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Cuento de mis vacaciones con Mimí

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MIS VACACIONES

María estaba jugando con sus hermanos en el parque, cuando escuchó a su mamá que lo
llamaba: ¡María! ¡María! ¡Mira quién ha llegado!

María corrió hacia su casa y allí estaba su amiga Keila. Había venido a pasar las vacaciones
con Ella. Keila y su mamá se iban a quedar en la casa de María.

Por las mañanas íbamos al mercado a comprar alimentos para el almuerzo y nos
bañábamos en la piscina. Por las tardes María y Keila iban a un bosque donde había un
zoológico.

Un día encontraron un mono juguetón que estaba fuera del zoológico, se acercaron a él y
pasaron toda la tarde jugando.

Estaba oscureciendo y decidieron volver a casa. Se despidieron del precioso mono.

Cuando llegaron a casa, se dieron cuenta de que el mono les había seguido. La mamá de
María permitió que se quedara esa noche, pero les hizo prometer que al día siguiente lo
regresarían al zoológico.

María y Keila le pusieron el nombre de Mimí al mono, buscaron una caja y prepararon una
cama para él. Lo cubrimos con una manta y se quedó dormido.

Al día siguiente el travieso Mimí les despertó muy temprano.

Después del desayuno se fueron a dejarlo al zoológico, como no encontraron ningún


guarda parque, hicieron un cartel con la dirección de María para que vayan a recogerlo.

¡Qué bueno aprendimos a leer y escribir!

Pasaron los días y los guarda parques no aparecieron. Los padres de María aceptaron que
Mimí se quedara en casa. Todos lo querían mucho.

A María se le ocurrió escribirle una carta a su amigo Juan, que vive en Chiclayo. En la carta
le contó sobre Mimí y le mandó un dibujo de él. Su abuelo les llevó al correo para enviar la
carta.

Las vacaciones se terminaban Keila y su mamá tenía que regresar a su casa, y les invitaron
a María y su familia para que las próximas vacaciones vayan a visitarlos a Cusco.

Se despidieron con un fuerte abrazo y prometieron escribirse.

¡Fueron unas Vacaciones muy divertidas!

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