UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE
HONDURAS
GUIA ODS
CATEDRÁTICO:
ABOGADA LETICIA RIBERA
ASIGNATURA:
DERECHO INTERNACIONAL Y PUBLICO II
GRUPO # 4
INTEGRANTES:
Landy Jaqueline Sánchez 201710120038
Sonia Yadira Rodriguez Rovelo 201830060161
Pedro Noel Urbina Ávila 201920010250
María José Salgado 202110060401
Melissa Macoto 201161210002
Isaac Salas 201730110121
Saulo Josue Rubio Davila 201830010404
Tegucigalpa MDC, 05 de Julio del 2023
1.¿QUÉ ES LA AGENDA 2030?
R: La Agenda 2023 es un plan de acción global para el desarrollo sostenible adoptado
por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015. Es un marco
integral que establece metas y objetivos para abordar los desafíos más apremiantes
que enfrenta nuestro mundo, desde la erradicación de la pobreza hasta la protección
del medio ambiente.
La Agenda 2030 consta de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 metas
específicas que abarcan una amplia gama de temas sociales, económicos y
ambientales. Estos ODS incluyen objetivos como poner fin a la pobreza y el hambre,
garantizar la educación de calidad, promover la igualdad de género, fomentar el
crecimiento económico sostenible, combatir el cambio climático y proteger los
ecosistemas terrestres y marinos, entre otros.
La Agenda 2030 busca promover un enfoque integrado y equilibrado del desarrollo,
reconociendo la interdependencia entre los aspectos económicos, sociales y
ambientales. Además, destaca la importancia de la colaboración y el compromiso de
todos los países
2 ¿QUE SON LOS ODS?
R: Los ODS son los Objetivos de Desarrollo Sostenible, una serie de 17 objetivos
globales establecidos por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre
de 2015 como parte de la Agenda 2030. Estos objetivos tienen como objetivo abordar
los desafíos más urgentes que enfrenta el mundo y guiar a la comunidad internacional
hacia un futuro más sostenible, inclusivo y equitativo.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible son los siguientes:
Fin de la pobreza: Poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo.
Hambre cero: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y una mejor
nutrición, y promover la agricultura sostenible.
Salud y bienestar: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en
todas las edades.
Educación de calidad: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y
promover oportunidades de aprendizaje para todos.
Igualdad de género: Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y
niñas.
Agua limpia y saneamiento: Garantizar la disponibilidad y gestión sostenible del agua y
el saneamiento para todos.
Energía asequible y no contaminante: Garantizar el acceso a una energía asequible,
fiable, sostenible y moderna para todos.
Trabajo decente y crecimiento económico: Promover el crecimiento económico
sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente
para todos.
Industria, innovación e infraestructura: Construir infraestructuras resilientes,
promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.
Reducción de las desigualdades: Reducir la desigualdad dentro y entre los países.
Ciudades y comunidades sostenibles: Hacer que las ciudades y los asentamientos
humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.
Producción y consumo responsable: Garantizar patrones de consumo y producción
sostenible.
Acción por el clima: Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus
efectos.
Vida submarina: Conservar y utilizar de manera sostenible los océanos, mares y
recursos marinos.
Vida de ecosistemas terrestres: Proteger, restaurar y promover el uso sostenible de los
ecosistemas terrestres, gestionar los bosques de forma sostenible, combatir la
desertificación y detener la pérdida de biodiversidad.
Paz, justicia e instituciones sólidas: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el
desarrollo sostenible, proporcionar acceso a la justicia para todos y construir
instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.
Alianzas para lograr los objetivos: Fortalecer los medios de implementación y
revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible.
