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Estrés: Tipos y Efectos Psicosociales

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Unidad

Didáctica
1
Qué es el estrés.
Aspectos personales y
psicosociales

© Centro de Estudios Adams La reproducción total o parcial de esta obra por cualquier
Ediciones Valbuena, S.A. medio, existente o de próxima invención, sin permiso por
www.adams.es. escrito de los propietarios del © será perseguido de acuerdo
I.S.B.N.: 978-84-9025-732-6 con la legislación vigente
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Reprográficos, www.cedro.org) si necesita foto- Anagrama «LUCHA CONTRA LA PIRATERIA»
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fragmento de esta obra. propiedad de Unión Internacional de Escritores.
Gestión y control del estrés

Guión-resumen

Introducción

1. Definiciones y paradigmas sobre el estrés. Estrés positivo y negativo

2. Indicadores personales de estrés

3. Provocadores de estrés: personales, laborales, sociales y políticos

4. Relaciones interpersonales, comunicación y estrés

Resumen

Objetivos:

• Identificar los distintos tipos de estrés para poder realizar un primer autodiagnós-
tico.

• Conocer los principales agentes provocadores de estrés en diferentes ámbitos,


tanto personales como profesionales.

• Reconocer cómo les afecta el estrés.

• Entender la importancia de las relaciones interpersonales en la generación de


estrés.

1-2
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

Introducción

El estrés es un concepto complicado que implica diferentes variables para su total com-
prensión y abordaje. Conocer las distintas acepciones del término nos ayudarán a sentar
las bases para poder tratarlo efectivamente.

En esta unidad del curso trataremos de enmarcar el concepto para conocer los princi-
pales agentes provocadores de estrés.

1. Definiciones y paradigmas sobre el estrés.


Estrés positivo y negativo

1.1. El estrés a largo plazo

1.1.1. Introducción

El estrés es un concepto escurridizo. Todos nosotros sabemos a qué nos referimos cuan-
do hablamos de él pero, paradójicamente, sus efectos se manifiestan de maneras distintas
en personas diferentes. Algunas personas acusan el estrés sufriendo contracturas, otras
padecen del estómago, y un tercer grupo puede caer en una depresión.

El término estrés proviene de la física y la arquitectura. En estos ámbitos de conoci-


miento, el concepto de estrés se utiliza para describir una fuerza que puede deformar o
romper un objeto.

Ejemplo
A un material determinado se le aplican pruebas de estrés antes de su uti-
lización en la construcción de un edificio, para comprobar su resistencia.

Otro ejemplo más reciente son las pruebas de estrés que se han hecho
recientemente a las entidades de nuestro sistema bancario.

1-3
Gestión y control del estrés

El término fue importado a la psicología por el fisiólogo canadiense Hans Selye, para
describir los diferentes signos inespecíficos que observó en el transcurso de sus investiga-
ciones.

Concretamente, Selye observó que las personas enfermas con las que trabajaba tenían
una serie de síntomas específicos de la enfermedad que padecían, y además otro conjunto
de síntomas psicofisiológicos que no podían asociarse directamente a sus condiciones
médicas.

De esta manera, Selye definió el estrés como “síndrome o conjunto de reacciones fisio-
lógicas no específicas del organismo a diferentes agentes nocivos del ambiente de natura-
leza física o química.” (Stora, Jean Benjamin,página 67).

En otras palabras, este autor se centra en las consecuencias que el estrés provoca en el
organismo y en la respuesta del cuerpo a las situaciones estresantes.

Los estímulos que ocasionan el estrés pueden ser muy variados, pero tienen en común
que, cuando son intensos o prolongados en el tiempo, dan lugar al Síndrome General de
Adaptación (SGA), también conocido como estrés a largo plazo.

El SGA se presenta en tres fases claramente definidas:

— Fase de alarma: en el momento en que el individuo percibe una amenaza, el cuer-


po se activa de forma automática e inconsciente, provocando una serie de cam-
bios psicofisiológicos orientados a dar respuesta a esa situación amenazante.

Es importante comentar que la amenaza no tiene por qué ser real. Con que la per-
sona se sienta amenazada es suficiente para que el cuerpo responda automática-
mente con esta serie de cambios.

— Fase de resistencia: cuando las situaciones estresantes se mantienen a lo largo del


tiempo, el cuerpo se acostumbra a funcionar sobreactivado, preparado para actuar
ante la amenaza percibida

— Fase de agotamiento: evidentemente no es posible mantener un nivel de sobreac-


tivación de forma indefinida, con lo cual la persona acabará agotando su resisten-
cia. Es el momento en que aparecen las enfermedades.

El estrés, por sí mismo, no es el responsable de las molestias y las enfermedades con las
que se le asocia.

1-4
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

El mecanismo es el siguiente:

Percepción de amenaza Debilitamiento


Sobreactivación
del cuerpo

Enfermedad

1.1.2. Las enfermedades asociadas al estrés

Aunque diferentes personas acusarán el estrés de formas distintas, existen una serie de
enfermedades que se asocian a un estrés continuado y sostenido en el tiempo.

