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EL PLANETA TIERRA

Geografía Física

1. ORIGEN Y CARACTERÍSTICAS DE LA TIERRA

1.1.El origen del Universo

El Universo es el conjunto de astros que


existen en el espacio. Está formado por
millones de galaxias, que a su vez constan de
millones de estrellas, cada una de ellas centro
de un sistema solar en torno al cual gravitan
otros astros como planetas, satélites, cometas
y asteroides.
El Universo surgió hace unos 15.000 millones
de años, debido a una gran explosión de materia y energía, denominada Big
Bang, que provocó una gigantesca nube de polvo y gas de elevada
temperatura. Posteriormente esta inmensa nube fue enfriándose originándose
los diversos astros que forman el Universo.

1.2. Características de la Tierra

La Tierra es el tercer planeta del Sistema Solar. Esta situación orbital y sus
características de masa la convierten en un planeta privilegiado, con una
temperatura media de unos 15º C, agua en forma líquida y una atmósfera
densa con oxígeno, condiciones imprescindibles para el desarrollo de la vida.

Hace unos 4.600 millones de años la corteza de la Tierra comenzó a


consolidarse y las erupciones de los volcanes empezaron a formar la atmósfera,
el vapor de agua y los océanos. El progresivo enfriamiento del agua y de la
atmósfera permitió el nacimiento de la vida, iniciada en el mar en forma de
bacterias y algas, de las que derivamos todos los seres vivos que habitamos
hoy nuestro planeta tras un largo proceso de evolución biológica.
2. LOS MOVIMIENTOS DE LA TIERRA

La Tierra en su desplazamiento por la órbita solar realiza dos movimientos


principales, el de rotación sobre su propio eje y el de traslación alrededor del
Sol, que determinan la cantidad de luz y calor que llega a cada lugar de la
superficie terrestre a lo largo del día y del año. Además, como causantes de la
sucesión de los días y las noches y de la alternancia de las estaciones del año,
estos movimientos han servido a los seres humanos para poder medir el tiempo
y hacer sus calendarios.
2.1. El movimiento de rotación y sus consecuencias geográficas

A) El movimiento de rotación

La Tierra da una vuelta completa sobre sí misma cada 24 horas, día solar. Este
movimiento de rotación se realiza de Oeste a Este, por lo que el Sol aparenta
salir por Oriente y se pone por Occidente, y da lugar a la alternancia entre los
días y las noches.

El conocimiento de la rotación terrestre y de sus consecuencias nos permite


localizar cualquier punto sobre la superficie terrestre y dividir el tiempo en
horas:

B) Los puntos cardinales


Para orientarnos o localizar un lugar se utilizan los puntos cardinales, que
poseen una relación directa con el movimiento aparente del Sol en el cielo a lo
largo del día, consecuencia del movimiento de rotación de la Tierra.

Los puntos cardinales se sitúan siempre en cada uno de los cuatro lados del
rectángulo o cuadrado que contiene un mapa:

El Este corresponde al espacio de la parte derecha del mapa. Una persona


puede orientarse en función del movimiento del Sol en el horizonte, si señala
con el brazo derecho hacia donde sale el Sol este lugar corresponde con el Este.

El Oeste corresponde al espacio de la parte izquierda del mapa. Cuando nos


orientamos en cualquier lugar de la Tierra, como en el caso anterior, coincide
con el brazo izquierdo, el que señala el lugar donde se pone el Sol.

El Norte corresponde al espacio de la parte superior del mapa. Delante cuando


nos orientamos en cualquier lugar de la Tierra.

El Sur corresponde al espacio de la parte inferior del mapa. Detrás cuando nos
orientamos en cualquier lugar de la Tierra.

Además, el espacio que existe entre dos puntos cardinales puede designarse
mediante los denominados puntos cardinales compuestos: Noreste, Noroeste,
Sureste y Suroeste.

C) Las coordenadas geográficas

Para averiguar la localización exacta de un punto de la superficie terrestre nos


valemos de las denominadas coordenadas geográficas, la longitud y la latitud,
halladas a partir de una red geográfica de líneas imaginarias llamadas
meridianos y paralelos.
La longitud es la distancia angular que existe entre un punto cualquiera de la
superficie terrestre y el Meridiano de Referencia o Meridiano de Greenwich. Los
meridianos son semicírculos imaginarios que unen los Polos.