3. MENCIONE LOS 17 ODS
FIN DE LA POBREZA
A nivel mundial, el número de personas que viven en situación de extrema pobreza
disminuyó desde un 36 % en 1990 hasta un 10 % en 2015. No obstante, el ritmo al que
se produce este cambio está disminuyendo, y la crisis de la COVID-19 pone en riesgo
décadas de progreso en la lucha contra la pobreza. Una nueva investigación publicada
por el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la
Universidad de las Naciones Unidas advierte de que la consecuencia económica de la
pandemia mundial podría incrementar la pobreza en todo el mundo hasta llegar a
afectar a 500 millones de personas más, o lo que es lo mismo, a un 8 % más de la
población total mundial. Esta sería la primera vez que la pobreza aumente en todo el
mundo en 30 años, desde 1990. Más de 700 millones de personas, o el 10 % de la
población mundial, aún vive en situación de extrema pobreza a día de hoy, con
dificultades para satisfacer las necesidades más básicas, como la salud, la educación y
el acceso a agua y saneamiento, por nombrar algunas. La mayoría de las personas que
viven con menos de 1,90 dólares al día viven en el África subsahariana. En todo el
mundo, los índices de pobreza en las áreas rurales son del 17,2 %; más del triple de los
mismos índices para las áreas urbanas. Para los que trabajan, su puesto de trabajo no
les garantiza una vida digna. De hecho, el 8 % de los trabajadores de todo el mundo, y
sus familias, vivían en situación de extrema pobreza en 2018. Uno de cada cinco niños
vive en situación de extrema pobreza. Garantizar la protección social de todos los
niños y otros grupos vulnerables resulta crucial para reducir la pobreza.
PONER FIN AL HAMBRE
Tras décadas de una disminución constante, el número de personas que padecen
hambre (medido por la prevalencia de desnutrición) comenzó a aumentar lentamente
de nuevo en 2015. Las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de
personas en el mundo padecen hambre, es decir, el 8,9 por ciento de la población
mundial, lo que supone un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de
unos 60 millones en cinco años.
Con más de 250 millones de personas que podrían encontrarse al borde de la
hambruna, es necesario actuar rápidamente para proporcionar alimentos y ayuda
humanitaria a las regiones que corren más riesgos.
Al mismo tiempo, es necesario llevar a cabo un cambio profundo en el sistema
agroalimentario mundial si queremos alimentar a más de 820 millones de personas
que padecen hambre y a los 2000 millones de personas más que vivirán en el mundo
en 2050. El aumento de la productividad agrícola y la producción alimentaria
sostenible son cruciales para ayudar a aliviar los riesgos del hambre.
GARANTIZAR UNA VIDA SANA Y PROMOVER EL BIENESTAR PARA TODOS EN TODAS
LAS EDADES.
Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para
el desarrollo sostenible.
Actualmente, el mundo se enfrenta a una crisis sanitaria mundial sin precedentes; la
COVID-19 está propagando el sufrimiento humano, desestabilizando la economía
mundial y cambiando drásticamente las vidas de miles de millones de personas en
todo el mundo.
Antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud de
millones de personas. En concreto, estos grandes avances se alcanzaron al aumentar la
esperanza de vida y reducir algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la
mortalidad infantil y materna. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar
por completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de
problemas de salud, tanto constantes como emergentes. A través de una financiación
más eficiente de los sistemas sanitarios, un mayor saneamiento e higiene, y un mayor
acceso al personal médico, se podrán conseguir avances significativos a la hora de
ayudar a salvar las vidas de millones de personas.
GARANTIZAR UNA EDUCACIÓN INCLUSIVA, EQUITATIVA Y DE CALIDAD Y PROMOVER
OPORTUNIDADES DE APRENDIZAJE DURANTE TODA LA VIDA PARA TODOS.
La educación permite la movilidad socioeconómica ascendente y es clave para salir de
la pobreza. Durante la última década, se consiguieron grandes avances a la hora de
ampliar el acceso a la educación y las tasas de matriculación en las escuelas en todos
los niveles, especialmente para las niñas. No obstante, alrededor de 260 millones de
niños aún estaban fuera de la escuela en 2018; cerca de una quinta parte de la
población mundial de ese grupo de edad. Además, más de la mitad de todos los niños
y adolescentes de todo el mundo no están alcanzando los estándares mínimos de
competencia en lectura y matemáticas.
