Unidad N°1 Identidad y Memoria 2°año 2024
Unidad N°1 Identidad y Memoria 2°año 2024
En esta unidad se trabajará con distintos materiales: relatos, canciones, poemas, películas
para reflexionar sobre las formas de representar la memoria social en los años de violencia
política y dictadura cívico-militar y la necesidad de construir identidades sin exclusiones.
OBJETIVOS:
-Reflexionar desde la literatura y los textos audiovisuales sobre las formas de representar
la violencia política, y las formas que adopta la ficción para hablar de aquello que se
censura.
-Entender la memoria no sólo como lo que ha tenido lugar, sino también como los sueños
incumplidos del pasado. (Paul Ricouer
-Reconocer y aplicar las distintas técnicas narrativas para analizar los textos literarios y
audiovisuales.
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6)Cruzar la noche. Alicia Barberis (novela)
Sobre Abuelas:
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espejo-179
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sobre-los-desaparecidos-de-argentina/
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TUMBAS SIN DESCANSO
Esta imagen siempre me resultó enigmática. Retrata una marcha de familiares y amigos
de personas desaparecidas, y el indicio de su existencia es una foto (acompañada por sus
datos identitarios). Como ocurre con el teatro dentro del teatro, la puesta en abismo
implica una reflexión epistemológica sobre el tipo de conocimiento que aporta el propio
arte, en este caso las imágenes. Una pregunta que surge es ¿Qué nos dicen las imágenes
sobre las personas cuando es lo único que queda de ellas? ¿Qué diferencias podemos
establecer entre la primera y la segunda foto? ¿Una es más verdadera que la otra? ¿Qué
vínculo guarda la imagen con el cuerpo? ¿Si la imagen no es un cuerpo, qué es? ¿La
imagen recupera lo perdido?
Las imágenes de las personas desaparecidas dan cuenta de una ausencia, como si el
soporte visual puesto en primer plano tuviera la fuerza de lo indubitable y al mismo
tiempo un reclamo que permita transitar de las imágenes a los cuerpos. La misma
definición de desaparecido (identidades sin cuerpo) pone en escena una escisión, un
desgarramiento. Podríamos decir, de las identidades sin cuerpo a las imágenes sin
cuerpo. Ese primer plano pareciera desdibujar a las personas que sostienen los carteles,
aunque su existencia es aquello que permite visibilizar las ausencias. Parte de su cuerpo es
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visible, pero cuando se llega a la altura de sus rostros, ellos están cubiertos por las fotos.
Identidades que no logran encontrarse. Por un lado cuerpos con rostros ajenos
(identidades que dejan sus rostros propios y ponen en primer lugar la búsqueda) y por
otro, imágenes que añoran un cuerpo, que vagan en búsqueda de reposo.
Benjamin planteaba el fin del aura como un camino posible hacia la politicidad de las
imágenes. En este caso hay varios elementos del principio constructivo de la imagen que
la ponen en tensión con un uso instrumental o exclusivamente estético. Por un lado la
cuestión del oxímoron (escándalo lógico). Se llega a leer en una de las pancartas
“Aparición con vida”. Este deseo imposible fue sostenido varios años, quizás alimentado
por la imposibilidad de creer en ese horror mayúsculo, y tal vez por la ausencia de datos
ciertos. También permite ubicarla temporalmente, ya que hasta los años 90 esa frase era
frecuente en las marchas por memoria, verdad y justicia. Por otro lado, decíamos la
función que cumple el agua en la foto. Las imágenes de los desaparecidos aluden a una
dialéctica sin resolución. Por un lado, parecen flotar en el agua (las bases de las pancartas
están en varios casos sumergidas en ella), pero sin ser absorbidas completamente por el
agua (no podemos obviar la alusión a los vuelos de la muerte). Por otro lado, tampoco
están en cielo (la foto no habla sólo de memoria, sino de un reclamo por la restitución de
los cuerpos arrebatados). En este caso, el reclamo está vinculado con la posibilidad o no
de hacer el duelo. Es decir, no están en la tierra ni en el cielo. No tienen un lugar para ser
recordados. Este no lugar es otra manera de politización de las imágenes, que alude a
otro elemento que es la apelación a un fuera de cuadro. Las imágenes de los
desaparecidos miran al espectador, tal vez en busca de respuestas, en busca de una
acción que los saque de ese lugar. La relacionaba con el final de la película “Crónica de un
niño solo” de Leonardo Favio, cuando el protagonista que ha sufrido distintos maltratos,
abusos y abandonos, es detenido por un policía y Piolín mira a la cámara como un pedido
desesperado, como un grito callado. Esos ojos sostienen una mirada profunda que
traspasa la cámara y busca respuestas en la sociedad. La figura del desaparecido, es otro
oxímoron, ya que se nombra la ausencia. Didi Huberman se refería a las imágenes pese a
todo y la pregunta sobre cómo representar lo irrepresentable y la distancia que se puede
producir entre el horror y la representación del horror. Hablaba del registro de imágenes
como intentos desesperados por parte de los detenidos en los campos de concentración
nazis para que ese horror no fuera olvidado. También cuestionaba Huberman el concepto
de lo inimaginable vinculado con el horror de los campos, como una forma de escindirlo
de parte de lo humano. Por eso, esa frase tan cierta: “Para saber, hay que imaginarse”. El
conocimiento no sólo está anclado en las fuentes, en los registros, sino en la necesidad de
cubrir los vacíos, de imaginar las zonas más oscuras del ser humano
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Introducción:
Esta unidad se centra en el abordaje de la identidad desde una doble perspectiva: por un
lado, su abordaje desde distintas disciplinas como un concepto complejo, con perspectivas
desde la filosofía hasta el psicoanálisis. Algunas se refieren a la identidad como un
concepto esencialista, definido de una vez y para siempre, buscando encontrar una
coherencia absoluta entre ciertos rasgos identitarios y la persona humana. La piensan
como algo natural e inmutable. Otros lo piensan como un concepto histórico, cambiante,
en el cual la experiencia individual y social va moldeando la identidad. Una frase lo podría
resumir: “Somos más hijos de nuestra época que de nuestros padres”.
