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Césped y Cubresuelos en Zonas Semiáridas

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CÉSPED Y PLANTAS CUBRESUELO

p/ Ing. Agr. Sergio A. Carrieri

METODOLOGÍA DE IMPLANTACIÓN EN NUESTRA REGIÓN SEMIÁRIDA


(resumen de clase)

UNIVERSIDAD NACIONAL DE CUYO


FACULTAD DE CIENCIAS AGRARIAS
DEPARTAMENTO DE PRODUCCIÓN AGROPECUARIA
CÁTEDRA DE ESPACIOS VERDES

- 2012 -
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 2

CÉSPED Y PLANTAS CUBRESUELO


p/ Ing. Agr. Sergio A. Carrieri
12-09-2012

1 CONCEPTOS GENERALES
Un césped es una superficie de suelo recubierto con una especie vegetal cuyo crecimiento en altura se reduce
a unos pocos centímetros o puede ser mantenido en estas condiciones a través de un adecuado manejo.
Las plantas que habitualmente se utilizan para este fin pertenecen a la familia de las gramíneas por sus
bondades técnicas y estéticas aunque también pueden emplearse, para situaciones especiales, numerosos géneros
y especies pertenecientes a otras familias no cuando estas no producen un resultado satisfactorio por no adaptarse
o por no dar el aspecto deseado.
La cualidad principal que debe ofrecer un césped, es servir de marco o fondo, donde pueda expresar sus
virtudes la composición paisajista planificada para un determinado lugar. Es el equivalente de una pared bien
pintada y prolija para los adornos que en ella puedan situarse. Si esta pared estuviera manchada y con rajaduras,
no importa la calidad de los cuadros que se cuelguen, la visual se vería sobrecargada de detalles, dando un aspecto
desagradable al conjunto.
Por los criterios expuestos, podría decirse que con tela, mampostería o plástico podría producirse el mismo
efecto. Esto tal vez sea cierto para la fotografía, pero los espacios verdes deben hacerse para "vivirlos",
especialmente en estos tiempos donde la actividad diaria y los conglomerados urbanos conducen al hombre
moderno a buscar un "retorno a la naturaleza", a veces con desesperación.
De ninguna manera debe rechazarse la idea de utilizar césped artificial u otros elementos no naturales, pero
siempre como última alternativa, cuando técnicamente sea imposible la cobertura vegetal o cuando su
mantenimiento lo haga inviable, como en ciertos deportes o lugares tales como balcones, patios internos, etc.
Además, el césped natural tiene otras características que lo hacen insustituible y que contribuyen a mejorar la
calidad de vida de sus usuarios. Entre otras: la producción de oxígeno de origen fotosintético, habiendo estudios
que le adjudican 10.000 m3 por Ha. y por año; la humectación del aire por la transpiración de las hojas; la
disminución de la temperatura de la atmósfera cercana al suelo, por el mismo efecto de la evaporación del agua
a nivel de cutícula; el efecto psicológico de bienestar al sentirse la persona rodeada de vegetación en un ambiente
natural, etc.
Son numerosas las formas en que se pueden definir los tipos de césped, dependiendo del enfoque con que
se realicen. La razón para que esto se haga, es poder encuadrar la situación problema en alguna de las categorías
preestablecidas pudiendo así adoptar fácilmente la metodología de trabajo más adecuada.
Desgraciadamente el césped ideal, que tenga todas las cualidades y que las desarrolle siempre,
independientemente de las características de suelo y clima no existe. Asumiendo esto como una verdad y para
evitar estruendosos fracasos, deberá planificarse cuidadosamente el espacio verde, que en nuestro caso está
referido sólo al césped. Esto se inicia definiendo objetivamente, que es lo que se espera de esa carpeta verde
desde los puntos de vista funcional o estético y determinando exactamente qué inversión puedo realizar para
mejorar las características físico-químicas del suelo, descontando que en la práctica y para nuestras zonas,
siempre deben realizarse mejoras de algún tipo. Por último, como factor fundamental, debe calcularse las
posibilidades futuras para el adecuado mantenimiento según el tipo de cobertura elegido.
Esto es así porque por ejemplo en el caso de instituciones, como clubes, camping, parques de descanso, etc.,
al momento de encararse el trabajo, se lo hace por tener suficiente capital, mano de obra y tiempo disponible, pero
iniciadas las actividades propias de la empresa, al cabo de poco tiempo, los costos del mantenimiento llevan a la
reducción del personal y al retardo en el suministro de insumos básicos. Exactamente igual sucede con parques
y jardines familiares donde el propietario cree que su entusiasmo inicial en el cuidado del césped le durará toda la
vida.
Este punto de inflexión en el mantenimiento suele presentarse al año de concluirse el parque o jardín, cuando
al repetirse las estaciones se terminan las "novedades".
Es decir, en la elección del tipo de césped, debe calcularse un mantenimiento realista y permanente.
Las consideraciones anteriores son importantes porque un césped de aparente inferior calidad, más rústico,
se verá mucho mejor que otro más fino y delicado, pero que no pueda ser mantenido correctamente.
Antes de diferenciarlos, clarifiquemos algunos conceptos que conducen a diversas clasificaciones según el
aspecto considerado.

1.1 Definiciones. Clasificaciones

1.1.1 Principales aptitudes que debe tener un buen césped.

1.1.1.1 Tonalidad Uniforme:


Esta cualidad es indispensable para cumplir con una de sus funciones más importantes, la de servir de fondo
homogéneo a la composición. Resulta absolutamente antiestética la presencia de manchas, ya sea por deterioro,
por predominio de una especie sobre otra o por incorrecto mantenimiento, como segado desprolijo o desuniforme
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 3
distribución del riego, fertilizantes, etc.
A veces resulta inevitable transgredir esta aptitud. Tal es el caso cuando se trabaja en consociaciones de
especies muy distintas como gramíneas y trébol, pero se supone que se realiza para subsanar un mal mayor y
siempre buscando el máximo de uniformidad posible. Queda claro que aunque necesario, en este caso no puede
aspirarse a una gran calidad de césped.
Cuando se ha empleado una especie que amarillea en invierno, tal es el caso de la "chipica" (Cynodon
dactylon), debe tratarse que este color, aunque no deseable, se vea uniformemente distribuido, sin manchas de
malezas invernales o de restos de un césped anterior degradado. Un buen paisajista, habrá previsto este hecho,
aumentando la proporción de arbustos de follaje persistente, eligiéndolos de colores tales que disimulen con bellos
contrastes esta falencia invernal.

1.1.1.2 Adaptabilidad:
Se trata, esencialmente, en saber elegir las especies que estén en condiciones de vegetar vigorosamente en
las condiciones ecológicas reales del lugar elegido, tanto presentes como futuras. Para ello, resulta fundamental,
conocer las características climáticas y edafológicas de ese espacio, así como también el uso que se le dará y la
época de mayor exigencia.
Las especies que componen una mezcla de césped, son adaptables, individualmente a las condiciones del lugar
del cual son originarias. Es decir, para cada una de ellas existe una característica de clima y suelo ideales, del cual
son capaces de apartarse en mayor o menor grado según la especie considerada, carácter denominado plasticidad.
Para el clima de la región semiárida cuyana ninguna de las especies de césped más usadas o sus mezclas es
adaptable. Por ello, para tener un césped al menos aceptable, debemos mejorar el suelo y aplicar riego
suplementario, en tal proporción como queramos acercarnos a su ambiente ideal.

1.1.1.3 Color verde


En el término Espacio Verde, justamente, está incluido este color por varias razones. La más importante es
porque al verde se le asigna la representatividad del reino vegetal y aún de la naturaleza misma. Es un color
apacible, natural e intuitivamente le asignamos un carácter de frescura, considerándolo sinónimo de vida sana y
tranquila.
Este color es, sin duda, el más difundido entre los vegetales pero no el único, ya que entre las plantas utilizadas
para la cobertura superficial del suelo, también existen aquellas de colores rojizos, amarillos, grisáceos, azulados,
etc.
Sin embargo, ya hemos dicho que el césped debe actuar como un fondo homogéneo para la composición
paisajística que se está elaborando, siendo ésta, la encargada de suministrar las coloraciones que sean necesarias
a los efectos de lograr el mejor impacto estético.