En 2020, a medida que la pandemia de la COVID-19 se propagaba por todo el planeta,
la mayor parte de los países anunciaron el cierre temporal de las escuelas, lo que
afectó a más del 91 % de los estudiantes en todo el mundo. En abril de 2020, cerca de
1600 millones de niños y jóvenes estaban fuera de la escuela. Igualmente, cerca de 369
millones de niños que dependen de los comedores escolares tuvieron que buscar otras
fuentes de nutrición diaria.
Nunca antes habían estado tantos niños fuera de la escuela al mismo tiempo, lo que
altera su aprendizaje y cambia drásticamente sus vidas, especialmente las de los niños
más vulnerables y marginados. La pandemia mundial tiene graves consecuencias que
pueden poner en peligro los avances que tanto costaron conseguir a la hora de
mejorar la educación a nivel mundial.
LOGRAR LA IGUALDAD ENTRE LOS GÉNEROS Y EMPODERAR A TODAS LAS MUJERES Y
LAS NIÑAS
La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de
los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.
Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas: más niñas están
escolarizadas, y se obliga a menos niñas al matrimonio precoz; hay más mujeres con
cargos en parlamentos y en posiciones de liderazgo, y las leyes se están reformando
para fomentar la igualdad de género. A pesar de estos logros, todavía existen muchas
dificultades: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo
generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas a todos los niveles de
liderazgo político, y 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años afirma haber
sufrido violencia sexual o física a manos de una pareja íntima en un período de 12
meses.
Las mujeres desempeñan un papel desproporcionado en la respuesta al virus, incluso
como trabajadoras sanitarias en primera línea y como cuidadoras en el hogar. El
trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres ha aumentado de manera
significativa como consecuencia del cierre de las escuelas y el aumento de las
necesidades de los ancianos. Las mujeres también se ven más afectadas por los efectos
económicos de la COVID-19, ya que trabajan, de manera desproporcionada, en
mercados laborales inseguros. Cerca del 60 % de las mujeres trabaja en la economía
informal, lo que las expone aún más a caer en la pobreza.
La pandemia también ha conducido a un fuerte aumento de la violencia contra las
mujeres y las niñas. Con las medidas de confinamiento en vigor, muchas mujeres se
encuentran atrapadas en casa con sus abusadores, con dificultades para acceder a
servicios que están padeciendo recortes y restricciones. Los nuevos datos muestran
que, desde el brote de la pandemia, la violencia contra las mujeres y las niñas (y,
especialmente, la violencia doméstica) se ha intensificado.
GARANTIZAR LA DISPONIBILIDAD DE AGUA Y SU GESTIÓN SOSTENIBLE Y EL
SANEAMIENTO PARA TODOS.
Si bien se ha conseguido progresar de manera sustancial a la hora de ampliar el acceso
a agua potable y saneamiento, existen miles de millones de personas (principalmente
en áreas rurales) que aún carecen de estos servicios básicos. En todo el mundo, una de
cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas
no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón,
y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre.
La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia vital del
saneamiento, la higiene y un acceso adecuado a agua limpia para prevenir y contener
las enfermedades. La higiene de manos salva vidas. De acuerdo con la Organización
Mundial de la Salud, el lavado de manos es una de las acciones más efectivas que se
pueden llevar a cabo para reducir la propagación de patógenos y prevenir infecciones,
incluido el virus de la COVID-19. Aun así, hay miles de millones de personas que
carecen de acceso a agua salubre y saneamiento, y los fondos son insuficientes.
GARANTIZAR EL ACCESO A UNA ENERGÍA ASEQUIBLE, SEGURA, SOSTENIBLE Y
MODERNA
El mundo está avanzando hacia la consecución del Objetivo 7 con indicios alentadores
de que la energía se está volviendo más sostenible y ampliamente disponible. El acceso
a la electricidad en los países más pobres ha comenzado a acelerarse, la eficiencia
energética continúa mejorando y la energía renovable está logrando resultados
excelentes en el sector eléctrico. A pesar de ello, es necesario prestar una mayor
atención a las mejoras para el acceso a combustibles de cocina limpios y seguros, y a
tecnologías para 3000 millones de personas, para expandir el uso de la energía
renovable más allá del sector eléctrico e incrementar la electrificación en el África
subsahariana.