La siguiente lista recoge algunas de estas dolencias, pero no es una relación exhaustiva
de enfermedades, ni tampoco implica que deban darse todas. Esto quiere decir que en
determinadas situaciones de estrés podemos manifestar síntomas que no se incluyan en el
listado y que efectivamente vengan provocados por el estrés.

Acné Dermatitis atípica Náuseas


Adicción a las drogas Diabetes Obesidad
Aerofagia Diarrea Obsesiones
Aftas Dolor crónico Pesadillas
Alteraciones de la líbido Epilepsia Predisposición a accidentes
Alcoholismo Estreñimiento Psoriasis
Alopecia Eyaculación precoz Seborrea
Angina de pecho Fobias Síndrome intestino irritable
Anorexia/Bulimia Hipertensión Suicidio
Ansiedad Hipoglucemia Temblores
Arritmias episódicas Impotencia Trastornos esquizofrénicos
Artritis reumatoide Infarto de miocardio Trastornos menstruales
Asma Insomnio Tumores
Cefalea Tensional Lumbago Úlceras
Colitis ulcerosa Migrañas Vaginismo
Depresión Muerte súbita Vómitos

Fuente: : Estrés, conducta y enfermedad en Manual de Psicología de la Salud

1-5
Gestión y control del estrés

1.2. El estrés a corto plazo

Walter B. Cannon, fisiólogo americano y profesor de Harvard, definió el estrés como las
respuestas automáticas del organismo en defensa de estímulos amenazantes, tanto inter-
nos como externos.

Estas respuestas automáticas son las reacciones de “lucha o huida”, y provocan una serie
de cambios fisiológicos orientados a preparar al organismo para enfrentarse a la amenaza
(lucha) o para huir de ella. Es lo que se conoce como estrés a corto plazo.

Las respuestas de lucha o huida que configuran el estrés a corto plazo son extremada-
mente adaptativas y han permitido la supervivencia de nuestra especie hasta el día de hoy.

En el momento en que nuestros antepasados más primitivos percibían la presencia de


un depredador, su cuerpo se preparaba para huir de él o atacarle. El organismo experi-
mentaba una serie de cambios, que se siguen presentando actualmente ante situaciones de
peligro, ya sea éste real o percibido:

— Rápida movilización de la energía almacenada hacia la musculatura.


— Incremento de la frecuencia cardíaca, respiratoria y de la presión arterial.
— La digestión se paraliza.
— El impulso sexual disminuye.
— Se produce una inhibición del sistema inmunitario.
— Hay una reacción analgésica al
dolor, lo que permite seguir
luchando o huyendo aunque el
organismo sufra heridas.
— Se producen también cambios en
las capacidades sensoriales y cog-
nitivas: la memoria mejora y los
sentidos se agudizan.

1-6
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

1.3. Estrés positivo y estrés negativo


Estamos habituados a hablar del estrés en su acepción negativa, que recibe el nombre
técnico de distrés. Pero también existe un estrés positivo, conocido como eustrés.
Lo cierto es que necesitamos un cierto nivel de estrés para poder llevar adelante nues-
tra vida. Según los expertos, un cuerpo sin estrés es un cuerpo muerto. Incluso mientras
estamos durmiendo tenemos en nuestro organismo un cierto nivel de tensión.
El reto consiste en mantener el nivel de tensión que nos facilite dar el máximo rendi-
miento en nuestra vida diaria. Este es el estrés positivo o eustrés.
Esta idea se ilustra mediante la curva de Yerkes-Dobson, en forma de “U” invertida:

Ni un nivel de estrés o tensión bajo, ni uno alto promueven el rendimiento óptimo. El


primero por falta de estimulación y el segundo porque colapsa al individuo. Así pues, el
nivel de estrés óptimo es el intermedio.
Este nivel intermedio de estrés, justo en el “pico” de la curva, es el que favorece que el
tono corporal y atencional del individuo sean los apropiados para que la tarea en la que
esté ocupado se desarrolle en plena concentración.
El reto consiste en encontrar el nivel óptimo de estrés personal, ya que las diferencias
individuales implican, entre otras cosas, que éste sea distinto para cada uno de nosotros, al
igual que ocurre con los estímulos que nos provocan estrés negativo.

1.4. ¿Qué es el estrés?


Hemos visto que existen diferentes maneras de abordar el concepto de estrés, pero en
este punto de la unidad se hace necesario delimitar una definición que nos permita enten-
derlo en profundidad y asegurarnos de que sabemos exactamente de qué estamos hablan-
do cuando decimos que estamos estresados.