1.1.1.4 Resistencia al pisoteo:


La presencia de esta aptitud se encuentra casi exclusivamente en los céspedes compuestos por gramíneas.
La resistencia al pisoteo está directamente relacionada a la capacidad de regeneración que posea el césped.
Unas especies son más resistentes que otras en este sentido, pero además existe el problema que debe
sacrificarse algo de estética en función de la utilidad. Ya hemos dicho que no existe la especie "mágica". Por ello,
en caso de necesitar un césped que sea muy castigado en relación al pisoteo deberá aumentarse la proporción de
especies resistentes en la mezcla de semillas.
Pisoteo intenso, suele producirse en los lugares de paso permanentes y en los campos de deportes.
El tiempo para la recuperación depende de varios factores: de las condiciones climáticas, en especial de la
temperatura ambiente, del mantenimiento y de las condiciones del suelo.
Si el suelo es muy bueno y el mantenimiento correcto, la capacidad de recuperación alcanzará el máximo del
potencial que posea la especie considerada. Este se manifiesta en el tiempo necesario hasta alcanzar el estado
inicial, anterior al deterioro.

1.1.2 Clasificación por tipo


Una vez revisados todos los conceptos anteriores podemos entrar de lleno al tema de la clasificación de los
céspedes. El Dr. D. G. Hessayon en su libro "Césped, Manual de Cultivo y Conservación" se basa en el aspecto
para separarlos de la siguiente manera: Césped de “primera clase suntuario”, de “primera clase utilitario” y de
“segunda clase”. En nuestro medio habría una tercera clase que llamaremos “espontáneo”.

1.1.2.1 Césped de primera clase suntuario.


Es aquel de calidad estética máxima. Se caracteriza por estar formado de una sola especie o a lo sumo de dos
muy similares. Muy bajo, pudiéndose cortar entre 1 y 3 cm. de altura, denso, de aspecto aterciopelado, de un color
verde homogéneo. Se emplean generalmente especies del género Agrostis, como A. stolonífera, A. tenius y
variedades seleccionadas de los géneros Poa, Festuca y otros
Exige un mantenimiento esmerado, no resiste el pisoteo intenso ni la falta de agua, por lo que sólo se aconseja
para pequeñas superficies cercanas a las edificaciones en casos muy especiales. Además es sensible al ataque
de insectos, como el gusano grasiento. El suelo debe estar muy bien preparado, con abundante materia orgánica
sin sales y bien drenado..
Césped de primera clase suntuario es el que rodea a los hoyos en los campos de golf, llamados greens.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 4
1.1.2.2 Césped de primera clase utilitario.
Es el césped típico de nuestra zona. Se obtiene con un manejo adecuado y las mezclas de semillas que se
venden habitualmente en los comercios especializados.
En estas mezclas predominan las especies de los géneros Lolium, especialmente L. perenne y Festuca como
F. alta y F. rubra. También aunque en mucha menor proporción, no deben faltar Poa pratensis y alguna de las
especies del género Agrostis como A. tenuis o A. stolonífera.
El césped de primera utilitario es de muy buena calidad aunque inferior al suntuario. Muy parejo, de altura
variable entre 3 y 5 cm, presenta variaciones de color que dependen sólo del predominio de una especie sobre otra.
Es bastante plástico en cuanto a exigencias ecológicas, soporta pisoteo, resiste sequías cortas y poco frecuentes.
Decididamente es el más aconsejable para la región semiárida cuando se cuenta con buen recurso hídrico, riego
por aspersión para superficies mayores a 400 m2 y los elementos para un adecuado mantenimiento.
Es el césped de los jardines, parques y campos deportivos bien mantenidos y debe poseer las cuatro aptitudes
antes descriptas. Sino posee alguna de ellas, pasamos a la siguiente categoría.

1.1.2.3 Césped de segunda clase.


Cuando el césped de alguna de las clases anteriores sufre algún tipo de deterioro reversible, es decir que pueda
recuperarse, o porque por alguna razón no reúne las aptitudes descritas, decimos que es de segunda clase.
También consideramos de segunda, aquellos céspedes que aunque mantengan una apariencia aceptable se
encuentren invadidos por malezas al grado tal que afecten la uniformidad de la textura o del color. La presencia
de especies no gramíneas como trébol, dichondra o "coqueta" (Bellis perennis) también lo torna de segunda clase,
aunque responda a una planificación acertada.
Los céspedes formados por chipica pura, (Cynodon dactylon), en verano, podrían catalogarse de primera, pues
bien manejados tienen una excelente presencia, sin embargo los consideramos de segunda clase por amarillear
en invierno.
Si observamos con detenimiento, veremos que la gran mayoría de los espacios verdes que conocemos,
cualquiera sea su tamaño, tiene un césped de esta categoría.

1.1.2.4 Césped de tercera clase o “espontáneo”


Se trata del tipo de césped que aparece naturalmente por el solo hecho de regar y segar una superficie de
terreno. Un ejemplo perfecto de esta clase es el césped de los prados del Parque General San Martín en
Mendoza y de muchos otros parques de mediano o gran tamaño.
En su composición, predominan géneros de la familia de las Gramíneas, aunque también están representadas
otras de hoja ancha, de crecimiento bajo y herbáceo.
Entre las gramíneas encontramos géneros tales como: Bromus, Stipa, Paspalum, Setaria, Dactylis, etc. De hoja
ancha suelen verse: Plantago (llantén), Trifolium, Lotus (tréboles), Taraxacum (diente de león), etc. Estas plantas,
que en céspedes suntuarios o utilitarios serían malezas, constituyen la estructura fundamental del tipo espontáneo.
Su altura varía entre 8 y 15 cm. al momento del segado, pudiendo llegar a 40 cm. antes de él. De aspecto muy
irregular y poco denso, en algunos lugares deja ver la superficie del suelo entre los tallos, cosa inadmisible para
un césped de primera. El color verde intenso del verano, decae en invierno pero se mantiene dentro de límites
estéticos aceptables.
Hasta ahora, la formación de estos céspedes, ha ocurrido en forma espontánea, debiéndose a la adaptación
del tipo de plantas antes mencionadas a una forma especial de mantenimiento que, lejos de estar planificada, es
el único que le es provisto, por la sencilla razón que no puede darse otro mejor. Los dos factores que lo definen son:
1_ Riego a manto, con frecuencias quincenales, a veces semanal o mensual, con agua de turno. El agua de turno
trae semillas y materiales en suspensión como arena, limo, etc. e incluso aporta fertilizantes aunque en baja
proporción. Puede también traer contaminantes.
2_ El segado se realiza alto, no inferior a 7 cm. y con baja frecuencia, lo que permite a las plantas semillar, facili-
tando su regeneración. Todo ello, hace que se produzca un equilibrio ecológico, estable en el tiempo, si las
condiciones no cambian mucho.
Lo más destacable del césped espontáneo es su rusticidad. Debe ser reconocido y entendido, pues tiene un
gran valor cuando la alternativa es eso o nada. Pretender segarlo más bajo y seguido aplicarle fertilizantes como
se hace con los otros tipos, sólo rompería el equilibrio ecológico, pudiendo provocar un desastre, pues muchas
especies no se adaptarían a una altura de pocos centímetros y el fertilizante agravaría la situación, forzándolas a
crecer, esto a su vez las obliga a exigir agua más seguido, que al no ser provista, las mata. Estos céspedes aunque
exigen un mínimo de atención, no pueden cambiar de categoría, excepto que se lo elimine y se planifique
integralmente otro tipo como un césped utilitario, con distinto mantenimiento y con los medios necesarios, ya que
si nada cambia, un césped de primera resultaría insostenible, resultando en una impresión estética muy inferior al
supuestamente humilde, césped espontáneo original.

1.2 PLANIFICACIÓN DE UN CÉSPED

1.2.1 Recopilación de antecedentes

1.2.1.1 Antecedentes del Destino


Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 5
Esencialmente son aquellos referidos al empleo que se dará al espacio verde y su frecuencia de uso. En forma
grosera, los podemos agrupar en varias categorías:

1.2.1.1.1 Jardines:
Son espacios hasta de 3000 m2 cuya ejecución suele ser más fácil que su mantenimiento por lo complejo de
las situaciones que en él se presentan. En áreas relativamente pequeñas se presenta toda una gama de usos y
situaciones. Por ejemplo, sectores con pisoteo intenso, otros moderados, otros en los cuales se transita poco o
nada y cuya función es exclusivamente estética como aquellos que sirven de presentación en los frentes de la
vivienda, con áreas de pleno sol y elevada proporción de media sombra.