El informe de progreso en materia de energía proporciona un registro mundial del
progreso relativo al acceso a la energía, la eficiencia energética y la energía renovable.
Evalúa el progreso conseguido por cada país en estos tres pilares y ofrece una
panorámica del camino que nos queda por recorrer para conseguir las metas de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.
PROMOVER EL CRECIMIENTO ECONÓMICO INCLUSIVO Y SOSTENIBLE, EL EMPLEO Y EL
TRABAJO DECENTE PARA TODOS.
Un crecimiento económico inclusivo y sostenido puede impulsar el progreso, crear
empleos decentes para todos y mejorar los estándares de vida.
Incluso antes del brote de la COVID-19, era probable que uno de cada cinco países (en
donde habitan miles de millones de personas que viven en situación de pobreza)
vieran sus ingresos per cápita estancarse o reducirse en 2020. A día de hoy, las
perturbaciones económicas y financieras derivadas de la COVID-19 (como las
alteraciones en la producción industrial, la caída de los precios de los productos
básicos, la volatilidad del mercado financiero y el aumento de la inseguridad) están
desbaratando el ya de por sí tibio crecimiento económico y empeorando los riesgos
acentuados de otros factores.
CONSTRUIR INFRAESTRUCTURAS RESILIENTES, PROMOVER LA INDUSTRIALIZACIÓN
SOSTENIBLE Y FOMENTAR LA INNOVACIÓN
La industrialización inclusiva y sostenible, junto con la innovación y la infraestructura,
pueden dar rienda suelta a las fuerzas económicas dinámicas y competitivas que
generan el empleo y los ingresos. Estas desempeñan un papel clave a la hora de
introducir y promover nuevas tecnologías, facilitar el comercio internacional y permitir
el uso eficiente de los recursos.
Sin embargo, todavía queda un largo camino que recorrer para que el mundo pueda
aprovechar al máximo este potencial. En especial, los países menos desarrollados
necesitan acelerar el desarrollo de sus sectores manufactureros si desean conseguir la
meta de 2030 y aumentar la inversión en investigación e innovación científicas.
El crecimiento del sector manufacturero a nivel mundial ha ido disminuyendo
constantemente, incluso antes del brote de la pandemia de la COVID-19. La pandemia
está afectando gravemente a las industrias manufactureras y está provocando
alteraciones en las cadenas de valor mundiales y en el suministro de productos.
La innovación y el progreso tecnológico son claves para descubrir soluciones duraderas
para los desafíos económicos y medioambientales, como el aumento de la eficiencia
energética y de recursos. A nivel mundial, la inversión en investigación y desarrollo
(I+D), como porcentaje del PIB, aumentó de un 1,5 % en el 2000 a un 1,7 % en el 2015,
y continuó casi en el mismo nivel en el 2017. Sin embargo, en las regiones en
desarrollo fue inferior al 1 %.
REDUCIR LA DESIGUALDAD EN Y ENTRE LOS PAÍSES
Reducir las desigualdades y garantizar que nadie se queda atrás forma parte integral
de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La desigualdad dentro de los países y entre estos es un continuo motivo de
preocupación. A pesar de la existencia de algunos indicios positivos hacia la reducción
de la desigualdad en algunas dimensiones, como la reducción de la desigualdad de
ingresos en algunos países y el estatus comercial preferente que beneficia a los países
de bajos ingresos, la desigualdad aún continúa.
La COVID-19 ha intensificado las desigualdades existentes y ha afectado más que nadie
a los pobres y las comunidades más vulnerables. Ha sacado a la luz las desigualdades
económicas y las frágiles redes de seguridad social que hacen que las comunidades
vulnerables tengan que sufrir las consecuencias de la crisis. Al mismo tiempo, las
desigualdades sociales, políticas y económicas han amplificado los efectos de la
pandemia.