En esta unidad veremos cómo la identidad se verá afectada por la violencia política de la
última dictadura cívico-militar, negándola, o fragmentándola a través de tres formas: la
figura del desaparecido (identidades sin cuerpo), los NN (cuerpos sin identidad) y el robo y
apropiación de bebés.
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como si fuera un cuento fantástico...
Timothy Orwell era un muchacho de trece años parecidos a los de cualquier otro
muchacho. Vivía con sus padres; Cecil su hermana veinteañera y sus tíos Wanda y Oliver,
en una casona de los suburbios de Maladonny.
Iba a la escuela; durante los fines de semana practicaba rugby en un club próximo a su
domicilio y tocaba el saxo toda vez que podía, especialmente en los cumpleaños de sus
amigos.
Ah, también le encantaba jugar inacabables partidas de ajedrez con Allyson, una de sus
compañeras de curso, aunque habitualmente ella le ganara. ¡Es que a Timothy le resultaba
dificilísimo concentrarse en el juego, silenciosamente enamorado como estaba de esa
jovencita!
Como verás, nada sorprendente hasta este punto de mi relato.
Pero continúa. Lamentablemente, continúa.
Una tarde a la salida de la escuela y durante la caminata hacia su casa Timothy Orwell se
cruzó con el matrimonio Brown, viejos vecinos de Maladonny.
Los vecinos no respondieron al cordial saludo de Timothy. Se limitaron a mirarlo como si
fuera la primera vez en sus vidas que veían al hijo menor de los Orwell y siguieron su
andar, sin prestarle demasiada atención.
—Raro pensó Tim, pero no le dio demasiada importancia.
—Si algún vecino no responde a tu saludo, no supongas que te tiene ojeriza le había dicho
su madre, una vez. Seguramente, se debe a que está muy encerrado en sus propios
pensamientos. No hay que preocuparse por eso. Vaya a saberse qué problema puede
estar distrayéndolo...
Por lo que Tim conocía con respecto a los Brown, los viejos esposos tenían bastantes
problemas. De salud, de soledad, económicos...
El muchacho prosiguió su marcha.
Unos minutos después, la señora Farrell con sus dos hijos se le aparecía en la dirección
contraria. Varios metros detrás, las hermanas O'Hara y atravesando la calle como si fuera
a su encuentro el pastor Johnson.
Generalmente, Tim se encontraba por casualidad con aquellos vecinos cuando volvía de la
escuela y coincidía con ellos en el horario de su caminata: la señora Farrell llevaba a sus
hijos a coro; las hermanas O'Hara hacían las compras y para el pastor Johnson era la hora
de reunión diaria con un grupo de feligreses.
—Buenas tardes, señora.
—Buenas tardes, señoritas.
—Buenas tardes, reverendo.
Tim saludó a todos como de costumbre, a medida que se los iba cruzando en la vereda.
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El muchacho empezó a inquietarse cuando tras haber saludado al pastor Johnson éste
tampoco demostró reconocerlo, lo mismo que los demás momentos antes.
Tim se dio vuelta y después de contemplarlo unos instantes, desconcertado le corrió
detrás, llamándolo.
—¡Pastor Johnson! ¡Pastor Johnson!
El pastor se detuvo y se volvió hacia Timothy. Fue con un movimiento de cejas como
contestó el llamado, al arquearlas. Con esa manera muda con que a veces se pregunta al
otro:
—¿Qué desea?
Tim se le acercó, de sonrisa y mano extendida. El hombre se la estrechó y le dijo:
—Bien, gracias a la pregunta del muchacho acerca de qué tal estaba, pero mirándolo
como a un extraño del que no se logra recordar el nombre ni el rostro siquiera. De
inmediato, lo interrogó:
—¿En qué puedo servirte?
—Pero, reverendo, ¿cómo es posible que no me reconozca? ¡Soy Timothy Orwell, de aquí,
de Malladonny! Desde chiquito que todos los domingos voy al oficio religioso con mi
familia... a su templo... y...
—Lo lamento, muchacho, pero estarás confundido. Yo jamás te vi antes en nuestro
pueblo. Y ahora... Estoy apurado, ¿eh?