1.2.1.1.2 Parques Menores:


Al sólo efecto del presente estudio, consideraremos como tales, a aquellos cuya superficie varíe entre 3000 m2
y 30000 m2 (3 ha) de verde efectivo, por presentar entre esos limites tratamientos más o menos similares, sobre
todo en aspectos relativos al mantenimiento.
Las observaciones generales son similares a las referidas al tratar los jardines, especialmente en aquellos
lugares muy "complicados", con muchas edificaciones como pueden ser clubes o plazas, donde sería más
apropiado hablar de ajardinamientos.
Conociendo los antecedentes del Destino se pueden lograr economías, al realizarse los trabajos de
infraestructura en forma diferencial, dedicando los mayores esfuerzos a los lugares problemas.
Por la superficie considerada y en base a la experiencia local, se puede decir, que lo más conveniente es
aconsejar el uso de césped utilitario de primera, mejorando la proporción de especies resistentes al pisoteo cuando
las circunstancias así lo aconsejen o de aquellas de textura más fina, cuando se requiera hacer prevalecer la
estética, según el lugar.
Si no se puede mejorar el suelo, o si no se puede hacer llegar el agua al césped en cantidad suficiente (por
cualquier motivo), lo mejor es colocar chipica, que al menos en verano es adecuada para cualquier destino
considerado.

1.2.1.1.3 Parques grandes:


Considerando a los mismos como aquellos cuya superficie es mayor a 3 Has y menor a 10 Has.
Parques de estas dimensiones difícilmente sean de propiedad familiar, siendo lo más común que estén
administrados por instituciones públicas o privadas. Se puede indicar, como regla general, que si los antecedentes
del destino lo justifican, se puede planificar para estos parques, un césped tipo utilitario, con predominio de especies
resistentes a pisoteo y sequía, sin amarilleo invernal. Si no es así y/o la institución administradora del espacio verde
es muy burocrática y/o escasa de recursos y/o no se puede garantizar un mantenimiento adecuado, planificar
pensando en chipica o un césped utilitario de segunda o espontáneo

1.2.1.1.4 Parques muy grandes:


Serían aquellos con superficies superiores a las 10 Has.
En un parque muy grande, caben todas las posibilidades antes descriptas, a veces en forma muy definida, es
decir, pueden coexistir desde pequeños jardines, hasta parques de diversos tamaños, en número variable.
Generalmente presentan límites físicos como calles, paseos o construcciones, aunque no necesariamente.
A modo de orientación, cuando se están planificando superficies relativamente grandes, sean jardines o
parques, siempre conviene elegir al opción inferior. Por ejemplo, si dudo que a un césped suntuario puede darle
el tratamiento adecuado, debo utilizar un utilitario de primera; o si se trata de un utilitario, mejor elijo chipica, etc.
En jardines más chicos, no deberían existir dudas, cualquiera se la elección, por ser mucho más manejables y por
lo tanto sus variables más acotadas.
En este tamaño el factor limitante suele ser el agua y por ser un bien escaso, resulta necesario actuar con suma
responsabilidad, evitando despilfarros.
Si el problema son los recursos económicos, una buena forma de actuar, es planificar por etapas, distribuidas
en el tiempo y el espacio. Por ejemplo, supongamos que debo realizar un césped utilitario de primera clase en toda
la superficie de un terreno, pero los recursos alcanzan para una parte del mismo. Antes que "estirar" el dinero
realizando todo el trabajo a medias es preferible repartirlo, completando dos zonas bien hechas, una con el césped
deseado y otra con una muy buena chipica (utilitario de segunda clase). Oportunamente, se realizarán los trabajos
necesarios para homogeneizar el conjunto, pero mientras tanto tendré lo que en realidad se busca, que es obtener
un producto "lo mejor posible".

1.2.1.2 Antecedentes del Sitio


Son los datos que deben ser recabados, con respecto al lugar donde va a ser realizado el cultivo. Al cabo del
mismo, debemos tener conocimiento íntimo del ambiente donde se desarrollará el espacio verde, es decir,
estaremos haciendo Ecología en su más puro acervo.
Para facilitar la comprensión, ordenaremos los distintos tópicos según tengan una problemática común.

1.2.1.2.1 Relieve topográfico:


Se trata de las distintas alturas que presenta el terreno con respecto a un plano testigo, o sea sus cotas de
nivel. Estas pueden ser naturales o proyectadas.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 6
En principio, podemos implantar césped con cualquier desnivel, aún en un plano vertical, pero los problemas
de mantenimiento que esto acarearía, lo tornan inviable desde un punto de vista práctico. Desde esta situación
extrema, hasta el nivel 0 o llano, tenemos un sinnúmero de posibilidades según el lugar considerado.
Como regla general, puede decirse que no son aceptables pendientes superiores al 60% (30º) si el riego se
realiza por sistemas de aspersión, resultando óptimos los terrenos sin desnivel.
Para riego a manto, no convienen pendientes inferiores al 1% ni superiores al 10%, dependiendo de la habilidad
del regante, textura del suelo y caudal disponible, entre otras cosas. Para suelos de textura media, una pendiente
entre el 2 y 3% puede resultar adecuada, pues a diferencia de otros cultivos, un césped en buen estado ofrece un
indice de rugosidad muy elevado, disminuyendo la velocidad de avance del agua. Con pendientes muy bajas,
(menor al 1%) deben aumentarse los tiempos de riego, disminuyendo la eficiencia. Forzar aumentos del caudal para
compensar este inconveniente, no suele ser factible, por causar problemas en otras instalaciones, o por los riesgos
de erosión que esto implica.
A medida que aumenta la pendiente comienzan a cobrar mayor importancia otros factores como ser: a)
velocidad de infiltración del agua en el suelo (mm/h); b) intensidad de riego (mm de lámina de agua suministrada
en la unidad de tiempo, mm/h) y c) orientación respecto del Norte.
Con un sistema de riego teóricamente perfecto, los dos primeros factores deben ser semejantes. Esto se logra
con riego por aspersión.
Cuando la lámina de riego llega al suelo con mayor velocidad que la lámina de infiltración, siendo el caso más
frecuente, se acumula agua en la superficie. Dentro de límites razonables esto no es problema si la pendiente es
cercana a 0%. El agua permanecerá formando "charcos" durante un tiempo variable según textura y grado de
compactación del terreno, lo cual es manejable, si no coincide con algún evento. En terrenos deportivos la
permanencia de agua en superficie resulta inaceptable, por lo que siempre se deja pendiente en un solo sentido
o varios (superficie abombada), según exigencias del deporte considerado.
Con pendientes crecientes, aparece un cuarto factor llamado escurrimiento superficial (e.s.). A mayor pendiente,
mayores posibilidades de e.s. Esta agua de escurrimiento no es aprovechada por el césped que se encuentra en
el talud y termina por producir excesos en las partes bajas.
A nivel de proyecto, la solución es disminuir la intensidad de riego en estos sectores, por ende, aumentar el
tiempo de riego o incrementar la velocidad de infiltración del agua en el talud, colocando allí tierras más permeables
con mayor contenido de arena.
A nivel de mantenimiento, no queda otra que realizar riegos suplementarios o aplicar la solución de fondo antes
descripta.
Según cual sea la orientación del talud con respecto al Norte, se atenúan o acentúan los efectos indeseados.
Esto se debe al ángulo de incidencia de los rayos solares. Una pendiente con orientación Norte, puede recibir el
doble de energía que otra con orientación Sur. Esta energía es disipada con evapotranspiración es decir con vapor
de agua. De ello resulta que la cantidad de agua que debe reponerse para mantener una humedad homogénea,
es distinta en ambos casos.
Si se regara toda la superficie en igual forma, sobra o falta agua al mismo tiempo, según el lugar considerado.
Más grave que la exposición Norte es la Noroeste y aún la Oeste, según sea el ángulo de inclinación del talud,
pues a la energía del sol, se suma la temperatura ambiente, con habituales registros de máxima, en el horario de
incidencia de los rayos solares en estas orientaciones.
La situación no tiene porque ser catastrófica, sencillamente, evitando fuertes pendientes al Norte o al menos
suavizándolas, colocando en ellas especies de césped suficientemente resistentes a estas condiciones de eventual
sequía y planificando correctamente suelo y riego, no tiene que haber mayores problemas.
Sobrepasados los límites de tolerancia antes descriptos o ante la imposibilidad de efectuar el mantenimiento
que exige un césped, deberá contemplarse el uso de las plantas cubre-suelos más adecuadas a esta situación o
a la corrección del desnivel con terrazas u otras formas.
Hay otro tipo de irregularidad en el terreno que responde al denominado micro relieve. Lo constituyen
ondulaciones menores (huellas de vehículos, pisadas, saliencias o depresiones de pocos centímetros) que
desmerecen un césped, originando problemas durante la siembra y el mantenimiento.

