UNIVERSIDAD NACIONAL DEL CENTRO DEL PERÚ
FACULTAD DE ECONOMÍA
Carrera Profesional Economía
MONOGRAFÍA
El hambre
Curso
Filosofía y Ética
Autor
DELGADO HUAMÁN Verónica Victoria
Profesor
DIAZ MARAVI Saúl Dario
Huancayo, setiembre de 2024
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ÍNDICE
1. Introducción…………………………………………………………………………..Pag.7
2. Capítulo 1 “El hambre y sus antecedentes”………………………………………….Pág. 9
2.1 La noción de hambre mundial tiene un origen histórico………………………... Pág. 9
2.2. Hambrunas históricas y su impacto en las sociedades…………………..…Pág. 10
2.3. Impacto de la revolución industrial en el hambre………………………….Pág. 16
2.3.1. Impacto de la Urbanización y la Migración Rural-Urbana ………...Pág. 16
2.3.2. Transformación de la Producción Agrícola y el Hambre ………….Pág. 17
2.3.3. Evolución del Transporte y Distribución de Alimentos …………...Pág. 18
2.3.4. Consecuencias Sociales y Sanitarias de los Cambios en la
Alimentación ……………………………………………………………….Pág. 18
2.3.5. Impactos Globales de la Revolución Industrial en las Hambrunas... Pág. 19
3. Capitulo 2 “El hambre y sus tipos” ………………………………………………...Pág. 20
3.1. Hambre crónica …………………………………………………………….Pág. 20
3.2. Hambre estacional ………………………………………………………….Pág. 21
3.3. Hambre transitoria …………………………………………………………Pág. 21
3.4. Hambre oculta ……………………………………………………………...Pág. 21
3.5. Hambre alimentaria aguda ………………………………………………...Pág. 22
3.6. Hambre energética ………………………………………………………...Pág. 22
3.7. Hambre proteica …………………………………….……………………..Pág. 23
3.8. Hambre estructural ………………………………………………….……..Pág. 23
3.9. Hambre rural vs. hambre urbana ……………………………………….….Pág. 23
3.10. Hambre inducida por conflictos ……………………………………………Pág. 24
3
3.11. Hambre nutricional ………………………………………………………...Pág. 24
3.12. Hambre psicológica ………………………………………………………..Pág. 25
4. Capítulo 3 “Causas” ………………………………………………………………..Pág. 25
4.1. Factores económicos: pobreza y desigualdad ……………………………..Pág. 26
4.2. Conflictos armados y desplazamientos forzados …………………………..Pág. 27
4.3. Desastres naturales y cambio climático …………………………………...Pág. 28
4.4. Políticas gubernamentales y acceso a recursos ……………………………Pág. 30
4.5. El impacto de la globalización …………………………………………….Pág. 31
4.6. Crecimiento de la Población ………………………………………………Pág. 31
4.7. Agrocombustibles …………………………………………………………Pág. 31
4.8. La corrupción ……………………………………………………………...Pág. 32
4.9. Deuda externa ……………………………………………………………..Pág. 33
4.10. Especulación alimentaria …………………………………………………..Pág. 34
4.11. Multinacionales: una de las causas del hambre en el mundo ………………Pág. 36
5. Capítulo 4 “Consecuencias” ……………………………………………………….Pág. 37
5.1. En la salud …………………………………………………………………Pág. 38
5.1.1. Malnutrición y desnutrición ………………………………………..Pág. 38
5.1.2. Retraso en el crecimiento (talla baja) ………………………………Pág. 39
5.1.3. Inmunodeficiencia y vulnerabilidad a enfermedades ……………...Pág. 40
5.2. En el Desarrollo Cognitivo y Educativo …………………………………..Pág. 41
5.2.1. Déficit cognitivo y desarrollo cerebral …………………………….Pág. 41
5.2.2. Bajo rendimiento escolar y abandono temprano …………………..Pág. 42
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5.3. Sociales y Económicas …………………………………………………….Pág. 43
5.3.1. Reducción de la productividad laboral …………………………….Pág. 44
5.3.2. Ciclo de pobreza …………………………………………………..Pág. 44
5.3.3. Migración forzada ………………………………………………….Pág. 45
5.3.4. Desigualdad de género ……………………………………………..Pág. 45
5.4. Políticas …………………………………………………………………....Pág. 46
5.4.1. Inestabilidad y conflicto ……………………………………………Pág. 46
5.4.2. Debilitamiento de las instituciones ………………………………...Pág. 47
5.5. Globales ………………………………………………………………………Pág. 47
5.5.1. Aumento de la pobreza global ……………………………………..Pág. 47
5.5.2. Afectación al comercio internacional ……………………………...Pág. 48
6. Capítulo 5 “El hambre y su relación con la filosofía” ……………………………..Pág. 49
6.1. El Hambre desde la Filosofía Existencialista ……………………………..Pág. 49
6.2. Hambre y Ética: Responsabilidades Morales ……………………………..Pág. 50
6.2.1. Ética de los Derechos Humanos y el Hambre ……………………..Pág. 50
6.3. Hambre y Justicia Social ………………………………………………….Pág. 51
6.4. Hambre y Biopolítica: Control y Poder sobre la Vida …………………….Pág. 52
7. Capítulo 6 “Organizaciones que se encargan del hambre a nivel mundial” ……….Pág. 54
7.1. Programa Mundial de Alimentos (PMA) …………………………………..Pág. 54
7.2. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO) ………………………………………………………………………………Pág. 56
7.3. Acción Contra el Hambre (Action Against Hunger) ……………………...Pág. 57
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7.4. Banco Mundial …………………………………………………………….Pág. 58
7.5. Heifer International ………………………………………………………..Pág. 59
7.6. CARE International ……………………………………………………….Pág. 60
8. Capítulo 7 “Objetivo 2 Hambre cero” ……………………………………………..Pág. 61
8.1. Definición del Objetivo 2: Hambre Cero ………………………………….Pág. 61
8.2. La definición del Hambre Cero se puede descomponer en tres grandes
Áreas……………………………………………………………………………… Pág. 62
8.2.1. Erradicación del hambre y la malnutrición…………………………Pág. 62
8.2.2. Sistemas alimentarios sostenibles…………………………………..Pág. 62
8.2.3. Resiliencia frente a crisis …………………………………………..Pág. 62
8.3. Metas del ODS 2 …………………………………………………………..Pág. 62
8.3.1. Meta 2.1: Acceso universal a alimentos seguros y nutritivos ……...Pág. 62
8.3.2. Meta 2.2: Erradicar todas las formas de malnutrición ……………..Pág. 63
8.3.3. Meta 2.3: Aumentar la productividad y los ingresos de los pequeños
productores …………………………………………………………………Pág. 63
8.3.4. Meta 2.4: Garantizar la sostenibilidad de los sistemas de producción de
alimentos …………………………………………………………………...Pág. 64
8.3.5. Meta 2.5: Mantener la diversidad genética ………………………...Pág. 64
8.3.6. Meta 2.6: Aumentar las inversiones en infraestructura agrícola …...Pág. 64
8.3.7. Meta 2.7: Corregir las distorsiones en los mercados agrícolas …….Pág. 65
8.3.8. Meta 2.8: Asegurar el buen funcionamiento de los mercados de
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alimentos ……………………………………………………………...……Pág. 65
8.4. Desafíos y obstáculos hacia el Hambre Cero en 2024 ……………………Pág. 65
8.4.1. Impacto del cambio climático ……………………………………...Pág. 65
8.4.2. Conflictos y desplazamientos forzados …………………………….Pág. 66
8.4.3. Desigualdad económica y social …………………………………...Pág. 66
8.4.4. Consecuencias de la pandemia de COVID-19 ……………………..Pág. 66
8.5. Soluciones y estrategias para alcanzar el Hambre Cero …………………...Pág. 66
8.5.1. Fomento de la agricultura sostenible ………………………………Pág. 67
8.5.2. Inversión en infraestructuras rurales ……………………………….Pág. 67
8.5.3. Empoderamiento de las mujeres en la agricultura …………………Pág. 67
8.5.4. Reducción del desperdicio de alimentos …………………………...Pág. 68
9. Capítulo 8 “Países más afectados por el hambre” …………………………………Pág. 68
10. Conclusión …………………………………………………………………………Pág. 72
11. Referencias …………………………………………………………………………Pág. 74
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1. Introducción
El hambre es una problemática global que ha acompañado a la humanidad desde tiempos
inmemoriales. A lo largo de la historia, su manifestación ha estado ligada a múltiples factores,
como desastres naturales, conflictos bélicos, crisis económicas, desigualdad estructural y fallas
en la gestión de los recursos. Aunque en su forma más básica el hambre se refiere a la necesidad
fisiológica de alimentos, en el ámbito global, el concepto se expande para incluir no solo la falta
de acceso a alimentos, sino también la malnutrición, la inseguridad alimentaria y la incapacidad
de vastos sectores de la población para acceder a los nutrientes necesarios para llevar una vida
digna.
El siglo XXI, a pesar de los avances tecnológicos y la modernización de los sistemas
agrícolas, sigue enfrentándose a una crisis de hambre que afecta a millones de personas en todo
el mundo. Se estima que más de 735 millones de personas, principalmente en regiones de África,
Asia y América Latina, viven en condiciones de extrema pobreza y, por ende, sufren hambre
crónica. Esta situación no solo impacta la salud y el bienestar de las personas, sino que también
representa una amenaza para la estabilidad política, social y económica de los países afectados.
El hambre es un fenómeno complejo que no puede ser explicado únicamente por la
escasez de alimentos. De hecho, se produce suficiente comida a nivel mundial para alimentar a
toda la población, lo que subraya la importancia de analizar el problema desde una perspectiva
estructural y global. La desigualdad en la distribución de los recursos, el acceso limitado a
alimentos en zonas vulnerables, la especulación financiera en mercados agrícolas, y las
consecuencias del cambio climático, son factores clave que perpetúan este flagelo.
A lo largo de esta monografía, se abordarán las múltiples facetas del hambre: desde sus
antecedentes históricos hasta las causas profundas que lo perpetúan en el mundo actual. Se
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explorarán los diferentes tipos de hambre, como la hambre crónica, estacional, transitoria y
oculta, así como sus impactos devastadores en la salud, el desarrollo cognitivo, y la
productividad económica. Además, se analizará cómo el hambre ha sido interpretado desde
diversas corrientes filosóficas, y cómo la ética y la justicia social juegan un papel fundamental en
la comprensión y en la búsqueda de soluciones a este problema.
También se hará un repaso a las organizaciones internacionales que luchan contra el
hambre y se destacarán sus esfuerzos en la provisión de ayuda alimentaria de emergencia, la
promoción de la seguridad alimentaria sostenible y la implementación de políticas que buscan
erradicar este problema en el largo plazo. Aunque el camino para erradicar el hambre es largo y
está lleno de desafíos, los esfuerzos colectivos de gobiernos, ONG’s, organismos internacionales
y la sociedad civil son esenciales para reducir las tasas de inseguridad alimentaria y ofrecer un
futuro más justo y equitativo.
La humanidad ha demostrado ser capaz de grandes avances cuando existe una voluntad
conjunta para enfrentar los problemas globales. Esta monografía invita a reflexionar sobre el
hambre no solo como una crisis humanitaria, sino como una manifestación de las desigualdades
sistémicas que requieren ser abordadas desde múltiples enfoques. Al comprender la raíz de este
problema y las posibles soluciones, se puede contribuir de manera efectiva a su erradicación y
mejorar la calidad de vida de millones de personas.
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2. Capítulo 1 “El hambre y sus antecedentes”
El término "hambre" se refiere a la sensación fisiológica de que no hay suficientes
alimentos en el cuerpo, lo que provoca una necesidad de comer. No obstante, en el ámbito
global, cuando se menciona el hambre mundial o crisis de hambre, se refiere a una escasez
prolongada de alimentos que afecta a una gran cantidad de personas, lo que provoca
malnutrición, sufrimiento y, en casos extremos, la muerte.
2.1. La noción de hambre mundial tiene un origen histórico.
La noción de hambre como una crisis reconocida en todo el mundo comenzó a
desarrollarse en el siglo XIX y se engrandeció en el siglo XX. Antes, las hambrunas
eran como eventos locales que se podrían relacionar con malas cosechas, conflictos
bélicos o desastres naturales. Por lo que a medida que el mundo se ensambló más y las
economías se globalizaron, se dio la razón que el hambre era un problema estructural
que conseguía afectar a varias regiones en simultáneo. Entonces el hambre siempre ha
ido acompañando al hombre a través de la historia. Desde la época del surgimiento del
hombre podemos ver que había hambrunas o mejor dicho dicha escasez de comida por
la que muchas otras especies no sobrevivieron de las cuales ahora vemos sus reflejos
en la humanidad actual. Entonces con un enfoque más religioso católico podemos ver
esta misma en la Biblia, cuando José intenta persuadir al Faraón de Egipto para evitar
el hambre que afecta regularmente al país ("las vacas flacas"), proponiéndole que se
reserve parte de la cosecha durante el tiempo de las "vacas gordas". Desde otro un
poco histórico económico cabe resaltar la referencia de Malthus quien propuso que la
población ha de crecer en progresión geométrica en tanto a los alimentos, lo cual nos
muestra que en algún momento los alimentos escasearan y no se podrá alimentar a
10
toda la población. Por lo que se ve que no ha habido un siglo sin que haya existido
varios casos de hambre en algún país del mundo desde entonces.