1-7
Gestión y control del estrés

Estrés es el desequilibrio entre las demandas del medio y los recursos que la persona es
capaz de movilizar para hacerles frente.
Esta definición engloba todas las cuestiones revisadas hasta ahora en referencia al distrés
o estrés negativo:
— Las demandas del medio son las situaciones con las que se enfrenta la persona, y
pueden ser reales o percibidas.
— Los recursos hacen referencia a las capacidades de las que dispone la persona, o las
que cree o no cree poseer.
— El desequilibrio provocará estrés a corto y a largo plazo, con las consiguientes acti-
vaciones fisiológicas que hemos visto.

2. Indicadores personales de estrés


2.1. Introducción
El estilo de vida actual facilita que muchas de las respuestas de estrés estén presentes
desde hace tanto tiempo que ya nos parecen incluso normales. No prestamos atención a
nuestro cuerpo ni a nuestro comportamiento.

Estamos tan habituados a contraer los músculos, que ya ni nos damos cuenta de que
estamos tensos.

1-8
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

Ejemplo
Empleamos mucha más energía de la necesaria en realizar tareas cotidia-
nas, como por ejemplo lavarnos los dientes o agarrar el volante cuando
conducimos. Si nos fijamos, nos damos cuenta de que estamos agarran-
do el cepillo de dientes como si fuera un martillo neumático….

Es necesario algún tipo de señal que nos permita decidir de forma consciente si quere-
mos seguir actuando así en nuestro día a día. De esta manera podremos detener nuestro
comportamiento automático y reemplazarlo por otro más apropiado en aquellos momen-
tos en que lo consideremos oportuno.
Existe una gran variedad de alternativas que nos permitirán vigilar nuestra conducta.
Una buena manera de empezar es siendo conscientes de qué síntomas vienen provocados
por el estrés.
Para llevar a cabo esta toma de conciencia, vamos a repasar los principales indicadores
de estrés en varios niveles: físicos, cognitivos o mentales, emocionales y conductuales.

2.2. Indicadores físicos


Son las señales corporales que nos indican que el estrés está
“atacando” nuestro organismo.
— Son las señales corporales que nos indican que el
estrés está “atacando” nuestro organismo.
— Cambios en la frecuencia respiratoria. Respiraciones
más rápidas y superficiales o irregulares.
— Pulso elevado. Taquicardias, palpitaciones.
— Tensión arterial alta. Mareos.
— Manos y pies fríos.
— Boca seca. Necesidad de beber, humedecerse los labios o toser.
— Boca seca. Necesidad de beber, humedecerse los labios o toser.
— Necesidad de orinar con frecuencia.

1-9
Gestión y control del estrés

— Cambios en los hábitos alimenticios. Aumento o disminución súbita del hambre.


— Trastornos estomacales frecuentes. Malas digestiones, ardor de estómago, dolor
abdominal.
— Diarrea.
— Cambios en la calidad de la voz. Ronquera, voz anormalmente aguda.
— Cefaleas ocasionadas por la tensión.
— Frecuente dolor en la parte baja de la espalda.
— Ojeras, ocasionadas por la falta de descanso.
— Ansiedad inespecífica que se manifiesta en forma de inquietud y desasosiego.
— Visión borrosa.
— Erupciones cutáneas, enrojecimiento de la piel no provocado por un agente exter-
no, escamación, granos.
— Frecuentes y numerosos resfriados y enfermedades menores.
— Cambio en la sensibilidad y en la respuesta sexual. Descenso del deseo sexual.
No contarían como síntomas de estrés el hecho de tener siempre las manos y los pies
fríos. Este efecto se produce como consecuencia de la tensión, porque la sangre se retira de
las extremidades para acudir a los grandes músculos del cuerpo. Recordemos que, ante
una situación de peligro percibido, el cuerpo se prepara para reaccionar movilizando la
energía que le permitirá luchar o huir.
Tampoco contaría como síntoma indicativo de estrés el hecho de tener hipersudoración
habitualmente.
Una de las maneras que tiene el organismo de reaccionar ante el estrés, es eliminando
todo aquello que no sea imprescindible para dar una respuesta de supervivencia. La orina
y las heces forman parte de lo prescindible, con lo cual en situaciones de tensión, la ten-
dencia es acudir al lavabo con más frecuencia.

2.3. Indicadores cognitivos


Son los cambios en la forma habitual de pensar y razonar, además de cambios en los
valores y creencias.
— Incapacidad para concentrarse. Aumento de la dificultad para mantener la aten-
ción en las tareas que se llevan a cabo.

1-10
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

— Cambios en la manera de gestionar los problemas.


— Tendencia a cometer más equivocaciones.
Aumento de los errores en general.
— Falta de memoria. Cuesta más esfuerzo retener
datos mentalmente y se olvidan con más facilidad.
— Disminución del rendimiento general.
— Tendencia a perder la perspectiva. Lo que antes
no nos preocupaba ahora se convierte en un
problema.
— Tendencia a soñar despierto y a abstraerse de la realidad.
— Menor capacidad para pensar racionalmente.
— Dependencia de viejos programas.
— Mal discernimiento. Confusión, falta de lucidez y sensatez.