1.2.1.2.2 Agua:
El agua es la clave para la determinación del tipo de cobertura. El césped debe regarse en las regiones áridas
o desaparece, cualquiera sea la especie elegida.
De ello resulta que el primer antecedente que debemos recabar para realizar un espacio verde es la existencia
de agua. Con agua, ya podemos tener un césped.
Según sea la cantidad, calidad y frecuencia con que dispongamos de este elemento, será el tipo de césped que
podamos realizar o la superficie que podremos cubrir con él. Mejor calidad de césped y de mayor superficie, cuanto
mejor sea la planificación. Esto es tan válido para un pequeño jardín como para un gran parque.
Además, ya hemos mencionado que para un césped, lo importante es el agua que llega a él, no la cantidad
disponible en la toma, boca de pozo o canilla. Son dos conceptos distintos que deberían ser coincidentes aunque
a veces sea imposible lograrlo. Además, la planificación debe realizarse sobre la base del agua que pueda ser
manejada en forma permanente. No actuar de esta manera, conduce a errores en al elección del tipo de césped.
Las principales causas que conducen a cometer estas fallas se resumen en las siguientes:
-Mala distribución del agua por defectos en la sistematización del método de riego elegido.
-Sistemas de riego con deficiente mantenimiento.
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-No tener en cuenta irregularidades en la provisión del agua por causas externas.
-Falta de tiempo real a ser dedicado en el riego.
-Insuficiente mano de obra o poco calificada
-Exceso de confianza en sistemas provisorios (camiones cisterna, refuerzos con métodos manuales, agua
"prestada", sistemas compartidos, etc.
-Responsabilidades difusas o cambios frecuentes en el personal a cargo, tanto en emprendimientos familiares
como empresariales.
-etc.
Las fuentes en el suministro de agua son esencialmente las siguientes:

1.2.1.2.2.1 Agua de turno:


Lo constituye un volumen de agua provisto con una frecuencia y horarios determinados (generalmente cada
8 días en horario rotativo), inmodificables por medios lícitos. Varía según los años y según la época del año
considerada, incluso hay períodos de "corta" en los que no se recibe por varias semanas. El uso directo del agua
de turno, regando a manto, es el más adecuado para césped del tipo espontáneo y para aquel formado por "chipica"
pura. La única limitación, se presenta en los meses de diciembre, enero y febrero, época durante la cual, la
frecuencia de riego debe ser quincenal por lo menos y con una lámina acorde a la evapotranspiración del momento.
Frecuencias de riego menores no son descartables aunque en tal caso, debe sacrificarse proporcionalmente la
calidad.
En las condiciones descriptas, un césped espontáneo o una chipica, pueden alcanzar una profundidad de raíces
superior a los 40 cm. Debe tenerse en cuenta que para la descripción de los tipos de césped hecha en el capítulo
correspondiente, un césped suntuario posee el 90% de sus raíces en los primeros 5 cm de suelo, el utilitario de
primera en los primeros 10 cm y el espontáneo en 25 cm. Para estas profundidades radicales, en un día típico de
enero, el césped suntuario puede manifestar déficit hídrico al cabo de 48 horas de haberse regado en abundancia,
el utilitario de primera a las 36 a 72 horas y el espontáneo a los 10 o 15 días, dependiendo, entre otros factores,
del tipo de suelo.
De esto se deduce que a menor profundidad de suelo explorado, el agua se le acaba antes, aunque
permanezca en estratos más profundos.
Para dotaciones de años normales, el agua de turno no alcanza para satisfacer las necesidades de un césped
utilitario de primera, debiendo destinar el turno completo a superficies menores del total de la propiedad.
1.2.1.2.2.2 Agua de pozo
Es la provisión ideal para poder elegir el césped según necesidades
1.2.1.2.2.3 Agua de red
Se trata de un recurso escaso por lo que solo es apta para césped de primera en jardines, para parque menores
su empleo está limitado a céspedes de segunda.

1.2.1.2.3 Suelo

Para la mayoría de los céspedes las condiciones ideales son las siguientes:

pH 6,5 - 6,8
textura franco-arenosa con buen contenido de materia orgánica (2-3 %)
Conductividad Eléctrica (CE) menor a 2500 micromhos/cm (2,5 dS/m)

Para resultados exitosos deben corregirse aquellas características del suelo que se alejen de las enumeradas
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 8

2 METODOLOGÍAS DE IMPLANTACIÓN DE LOS DISTINTOS TIPOS DE CÉSPED


2.1 EL CÉSPED UTILITARIO DE PRIMERA

2.1.1 Época de siembra:


En general, en cualquier fecha del año se puede realizar la siembra del césped, con variaciones dependientes
de la especie seleccionada y de las posibilidades de su adecuado manejo. En lo referente a las especies existen
dos grandes grupos.

Especies de ciclo Primavero-Estivo-Otoñal


Estas especies llamadas termófilas, representadas por los géneros Cynodon, Kikuyo, Stenotaphrum (gramillón)
y Dichondra, entre otros, al tener requerimientos de temperaturas altos, incluso por helarse en invierno, exigen
siembras en períodos cálidos, siendo la mejor época en primavera, pasado el peligro de heladas.
Especies de ciclo Otoño-Invierno-Primaveral
Son las llamadas “verdes todo el año”. Las fechas de siembra más adecuadas para ellas dependen principalmente
de la infraestructura del lugar y de las posibilidades de prodigar los cuidados necesarios, principalmente del rubro
agua de riego.
Para condiciones standard podemos diferenciar cuatro temporadas, de mejor a peor.

Otoño: Desde mediados de febrero hasta fines de abril.


Sin duda la mejor época por las siguientes razones:
a) Resulta más fácil mantener una adecuada humedad en los primeros centímetros de suelo al atenuarse los
calores del verano y disminuir la evaporación superficial.
b) Las noches frescas demoran el desarrollo de agentes patógenos.
c) Malezas muy agresivas como chipica no alcanzan a constituir seria competencia para el césped, al alcanzar poco
desarrollo antes del invierno, época en la que entran en receso.
d) Alcanzan a formar una densidad suficiente, desde el punto de vista estético, antes del invierno, manteniendo un
crecimiento disminuido pero aceptable todo el período frío, con un desarrollo tal al verano siguiente como para
ofrecer competencia a la chipica.

Primavera: Desde el 15 de agosto hasta el 15 de noviembre


Similar a la anterior desde el punto de vista climático. Tiene como único inconveniente que en esta época el
césped crece simultáneamente con la chipica y en caso de déficit hídrico, aún moderado, esta maleza encuentra
óptimas condiciones para su crecimiento resultando en una competencia desigual por su particular agresividad

Verano: Mediados de noviembre hasta fines de enero.


El principal problema es el de mantener buena humedad en forma permanente en la profundidad de suelo
donde están las semillas (mm), exigiendo varios riegos diarios para ello. Se deduce que sin un buen sistema de
riego por aspersión no vale la pena intentarlo en esta época. La chipica se constituye en un buen adversario a
vencer.
Aún así, en esta época con adecuada conducción y equipamiento pueden obtenerse exitosos resultados.

Invierno: Desde mediados de mayo hasta fines de julio.


Esta es la época del año más inadecuada por la lentitud del crecimiento de las pequeñas plántulas en días y
noches frías. Nos vemos obligados a atender este cultivo durante varios meses, cuando recién en primavera, al
aumentar la temperatura, tendremos resultados visibles.

2.1.2 Limpieza del terreno


Dado que el césped es un cultivo equivalente a un almácigo, por la densidad de las plantas, debe recibir el
máximo de atención, acorde a los objetivos prefijados.
Independientemente de las acciones que deban realizarse para el acondicionamiento de la superficie
(nivelaciones, labranzas, incorporación de mejoradores, etc.), el primer tratamiento debe ser la eliminación de
elementos extraños o nocivos, en lo posible en el siguiente orden:

2.1.2.1 Eliminación de malezas

Todas las malezas constituyen un gran inconveniente y deben eliminarse antes de cualquier movimiento de
suelo (nivelación, retiro de escombros) para evitar su enmascaramiento o difusión involuntaria. Para ello pueden
emplearse medios mecánicos (arrancado, roturado del suelo, etc) y/o químicos (herbicidas).
Podemos distinguir dos tipos de malezas:
a) De presencia grave: como “tamascán” (Cyperus rotundus) y “chipica” (Cynodon dactylon).
Ambas son graves porque compiten directa y ventajosamente con las plantas y césped, adaptándose
perfectamente al habitual sistema de manejo y mantenimiento de los espacios verdes. Además, al pertenecer a
géneros botánicamente cercanos a las especies de empleo habitual, no pueden ser eliminadas con herbicidas sin
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 9
afectar también al cultivo.
En ambos casos resulta esencial su erradicación antes de implantar el césped.

b) De presencia molesta: Constituyen la gran mayoría de las malezas. Entre las principales se mencionan “clavel
amarillo”E (Wedelia glauca), “morenita” (Kocchia scoparia), “cañota” (Sorghum halepense), etc.
En este caso, si bien conviene su eliminación previa, son especies que en general no soportan el tratamiento
de segado bajo (4 a 6 cm) de los céspedes utilitarios, por lo que en pocas semanas de sucesivos rebrotes, en un
césped bien conducido, agotan las reservas de los órganos subterráneos y suelen desaparecer espontáneamente.