La latitud es la distancia angular entre un punto cualquiera de la superficie


terrestre y el Ecuador, que es el círculo máximo que divide a la Tierra en dos
hemisferios, el Norte y el Sur. Los paralelos son círculos imaginarios paralelos al
Ecuador y perpendiculares a los meridianos, entre ellos destacan el Trópico de
Cáncer, el Trópico de Capricornio, el Círculo Polar Ártico y el Círculo Polar
Antártico.

Al ser medidas angulares la latitud y la longitud se miden en grados. Sus


valores máximos son: 90º de latitud Norte, 90º de latitud Sur, 180º de longitud
Este y 180º de longitud Oeste.

D) Los husos horarios

Todos los lugares de la Tierra que están en el mismo meridiano tienen la misma
hora solar, ya que todos los puntos que atraviesa tienen al Sol en la vertical a
medio día.

Como la circunferencia de la Tierra tiene un total de 360º y el día solar se divide


en veinticuatro horas, la Tierra se puede dividir en veinticuatro franjas
imaginarias de una hora, los denominados husos horarios. Por tanto, cada 15º
de longitud hay una hora de diferencia, una más hacia el Este y una menos
hacia el Oeste.
Sin embargo, cada país tiene su propia hora oficial, que en muchas ocasiones
no coincide con la hora solar.

2.2. El movimiento de traslación y sus consecuencias geográficas

A) El movimiento de traslación

La Tierra en su viaje alrededor del Sol tarda en dar una vuelta completa 365
días y 6 horas, aproximadamente. Este es el denominado movimiento de
traslación, que corresponde con el año solar.

B) Las estaciones
Durante su viaje alrededor del Sol la Tierra describe una elipse llamada órbita.
El cambio de las estaciones a lo largo del año se produce al darse la
particularidad de que el eje de rotación de la Tierra se encuentra inclinado
respecto del plano de la órbita, esto hace que los rayos del Sol incidan de forma
diferente a lo largo del año en cada hemisferio.

Debido a esta característica la Tierra pasa por cuatro momentos importantes


durante su movimiento de traslación:

En el Solsticio de Verano, 21 ó 22 de junio, el Hemisferio Norte se inclina hacia


el Sol. Los días son más largos que las noches y los rayos del Sol inciden de
forma más perpendicular, al situarse el Sol en la vertical del Trópico de Cáncer,
iniciándose en este hemisferio la estación más calurosa, el verano. Sin embargo
en el Hemisferio Sur se produce la situación contraria, iniciándose entonces el
invierno.

En el Equinocio de Otoño, 22 ó 23 de septiembre, los días y las noches tienen


igual duración en todo el planeta, al situarse el Sol en la vertical del Ecuador,
comenzando el otoño en el Hemisferio Norte y la primavera en el Sur.

En el Solsticio de Invierno, 22 ó 23 de diciembre, es el Hemisferio Norte el que


tiene los días más cortos que las noches, a la vez que los rayos del Sol inciden
de una forma más oblicua, al situarse el Sol en la vertical del Trópico de
Capricornio, comenzando en este hemisferio la estación más fría, el invierno. En
el Hemisferio Sur se produce la situación contraria, iniciándose entonces el
verano.

En el Equinocio de Primavera, 20 ó 21 de marzo, los días y las noches tienen


igual duración en todo el planeta, al situarse de nuevo el Sol en la vertical del
Ecuador, comenzando la primavera en el Hemisferio Norte y el otoño en el
Hemisferio Sur.

C) Las zonas térmicas de la Tierra

Otra consecuencia del movimiento de traslación de la Tierra alrededor del Sol


es la división del planeta en grandes zonas térmicas y climáticas, una cálida en
la zona intertropical, dos templadas en las latitudes medias de ambos
hemisferios y dos frías o polares, debido a que la cantidad e intensidad de
radiación solar que llegan a la superficie terrestre varían con la latitud y las
estaciones del año.
3. LITOSFERA, HIDROSFERA Y ATMÓSFERA

La composición de nuestro planeta está integrada por tres elementos físicos:


uno sólido, la litosfera, otro líquido, la hidrosfera, y otro gaseoso, la atmósfera.
Precisamente la combinación de estos tres elementos es la que hace posible la
existencia de vida sobre la Tierra.