2.4. Indicadores emocionales


Son los cambios en la sensibilidad emocional:
— Irritabilidad, susceptibilidad e hipensensibilidad
emocional.
— Ansiedad no específica.
— Aparición de miedos irracionales y fobias.
— Risa nerviosa.
— Reacciones defensivas a los comentarios de los
demás. Tendencia a tomarse las cosas a la tre-
menda.
— Comportarse de forma más crítica con uno mismo y con los demás.
— Depresión, apatía, ganas de llorar sin motivos claros.
— Retraimiento emocional. No se muestran las emociones.
— Estallidos emocionales. Reacciones desproporcionadas.
— Estallidos emocionales. Reacciones desproporcionadas.

1-11
Gestión y control del estrés

2.5. Indicadores conductuales


Son las señales relacionadas con el comportamiento y
la forma de actuar.
— Cambios súbitos en los hábitos de trabajo.
— Cambios en las costumbre personales. Aumento
o disminución del aseo personal, de la forma de
vestir, etc.
— Insomnio. Cambios en los hábitos de sueño.
— Apatía.
— Aumento del uso de sustancias como el alcohol,
el tabaco y otras drogas no legales.
— Aumento del absentismo laboral.
— Conductas aceleradas. Aumento del ritmo y la velocidad con que se hacen las cosas.
— Evitación de las obligaciones profesionales y/o personales.
— Aumento de la torpeza.
— Aumento de las conductas compulsivas o los rituales (hacer las cosas siempre con
un determinado orden).

3. Provocadores de estrés: personales, laborales, sociales


y políticos
3.1. Introducción
El estrés se puede entender desde diferentes puntos de vista:
— Como estímulo: el estrés como estímulo hace referencia a las situaciones que
enfrentamos.
Son las circunstancias externas lo que nos provoca el estrés.
— Como respuesta: el estrés como respuesta se centra en las reacciones de toda índo-
le que experimentamos como consecuencia de esas situaciones estresantes.
— Como interacción entre ambos: la interacción trata de cómo manejamos nuestras
reacciones en función de las situaciones que vivimos.

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Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

3.2. Situaciones estresantes


Existe una gran variabilidad individual en las situaciones que diferentes personas consi-
deran como estresantes. Algunas personas se estresarán ante un cambio y para otras el
mismo cambio resultará un estímulo ilusionante. Algunas personas disfrutarán condu-
ciendo y para otras coger el coche será un suplicio. Y puede que incluso haya quien vive
como estresante el disfrutar de unas vacaciones en familia, subirse a una atracción de feria,
o acudir a una fiesta.

Sin embargo, se ha constatado la existencia de algunas características comunes a las


situaciones potencialmente estresantes. Esto significa que, independientemente de la varia-
bilidad individual a la hora de juzgar una situación concreta como incómoda, existen acon-
tecimientos que de forma objetiva presentan características estresantes.
— Acontecimientos impredecibles
La incapacidad para predecir los eventos estresantes hace que éstos lo sean mucho
más. Las personas sometidas a una menor tasa de agentes estresantes, pero más
impredecibles, muestran una mayor prevalencia de enfermedades asociadas al
estrés que las personas sometidas a más estresores, pero más predecibles.

Ejemplo
Durante la Segunda Guerra Mundial, Londres llegó a sufrir un bombar-
deo nocturno continuo que se repetía diariamente. En las afueras de
Londres, por el contrario, los bombardeos eran mucho más esporádicos
y, por lo tanto, menos predecibles. En esa época se observó un notable
aumento de las úlceras de estómago, que fue mucho más alto en la
población de las afueras de Londres.

1-13
Gestión y control del estrés

— Acontecimientos incontrolables
Cualquier acontecimiento negativo, como el ruido, el gentío, las temperaturas
extremas o cualquier otra forma de incomodidad física, si es incontrolable, resul-
ta mucho más estresante que cuando se puede operar sobre ellos.
Este sentimiento de control no sólo reduce la experiencia subjetiva de estrés, sino
que también llega a modificar la reactividad psicofisiológica.
Creer que se tiene el control sobre un nivel de ruido molesto se asocia con nive-
les más bajos de adrenalina y noradrenalina en sangre.
La adrenalina (A) y la noradrenalina (NA) son dos hormonas que se liberan en el
sistema sanguíneo ante situaciones de estrés. Su principal función consiste en acti-
var el organismo ante situaciones de estrés, participando activamente en las reac-
ciones de lucha o huida.
— Falta de apoyo social
El apoyo de aquellos que están próximos y dispuestos a ayudar y a compartir los
acontecimientos difíciles, constituye un elemento decisivo para amortiguar los
efectos indeseables del estrés.
Se ha constatado que basta un contacto social muy pequeño para notar la bondad
de sus efectos.
Existen investigaciones que han mostrado que, independientemente de su géne-
ro, tanto las personas solteras como las divorciadas presentan un mayor riesgo de
desarrollar problemas de salud que aquellas personas que permanecen casadas.
— La valoración de la situación
Lazarus y Folkman (1984) desarrollaron una teoría que caló enormemente en el
estudio de los procesos psicológicos. Ellos entendían el estrés en términos de la
interpretación cognitiva que la persona realiza de los acontecimientos potencial-
mente estresantes. Desde esta perspectiva, no son tan importantes los aconteci-
mientos objetivos sino la forma en que son percibidos e interpretados.
Cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés, valorará la cantidad de
peligro potencial así como los recursos que tiene disponibles para hacerle frente.
La persona, entonces, experimentará estrés en la medida en que perciba que la
amenaza excede los recursos que tiene disponibles.