2.1.2.2 Eliminación de escombros y anormalidades del perfil de suelo.

En terrenos agrícolas el principal problema lo constituye el “pié de arado”, al impedir la libre circulación vertical
del agua de riego, con consecuencias posteriores de salinización en superficie. En tal caso, un tratamiento cruzado
de la herramienta llamada subsolador es una buena solución.
En terrenos urbanos y suburbanos debe prevenirse y eliminarse completamente la presencia de escombros,
restos de construcciones, contrapisos ocultos, etc, a veces a bastante profundidad. Esta operación debe
supervisarse especialmente para evitar que un contratista descuidado tape con tierra buena los escombros,
operación mucho más sencilla que su extracción y transporte.
En todos los casos, la superficie debe aparecer limpia, sin presencia de piedras u otros elementos extraños,
lo cual suele presentarse con mayor notoriedad al mover el suelo, debiendo en este caso eliminarse a mano o
rastrillo.
En terrenos muy pedregosos o ripiosos, no se puede pretender eliminar todo, admitiendo como aceptable que
no queden cantos rodados hasta un diámetro de 3 cm., por impedir la germinación de las semillas que quedan
debajo. Las piedras bajo la superficie pueden tolerarse si existe una capa de suelo de 5 cm. como mínimo libre
de ellas o con presencias muy esporádicas, no así los escombros que se eliminarán completamente por ser fuente
de sales agresivas.

2.1.3 Nivelación general o nivelación gruesa

Este paso, ineludible en la preparación del terreno, se encuentre estrechamente ligado a un aspecto
fundamental en la vida del césped como es la eficiencia del manejo posterior del riego, es decir a facilitar el
mantenimiento.
La nivelación general es aquella que pretende satisfacer las exigencias de las cotas de nivel preestablecidas
en un proyecto. Deben estar materializadas en planos planialtimétricos, los cuales permiten una guía exacta para
la realización del trabajo.
Cualquiera sea el tipo de topografía elegido, es esencial para la vida del césped que estén contempladas dos
cosas:
a- Evitar la existencia de áreas ciegas, es decir sin evacuación fluida del agua de escurrimiento superficial, para
evitar zonas con exceso de humedad (encharcamientos).

b- La prevención de un posible aporte hídrico mayor al calculado proveniente del exterior


En jardines urbanos una acertada distribución de alcantarillas, asociada al nivel topográfico general, es el
equivalente de las acequias de desagüe en parques y plazas de mayor tamaño.

2.1.4 Tratamiento del suelo

2.1.4.1 Subsolador
Se utiliza para romper capas impermeables detectadas en el suelo como son horizontes arcillosos, tosca y
pié de arado que obstaculizan la libre circulación del agua en sentido vertical (infiltración profunda). Si solo se
emplea para romper esta capa se usa sin la bola, pasándose en el terreno, en ambos sentidos.
La obstaculización del movimiento del agua provoca dos cosas:
a) La permanencia de exceso de agua en la zona de raíces más allá del tiempo recomendable.
b) Salinización del terreno al evaporarse el agua antes que pueda infiltrar, dejando su carga de sales solubles.
En el término de un año la concentración puede llegar a niveles que solo la chipica puede soportar y de persistir
este proceso ni siquiera ésta, apareciendo manchas blancas desnudas de carpeta cespitosa o con algunas
hierbas alófitas (amantes de suelos salinos).

2.1.4.2 Drenaje parcelario


Cuando el suelo presenta un nivel de agua de origen freático inferior al metro de profundidad, será conveniente
buscar la forma de bajarlo o al menos impedir que suba de ese nivel por las mismas razones expuestas en el
punto anterior. No solo el césped se ve afectado por esta situación, en cuyo caso podríamos conformarnos con
0,6 m sino que el resto de la vegetación, especialmente los árboles, tendrán serio impedimento para su desarrollo
radicular.

2.1.4.3 Instalación del sistema de riego para aspersión


Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 10
El hecho de haber trazado zanjas para el riego implica un desajuste de la nivelación. Para volver a la condición
original es condición prioritaria el restituir la misma tierra que se retiró, la cual debe permanecer intacta al costado.
Dado que por un efecto de esponjamiento el volumen habrá aumentado, para el rellenado no debe apelarse ni
a la compactación forzada ni a retirar el sobrante. En el primer caso la tierra se compacta demasiado y en el
segundo, aparece nivelado un tiempo pero tarde o temprano la tierra se asienta, dejando más bajo el nivel en todo
el trayecto por donde van los caños.
Una forma natural y eficiente de solucionar el problema consiste en emplear el agua como lubricante para el
reacomodamiento de las partículas de suelo. Se rellena con la tierra hasta las 3/4 partes de la altura y con el
mismo sistema de riego, sin los aspersores, se llenan de agua las zanjas hasta la textura de barro blando en todo
el volumen. Se deja “orear” unos dos o tres días y se completa el llenado, volviendo a humedecer.

2.1.4.4 Aradas
Generalmente se emplean para espacios verdes terrenos que han tenido otros usos anteriores, agropecuarios
o urbanos, en todos los casos existe suelo compactado en toda la superficie o por zonas. Dado que un césped
uniforme exige condiciones también uniformes es que se recomienda, en todos los casos, un tratamiento
homogéneo en toda la superficie.
El arado tipo cincel pasado en forma cruzada interesando un mínimo de 30 cm de profundidad, ofrece un
excelente resultado para ablandar y mejorar la fertilidad de la futura cama de siembra,
favoreciendo la infiltración del agua, el movimiento de nutrientes, aireación de raíces, meteorización, etc. La
presencia de horizontes impermeables (caliche, arcilla) puede exigir profundidades mayores.
El tratamiento de remover en cierta profundidad no solo tiene efectos benéficos desde el punto de vista de la
fertilidad sino que es necesario para preparar la superficie a la incorporación de mejoradores como la turba o
trabajos posteriores de lavado de sales excesivas.

2.1.4.5 Rastreadas
Al cabo de la arada la superficie queda irregular, con terrones de mayor y menor tamaño, siendo necesario
pasar una rastra de discos en doble sentido para romperlos y emparejar el terreno.
Si queremos trabajar realmente bien, al cabo de las rastreadas convendría pasar con el tractor un durmiente
de ferrocarril (o aparato similar) tirado con cadenas a los efectos de dejar la superficie lo más pareja posible.

2.1.4.6 Correcciones o enmiendas del suelo


Hay distintas posibilidades:

2.1.4.6.1 No hay suelo


Es el caso que hemos descrito antes brevemente para zonas pedregosas.
Se deberá colocar una capa de tierra de buena calidad, textura franco-arenosa, de por lo menos 10 cm,
preferentemente 15 cm o más.

2.1.4.6.2 Suelos salinos.


A pesar que la salinidad en suelo es uno de los enemigos más serios de cualquier césped de calidad, también
es uno de los problemas de solución más sencilla disponiendo de los medios adecuados, es decir de agua no
salina.
A los efectos prácticos una salinidad inicial (terreno sin enmiendas) mayor a 2000 µmhos constituye un motivo
de preocupación, teniendo en cuenta que los materiales empleados para correcciones (arenas, turba) suelen ser
bastante salinos, causando un aumento de ese registro en 1000 o 1500 µmhos en la zona de cama de siembra
de la semilla.

2.1.4.6.3 Suelo con insuficiente materia orgánica


A diferencia con los anteriores este ítem no trata sobre una posibilidad sino sobre un hecho. En zonas áridas,
como la nuestra, lo normal es que el porcentaje de materia orgánica en los suelos sea muy bajo, a punto tal que
podemos considerarlo nulo a los efectos de las exigencias de un césped utilitario de primera. Si bien en principio
esta situación no es condición excluyente para obtener coberturas cespitosas, en la práctica y por los
condicionantes ecológicos regionales sí lo es, como hemos visto al tratar la relación existente entre suelo y clima.
La turba es el acondicionador tradicional y el que mejores resultados ofrece en césped, aunque hay varios
otros productos con los que también podemos incorporar materia orgánica al suelo, pero solo en situaciones de
falta del anterior o por su fácil disponibilidad “in situ”. En céspedes de calidad se aconseja emplear solo turba ya
que facilita la sustentabilidad del sistema con el transcurrir de los años.
Ejemplos de materia orgánica:
Orujo de uva: Material orgánico proveniente de la industria enológica. Posee el defecto que al estar
constituido por materia orgánica poco descompuesta por lo que su efecto en el suelo dura poco tiempo (menos
de 1 año). Es adecuado solo para la etapa de establecimiento del césped.

