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MODELIZACIÓN Y EVAUACIÓN DE RECURSOS GEOLÓGICOS

Tema 02: Modelización del depósito mineral

En las primeras fases de exploración, cuando tan sólo existen indicios de la posible presencia de
mineralizaciones, el técnico trabaja con mapas en los que la base geológica constituye el punto
de partida.

- mapas geológicos generales (en España los disponibles son los del plan MAGNA) como
los metalogenéticos, en los que se incluye un inventario de los diferentes indicios
existentes (muestra la distribución de yacimientos minerales)
- Fotografía aérea: ortofotos.

Hay dos tipos de mapas básicos para estos estudios: (a) Mapa General del área y (b) Mapa de
detalle de la mina. En el primero de ellos, el objetivo es definir características básicas como:

- Geología, con el tamaño de los posibles cuerpos mineralizados.


- Vías de transporte (carreteras, ferrocarril, etc.).
- Mapas catastrales.
- Distancias a los principales mercados y lugares de procesado del material.
- Localización para el abastecimiento energético.
- Situación de los puntos de abastecimientos de agua.
- Áreas susceptibles para las instalaciones mineras, tanto a nivel de la posible planta de
procesado, como de las oficinas, escombreras, etc.

En el segundo, se habrá de incluir aspectos como:

- Localización de la planta de tratamiento.


- Estructuras mineras.
- Líneas de abastecimiento de energía y de agua.
- Accesos por carretera y ferrocarril.
- Posición de los cuerpos mineralizados.
- Localización de los sondeos llevados a cabo.
- Situación detallada de las escombreras y presas de residuos.
- Control de los propietarios de los terrenos.
- Definición de la planificación minera, en tiempo y espacio.

El primer tipo de mapas correspondería a una etapa de exploración más o menos clásica,
mientras que el segundo se centraría más en aspectos que involucran tanto a la etapa de
exploración, como a la de evaluación e, incluso, a la explotación del yacimiento.

Labores de reconocimiento o prospección:

Las calicatas, que son zanjas superficiales de gran longitud y pequeña sección, que se disponen
normalmente perpendiculares al rumbo o a la máxima dimensión del cuerpo mineralizado.
Sirven para levantar cortes estratigráficos y litológicos, a veces de gran longitud, y para la toma
seriada de muestras si el material no está alterado o meteorizado.
Los pocillos son excavaciones verticales de
sección transversal cuadrada, rectangular o
circular, comunicadas directamente con la
superficie del terreno. En algunos casos se
excava en el fondo una pequeña galería
horizontal con objeto de ampliar el área de
reconocimiento. Se emplean para reconocer y
muestrear puntualmente un yacimiento bajo la
zona superficial meteorizada.

Los sondeos son perforaciones verticales,


horizontales o inclinadas, efectuadas por
diversos métodos, que permiten acceder a una
roca en profundidad con objeto de obtener
información mediante el testigo propio del
terreno, como mediante la instalación de
diversos aparatos de control.

Explotación a cielo abierto:

Los bancos, o rebanadas horizontales de altura


constante, que son la unidad de explotación y referencia
de la mina.

Las bermas, o anchura de los bancos. A veces se


emplean como pistas de transporte.

El talud general, que es el conjunto de los bancos en un


talud determinado, desde el fondo de corta (parte más profunda de la explotación) hasta la
coronación en la superficie del terreno natural. Este talud tiene una inclinación media que es de
gran importancia en la estabilidad de la explotación.

Los mapas de evaluación son mapas de menor escala, que se pueden denominar de detalle,
incluyen información en 2D como plantas y secciones. Su utilización es básica, tanto en la etapa
de evaluación para las futuras labores mineras.

En los perfiles verticales se representa una sección vertical del yacimiento. Se suele incluir
información de: sondeos, muestras, labores mineras, contactos geológicos, fracturas, etc.,
existente tanto en el plano del perfil como en sus inmediaciones (al proyectarla sobre el perfil).

Orientación de los perfiles:

- Transversal: Corta el yacimiento perpendicularmente a su dirección principal. Esto es útil


para ver la verdadera anchura y forma del cuerpo mineralizado.
- Longitudinal: Se orienta paralelamente a la longitud máxima del depósito, mostrando su
continuidad y variación a lo largo de su eje principal.
- Otras direcciones: Se pueden hacer perfiles en diferentes direcciones para resolver
problemas geológicos específicos o para dar apoyo en la interpretación y modelado del
yacimiento.