2.2. Hambrunas históricas y su impacto en las sociedades
En la mayoría de los casos, las poblaciones que ya carecen de nutrientes
experimentan hambrunas repentinas y mortales. Este fue el caso en el pasado, pero
también lo es hoy. En comunidades de bajos recursos económicos, se observa
esporádicamente situaciones de escasez de alimentos, ya sea debido a desastres
naturales o a perturbaciones sociales violentas como conflictos tribales o revueltas
violentas. Así pues, no todas las catástrofes naturales son principio de hambrunas
extensas que conduzcan a la defunción por inanición. Son posiblemente las sequías los
que causan las más severas hambrunas, ya que son frecuentes teniendo como dato que
cada dos años de lluvia insuficiente puede ser continuo de un año sin llover. El ganado
vacuno, los caballos y otros animales antes que los humanos, huyeron en busca de
agua así los movimientos extraños del ganado en los pastos pueden indicar ansiedad.
Históricamente, regiones de India, China y África han experimentado períodos
de hambruna debido a sequías prolongadas. Estimando que 45 millones de chinos
murieron de hambre sólo en la primera mitad del siglo XIX. En la segunda mitad del
mismo siglo, se estima que entre 9 y 13 millones de chinos murieron de hambre. Hoy
en día, la hambruna por sequía es menos común porque, por un lado, la FAO ha creado
un sistema de seguimiento muy eficaz y, por otro, la ayuda internacional tiene tiempo
para preparar y dirigir los recursos necesarios para mitigar los efectos de la sequía. Por
ejemplo, el Programa Mundial de Alimentos protegió a 18 millones de personas en
1992 durante la sequía de El Niño en Sudáfrica. De modo que la sequía fue la causa
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más importante de hambruna en la historia, pero no hoy. El nordeste de Brasil es una
región afectada por una prolongada sequía que continúa, pero para la que no se ha
encontrado una solución definitiva. La peor sequía de la región se produjo en 1877 y
mató a 250.000 personas. Según el sistema de alerta de la FAO, en 1998 una sequía
que afectó a 10 estados brasileños amenazó a 10 millones de personas. Cuando trabajé
en este campo en la década de 1960 como funcionario de la Organización Mundial de
la Salud, la tasa de mortalidad infantil superaba los 300 por año. 1000 nacidos vivos,
que es la tasa más alta de América Latina.
La mayoría de los países deploran las inundaciones. En general, los peores
daños se produjeron en zonas con grandes ríos, como el río Yangtze en China, que
afectó tierras muy fértiles y causó enormes daños a la agricultura. Los recientes
desastres en Mozambique han causado graves daños a la agricultura y han provocado
un gran número de víctimas.
Otros eventos meteorológicos extremos (granizo, tornados, etc.) causan gran
preocupación y a veces resultan en fatalidades, pero normalmente no conducen a crisis
alimentarias a gran escala. Lo mismo podría decirse de los terremotos y las erupciones
volcánicas.
Las infestaciones de insectos o microorganismos también han provocado
hambrunas graves. El caso de Irlanda es ampliamente conocido, ya que la devastación
de la cosecha de papas debido a la Phytophthora infestans provocó la muerte de
aproximadamente un millón y medio de personas entre 1845 y 1851, lo que equivalía
al 18% de la población total de Irlanda en ese momento. Otra cantidad de un millón de
individuos tuvo que trasladarse a los Estados Unidos. y Seis cientos mil a Inglaterra y
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Canadá. En aquel tiempo, en Irlanda, la situación económica era precaria y los
agricultores tenían escaso acceso a la tierra, ya que solo contaban con una hectárea que
destinaban mayormente al cultivo de papas. La causa de la hecatombe fue depender
exclusivamente de un solo producto para su alimentación. La calamidad en Irlanda no
acabó allí, sino que la búsqueda de alternativas a las papas resultó en un brote de
escorbuto debido a la falta de vitamina C. Las papas, debido a su nivel de esta
vitamina, los habían mantenido a salvo de esa falta, a lo largo de periodos extensos en
el pasado. Se calcula que las patatas llegaron a Irlanda alrededor de 1.590.
Otras calamidades naturales incluyen las tormentas tropicales, conocidas como
ciclones, huracanes o tifones, que se forman en áreas específicas durante determinadas
estaciones.
Afortunadamente para la agricultura, la mayoría de su energía se libera sobre el
océano, sin embargo, al alcanzar las costas o islas producen devastación considerable,
ya que generan vientos que superan los 160 kilómetros por hora. Las tormentas son
más comunes en el Mar de China, así como en las áreas cercanas a la costa de
Tailandia y Japón. Otras regiones con alto riesgo incluyen el Golfo de Bengala, el Mar
Caribe, el Golfo de México y la parte sur de California. Numerosas de las tragedias
ocurridas en los períodos anteriores han sido asociadas con el "Niño", un fenómeno
climático, recurrente y poco comprendido. La gente se cuestiona: ¿Existe una sola
causa para tantas catástrofes?
Las disrupciones sociales, ocasionadas por los seres humanos, probablemente
sean uno de los principales motivos de hambrunas y fallecimientos, junto con las
sequías y las plagas. Las recientes guerras tribales en la región africana de los Grandes
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Lagos resultaron en más de un millón de refugiados que huyeron de los campamentos
y se dirigieron de vuelta a Ruanda. Era una multitud hambrienta, consumiendo plantas,
y pereciendo al borde del sendero. Tampoco debemos olvidar el drama de Biafra hace
varias décadas, donde el bloqueo naval impidió el suministro de alimentos a millones
de africanos. Las fotografías de niños con kwashiorkor dieron la vuelta al mundo.
La hambruna puede presentar diversas formas, muchas de las cuales son
inesperadas, y suele ser causada por la crueldad de las personas. Comunidades
completas han sido devastadas por la intensidad del rencor, que sobrepasa con creces
la increíble dedicación y sacrificio de numerosos voluntarios que llegan para rescatar
personas, incluso arriesgando su propia vida. Así se ha visto en el siglo XX en Biafra,
Sudán, Ruanda, Somalia, Afganistán y otras naciones.
Pero no sólo los países en desarrollo sufren hambrunas periódicas, sino que
Europa también ha sido escenario de graves accidentes alimentarios. Rusia siempre ha
sido un país con una gran incertidumbre en materia de cosechas. La frecuencia con la
que compran trigo de Estados Unidos se ha vuelto alarmante. Las hambrunas de 1891
y 1892 son bien conocidas, al igual que la hambruna al final de la Primera Guerra
Mundial (1918). Europa sólo puede contar unas pocas hambrunas en el siglo XX.
Recordemos 1932-33. crisis en Ucrania, país que era considerado el "granero de
Europa". Una serie de fracasos en la política agraria provocaron una hambruna que
mató a 4,8 millones de personas, entre el 10 y el 25 por ciento de la población.
Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-45) ocurrieron dos formas de
escasez de alimentos: una en la población civil de las naciones bajo el control de los
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nazis y otra en los campos de concentración, esta última mucho más cruel y
despiadada. Sin embargo, hay más información sobre la primera que sobre la segunda.
En 1943 se recopilaron datos sobre la situación alimentaria en los países
ocupados, de los exiliados estadounidenses y de los publicados en aquella época. Aquí
hay alguna información: “En Bélgica, el racionamiento teórico proporciona sólo 1.300
calorías en lugar de las 2.500 o 3.000 requeridas. La población belga recibe de 1 a 3
kilogramos de patatas al mes, y el racionamiento de otros alimentos entra en la misma
categoría. El Dr. G. H. Fletcher informa que como resultado de la desnutrición en
Bélgica se produce una pérdida de peso por persona de 15 a 30 kilogramos. El Comité
Sueco para los Niños Belgas anunció que la tasa de mortalidad infantil en este país es
alarmante, observándose graves discapacidades en niños menores de un año. Otros
niños mayores se ven obligados a permanecer en cama para evitar una mayor pérdida
de peso. La escuela Theorout fue cerrada recientemente debido a sucesivas muertes
entre sus alumnos”. "Grecia es otro de los países ocupados que también tiene un
problema alimentario, que ha provocado 1.000.000 de muertes".
Estas frases capturadas durante la Segunda Guerra Mundial muestran, de forma
limitada, las dificultades de ese periodo. Después se descubrió que la situación fue aún
peor de lo descrito anteriormente. Durante la Segunda Guerra Mundial, Holanda fue
uno de los países más afectados por la hambruna, con la muerte de 10.000 personas a
causa de la falta de alimentos.
Por otro lado, lo que ocurrió en los campos de concentración nazis estaba más
allá de la imaginación humana. Estas descripciones, especialmente las imágenes de
televisión, resumen el horror y la vergüenza. Algunas pruebas han sobrevivido.
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Aquí tenemos la impactante narración de Primo Levi:
"Hambre." Lo que denominamos como hambre no se relaciona de ninguna
manera con la sensación que una persona puede experimentar después de haber
omitido una comida. Nuestra manera de experimentar el frío también merecería una
denominación específica. Hambre, cansancio, miedo y dolor son palabras que
decimos, también mencionamos el invierno, y al decir eso comunicamos algo más,
conceptos que no pueden ser articulados verbalmente, concebidos por y para
individuos que son libres, que habitan en sus hogares y comprenden tanto la dicha
como el sufrimiento. Si los Lager hubieran durado más tiempo, habrían dado origen a
un idioma nuevo, con una rudeza desconocida; ese idioma que necesitamos para
describir la experiencia de sufrir todo el día frente al viento, con temperaturas bajo
cero, vistiendo solo una camisa, ropa interior, chaqueta y pantalones de algodón,
sintiendo la debilidad y el hambre en el cuerpo, y con la certeza de que el fin está
cerca.
Entonces el mundo vio cambios en la producción y distribución de alimentos
como resultado de la Revolución Industrial La Revolución Industrial y la introducción
de nuevas tecnologías agrícolas. Sin embargo, estos avances no se distribuyeron de
manera equitativa en todo el mundo, lo que contribuyó a la persistencia del hambre en
muchas naciones en desarrollo. A lo largo del siglo XX, el aumento de la producción
agrícola permitió a muchas naciones mejorar sus tasas de seguridad alimentaria, pero
gran parte de la población mundial seguía experimentando problemas con la
distribución y el acceso a los alimentos.
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En fin, pues tenemos una gran historia en la humanidad en la cual podríamos
reflejar toda la historia del hambre y analizarla desde distintos puntos en cada
situación, pero he aquí se presenta una serie de sucesos de gran impacto en la
humanidad.
2.3. Impacto de la revolución industrial en el hambre
La Revolución Industrial, que comenzó a mediados del siglo XVIII en Gran
Bretaña y se extendió rápidamente a otras partes de Europa y América del Norte, trajo
consigo importantes transformaciones económicas, sociales y tecnológicas;
provocando una serie de cambios profundos en la vida de las personas, especialmente
en lo que respecta a la producción agrícola y el acceso a los alimentos. El rápido
crecimiento de las ciudades y el cambio de las estructuras laborales afectaron la forma
en que la gente se alimentaba. Esta transformación tuvo efectos mixtos, creando tanto
escasez como mejoras en la disponibilidad de alimentos a largo plazo.
2.3.1. Impacto de la Urbanización y la Migración Rural-Urbana
Con la industrialización, millones de personas se
trasladaron de las zonas rurales a las ciudades en busca de trabajo
en las fábricas. Este éxodo rural resultó en:
- Aumento en la demanda de alimentos en las ciudades: La
rápida expansión urbana sobrepasó la capacidad de
producción local de alimentos, creando tensiones sobre el
suministro.
- Desconexión del campo: Las personas que solían cultivar
sus propios alimentos ya no podían hacerlo, lo que las hizo
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depender de los mercados. Esto significó que cualquier
interrupción en el suministro podría llevar a la escasez o
alzas en los precios.
- Condiciones laborales y salarios bajos: Los trabajadores en
las fábricas, especialmente en las primeras etapas de la
Revolución Industrial, a menudo no ganaban lo suficiente
para comprar alimentos nutritivos, lo que incrementaba la
vulnerabilidad al hambre.
2.3.2. Transformación de la Producción Agrícola y el Hambre
La agricultura también experimentó cambios durante la
Revolución Industrial. Algunas innovaciones clave incluyen:
- Revolución Agrícola: El desarrollo de nuevas técnicas,
como la rotación de cultivos y el uso de maquinaria,
aumentó la productividad agrícola. Esto teóricamente
debía mejorar el suministro de alimentos, pero en la
práctica.
- Desplazamiento de pequeños agricultores: Muchos
campesinos perdieron sus tierras debido a la consolidación
de propiedades, lo que los forzó a migrar a las ciudades,
reduciendo la autosuficiencia alimentaria.
- Producción orientada al mercado: Los grandes
productores comenzaron a enfocarse en cultivos
comerciales en lugar de cultivos de subsistencia, lo que
18
significó que muchas zonas rurales producían menos
alimentos básicos, afectando a las comunidades más
pobres.
2.3.3. Evolución del Transporte y Distribución de Alimentos
El desarrollo de nuevos sistemas de transporte, como el
ferrocarril y los barcos a vapor, fue crucial para mejorar la
distribución de alimentos, sobre todo a las crecientes ciudades
industriales:
- Acceso a nuevos mercados: El ferrocarril permitió
transportar alimentos de zonas rurales a urbanas de manera
más eficiente y a menor costo.
- Reducción en el costo de ciertos productos: Aunque esto
facilitó la distribución, muchos alimentos seguían siendo
inaccesibles para las clases bajas urbanas.
Sin embargo, a pesar de estas mejoras, la distribución
desigual de los alimentos y la concentración de la riqueza significó
que el hambre seguía siendo un problema generalizado.
