Por Andrés Álvarez
CONVIVIENDO CON LAS OFENSAS
INTRODUCCIÓN:
Hay muchas cosas que son parte de nuestra vida como lo es respirar,
comer, dormir, convivir, etc. Las ofensas también hacen parte de nuestro
diario vivir. Tal vez la gran mayoría anhelaríamos vivir en paz, pero de
repente aparece alguien que nos ofende y nos roba esa paz.
Jesús nos advirtió sobre las ofensas y dijo: Es imposible que no te vayan
a ofender. El Apóstol Santiago afirma que todo vamos a ofender y no
una vez sino muchas veces. Por lo tanto, en el día de hoy aprenderemos
a cómo convivir con las ofensas para que no nos arruinen la vida o las
buenas relaciones que tenemos con los demás.
Stg 3:2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en
palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el
cuerpo.
1. ¿QUÉ SON LAS OFENSAS?
A. Las ofensas son una trampa
La palabra ofensa proviene del griego "skándalon" que significa
trampa o carnada. En la antigüedad estas trampas eran usadas
para cazar fieras o atrapar soldados enemigos.
Recuerdo haber escuchado una historia sobre gente que estaba
cazando monos en el África. El documental era muy interesante
porque explicaba que un mono es un animal muy inteligente y que
es casi imposible capturarlo. Básicamente tienes que tenderle una
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trampa para atraparlo. La gente de las tribus cavaba un hueco en el
suelo, ponían un objeto brillante parecido a un balón dentro del
hueco de tal manera que los monos pudieran verlo desde los
árboles, luego ponían una reja sobre el hueco y el cazador se
escondía detrás de un árbol. Cuando un mono se animaba a tomar
el objeto brillante, la reja no le permitía sacarlo. En ese momento
aparecía el nativo detrás con un gran palo y comenzaba a golpear
al mono. Lo interesante era que el mono en vez de soltar el objeto
y huir por su vida, lo que hacía era aferrarse más al objeto hasta
que finalmente moría a causa de los golpes.
Esta imagen es parecida a muchos cristianos. La ofensa es la
trampa que usa el enemigo y la gran mayoría caemos en ella, una
vez nos aferramos a la ofensa el diablo nos da garrotazos muy
fuertes.
B. Las ofensas son una carnada
La segunda definición de ofensa es carnada. En realidad, para que
una trampa sea efectiva se requiere de una carnada. Si usted ha ido
de pesca: La trampa es ese anzuelo que cuenta con un gancho
filoso que tiene una traba para que cuando el pez muerda la carnada
no pueda escapar.
La ofensa se parece a un anzuelo. Cuando el pez muerde la
carnada, el anzuelo atrapa al pez y este estará a la voluntad del
pescador. Cuando una persona se ofende quedó ensartado en el
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anzuelo del diablo y estará a su voluntad. El apóstol Pablo lo definió
de la siguiente manera:
2Ti 2:26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad
de él.
Absalón fue un joven Israelita se ofendió con su papá porque no
castigó al hermano mayor que había violado a una de sus
hermanas. Una vez mordió la carnada de la ofensa pasó a estar
cautivo del diablo. Y lo podemos ver por la forma de actuar. Absalón
mató a su hermano, maldijo a su papá, le dividió el reino en dos, se
acostó con las concubinas de su padre al aire libre para que Israel
fuera testigo de eso y finalmente atentó contra la vida de su padre.
Quien estaba controlando la vida de Absalón era el mismo diablo.
Él no estaba actuando bajo la voluntad de Dios sino bajo la voluntad
de satanás. Esto mismo pasa con el que muerde la carnada de la
ofensa. Tiene pensamientos de venganza, maquina maldades,
planea hacer daño al ofensor. El apóstol Santiago lo dice de la
siguiente manera.
Stg 3:16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y
toda obra perversa.
En el Segundo Libro de Samuel, conocemos a un hombre llamado
Joab quien era uno de los generales de David. Era uno de los
hombres de más confianza del rey. Por otro lado, tenemos Abner
quien era el comandante y jefe de una parte del ejército de Israel en
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el tiempo de Saúl. Al morir Saúl quedó dividido el ejército de Israel.
El rey David mandó a llamar Abner para hacer las paces entre los
dos ejércitos y unirlos y para ello preparó un gran banquete que le
fue ofrecido a Abner. Esto ofendió a Joab, una invitación a comer al
general Abner ofendió a Joab de tal manera que cuando se le
presentó la oportunidad Joab mató a Abner.