3.1. La Litosfera

La litosfera es la capa externa de la Tierra y está formada por materiales


sólidos, engloba la corteza continental, de entre 20 y 70 Km. de espesor, y la
corteza oceánica o parte superficial del manto consolidado, de unos 10 Km. de
espesor. Se presenta dividida en placas tectónicas que se desplazan
lentamente sobre la astenosfera, capa de material fluido que se encuentra
sobre el manto superior.

Las tierras emergidas son las que se hallan situadas sobre el nivel del mar y
ocupan el 29% de la superficie del planeta. Su distribución es muy irregular,
concentrándose principalmente en el Hemisferio Norte o continental,
dominando los océanos en el Hemisferio Sur o marítimo.

Las tierras emergidas se hallan repartidas en seis continentes:

Asia: Es el continente de más superficie, se extiende de Este a Oeste en el


Hemisferio Norte, aunque su parte meridional se interna en la zona tropical.

Europa: En realidad es una gran península situada al Oeste del continente


asiático o euroasiático. La separación entre Asia y Europa se ha fijado de forma
convencional en los montes Urales, el río Ural y la cordillera del Cáucaso.

África: Situado al Suroeste de Asia y Sur de Europa, predominantemente en la


zona intertropical, pero es mucho más ancho en el Hemisferio Norte que en el
Hemisferio Sur.

América: Este continente se organiza en sentido de los meridianos y se


distribuye tanto en el Hemisferio Norte como en el Hemisferio Sur. Debido a
esta distinta situación de sus partes y a sus formas diferenciadas, suele
hablarse de dos subcontinentes o incluso de dos continentes, América del Norte
y América del Sur.

La Antártida: Es el único continente cubierto permanentemente por una gran


masa de hielo, ya que se sitúa en su totalidad en el Polo Sur.

Oceanía: No es un conjunto continuo de tierras emergidas como el resto de los


continentes, está formado por un número muy elevado de islas de tamaños y
formas muy distintas, situadas al Sureste de Asia y en el océano Pacífico.
3.2. La Hidrosfera

La hidrosfera engloba la totalidad de las aguas del planeta, incluidos los


océanos, mares, lagos, ríos y las aguas subterráneas.

Este elemento juega un papel fundamental al posibilitar la existencia de vida


sobre la Tierra, pero su cada vez mayor nivel de alteración puede convertir el
agua de un medio necesario para la vida en un mecanismo de destrucción de la
vida animal y vegetal.

A) El agua salada: océanos y mares

El agua salada ocupa el 71% de la superficie de la Tierra y se distribuye en los


siguientes océanos:

El océano Pacífico, el de mayor extensión, representa la tercera parte de la


superficie de todo el planeta. Se sitúa entre el continente americano y Asia y
Oceanía.

El océano Atlántico ocupa el segundo lugar en extensión. Se sitúa entre


América y los continentes europeo y africano.

El océano Índico es el de menor extensión. Queda delimitado por Asia al Norte,


África al Oeste y Oceanía al Este.
El océano Glacial Ártico se halla situado alrededor del Polo Norte y está cubierto
por un inmenso casquete de hielo permanente.

El océano Glacial Antártico rodea la Antártida y se sitúa al Sur de los océanos


Pacífico, Atlántico e Índico.

Los márgenes de los océanos cercanos a las costas, más o menos aislados por
la existencia de islas o por penetrar hacia el interior de los continentes, suelen
recibir el nombre de mares.

B) El agua dulce

El agua dulce, que representa solamente el 3% del agua total del planeta, se
localiza en los continentes y en los Polos. En forma líquida en ríos, lagos y
acuíferos subterráneos y en forma de nieve y hielo en los glaciares de las cimas
más altas de la Tierra y en las enormes masas de hielo acumuladas entorno al
Polo Norte y sobre la Antártida.