2.3.4. Consecuencias Sociales y Sanitarias de los Cambios en la
Alimentación
Los cambios en la alimentación durante la Revolución
Industrial también tuvieron efectos en la salud de la población:
- Dietas deficientes: La urbanización masiva trajo consigo
una dieta baja en nutrientes. Las clases trabajadoras solían
19
consumir alimentos baratos y de baja calidad, como pan y
patatas, lo que contribuyó a la malnutrición.
- Aumento de enfermedades relacionadas con la
alimentación: La falta de acceso a una dieta equilibrada,
combinada con condiciones de vida insalubres, provocó el
aumento de enfermedades como el escorbuto, la anemia y
el raquitismo.
2.3.5. Impactos Globales de la Revolución Industrial en las
Hambrunas
A nivel mundial, la Revolución Industrial afectó también a
las colonias y regiones en desarrollo:
- Explotación colonial: En muchas colonias, las potencias
industriales europeas impusieron un sistema de
monocultivo, donde las tierras agrícolas se dedicaban a
la producción de materias primas para la exportación, en
lugar de alimentos para la población local. Esto
contribuyó a situaciones de hambre en diversas partes del
mundo, particularmente en Asia y África.
- Desigualdad global: Aunque la Revolución Industrial
permitió la creación de más alimentos, no todos se
beneficiaron de estos avances. Las regiones colonizadas
y las clases bajas vieron un aumento en la inseguridad
20
alimentaria, mientras que las clases altas y los países
industrializados disfrutaban de mejores niveles de vida.
Con lo que la Revolución Industrial fue un período de grandes contrastes.
Aunque facilitó avances tecnológicos y un aumento en la producción de alimentos a
largo plazo, sus primeras etapas estuvieron marcadas por una mala distribución de los
recursos y el empeoramiento de las condiciones de vida para las clases trabajadoras,
tanto en las ciudades industriales como en las zonas rurales. La relación entre
industrialización y hambre muestra cómo los avances económicos no siempre
garantizan una mejora en las condiciones de vida si no van acompañados de una
distribución equitativa de los recursos.
Este análisis nos permite comprender cómo el hambre durante la Revolución
Industrial fue el resultado no solo de una producción ineficiente de alimentos, sino
también de factores sociales, económicos y políticos que afectaron la distribución y el
acceso a los alimentos.
3. Capitulo 2 “El hambre y sus tipos”
El hambre puede manifestarse de diferentes formas, según sus causas, duración,
intensidad y contexto. A continuación, se describen los diversos tipos de hambre reconocidos por
especialistas, que van más allá de las categorías comunes de hambre crónica, estacional y
transitoria.
[Link] crónica
Este tipo de hambre es permanente y prolongado, afectando a personas que no
tienen acceso a suficientes alimentos de manera sostenida a lo largo del tiempo.
Quienes sufren hambre crónica consumen una cantidad insuficiente de calorías y
21
nutrientes para mantener una vida activa y saludable, lo que puede resultar en
desnutrición, deficiencias de micronutrientes y una disminución de las capacidades
físicas e intelectuales. Esta situación es especialmente prevalente en regiones con
altos niveles de pobreza estructural, donde las familias dependen de ingresos bajos o
inexistentes, y los sistemas de protección social son deficientes.
[Link] estacional
Este tipo de hambre ocurre de forma periódica y está vinculada a las
fluctuaciones agrícolas, especialmente en zonas rurales. Las familias que dependen de
la agricultura de subsistencia enfrentan un periodo de escasez alimentaria entre
cosechas, conocido como la "temporada del hambre". En estos momentos, las
reservas de alimentos se agotan antes de la siguiente cosecha, lo que deja a las
familias sin acceso a alimentos suficientes. La seguridad alimentaria estacional está
profundamente afectada por factores como el cambio climático, la variabilidad
meteorológica y las crisis económicas que impactan los precios de los alimentos.
[Link] transitoria
El hambre transitoria surge como consecuencia de crisis repentinas o
emergencias. Es breve pero intensa, y está relacionada con eventos como desastres
naturales (terremotos, huracanes, inundaciones), conflictos armados, desplazamientos
forzados y crisis económicas súbitas. Aunque el hambre transitoria puede ser
temporal, sus efectos pueden ser devastadores para las comunidades afectadas,
generando malnutrición severa, enfermedades y muertes, especialmente entre los más
vulnerables como los niños, ancianos y personas con enfermedades preexistentes.
[Link] oculta
22
Este tipo de hambre no se manifiesta en forma de desnutrición visible o
emaciación extrema, sino en la deficiencia de micronutrientes esenciales como el
hierro, la vitamina A, el yodo o el zinc. El hambre oculta afecta la salud y el
desarrollo, pero no siempre es evidente a simple vista. Las personas que sufren de
hambre oculta pueden no mostrar síntomas graves de malnutrición, pero experimentan
deterioros en su sistema inmunológico, desarrollo cognitivo y energía vital, lo que
compromete su capacidad para trabajar y aprender. Este fenómeno es especialmente
prevalente en países en desarrollo, donde las dietas son monótonas y carecen de
diversidad nutricional.
3.5. Hambre alimentaria aguda
Esta forma de hambre es severa y pone en riesgo la vida de las personas en un
corto período de tiempo. Se caracteriza por una grave falta de alimentos que lleva a la
inanición y, si no se aborda de inmediato, puede resultar en la muerte. La hambruna,
el nivel más extremo del hambre alimentaria aguda, ocurre cuando grandes grupos de
personas sufren inanición debido a una completa falta de acceso a alimentos,
usualmente como consecuencia de guerras, colapsos económicos o desastres naturales
masivos. Las agencias humanitarias utilizan criterios estrictos para declarar una
hambruna, que incluye tasas extremadamente altas de mortalidad y desnutrición en
una población.
3.6. Hambre energética
Se refiere a la falta de energía calórica suficiente para llevar a cabo las
funciones corporales básicas y las actividades diarias. Aunque la persona consume
alimentos, estos no proporcionan la cantidad de calorías necesarias para mantener un
23
nivel adecuado de actividad física y salud. Las personas que padecen hambre
energética tienden a perder peso, se sienten fatigadas con facilidad y son incapaces de
trabajar o estudiar eficazmente. Este tipo de hambre es común en entornos donde la
disponibilidad de alimentos es limitada, y las dietas son principalmente de bajo
contenido energético, como aquellas basadas únicamente en cereales o tubérculos.
3.7. Hambre proteica
A diferencia del hambre energética, el hambre proteica implica una carencia
específica de proteínas en la dieta. Las proteínas son esenciales para el crecimiento, la
reparación de tejidos y el funcionamiento adecuado del sistema inmunológico. Las
personas que sufren de hambre proteica pueden no presentar una ingesta insuficiente
de calorías, pero sus cuerpos carecen de los aminoácidos esenciales necesarios para
mantener un estado de salud óptimo. La falta de proteínas puede provocar una serie de
problemas de salud, incluyendo enfermedades infecciosas recurrentes, retraso en el
crecimiento en niños, y pérdida de masa muscular.
3.8. Hambre estructural
Este tipo de hambre se refiere a las barreras sistémicas y estructurales que
impiden que ciertos grupos de personas accedan a los alimentos. Está profundamente
arraigado en las desigualdades económicas, sociales y políticas, donde las estructuras
de poder, control de recursos y distribución de la riqueza marginan a las poblaciones
más vulnerables. El hambre estructural afecta a comunidades enteras que, por falta de
infraestructura, tecnología o acceso a mercados, no pueden producir o adquirir
suficientes alimentos para satisfacer sus necesidades.
3.9. Hambre rural vs. hambre urbana
24
Aunque tradicionalmente se asocia el hambre con áreas rurales, donde la falta
de infraestructura y recursos agrarios es un problema central, el hambre urbana es un
fenómeno en rápido crecimiento. En las ciudades, el hambre está relacionado con el
alto costo de vida, el acceso desigual a empleos bien remunerados y la vulnerabilidad
económica de los sectores marginados. En áreas urbanas, las personas dependen
principalmente de la compra de alimentos, lo que las hace extremadamente sensibles a
la inflación de precios y a la inestabilidad económica.
3.10. Hambre inducida por conflictos
Este tipo de hambre está directamente relacionado con guerras, conflictos
civiles y violencia, donde las poblaciones afectadas son desplazadas o pierden el
acceso a recursos agrícolas, mercados y alimentos. Los conflictos destruyen
infraestructuras clave, como carreteras y sistemas de riego, y a menudo se utilizan
como armas de guerra al impedir que los alimentos lleguen a ciertas comunidades.
Esto genera un círculo vicioso en el que el hambre alimenta la inestabilidad social y
política, exacerbando las causas del conflicto.
3.11. Hambre nutricional
El hambre nutricional es la falta de acceso a una dieta equilibrada, que incluya
la cantidad adecuada de macro y micronutrientes. Aunque las personas puedan tener
suficiente comida en términos de cantidad, si esta no proporciona los nutrientes
esenciales, se produce una forma de malnutrición. Las dietas que carecen de frutas,
verduras, proteínas y grasas saludables pueden llevar a deficiencias nutricionales
graves, incluso cuando las personas no pasan hambre en el sentido tradicional. Esta
forma de hambre está aumentando en países tanto en desarrollo como desarrollados
25
debido al acceso generalizado a alimentos ultra procesados y de bajo valor
nutricional.
3.12. Hambre psicológica
Es una sensación de hambre que no necesariamente está relacionada con la
falta real de alimentos, sino con factores psicológicos como el estrés, la ansiedad o los
trastornos alimentarios. Las personas con hambre psicológica sienten la necesidad de
comer, aunque hayan ingerido suficientes calorías, lo que puede llevar al sobrepeso o
a una relación poco saludable con la comida. Aunque no es un tipo de hambre físico,
su impacto en la salud mental y bienestar es considerable.
El hambre, en sus múltiples formas, es una manifestación de problemas sociales,
económicos y políticos profundamente arraigados. Desde el hambre crónica que afecta a
millones de personas en condiciones de pobreza extrema, hasta formas más específicas como la
hambre oculta o la proteica, cada tipo refleja distintas dimensiones del acceso desigual a
alimentos y recursos. Entender estos matices es esencial para formular políticas y estrategias
efectivas que aborden las diversas caras de este flagelo global.
4. Capítulo 3 “Causas”
El hambre y la desnutrición no son efecto de la fatalidad, de una eventualidad social o
geográfica. Son el resultado de haber excluido a millones de personas del acceso a bienes y
recursos productivos, tales como la tierra, el mar, el agua, las simientes, la tecnología y el
conocimiento. Son, ante todo, consecuencia de las políticas económicas, sociales y comerciales a
escala mundial, regional y nacional.
Impuestas por los Gobiernos o Estados de los países desarrollados, sus corporaciones
transnacionales y sus aliados en los países pobres o en vías de desarrollo, en su afán de mantener
26
y acrecentar su hegemonía política, económica, cultural y militar en el actual proceso de
reestructuración económica global.
Políticas de los Estados desarrollados, han acrecentado las ventas y las ganancias de los
poderes económicos de los países desarrollados mientras que los pueblos de los países pobres o
en vías de desarrollo han visto crecer su deuda externa y los sectores populares han aumentado
sus niveles de pobreza, miseria y exclusión por todas partes.
Se ha acelerado el ritmo de concentración del mercado agrícola internacional en unas
pocas empresas trasnacionales, aumentando simultáneamente la dependencia e inseguridad
alimentaria de la mayoría de los pueblos. Este fenómeno no solo es un problema humanitario,
sino que también tiene implicaciones económicas, políticas y sociales por lo que resulta ser
complejo, al estar influenciado por una variedad de factores que incluyen la pobreza, la
desigualdad, los conflictos armados, los desastres naturales, y los cambios climáticos, entre otros
por lo que se busca explicar cómo se entrelazan para generar y perpetuar el hambre a nivel
global, teniendo en cuenta algunas de las hambrunas presentadas anteriormente podemos analizar
los factores que los originaron
4.1. Factores económicos: pobreza y desigualdad
La pobreza es, sin duda, una de las principales causas del hambre en el mundo.
Las personas que viven en condiciones de pobreza extrema no pueden comprar
suficiente comida para alimentarse adecuadamente. La pobreza está vinculada a la
desigualdad económica, la cual no solo se manifiesta a nivel nacional, sino también
global. Mientras que algunos países disfrutan de abundancia de recursos, otros luchan
por proveer a su población con lo mínimo indispensable. Esta desigualdad en la
distribución de recursos es una de las principales causas del hambre, ya que muchas
27
personas no tienen los medios para comprar alimentos, aun cuando estos estén
disponibles en el mercado. Según datos recientes del Banco Mundial, cerca de 700
millones de personas viven con menos de 1,90 dólares al día. Esta falta de ingresos
hace que no puedan acceder a una dieta equilibrada y saludable. La pobreza y el
hambre están estrechamente relacionadas porque, si una persona no tiene dinero, no
puede permitirse alimentos, y si no se alimenta adecuadamente, no tendrá la energía
necesaria para trabajar y mejorar su situación económica (Banco Mundial, 2021).
El problema del hambre no solo está relacionado con la producción de
alimentos, sino también con cómo se distribuyen. En el mundo se produce suficiente
comida para alimentar a toda la población, pero muchas veces, esta comida no llega a
quienes más la necesitan. En algunos países, los alimentos se desperdician en grandes
cantidades mientras que en otros no hay suficiente para alimentar a su población. Esto
se debe a la desigualdad económica y a problemas en los sistemas de distribución y
transporte. En las regiones rurales y más pobres, donde la infraestructura es
deficiente, los alimentos no llegan a tiempo o se pierden antes de ser consumidos
(FAO, 2020).