Luego cuando Absalón se reveló en contra de David su padre. David
dio una orden y era: “No maten a mi hijo Absalón”. Porque se iban
a enfrentar entre el ejército de David y el ejército de Absalón. Joab
hizo caso omiso a la orden del rey porque estaba ofendido y terminó
matando al hijo del rey. Una persona ofendida fácilmente es
controlada por el enemigo y su manera de actuar es diabólica.
David al estar en sus últimos días de vida da una última orden: “Que
Salomón fuera el próximo rey de Israel”. Para aquel entonces había
otro hijo del rey, llamado Adonías, que también quería ser rey en
lugar de Salomón. Para lograr eso necesitaba de la ayuda de
personas importantes en el reino. Una vez más Joab quien sabía de
los deseos del rey David, hizo lo contrario y ayudó a Adonías, solo
que esta vez no tuvo éxito y el nuevo rey fue Salomón.
2. LA DIVICIÓN DE LAS OFENSAS
A. Simples
Estas son las ofensas más comunes que se presentan día a día y
que realmente son ofensas muy pequeñas por no decir que
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insignificantes. Ofensas como: iba en la calle y una persona
conocida pasó por alado y no me saludó. Al esposo se le rompió un
vaso en la cocina y la esposa se ofendió. No le dieron like a la última
foto que publicó en Facebook.
Un hombre llegó a la casa, entró al baño, tomó un cepillo de dientes
color rojo y se lavó los dientes con él. Él era un poco desordenado
y dejó el cepillo en el lavamos sin ponerlo en su lugar. Cuando la
mujer entró y vio el cepillo, le dijo así al marido: ¿Por qué usaste mi
cepillo de color rojo? El respondió: El cepillo color rojo es el mío, el
tuyo es el verde. No le dijo ella, el mío es el rojo. Él le dijo ya estás
igual de peleonera que tu mamá. Ella le respondió no digas eso de
mi mamá, lo que pasa es que tú nunca la has querido. ¿Cómo la
voy a querer si ella nunca me aceptó en su casa? Para hacerle corta
la historia, el marido tiró la puerta, salió furioso y dijo “que sienta mi
ausencia”. Y durmió en el sofá de la sala. Y la mujer dijo: “si él se
salió, que regrese a pedir perdón”. El marido se levantó al siguiente
día y se fue a trabajar. Pasaron 15 años así. Ella durmiendo en la
cama y él en el sofá. Al cabo de los 15 años, entra la mujer a su
cuarto y ve al marido en la cama. Se le queda viendo y le dice: ¿Por
qué estás acostado en mi cama? El marido le responde: Tenías
razón, el cepillo color rojo era el tuyo.
Uno de los mayores retos que cada día tenemos es llevarnos bien
con los demás porque cada uno somos diferentes; tenemos
diferentes personalidades, diferentes temperamentos, diferentes
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maneras de ver las cosas y cuando alguien no está de acuerdo con
nosotros o hace algo que no nos gusta es fácil entrar en conflicto.
Entonces discutimos e intentamos explicar que tenemos la razón y
eso produce contiendas, enojos y terminamos ofendidos,
estresados y tensionados. Todo esto porque dejamos entrar una
pequeña ofensa.
Nosotros los seres humanos siempre queremos tener la razón y
probar que estamos en lo correcto. Y habrá veces cuando usted si
tiene la razón. Pero Jesús dijo: Bienaventurados los pacificadores.
El no dijo: Bienaventurados los que tienen la razón. A veces hay que
dejar pensar al otro que tiene la razón aún si está equivocado. Si el
hombre de nuestra historia le hubiera dicho a su esposa. Sabes que,
tienes toda la razón, el cepillo rojo es el tuyo. Se hubiera librado de
dormir en el sofá 15 años.
Las ofensas simples no merecen nuestro desgaste físico ni
emocional. Y si usted se enoja por todo va a tener la fama de ser
una persona conflictiva y nadie va a querer estar cerca de usted, así
que estas ofensas tenemos que pasarlas por alto. La Biblia dice que
no nos irritemos por cualquier cosa.
Imagínese a una pareja en la notaría divorciándose. El notario
pregunta ¿y por qué se quieren divorciar? La mujer contesta: Es que
él me quebró un vaso, se cepilló con mi cepillo rojo y además no le
dio like a la foto que publiqué y por eso nos queremos divorciar.