El pastor controló la hora en su pequeño reloj que le colgaba de una cadena, la comparó
con la que señalaba el enorme de la torre cercana y se despidió del muchacho sin hacer
ningún otro comentario.
Tim se quedó perplejo. ¿Qué estaba sucediendo?
Nervioso, recorrió a la carrerita la cuadra que aún lo separaba de su domicilio. Estaba
ansioso por contarle a su madre todo ese episodio del desconocimiento de los demás, que
lo había tenido por involuntario protagonista. ¿Se habría desatado una epidemia de falta
de memoria en Maladonny?
Al llegar a la puerta de su casa suspiró aliviado. Enseguida, tocó el timbre.
Le extrañó no oír los ladridos de Tony y Zara a modo de bienvenida.
Pulsó nuevamente el timbre y nuevamente el silencio. Recién cuando apretó su dedo al
timbre decidido a no soltarlo hasta que alguien respondiera a su llamado, una voz le
respondió.
Era una voz femenina que Tim no conocía:
—¡Ya va! ¡Ya va! ¡Tanto timbrazo!
Rápidamente, la puerta de la casa se abrió y una mujer que Tim no había visto nunca salió
a recibirlo.
—¡No hacía falta tanto timbrazo! ¿Qué pasa, jovencito?
La puerta entreabierta permitió que parte del amplio hall de entrada quedara al
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descubierto.
Al borde del llanto, Tim observó —entonces— que ni los muebles ni los cuadros ni los
sillones ni las cortinas eran los de su casa.
—¿Quién es usted, señora? ¿Dónde está mi familia? ¿Qué sucedió? ¿Y mis perros? ¿Quién
es usted? ¿QUIÉN ES USTED?— se puso a gritar, entonces, a la par que la mujer intentaba
sujetarlo para que no entrara a la casa, enloquecido como parecía.
—¿En? ¿Qué significa este ataque? ¡Charlie! llamó entonces.
La mujer parecía muy asustada.
Enseguida, un hombre tan extraño para Tim como aquella mujer, estuvo a su lado.
En un momento, sujetó con fuerza al muchacho mientras le decía:
—Calma, tranquilo, ¿qué te está pasando?
Ante semejante griterío, algunas personas salieron de las casas linderas.
Tim reconoció a sus vecinos de siempre.
—¡Señora Molly! ¡Señor Peter! Mickey! exclamó entonces, desesperado. Esta gente...
¿Dónde está mi familia, señor Peter? ¡Ayúdeme, señora Molly, por favor!¡Mickey! ¿No te
das cuenta de que soy yo, tu amigo Timothy?
Los tres vecinos lo contemplaban con la misma extrañeza que la gente que había
encontrado viviendo en su propia casa. Desconcertados.
El señor Peter se le acercó y le informó:
—Estás en la calle Rochester 127, querido como si estuviera convencido de que el
muchacho había equivocado la dirección.
—Esta es la residencia de la familia Saxon agregó la señora Molly.
—¿De dónde llegaste? ¿De Irlanda? ¿Cuál es tu nombre? le preguntó Mickey.
Ni la señora Molly, ni su esposo ni el grandulote de su hijo admitían conocerlo.
El colmo: el perro de los vecinos se escapó del jardín y se le aproximó ladrándole y
gruñéndole. Le mostraba los dientes, circulando a su alrededor de forma amenazadora y
fue inútil que Tim tratara de acariciarlo, como solía hacerlo.
El muchacho se estremeció.
—Habrá que avisar a la policía, Charlie. Este muchacho estará extraviado.
—Y muy perturbado, lógicamente. ¿O tendrá amnesia?
—Vamos, querido, te voy a dar una taza de té bien caliente mientras llega la policía.
Y la señora que ahora ocupaba la casa de Timothy como si fuera la dueña, lo tomó de un
brazo con la intención de conducirlo al interior de la vivienda.
El muchacho volvió en sí en la sala de un hospital.
Estaba sujeto a la cama con unos cinturones especiales y una mano le acariciaba el pelo
con ternura: vestida como una enfermera, su hermana.
Tim creyó que volvería a desmayarse.
—¡Cecil! ¡Cecil! pero la garganta se le quebró. Las lágrimas no le permitieron ver casi nada
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durante un rato.
Aún seguía llorando, reconfortado por aquellas caricias cuando la joven le dijo:
—Me llamo Amy y soy tu enfermera. Yo voy a cuidarte mucho, hasta que te restablezcas,
al igual que Randolph y Melanie que también son enfermeros.
Y la tal Amy le señaló una pareja uniformada de blanco, como ella misma.
¡Oh, Dios! Esa pesadilla de ojos abiertos parecía no tener fin: ¡Eran sus tíos Wanda y Oliver
los que lo contemplaban sonrientes mientras se acercaban a su lecho, acomodaban el
suero, preparaban algunos medicamentos sobre su mesa de luz, escribían en unas
planillas...
—¡Cecil! ¡Tío! ¡Tía Wanda! ¡SoyTimothy! ¡SoyTim! ¿No me reconocen? ¿Por qué no me
reconocen? ¡Mamá! ¡Papá! ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Mamá!, ¿dónde estás? ¡Socorro!