[Link] armados y desplazamientos forzados
Los conflictos armados son otra causa fundamental del hambre en muchas
partes del mundo. Las guerras y los conflictos internos desestabilizan las economías
locales y dificultan el acceso a alimentos. En muchas ocasiones, las infraestructuras
agrícolas son destruidas, lo que impide que las comunidades afectadas puedan
producir y distribuir alimentos. Además, los desplazamientos forzados de personas,
28
como refugiados y desplazados internos, agravan la situación al generar poblaciones
que dependen completamente de la asistencia externa para sobrevivir.
Los conflictos armados son otra causa importante del hambre. Las guerras
destruyen tierras de cultivo, interrumpen el comercio y obligan a las personas a huir
de sus hogares, dejando atrás sus medios de subsistencia. En los países donde existen
conflictos, como Yemen o Sudán del Sur, la producción de alimentos se reduce
drásticamente, y las personas se enfrentan a una grave escasez de comida. Además, en
tiempos de guerra, la ayuda humanitaria no siempre puede llegar a las áreas más
necesitadas, lo que agrava la crisis alimentaria (WFP, 2021).
4.3. Desastres naturales y cambio climático
Los desastres naturales, como las sequías, inundaciones y terremotos, pueden
devastar las áreas agrícolas, disminuyendo la capacidad de producción de alimentos.
En años recientes, el cambio climático ha exacerbado estos fenómenos, aumentando
la frecuencia y severidad de los desastres naturales. Los cambios en los patrones de
lluvias y las temperaturas extremas han afectado negativamente la producción de
alimentos, especialmente en las regiones más vulnerables, donde los agricultores
dependen de técnicas de subsistencia que son muy sensibles a las variaciones
climáticas.
Está claro que las causas más importantes que provocan el hambre en el
mundo son consecuencia de la acción "inhumana" del hombre. Sin embargo, también
hay que mencionar, si lo que se quiere es hacer un análisis riguroso de la situación,
otras causas naturales.
29
Los fenómenos meteorológicos castigan con fuerza los territorios del Sur, que
muy a menudo se ven afectados por duras situaciones de sequía o, en el otro extremo,
de inundaciones, que destruyen la capacidad productiva de los campesinos y arruinan
sus posibilidades de subsistencia.
También los terremotos son una desgracia que golpea de manera especial a los
territorios más pobres, que tienen unas construcciones más endebles y menos
adaptadas a estos fenómenos. Especialmente destructivo fue, por ejemplo, el seísmo
que afectó a la capital de Haití, Port-au-Prince, en 2010. La región, todavía hoy, no se
ha recuperado de aquel gran golpe.
En este apartado habría que hablar también del cambio climático, de la
deforestación y de las terribles consecuencias que éstos provocan en los países del
Sur. En este sentido, hay que evitar hablar de desastres naturales, ya que el cambio
climático y las emisiones de gases de efecto invernadero están provocados, en gran
parte, por los países ricos: Estados Unidos, por ejemplo (país que no ha firmado el
Protocolo de Kioto), es responsable directo del 25% de las emisiones totales de gases
de efecto invernadero.
El cambio climático está afectando cada vez más la seguridad alimentaria en
muchas partes del mundo. Fenómenos como las sequías, inundaciones, tormentas y
cambios en las estaciones agrícolas están reduciendo la producción de alimentos. Por
ejemplo, en zonas donde las lluvias han sido impredecibles, los agricultores no
pueden planificar adecuadamente sus cosechas. Además, las tierras fértiles están
disminuyendo debido a la desertificación y la degradación del suelo. Esto afecta
especialmente a los pequeños agricultores que dependen de la agricultura de
30
subsistencia, quienes tienen menos recursos para adaptarse a estos cambios (IPCC,
2019).
Los desastres naturales, como terremotos, huracanes, inundaciones o incendios
forestales, también son causas importantes del hambre. Estos eventos pueden destruir
cultivos enteros, eliminar infraestructuras esenciales y desplazar a miles de personas.
Los países que ya enfrentan problemas económicos o sociales a menudo tienen
dificultades para recuperarse de estos desastres, lo que empeora las condiciones de
vida de sus habitantes. En lugares vulnerables, como el Caribe o el sudeste asiático,
donde los desastres naturales son frecuentes, las comunidades a menudo ven
interrumpidas sus fuentes de alimento durante largos períodos de tiempo (Oxfam,
2018).
4.4. Políticas gubernamentales y acceso a recursos
El hambre no es simplemente una cuestión de producción de alimentos;
también está relacionado con el acceso a ellos. En muchos casos, las políticas
gubernamentales juegan un papel decisivo. Las decisiones sobre comercio,
agricultura, subsidios y asistencia alimentaria pueden influir significativamente en la
capacidad de una población para acceder a los alimentos. En algunos países, la
corrupción y la mala gestión de los recursos agravan el problema del hambre, al
impedir que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan.
Las políticas económicas de un país también juegan un papel importante en el
acceso a los alimentos. En algunos casos, los gobiernos imponen impuestos altos o
barreras comerciales que limitan la importación y exportación de alimentos. Esto
puede aumentar los precios de los productos básicos y dificultar el acceso a alimentos
31
asequibles. Además, la falta de apoyo a los pequeños agricultores en muchos países
en desarrollo hace que no puedan competir en los mercados globales, lo que limita su
capacidad para producir y vender alimentos de manera sostenible (FAO, 2020).
4.5. El impacto de la globalización
La globalización ha tenido un impacto ambivalente en el problema del
hambre. Por un lado, ha facilitado el intercambio de alimentos entre diferentes países,
lo que ha permitido una mejor distribución global de recursos. Por otro lado, la
globalización ha generado economías dependientes de mercados externos, lo que en
ocasiones puede llevar a la inseguridad alimentaria si las condiciones globales
cambian abruptamente. Además, la concentración de grandes empresas
multinacionales en el sector agrícola ha llevado a la explotación de pequeños
productores y ha generado un sistema en el que muchas veces se prioriza el lucro
sobre las necesidades alimentarias de las poblaciones más vulnerables.
4.6. Crecimiento de la Población
El rápido crecimiento de la población mundial también contribuye al problema
del hambre. A medida que la población aumenta, también lo hace la demanda de
alimentos. Sin embargo, el crecimiento de la producción de alimentos no ha sido
suficiente para satisfacer las necesidades de la creciente población en muchas
regiones, especialmente en África subsahariana y el sur de Asia. Este desajuste entre
la demanda y la oferta de alimentos hace que los precios suban y muchas familias no
puedan acceder a alimentos suficientes (World Bank, 2021).
4.7. Agrocombustibles
32
La fiebre de los agrocombustibles como causa del hambre en el mundo. En la
variación de precios de las materias primas tienen también mucho que ver los
agrocombustibles. Ante el encarecimiento continuado del precio del petróleo,
asistimos al incremento de la rentabilidad de los agrocombustibles, lo que quiere decir
que hay que dedicar más materia prima hacia este sector/producto atractivo para unos
especuladores que contribuyen al alza de los precios.
Varios países como por ejemplo Brasil, Indonesia y Nigeria se han enfocado
hacia la exportación de productos para el mercado de los agrocombustibles,
disminuyendo su producción alimentaria o, sobre todo, aumentando su número de
tierras agrícolas a base de destruir los bosques y las selvas, contribuyendo a la
deforestación.
Esto provoca que los mismos agrocumbustibles, consumidos con el objetivo
de conservar el medioambiente, acaben perdiendo su razón primera de ser y
contribuyan a la deforestación.
Así las cosas, si bien es verdad que los biocarburantes reducen entre alrededor
de un 35% las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera, no es menos cierto
que la deforestación representa el 25% de las emisiones totales de carbono y se alza
como una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero.
4.8. La corrupción
Los corruptores y los corruptos causan pobreza y hambre en los países más
vulnerables. No todas las causas del hambre en el mundo están producidas o son en
gran parte responsabilidad de las grandes potencias y los gobiernos de los países ricos
33
(aunque la gran mayoría sí). Como veremos a continuación, también existen causas
internas y que son responsabilidad de los mismos países pobres.
El Sur está lleno de gobernantes poco patriotas, poco humildes y mucho
menos transparentes, que prefieren enriquecerse a través de la corrupción antes que
luchar para sacar de la pobreza a sus conciudadanos.
Muchos líderes de países empobrecidos prefirieron, una vez recibidas las
primeras ayudas internacionales en los años 60 y 70, dedicar los nuevos ingresos a
corruptelas o grandes monumentos para la exaltación de su figura, que enfocarlos
hacia la creación de proyectos de estímulo para su economía.
Tenían en sus manos iniciar un proceso de desarrollo económico para su
pueblo, pero prefirieron llenarse los bolsillos y favorecer sus intereses privados. O, en
otros casos, comprar armamento para destinarlo al gran número de guerras que
afectan a los países del tercer mundo.
Si bien hay que recordar que no todos los gobernantes actuaron de la misma
forma, sí hubo una dinámica de actuación poco ética y respetuosa con los ciudadanos.
4.9. Deuda externa
La deuda externa de los países pobres como causa del hambre en el mundo,
entre los años 1960-1970, el Sur fue persuadido para que endeudara y consiguiera así
más recursos para salir de la pobreza. El objetivo oficial de los préstamos del Norte
era, pues, financiar el desarrollo. Pero la declaración oficial suele distar de los
objetivos reales. Y en este caso también fue así. Los países ricos dejaron dinero al Sur
con la intención de seguir controlando sus economías después de su independencia.
34
Fueron los llamados créditos blandos, ofrecidos con unas condiciones muy
favorables. Los países receptores, sin embargo, liderados por gobiernos corruptos en
la mayoría de ocasiones, no invirtieron el dinero en proyectos de desarrollo (se
calcula que sólo un 10% del capital recibido fue a proyectos de este tipo) sino en la
compra de armas o en grandes proyectos de prestigio totalmente inútiles para el
desarrollo de sus economías.
Los países ricos no ejercieron ningún tipo de control sobre la situación y es
por ello que, una vez desperdiciados estos recursos, en los años 70, los países pobres
vieron como volvían a aflorar nuevas necesidades de capital. El tercer mundo
necesitaba dinero de manera inmediata y ... ¿quién se lo ofreció? La banca comercial
de los países ricos.
Los países pobres entraron, así, en una rueda imparable de un crédito tras otro.
Los intereses de esta deuda, a día de hoy, siguen ahogando las economías nacionales
de las regiones afectadas y suponen la fuga de millones de euros que se van del Sur
hacia el Norte, imposibilitando que ese dinero pueda ser invertido en programas de
desarrollo.
Y es que se calcula que África, actualmente, devuelve a los países del Norte,
en concepto de intereses de la deuda, una cantidad cuatro veces superior a la que
recibe en la partida de ayudas para el desarrollo.
4.10. Especulación alimentaria
La especulación alimentaria causa hambre y mata.
Especular es adquirir un determinado producto no con el objetivo de
disfrutarlo sino con el de venderlo de nuevo aprovechando las fluctuaciones de su
35
precio. Esto es precisamente lo que está sucediendo en el mercado de alimentos,
donde los inversores especulan y provocan que los precios suban por encima de su
valor real; y esto sucede por falta de regulación y por la ausencia de mecanismos de
estabilización de los precios.
Precisamente en los años 30 del siglo pasado se llevó a cabo una liberalización
de los mercados agrícolas y una eliminación a gran escala de las políticas nacionales
de control de precios: se abrió el camino a la volatilidad del precio de los alimentos
básicos. La especulación alimentaria se produce por la falta de valores éticos y
humanos de los inversores y por la ausencia de una regulación.
La especulación con las materias primas ha crecido notablemente a raíz de la
crisis del mercado inmobiliario y de la bolsa de 2008. Ante la imposibilidad de
conseguir beneficios con la compra-venta de inmuebles en la bolsa, muchos
especuladores se han decantado por entrar en los mercados de alimentos básicos. Así
lo explica la monja, teóloga y médica Teresa Forcades en una entrevista reciente en la
televisió pública catalana.
Los inversores especuladores se han marchado del mercado inmobiliario,
hundido por la crisis, y se han instalado ahora en el mercado alimentario, más
rentable.
En general, diremos que existen tres tipos de prácticas especulativas:
- Las que consisten en el acaparamiento directo o, lo que es lo mismo,
en almacenar y mantener fuera del mercado un producto a la espera de
que suba su precio.
36
- La especulación en los mercados de futuros. Lo que se compra en este
tipo de mercado no es exactamente la materia prima en sí, sino los
contratos de venta anticipada entre productores y empresas
distribuidoras. En estos, los primeros se comprometen a entregar una
determinada cantidad de materia prima alimentaria y los segundos a
comprar a esta determinada cantidad. El mercado de futuros se
comenzó a desarrollar a partir del siglo XIX.
- Las prácticas que utilizan la ingeniería financiera actual.
4.11. Multinacionales: una de las causas del hambre en el mundo
Las malas prácticas de algunas grandes corporaciones multinacionales y
transnacionales causan hambre en el mundo
Muchas de las grandes empresas multinacionales y transnacionales acumulan
un poder enorme. Es por ello que también se deben considerar responsables del
mantenimiento de la situación de pobreza existente en el tercer mundo.
Las grandes corporaciones están sometidas a poco control, y hacen y
deshacen, en la mayoría de ocasiones, sin tener en cuenta criterios humanitarios ni
éticos. Uno de los ejemplos más flagrantes de comportamiento inhumano de una gran
corporación lo cita Arcadi Oliveres, expresidente de Justicia y Paz, en su obra
«Contra el hambre y la guerra».