1-14
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

— Acontecimientos vitales estresantes


Los acontecimientos vitales estresantes son situaciones caracterizadas por su
impredecibilidad, incontrolabilidad y pérdida de apoyo social, y han sido puestos
en relación con el desarrollo de la enfermedad física.
Holmes y Rahe (1967) fueron los primeros investigadores que, de un modo empí-
rico a través del Social Readjustment Rating Scale(Escala de Reajuste Social), corro-
boraron esta relación que, de alguna manera, forma parte del conocimiento popu-
lar. Por todos es conocido que si durante una temporada pasamos por situaciones
personales difíciles, aunque no exclusivamente negativas, acabamos acusando el
estrés a nivel de enfermedad.
Otras investigaciones apuntan a que la acumulación de eventos vitales estresantes
a lo largo de un período de tres años predice el riesgo de fallo cardíaco.
A continuación mostramos una adaptación de la Escala de Reajuste Social, donde
se muestra la valoración que recibe cada uno de los acontecimientos vitales estre-
santes. Como se puede comprobar, cuanto más grave es el acontecimiento, o más
cambio personal implica, mayor puntuación recibe:

1-15
Gestión y control del estrés

The Social Readjustment Rating Scale

1. Muerte del cónyuge 100 23. Hijos que abandonan el hogar 29

2. Divorcio 73 24. Problemas con la ley 29

3. Separación conyugal 65 25. Éxito personal importante 28

4. Encarcelamiento o confinamiento 63 26. Cónyuge empieza/deja el trabajo 26

5. Muerte de un familiar cercano 63 27. Comienzo/final escolarización 26

6. Enfermedad o lesión grave 53 28. Cambio en condiciones de vida 25

7. Matrimonio 50 29. Cambios en hábitos personales 24

8. Pérdida de empleo 47 30. Problemas con el jefe 23

9. Reconciliación conyugal 45 31. Cambios condiciones laborales 20

10. Jubilación 45 32. Cambio de residencia 20

11. Cambio en la salud de un familiar 44 33. Cambio de escuela 20

12. Embarazo 40 34. Cambio en hábitos de ocio 19

13. Dificultades sexuales 39 35. Cambio actividades espirituales 19

14. Nuevo miembro en la familia 39 36. Cambio actividades escolares 18

15. Reajuste en los negocios 39 37. Desembolso de dinero 17

16. Cambios financieros importantes 38 38. Cambio en hábitos de sueño 16

17. Muerte de un amigo próximo 37 39. Cambio nº personas en la familia 15

18. Cambio del tipo de trabajo 36 40. Cambio hábitos alimentarios 15

19. Discusiones con el cónyuge 35 41. Vacaciones 15

20. Desembolso importante de dinero 31 42. Navidades 12

21. Vencimiento hipoteca/préstamo 30 43. Pequeñas transgresiones ley 11

22. Cambio responsabilidades trabajo 29

Fuente: Adaptada de Holmes y Rabe (1967): Journal of Psychosomatic Research

1-16
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

3.3. Provocadores de estrés personales

3.3.1. Introducción

Las experiencias de estrés son muy subjetivas, en el sentido de que lo que a una perso-
na le provoca estrés, para otra puede resultar inocuo.

Esta idea nos remite a la noción de la existencia de un umbral personal para el estrés. Si
los acontecimientos vividos no llegan a ese umbral, la persona no experimentará tensión,
pero si lo sobrepasan, se producirá la experiencia de estrés.

La medida del umbral del estrés está sujeta a la variabilidad interpersonal, y depende de
factores tan diversos como la edad, el sexo, el nivel de educación, las competencias perso-
nales, el lugar de residencia, factores familiares, y el temperamento o la personalidad de
cada uno.

No se aprecian diferencias significativas en relación con la mayoría de las variables men-


cionadas, como el sexo, la edad o el nivel de educación. Una mujer joven puede tener más
estrés que una mayor, y viceversa, en función de sus propios umbrales de estrés. Y lo
mismo sucederá entre un hombre joven y otro mayor.

Sin embargo, sí que merece mención especial el concepto de personalidad. La persona-


lidad es un constructo psicológico que engloba un conjunto actitudes, pensamientos, sen-
timientos y conductas que caracterizan a una persona en concreto. Explica por qué la con-
ducta de una persona es consistente en diferentes momentos, y diferente de la conducta
que otras personas mostrarían en situaciones comparables.

