Antecedentes de la teoría de la evolución
La preocupación del ser humano para explicarse la existencia de tantos y tantos seres vivos
diferentes unos de otros, estuvo presente en su mente desde los inicios de la historia.
Uno, de los primeros personajes que intentó resolver esa incógnita fue Aristóteles. Él pensaba que
los seres vivos no cambian durante el transcurso del tiempo, sino que siempre habían existido tal y
como se conocen actualmente. Durante mucho tiempo, la preocupación por el origen y evolución
de las especies quedó en el olvido.
Las primeras ideas: el fijismo
A la historia que intenta explicar el origen del mundo, del ser humano y de las otras especies se le
conoce como mito de la creación. Cada cultura tiene uno distinto, pero coinciden en sostener que
todas las formas de vida fueron creadas.
La teoría aceptada por varios siglos era la del creacionismo, apoyada por el cristianismo y otras
religiones. Este pensamiento se basa en actos de creación divina para explicar el origen de la vida y
de todas las especies.
Desde el tiempo de Linneo existía la idea de que la variedad de organismos existentes se
conservaba sin cambios y que sus características estaban tal y como Dios se las había dado en la
creación. Aunque Linneo aceptaba que las especies hubieran cambiado ligeramente y que existían
pequeñas diferencias entre los individuos.
A este conjunto de ideas, que sugieren que los organismos no cambian en el tiempo, se le llama
fijismo.
Gran parte del mundo científico e intelectual apoyaba este pensamiento, pero no pasó mucho
tiempo sin que aparecieran algunos oponentes a esta suposición. Las nuevas corrientes tratarían
de borrar la idea de un mundo estático y fijo; los científicos, aunque no rechazaban la existencia de
un ser supremo, no podían explicarse, por ejemplo, la presencia de fósiles encontrados en
distintas regiones del mundo, pues se daban cuenta de que esos rastros eran de organismos
diferentes a cualesquiera de los conocidos en su época.
Los naturalistas habían realizado una gran cantidad de expediciones en tierras desconocidas, en
las que encontraron ejemplares de plantas y animales que consideraban exóticas. Este avance
propició múltiples interrogantes a los pensadores científicos de la época, dando como resultado la
aparición simultánea de propuestas encaminadas a resolver estas inquietudes.
Entre los científicos que expusieron algunas ideas, destaca Erasmus Darwin, abuelo de Charles
Darwin, quien propuso que las especies habían cambiado a lo largo del tiempo como consecuencia
de los cambios climáticos y ambientales.
Sería imposible siquiera listar a todas las personas que de alguna manera contribuyeron a
construir la teoría de la evolución, pero a continuación se menciona a quienes tuvieron una mayor
influencia en Darwin.
Uno de los primeros naturalistas en proponer la idea de que los seres vivos cambian fue el
francés Georges Louis Leclerc, Conde de Buffon (1707 – 1788). En su libro Historia Natural - 1749-
escribió acerca de las similitudes entre los simios y los seres humanos, y sugirió incluso que habían
tenido un antepasado común.
A fines del siglo XVIII ya se habían descubierto muchos fósiles, lo que contradecía la idea –
sostenida por la Iglesia- de un mundo sin cambios, es decir, que Dios había creado a los seres vivos
tal cual eran entonces.
Buffon fue el primero en tocar formalmente el tema de la evolución, y a pesar de lo acertado de
sus ideas, no daba explicaciones o sugerencias de cómo habían ocurrido estos procesos.
Al francés George Cuvier (1769 – 1832) se le atribuye el desarrollo de la paleontología como
ciencia; él fue el primero en apreciar que en las capas más profundas había fósiles de especies
menos parecidas a las actuales (más antiguos), y que en otras habías fósiles de nuevas especies y
ahí no se encontraban los de las anteriores, de lo que concluyó que las especies pueden
extinguirse.
Cuvier retomó ideas de Buffon, pero propuso una hipótesis llamada “catastrofismo”, de
acuerdo con la cual en la Tierra se habían presentado cataclismos que destruyeron a los seres
vivos presentes en el momento de ese fenómeno, los cuales eran sustituidos por otros mediante
nuevos actos de creación y por aquellos que sobrevivían a la catástrofe. De esta manera explicaba
la presencia de fósiles de animales ya extintos -1796-.
Hoy se reconoce que el francés Jean Baptiste Lamarck (1744 – 1829) fue el primer naturalista
en proponer (1809) una teoría completa y coherente para explicar que los organismos cambian
para adaptarse a su ambiente. Él sabía de los fósiles, y en su trabajo de clasificar invertebrados
quedó sorprendido por las similitudes entre ellos; esto le hizo pensar que cuando cambian las
condiciones del ambiente, los organismos modifican su conducta para sobrevivir.
El pensamiento lamarckiano sugería que los seres vivos cambian a través del tiempo, y que esos
cambios se deben a la capacidad de los propios organismos de reaccionar ante el medio, alterando
con ello sus hábitos y costumbres; como consecuencia de esas nuevas actitudes los organismos
podrían usar o desusar ciertos órganos haciéndolos más fuertes y complejos o por el contrario
provocar su desaparición.
Lamarck opinaba que esos caracteres adquiridos por un individuo durante su vida eran
transmitidos a sus descendientes, además, eran los responsables de la evolución de los
organismos. Por ejemplo, si para alimentarse una jirafa con frecuencia alarga su cuello, éste le
crece y hereda esa característica a sus hijos, también planteó que se encogen los órganos que un
ser vivo no utiliza.
En el libro Filosofía Zoológica, expuso sus ideas del cambio de las especies en el tiempo, aunque
él pensaba que cada vez aumentaba su complejidad hasta que alcanzaba un nivel de “perfección”.
Charles Lyell (1797 – 1875) era el geólogo inglés más reconocido de la época de Darwin y autor de
Principios de geología (1830 – 1833). En el libro argumentaba que procesos geológicos graduales y
sutiles (como la acción lenta y constante del viento y del agua) después de largos periodos de
tiempo habían dado forma a la superficie de la Tierra; En este lapso, no era difícil que las especies
hubieran sufrido cambios de una generación a otra.
En el Ensayo sobre la población (1798) de Thomas Malthus (1766 – 1834), un economista inglés,
éste afirmó que las poblaciones humanas crecen más rápido que los recursos y cuando crecen
demasiado, ocurren hambrunas y epidemias en las que mueren los más débiles.
Charles Darwin (1809 – 1882), basándose en las ideas de otros pensadores contemporáneos,
interpretó el material que colectó en su viaje alrededor del mundo y propuso la explicación de la
evolución por medio de la selección natural -1859-.
Su teoría es vigente y se ha complementado con aportaciones científicas más recientes que
explican satisfactoriamente los casos documentados de la evolución.