COMENTARIO DE TEXTO RESUELTO
Fedón (Platón)
[El Fedón es un diálogo en el que Platón sitúa a su maestro Sócrates en los momentos previos a
su muerte, dialogando con Simmias y Cebes, que pertenecían a su círculo cercano. En un
momento tan crucial, previo a su desaparición, Sócrates reflexiona con ellos sobre la inmortalidad
del alma. Y va a guiarles dialécticamente hasta descubrir varias pruebas de esa inmortalidad. Una
de ellas es el argumento de la preexistencia del conocimiento —unido al concepto de
reminiscencia— del que se habla en el fragmento seleccionado.]1
En este texto podemos encontrar fundamentalmente las siguientes ideas:
- El conocimiento de lo igual en sí y de todo lo demás no puede proceder de los sentidos,
porque estos solo muestran lo inestable y cambiante, no lo que siempre es.
- En consecuencia, el saber sobre «eso que es» (la idea) debemos tenerlo antes de nacer.
- Conocer consiste en recuperar el conocimiento de lo que el alma ya sabía, pero que se
pierde al nacer, al unirse el alma al cuerpo (reminiscencia).
Vamos a desarrollar esta argumentación platónica que acabamos de enunciar. Cuando
observamos cosas iguales, nos referimos a la Idea de igualdad, a la igualdad en sí, que es
justamente la que nos permite aceptar y reconocer que tales objetos son iguales. Pero esta
igualdad en sí no la encontramos en ninguno de los objetos sensibles que consideramos iguales,
porque estos nos aparecen unas veces como iguales, pero otras veces no. De ahí que sea
necesario —como indica el propio Sócrates en el principio de este fragmento— que al ver estas
cosas que son iguales, pero sólo de una forma imperfecta, recordemos la Idea de igualdad que
hemos conocido en otro tiempo y de la que participan las cosas sensibles: «antes de que
empezáramos a ver, oír, y percibir todo lo demás, era necesario que hubiéramos obtenido
captándolo en algún lugar el conocimiento de qué es lo igual en sí mismo».
Constata Sócrates en el diálogo que, a pesar de que en el mundo sensible el concepto de igual se
da de manera imperfecta, somos capaces de pensar lo igual en sí mismo, es decir, el
concepto (Idea) de igualdad. Entonces, ¿cuándo y de dónde hemos sacado ese conocimiento?
Dice Sócrates que «antes de nacer, según parece, nos es necesario haberlo adquirido». Tenemos
que haberlo recordado a partir de las imperfectas imitaciones sensibles de lo igual, y para haberlo
recordado, nuestra alma ha tenido que conocer las Ideas antes de unirse a nuestro cuerpo, en el
mundo de las Ideas. Este argumento puede afectar no solo a los conceptos matemáticos («no solo
lo igual, lo mayor, lo menor y todo lo de esa clase»), sino también a la belleza, el bien, la justicia.
El hecho de poder recordar las Ideas muestra que el alma ya existía antes de unirse al cuerpo. El
conocimiento y el aprendizaje no son ni más ni menos que «recuperar un conocimiento ya
familiar». Es decir, conocer es recordar, es reminiscencia. Y esta se convierte así en la base para
demostrar la preexistencia del alma, su inmortalidad. A partir de este razonamiento, como
decíamos arriba, Platón (a través de su maestro Sócrates) nos demuestra que el alma es inmortal.
1
Este párrafo inicial es recomendable, pero no imprescindible. La introducción puede ser más breve y escueta.