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El Descubrimiento de Galápagos

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El descubrimiento de Galápagos

Buenos días, estimados estudiantes. Hoy nos reunimos para


reflexionar sobre un acontecimiento crucial en la historia de la
exploración marítima: el descubrimiento de las Islas Galápagos. Estas
islas, ubicadas en medio del vasto Océano Pacífico, han
desempeñado un papel fundamental en la expansión del
conocimiento humano sobre nuestro planeta y su biodiversidad única.

El Descubrimiento por Tomás de Berlanga:

Hace casi cinco siglos, en el año 1535, un valiente navegante


español, Tomás de Berlanga, emprendió un viaje desde Panamá hacia
Perú. Su misión era resolver disputas entre los conquistadores
españoles en la región. Sin embargo, durante su travesía, Berlanga se
vio sorprendido por corrientes inesperadas que lo desviaron de su
ruta habitual. Fue entonces cuando avistó un grupo de islas
volcánicas en medio del océano, a las que llamó "Las Encantadas".
Este encuentro marcó el descubrimiento oficial de las Islas Galápagos
por parte de un europeo y abrió las puertas a un nuevo capítulo en la
historia de la exploración.

Relevancia Histórica y Científica:

El descubrimiento de las Islas Galápagos no solo fue un hito histórico,


sino también un evento de gran importancia científica. Estas islas se
convirtieron en un laboratorio natural para estudiar la evolución y la
biodiversidad. Más tarde, en 1835, otro ilustre explorador, Charles
Darwin, visitaría las Galápagos a bordo del HMS Beagle. Sus
observaciones sobre la variación de las especies en diferentes islas
inspiraron su teoría de la evolución por selección natural, que
revolucionaría nuestra comprensión del mundo natural.

Conservación y Preservación:

Hoy en día, las Islas Galápagos enfrentan desafíos significativos,


incluida la presión del turismo y el cambio climático. Es fundamental
que tomemos medidas para conservar y preservar este tesoro natural
para las generaciones futuras. Es por eso que se han implementado
diversos esfuerzos de conservación y gestión sostenible para proteger
la biodiversidad y el hábitat único de las islas.

Turismo y Desarrollo Sostenible:

El turismo desempeña un papel importante en la economía de las


Islas Galápagos, pero es crucial que este se desarrolle de manera
sostenible. Necesitamos promover prácticas turísticas responsables
que minimicen el impacto ambiental y respeten la naturaleza y la
cultura local. Solo así podremos garantizar la preservación de este
santuario natural para las generaciones venideras.

En conclusión, el descubrimiento de las Islas Galápagos por parte de


Tomás de Berlanga fue un hito histórico que marcó el comienzo de
una nueva era en la exploración marítima. Estas islas, con su
biodiversidad única y su importancia científica, nos recuerdan la
belleza y la fragilidad de nuestro planeta. Debemos comprometernos
a proteger y preservar las Islas Galápagos, reconociendo su valor
como un patrimonio invaluable que debemos conservar para las
generaciones futuras

La tortuguita Chelo
En una isla llena de palmeras, frutos, flores y un lago brillante, vivían muchas
tortugas grandes y piqueros pequeños. Al atardecer todas las tortugas iban
lentamente al lago a bañarse, pero, como siempre llegaban por la noche, cuando
hacía demasiado frío, ya no querían entrar al agua. En cambio, los piqueros
pasaban horas disfrutando del agua brillante con pequeños vuelos.

Una tortuga llamada Chelo siempre pasaba triste porque los piqueros se reían de
él por ser muy lento. Un día, la tortuguita, cansada de las burlas, decidió
levantarse muy temprano, buscar frutas y comer para luego ir al lago y así no
llegar en la noche. Sin darse cuenta, en el camino tropezó con una piedra y se
lastimó una de sus patitas. Entonces Chelo comenzó a caminar mucho más lento de
lo que solía hacerlo.