En este ejemplo, tan revelador, Oliveres hace referencia a la empresa petrolera
Shell, y relata cómo ésta se instaló en la costa de Níger para explotar el petróleo de la
zona, provocando una enorme contaminación de los ríos del territorio (las normas
37
medioambientales, en los países pobres, son escasas, lo que es aprovechado por las
grandes corporaciones multinacionales).
Los habitantes de la zona, muchos de los cuales vivían de la pesca en estos
ríos, vieron peligrar su fuente de ingresos básica y comenzaron una serie de
movilizaciones para reclamar a su gobierno que detuviera las extracciones petroleras
o que al menos se controlara la contaminación de los ríos. Oliveres relata que, ante
esta situación, el gobierno decidió ponerse al lado de la empresa y condenó a muerte
al jefe de las protestas de los pescadores de Níger.
Otras empresas como Goldman Sachs o Monsanto también son responsables
del expolio continuado a los países pobres.
El origen del hambre en el mundo es el resultado de una compleja red de factores
interrelacionados. Desde la antigüedad hasta la actualidad, las causas del hambre han
evolucionado, pero la pobreza, los conflictos armados, los desastres naturales, el cambio
climático y las políticas gubernamentales siguen siendo los principales motores que perpetúan
este problema. A pesar de los avances tecnológicos y económicos, el hambre sigue siendo una
realidad para millones de personas, lo que subraya la necesidad de abordar no solo las causas
inmediatas del hambre, sino también sus raíces estructurales.
5. Capítulo 4 “Consecuencias”
El hambre es uno de los problemas más apremiantes que enfrenta la humanidad en el
siglo XXI. A pesar de los avances en la agricultura, la tecnología y la distribución de alimentos,
millones de personas en todo el mundo siguen sufriendo de hambre y malnutrición. Este
problema no solo afecta a las personas en términos de salud y bienestar, sino que también tiene
repercusiones profundas en el desarrollo económico, la estabilidad social, y la cohesión política
38
de los países. El hambre no es simplemente la falta de alimentos, sino una condición compleja
que abarca la falta de acceso a alimentos suficientes, seguros y nutritivos para mantener una vida
saludable. Esta monografía se centra en explorar las múltiples y profundas consecuencias del
hambre, con especial énfasis en su impacto sobre la salud, el desarrollo cognitivo, la economía,
las dinámicas sociales y políticas, y las relaciones internacionales.
5.1. En la salud
El hambre tiene consecuencias devastadoras para la salud física y mental de
las personas. Los efectos de la malnutrición varían desde leves déficits en el
crecimiento y la inmunidad hasta complicaciones severas que pueden provocar la
muerte. Los grupos más vulnerables a las consecuencias del hambre son los niños, las
mujeres embarazadas y lactantes, los ancianos, y las personas que viven en
situaciones de pobreza extrema.
5.1.1. Malnutrición y desnutrición
La malnutrición es la consecuencia directa más común del hambre,
y se refiere tanto a la desnutrición (insuficiencia de nutrientes) como a la
sobrealimentación de alimentos no nutritivos, lo cual también puede
generar problemas de salud. La desnutrición crónica afecta a millones de
personas en todo el mundo, y es particularmente grave en regiones donde
el acceso a alimentos nutritivos es limitado.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la
Alimentación y la Agricultura (FAO, 2022), más de 828 millones de
personas padecen hambre crónica, lo que significa que no consumen
suficientes alimentos para cubrir sus necesidades energéticas diarias. Entre
39
ellas, una cantidad significativa de personas sufre de desnutrición severa,
lo que aumenta el riesgo de enfermedades como el escorbuto, la anemia, el
raquitismo y la ceguera. Además, la malnutrición crónica afecta el
desarrollo físico y mental, especialmente en niños.
Una forma de malnutrición crítica es la “hambre oculta”, que
implica deficiencias de micronutrientes esenciales como el hierro, la
vitamina A, el zinc y el yodo. A nivel mundial, aproximadamente 2 mil
millones de personas experimentan esta forma de malnutrición, lo que
tiene un impacto particularmente severo en la salud materna e infantil
(FAO, 2022). La deficiencia de hierro, por ejemplo, es la principal causa
de anemia, una condición que afecta a más de 600 millones de personas,
debilitando su sistema inmunológico y su capacidad física para realizar
actividades cotidianas.
5.1.2. Retraso en el crecimiento (talla baja)
El retraso en el crecimiento, o talla baja para la edad, es una
consecuencia común de la desnutrición crónica en los primeros años de
vida. Este trastorno es particularmente devastador en niños menores de
cinco años, ya que afecta su desarrollo físico, cognitivo y emocional a
largo plazo. Según la FAO (2022), alrededor de 148 millones de niños en
todo el mundo sufren de retraso en el crecimiento, lo que representa una
quinta parte de la población infantil global.
El retraso en el crecimiento no solo compromete la altura de los
niños, sino también su capacidad de aprendizaje, su desarrollo social y
40
emocional, y su rendimiento académico. Los niños que padecen de
desnutrición en sus primeros años de vida tienen mayor probabilidad de
sufrir enfermedades crónicas en la adultez, como diabetes, enfermedades
cardiovasculares e hipertensión, lo que a su vez afecta su calidad de vida y
su capacidad productiva.
En regiones afectadas por pobreza extrema y conflicto, las tasas de
retraso en el crecimiento son especialmente altas. En África subsahariana y
el sur de Asia, donde los sistemas de salud y nutrición son frágiles, el
retraso en el crecimiento infantil alcanza niveles alarmantes, afectando a
una generación entera y limitando las oportunidades de desarrollo de estas
regiones.
5.1.3. Inmunodeficiencia y vulnerabilidad a enfermedades
La malnutrición y la falta de nutrientes esenciales debilitan el
sistema inmunológico, lo que aumenta la vulnerabilidad a infecciones y
enfermedades. Las personas que sufren de hambre crónica tienen menos
defensas contra enfermedades comunes como la gripe, las infecciones
respiratorias, y las infecciones gastrointestinales. Los niños desnutridos
son particularmente susceptibles a enfermedades como la neumonía y la
diarrea, que son las principales causas de muerte infantil en el mundo en
desarrollo.
Según un informe de UNICEF (2022), aproximadamente el 45% de
las muertes de niños menores de cinco años están relacionadas con la
malnutrición. Las deficiencias nutricionales reducen la capacidad del
41
cuerpo para combatir enfermedades, lo que lleva a complicaciones severas
y a una mayor mortalidad. Además, la combinación de hambre crónica e
infecciones crea un ciclo vicioso: la desnutrición aumenta la
susceptibilidad a las enfermedades, mientras que las enfermedades
empeoran el estado nutricional al debilitar el cuerpo y reducir la absorción
de nutrientes.
En adultos, la malnutrición también aumenta la prevalencia de
enfermedades crónicas. Las personas desnutridas tienen mayor riesgo de
desarrollar tuberculosis, malaria y VIH/SIDA, ya que sus sistemas
inmunológicos están comprometidos. Además, la falta de acceso a atención
médica en regiones afectadas por el hambre empeora la situación, ya que
las personas no pueden recibir tratamiento adecuado para sus
enfermedades.
5.2. En el Desarrollo Cognitivo y Educativo
El hambre no solo afecta el cuerpo, sino también la mente. Los niños que
sufren de desnutrición tienen dificultades para desarrollarse plenamente en términos
cognitivos y emocionales, lo que limita sus oportunidades educativas y su potencial
futuro.
5.2.1. Déficit cognitivo y desarrollo cerebral
Los primeros años de vida son críticos para el desarrollo cerebral, y
la malnutrición durante este periodo puede tener consecuencias
devastadoras a largo plazo. Los niños que no reciben una nutrición
adecuada durante sus primeros 1,000 días de vida corren un mayor riesgo
42
de sufrir daños irreversibles en el cerebro, lo que afecta su capacidad de
aprender, recordar y procesar información.
La deficiencia de hierro, por ejemplo, está estrechamente
relacionada con problemas cognitivos como la falta de atención, la
memoria deficiente y el bajo rendimiento en tareas de resolución de
problemas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), la
deficiencia de hierro afecta a más de 273 millones de niños en todo el
mundo, limitando su capacidad de desarrollarse académicamente y
socialmente.
Los estudios también han demostrado que la malnutrición en la
infancia puede tener efectos permanentes en el coeficiente intelectual (CI)
y en la capacidad de aprendizaje. Un estudio del Banco Mundial (2021)
reveló que los niños que sufren de hambre crónica durante los primeros
cinco años de vida tienen un 30% más de probabilidades de presentar
deficiencias cognitivas en la adolescencia y la adultez. Estas deficiencias
limitan su capacidad para completar la educación básica y acceder a
empleos bien remunerados, perpetuando así el ciclo de pobreza.
5.2.2. Bajo rendimiento escolar y abandono temprano
El hambre afecta gravemente el rendimiento académico de los
niños, ya que la falta de alimentos adecuados disminuye su capacidad de
concentración y aprendizaje. Los niños desnutridos tienen dificultades para
mantenerse alerta en el aula, lo que afecta su capacidad para absorber
información y participar en actividades educativas. Además, los niños que
43
no reciben suficientes nutrientes tienen más probabilidades de enfermarse
con frecuencia, lo que provoca ausencias escolares y rezago académico.
Un informe del Programa Mundial de Alimentos (WFP, 2021)
estima que los niños que sufren de desnutrición tienen un 20% menos de
probabilidades de completar la educación primaria en comparación con
aquellos que tienen acceso a una alimentación adecuada. Esta falta de
educación básica limita sus oportunidades laborales futuras y perpetúa la
pobreza intergeneracional. En muchos países en desarrollo, los sistemas
educativos ya enfrentan múltiples desafíos, y la malnutrición infantil
agrava aún más la situación al aumentar las tasas de deserción escolar.
El abandono escolar temprano también está estrechamente
relacionado con la inseguridad alimentaria en los hogares. Las familias que
no pueden permitirse alimentar adecuadamente a sus hijos a menudo
enfrentan decisiones difíciles sobre si enviar a sus hijos a la escuela o hacer
que trabajen para complementar los ingresos familiares. Esto es
especialmente prevalente en regiones rurales donde las oportunidades
educativas son limitadas, y la presión económica obliga a los niños a
trabajar desde una edad temprana.
5.3. Sociales y Económicas
El hambre tiene profundas repercusiones en las estructuras sociales y
económicas de los países. Desde la productividad laboral hasta las dinámicas
familiares y comunitarias, la falta de acceso a alimentos suficientes y nutritivos afecta
el tejido social y perpetúa el ciclo de pobreza.
44
5.3.1. Reducción de la productividad laboral
Las personas que sufren de hambre crónica tienen menos energía y
menos capacidad física para realizar trabajos exigentes. La desnutrición
debilita el cuerpo y reduce la fuerza muscular, lo que afecta directamente
la productividad en el trabajo, especialmente en empleos que requieren
esfuerzo físico, como la agricultura, la construcción y la industria
manufacturera.
La pérdida de productividad relacionada con el hambre tiene un
impacto significativo en la economía global. Según el Banco Mundial
(2021), los países afectados por el hambre crónica pierden entre el 2% y el
3% de su Producto Interno Bruto (PIB) debido a la reducción de la
productividad laboral.
5.3.2. Ciclo de pobreza
La relación entre hambre y pobreza es cíclica. Las personas que
sufren hambre son menos productivas, lo que limita sus ingresos y
perpetúa su situación de pobreza. Según el Banco Mundial (2020), la
pobreza extrema afecta a alrededor de 700 millones de personas, muchas
de las cuales padecen hambre crónica. La falta de acceso a alimentos
adecuados también limita las oportunidades de desarrollo y movilidad
social.
El hambre afecta particularmente a las comunidades rurales, donde
la dependencia de la agricultura puede ser un factor de riesgo. Las
condiciones climáticas adversas, como sequías o inundaciones, pueden
45
destruir cosechas y, por ende, medios de vida. Un informe del Fondo
Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD) estima que más del 80% de
las personas que viven en pobreza extrema en las zonas rurales dependen
de la agricultura para su subsistencia.
5.3.3. Migración forzada
El hambre es una de las principales causas de migración forzada.
Las personas que no pueden satisfacer sus necesidades alimentarias a
menudo se ven obligadas a abandonar sus hogares en busca de mejores
oportunidades. Según el WFP (2022), más de 44 millones de personas
fueron desplazadas debido a la inseguridad alimentaria en el último año.
Este desplazamiento no solo afecta a las personas que se ven
obligadas a migrar, sino que también tiene consecuencias para las
comunidades receptoras. La llegada de grandes grupos de migrantes puede
generar tensiones sociales y económicas en las áreas que ya están luchando
con la inseguridad alimentaria. La falta de recursos y servicios básicos
puede dar lugar a conflictos entre las comunidades locales y los migrantes.
5.3.4. Desigualdad de género
El hambre exacerba las desigualdades de género en las sociedades.
Las mujeres y las niñas son las más afectadas por la inseguridad
alimentaria, ya que a menudo tienen menos acceso a recursos económicos
y alimentarios. Según la FAO, el 60% de las personas que padecen hambre
son mujeres, muchas de las cuales tienen responsabilidades familiares que
les impiden buscar empleo o acceder a la educación.
46
La desnutrición en mujeres embarazadas y lactantes tiene
consecuencias devastadoras para la salud de las madres y sus hijos. Las
mujeres que sufren de malnutrición tienen más probabilidades de tener
complicaciones durante el embarazo y de dar a luz a bebés con bajo peso.