LOGRAR QUE LAS CIUDADES SEAN MÁS INCLUSIVAS, SEGURAS, RESILIENTES Y
SOSTENIBLES
El mundo cada vez está más urbanizado. Desde 2007, más de la mitad de la población
mundial ha estado viviendo en ciudades, y se espera que dicha cantidad aumente
hasta el 60 % para 2030.
Las ciudades y las áreas metropolitanas son centros neurálgicos del crecimiento
económico, ya que contribuyen al 60 % aproximadamente del PIB mundial. Sin
embargo, también representan alrededor del 70 % de las emisiones de carbono
mundiales y más del 60 % del uso de recursos.
El organismo de las Naciones Unidas para los alimentos, la FAO, advirtió de que el
hambre y las muertes podrían aumentar de manera significativa en las zonas urbanas
que no cuentan con medidas para garantizar que los residentes pobres y vulnerables
tengan acceso a alimentos.
GARANTIZAR MODALIDADES DE CONSUMO Y PRODUCCIÓN SOSTENIBLES
El consumo y la producción mundiales (fuerzas impulsoras de la economía mundial)
dependen del uso del medio ambiente natural y de los recursos de una manera que
continúa teniendo efectos destructivos sobre el planeta.
El progreso económico y social conseguido durante el último siglo ha estado
acompañado de una degradación medioambiental que está poniendo en peligro los
mismos sistemas de los que depende nuestro desarrollo futuro (y ciertamente, nuestra
supervivencia).
La pandemia de la COVID-19 ofrece a los países la oportunidad de elaborar planes de
recuperación que reviertan las tendencias actuales y cambien nuestros patrones de
consumo y producción hacia un futuro más sostenible.
El consumo y la producción sostenibles consisten en hacer más y mejor con menos.
También se trata de desvincular el crecimiento económico de la degradación
medioambiental, aumentar la eficiencia de recursos y promover estilos de vida
sostenibles. El consumo y la producción sostenibles también pueden contribuir de
manera sustancial a la mitigación de la pobreza y a la transición hacia economías
verdes y con bajas emisiones de carbono.
ADOPTAR MEDIDAS URGENTES PARA COMBATIR EL CAMBIO CLIMÁTICO Y SUS
EFECTOS
El 2019 fue el segundo año más caluroso de todos los tiempos y marcó el final de la
década más calurosa (2010-2019) que se haya registrado jamás. Los niveles de dióxido
de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero en la atmósfera aumentaron
hasta niveles récord en 2019.
El cambio climático está afectando a todos los países de todos los continentes. Está
alterando las economías nacionales y afectando a distintas vidas. Los sistemas
meteorológicos están cambiando, los niveles del mar están subiendo y los fenómenos
meteorológicos son cada vez más extremos.
Es necesario tomar medidas urgentes para abordar tanto la pandemia como la
emergencia climática con el fin de salvar vidas y medios de subsistencia.
El Acuerdo de París, aprobado en 2015, aspira a reforzar la respuesta mundial a la
amenaza del cambio climático manteniendo el aumento global de la temperatura
durante este siglo muy por debajo de 2 grados Celsius con respecto a los niveles
preindustriales. El acuerdo también aspira a reforzar la capacidad de los países para
lidiar con los efectos del cambio climático mediante flujos financieros apropiados, un
nuevo marco tecnológico y un marco de desarrollo de la capacidad mejorado.
CONSERVAR Y UTILIZAR SOSTENIBLEMENTE LOS OCÉANOS, LOS MARES Y LOS
RECURSOS MARINOS
El océano impulsa los sistemas mundiales que hacen de la Tierra un lugar habitable
para el ser humano. Nuestra lluvia, el agua potable, el tiempo, el clima, los litorales,
gran parte de nuestra comida e incluso el oxígeno del aire que respiramos los
proporciona y regula el mar. Una gestión cuidadosa de este recurso mundial esencial
es una característica clave de un futuro sostenible. No obstante, en la actualidad,
existe un deterioro continuo de las aguas costeras debido a la contaminación y a la
acidificación de los océanos que está teniendo un efecto adverso sobre el
funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad. Asimismo, también está
teniendo un impacto perjudicial sobre las pesquerías de pequeña escala.