C) El ciclo del agua

En la Tierra el agua se encuentra en permanente circulación, realiza un círculo


continuo llamado ciclo del agua.
El agua de los océanos, lagos y ríos y la humedad de las zonas con abundante
vegetación se evapora debido al calor. Cuando este vapor de agua se eleva
comienza a enfriarse y a condensarse en forma de nubes, hasta que finalmente
precipita en forma de lluvia, nieve o granizo.
El ciclo se cierra con el retorno del agua de las precipitaciones al mar, la
escorrentía, a través de las corrientes superficiales, los ríos, y de los flujos
subterráneos del agua infiltrada en el subsuelo, los acuíferos.

3.3. La Atmósfera

La Tierra está rodeada por una envoltura gaseosa llamada atmósfera, que es
imprescindible para la existencia de vida, pero su contaminación por la
actividad humana puede provocar cambios que repercutan en ella de forma
definitiva.

La atmósfera tiene un grosor aproximado de 1.000 km. y se divide en capas de


grosor y características distintas:

La troposfera es la capa inferior que se halla en contacto con la superficie de la


Tierra y alcanza un grosor de unos 10 km. Hace posible la existencia de plantas
y animales, ya que en su composición se encuentran la mayor parte de los
gases que estos seres necesitan para vivir. Además, aquí ocurren todos los
fenómenos meteorológicos y actúa de regulador de la temperatura del planeta,
ya que el denominado efecto invernadero hace que la temperatura no llegue a
valores extremos ni aumente o disminuya bruscamente, al ser absorbido el
calor por las partículas de vapor de agua de las nubes.

La estratosfera es la capa intermedia, situada entre los 10 y los 80 km. En la


estratosfera la temperatura aumenta y el aire se enrarece hasta tal punto que
los seres vivos no podrían sobrevivir en ella. Sin embargo es fundamental por
tener la función de filtro de las radiaciones solares ultravioleta, gracias a la
existencia en ella de la denominada capa de ozono.
La ionosfera es la capa superior y la de mayores dimensiones, en ella el aire se
enrarece cada vez más y la temperatura aumenta considerablemente. Es
fundamental porque provoca la desintegración de los meteoritos que llegan a
ella desde el espacio.

4. LA FORMACIÓN DEL RELIEVE DE LA TIERRA

El relieve actual de la Tierra es el resultado de un largo proceso. Según la teoría


de la tectónica de placas la litosfera está dividida en diversas placas tectónicas
que se desplazan lentamente, lo que provoca que la superficie terrestre esté en
continuo cambio, teoría de la deriva continental.
4.1. LA TEORÍA DE LA DERIVA CONTINENTAL

Alfred Wegener, en 1912, fue el primero que formuló la teoría de la deriva


continental, según la cual se ha producido un desplazamiento de los
continentes a lo largo de la historia geológica, hecho que se demuestra por el
encaje de la forma de los continentes y la similitud en las estructuras
geológicas y las evoluciones paleogeográficas de una y otra parte del océano
Atlántico.
Wegener supone la existencia de un supercontinente, denominado Pangea, que
constituía un bloque compacto hace 300 millones de años. Al inicio de la era
secundaria, hace algo más de 200 millones de años, la Pangea empezó a
fragmentarse, primero en dos supercontinentes, Gondwana al sur y Laurasia al
norte, y a continuación en los actuales continentes, que empezaron a
separarse.

4.2. LA TEORÍA DE LA TECTÓNICA DE PLACAS

La teoría de la tectónica de placas, que ha reactualizado y explica la génesis de


la teoría de Wegener, parte de la idea de que la superficie terrestre, la litosfera
o parte más externa de la Tierra, está constituida por placas rígidas que se
mueven flotando por encima de una zona de materiales plásticos en el manto
superior, denominada astenosfera. Los movimientos de las placas litosféricas
rígidas se producen debido a las corrientes de convección existentes en el
manto y explican los orógenos y otros fenómenos geológicos, como la actividad
sísmica y volcánica, que se producen en los límites o bordes de las placas.

Se han individualizado
ocho grandes placas
litosféricas: placa
africana, que
comprende la casi
totalidad del continente
africano; placa
euroasiática,
esencialmente
continental, pero que
también engloba parte
del Atlántico norte;
placa norteamericana, que comprende América del Norte y parte del Atlántico
norte; placa sudamericana, que comprende América del Sur y la parte
occidental del Atlántico sur; placa del Antártico, con parte continental y parte
oceánica; placa indoaustraliana, que comprende Australia y el Noreste del
océano Índico; placa del Pacífico meridional, enteramente oceánica; placa del
Pacífico septentrional, también completamente oceánica. Algunas de estas
placas, al ser estudiadas con detalle, se subdividen en placas secundarias de
menores dimensiones, pero cuya existencia sirve para explicar la tectónica de
ciertas zonas.
Existen los siguientes tipos de límites entre las placas litosféricas: bordes
constructivos, bordes destructivos, zonas de colisión y bordes pasivos.

