RESUMEN
Las nuevas necesidades de socialización Participación democrática, educación
comprensiva, currículum oculto, educación en valores, son principios con los que
cada día estamos más familiarizados pero que siguen planteándonos nuevos retos.
Su aplicación en la vida cotidiana del centro nos obliga a repensar sobre sus límites,
sobre cómo aplicarlos exactamente. ¿Entendemos 91 CONTEXTOS EDUCATIVOS
todos lo mismo por participación, libertad, tolerancia, respeto? Lo cierto es que no,
y que, para la puesta en marcha de iniciativas vinculadas a esta línea de actuación
en cada centro, para que en cada comunidad educativa se abra el debate, para que
producto de esa discusión surjan los auténticos proyectos educativos de centro, que
se ajusten los Reglamentos de régimen interno a las necesidades de cada
comunidad educativa, hace falta reflexionar y definir cada una de estas cuestiones.
Existe una tendencia a ver el conflicto como algo negativo, como una circunstancia
a la que hay que evitar, que se basa en varias razones. En primer lugar, porque se
lo asocia automáticamente a la manera en que se suelen resolver, es decir,
mediante la violencia, la eliminación o anulación de una de las partes. Además,
existe la idea muy extendida de que hacer frente al conflicto implica invertir mucho
tiempo –probablemente ya de por sí escaso en el ámbito educativo– y que, al mismo
tiempo, se va a pasar un momento de una gran tensión, e incluso sufrimiento. Por
eso es tan importante enseñar pautas de resolución cooperativa del conflicto. Hay
una perspectiva del conflicto que nos parece singularmente valiosa, que es la
perspectiva crítica. En esta visión, el conflicto es necesario para la transformación
de las estructuras, las prácticas y los valores educativos, promoviendo la resolución
pacífica y constructiva de conflictos, rescatando en éste, por lo tanto, una dimensión
educativa y considerando a las perspectivas celosas del poder, el sistema educativo,
lo convierte en un espacio fundamental para el aprendizaje de la convivencia en la
sociedad, y por eso mismo es idóneo. Si la violencia se aprende, también se
aprende la no-violencia, y la mejor manera de hacerlo será aprendiendo a prevenirla
de forma muy concreta, por medio del aprendizaje de estos métodos, ya que se
basan en el diálogo. Podemos proporcionar una herramienta más completa y más
armonizadora para la resolución de disputas que la imposición o la ley del más
fuerte. Es muy común oír al profesorado decir: «no nos temen», «no nos respetan».
La cuestión es: cuando las soluciones de siempre no dan respuesta a nuestras
necesidades, es que ya no funcionan, y hay que cambiarlas. En el presente artículo
no vamos a dar «LA» solución; simplemente vamos a dar hacer una propuesta. Una
que, según qué casos, dará más o menos resultado, pero que no estará demás
incorporarla a nuestro repertorio de respuestas, porque en definitiva, lo que importa
es hacer más eficiente nuestra capacidad de resolver problemas ante una
comunidad educativa cuyas demandas y necesidades son cambiantes y, por lo
tanto, deberemos cambiar también nuestra capacidad de reacción ante las mismas,
diversificando nuestra posibles respuestas, ajustándolas de acuerdo a los distintos
problemas que haya que resolver. 2. Resolución de conflictos y habilidades sociales:
cómo integrarlos a los programas de convivencia de aula y de centro Para la
educación para la paz y para la resolución de conflictos es necesario el
conocimiento del entorno sobre el que se realizará la intervención para vincular la
idea de paz no utópica sino cotidiana, no de intervenciones de paz, sino en las
rutinas domésticas, en las relaciones interpersonales. Pero somos conscientes de
que la mera información, aun siendo imprescindible, es insuficiente para educar
para la paz, para modificar o promover determinadas conductas.
El cambio de actitud necesario Para enfocar correctamente la educación para la paz
es necesario considerar la diversidad y la diferencia como un valor, como una
oportunidad de crecimiento. Vivimos en una sociedad con multiplicidad de matices
y diferencias, y en la pluralidad debe haber un espacio para la diversidad, la
cooperación y la solidaridad, ya que ello representa una fuente de enriquecimiento.
Pero esa diferencia, tradicionalmente se lo ha percibido como fuente de
divergencias o disputas, en lugar de ser origen de crecimiento personal y grupal. No
estamos acostumbrados a que piensen o actúen distinto de nosotros. Llevamos muy
mal que nos contradigan. Es muy baja nuestra tolerancia hacia lo distinto y esto
mismo es parte de un aprendizaje que no está garantizado ni por los años que
llevamos viviendo en democracia ni por la educación en valores. traducir el cambio
de actitud ante el conflicto, ante discrepancias con acciones concretas. En primer
lugar, explicaremos una estrategia individual, que sirve también para aplicar en
negociaciones y en mediaciones.
LA NEGOCIACIÓN: Aquí deberemos aplicar esas habilidades que hemos aprendido
a nivel individual para conciliar las diferencias que exista con otros. Así deberemos
diferenciar distintos tipos de negociación. Lo que busca es llevar al conflicto a que
uno gane y el otro pierda.
La que nos queda por comentar, en último lugar es la mediación escolar. Es última
no por menos importante, sino por más compleja, ya que necesitaremos de todas
las habilidades previamente comentadas para poder intervenir como mediadores.
Este es el modelo conocido como de peacemakers o pacificadores. Su surgimiento
estuvo estrechamente vinculado a los movimientos de paz, pero no se llama así
sólo por eso. En el orden internacional, es común oír hablar en los movimientos
diplomáticos y en las intervenciones de paz de los mediadores. Llevar a los centros
esta figura que practicaría la diplomacia a pequeña escala y en conflictos cotidianos.
En algunos programas de mediación escolar, los mediadores son los propios
alumnos, que realizan mediación entre sus propios compañeros, que es el modelo
más extendido. Es la conocida como mediación entre iguales. También está el
modelo de mediadores adultos, es decir un mediador profesional que es contratado
por un centro para resolver un conflicto o un profesor o un padre que conoce el
método y trata de colaborar cuando surge un problema.
La que nos queda por comentar, en último lugar es la mediación escolar. Es última
no por menos importante, sino por más compleja, ya que necesitaremos de todas
las habilidades previamente comentadas para poder intervenir como mediadores.
Este es el modelo conocido como de peacemakers o pacificadores.