1-17
Gestión y control del estrés

No todas las personas nos comportamos igual ante la misma situación. Por lo tanto,
podemos decir que una persona es de una manera y otra persona es de otra. Y siempre que
no hablemos de tipologías patológicas, no podemos hablar de personalidades buenas o
malas, sino diferentes.

3.3.2. Teorías de la personalidad: Big Five o los Cinco Grandes

Habiendo varios perfiles de personalidad, podemos entender que algunos de los rasgos
que los componen se muestran como facilitadores de la habilidad para gestionar el estrés,
mientras que otros tendrán más predisposición para sufrirlo.

No es el objetivo de este epígrafe hacer un estudio exhaustivo de estos rasgos, porque


existen multitud de teorías de la personalidad, cada una de las cuales describe su propio
conjunto de perfiles.

Así que, vamos a basarnos en una teoría ampliamente aceptada dentro de la comuni-
dad psicológica, como es la Teoría de Personalidad de los Cinco Grandes.

La Teoría de Personalidad de los Cinco Grandes presupone que la personalidad de cual-


quier sujeto es una combinación de cinco factores o dimensiones, los “Cinco Grandes”.
Cada uno de estos factores tiene dos polos extremos, y diferentes personas obtendrán pun-
tuaciones diferentes en cada factor, lo que delimitará su perfil de personalidad.

Las diferentes puntuaciones en cada uno de los rasgos se obtienen tras contestar a un
cuestionario de personalidad, en el que se somete a la persona a una serie de preguntas en
relación a su comportamiento en la vida cotidiana.

Los Cinco Grandes perfiles que conforman esta teoría son los siguientes:

— Extraversión: algunas de las conductas que reflejan tendencias específicas para este
factor son:
• Calidez.
• Afiliación.
• Asertividad.

1-18
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

• Actividad.
• Búsqueda de excitación.
• Emociones positivas.

Las personas extravertidas tienen tendencia a experimentar emociones positivas.


Son optimistas y muestran energía, habladoras, necesitan constante estimulación
que normalmente consiguen por medio de experimentar sensaciones nuevas.

Su opuesto es la introversión. Las personas introvertidas son reservadas, poco


dependientes de los demás. Prefieren lo conocido y habitual, y estar solas antes
que en situaciones sociales muy animadas.

— Apertura a la experiencia: algunas de las conductas que reflejan tendencias especí-


ficas para este factor son:
• Fantasía.
• Imaginación.
• Sensibilidad estética.
• Gusto por la variedad.
• Curiosidad intelectual.
• Independencia de juicio.

Las personas abiertas a nuevas experiencias son originales, imaginativas y curiosas.


Su vida es muy rica en experiencias, se interesa por ideas nuevas y valores no con-
vencionales.

Su opuesto es el cierre a la experiencia. Las personas cerradas a nuevas experien-


cias son convencionales en su forma de comportarse y su apariencia. Prefieren lo
que les es familiar y la rutina. Social y políticamente suelen ser conservadoras.

— Responsabilidad: algunas de las conductas que reflejan tendencias específicas para


este factor son:
• Capacidad.
• Orden.
• Sentido del deber.
• Necesidad de éxito.

1-19
Gestión y control del estrés

• Autodisciplina.
• Cautela.

Las personas responsables son confiables, puntuales y escrupulosas en lo que


hacen. Persistentes hasta conseguir sus metas, también tienen capacidad de plani-
ficación, organización y ejecución de tareas.

Su opuesto es la irresponsabilidad. Las personas irresponsables son laxas, informa-


les y descuidadas en sus principios morales.

— Amabilidad: algunas de las conductas que reflejan tendencias específicas para este
factor son:
• Confianza.
• Honradez.
• Altruismo.
• Deferencia.
• Modestia.
• Benevolencia.

Las personas amables son empáticas, conciliadoras, consideradas con los demás,
confiadas y solidarias.

Su opuesto es el antagonismo. Las personas antagonistas son egocéntricas, escép-


ticas, críticas y competitivas. Suelen establecer relaciones interpersonales hostiles.

— Neuroticismo: algunas de las conductas que reflejan tendencias específicas para


este factor son:
• Ansiedad.
• Depresión.
• Hostilidad.
• Ansiedad social.
• Impulsividad.
• Vulnerabilidad.

Las personas neuróticas son inestables emocionalmente, miedosas, con senti-


mientos de vergüenza y rabia, les es difícil enfrentar situaciones de estrés.

1-20
Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

Su opuesto es la estabilidad emocional. Las personas estables son calmadas y les


cuesta perder el control en situaciones de estrés.

De los cinco perfiles mencionados no son significativos, por ejemplo, los rasgos de
Extraversión y Amabilidad. El resto sí que pueden llegar a tener alguna influencia en la sen-
sibilidad al estrés.