Esto perpetúa el ciclo de hambre y pobreza, afectando las oportunidades de
desarrollo de las próximas generaciones.
5.4. Políticas
El hambre tiene importantes implicaciones políticas que pueden afectar la
estabilidad y la gobernanza de los países. La inseguridad alimentaria puede ser tanto
una causa como una consecuencia de la inestabilidad política.
5.4.1. Inestabilidad y conflicto
La inseguridad alimentaria puede dar lugar a conflictos sociales y
políticos. Cuando las personas no pueden satisfacer sus necesidades
básicas, la frustración puede convertirse en descontento y protestas. Esto
ha sido evidente en varias ocasiones a lo largo de la historia, como en la
Primavera Árabe, donde el aumento de los precios de los alimentos fue un
factor desencadenante de las revueltas en varios países del Medio Oriente.
Según el WFP, aproximadamente el 60% de las personas que
padecen hambre en el mundo viven en zonas de conflicto. La inseguridad
alimentaria en estas áreas no solo agrava las tensiones existentes, sino que
también puede ser utilizada como un arma por los actores en conflicto. La
manipulación del acceso a los alimentos puede convertirse en una
estrategia para controlar a la población civil.
47
5.4.2. Debilitamiento de las instituciones
El hambre y la pobreza pueden erosionar la confianza en las
instituciones gubernamentales. Cuando los gobiernos no pueden
proporcionar alimentos y servicios básicos a sus ciudadanos, esto puede
dar lugar a un aumento del descontento social y la pérdida de legitimidad.
En muchos casos, la falta de respuesta a la crisis alimentaria puede llevar
al surgimiento de movimientos populistas o autoritarios.
Un informe de la FAO destaca que los países que enfrentan crisis
alimentarias prolongadas a menudo tienen instituciones débiles y una
gobernanza ineficaz. Esto dificulta la implementación de políticas efectivas
para abordar la inseguridad alimentaria y puede perpetuar un ciclo de crisis
en el que las instituciones se ven incapaces de hacer frente a las
necesidades de la población.
5.5. Globales
El hambre es un problema global que trasciende las fronteras nacionales y
tiene implicaciones para la economía y la seguridad mundial.
5.5.1. Aumento de la pobreza global
El hambre es uno de los principales factores que contribuyen al
aumento de la pobreza global. En un contexto donde la pobreza ya afecta a
más de 700 millones de personas, la inseguridad alimentaria puede
empeorar la situación, empujando a más personas a la pobreza extrema. El
Banco Mundial estima que el hambre y la malnutrición podrían aumentar
48
el número de personas en pobreza extrema en un 10% en los próximos
años.
La pobreza generada por el hambre afecta no solo a las personas
directamente impactadas, sino también a la economía global. La falta de
productividad laboral debido al hambre puede reducir el crecimiento
económico y limitar la capacidad de los países para invertir en educación,
salud y desarrollo sostenible.
5.5.2. Afectación al comercio internacional
El hambre también tiene un impacto significativo en el comercio
internacional. Los países que enfrentan crisis alimentarias a menudo
dependen de las importaciones de alimentos, lo que puede crear
desequilibrios en su balanza comercial. Además, el aumento de los precios
de los alimentos debido a conflictos o desastres naturales puede afectar a
los mercados globales, generando inflación y volatilidad en los precios de
productos esenciales.
La guerra en Ucrania en 2022 es un ejemplo de cómo los conflictos
pueden afectar la seguridad alimentaria global. La interrupción en las
exportaciones de trigo y otros productos agrícolas provocó un aumento
significativo en los precios de los alimentos en todo el mundo,
exacerbando la inseguridad alimentaria en muchas regiones, especialmente
en África y Asia.
Las consecuencias del hambre son vastas y multidimensionales, afectando la salud, el desarrollo
cognitivo, la economía, la estabilidad política y las relaciones internacionales. Este fenómeno no
49
solo se limita a la falta de alimentos, sino que implica un entramado de factores que perpetúan la
pobreza y la desigualdad. Abordar la crisis del hambre requiere un enfoque integral que incluya
políticas de seguridad alimentaria, inversión en nutrición, educación y empoderamiento de las
comunidades más vulnerables. Solo a través de un esfuerzo conjunto a nivel local e internacional
será posible mitigar los devastadores efectos del hambre y construir un futuro más sostenible y
equitativo.
6. Capítulo 5 “El hambre y su relación con la filosofía”
El hambre ha sido objeto de reflexión filosófica durante siglos, no solo como una
problemática social o económica, sino también como un fenómeno que toca aspectos esenciales
de la condición humana, la moral, la justicia y el poder. Diversas corrientes filosóficas, desde el
existencialismo hasta la biopolítica, han tratado de dar sentido a la experiencia del hambre, su
impacto en los individuos y las responsabilidades éticas y políticas que genera. A continuación,
se expande sobre algunas de las principales aproximaciones filosóficas al hambre y cómo han
aportado a la comprensión de este fenómeno.
6.1. El Hambre desde la Filosofía Existencialista
El existencialismo, particularmente en las obras de Jean-Paul Sartre y Simone
de Beauvoir, ha tratado el hambre como una experiencia límite que revela la
fragilidad y vulnerabilidad inherentes a la condición humana. El hambre, en su cruda
materialidad, expone al ser humano a su dependencia de lo externo para sobrevivir,
derrumbando la ilusión de autosuficiencia. Sartre argumenta que el hambre es un
claro recordatorio de la contingencia de nuestra existencia, en la que el ser humano
depende del mundo material para satisfacer sus necesidades básicas.
50
Además, desde una perspectiva existencialista, el hambre limita la libertad del
individuo. La existencia bajo el yugo del hambre reduce al ser humano a una lucha
por la supervivencia, donde los deseos más elevados y abstractos se ven eclipsados
por la necesidad urgente de alimento. Sartre y otros existencialistas ven en esta
situación una confrontación directa con la realidad última de la existencia humana: la
necesidad. Esta limitación de la libertad pone de relieve las tensiones entre la
autonomía personal y las circunstancias materiales, un tema central en la filosofía
existencialista.
6.2. Hambre y Ética: Responsabilidades Morales
En el ámbito de la ética, el hambre ha sido abordado como un problema moral
fundamental. Filósofos como Peter Singer han argumentado que aquellos que viven
en sociedades con abundancia tienen una obligación ética de actuar ante la pobreza y
el hambre. En su obra Practical Ethics, Singer sostiene que el sufrimiento derivado del
hambre no puede ser ignorado moralmente, y que las personas tienen el deber de
contribuir a su alivio, incluso si esto implica sacrificios personales.
Este argumento se apoya en el principio utilitarista de reducir el sufrimiento
en el mundo tanto como sea posible. Singer plantea que, si podemos evitar un gran
sufrimiento con un pequeño sacrificio, es inmoral no hacerlo. Este enfoque ha sido
objeto de amplio debate dentro de la ética contemporánea, especialmente en relación
con las políticas de ayuda internacional y redistribución de recursos. El punto clave es
que el hambre no es solo un problema económico, sino un desafío ético global.
6.2.1. Ética de los Derechos Humanos y el Hambre
51
El hambre también se ha tratado en relación con los derechos
humanos. Desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos
(1948), se ha reconocido el derecho de todos los individuos a un nivel de
vida adecuado, que incluya suficiente alimento. Martha Nussbaum, en su
enfoque de las capacidades, defiende que el derecho a la alimentación es
esencial para garantizar la capacidad de los individuos para llevar una vida
digna. Según Nussbaum, el hambre socava la dignidad humana, ya que
impide que las personas desarrollen sus potencialidades y contribuyan a la
sociedad.
Por otro lado, Amartya Sen, en su influyente trabajo sobre las hambrunas,
desafía la noción tradicional de que el hambre es simplemente una consecuencia de la
escasez de alimentos. Sen argumenta que el hambre es más un problema de
distribución y acceso a los alimentos que de producción insuficiente. Las hambrunas,
sostiene, son a menudo resultado de fallas en los sistemas políticos y económicos que
niegan a ciertos grupos la capacidad de obtener alimentos, lo que implica una
violación de derechos fundamentales.
6.3. Hambre y Justicia Social
La justicia social también ha sido un campo de discusión para el problema del
hambre. En la teoría de la justicia de John Rawls, el hambre es un síntoma de
desigualdades injustas en la distribución de los recursos. Para Rawls, una sociedad
justa es aquella que asegura el bienestar de sus miembros más desfavorecidos, lo cual
incluye garantizar que todos tengan acceso a las necesidades básicas como la
alimentación. El "principio de diferencia" de Rawls sostiene que las desigualdades
52
solo son justificables si benefician a los menos aventajados, y el hambre es una clara
manifestación de que el sistema no está cumpliendo con este criterio.
La obra de Thomas Pogge también aborda el hambre desde una perspectiva de
justicia global. Pogge argumenta que el hambre es el resultado de un sistema global
que favorece a los países ricos y perpetúa la pobreza y la inseguridad alimentaria en
los países en desarrollo. En World Poverty and Human Rights, Pogge sostiene que las
naciones desarrolladas tienen una responsabilidad moral directa en la perpetuación del
hambre a través de políticas económicas injustas, y que estas deben reformarse para
permitir una distribución más equitativa de los recursos a nivel global.
6.4. Hambre y Biopolítica: Control y Poder sobre la Vida
La biopolítica, un concepto desarrollado por Michel Foucault, examina cómo
el poder moderno se ejerce sobre la vida biológica de las personas. En este contexto,
el hambre es un mecanismo de control que puede ser utilizado por los Estados para
ejercer dominio sobre las poblaciones. El hambre, según Foucault, puede ser una
herramienta que el poder usa para regular las vidas de los individuos, controlando su
acceso a los recursos vitales.
Giorgio Agamben, en su obra sobre la "vida desnuda" (homo sacer), amplía
esta idea argumentando que el hambre es una de las manifestaciones más extremas de
la exclusión política. Las personas que sufren hambre extrema son tratadas como
cuerpos biológicos a los que se les niegan los derechos políticos y sociales, relegados
a un estado de "vida desnuda", donde su existencia se reduce a la mera supervivencia.
53
Esta exclusión revela las dinámicas de poder que deciden quién tiene acceso a
la vida digna y quién no, haciendo del hambre un problema filosófico profundo sobre
la inclusión y la exclusión en la sociedad.
6.5. Hambre y la Filosofía del Materialismo Histórico
El materialismo histórico, particularmente en la obra de Karl Marx, también
ofrece una perspectiva sobre el hambre. Desde esta visión, el hambre es una
manifestación directa de las relaciones económicas injustas que surgen en un sistema
capitalista. El acceso a los alimentos, como a cualquier otro bien, está determinado
por las fuerzas del mercado y las relaciones de clase. Para Marx, el hambre no es un
fenómeno natural, sino una consecuencia del modo en que los recursos están
distribuidos bajo el capitalismo.
El hambre, desde la óptica marxista, es tanto una forma de opresión como un
motor potencial para el cambio social. Las condiciones de hambre y pobreza pueden
llevar a la movilización de los trabajadores y las clases oprimidas, quienes buscan un
cambio en las relaciones de producción que garantice una distribución equitativa de
los recursos. En este sentido, el hambre no solo es un síntoma de desigualdad, sino
también un catalizador para la transformación social.
La relación entre el hambre y la filosofía es rica y multifacética, abarcando cuestiones de
ética, justicia, política y poder. A lo largo de la historia, diferentes corrientes filosóficas han
intentado comprender el fenómeno del hambre no solo como una carencia material, sino como
un problema moral y político. El hambre revela las limitaciones de la libertad humana, las fallas
de los sistemas políticos y económicos, y las injusticias en la distribución de los recursos.
54
Desde el existencialismo hasta la biopolítica, el hambre ha sido interpretado como una
experiencia que toca las dimensiones más fundamentales de la vida humana, desde la
supervivencia hasta la dignidad. La reflexión filosófica nos recuerda que abordar el problema
del hambre requiere no solo soluciones técnicas, sino también un compromiso ético y político
profundo con la justicia y la igualdad. Como muestran pensadores como Peter Singer,
Amartya Sen y John Rawls, combatir el hambre es, en última instancia, una cuestión de
justicia moral que implica una redistribución equitativa de los recursos y el reconocimiento
de la dignidad inherente de todas las personas.
7. Capítulo 6 “Organizaciones que se encargan del hambre a nivel mundial”
El hambre sigue siendo uno de los problemas más críticos que enfrenta la humanidad,
afectando a aproximadamente 735 millones de personas en todo el mundo, según el informe The
State of Food Security and Nutrition in the World 2023 de la FAO. Este problema tiene múltiples
causas, como conflictos, desastres naturales, desigualdad económica y la creciente amenaza del
cambio climático. Sin embargo, varias organizaciones internacionales, con diferentes enfoques,
trabajan para mitigar este problema mediante acciones que van desde la asistencia alimentaria de
emergencia hasta el desarrollo de soluciones sostenibles a largo plazo. A continuación, se
describe el trabajo de algunas de las principales organizaciones globales que luchan contra el
hambre y se presentan datos estadísticos que ilustran la magnitud del desafío que enfrentan.
[Link] Mundial de Alimentos (PMA)
El Programa Mundial de Alimentos (PMA), la agencia humanitaria más
grande del mundo centrada en la lucha contra el hambre, fue fundado en 1961. El
PMA tiene la misión de salvar vidas en situaciones de emergencia y trabajar con las
comunidades para mejorar la seguridad alimentaria y promover la resiliencia. Durante
55
2022, el PMA brindó asistencia alimentaria a más de 140 millones de personas en 80
países, un número significativamente alto, pero que no cubre a todas las personas que
padecen hambre en el mundo.