—Doctor Bronson, doctora Caldwell, urgente a la habitación ciento uno, por favor y
Cecil/Amy pulsó una botonera y habló, en reclamo de auxilio para Tim.
—Doctor Bronson, doctora Caldwell, el paciente de la ciento uno ha tenido un nuevo
brote de locura. Urgente a la ciento uno, por favor.
Recién entonces y en mitad de sus gritos Tim advirtió que estaba internado en un
hospicio.
Timothy Orwell permaneció cuarenta años confinado en ese establecimiento de salud
mental, tiempo durante el cual fue amorosamente atendido por el doctor Bronson y la
doctora Caldwell hasta que éstos murieron.
—El doctor Bronson y la doctora Caldwell... Mi padre y mi madre... Eran mi padre y madre,
¿se da cuenta?, aunque jamás lo admitieron... Fue tortuoso... me reveló mi ocasional
compañero de viaje cuando aquel tren londinense llegaba a destino y ya nos
preparábamos para bajar.
Yo había viajado hasta allí para disfrutar de una beca de estudios en la Universidad local.
Un año de estadía en ese paraje, con todos los gastos pasos.
No había elegido el lugar; me había tocado en un sorteo que se había realizado entre
cientos de estudiantes destinados todos a distintos países, a diferentes ciudades según la
materia que deseábamos perfeccionar. La mía era "Literatura Fantástica".
—El doctor Bronson y la doctora Caldwell... Eran mis padres, ¡mis padres! ¿Puede sentir lo
que eso significaría para mí? seguía contándome mi compañero de viaje.
Me estremecí. Recién entonces comprendí todo:
—Entonces... usted es...
No tuve valor para completar la frase.
—Sí— me respondió, mientras aprestaba su equipaje—. Yo soy aquél Timothy Orwell...
Me dieron el alta porque después de cuarenta años ya muertos mis tíos, mis padres y mi
hermana y con los que durante todo este tiempo me hicieron mantener la relación de
paciente incurable, acepté la versión oficial de los hechos y no volví a insistir en que yo soy
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quien soy...
—¿Pero qué es lo que en verdad sucedió en este pueblo... y allí, en ese siniestro hospicio?
¿Cómo es posible que toda una comunidad se transforme así, de la noche a la mañana?
¿Cómo es posible tanta complicidad? ¿Y qué piensa hacer ahora? ¿Para qué regresa a este
infierno? le pregunté, alterada y desordenadamente, a medida que descendíamos en la
estación de Maladonny y el gentío nos empujaba hacia la salida.
—¿Para qué regresa a este infierno?
No escuché su respuesta, si es que la hubo. De repente, lo perdí de vista entre la multitud.
Fue entonces cuando decidí que por las dudas nunca visitaría Maladonny.
Esperé el tren siguiente sin moverme de la estación y retorné a Londres esa misma noche.
Y esa misma noche en el cuarto de mi hotel escribí la parte principal de este texto que
indudablemente irá a parar a alguna antología de cuentos fantásticos, aunque la realidad
pueda superar en espanto la más delirante de las fantasías.
Rechacé la beca.
A los dos días, retorné a mi país.
Durante el vuelo de vuelta a Buenos Aires; me entretuve jugando mentalmente con
refranes, al inventarles versiones distintas de las originales.
Mi avión ya carreteaba sobre la pista del aeropuerto de Ezeiza cuando pensé:
"Más vale infierno conocido... que infierno por conocer."
Era diciembre de 1978.
2)Explicá el título del cuento. ¿Te parece que funciona como una advertencia o un
consejo? ¿Por qué?
3)En el cuento hay un relato enmarcado. A continuación, hay una definición de relato
enmarcado. Reescribíla con tus propias palabras y luego ejemplifícalo en el cuento.
La técnica de la historia dentro de la historia consiste en incluir uno o varios relatos dentro
de una trama principal. A su vez, alguno de esos relatos puede contener otro cuento. Es
decir, la trama principal es un marco donde se alojan relatos que pueden ser únicos o
abrazar a su vez otros relatos, al igual que una matriuska o muñeca rusa contiene en su
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interior otra muñeca algo más pequeña que también albergaría otra muñequita, y así
sucesivamente. Hay muchas obras construidas mediante este recurso. Por ejemplo, Las mil
y una noches, donde Sherezade, para evitar que el sultán la decapite por la mañana, le
cuenta durante la noche una historia que interrumpe al alba y promete acabarla a la
noche siguiente. La historia de la propia Sherezade sería esa trama principal, y los relatos
que le cuenta al sultán Schariar y que interrumpe tan oportunamente serían esas
narraciones enmarcadas. Algunas de estas historias contienen, como decíamos antes,
otros relatos de la boca de otros personajes.
4)¿En qué consiste la experiencia terrorífica de Timothy Orwell? ¿Qué explicación ofrece
el narrador?
6)¿Cómo podrías clasificar este cuento: realista, fantástico, extraño, ciencia ficción,
policial? Fundamentá tu respuesta con argumentos del cuento.
7)Explicá con tus palabras el significado del refrán: “Mejor malo conocido que bueno por
conocer”. Y relaciónalo con la trama del cuento.