Una alta Apertura a la Experiencia es un facilitador de la flexibilidad. La flexibilidad


correlaciona directamente con un umbral alto de tolerancia al estrés. Para las personas rígi-
das, cualquier acontecimiento que se escape a su control será un agente estresante. Esto es
precisamente lo que ocurre cuando alguien presenta una puntuación alta en el factor de
Responsabilidad.

Mención aparte merece el factor de Neuroticismo, que por su propia definición indica
una personalidad con altos índices de ansiedad y vulnerabilidad al estrés.

3.4. Provocadores de estrés laborales

Según el informe La organización del trabajo y el estrés de la Organización Mundial de


la Salud, el estrés laboral es “la reacción que puede tener el individuo ante exigencias y pre-
siones laborales que no se ajustan a sus conocimientos y capacidades, y que ponen a prue-
ba su capacidad para afrontar la situación”.

En este mismo informe, los autores proponen algunos agentes provocadores de estrés
laboral relacionados con las características del trabajo y con el contexto laboral.

1-21
Gestión y control del estrés

— Contexto laboral:
• Perspectivas profesionales, estatus y salario:
a) Inseguridad laboral.
b) Falta de perspectivas de promoción profesional.
c) Promoción excesiva o insuficiente.
d) Actividad poco valorada socialmente.
e) Remuneración por trabajo a destajo.
f) Sistemas de evaluación del rendimiento injustos o poco claros.
g) Exceso o carencia de capacidades para el puesto.
• Papel en la entidad:
a) Papel indefinido.
b) Funciones contrapuestas dentro del mismo puesto.
c) Tener a cargo a otras personas.
d) Trabajo con alta carga emocional.
• Relaciones interpersonales:
a) Deficiente estilo de liderazgo del superior o superiores jerárquicos.
b) Malas relaciones con los compañeros (mal clima laboral).
c) Intimidación, acoso y violencia (mobbing).
d) Ausencia de procedimientos establecidos para realizar el trabajo.
• Relación entre la vida familiar y la vida laboral (conciliación):
a) Dificultades para conciliar vida personal y laboral.
b) Falta de apoyo en el trabajo con respecto a los problemas personales.
c) Falta de apoyo familiar con respecto a los problemas laborales.

Fuente: Adaptada de Leka, Stavroula y otros (2004): La organización del trabajo y el estrés.

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Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

• Características del trabajo:


• Características del puesto:
a) Tareas monótonas, aburridas o sin sentido.
b) Tareas desagradables.
c) Tareas que producen aversión.
d) Tareas que van en contra de los valores personales.
• Volumen y ritmo de trabajo:
a) Exceso o escasez de trabajo.
b) Trabajos con plazos de tiempo muy estrictos.
• Horario de trabajo:
a) Horarios de trabajo estrictos e inflexibles.
b) Jornadas de trabajo muy largas o fuera del horario normal.
c) Horarios de trabajo imprevisibles.
d) Sistemas de turnos mal concebidos.
• Participación y control en el propio trabajo:
a) Falta de participación en la toma de decisiones.
b) Falta de control en el propio trabajo.
Fuente: Adaptada de Leka, Stavroula y otros (2004): La organización del trabajo y el estrés.

3.5. Provocadores de estrés sociales

Ya en la antigüedad se hablaba de estrés social. Heráclito de Éfeso (535 a.C. – 484 a.C.),
filósofo griego presocrático, pronunció una paradigmática frase acerca del cambio: “Nadie
se baña dos veces en el mismo rio”. Sin embargo, nunca en la historia se han producido
cambios tan profundos y rápidos como en la actualidad.

En poco más de una generación ha cambiado el modo de vida radicalmente. Hace unos
pocos años, las personas terminaban sus estudios para no volver a asistir a la escuela,
empezaban su carrera profesional en empresas en las que se acabarían jubilándose, y sus
matrimonios duraban toda la vida.

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Gestión y control del estrés

Hoy en día ya nada de eso se mantiene, y los


cambios se producen con una rapidez vertigino-
sa. Internet nos proporciona toda clase de infor-
mación y recursos a la velocidad de un clic, la
crisis económica de principios del siglo XXI ha
borrado del mapa millones de trabajos y miles
de empresas, y las relaciones y las estructuras
familiares también se transforman radicalmente.

Estos cambios incrementan significativamen-


te las demandas sobre los individuos, que no
siempre disponen de herramientas para hacerles
frente. Los elementos que configuraban un
entorno seguro se disuelven y las personas se
encuentran con que cada vez es más complicado
mantenerse actualizado.

En este contexto en el que parece que todas


las estructuras que aportan estabilidad y seguri-
dad se están derrumbando, aparece el Movi-
miento Slow, que pretende aportar herramientas
a las personas para que sus vidas no se limiten a
ser una carrera contrareloj.

• Movimiento Slow

Citando textualmente su filosofía, este movimiento “no pretende abatir los cimientos
de lo construido hasta la fecha. Su intención es iluminar la posibilidad de llevar una vida
más plena y desacelerada, haciendo que cada individuo pueda controlar y adueñarse de su
propio periplo vital”.