A) Los bordes constructivos o zonas de expansión

Se sitúan en las dorsales oceánicas y en los rift continentales, como por ejemplo
en el Rift Valley en África y en la dorsal atlántica. La actividad volcánica que se
produce en estas zonas, como consecuencia de su divergencia, determina la
formación de nueva corteza oceánica y provoca el ensanchamiento de los
fondos oceánicos y la separación progresiva de las placas adyacentes.

Estudios paleomagnéticos y de datación de sedimentos marinos han permitido


estimar la velocidad de este ensanchamiento, que en el Atlántico es de unos
dos centímetros anuales.

B) Los bordes destructivos o zonas de subducción

Son los lugares de colisión entre las placas oceánicas y continentales, donde la
corteza oceánica comienza a hundirse debajo de la continental debido a que es
más liviana y de menor grosor. Esta penetración, denominada subducción,
produce un rozamiento que genera fuertes terremotos y vulcanismo allí donde
ascienden parte de los materiales fundidos provenientes de la litosfera
subducida, formándose cadenas montañosas como la cordillera los Andes. Si la
colisión se produce entre dos placas oceánicas una de ellas subduce por debajo
de la otra, formándose arcos insulares y grand es fosas abisales.
C) Las zonas de colisión

Cuando la convergencia de dos placas provoca el acercamiento de dos


formaciones continentales se produce una fuerte colisión que tiene como
consecuencia el plegamiento muy acusado de los sedimentos acumulados entre
ambas y deformaciones muy intensas de sus bordes. Así, por ejemplo, la
formación del Himalaya fue debida a la colisión de la masa continental del
subcontinente indio contra el margen meridional de la gran placa euroasiática.

D) Los bordes pasivos o fallas transformantes

Son límites de placas donde la litosfera no se crea ni se destruye, sino que se


produce un movimiento horizontal paralelo al límite de placas, originándose un
roce que genera sismos. Ejemplos de este tipo de bordes son las fallas
transformantes de las dorsales oceánicas y la falla de San Andrés en California.
4.3. LAS DEFORMACIONES DE LA CORTEZA TERRESTRE

Los movimientos tectónicos generan desplazamientos, hundimientos y


alzamientos, dando lugar a los siguientes tipos de deformaciones de la corteza
terrestre:

A) Fallas

Las fallas son fracturas de los materiales rocosos en respuesta a esfuerzos


tectónicos compresivos; posteriormente, en una fase distensiva, se produce un
desplazamiento de los bloques fallados. Generalmente originan bloques
elevados, denominados horst, y bloques hundidos, denominados graben o fosas
tectónicas.

B) Plegamientos
Se producen también bajo esfuerzos compresivos de origen tectónico y
consisten en deformaciones dúctiles, sin roturas, de los estratos de las cuencas
sedimentarias. Al plegarse los sedimentos se originan zonas elevadas,
denominadas anticlinales, y zonas hundidas, denominadas sinclinales.

C) Basculamientos
Los movimientos tectónicos también pueden producir basculamientos, cuando
bloques de la litosfera con una inclinación de su superficie determinada varían
ésta a consecuencia de sus efectos.

4.4. LAS OROGENIAS

Una orogenia es la deformación compresiva de los sedimentos depositados en


una cuenca sedimentaria o geosinclinal. Estos sedimentos son plegados y
fracturados, creándose cadenas montañosas.

A) Las orogénesis en la historia geológica

En la historia geológica han ocurrido tres grandes orogénesis:

El plegamiento caledoniano: Fueron un conjunto de movimientos tectónicos


ocurridos hace aproximadamente 330 millones de años. Fruto de este
plegamiento orogénico surgió la cadena caledoniana, de la que se conservan
vestigios en Escocia, península Escandinava, Canadá, Brasil, Norte de Asia y
Australia.