B. Regulares
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Las ofensas regulares son las ofensas que atenta contra tu
dignidad. Personas que te acusan falsamente de haber cometido un
delito, personas que te estafaron, personas que te humillaron,
personas que te menospreciaron. Etc. Este tipo de ofensas duelen,
pero la Biblia nos dice lo que tenemos que hacer:
Mat 18:15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele
estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.
Mat 18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que
en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
Mat 18:1 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia,
tenle por gentil y publicano.
Dios nos manda que vayamos, busquemos al que nos ofendió y
tratemos de arreglar las cosas. No nos dice que vayamos a contarle
a todo el mundo sobre la ofensa que nos hizo porque el problema
ya no sería de dos sino de diez. La biblia dice que vayamos y nos
reunamos con él y arreglemos las cosas. Si la persona escucha
hemos ganado al hermano. Si no escucha entonces tenemos que ir
con dos o tres testigos. Si no escucha entonces hay que
comunicarlo a la iglesia y si no se corrige entonces se lo tendrá por
gentil y tendrá que arreglárselas con Dios.
C. Grabes
Estas son ofensas que parten tu corazón, en donde toda tu vida deja
de ser la misma. Estas son ofensas que parecieran imposibles de
perdonar. Aquí podemos encontrar ofensas como: Una infidelidad
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por parte de tu pareja, un abuso sexual, el abandono de los padres,
el asesinato de un ser querido, un aborto obligado por la pareja, etc.
Para perdonar este tipo de heridas necesitamos un proceso que
inclusive puede durar años. Aquí no podemos decirle a la persona,
perdone y ya, no es tan fácil. Necesitamos un proceso para que las
heridas vayan sanando poco a poco. En este nivel de heridas se
necesita tomar la decisión de perdonar y así sea con dolor en el
alma decir: Yo perdono a tal persona por esta herida que me causó.
Al principio va hacer muy doloroso y nuestro ego va a decir: Esa
persona no merece tu perdón. Pero poco a poco Dios va a ir
sanando las heridas.
Los Abelardos, es un grupo musical fundado por un hombre llamado
Abelardo Ramírez. Abelardo tenía un empleado que trabajaba en su
producción llamado José Juárez, poco a poco se hizo amigo de la
familia y fue considerado la mano derecha de Abelardo. Un día José
abusando de la confianza entró en la casa de Abelardo le robó todo
lo que tenía en la casa y mató a los dos hijos de Abelardo y a un
sobrino. Este hecho destruyó la vida de Abelardo y su familia. Estas
son ofensas muy dolorosas.
Abelardo y su esposa totalmente destrozados buscaron rutas de
escape en el alcohol, luego terminaron en las drogas. Un día alguien
los invitó a una iglesia cristiana. Ellos aceptaron ir, recibieron a
Jesús en su corazón, pero era tanto el dolor que dejaron de asistir,
y por nueve años estuvieron en el mundo de la drogadicción. A los
nueve años llegó un hombre y le dijo: Dios te ama. Pero Abelardo le
decía: Cómo puedes decirme que Dios me ama si perdí a mis dos
hijos, cómo puedes decirme que Dios me ama si me estoy muriendo
por dentro, cómo puedes decirme que Dios me ama si me siento
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enfermo. Aquel hombre lo abrazó y le dijo Cristo te ama y se fue.
Pocos días después Abelardo se siente muy mal de salud, va al
hospital en el que le diagnosticaron Cáncer en el colon, aparte de
tener un sin número de enfermedades. Llegó a estar en cuidados
intensivos por días y meses en el hospital. Una vez dado de alta
tomó en una mano una botella de licor y en la otra drogas y así
siguió su vida.
Un día, muy enojado comienza hablar con Dios y le dice: ¿Dios
dónde estás? Y Dios le habla y le dice: bota las drogas y la botella
de alcohol y él no podía creer que Dios le estuviera hablando. De
manera milagrosa, esta pareja fue libre de la adicción a drogas y al
alcohol, luego regresaron a la iglesia y Dios poco a poco fue
sanando el corazón hasta que pudieron perdonar aquel hombre les
hizo tanto daño. Después de que Dios terminó de sanarles el
corazón, escribieron un libro llamado “El consuelo de Dios”. Hoy en
día pastorean una iglesia bajo el ministerio Casa de Restauración y
Alabanza. Las heridas grabes sólo Dios te las puede sanar, el vino
para sanar a los quebrantados de corazón.
3. COMO LIDIAR CON LAS OFENSAS
A. Entendiendo que siempre van a venir
Luc 17:1 Dijo Jesús a sus discípulos: Imposible es que no vengan
tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!