Proteger nuestros océanos debe seguir siendo una prioridad. La biodiversidad marina
es vital para la salud de las personas y de nuestro planeta. Las áreas marinas
protegidas se deben gestionar de manera efectiva, al igual que sus recursos, y se
deben poner en marcha reglamentos que reduzcan la sobrepesca, la contaminación
marina y la acidificación de los océanos.
GESTIONAR SOSTENIBLEMENTE LOS BOSQUES, LUCHAR CONTRA LA DESERTIFICACIÓN,
DETENER E INVERTIR LA DEGRADACIÓN DE LAS TIERRAS, DETENER LA PÉRDIDA DE
BIODIVERSIDAD
En 2016, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó
de que un aumento mundial de las epidemias zoonóticas era motivo de preocupación.
En concreto, señaló que el 75 % de todas las enfermedades infecciosas nuevas en
humanos son zoonóticas y que dichas enfermedades están estrechamente
relacionadas con la salud de los ecosistemas.
«Con la COVID-19, el planeta ha enviado su mayor alerta hasta la fecha indicando que
la humanidad debe cambiar», ha explicado la directora ejecutiva del PNUMA, Inger
Andersen.
En Trabajar con el medio ambiente para proteger a las personas, el PNUMA detalla
cómo «reconstruir mejor», mediante una base científica más sólida, políticas que
contribuyan a un planeta más sano y más inversiones verdes.
Para prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas de todo el mundo,
las Naciones Unidas han declarado la Década para la Restauración de los Ecosistemas
(2021-2030). Esta respuesta coordinada a nivel mundial ante la pérdida y degradación
de los hábitats se centrará en desarrollar la voluntad y la capacidad políticas para
restaurar la relación de los seres humanos con la naturaleza. Asimismo, se trata de una
respuesta directa al aviso de la ciencia, tal y como se expresa en el Informe especial
sobre cambio climático y tierra del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el
Cambio Climático, a las decisiones adoptadas por todos los Estados Miembros de las
Naciones Unidas en las convenciones de Río sobre cambio climático y biodiversidad y a
la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación.
PROMOVER SOCIEDADES JUSTAS, PACÍFICAS E INCLUSIVAS
Los conflictos, la inseguridad, las instituciones débiles y el acceso limitado a la justicia
continúan suponiendo una grave amenaza para el desarrollo sostenible.
El número de personas que huyen de las guerras, las persecuciones y los conflictos
superó los 70 millones en 2018, la cifra más alta registrada por la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en casi 70 años.
REVITALIZAR LA ALIANZA MUNDIAL PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE.
Los ODS solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación.
Para que un programa de desarrollo se cumpla satisfactoriamente, es necesario
establecer asociaciones inclusivas (a nivel mundial, regional, nacional y local) sobre
principios y valores, así como sobre una visión y unos objetivos compartidos que se
centren primero en las personas y el planeta.
4.¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LOS ODS PARA LA COMUNIDAD INTERNACIONAL?
En cuanto a la importancia los ODS buscan garantizar un desarrollo que satisfaga las
necesidades actuales sin repercutir e impactar en el de las futuras generaciones.
5. ¿QUE ES EL DESARROLLO SOSTENIBLE?
R// La sostenibilidad es el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
comprender la capacidad de las futura generaciones, garantizando el equilibrio entre
el conocimiento económico, el cuidado del medio ambiente, y el bienestar social.
Como una nueva hoja de ruta para lograr un desarrollo sostenible, naciones unidas
aprobó la agenda 2030 que contiene los objetivos de desarrollo sostenible, una serie
de metas comunes para proteger el planeta y garantizar el bienestar de todas las
personas. estas metas comunes necesitan la aplicación activa de las personas,
empresas, las administraciones y los países de todo el mundo.