Guano: Es requisito para su empleo la permanencia en condiciones de humificación (estacionamiento) por


un tiempo de 9 meses a un año y/o esterilización física o química. El guano fresco es perjudicial para las plantas
por el contenido de sustancias en concentraciones fitotóxicas, y muy especialmente por su alto contenido en
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 11
semillas de malezas.
El guano de cualquier tipo es un buen acondicionador de suelos, aunque su permanencia en los mismos rara
vez pasa del año por la que su efecto es solo temporal y solo empleable en césped como último recurso.

Aserrín: Solo es apto el proveniente de maderas blandas no resinosas, dando mejores resultados el de álamo.
Es un material muy pobre desde el punto de vista nutricio (relación Carbono/Nitrógeno muy alta), siendo
rápidamente degradado por los microorganismos del suelo. En este proceso toman el carbono del aserrín y el
resto de los nutrientes deben ser provistos por el suelo resultando en una fuerte competencia para las plantas
quienes prontamente manifiestan amarillamiento por deficiencias varias, especialmente de nitrógeno. Desaparece
pronto del perfil por lo que con suplemento de fertilizantes es un buen aunque temporal mejorador (6 a 12 meses).

Turbas negras locales: Se producen por la deposición de materiales vegetales parcialmente descompuestos
en medio anaerobio y levemente ácido de zonas pantanosas y frías o templado-frías. Se encuentran en el
mercado tres tipos principales:
Su ventaja con respecto de los anteriores radica en su estabilidad en el tiempo y que al estar formada por partícula
pequeñas se mezcla con la tierra resultando en una textura homogénea, por lo que es más eficiente en su acción.
Material de moderado a muy salino aunque lavable. De todos los materiales orgánicos enumerados, la turba negra
es la que mejores resultados ofrece en el corto y largo plazo.

2.1.4.7 Distribución de la turba


Por ser el caso más común nos referiremos al manejo de la turba, resultando un procedimiento similar para
todos los materiales.
Dado que el porcentaje de materia orgánica en suelos es tan baja en casi todos lados de una región árida,
la cantidad de turba a emplear es siempre más o menos la misma. Se calcula considerando una capa superficial
homogénea de entre 2,5cm y 3 cm por ser la que ha dado excelentes resultados, independientemente del tamaño
de la propiedad. Lógicamente, por razones presupuestarias puede emplearse una cantidad menor, disminuyendo
proporcionalmente su efecto mejorador. Una cantidad mayor también, aunque no se justifica porque no aumentan
en la misma proporción los beneficios y sí los costos.

2.1.4.8 Lavado de pre-siembra.


Se efectúa luego de distribuir en superficie las enmiendas potencialmente salinas, pero antes de incorporarlas
al suelo. Se lavan los primeros 15 cm del perfil con el sistema de riego, a los efectos de dejar la cama de siembra
en las mejores condiciones para recibir la semilla.

2.1.4.9 Fertilización de fondo


Para una fertilización de fondo pueden emplearse 250Kg/hectárea (25g/m2) de un fertilizante de liberación
lenta tipo 18-46-0, aplicado en forma muy homogénea, esparciéndolo sobre la superficie, resultando esta cantidad
suficiente para proveer el nivel nutricional necesario en la mayoría de los casos.
Si los análisis indican también falta de Potasio, cosa poco frecuente, convendrá elegir en este caso, 200 Kg/Ha
(20g/m2) de un fertilizante completo tipo 15-15-15.
La distribución del fertilizante sobre la superficie puede ser al voleo manual o a máquina. Obsérvese que el
fertilizante de aplica después de los lavados para evitar su pérdida por lixiviación.

2.1.4.10 Incorporación al suelo de las enmiendas


Realizando un breve repaso, observamos que en una secuencia completa de tareas, tenemos el suelo base
nivelado y trabajado, sobre él las enmiendas de tierra e inmediatamente encima se encuentra la capa de turba,
todo ello lavado en por lo menos 15 cm.. Sobre la turba, acabamos de distribuir el fertilizante.
Ahora debemos mezclar íntimamente estos componentes a los efectos de preparar el suelo para la siembra.
Con el suelo en la humedad adecuada, ni muy seco, ni muy húmedo, emplearemos la herramienta adecuada
para este trabajo: el rotovator para grandes superficies, el cultivador autopropulsado para tamaños medios y
manualmente a pala, para jardines o lugares pequeños. En esta labor se debe interesar la profundidad de suelo
explorada por las raíces, que es de 15 a 20 cm. y al igual que en trabajos anteriores debe lograrse que toda la
superficie quede mullida y con las capas correctamente mezcladas, incluidas las áreas o bordes incómodos de
llegar.

2.1.5 Nivelación fina


Consiste en dejar la superficie lisa (acompañando el nivel general que puede ser irregular) y libre de terrones
mayores a 3 cm de diámetro o restos de cualquier tipo.
Es conveniente realizar esta labor el mismo día de la siembra o a lo sumo el anterior para evitar que una lluvia
la malogre, debiendo en tal caso repetirla al secarse el terreno. Recuerdese también que todos los trabajos que
aflojan el suelo lo tornan susceptible a voladuras por viento.
Constituye el último trabajo previo a la siembra, e independientemente de la superficie del terreno conviene
realizarlo a mano con rastrillo.
Para superficies mayores de 4000 m2 convendrá contratar una cuadrilla de 7 a 10 obreros a los efectos de
agilizar el trabajo (el costo es similar a un solo obrero que demorará 7 a 10 veces más). En superficies muy
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 12
grandes se analizará la conveniencia de rastrillar y sembrar extensiones parciales, siempre coincidentes a los
sectores de riego, hasta completar el total, en los sucesivos días.
El rastrillado se realiza en un solo sentido general, avanzando hacia atrás, para borrar las huellas propias. Si
es un solo operario, puede recorrer lateralmente una franja, en sentido perpendicular al movimiento del rastrillo,
en la siguiente faja, paralela e inmediata, se repasa el final de la anterior, corrigiendo niveles y borrando las
huellas, en movimientos hacia adelante y hacia atrás clavando los dientes. La última rastrillada se realiza hacia
atrás sin presionar mucho y arrastrando solo terrones y restos sin tierra, hasta que su volumen resulte incómodo
de trasladar, dejándolo allí. Quedan así las impurezas en forma de hilera. Cada hilera, en un solo recorrido
posterior, se agrupa en pequeños montículos (con rastrillo) y se recoge con engarilla (a pala).
Si son varios operarios de ubican en hilera lateral, se asigna a c/u su alícuota del ancho del terreno, trabajando
en su sector en la forma antes descrita. Obrando coordinadamente formarán las mismas hieras de restos (de paso
los operarios más lerdos deberán llevar el ritmo del conjunto).

2.1.6 Siembra
Consiste en el acondicionamiento de la semilla y su posterior incorporación al suelo, o sembrado propiamente
dicho.

2.1.6.1 Selección de especies

Si hemos arribado a la etapa de tener el terreno en condiciones de recibir la semilla para la siembra, según
la metodología expuesta, se supone que ya conocemos el tipo de césped buscado y las especies que lo
constituirán. También es aconsejable tener la semilla comprada, aunque si aún no lo hemos hecho tenemos
cuatro posibles pasos a seguir: A) Selección de las especies y compra de la semilla; B) Análisis de calidad; C)
Empleo de materiales inertes; D) Preparación de la mezcla.

A_ Compra de la semilla. Tenemos dos opciones:


1_ Opción compra de mezcla preparada (al final del capítulo se ofrecen ejemplos de mezclas comerciales)
Ya hemos visto que en este caso debemos seleccionar el tipo comercial más adecuado a nuestras
necesidades, en cuyo caso se deben seguir las recomendaciones de marbete en cuanto a rendimiento y
exigencias ecológicas. Conociendo la superficie problema, solo restan unas pocas operaciones matemáticas para
determinar la cantidad necesaria. Los datos resultantes para un ejemplo de 1 Ha para césped utilitario de primera
serían los siguientes:
MEZCLA COMERCIAL PREPARADA . Denominación: “PLENO SOL”
Superficie Rendimiento de Cantidad Margen Total Componentes
m2 la mezcla: m2/Kg mínima: Kg 5% Kg
10.000,00 40,00 250,00 12,50 262,50 datos del productor
En este caso las proporciones de las diferentes especies han sido calculadas y mezcladas por el productor,
quién además indica su rendimiento, encontrándose en el mercado una amplia variedad de tipos adaptables a
cada necesidad. Lógicamente debemos comprar una mezcla respaldada por una empresa seria para asegurar
buenos resultados.
Ventajas: -Opción muy aconsejable para personas sin conocimientos de las especies y/o pequeñas superficies
(jardines).
-No hay que hacer cálculos
Inconvenientes: - En las mezclas comerciales no siempre se indican las especies componentes y rara vez las
proporciones entre ellas.
-----------------------
Cualquiera sea el origen de la mezcla ,si bien en este caso han de sembrarse 250 Kg, resulta muy conveniente
guardar un 5 % de exceso, aproximadamente, para cubrir eventuales accidentes o fallas de cualquier tipo,
evitando posibles variaciones de diferentes partidas. De todas maneras, aunque no hayan fallas en la siembra,
las semillas de calidad mantienen buen poder germinativo durante dos o tres años más y en este período de
tiempo es bastante seguro que serán empleadas para cubrir defectos de uso o mantenimiento. Estas serán
almacenadas en lugar fresco, seco y al resguardo de roedores e insectos en sus bolsas originales o recipientes
cerrados no herméticos.