Este movimiento cuenta con diferentes caminos para ayudar a las personas que lo dese-
en a ralentizar el ritmo frenético de nuestra época.

Por un lado, el “Slow Food” propone volver a una alimentación basada en productos de
temporada, cultivados y generados por pequeños productores locales.

Las “Slow Cities” apuestan por poblaciones tranquilas con limitaciones de velocidad
para los coches, promoviendo el transporte en vehículos alternativos como las bicicletas. Y
a medida que el movimiento va ganando adeptos, a un ritmo lento como no podría ser de

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Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

otra manera, se van añadiendo nuevas formas de vivir más estables y tranquilas, que nos
permitan recuperar los “asideros” sociales de los que disfrutaban nuestros antepasados.
Todo ello sin renunciar a las comodidades de nuestra época.

3.6. Provocadores de estrés políticos

Otro de los signos de nuestra época son los conflictos


políticos inter e intranacionales. Si por un lado crecen las
ideologías que proclaman lo autóctono como la única
opción válida, por otro lado la globalización nos acerca
cada vez más a países con culturas y formas de actuar dife-
rentes.

Al mismo tiempo, somos testigos a través de los


medios de comunicación, de conflictos armados en dife-
rentes países del planeta, unos más lejanos pero otros más
cercanos, que nos hacen preguntarnos si esta escalada
bélica no sería posible también en nuestro entorno.

La incertidumbre política es un agente estresor más,


que se suma a todos los anteriores. Y el ámbito político es
generalmente percibido como estresante porque cumple
con algunos de los condicionantes que hemos repasado anteriormente:

— Es impresdindible.

— Es incontrolable.

— Puede ser valorado como potencialmente amenazante.

4. Relaciones interpersonales, comunicación y estrés

Las relaciones interpersonales son interacciones que se producen entre dos o más per-
sonas, en un ámbito social, mediadas por la comunicación.

En general, cualquier relación interpersonal es potencialmente estresante en la medida


que las personas somos diferentes, tenemos distintos valores, creencias y expectativas de la
relación, y del choque de las mismas puede acabar surgiendo el conflicto.

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Gestión y control del estrés

Dentro del ámbito de las habilidades sociales, encontramos dos herramientas básicas
para conseguir que la comunicación en las relaciones interpersonales se desarrolle de la
mejor manera posible:

— La empatía

La empatía es la capacidad para ponernos en el lugar de la otra persona e intentar


entender los motivos y razones para actuar de la manera como lo hace.

Es importante puntualizar que, cuando hablamos de empatía, no estamos dicien-


do que tengamos que estar de acuerdo con la forma de actuar del otro. Simple-
mente se trata de intentar comprender.

Podríamos resumir la empatía como el comprender al otro, sin tener por qué com-
partir sus puntos de vista.

— La asertividad

Cuando hablamos de asertividad nos referimos a una habilidad comunicativa fun-


damental para mantener relaciones interpersonales sanas. Su definición hace refe-
rencia a la habilidad para reafirmar nuestros deseos y convicciones, nuestros pun-
tos de vista, respetando los derechos de las demás personas.

Las alternativas a la asertividad son la pasividad y la agresividad.

En el caso de la pasividad, se respetan los derechos de los demás pero no los pro-
pios, y evidentemente este estilo comunicativo comporta altas dosis de estrés para
quien lo exhibe en sus interacciones.

Son ejemplos de conductas pasivas la incapacidad para decir “no” cuando se nos
solicita algo, o intentar evitar el conflicto callando nuestras opiniones.

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Qué es el estrés. Aspectos personales y psicosociales

En el caso de la agresividad, la persona respeta sus propios derechos pero no los


ajenos, lo cual también comporta un elevado estrés en la relación, en este caso
para ambas partes porque muchas veces acaba desembocando en una escalada de
violencia verbal. En este caso, un ejemplo paradigmático de agresividad verbal lo
constituyen el cinismo y la ironía.

Una comunicación adecuada para mantener relaciones interpersonales sanas con los
demás implicará el reconocimiento y el respeto por las diferencias (empatía) y una ade-
cuada comunicación de los puntos de vista propios sin vulnerar los derechos de los demás
(asertividad).

Resumen

El estrés es un fenómeno complejo en el que intervienen numerosas variables. Lo defi-


nimos como el desequilibrio entre las demandas del medio y los recursos que la persona
es capaz de movilizar para hacerles frente.

En esta unidad nos acercamos al estrés desde diferentes perspectivas: entendiéndolo


como una respuesta adaptativa de lucha o huida, viéndolo como precursor de numerosas
enfermedades, e incluso en su acepción más positiva o eustrés.

Existen numerosos agentes provocadores de estrés, desde los relacionados con la propia
personalidad del individuo que lo sufre, hasta agentes externos como los relacionados con
el ambiente sociopolítico o laboral en el que nos desenvolvemos.

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