El plegamiento herciniano: Los movimientos orogénicos hercínicos tuvieron


lugar en numerosos puntos del globo terrestre hace 230 millones de años,
fueron de alcance mucho más general que el plegamiento caledoniano. Este
plegamiento afectó a gran parte de Europa Centro-occidental, los Urales, los
Apalaches en América del Norte, los Andes, Tasmania, etc.

El plegamiento alpino: Plegamiento orogénico del período terciario, el último


que se ha producido. Se inició hace 62 millones de años, con el que se
formaron, entre otros, el sistema alpino-himalayo, que se extiende desde los
Pirineos y los Alpes hacia el Este, pasando por el Cáucaso, hasta enlazar con el
mayor núcleo orogénico de esa edad, el Himalaya. También tienen su origen en
esta orogénesis las cordilleras mediterráneas meridionales, como las Cordilleras
Béticas y el Atlas, o las Montañas Rocosas y los Andes en el continente
americano.
B) Tipos de orógenos

Se distinguen dos tipos de orógenos:

Orógenos simétricos: Originados por el choque de dos placas litosféricas


continentales y formados al ser comprimido un geosinclinal localizado entre las
dos masas continentales durante su aproximación. Ejemplos: las cordilleras de
los Pirineos, Alpes e Himalaya.

Orógenos asimétricos: Originados por la colisión de una placa continental con


una oceánica y formados por el plegamiento de los sedimentos acumulados en
la zona de subducción de una placa oceánica por debajo de la continental.
Ejemplos: las cordilleras de los Andes y de las Rocosas.

4.5. LAS FORMAS DEL RELIEVE TERRESTRE

Sobre las deformaciones de la corteza terrestre producidas durante una


orogenia actúan los agentes erosivos y, como resultado de la sucesión de
ambos procesos, surgen las principales formas del relieve continental, que son:

A) Los escudos o zócalos

Los escudos son viejos macizos montañosos formados durante la era primaria
hace más de 500 millones de años y arrasados por la erosión durante la era
secundaria, que constituyen los núcleos de los actuales continentes. Están
formados por rocas magmáticas y metamórficas muy antiguas, aunque en
algunos lugares pueden estar recubiertas por coberteras sedimentarias más
modernas. Desde épocas muy remotas los escudos han permanecido estables,
sin sufrir ningún plegamiento, aunque han sido afectados por dislocaciones,
abombamientos y fracturas.

Los actuales escudos se agrupan en dos conjuntos: septentrional, que incluye


los escudos báltico, ruso-siberiano y canadiense, entre otros; y meridional, que
comprende los escudos sudamericano (guayano-brasileño), africano, arábigo,
australiano, etc.

B) Las cuencas sedimentarias o geosinclinales

Las cuencas sedimentarias son zonas deprimidas o hundidas de la corteza


terrestre sobre las cuales se han acumulado sedimentos procedentes de la
erosión de los escudos, que posteriormente serán plegados y darán origen a
una cordillera de montañas.
C) Las cordilleras

Las cordilleras son series de montañas, enlazadas entre sí y de características


geológicas o morfológicas comunes, que constituyen una unidad geográfica
claramente delimitada. Las más jóvenes y altas son las cordilleras alpinas
aparecidas hace 65 millones de años durante la era terciaria.

5. LA REPRESENTACIÓN DE LA TIERRA

El globo terráqueo es la manera más exacta de representar la Tierra, pero es


menos práctico que un mapa. Por esta razón los cartógrafos utilizan distintos
sistemas matemáticos denominados proyecciones, que son redes de meridianos
y paralelos dibujadas sobre una superficie plana para intentar trasladar una
realidad esférica a una superficie plana, el mapa.

Otro problema al que se enfrentan los geógrafos es representar la gran


extensión de la Tierra en el limitado espacio de un mapa, resuelto mediante la
utilización de una escala, que permite ampliar o disminuir una superficie
respetando sus proporciones.

5.1. Los sistemas de proyección

Pero toda representación de la Tierra sobre un mapa contiene ciertas


deformaciones de la superficie que reproduce, ya que la forma esférica es una
superficie geométrica no desarrollable. Por este motivo existen diversos
sistemas de proyección o métodos de correspondencia entre los puntos del
globo terráqueo y el plano. Se diferencian tres tipos básicos:

Proyecciones conformes: que representan la esfera respetando la forma, pero


no el tamaño.