2_ Opción preparar nuestra propia mezcla


En este caso las especies se compran por separado al cabo del análisis y cálculos correspondientes a las
necesidades o posibilidades del lugar.
Ventajas: -Se puede preparar la mezcla exacta a las necesidades del lugar.
-Se puede ganar en experiencia ensayando variaciones.
-Se obtiene seguridad de los componentes y sus proporciones.
Inconvenientes: -Hay que hacer los cálculos.
Consta de dos etapas fundamentales: Selección de las especies constituyentes y Cálculo de las cantidades
de cada una.
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Selección de las especies constituyentes
Muy brevemente recorramos las características de las especies más difundidas
CARACTERÍSTICAS DE LAS ESPECIES MÁS DIFUNDIDAS EN LA REGIÓN (Ref: x = nulo, o = poco, oo = mediano, ooo = alta, oooo = muy alta)
Especie Amarilleo PE g cada Densidad Rizoma Re Re Re Re Re Re Veloc. Veloc Agresivid Uso-tipo
Textura Color Suelos
invernal 1000 sem. Estolon. Sequía sombra salinidad frío pisoteo altitud crecim. implant. ad césped
Agrostis palustris muy muy no ácido
o 0,1 verde oooo o o oo oo oo ooo lenta lenta ooo suntuario
(Agrostis stolonifera) “Penncross” fina denso fértil
Agrostis tenuis muy muy verde suntuario
x 0,09 oo oo oo o oo oo oooo lenta lenta oo todos
“Colonial Bent” fina denso grisáceo utilitario 1º
Agrostis alba
x 0,1 media denso oo o oo ooo rápida rápida mal drenados utilitario
“Red Top”
Cynodon dactylon “Chepica” todos utilitario 2º
oooo 0,3 fina denso verde oooo oooo o ooo x oooo o media lenta oooo
“Bermuda grass” arenosos espontáneo
Festuca alta verde utilitario 1º
o 2,3 media media o ooo oo oo ooo ooo oo rápida rápida oo todos
“Sheep Fescue” brillante espontáneo
Festuca rubra rubra verde todos suntuario
x 1 fina media ooo oo ooo o oooo oo oo lenta rápida oo
“Crepine red fescue” oscuro livianos utilitario 1º
Festuca pratensis verde
x 1 media media x o o o oooo oo ooo rápida media oo todos utilitario 1º
“Meadow fescue” claro
Lolium perenne verde muy muy todos utilitario 1º
o 1,8 media media x o oo o ooo ooo oo o
“Ray grass perenne” brillante rápida rápida fértil permanente
Lolium multiflorum verde muy muy todos utilitario 2º
o 1,8 media media x o oo o ooo ooo oo oo
“Ray grass anual” brillante rápida rápida fértil temporal
Pennisetum clandestinum media-
oooo 0,3 denso verde oooo ooo o ooo x ooo ooo ooo fértil utilitario 2º
“Kikuyo grass” gruesa
Poa pratensis verde arenoso
x 0,2 fino denso o oo ooo ooo ooo oooo ooo media lenta oo utilitario 1º
“Kentucky blue grass” azulado basófila
Poa nemoralis utilitario 1º
x 0,2 fina media verde x ooo oooo oo o arenoso
“Poa de los bosques” sombra
Stenotaphrum secundatum verde media- utilitario 2º
oooo ¿? gruesa media oooo oo o ooo x ooo rápida ooo húmedos
“Gramillón” claro lenta
Trifolium repens húmedos utilitario 2º
x 0,6 gruesa baja verde oooo o oo oo ooo oo rápida media
“Trébol blanco” limosos
Dichondra repens “dichondra” utilitario 2º
x 0,25 gruesa media verde oooo o oooo o o o lenta lenta húmedos
“Oreja de ratón” puro
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 14
Como ya hemos visto, la selección de las especies depende de la interacción de dos condicionantes de la
planificación, íntimamente relacionados: función y características ecológicas del lugar. Es decir para qué necesito
el césped y qué condiciones de infraestructura o mantenimiento se va a desarrollar.
Por función identifico si es para pisoteo o exclusivamente estético, etc.
En la práctica son tres los factores ecológicos para seleccionar especies: 1) El régimen hídrico (intensidad y
frecuencia); 2) La preparación del suelo; 3) Las horas de sol o intensidad luminosa
Veamos una mezcla muy adaptable a nuestra región. En la tabla se encuentran los datos mínimos imprescindibles
para preparar una mezcla a emplearse en un espacio verde con 1 Ha de verde efectivo
Los datos finales de campo para una mezcla similar a la anterior pero de elaboración propia, seleccionando las
especies y sus proporciones para la región, serían los siguientes, eliminando el 5% de margen para facilitar los
cálculos:

TABLA 1
MEZCLA BÁSICA PARA TODO USO, VERDE PERMANENTE, RESISTENTE AL PISOTEO, PARA PLENO
SOL
Superficie Rendimiento de Cantidad Componentes porcentaje Kg por
m2 la mezcla: m2/Kg necesaria ( Kg) en peso especie
Lolium perenne 46,00 115,00
Festuca alta 46,00 115,00
10.000 40 250
Poa pratensis 4,50 11,25
Agrostis tenuis 3,50 8,75
2
El rendimiento de la mezcla indicada, de aproximadamente 40 m /Kg, ha sido determinado en forma práctica,
al cabo de numerosas siembras, basados en semillas de buena calidad para obtener un resultado final óptimo
promedio de 1 planta por cm2 de un césped utilitario de primera, denso, y suficientemente rústico para condiciones
standard de la región. Lógicamente, por tratarse de una mezcla lista para la siembra los valores están redondeados.
Normalmente, en las mezclas más conocidas se indica el porcentaje en peso de cada especie, sin embargo este
es un dato engañoso de emplear para realizar modificaciones por las diferencias de tamaño y peso de las semillas.
Veamos el por qué de ello, analizando la misma mezcla en base al peso específico de las semillas (PE), expresado
en gramos cada 1000 semillas y tomando los valores para 1 m2 a los efectos de facilitar los cálculos (el peso
específico también puede expresarse como nº de semillas por gramo).

TABLA 2
DETERMINACIÓN EMPÍRICA DE LAS PROPORCIONES DE CADA ESPECIE
MEZCLA BÁSICA PARA TODO USO, VERDE PERMANENTE, RESISTENTE AL PISOTEO, PARA PLENO SOL
DATOS PARA 1 m2
b c d e f g h i
3 ESPECIE MEZCLA PESO PE Nº SEMILLAS % nº de Nº de SEMILLAS Rendim.
% en peso g/especie/m2 g/1000 sem. por m2 semillas por cm2 Mezcla
cálculos dato dato tabla 1 dato d x 1000/e f/f9 x 100 f/10.000 dato de
4 g/Ha mezcla x c de la tabla 1
10.000 especie
5 L. perenne 46,0 11,500 1,8 6389 24,8 0,639 25,0
6 F. alta 46,0 11,500 2,3 5000 19,4 0,500 g/m2
7 P. pratensis 4,5 1,125 0,2 5625 21,8 0,563 40,0
8 A. tenuis 3,5 0,875 0,1 8750 34,0 0,875 m2/Kg
9 TOTALES 100,0 25,000 - 25764 - 2,576

Conclusiones:
1_ Observemos que las especies que aparentemente participan en la mezcla con mucha mayor proporción
porcentual en peso, como Lolium o Festuca (46% c/u), en realidad aportan menor número de semillas por m2 que
Agrostis que solo interviene con el 3,5% y similar que Poa (4,5%). Por lo tanto, si por ejemplo aumentamos Agrostis
a un 10% en peso, la transformamos en la especie francamente dominante, derivando en un incremento importante
en la densidad de siembra por mayor nº de semillas/m2 y con ello perdemos rusticidad por una mayor exigencia en
fertilizantes, riegos, fungicidas, insecticidas, etc.
2_ Por otra parte se deduce que en un césped utilitario de primera, para obtener 1 planta/cm2 con una mezcla de
este tipo, debo sembrar ± 2,5 semillas/cm2 debido al alto porcentaje que se pierde por diversas causas, entre otras:
valor cultural, semillas que quedan en superficie sin taparse, presencia de terrones, clima, fallas propias del método,
pérdidas posteriores a la emergencia, etc. Y todo esto extremando las precauciones, trabajando en forma planificada
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 15
y sin ahorrar gastos. Imaginemos como aumentaría el porcentaje de pérdidas con labores mal realizadas.