La palabra tropiezos es la misma palabra ofensas en el original.
Jesús dijo: Es imposible que no te vayan a ofender. Es más, hasta
el mismo Jesús se ofendió.
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En una ocasión Jesús se ofendió porque los fariseos habían usado
el templo como si fuera un mercado en el que vendían los animales
para la expiación de pecados a precios bastante elevados, y no
permitían otros animales que no hayan sido comprados en el
templo. Es decir que el templo lo convirtieron en un gran negocio.
Jesús se ofendió tanto que tiró todo por los aires y les dijo: Han
convertido la casa de mi padre en una cueva de ladrones.
Jesús no sólo se ofendió, sino que también ofendió a otros. Juan el
Bautista se ofendió con Jesús porque no lo sacó de la cárcel, y muy
ofendido le mandó a preguntar a Jesús. Realmente eres tú el
Mesías o esperamos a otro.
Mat 15:12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que
los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? ¿Qué palabra?
Mat 15:7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Mat 15:8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de
mí.
Las ofensas van a venir a nuestra vida. Santiago dijo: que el que no
ofende es un hombre perfecto y no existen hombres perfectos, por
lo tanto, vamos a enfrentarnos a las ofensas todos los días de nuetra
vida y por eso necesitamos aprender a convivir con ellas.
Va a ver personas ofendidas por una mirada, por un chiste, por un
comentario de doble sentido, por un negocio, porque no lo
saludaron, porque no le hicieron un favor, Etc.
B. Aprendiendo a controlar nuestras emociones
Ecl 10:4 Si el espíritu del príncipe se exaltare contra ti, no dejes tu lugar;
porque la mansedumbre hará cesar grandes ofensas.
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Para controlar las emociones necesitamos pedirle al Espíritu Santo
el fruto de la mansedumbre. Mansedumbre es una palabra que se
usaba cuando un animal salvaje era domado. Por ejemplo. Un
caballo para poder ser montado primeramente tiene que ser
domado. Si alguien se monta en un caballo sin domar puede salir
muy golpeado porque el caballo lo puede patear, lo puede morder e
inclusive lo puede matar. De la misma manera una persona que no
tiene sus emociones bajo control es bastante peligrosa.
Por un ataque de ira un padre de familia castigo a su hijo de 5 añitos
porque mientras los papás habían ido al supermercado, su hijo se
quedó en el carro y de repente se encontró un marcador y decidió
pintar un lindo paisaje sobre los asientos del carro. El papá se enojó
tanto que le pegó en las manos tan fuerte que tuvieron que llevar al
niño al hospital donde terminaron amputándole las dos manos. Un
día el niño se le acercó al papá y le dijo: “Papá ya me estoy portando
bien ¿Cuándo me vas a devolver mis manitos?
Por un ataque de ira Moisés asesinó a un egipcio y tuvo que
abandonar el palacio e irse a vivir a un desierto por cuarenta años,
por un ataque de ira Pedro le cortó la oreja a un hombre, por un
ataque de ira los judíos asesinaron a Esteban. Necesitamos
controlar las emociones.
Pro 16:32 Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se
enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.
El tomar una ciudad no es fácil, usted va a encontrar guerras de
años por tomar un territorio y no lo han logrado. El domar sus
emociones no es fácil, pero entre más controle sus emociones,
menos problemas va a tener.
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Pro 12:16 NVI El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente
pasa por alto el insulto.
Uno de los mayores desafíos de las personas es el controlarse a sí
mismos, de allí que Platón un día dijo “La primer gran victoria es
conquistarse a uno mismo”. El apóstol Pablo entendió esto y lo
expreso de la siguiente manera:
1Co 6:12 Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas
las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna.
Necesita aprender a dominar sus emociones y dejar de ser como un
Alka-Seltzer que apenas tiene contacto con el agua se pone
efervescente. Así hay personas, que apenas entran en contacto con
otros se pone efervescentes. Necesitamos pedirle al Espíritu Santo
el fruto de la mansedumbre para controlar tus emociones.
CONCLUSIÓN:
Cuando vengan ofensas categoría uno ignórelas. Las ofensas
categoría dos necesita ir y arreglarlas con el ofensor. Las ofensas
categoría tres necesitas que Dios las sane.
Las ofensas son una trampa con buenas carnadas. Usted es más
inteligente que los monos así que trate de no caer en esas trampas.
Y si cae, apenas sienta el primer garrotazo, suelte esa ofensa
porque de lo contrario lo va a terminar haciendo la voluntad del
enemigo.
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