Una parte importante de la labor del PMA es la asistencia alimentaria de
emergencia en zonas de conflicto. Por ejemplo, en 2022, el PMA proporcionó
alimentos a más de 13 millones de personas en Yemen, un país devastado por la
guerra, donde aproximadamente el 70% de la población depende de la ayuda externa
para sobrevivir. En Somalia, otro país afectado por conflictos y sequías prolongadas,
el PMA asistió a más de 5 millones de personas en el mismo año. La escala de
operaciones del PMA es asombrosa: cada día, distribuye más de 15.000 toneladas de
alimentos en todo el mundo, incluidos alimentos fortificados especialmente diseñados
para combatir la malnutrición en niños.
Además de la asistencia alimentaria directa, el PMA está comprometido con el
desarrollo de soluciones a largo plazo para garantizar la seguridad alimentaria. En
2021, el PMA implementó programas de alimentación escolar en 65 países, lo que
permitió a más de 16 millones de niños recibir comidas nutritivas en la escuela, una
medida clave no solo para combatir el hambre, sino también para aumentar la tasa de
asistencia escolar.
El PMA también realiza esfuerzos para mejorar la resiliencia de las
comunidades vulnerables. En el Sahel, por ejemplo, trabaja con agricultores para
desarrollar prácticas agrícolas resistentes a la sequía, proporcionando capacitación y
recursos para mejorar la gestión del agua y las técnicas de cultivo. Estas iniciativas
56
son fundamentales para reducir la dependencia de la ayuda alimentaria externa en las
regiones afectadas.
7.2. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO)
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
(FAO) fue fundada en 1945 y tiene como objetivo mejorar la seguridad alimentaria
mundial, promoviendo la agricultura sostenible, la pesca y la gestión forestal. La FAO
lidera los esfuerzos internacionales para erradicar el hambre, mejorar la nutrición y
promover la seguridad alimentaria para todos.
Uno de los componentes fundamentales del trabajo de la FAO es el monitoreo
y la evaluación de las condiciones alimentarias globales. Según el informe The State
of Food Security and Nutrition in the World 2023, más de 29.5% de la población
mundial, lo que equivale a 2,400 millones de personas, padecieron algún tipo de
inseguridad alimentaria en 2022. Esta cifra ha aumentado debido a factores como la
pandemia de COVID-19, el cambio climático y la inflación global de los precios de
los alimentos. La FAO también ha señalado que la malnutrición afecta a más de 148
millones de niños menores de cinco años, lo que pone de manifiesto la urgencia de
intervenir de manera eficaz en la lucha contra el hambre.
En cuanto a la agricultura, la FAO promueve la adopción de prácticas
agrícolas sostenibles y adaptadas al cambio climático. Un programa significativo es la
Iniciativa de la Gran Muralla Verde en África, que tiene como objetivo restaurar 100
millones de hectáreas de tierra degradada en 11 países del Sahel. Esta iniciativa tiene
57
el potencial de proporcionar seguridad alimentaria a más de 20 millones de personas
al mejorar la productividad agrícola en áreas afectadas por la desertificación.
Además de su enfoque en la agricultura, la FAO trabaja en la creación de
sistemas alimentarios más eficientes y sostenibles. La organización promueve la
reducción del desperdicio de alimentos, un problema global que contribuye
significativamente al hambre. Se estima que cada año se desperdician alrededor de
931 millones de toneladas de alimentos a nivel mundial, lo que equivale al 17% de la
producción total de alimentos. Reducir este desperdicio puede ser una estrategia clave
para mejorar la seguridad alimentaria.
7.3. Acción Contra el Hambre (Action Against Hunger)
Acción Contra el Hambre es una organización internacional sin fines de lucro
que se fundó en 1979 y trabaja en más de 50 países para combatir la desnutrición
aguda y promover la seguridad alimentaria. La organización se especializa en la
prevención, detección y tratamiento de la desnutrición aguda en niños menores de
cinco años. Según informes recientes, más de 45 millones de niños en el mundo
sufren de desnutrición aguda, lo que los pone en riesgo de muerte prematura si no
reciben tratamiento adecuado.
Uno de los principales logros de Acción Contra el Hambre es su capacidad
para proporcionar tratamientos nutricionales específicos. En 2021, la organización
trató a más de 3 millones de niños que padecían desnutrición aguda severa. Para hacer
esto, implementa clínicas móviles que llegan a comunidades rurales y aisladas donde
el acceso a los servicios de salud es limitado. Además de la asistencia médica, la
58
organización distribuye alimentos terapéuticos listos para consumir (RUTF, por sus
siglas en inglés) que contienen los nutrientes necesarios para revertir la desnutrición.
Además, Acción Contra el Hambre trabaja en proyectos de agua y
saneamiento, esenciales para prevenir enfermedades transmitidas por el agua que
agravan la malnutrición. En 2022, la organización mejoró el acceso a agua potable
para más de 10 millones de personas en África y Asia, reduciendo el riesgo de
enfermedades diarreicas que afectan especialmente a los niños desnutridos.
7.4. Banco Mundial
Aunque el Banco Mundial no es una organización humanitaria directa, su
papel en la lucha contra el hambre es fundamental debido a su enfoque en el
desarrollo económico y agrícola. La institución financia proyectos que buscan mejorar
la productividad agrícola, promover la resiliencia frente al cambio climático y reducir
la pobreza extrema, todas ellas áreas cruciales en la lucha contra la inseguridad
alimentaria.
En 2021, el Banco Mundial destinó más de 5.300 millones de dólares a
proyectos agrícolas y de seguridad alimentaria en todo el mundo. Estos proyectos
incluyen la mejora de las infraestructuras agrícolas, como sistemas de irrigación, el
desarrollo de tecnologías agrícolas y el acceso a mercados para pequeños agricultores.
El enfoque del Banco Mundial se basa en la premisa de que la inversión en el
desarrollo agrícola sostenible es una de las formas más efectivas de combatir el
hambre a largo plazo.
Un ejemplo notable de los esfuerzos del Banco Mundial es el Programa de
Agricultura Resiliente al Clima, que ha beneficiado a más de 3 millones de
59
agricultores en África subsahariana. Este programa promueve el uso de técnicas
agrícolas que son más resistentes a las variaciones climáticas, como la agroforestería
y la rotación de cultivos, lo que ayuda a las comunidades a enfrentar los impactos del
cambio climático en la producción de alimentos.
7.5. Heifer International
Heifer International es una organización sin fines de lucro fundada en 1944
que combate el hambre promoviendo la autosuficiencia. A través de la donación de
animales de granja, Heifer proporciona a las familias en situación de pobreza una
fuente sostenible de alimentos e ingresos. Por ejemplo, una vaca puede proporcionar
leche para una familia, mientras que el excedente puede venderse en los mercados
locales para generar ingresos adicionales.
Heifer International ha llegado a más de 36 millones de familias en más de
125 países desde su fundación. En 2021, Heifer trabajó en más de 20 países,
asistiendo a más de 1 millón de familias, ayudándoles a superar el hambre y la
pobreza. Además de la entrega de animales, Heifer proporciona capacitación en
prácticas agrícolas sostenibles, lo que permite a las comunidades ser autosuficientes y
reducir su dependencia de la ayuda externa.
Heifer también trabaja en el fortalecimiento de las cooperativas agrícolas,
promoviendo el acceso a mercados y asegurando que los pequeños agricultores
reciban precios justos por sus productos. En América Latina, Heifer ha implementado
programas que han ayudado a más de 200.000 pequeños agricultores a mejorar sus
ingresos mediante la venta de productos como café, cacao y productos lácteos en
mercados internacionales.
60
7.6. CARE International
CARE International es una organización no gubernamental fundada en 1945
que trabaja para combatir el hambre y la pobreza con un enfoque especial en las
mujeres y las niñas. Las mujeres son desproporcionadamente afectadas por la
inseguridad alimentaria debido a las barreras sociales y económicas que enfrentan.
CARE ha implementado programas diseñados específicamente para empoderar a las
mujeres rurales, mejorando su acceso a recursos, capacitación y mercados.
CARE también trabaja en proyectos de asistencia alimentaria de emergencia
en regiones afectadas por conflictos y desastres naturales. En 2022, CARE
proporcionó asistencia alimentaria a más de 92 millones de personas en 100 países.
Además de la ayuda alimentaria directa, CARE implementa proyectos de agricultura
sostenible, promoviendo el acceso al agua potable y la capacitación en prácticas
agrícolas para asegurar que las comunidades vulnerables puedan producir sus propios
alimentos de manera sostenible.
El combate contra el hambre es un desafío global de gran magnitud, que requiere la
colaboración de diversas organizaciones internacionales y locales. Las principales
organizaciones descritas, como el PMA, la FAO, Acción Contra el Hambre, el Banco Mundial,
Heifer International y CARE International, están trabajando incansablemente para abordar las
causas fundamentales del hambre y ofrecer soluciones sostenibles a largo plazo. Estas
organizaciones no solo brindan asistencia inmediata en situaciones de emergencia, sino que
también están implementando proyectos que promueven la seguridad alimentaria a través del
desarrollo agrícola, la reducción del desperdicio de alimentos y la resiliencia frente al cambio
climático.
61
En un mundo donde más de 735 millones de personas siguen sufriendo de hambre, el
trabajo de estas organizaciones es esencial para lograr el objetivo de erradicar el hambre y
garantizar la seguridad alimentaria global.
8. Capítulo 7 “Objetivo 2 Hambre cero”
El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 2, "Hambre Cero", es una de las
metas más ambiciosas de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, que busca erradicar el
hambre, garantizar la seguridad alimentaria y mejorar la nutrición para toda la población
mundial. Este objetivo va más allá de proporcionar alimentos: se trata de asegurar que todas las
personas, en todo el mundo, tengan acceso a alimentos nutritivos y suficientes, y que los sistemas
alimentarios sean sostenibles y resilientes ante los desafíos globales, como el cambio climático y
los conflictos. Aunque el horizonte original para cumplir con estos objetivos es el año 2030, la
evaluación del progreso en 2024 ofrece una perspectiva intermedia clave para medir los avances
y reorientar esfuerzos.
En el contexto actual, factores como el cambio climático, las desigualdades económicas,
los conflictos armados y los efectos persistentes de la pandemia de COVID-19 han complicado la
lucha por la erradicación del hambre. A medida que el planeta se enfrenta a estos desafíos, se
requiere un enfoque global, cooperativo y urgente para alcanzar la meta del Hambre Cero.
8.1. Definición del Objetivo 2: Hambre Cero
El ODS 2 busca erradicar todas las formas de malnutrición y asegurar que
todas las personas tengan acceso a alimentos seguros, suficientes y nutritivos durante
todo el año. Además, se enfoca en la promoción de prácticas agrícolas sostenibles, en
la mejora de la productividad agrícola y en la resiliencia de los sistemas alimentarios.
Esto implica abordar las deficiencias nutricionales, mejorar la disponibilidad y el
62
acceso a alimentos, y fomentar una producción de alimentos respetuosa con el medio
ambiente que pueda adaptarse a los desafíos climáticos y económicos actuales.
8.2. La definición del Hambre Cero se puede descomponer en tres grandes áreas:
8.2.1. Erradicación del hambre y la malnutrición: Garantizar que todas
las personas, en especial los más vulnerables (niños, ancianos,
mujeres embarazadas, etc.), tengan acceso a alimentos suficientes y
nutritivos.
8.2.2. Sistemas alimentarios sostenibles: Fomentar prácticas agrícolas
que preserven los ecosistemas y apoyen a los pequeños
productores, garantizando su viabilidad económica y sostenibilidad
ambiental.
8.2.3. Resiliencia frente a crisis: Aumentar la capacidad de los sistemas
alimentarios para resistir crisis como conflictos, fenómenos
climáticos extremos o pandemias.
8.3. Metas del ODS 2
El Objetivo 2 se despliega en una serie de metas específicas que buscan
erradicar el hambre, abordar la malnutrición y transformar los sistemas alimentarios
para que sean más equitativos y sostenibles. Estas metas son:
8.3.1. Meta 2.1: Acceso universal a alimentos seguros y nutritivos
El primer sub objetivo es asegurar que para 2030, todas las
personas, en especial los pobres y las personas en situaciones vulnerables
(incluidos los lactantes), tengan acceso a alimentos suficientes, seguros,
nutritivos y asequibles durante todo el año. Esta meta se enfoca en
63
garantizar la disponibilidad de alimentos y la capacidad económica de las
personas para adquirirlos.
8.3.2. Meta 2.2: Erradicar todas las formas de malnutrición
Se busca eliminar todas las formas de malnutrición para 2030,
centrándose especialmente en:
- Reducir la desnutrición infantil: Esta meta incluye reducir la
baja talla y la emaciación en niños menores de 5 años.
- Abordar las necesidades nutricionales de adolescentes,
mujeres embarazadas y lactantes, y personas mayores.
Este sub objetivo es clave, ya que la malnutrición afecta tanto a la salud a
corto plazo (enfermedades, baja productividad) como a largo plazo (retraso
en el crecimiento, problemas cognitivos, etc.).
8.3.3. Meta 2.3: Aumentar la productividad y los ingresos de los
pequeños productores
Se plantea aumentar la productividad agrícola y los ingresos de los
pequeños productores de alimentos, especialmente de las mujeres, los
pueblos indígenas, los agricultores familiares, los pastores y los
pescadores. El aumento de la productividad implica:
- Mejorar el acceso a la tierra, el conocimiento, los servicios
financieros, los mercados y las oportunidades de agregar
valor y empleo fuera de las granjas.
