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ROSARIO A LA VIRGEN DE GUADALUPE

Ave María Purísima.

Sin pecado concebida. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre
del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Para que nuestra oración pueda agradar a Dios, purifiquemos nuestro corazón, arrepintiéndonos de nuestros
pecados. Recemos todos juntos el Acto de Contrición.

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, creador y redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre
todas las cosas, me pesa de todo corazón haberte ofendido, propongo enmendarme y confesarme a su tiempo; ofrezco
todo cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados y confío en tu bondad y misericordia infinitas que me perdonarás, por
tu preciosa sangre y me darás la gracia para nunca más pecar. Amén.

Abre, Señor, mis labios.

Y mi boca proclamará tu alabanza.

Dios mío, acude en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

PRIMER MISTERIO GUADALUPANO: LA VIRGEN DE GUADALUPE TRAE UN MENSAJE DE PAZ A SU PUEBLO

“Sabe y ten entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que soy yo la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero
Dios por quien se vive; del Creador, en quien está todo; y es Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me
erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy su piadosa
Madre”.

Señor, te pedimos por todos aquellos que no conocen a tu santísima Madre y no la valoran como su Madre.

SEGUNDO MISTERIO: JUAN DIEGO COMPARTE A LA VIRGEN SU HUMILDAD Y SU PEQUEÑEZ A LOS OJOS DE LOS
HOMBRES.

“Te ruego encarecidamente, Señora y niña mía, que alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le
encargues que lleve tu mensaje para que le crean, porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de
tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda.”

Te pedimos Santísima Virgen de Guadalupe que nos ayude a darnos cuenta del valor de la humildad y la sencillez de
corazón.

TERCER MISTERIO: MARÍA DE GUADALUPE ESCOGIÓ A JUAN DIEGO POR SU SENCILLEZ Y NO POR SU SABIDURÍA.

“Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar
que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu
mediación, que se haga mi voluntad”.

Te pedimos Santísima Virgen de Guadalupe que nos ayude a saber transmitir la palabra de Cristo a los demás
CUARTO MISTERIO: LA VIRGEN MARÍA CURA A JUAN BERNARDINO COMO SIGNO DE QUE QUIERE SALUD Y FELICIDAD
PARA SU PUEBLO.

“Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a
esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu
salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has menester? No te apene ni te inquiete otra cosa, no te aflija la
enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella. Está seguro de que ya sanó".

Te pedimos Santísima Virgen de Guadalupe que, como Juan Diego, sepamos acompañar en la enfermedad, la angustia y
el dolor a los que están cerca de nosotros.

QUINTO MISTERIO: MARÍA NOS DEJA SU IMAGEN PARA RECORDARNOS SU TERNURA, SU AMOR Y SU CONSTANTE
PROTECCIÓN.

Juan Diego trajo a la Señora del Cielo las diferentes rosas que fue a cortar; las que, así como las vio, cogió con sus manos
y otra vez se las echó en el regazo diciendo: “Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que
llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador,
muy digno de confianza.”

Te pedimos Santísima Virgen de Guadalupe que, como el, sepamos escuchar y ayudar a nuestros hermanos.

Padre nuestro, que estás en el cielo; santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la
tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de
tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

Maria, madre de gracia y madre de misericordia, En la vida y en la muerte amparanos gran señora

Mi corazón en amarte eternamente se ocupe Y mi lengua en alabarte madre mia de Guadalupe

Oh Soberano Santuario, Sagrario del Verbo Eterno.

Libra, Virgen, del infierno, a los que rezamos tu Santo Rosario.

Emperatriz poderosa, de los mortales consuelo.

Ábrenos, Virgen, el cielo, con una muerte dichosa.

Y danos pureza de alma.

Tú que eres tan poderosa.


Padre nuestro, que estás en el cielo; santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la
tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima antes del parto. En tus manos encomendamos
nuestra fe para que la ilumines ,Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima en el parto. En tus manos encomendamos
nuestra esperanza, para que la alientes. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre todas las
mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto. En tus manos
encomendamos nuestra caridad para que la inflames. Llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita Tú eres, entre
todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Dios te salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad. Virgen concebida sin la culpa del
pecado original. Amén.

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve, a Ti llamamos los
desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada
nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de
tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que
seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

letania
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

Perdónanos Señor

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

Óyenos Señor

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo

Ten piedad y misericordia de nosotros

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos de todos los peligros, oh Virgen Gloriosa y Bendita. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para
que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Por estos misterios santos de que hemos hecho recuerdo, te pedimos, ¡oh María!, de la Fe santa el aumento; la
exaltación de la Iglesia; del Papa el mejor acierto; de la Nación Mexicana, la unión y feliz gobierno. Que el gentil
conozca a Dios; que el hereje vea sus yerros. Que todos los pecadores tengamos arrepentimiento. Que los cautivos
cristianos sean libres de cautiverio. Goce puerto el navegante y de salud a los enfermos. Que en el purgatorio logren
las ánimas refrigerio. Y que este santo sacrificio tenga efecto tan completo en toda la cristiandad, que alcancemos por
su medio, el ir a alabar a Dios en tu compañía en el cielo. Amén.

Te pedimos Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por
intercesión de Santa María de Guadalupe líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías
del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes, ven conmigo a todas partes y solo nunca
me dejes; y ya que me proteges como verdadera Madre, haz que me bendiga el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo. Amén.

Ave María Purísima.

Sin pecado concebida. Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre
del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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