Los perfiles se numeran y organizan en función de un sistema de coordenadas establecido para


el proyecto minero. Por ejemplo:
- Transversales: Pueden ser numerados según su posición relativa a un punto central,
como 3.000-W (3,000 metros al oeste del punto central) o 1.000-E (1,000 metros al este
del punto central).
- Longitudinales: Suelen estar alineados con el eje principal del yacimiento y se les puede
dar nombres basados en las coordenadas norte-sur.

Los planos mineros o proyección en la horizontal. Los planos mineros que se pueden construir
son los siguientes:

- Planos de superficie: Corresponden básicamente a planos con información de la


situación de los sondeos, de los límites de las labores mineras, de concesiones mineras,
de afloramientos del depósito, de situación de muestras, etc.
- Planos horizontales a cotas fijas. Corresponden a los planos de las plantas en minería
subterránea, y de los bancos en minería a cielo abierto.

Modelización de yacimientos en la prospección de recursos minerales

Tres tipos:

- Modelos descriptivos, constituyen la base para organizar la información sobre un


yacimiento, lo que permite agruparlos en diferentes categorías taxonómicas.
- Modelos probabilísticos como, por ejemplo, los denominados modelos ley tonelaje,
nacen del análisis probabilístico de las leyes o contenidos de elementos útiles y de los
tonelajes de cada tipo de yacimiento. Tienen un gran interés, en tanto en cuanto
permiten, con un cierto grado de fiabilidad, establecer la posibilidad que existe, dentro
de un proyecto minero cuya tipología se conoce, de encontrar una mineralización de
unas características económicas dadas.
- Modelos genéticos: han recibido un importante apoyo, en cuanto a concepción y diseño
se refiere, con las posibilidades de observar sistemas naturales activos, que han
permitido la observación directa de algunos tipos de yacimientos.

Una importante derivación de los modelos genéticos son los modelos de predicción de
probabilidad de aparición o presencia (occurrence probability models), que pueden utilizarse
tanto en la exploración de una determinada sustancia como en la planificación de las
probabilidades mineras de una región. Estos modelos permiten aventurar la probabilidad de que
un yacimiento de una determinada ley y/o tonelaje aparezca en un área dada.
Modelos geométricos (descriptivos). El método operativo consiste en la realización de una
sinopsis que resume las características objetivas del yacimiento para, a continuación, desarrollar
lo que se puede denominar el marco geológico regional, o encuadre regional del yacimiento.
Este marco geológico permite situar el yacimiento en su contexto espacio - temporal. El
agrupamiento de los yacimientos individuales determina la aparición de tipos de yacimientos.
Como síntesis de los conocimientos, tienen un gran interés en exploración y, sobre todo, como
bases de datos que permiten un acceso rápido a criterios de exploración.

Modelos numéricos o estadísticos. Estos modelos nacen del análisis estadístico, de una
determinada propiedad o característica, que se lleva a cabo sobre el estudio descriptivo. Pueden
ser de muchos tipos, aunque los más utilizados en la prospección de recursos minerales son los
denominados modelos ley-tonelaje. En el eje horizontal se representan las leyes o los tonelajes,
mientras que el eje vertical se representa las proporciones acumulativas de los depósitos, de tal
forma que se puede conocer, para una ley determinada o un tonelaje concreto, la probabilidad
que existe de encontrar un yacimiento de ese tipo. La ley se refiere a la concentración de mineral
útil en el yacimiento. Por ejemplo, si tienes un gráfico de ley acumulativa y eliges una ley
específica en el eje X, al moverte verticalmente hasta la curva y luego horizontalmente hacia el
eje Y, puedes leer la proporción acumulativa. Esto te dirá qué porcentaje de los depósitos tienen
una ley menor o igual a ese valor específico.

Modelos geológicos o genéticos. No todos los yacimientos presentan igual grado de facilidad
para la elaboración de un modelo genético.

Los modelos genéticos en geología son teorías que explican el origen y formación de yacimientos
minerales. Estos modelos se construyen con base en la comprensión de los procesos geológicos
que han llevado a la concentración de minerales valiosos en la corteza terrestre, tales como la
cristalización de magmas, la precipitación de soluciones hidrotermales, la sedimentación en
ambientes marinos o lacustres, entre otros.