8)El tema de la amnesia colectiva y la pérdida de identidad es uno de los temas del
cuento. Explicá ¿Por qué? Vinculá este tema con lo ocurrido en la última dictadura militar.
a)El nombre del protagonista (alude al escritor George Orwell), b) La habitación 101 (se
refiere a la novela 1984). La habitación 101 es una habitación ficticia, dentro del también
ficticio Ministerio del Amor, ambos descritos en la novela distópica de George Orwell
1984. Es un espacio de tortura donde los sospechosos son sometidos a aquello que les
causa más terror y c) la reformulación del refrán popular “Mejor malo conocido que bueno
por conocer.”. Buscá citas textuales de cada ejemplo de intertextualidad y da una breve
explicación de cada una.
La intertextualidad es la relación que un texto (oral o escrito) mantiene con otros textos
(orales o escritos), ya sean contemporáneos o históricos; el conjunto de textos con los que
se vincula explícita o implícitamente un texto constituye un tipo especial de contexto, que
influye tanto en la producción como en la comprensión del discurso.
Los orígenes del concepto de intertextualidad deben buscarse en la obra del filólogo ruso
M. Bajtín, quien durante el segundo tercio del siglo XX publicó una serie de trabajos sobre
teoría de la literatura que en la Europa occidental no fueron conocidos hasta años después
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de su aparición. En ellos reflexiona sobre el carácter dialógico que tiene todo discurso;
según defiende, todo emisor ha sido antes receptor de otros muchos textos, que tiene en
su memoria en el momento de producir su texto, de modo que este último se basa en otros
textos anteriores. Con ellos, establece un diálogo, por lo que en un discurso no se deja oír
únicamente la voz del emisor, sino que convive una pluralidad de voces superpuestas que
entablan un diálogo entre sí, de tal forma que los enunciados dependen unos de otros.
Como ejemplos de esta dependencia mutua entre enunciados trae a colación fenómenos
como la cita, el diálogo interior, la parodia o la ironía, que suponen que en el discurso
aparezca una voz distinta de la del emisor. Esta teoría del discurso dialógico fue objeto de
reflexión por parte de un círculo de pensadores franceses a principios de los años 70, que
difundieron el concepto fuera de las fronteras de la Unión Soviética; entre ellos se cuenta J.
Kristeva, una estudiosa búlgara afincada en París, que fue quien acuñó el término de
intertextualidad en el año 1969.
9)Producción. Escribí un relato a partir de uno de los temas del cuento: la pérdida de
identidad, la marginación de aquel que es diferente, la memoria y el olvido, la violencia
política ejercida sobre los ciudadanos. El narrador puede estar en primera persona
protagonista o en tercera persona omnisciente. La extensión aproximada debe ser de una
a dos páginas. El subgénero del relato puede ser realista o fantástico.
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juegan cricket bajo la luna. (Metáfora. Secuestros clandestinos)
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía. (Antítesis.)
Los inocentes son los culpables, dice su señoría, (Antítesis. Justicia injusta)
el Rey de espadas. (Metáfora. Videla)
Recursos estilísticos
*Elipsis: omisión de una palabra o una frase, cuya ausencia se siente más presente por su
misma exclusión.
*Apóstrofe: figura retórica que consiste en interrumpir el discurso para invocar a seres
reales o imaginarios.
*Metáfora: comparación mental entre un elemento presente y otro ausente, pero que
establece algún vínculo de semejanza.
*Antítesis: oposición semántica entre dos términos. Antónimos: pueden ser generales o
creados por el propio texto.
Ejemplo: “Entre el clavel blanco y la rosa roja, su majestad escoja (es coja) Francisco de
Quevedo.
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*Animalización: figura retórica que consiste en atribuir cualidades animales a seres
humanos.
GUÍA DE LECTURA
1)¿Cuál es la elipsis que se produce en el título y que se vincula con la novela de Lewis
Carroll?
2)En la primera estrofa explica la situación del país poniendo en cuestión la interpretación
del azar. ¿Qué quiere decir eso?
3)¿Por qué dice que se acabó ese juego que la hacía feliz?
4)Hacé una interpretación del verso: “El trabalenguas trabalenguas” y vincúlalo con el
contexto de la dictadura militar.
5)¿Por qué le pide silencio a Alicia?
6)Analizá las antítesis que tienen lugar en la canción y pensá una hipótesis para
explicarlas.
7)¿Cómo se describe el horror en el tercer párrafo?
8)¿Qué visión de la justicia aparece en la canción? Justificalo con un ejemplo.
9)¿Por qué te parece que Charly habrá partido del texto clásico de Lewis Carroll para
escribir la canción?
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Soy una planta monstruosa. Mis raíces están a miles de
kilómetros de mí y no nos ata un tallo, nos separan dos mares
y un océano. El sol me mira cuando ellas respiran en la noche,
duelen de noche bajo el sol.
(Roma, 14 de mayo 1980)
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cantaba,
y la persiana a oscuras.
De Solo de contralto (Ed. Galerna, 1998)
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Julio César Campopiano
A manera de confesión
Uno sigue creyendo más allá de la ausencia
uno amontona soledades en el fondo de un espejo
y después de todo piensa que ya no hay tiempo
para volver a ser un hombre en medio del silencio.
