Los Sentidos en los animales Invertebrados
Los invertebrados, a pesar de su gran diversidad, poseen sistemas sensoriales
complejos y adaptados a su entorno. Estos sistemas se pueden estudiar
considerando la detección de estímulos mecánicos y químicos, y la percepción de la
luz.
Mecanorrecepción y Quimiorrecepción:
Incluso los organismos más simples, como esponjas, medusas y corales, poseen
estructuras celulares nerviosas que detectan estímulos táctiles, olfativos y
gustativos, la respuesta a estos estímulos puede ser automática, como cuando una
hidra esconde su tentáculo si la tocan.
La evolución de la detección de sustancias químicas (quimiorrecepción) en animales
es fascinante. Organismos simples detectan solo la presencia de sustancias,
mientras que los artrópodos muestran una gran especialización. Por ejemplo, las
antenas de las mariposas nocturnas detectan feromonas a distancia, y las de
muchos insectos también perciben sonidos y cambios de presión. Las moscas son
un ejemplo excelente: sus halterios mantienen el equilibrio en el vuelo, y sus
receptores gustativos en patas y boca detectan sabores.
La evolución ha llevado a sistemas visuales sofisticados en artrópodos,
principalmente a través de ojos compuestos que generan imágenes en mosaico para
detectar movimiento. Estos ojos, además de percibir color (diferente al de los
vertebrados), detectan la luz ultravioleta, invisible para los humanos, lo que les ayuda
a identificar detalles cruciales para su supervivencia. Incluso moluscos muestran un
desarrollo de estructuras oculares más complejas.
Esto revela la extraordinaria diversidad y complejidad de los sistemas sensoriales en
los invertebrados. Desde respuestas reflejas simples hasta la sofisticada visión en
ultravioleta, estos sistemas demuestran una adaptación evolutiva impresionante a
una amplia gama de estímulos ambientales.