Los piqueros, como siempre, avanzaban nuevamente al lago y lograron alcanzar e


incluso adelantar a Chelo. Chelo se sintió desesperado. Pique, uno de los piqueros,
se detuvo a observar a la tortuga y se dio cuenta de que estaba herida, así que
decidió ayudarla. Llevó a la tortuguita de la patita hacia el lago para que pudiese
bañarse. Desde entonces Chelo y Pique comenzaron a ser amigos.

La tortuga y el piquero les aconsejaron a los demás que no se burlen de nadie


porque podrían hacerlos llorar y lastimar sus sentimientos; al contrario, debían
apoyarlos y ayudarlos.

Desde entonces, los piqueros siempre van al lago junto con las tortugas para
disfrutar del agua y de la compañía de sus amigos.

Al ser un territorio tan aislado, es difícil saber quién fue el primero en llegar, la
teoría más aceptada es que los españoles fueron quienes descubrieron las islas. Sin
embargo, existen más teorías.
Los Incas

Algunos académicos afirman que ya hace más de 500 años las islas fueron descubiertas
por los Incas quienes fueron conducidos por su Emperador, Tupac Yupanqui.

El Imperio Inca se acentó en el actual Perú y fue el imperio más grande de América
antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, no hay registros escritos o ruinas
como prueba para confirmar la teoría de que los incas llegaron primero.

Un aventurero noruego, Thor Heyerdahl, quien visitó las islas en el año de 1953, aseguró que
inclusive antes de los Incas ya se realizaba viajes hacia y desde las islas. Sin embargo, existe
muy poca evidencia que sustente esto.

Descubrimiento Oficial

El descubrimiento oficial de las islas se da en el año de 1535, por Fray Tomás de


Berlanga (arzobispo de Panamá), a quien el Rey Carlos V ordenó viajar a Perú para que
le envíe un reporte sobre las actividades en su Virreinato.

Fray Tomás de Berlanda zarparía desde Panamá el 23 de febrero de 1535. Durante la


navegación las fuertes corrientes oceánicas lo arrastrarían hasta las Islas Galápagos.

Cuando los vientos amainaron se topó con las islas por accidente el 10 de marzo de
1535. Decidiendo desembarcar con el fin de buscar agua, al no encontrar fuentes de
agua tuvieron que obtenerla de los nopales de la zona, con lo cual tuvieron que sobrevir
hasta que pudieron econtrar el líquido vital en una segunda isla.

Las islas fueron consideradas por Berlanga como un lugar feo y árido, donde Dios había
hecho llover piedras, y donde la tierra era tan ifertil que no poseía “El poder de hacer
crecer ni una pizca de yerba”. Sin embargo, notó la gran población de focas, tortugas,
iguanas y “muchas aves como las de España, pero tan torpes a que no saben como volar,
y algunas fueron atrapadas con las manos”.

En 1546 se dio una segunda visita a las Islas Galápagos por el Capitan Diego de
Rivadeneira quien zarparía luego de su derrota en el sur de Perú. El Capitan Rivera fue
famoso por dar a las Islas el nombre de “Islas Encantadas”. Se les dio este nombre ya
que era difícil navegar alrededor de ellas por las fuertes corrientes, y la frecuente
presencia de niebla, por lo que los navegantes pensaban que las Islas Galápagos flotaban
por todo el Océano.

El Orbis Terrarum, creado por Abraham Ortelius en 1570

En 1570 las Islas Galápagos fueron incluidas en un atlas mundial por el


cartógrafo Abraham Ortelius, quien les dio el nombre de ‘Insulae de los de Galapagos’,
ya que los caparazones de las tortugas gigantes recordaron a los visitantes de sillas de
montar, y Galápagos viene de la palabra española para la silla de montar.

El nombre de Galápagos se mantuvo incluso después de que las islas fueron nombradas
‘Archipiélago del Ecuador’ durante su anexión en 1832.

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