Uno le copia los gestos a la lluvia
antes que los días inventen otro esquema
que casi siempre habla de ojos grises y lejanos.
Uno se recuesta en las palabras más inútiles,
uno aprende idiomas extraños de tarde o de mañana
y después se olvida de dibujar el punto de partida.
Uno nunca está demás con sus preguntas
pero tampoco hace falta escribiendo un sueño;
uno acaso es un poco de lo que siempre quiso ser
y jamás se animó.
Uno sigue creyendo más allá de la ausencia
quizás porque fue la ausencia la que perdió los recuerdos
en una mirada azul y pequeña.
Uno va y viene de tanta gente que pasa,
uno espera lo que sabe que no existe,
le pone un largo número a la piel más dulce
y al final está en el mismo lugar
donde el regreso dice cosas que no terminan de entenderse.
Uno recurre a la duda más inédita
para palpar la ternura que falta en los rincones
Donde una vez nos detuvimos a mirar las horas.
Uno, a pesar de todo, camina sin puntos suspensivos
por esta enorme historia que lo abarca;
uno renuncia simplemente a lo que no quiere ser.
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*Julio César Campopiano – ? de 1958 / 21 de octubre de 1976
Guía de lectura
1)Desarrollá una interpretación del título del programa de televisión que se justifique con
la trama narrativa.
2)¿Qué ocurrió con la carta que escribe el alumno Javier al soldado Gabriel Sosa? ¿Qué
consecuencias produjo ese hecho?
a)”Argentinos a vencer”.
4)Paralelamente a la guerra de Malvinas surge una historia de amor entre Javier y una
compañera de escuela. Ella no sabía mucho de rock nacional, en cambio Javier le hace
escuchar a Seru Girán. Ella le pregunta ¿de dónde son? . ¿Qué ocurrió con la difusión del
rock nacional a partir de la guerra de Malvinas? ¿Qué influencia tuvo la prohibición de
pasar música en inglés en las radios?
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6)¿Qué descubre Javier al final del capítulo? ¿Qué decide hacer con esta información?
¿Cuáles son las consecuencias?
7)En un momento se escucha de fondo la canción “La colina de la vida” de León Gieco, que
dice en un momento:” La realidad duerme sola en un entierro/y camina triste por el sueño
del más bueno/la realidad baila sola en la mentira/y en un bolsillo tiene amor y
alegrías, /un dios de fantasías/la guerra y la poesía”. ¿Qué relación podés establecer
entre lo que dice la letra y lo que ocurre en el capítulo.
8)En la canción Alicia en el país de Charly García, interpretada por Serú Girán, dice en un
momento: “Y es que aquí, sabes/el trabalenguas traba lenguas/el asesino te asesina/y es
mucho para ti/se acabó ese juego que te hacía feliz”. ¿Qué metáfora utiliza Charly para
referirse a la última dictadura cívico-militar? Hacé una interpretación del fragmento de la
letra y luego vinculala con la trama del capítulo Los niños que escriben en el cielo.
10)Escribí una carta para una persona que se encuentre necesitada de cariño, de afecto,
de protección. Puede ser un soldado en el campo de batalla, un abuelo que está en un
geriátrico, un preso en una cárcel, un enfermo psiquiátrico internado en un hospicio.
Inventale una identidad, un nombre y apellido. Hablale de tu vida y preguntale por la suya,
qué necesita, qué espera, con qué sueña, entre otros aspectos. Extensión aproximada: 15
a 20 renglones.
El represor Eduardo Kalinec acusa a su hija Analía Kalinec de “indigna” por oponerse
públicamente a los crímenes que él cometió durante la dictadura. Quiere impedir que
acceda a la herencia de su madre. (Copete)
Por Victoria Ginzberg
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Analía Kalinec es maestra y psicóloga.
Es digna quien tiene dignidad, dice el diccionario. ¿Es digno callar ante delitos de lesa
humanidad? ¿Es indigno expresar rechazo, no consentir actos criminales? Eduardo
Kalinec, comisario de la Policía Federal condenado por secuestros, desapariciones,
torturas y asesinatos durante el terrorismo de Estado dice que su hija Analía es indigna.
Analía Kalinec, maestra y piscóloga, cree que no debe respaldar las horribles cosas que
hizo su padre y necesita levantar la voz para que el pacto de silencio impuesto por los
cómplices y superiores de su padre no la alcance, para no sentirse parte, para
diferenciarse, para sentir que puede aportar para construir una sociedad mejor, mejor que
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las justificaciones, las omisiones, mejor, más digna. Pero indigna no es solo un adjetivo, es
aquí una figura jurídica. Eduardo Kalinec inició una demanda para que, “por causales de
indignidad”, Analía sea excluida de la herencia de su madre, Angela Fava, que murió en
septiembre de 2015. Analía no lo acepta. No es que haya mucho para repartir, pero no
acepta someterse a los designios de su padre, de un condenado por delitos de lesa
humanidad. No acepta su etiqueta, ni que hable por su mamá. “Mi mamá no estaría de
acuerdo con esto, es también una reivindicación para ella, que fue sometida toda su vida,
le discuto a él el poder de hacer esto en su nombre”, dice Analía Kalinec. También dice, y
está por escrito en la contestación de la demanda, que aceptará lo que quiere su padre si
él antes admite su culpa y aporta datos sobre el destino de sus víctimas.
