras: ellas son sus materiales. No debería descuidarlas. El
particular. Es poner en perspectiva, construir microscópicamente la mejor elogio que se le puede hacer a un crítico no es “coincido con
historia del cine. su valoración del cine” sino “a pesar de que no coincido con su
valoración, me interesa cómo dice lo que dice, incluso me da placer
4 leerlo a pesar de no coincidir con las estrellitas que les pone a las
Después de haber listado estos cuatro elementos, hay que decir que películas”. Porque en un mundo ideal el crítico debería ser alguien
son condición necesaria pero no suficiente. A la crítica hay que darle con quien establecer un diálogo sobre el cine, alguien con quien
confrontar, alguien que puede hacernos ver las películas desde otros la distribución de la retórica del film, cuya percepción es tan
ángulos. subjetiva”) descansan sobre una respuesta personal. Para poder
evitar los problemas que plantea esta respuesta personal a la
5 percepción de los modelos o principios de organización de un film,
Pero no vivimos en un mundo ideal: hay mandatos y recetas que se Perkins propone que las afirmaciones de los críticos se basen en “la
imponen, y no todos apuntan al ideal dialógico que acabamos de integridad crítica y la honestidad intelectual”. En cuanto a la
establecer. Otros mandatos, otras recetas. Algunos ayudan al diálogo naturaleza provisional de los juicios, Perkins afirma que esta
y a la creatividad y otros los entorpecen. ¿Qué debe hacer y qué debe característica no debe paralizar al crítico, y que éste tampoco debe
ser la crítica? Veamos algunas opiniones; algunas que nos gustan, dudar en mantener sus juicios “mientras sean defendibles”.
otras que poquito y nada. Así como Kael y Wilde consideraban que […]
la crítica podía ser un arte, V. F. Perkins, en El lenguaje del cine,
dice que la crítica “puede asemejarse en algunos aspectos a una 6
disciplina artística, aunque de ningún modo son lo mismo”. Este A fines de la década del 50 –pero desde unas coordenadas que nos
autor afirma que la crítica, al ser una actividad pública, “sólo se parecen más cercanas que las de La Habana de 1982– en el libro
ocupa de aquello que puede comunicarse. Puedo sentir –agrega– que Cómo se mira un film. Cine: conciencia de un fenómeno (editado
un film es coherente, pero, a menos que pueda explicar la naturaleza aquí por Eudeba) los italianos Giacomo Gambetti y Enzo Sermasi
de su coherencia, mi sentimiento no aporta un mayor peso crítico les plantearon a críticos de su país, en un momento de auge de la
que mi respuesta sobre el color de la corbata del héroe. [...] Un juicio cinematografía italiana, la siguiente pregunta: “¿Qué es la crítica
crítico sólo tiene valor cuando a su vez puede ser criticado y puesto a cinematográfica?”. Entre las casi cincuenta respuestas publicadas
prueba por la experiencia y las percepciones de los demás”. pueden encontrarse aportes de interés. La crítica cinematográfica
Perkins aclara que en la crítica tanto el juicio como la debe “comprender la película” y así “ayudar al público a
descripción y el análisis (que necesita “formular afirmaciones sobre comprenderla” (Umberto Barbaro). Es un “método para juzgar las
películas sobre la base de un sistema estético” que no posee
diferencias formales con respecto a la crítica literaria (Filippo De
Sanctis). La crítica de cine es “un servicio público” que debe “ser
útil al lector” en el sentido de indicarle si vale la pena mirar una
película y por qué (Tullio Kezich).
¡Ay, Kezich! Sin dudar de sus buenas intenciones (ni de la
tremendamente fotogénica década del 50 italiana), ese tipo de
recomendaciones han probado ser de elevada toxicidad, con el
tiempo. Hoy algunos esperan que el crítico les diga si la película es
para “ver comiendo pochoclo”, o si “es floja, pero a los amantes del
género les gustará” y otras frases que se encuentran con frecuencia,
demasiada frecuencia. La crítica pensada exclusivamente para guiar
el caudal de público para un lado o para otro. El crítico como un
vigilante que ordena el tránsito cinematográfico. El crítico que
prescribe películas en una receta (con un texto-receta-fórmula).
Espectadores que no se arriesgan, críticos que tampoco. Todos nos
adormecemos.
[…]

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