Permiten establecer una sistematización, más o menos cuantificada, de los procesos


generadores de yacimientos, permitiendo ubicar éstos en determinadas posiciones espacio
temporales o, lo que es lo mismo, en determinados ambientes geológicos

Los modelos genéticos originan dos


subtipos a su vez: los de probabilidad de
presencia y los de cuantificación de
procesos. Los primeros predicen la
probabilidad de que un depósito, de un
determinado tamaño y ley, indicada
mediante los modelos ley y tonelaje,
aparezca dentro de una zona determinada.
Por su parte, los modelos de cuantificación
de procesos son aquellos que describen
cuantitativamente algún o algunos de los
procesos relacionados con la formación de
un depósito mineral. Algunos ejemplos de
estos procesos son: la velocidad de crecimiento de un cristal en función de la sobresaturación,
la secuencia y cantidad de fases minerales precipitadas a partir de la evaporación del agua del
mar, etc.
Madurez de los modelos genéticos. La velocidad a la cual aumentamos el conocimiento de los
modelos genéticos varía notablemente de un yacimiento a otro. Por tanto, la facilidad de
modelizar genéticamente no es la misma para todos los yacimientos.

Por último, hay que hacer constar que la modelización de yacimientos no es, en sí, más que una
herramienta más a la hora de establecer la búsqueda de nuevos yacimientos minerales.

Modelo económico.

En la etapa de exploración, la evaluación de los proyectos se basa en estudios y criterios que


intentan asociar información geológica y datos de ingeniería (parámetros técnicos) con
estimaciones preliminares de costes e ingresos (parámetros económicos) para efectuar un
análisis de la viabilidad preliminar técnico-económica del proyecto.

La definición económica de un yacimiento es la que nos puede guiar a la vez que se realiza la
investigación, ya que, en algunos casos puede determinar la conveniencia de seguir con
determinadas labores de investigación. Por ejemplo, la diferencia ente mena y ganga es en
muchas ocasiones económica ya que: el contenido depende de multitud de factores entre los
que se pueden citar: el contenido metálico o calidad del mineral, la composición mineralógica,
las impurezas que presente, la disposición espacial del depósito, la situación geográfica, la
cantidad de reservas, etc.

De forma general, se considera que hay dos leyes principales:

- La ley mínima económica o ley crítica, que se define como aquella ley en la que se
produce un beneficio nulo en las labores de; explotación, tratamiento y
comercialización. Es la concentración más baja de mineral en la roca que se puede
extraer de manera rentable. Si la ley del mineral es menor que la ley mínima económica,
la minería del material resultaría en una pérdida financiera.
- La Ley de corte o cut-off, que es la ley que produce un beneficio prefijado de antemano.
Esta ley es igual a la crítica cuando el beneficio es nulo. Es la concentración más baja de
mineral que se puede extraer rentablemente teniendo en cuenta un margen de
beneficio deseado.

Para calcular la ley de corte existen varios métodos:

- Los basados en el beneficio: (Ley de Lasky).


- Los basados en la optimización de la ley de corte por medio del Valor Actual Neto (VAN)
de Lane.

La primera es más rápida y sencilla de aplicar, aunque da resultados más bajos para la ley. Es un
método aplicable para los primeros estadios de la investigación, en donde los resultados se van
a obtener de las investigaciones geológico-mineras. En este caso, se define mena como aquel
mineral del depósito que tiene una ley superior a la que supera los gastos de extracción,
procesado y comercialización al ser vendido. Por lo tanto, la mena es la que proporciona a la
empresa minera un beneficio económico que supera: el riesgo económico asumido con la
inversión, o que es más atractivo que la rentabilidad esperable en otras actividades.

El otro criterio es el del Lane, en el que se optimizan la ley de corte considerando solo
determinados costes. En la práctica, con frecuencia, existe cierta proliferación de los criterios de
estimados para el cálculo económico de la ley, que incluyen desde; los gastos generales
(administración, tratamiento, comercialización, etc.).

En el proceso de estimación de costes es vital identificar los principales componentes. En este


sentido conviene recordar la denominada Ley de Pareto, que establece que, en cualquier
distribución global de conceptos que tiene un efecto variable sobre los costes, aproximadamente
el 20 % de los conceptos principales producen el 80 % de los efectos totales sobre dichos costes.
Esto implica que no siempre, por tener identificados muchos componentes de costes, la
precisión de la estimación aumenta, ya que sólo unos pocos son los que tienen una gran
influencia.

Dilución y recuperación

Al fijar el programa de producciones vendibles, hay que tener en cuenta también la dilución del
mineral que se produce como consecuencia de la aplicación práctica del método de explotación.
Se trata de una contaminación del mineral.

En la práctica, las recuperaciones mineras oscilan entre el 65% y el 95%, dependiendo del tipo
de yacimiento y método de explotación aplicado. Las recuperaciones mineralúrgicas y
metalúrgicas varían entre el 85% y el 95%, pudiendo ser menores cuando se trata de menas
complejas y de textura muy fina.

Centrándose en la recuperación minera, ésta indica el grado de aprovechamiento de las reservas


de un yacimiento e, indirectamente, las pérdidas de mineral que se producen

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