6. ¿QUE ES LA SEGURIDAD ALIMENTARIA?
R// Es la situación en que todas las personas en todo momento tienen acceso físico y
económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades
alimentarias para desarrollar una vida saludable con características culturales y
regionales propias, ya que apunta a fortalecer la producción local, para llegar a una
alimentación que sea saludable y nutritiva y abarque a toda la población.
7 ¿QUE ES LA IGUALDAD DE GENERO?
R/= La igualdad de género, para UNICEF, significa que mujeres, hombres, niñas y niños
deban gozar, por igual, de los mismos derechos, recursos, oportunidades y
protecciones.
La realidad sigue evidenciando que niñas, adolescentes y mujeres en su diversidad
enfrentan aún hoy mayores desventajas por razón de su género. Las desigualdades
históricas que han enfrentado las mujeres en este sentido siguen teniendo impactos
intergeneracionales que alcanzan a la niñez actual.
8¿QUE ES EL ENFOQUE DE GENERO?
R/= El enfoque de género considera las diferentes oportunidades que tienen los
hombres y las mujeres, las interrelaciones existentes entre ellos y los distintos papeles
que socialmente se les asignan. Todas estas cuestiones influyen en el logro de las
metas, las políticas y los planes de los organismos nacionales e internacionales y por lo
tanto, repercuten en el proceso de desarrollo de la sociedad. Género se relaciona con
todos los aspectos de la vida económica y social, cotidiana y privada de los individuos y
determina características y funciones dependiendo del sexo o de la percepción que la
sociedad tiene de él.
9¿QUE SON LAS POBLACIONES VULNERABLES?
R= Estas poblaciones vulnerables son de mucha importancia por todo el aparato
gubernamental ya que se entiende que incluye a grupos de riesgo, niños, ancianos,
mujeres en estado de gestación, discapacitados, pacientes de enfermedades crónicas,
infecciosas, etc. Las formas que puede adoptar la vulnerabilidad son muy diversas y, a
razón de los problemas económicos, también multiformes, que proliferan en la
actualidad, van en aumento.
Los factores que dan origen a la desigualdad pueden ser de orden histórico,
económico, cultural, político y biológico (agentes cognitivos, físicos, sensoriales, de la
comunicación, emocionales y psicosociales).
La vulnerabilidad se refiere específicamente a poblaciones que presentan las
siguientes condiciones:
Institucionales:
• Poca o nula presencia del o en el Estado o acceso a los servicios que éste debe
prestar.
• Carencia de un desarrollo institucional a nivel local y regional que atienda las
necesidades básicas de las poblaciones.
Salud
Problemas graves de seguridad alimentaria.
Problemas de desnutrición y anemia.
Altos índices de mortalidad, que afectan especialmente a niños y niñas, mujeres y
ancianos.
Culturales
• Situación de discriminación o riesgo de extinción no sólo en términos biológicos sino
sociales y culturales, como poblaciones y como individuos.
Educativos
• Bajos índices de escolaridad y de eficiencia interna.
• Dificultades frente a los procesos de aprendizaje.
10. ¿QUE EL TRATO DIFERENCIADO?
R= Es aquel que se realiza hacia una persona o un grupo de personas que generan el
menoscabo de sus derechos y este acto no se encuentra fundado en un motivo o razón
prohibida por el derecho o la acción y como tal no puede ser mencionada dicha acción
como discriminatoria.
podemos decir que no todo trato diferenciado es discriminación, para que lo fuera
deben ocurrir tres circunstancias especiales:
1) Que el trato sea desigual hacia la persona o grupo de personas;
2) Que dicho trato diferenciado tenga relación directa con alguna de las prohibiciones
constitucionales antes precisadas, como: de origen étnico o racial, religión, etcétera
3) Que los objetivos de los actos discriminatorios impliquen el desconocimiento o
incumplimiento de los derechos fundamentales como: el derecho a la igualdad, al
desarrollo, a la salud, al trabajo, etcétera.