- Reducir las desigualdades en la distribución de los recursos
agrícolas.
64
8.3.4. Meta 2.4: Garantizar la sostenibilidad de los sistemas de
producción de alimentos
Para el año 2030, se busca asegurar que los sistemas de producción
de alimentos sean sostenibles y resilientes. Esto incluye:
- Incrementar la productividad agrícola de manera respetuosa
con el medio ambiente.
- Adaptar los sistemas alimentarios al cambio climático y a
fenómenos extremos como sequías, inundaciones o
tormentas.
- Proteger los ecosistemas, fortalecer la resiliencia de los
agricultores y mejorar la calidad del suelo.
8.3.5. Meta 2.5: Mantener la diversidad genética
El ODS 2 también reconoce la importancia de la diversidad
genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja. Se
busca, para 2020 (un objetivo pasado), mantener esta diversidad genética a
nivel mundial y asegurar el acceso justo y equitativo a los beneficios
derivados de su uso. Aunque esta meta ya ha pasado su fecha objetivo,
sigue siendo relevante en la discusión sobre la seguridad alimentaria a
largo plazo.
8.3.6. Meta 2.6: Aumentar las inversiones en infraestructura agrícola
Aumentar la inversión en infraestructuras agrícolas, investigación y
tecnología de desarrollo es otro componente clave del Hambre Cero. Esto
incluye promover prácticas agrícolas que mejoren la productividad de
65
manera sostenible y construir infraestructuras que apoyen el desarrollo
agrícola en las áreas rurales.
8.3.7. Meta 2.7: Corregir las distorsiones en los mercados agrícolas
Se busca corregir las distorsiones en los mercados alimentarios
internacionales, eliminando las restricciones comerciales y distorsiones del
mercado mundial de alimentos, especialmente para los países en
desarrollo. Esto incluye la eliminación de todas las formas de subsidios a la
exportación agrícola y medidas similares.
8.3.8. Meta 2.8: Asegurar el buen funcionamiento de los mercados de
alimentos
Garantizar el buen funcionamiento de los mercados de productos
alimentarios, mediante políticas que limiten la volatilidad de los precios de
los alimentos y faciliten el acceso a la información del mercado para
prevenir crisis alimentarias.
8.4. Desafíos y obstáculos hacia el Hambre Cero en 2024
Aunque se han logrado avances significativos desde la adopción de la Agenda
2030, la realidad muestra que el mundo está lejos de alcanzar el Hambre Cero para
2024. Algunos de los desafíos más graves incluyen:
8.4.1. Impacto del cambio climático
El cambio climático es uno de los mayores obstáculos para lograr el
Hambre Cero. Las alteraciones en los patrones de lluvia, el aumento de las
temperaturas y los fenómenos climáticos extremos, como sequías e
inundaciones, están afectando la producción agrícola. Las regiones más
66
vulnerables, como África subsahariana y Asia meridional, sufren las
consecuencias más graves de estos fenómenos.
8.4.2. Conflictos y desplazamientos forzados
Los conflictos armados continúan siendo una causa importante de
hambre. La guerra en Ucrania, las tensiones en Medio Oriente, y los
conflictos en regiones como Siria y Yemen han devastado los sistemas
agrícolas y han obligado a millones de personas a abandonar sus tierras.
Los desplazamientos forzados complican la capacidad de las personas para
acceder a alimentos de manera constante.
8.4.3. Desigualdad económica y social
La desigualdad económica sigue siendo un problema estructural
que agrava el hambre. Las poblaciones más pobres, particularmente en
áreas rurales, no tienen acceso a recursos como tierras cultivables,
financiamiento o tecnología, lo que perpetúa un ciclo de pobreza y hambre.
Esta situación es más pronunciada para las mujeres, quienes enfrentan
barreras adicionales debido a la desigualdad de género.
8.4.4. Consecuencias de la pandemia de COVID-19
Aunque se han levantado muchas restricciones asociadas a la
pandemia, el impacto económico y social de la COVID-19 persiste. Las
interrupciones en las cadenas de suministro alimentario, la pérdida de
empleo y el aumento de los precios de los alimentos han llevado a millones
de personas a la inseguridad alimentaria.
[Link] y estrategias para alcanzar el Hambre Cero
67
Para lograr el Hambre Cero en el menor plazo posible, es necesario adoptar un
enfoque integral que abarque una variedad de estrategias y políticas que combatan las
causas estructurales del hambre y la malnutrición. Algunas de estas estrategias
incluyen:
8.5.1. Fomento de la agricultura sostenible
Es crucial promover prácticas agrícolas que no solo aumenten la
productividad, sino que también sean sostenibles a largo plazo. Esto
implica:
- La adopción de tecnologías climáticamente inteligentes para
optimizar el uso de los recursos hídricos y proteger el suelo.
- El uso de semillas resilientes al cambio climático, como
variedades resistentes a la sequía o a las inundaciones.
8.5.2. Inversión en infraestructuras rurales
Se debe aumentar la inversión en infraestructura para mejorar el
acceso a mercados, reducir la pérdida de alimentos post-cosecha y conectar
a los pequeños productores con cadenas de valor más grandes. Estas
inversiones incluyen:
- Mejora de los sistemas de riego.
- Construcción de caminos rurales y sistemas de transporte
eficientes.
- Instalación de centros de almacenamiento para evitar el
deterioro de los productos.
8.5.3. Empoderamiento de las mujeres en la agricultura
68
Las mujeres constituyen una parte fundamental de la fuerza laboral
agrícola en muchas partes del mundo, especialmente en los países en
desarrollo. Sin embargo, enfrentan limitaciones de acceso a recursos,
financiamiento y educación. Empoderar a las mujeres a través de políticas
de igualdad de género en el acceso a la tierra, los créditos y la tecnología
agrícola, puede aumentar la productividad y mejorar la seguridad
alimentaria de las familias y las comunidades.
8.5.4. Reducción del desperdicio de alimentos
El desperdicio de alimentos es un problema global significativo que
socava los esfuerzos por combatir el hambre. Se estima que
aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo se
pierde o se desperdicia. Implementar políticas para reducir el desperdicio
en toda la cadena alimentaria (desde la producción hasta el consumo) es
esencial para mejorar la eficiencia del sistema alimentario global.
El ODS 2, "Hambre Cero", representa uno de los mayores desafíos de nuestra era. A
pesar de los avances realizados, el mundo se enfrenta a grandes obstáculos que amenazan con
retrasar su consecución para 2030. Sin embargo, con un compromiso renovado, inversiones
estratégicas y una cooperación global efectiva, aún es posible avanzar significativamente hacia
un futuro sin hambre. En 2024, será fundamental redoblar esfuerzos, especialmente en áreas
clave como la adaptación al cambio climático, la reducción de la pobreza rural y la
implementación de sistemas alimentarios sostenibles y resilientes.
9. Capítulo 8 “Países mas afectados por el hambre ”
69
El hambre sigue siendo un problema crítico en varios países del mundo, afectando
principalmente a las regiones más vulnerables. Los países más afectados por el hambre
son aquellos que enfrentan conflictos armados, desastres naturales, pobreza extrema y
falta de acceso a recursos básicos. En África, naciones como Sudán del Sur, Somalia y la
República Centroafricana destacan por sus altos índices de inseguridad alimentaria,
exacerbados por guerras internas y desplazamientos masivos de población. En Asia,
Afganistán sigue siendo uno de los países más castigados, debido a la inestabilidad
política y económica, lo que ha dificultado la distribución de alimentos y el acceso a
servicios básicos.
En América Latina, Haití es uno de los países más afectados por el hambre, donde
la pobreza, los desastres naturales y la inestabilidad política son factores determinantes en
la crisis alimentaria que enfrenta su población. Además, la pandemia de COVID-19 ha
agravado esta situación en muchas regiones, lo que ha interrumpido las cadenas de
suministro y ha afectado a las economías locales, dejando a millones de personas en
situación de hambre extrema.
Las organizaciones internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos
(PMA), señalan que el hambre es un problema multicausal. Factores como el cambio
climático, que afecta las cosechas y genera sequías, también son determinantes en la
inseguridad alimentaria global. A pesar de los esfuerzos para mitigar el hambre, millones
de personas siguen enfrentándose a la desnutrición crónica, lo que tiene graves
consecuencias para su salud y desarrollo.
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Figura 1
Ranking de los países más afectados por el hambre y la desnutrición según el Índice Global del
Hambre en 2023
71
Notas: El índice oscila entre los valores 0 (sin hambre) y 100 (hambre extrema), aunque ninguno
de estos valores se alcanzaron. Por debajo de 9,9: poca hambre. De 10 a 19.9: hambre moderada
Entre el 20 y 34.9: nivel alto de hambre. 35 a 49,9: situación de hambre alarmante. Por encima
de 50: situación de hambre extremadamente alarmante.
El Índice Global del hambre se basa en tres dimensiones: Desnutrición infantil (emaciación
infantil, retraso del crecimiento infantil), suministro insuficiente de alimentos (malnutrición),
mortalidad infantil (tasa de mortalidad de menores de cinco años)
Fuente: Statista (2024).
Del gráfico podemos deducir que el Perú a pesar de ser un país rico gastronómicamente y
tener problemas de hambre no figura en este índice con mayor hambre en el mundo lo que nos
puede mostrar que a pesar de todo se puede mejorar en este aspecto alimenticio para asegurar el
Perú del futuro.
Más aún en cambio República Centroafricana es la cual domina esta lista con un índice
de 42.3. con lo que se vienen las consecuencias como la desnutrición infantil y la escasez de
recursos alimenticios; si bien esta tabla es del 2023 nos ayuda a perforar en el año pasado para
analizar el presente año.
Así pues entonces para terminar cabe mencionar que después de todo el hambre en el
mundo cada uno debe de pensar en lo que debe hacer y más en si los gobiernos y autoridades
para mejorar la seguridad alimentaria de los países y el pueblo que rigen.
72
10. Conclusión
El hambre, en todas sus formas y manifestaciones, es una de las mayores tragedias que
enfrenta el mundo contemporáneo. A pesar de los avances tecnológicos y las mejoras en la
producción agrícola, su persistencia en vastas regiones del planeta revela profundas fallas
estructurales en la forma en que los recursos se distribuyen y gestionan a nivel global. En la
actualidad, el hambre no es simplemente un problema de producción insuficiente de alimentos,
sino de acceso desigual, pobreza extrema y políticas que no favorecen a los más vulnerables.
A lo largo de esta monografía, se ha analizado cómo el hambre no solo es una
consecuencia de desastres naturales o conflictos, sino que también está profundamente ligado a
la inequidad económica, las políticas comerciales, la corrupción y la falta de acceso a recursos
básicos como la tierra y el agua. Las hambrunas históricas nos muestran que las causas del
hambre son complejas y multifacéticas, involucrando tanto factores locales como globales, y que
las soluciones requieren una visión a largo plazo que aborde las raíces estructurales del
problema.
Uno de los principales retos para combatir el hambre radica en la necesidad de
implementar políticas que promuevan una distribución más equitativa de los recursos y el acceso
universal a alimentos nutritivos. La solución no puede basarse únicamente en el incremento de la
producción de alimentos, sino que debe incluir mejoras en los sistemas de distribución, la
mitigación de los efectos del cambio climático en la agricultura, y el fortalecimiento de las
infraestructuras rurales y urbanas para garantizar que los alimentos lleguen a quienes más lo
necesitan.
A nivel global, las organizaciones internacionales han desempeñado un papel clave en la
lucha contra el hambre. Programas como los implementados por el Programa Mundial de
73
Alimentos (PMA), la FAO y Acción Contra el Hambre, han mostrado ser esenciales no solo en
situaciones de emergencia, sino también en la creación de soluciones sostenibles. Sin embargo,
es necesario que estas iniciativas sean complementadas por esfuerzos nacionales y regionales que
enfoquen sus políticas en la reducción de la pobreza y la promoción de la seguridad alimentaria.
El hambre no es solo un problema material, sino también moral y ético. La filosofía nos
ofrece herramientas valiosas para entender cómo la injusticia social, las dinámicas de poder y el
control de los recursos han contribuido a perpetuar este flagelo. Desde el existencialismo que
enfatiza la vulnerabilidad humana, hasta las teorías de la justicia de John Rawls y Amartya Sen,
la reflexión filosófica nos recuerda que el hambre no puede ser ignorada como una cuestión
ética. Los países ricos y los individuos con acceso a recursos deben tomar medidas concretas
para reducir el sufrimiento y asegurar que las futuras generaciones tengan acceso a una vida
digna y libre de hambre.
Por lo que la erradicación del hambre requiere un enfoque multidimensional que
involucre a todos los sectores de la sociedad. Gobiernos, instituciones internacionales, empresas
privadas y ciudadanos deben trabajar de manera conjunta para desarrollar políticas inclusivas que
favorezcan a los más desfavorecidos. Solo a través de una acción coordinada y un compromiso
con la justicia social se podrá garantizar que las generaciones futuras no sufran las devastadoras
consecuencias del hambre.
El camino hacia un mundo libre de hambre es largo y desafiante, pero no imposible. Con
voluntad política, solidaridad internacional y el uso de tecnologías innovadoras, es posible
alcanzar la meta de garantizar el derecho fundamental a la alimentación para todos. Solo así
podremos construir un futuro donde el hambre sea un problema del pasado, y donde la
humanidad pueda prosperar en igualdad de condiciones.
74
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