Proyecciones equivalentes: que respetan las dimensiones de las áreas pero no


sus formas.

Proyecciones equidistantes: que mantienen la distancia real entre los distintos


puntos del mapa.

Ninguna proyección puede ser de todos los tipos a la vez. Las distintas
utilidades de cada tipo de mapa determinan la elección de uno u otro sistema,
aunque normalmente se prefiere el conforme por ser el que mejor representa la
forma real de los continentes.

5.2. Algunos tipos de proyecciones

Proyección cilíndrica de Mercator: en ella la superficie cilíndrica es tangente a la


Tierra por el ecuador. Los meridianos se representan por rectas paralelas y
equidistantes, mientras que los paralelos, representados por rectas
perpendiculares a los meridianos, son tanto más próximos entre sí cuanto
mayor sea la latitud. Representa fielmente las zonas cálidas, pero deforma y
aumenta las distancias en las zonas templadas y más aún en las frías, por lo
que es una proyección conforme.
Proyección cónica de Lambert: también es conforme. Utiliza un cono tangente a
la superficie terrestre y su eje coincide con el eje de la Tierra. Los meridianos
son líneas rectas concurrentes y los paralelos arcos concéntricos centrados en
el punto de intersección de los meridianos.

Proyección Polar: utiliza un plano tangente a los polos. En este caso son
acertadas las dimensiones en torno al Polo, pero se distorsionan conforme nos
alejamos de él.

Proyección de Peters: se trata de una proyección equivalente, ya que procura


disminuir las deformaciones de las superficies. Los tamaños de las masas
continentales están bien delimitados, pero sus formas han sido enormemente
distorsionadas y las distancias son muy imprecisas.
Proyección homolosena de Goode: proyección discontinua en la que la Tierra se
representa en partes irregulares unidas. Se consigue así mantener la sensación
de esfera y una distorsión mínima de las zonas continentales.

5.3. La escala
Se llama escala de un plano o mapa a la proporción que existe entre una
distancia cualquiera medida en el mapa y la correspondiente medida sobre el
terreno. Así, por ejemplo, la escala numérica 1:50.000 significa que cada
centímetro del mapa corresponde a 50.000 centímetros en la realidad.

La escala se puede representar también de forma gráfica, mediante un


segmento dividido en partes iguales que permite medir directamente las
distancias en el mapa, como si se tratara del propio terreno
En relación con la escala podemos distinguir do tipos básicos de mapas:

Mapas a gran escala: hasta 1:100.000, representan con gran detalle la realidad,
al representar en una superficie cartográfica relativamente grande una reducida
zona de la superficie terrestre.

Mapas a pequeña escala, superiores a 1:100.000, representan zonas muy


extensas de la Tierra en superficies cartográficas muy pequeñas.

5.4. La interpretación de los mapas: El Mapa Topográfico Nacional


Los mapas topográficos son aquellos que utilizan escalas muy grandes
(1:25.000 y 1:50.000) porque representan superficies muy pequeñas de la
Tierra. Son los mapas adecuados para estudiar las poblaciones y sus comarcas
adyacentes.

En los mapas topográficos, como en el Mapa Topográfico Nacional editado en


España desde 1.853, aparecen aspectos físicos (relieve, red hidrográfica,
vegetación, etc.) y aspectos humanos (cultivos, hábitat, red de carreteras,
ferrocarriles, límites políticos, etc.), junto con la leyenda con los signos
convencionales que permite identificarlos:

El relieve está representado en el mapa mediante las curvas de nivel, dibujadas


en color marrón y con equidistancia de 20 metros de desnivel. Cada cinco
curvas (100 metros) se traza una línea más gruesa junto a la que aparece la
cota o altura sobre el nivel del mar.

La red hidrográfica, lagos, lagunas, estanques, etc., están dibujados en el mapa


en color azul.

La vegetación, tanto la natural como la mayoría de los cultivos, está dibujada


en verde mediante símbolos especiales.

Los aspectos humanos, como el hábitat, las vías de comunicación, minas,


presas, etc., están dibujados generalmente en rojo o negro mediante signos
especiales que vienen reflejados en la leyenda.

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