Cuando Analía era chica, su papá le contaba el cuento del conejo Colita de Algodón: “… su
mamá le dijo ‘oye Conejín, no vayas tan fuerte en monopatín’. Por desobediente, se cayó
y su cola blanca, ay, se lastimó”, escuchaba una y otra vez. Analía aprendió la moreleja:
había que ser obediente. Y ella lo era. Hasta que no lo fue más. Desobedeció el mandato
del silencio y la sumisión y decidió confrontar y diferenciarse de su padre. Desobedecer no
fue fácil, hay un costo emocional que se paga, que requiere terapia y que provoca tensión
y distanciamiento con otros miembros de la familia. “Pero a la vez –concluye Analía– hay
una sensación de libertad, de saber la verdad y decidir qué hacer, de poder abrazar a un
sobreviviente, a una Madre, a las Madres”.
Doctor K
Eduardo Emilio Kalinec fue condenado a prisión perpetua en 2010 por secuestros, torturas
y homicidios cometidos en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo. Se trata de
tres sitios que funcionaron bajo la órbita de Carlos Guillermo Suárez Mason, jefe del
Primer Cuerpo del Ejército. Operaron como un solo centro que mudó su sede
sucesivamente pero mantuvo los mismos represores, víctimas y hasta los mismos
muebles.
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Durante la dictadura y en el inicio de la democracia, el apellido Kalinec había pasado
desapercibido, pero con los años se supo que él era la persona que los sobrevivientes
conocieron como “Doctor K”. Cuando fue citado a declarar, Kalinec reconoció que había
trabajado “activamente en investigaciones referidas a hechos atribuidos al ERP”, que hizo
el curso de inteligencia en la Escuela de Informaciones, que en 1978 había estado
destinado al Departamento Asuntos Subversivos y estuvo afectado al dispositivo del
Mundial de Fútbol, en “prevención de atentados”. Pero negó haber participado en delitos
de lesa humanidad.
Los sobrevivientes del Atlético, Banco y Olimpo relataron la parte de la historia negada por
el represor. Mario Villani contó que el Dr K era “bastante temido dentro” de los centros
clandestinos y que, aunque no tenía contacto frecuente con los detenidos, cuando lo tenía
su actitud era dura. “Pude espiar por abajo del tabique, era joven, bigotes negros, pelo
negro, no muy alto, morrudo”, lo describió Delia Barrera y Ferrando. Daniel Aldo Merialdo
afirmó que era un personaje muy cruel. Ana María Careaga declaró que cada vez que la
encontraba en la antesala del baño, le gritaba y le pegaba patadas. Y que una vez le
reprochó el no haber dicho que estaba embarazada. “¿Querés que te abra de piernas y te
haga abortar?”, vociferó. Miguel Angel D’Agostino aseguró que en la sala de torturas del
Atlético, en la que estuvo cinco días sometido a la picana, estaba el Dr. K. Jorge Braiza
contó que vio a Kalinec en un “traslado” de un grupo de víctimas, es decir, en el momento
previo a un vuelo de la muerte. Fue en los primeros días de diciembre de 1978. En el patio
de El Olimpo, el Doctor K informó a algunas personas que habían sido reunidas allí, que
iban a ser llevadas a unas granjas en el Chaco y que debían ser inyectadas para prevenir el
mal de Chagas.
Analía leyó estos testimonios en 2008, tres años después de recibir el llamado de su
madre en el que le anunciaba que su padre había sido detenido. Tres años después de
periódicas visitas a la cárcel de Marcos Paz y al Cuerpo de Policía Montada, en Palermo.
“Es un gobierno de zurdos revanchistas”, decía él. Ella lo visitaba, pero necesitaba saber
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qué había pasado. Necesitaba entender. Y cuando entendió, supo que debía desobedecer.
Primero habló con su padre, lo confrontó con los hechos, que él no negó sino que intentó
justificar. Entonces, con la certeza de que lo que había leído en la causa judicial era cierto,
puesto que él mismo lo había admitido, le escribió una carta, que él nunca contestó. Así
que fue ella quien rompió el pacto de silencio y comenzó a hablar. Fue una de las primeras
integrantes del colectivo de Historias Deso- bedientes, que reúne a familiares de
genocidas que entienden que deben aportar a la construcción de una sociedad con
memoria, verdad y justicia.
En la demanda consentida por dos de las tres hermanas de Analía (ambas personal civil de
la Policía Federal) Kalinec dice que su segunda hija fue “detectada por grupos activistas”
en la facultad de psicología de la UBA y que desde ese momento es “otra persona”. Y
reclama que sea excluida del acervo hereditario. “Según la ley argentina, nadie puede ser
desheredado, pero existe la figura de indignidad para casos extremos, como el abandono
de un hijo o si un cónyuge mata a otro, en ese caso no puede heredarlo, pero no es para
resolver este tipo de diferencias”, explica la abogada Cristina Montserrat Hendrickse,
representante de Analía.
