Nombre del Instituto: Instituto Superior de Formación Docente “Profesor Agustín
Gómez”
Carrera: Profesorado de Educación Primaria
Espacio Curricular: Lectura y Escritura Académica
Docente: Gabriela Villazanti
Curso: 1er Año
Equipo de Estudiantes
Apellidos y Nombres: Solís Gisela y Videla Melani
¿Qué son los sentidos?
Los sentidos son los medios por los que el cuerpo humano recibe información de su
entorno y la procesa para interpretar lo que está a su alrededor. Esto lo hace a través de
órganos especiales u órganos sensoriales que transforman los estímulos externos en
señales eléctricas que son enviadas al cerebro para su procesamiento y posterior
interpretación.
Los cinco sentidos principales son la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. Cada
uno de estos cumple una función específica fundamental para nuestra supervivencia y
para nuestra capacidad de interactuar con el mundo que nos rodea.
Existen otros sentidos menos conocidos como el sentido de la propiocepción, el
equilibrio, y la percepción del dolor y la temperatura. Ellos también son importantes
para poder relacionarnos con nuestro entorno y nuestro propio cuerpo. Por ejemplo, la
propiocepción nos permite saber dónde se encuentra nuestra mano sin tener que mirarla,
el equilibrio nos permite balancearnos sin caernos y la nocicepción nos ayuda a detectar
estímulos dañinos para el cuerpo.
Todos los sentidos se caracterizan por tener ciertos elementos en común. Empiezan con
un estímulo que actúa sobre un receptor. Este receptor convierte el estímulo en una
señal que es enviada a través de los nervios hasta el sistema nervioso central, donde se
produce la interpretación.
EL SENTIDO DE LA VISTA
La vista o visión es el sentido que se encarga de captar la luz del exterior, nos permite
captar imágenes de muchas de las cosas que nos rodean y conocer sus formas, tamaños
y colores. También nos sirve para orientar nuestros movimientos hacia lugares
concretos. Sus órganos receptores son los ojos.
Cómo funciona el sentido de la vista:
Para que los ojos vean un objeto, este debe estar iluminado. Los rayos de luz sen
reflejan en él y atraviesan varias partes del ojo: entran por la córnea, pasan por la
pupila y llegan al cristalino, donde se refractan, es decir se desvían; por eso, al llegar a
la retina se forma una imagen invertida del objeto. En forma de impulsos nerviosos, esta
va por el nervio óptico hasta el cerebro, donde se endereza. La retina está formada por
células que intervienen en la formación de imágenes; son los conos, que captan los
colores, y los bastones, sensibles a los cambios de intensidad luminosa. Además, en la
retina hay células con un pigmento oscuro: la melanina. Esta absorbe parte de la luz
para impedir que se refleje en el interior del ojo y dificulte la visión.
EL GUSTO Y EL OLFATO
EL gusto y olfato están muy relacionados entre sí, a tal punto que a veces reconocemos
el sabor de un alimento con solo olerlo.
El órgano principal del sentido del gusto es la lengua, donde se encuentran los
receptores que captan los estímulos químicos de la comida.
La lengua, es un músculo cuya cara superior está recubierta por una piel áspera que
contiene miles de papilas gustativas, pequeños abultamientos con células nerviosas.
Estas toman contacto con las sustancias químicas que entran en la boca y envían señales
al cerebro, que las interpreta como sabores.
Es así como el sentido del gusto nos permite distinguir entre diferentes sabores: salado,
dulce, ácido y amargo; estos se perciben en diferentes lugares de la lengua.
El sentido del olfato es aquel que nos permite percibir y distinguir los olores. Es uno
de los cinco sentidos que poseemos los seres humanos y un gran número de animales.
El órgano principal del sentido del olfato para el ser humano es la nariz, en su
interior se encuentra la cavidad nasal que está cubierta por numerosas células olfativas
de la membrana pituitaria (tejidos húmedos y delicados que recubren las cavidades
nasales y la parte superior de la garganta, incluyendo la faringe). Ellas captan las
partículas que lleva el aire e informan al cerebro, que identifica los aromas.
El olfato varía en función de la especie animal. A diferencia de los seres humanos, hay
especies que poseen células sensoriales en las antenas o cerca de la boca, como es el
caso de los insectos. Sumado a esto, varios animales poseen un sentido olfativo más
desarrollado que nosotros, como los perros, osos o tiburones.
EL SENTIDO DEL TACTO
El tacto es el sentido que nos permite reconocer las formas, las texturas y la temperatura
los objetos, aún en la oscuridad. En los humanos está mejor desarrollado en las manos y
es la principal herramienta de muchos profesionales, como los cirujanos, los músicos y
los artesanos.
El órgano del tacto es la piel, la membrana que envuelve el cuerpo en su totalidad. En la
piel se encuentran las terminaciones nerviosas destinadas a recoger los estímulos
táctiles. Estos estímulos pueden ser una caricia, el roce de un objeto, las vibraciones,
entre otros.
El tacto se caracteriza por ser el más extenso de los sentidos, ya que no se concentra en
una única región del cuerpo. Se desarrolla muy temprano en el embrión humano, antes
que el resto de los sentidos. Además, es un sentido mecánico, es decir, depende del
contacto directo con la piel.
¿Cómo funciona este sentido?
La piel recibe el estímulo táctil o nocivo que activa
los receptores correspondientes. De allí el impulso
nervioso pasa por la médula espinal hasta llegar al
cerebro.
El sentido del tacto, como los otros sentidos, depende
del Sistema Nervioso Central para procesar la
información. Para esto, existen diferentes tipos de
receptores que se comunican con el cerebro a través de
las redes nerviosas. Los receptores del tacto de la
superficie de la piel reciben el estímulo mecánico del
exterior.
Cada tipo de receptor resulta muy sensible a una clase de estímulo sensitivo para el que
está diseñado. Estos receptores transforman el estímulo externo en una señal eléctrica
interna o impulso nervioso, que viaja por los nervios sensoriales periféricos hasta la
médula espinal.
Desde la médula espinal el impulso nervioso continúa hasta los centros cerebrales,
donde se procesa la información y se determina el tipo de sensación que recibimos. Por
eso, las personas que tienen problemas en la médula espinal pierden las sensaciones
táctiles, dependiendo de la zona afectada.
SENTIDO DEL OÍDO
El sentido del oído o audición nos permite oír, esto es, percibir los sonidos, las voces y
ruidos a nuestro alrededor. Es uno de los sentidos más importantes para la comunicación
y alertarnos de algún peligro.
El órgano encargado de la audición es la oreja. Este
se divide en tres partes: el oído externo, el oído medio y
el oído interno.
El oído externo está compuesto por la oreja y el canal
auditivo. La oreja capta las ondas sonoras del ambiente
que pasan por el canal auditivo hasta el tímpano, una
membrana fina que funcionan como un tambor. El oído
medio está compuesto por tres huesecillos que
amplifican la señal del sonido. El oído interno es el
que conecta con el nervio, que envía el mensaje
eléctrico al lóbulo temporal del cerebro.
Cómo funciona el sentido del oído
Las ondas sonoras hacen que el tímpano vibre, transmitiendo estas vibraciones a los
huesecillos del oído medio y luego al oído interno. De allí pasa a la corteza auditiva en
el cerebro donde se interpreta el sonido.
El sentido del oído es complejo. Las ondas sonoras que son captadas por la oreja y
enviada al tímpano a través del canal auditivo, se transforman en vibraciones mecánicas
en el tímpano y los huesecillos del oído medio. Luego, dentro de la cóclea se forman
ondas en el fluido interno que activan los receptores auditivos de las células ciliadas.
Estas envían señales eléctricas por medio del nervio coclear hasta el centro auditivo en
el cerebro.