“Ha cometido injurias y calumnias tanto contra mí, cónyuge de la causante, como contra
la causante misma. Ha atentado contra el honor de su madre y del cónyuge de su madre,
o sea, yo. Ha maltratado gravemente a la causante y ha ofendido su memoria en forma
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pública y sin ningún reparo, mientras estaba viva y ahora que ha muerto”, alegó Kalinec
sobre Analía.
Analía contestó. Dijo que sus declaraciones no fueron usadas para condenar a su padre,
porque eso está prohibido por la ley. De hecho, desde el colectivo de Historias
Desobedientes impulsan un proyecto para poder aportar información en las causas contra
represores, algo que ahora les está vedado. Al responder la demanda en su contra, Analía
negó muchas cosas que había afirmado su padre: “Niego haber rechazado a mi madre.
Niego haberle causado dolor infinito en momento alguno. Niego que mi padre no sepa en
que se equivocó y por qué fue condenado por la justicia. Niego que heredar mi legítima
herencia en la sucesión de mi madre signifique beneficio alguno respecto del esfuerzo de
mi padre. Niego insulto alguno a la institución policial. Si hay algún insulto a esa institución
centenaria fueron los hechos por los que fue condenado mi padre. Niego trabajo policíaco
honesto. Niego haber atentado contra el honor de mi madre. Niego honor de mi padre ya
que no me consta el honor de una persona con condena judicial firme por crímenes de
lesa humanidad. Pero sobre todo –afirmó– niego que repudiar crímenes de lesa
humanidad constituya un accionar ilegítimo que acarree consecuencias patrimoniales.
Niego que repudiar tales hechos aberrantes constituyan causa de indignidad”.
Analía contestó el juicio para que su padre no hable en nombre de su madre y porque,
como ya fue dicho, no acepta que un condenado por delitos de lesa humanidad la
califique como indigna. Pero además, porque es una forma de poder dialogar con su
padre, interpelarlo y que él tenga que escuchar –o al menos leer– lo que ella tiene para
decir: “Solo estoy haciendo preguntas, y esperando respuestas. Digo lo que pienso y lo
que siento, necesito hacerlo. Necesito conocer mi historia, la historia de mi padre forma
parte de mi historia personal que es la historia de mis hijos, de los hijos de mis hijos, y de
este país. ¿Puede él acaso desheredarme de esta historia, de los recuerdos, del afecto?
¿Puedo ser excluida de la familia? ¿Pueden eliminarme por pensar diferente? (…) La
pregunta que se impone es ¿cuál es la ofensa a la memoria de mi madre? ¿Quién ha sido
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acaso responsable del daño a toda una familia?”. Y, finalmente, se presentó para hacerle
una propuesta: aceptará todo lo que quiere si él “se compromete a dar datos precisos,
concretos y verificables del destino que corrieron sus víctimas, de manera de poder aliviar
el dolor de sus familiares y finalizar con el estado de desaparición de las mismas”. No
parece que el Dr. K sea digno de este acuerdo.
GUÍA DE LECTURA
5)Qué función cumplen las preguntas retóricas del comienzo del texto?
6)¿Por qué Analía no acepta la acusación de su padre? Dice que sólo la aceptaría con una
condición, ¿cuál es?
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9)¿En qué actos represivos participó?
10)¿Por qué te parece que algunos familiares apoyaron la demanda contra Analía?
11)¿Qué dice la ley argentina sobre los herederos? ¿Cuál es la única figura jurídica que se
puede aplicar para desheredar a un familiar? ¿En qué casos se puede aplicar?
14)Hacé una interpretación de las preguntas que se hace Analía al final de la nota: ¿Puede
él acaso desheredarme de esta historia, de los recuerdos, del afecto? ¿Puedo ser excluida
de la familia? ¿Pueden eliminarme por pensar diferente?
GUÍA DE LECTURA
1) ¿Por qué motivos Mariana debe separarse, momentáneamente, de sus padres? ¿Dónde
fija su nueva residencia?
2) ¿Qué relaciones entabla con la gente conoce y cómo hace para afrontar y asumir los
cambios que vive?
3) Explicá de qué modo la protagonista se entera de que es hija adoptiva de Mauricio y
Mercedes.
4) ¿Cómo reacciona ante la noticia y qué actitudes tiene, en un primer momento, con sus
padres adoptivos, Mónica, Pablo y sus amistades?
5) Una vez que acepta la idea de que es hija adoptiva, ¿qué decisiones toma? ¿Quiénes
colaboran con su decisión y de qué modo lo hacen?
6) ¿Por qué se sospecha que una amiga de Ana, la madre de Pablo, podría ser la verdadera
madre de Mariana?
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7) ¿Qué cosas/cuestiones del pasado de esa mujer, cuyo nombre es Nora, descubren
Mariana y Pablo? ¿Cómo las averiguan y con qué personas se contactan?
8) En esta novela, es evidente que se narran dos historias de manera complementaria, una
de las cuales es el periplo de Mariana para conocer su verdadera identidad. ¿Cuál es la
otra historia? Explicala.
18)Hacé una interpretación con tus palabras de los siguientes paratextos: título,
dedicatoria, y epígrafe.
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