Con estas conclusiones veamos como se calculan las mezclas para distintas situaciones:

TABLA 3
CÁLCULO DE LA CANTIDAD DE SEMILLA NECESARIA EN MEZCLAS ELABORADAS
MEZCLA TIPO PARA TODO USO, VERDE PERMANENTE, RESISTENTE AL PISOTEO, PARA PLENO SOL
DATOS PARA 1 m2
2 b c d e f g h i
3 ESPECIE Nº de SEMILLAS Nº SEMILLAS PE PESO MEZCLA % nº de Rendim
por cm2 por m2 g/1000 sem g/especie/m2 % en peso semillas Mezcla
4 cálculos 6 dato c x 10.000 dato e x d /1000 f / f9 x 100 d/d9 x 100
5 L. perenne 0,5 5000 1,8 9,000 39,8 20,0 22,6
6 F. alta 0,5 5000 2,3 11,500 50,9 20,0 g/m2
7 P. pratensis 0,6 6000 0,2 1,200 5,3 24,0 44,2

8 A. tenuis 0,9 9000 0,1 0,900 4,0 36,0 m2/Kg


9 TOTALES 2,5 25000 - 23 100,0 100,0

Rendimiento de la mezcla para la siembra: f9 = gramos de mezcla por m2


2
1000/f9 = m por Kg de mezcla
Cantidad de semillas a comprar:
La columna “f” indica los gr. de semilla de c/especie y del total de la mezcla que necesito por m2. Trasladado este
dato a los m2 de superficie del predio a encespar, tengo la cantidad de semilla a comprar de cada especie, que
mezclados resultan en la cantidad exacta necesaria de mezcla. Como se ha sugerido, siempre conviene adquirir
un ± 10 % más de c/ especie para cualquier eventualidad.

Conclusiones:
El dato real y más importante para decidir las proporciones de los distintos componentes es el número de
semillas de cada especie por cm2. Esto determina la densidad de plantas y por consecuencia la futura evolución
del césped y si se ajustará o no a las posibilidades previstas de mantenimiento. Una vez que se comprueban
las bondades de una combinación determinada se estará en condiciones de manejarse en las sucesivas
siembras solamente con la columna g, es decir con proporciones de pesos de las semillas.

Si se realizan cambios en las especies o sus respectivas proporciones, o se determina menor valor cultural al
adecuado, se deben realizar los ajustes necesarios para evitar céspedes muy ralos o excesivamente densos.

Ahora supongamos que deseamos una mezcla para media sombra incrementando la proporción de especies
resistentes a ella ¿Como será la nueva constitución de la mezcla?
Razonamiento:
_Si se trata de un sector con menos horas de sol, podemos inferir que tendrá menor evapotranspiración y por lo
tanto menores posibles déficit hídricos, podemos entonces reemplazar Festuca alta, que aporta esencialmente
resistencia a sequía, por Festuca rubra, más exigente en agua pero también más resistente a media sombra (ambas
con similar PE). A Poa pratensis, ya existente en la mezcla por su resistencia a sombra, la llevamos de 0,6 plantas
por cm2 a 1,2, es decir al doble.
Como se trata de un césped utilitario de primera, debemos mantenernos dentro de las 2,6 plantas por cm2, por
lo tanto si aumenta el número de semillas de una especie deben disminuir las demás
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TABLA 4
CÁLCULO DE LA CANTIDAD DE SEMILLA NECESARIA EN MEZCLAS ELABORADAS
MEZCLA TIPO PARA TODO USO, VERDE PERMANENTE, RESISTENTE AL PISOTEO, PARA MEDIA SOMBRA
DATOS PARA 1 m2
2 b c d e f g h i
3 ESPECIE Nº de SEMILLAS Nº SEMILLAS PE PESO MEZCLA % nº de Rendim
por cm2 por m2 g/1000 sem g/especie/m2 % en peso semillas Mezcla
4 - dato c x 10.000 dato e x d /1000 f / f9 x 100 d/d9 x 100
5 L. perenne 0,5 5000 1,8 9,000 56,6 19,2 15,9
6 F. rubra 0,4 4000 1,0 4,000 25,2 15,4 g/m2
7 P. pratensis 1,2 12000 0,2 2,400 15,1 46,2 62,9

8 A. tenuis 0,5 5000 0,1 0,500 3,1 19,2 m2/Kg


9 TOTALES 2,6 26000 - 16 100,0 100,0
Conclusión:
Al aumentar la proporción de una semilla más pequeña, de bajo peso específico, por cada Kg de mezcla tendré
un mayor número de granos. Por ello necesitaré menos cantidad de mezcla para la misma superficie, de lo contrario
se aumenta la densidad de plantas.

El hecho de aumentar la densidad de siembra es perfectamente lícito si se realiza según una correcta
planificación. Por ejemplo,

Parques con aspersión, riego sin limitaciones, césped utilitario de 1º 2,6 semillas por cm2

Parques con aspersión y riego con limitaciones, césped utilitario de 1º 2,2 semillas por cm2

Jardines con aspersión, riego sin limitaciones, césped utilitario de 1º 3,3 semillas por cm2

Jardines, riego a manguera, césped utilitario de 1º 2,6 semillas por cm2

Césped suntuario (ej. especie Agrostis sp) 7,5 semillas por cm2

Césped utilitario de segunda o espontáneo, riego a manto (ej: + F. Alta) 0,4 semillas por cm2
En cada caso las especies estarán seleccionadas según tipo de césped

B_ Análisis de calidad de la semilla


Por más confiable que sea el proveedor, un sencillo estudio de germinación nos garantizará una emergencia
exitosa o un reclamo oportuno, antes de gastar tiempo, esfuerzo y sobre todo expectativas.
Se considera de buena calidad una semilla con una pureza (P) superior al 95% y un poder germinativo (PG)
mayor al 85%.
Si se va a comprar poca cantidad de cada especie o mezcla, forzosamente será en forma suelta por lo que
convendrá dirigirse a comercios con mucha venta, de rápida rotación de mercadería, a los efectos de minimizar la
posibilidad de comprar semilla vieja.

C_ Empleo de materiales inertes


Normalmente, los volúmenes de semilla manipulados durante la siembra, para rendimientos de la mezcla
inferiores a 50 m2 por Kg, son suficientemente grandes como para una distribución manual cómoda. Sin embargo,
hay ocasiones donde debe esparcirse pequeñas cantidades en superficies relativamente grandes (rendimientos de
100 a 200 m2 por Kg), donde se dificulta esparcirla en forma pareja. En tales circunstancias se aumenta
artificialmente su volumen con materiales inocuos como aserrín, granulado volcánico de grano fino (perlita), arena,
etc, en proporciones del 50 al 100%, según necesidades. El material se elije tratando que el peso y tamaño de sus
partículas se asemejen al de la semilla empleada para evitar estratificaciones durante el manipuleo. Naturalmente
debe adecuarse el rendimiento a la nueva circunstancia.

D_ Preparación de la mezcla
Se trata de mezclar íntimamente los diferentes componentes. Para grandes volúmenes se buscará un lugar
cementado liso y limpio donde se disponen los ingredientes por capas, las cuales, con pala, se someten a numerosa
vueltas hasta homogéneo aspecto. El operario actuará con barbijo para evitar los efectos nocivos del polvillo y de
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la eventual presencia de fungicidas y/o insecticidas.

2.1.6.2 Sembrado

2.1.6.2.1 Distribución de la semilla


Como la mezcla la forman semillas de muy diferente tamaño y por ende con distinta resistencia al aire, al
arrojarlas, las más pesadas tenderán a caer más lejos, produciendo franjas al paso del sembrador. Por otra parte
una cosa es decir que en todos lados caerá el mismo número de semillas por cm2 y otra cosa es hacerlo. Para
minimizar los errores, aproximándonos al ideal, existen métodos, entre los cuales podemos mencionar:

a) Empleo de máquinas sembradoras.


Consisten en sistemas mecánicos, generalmente consistentes en platos giratorios en el centro de los cuales
cae un chorro calibrado de semilla, produciéndose la dispersión por la fuerza centrífuga desarrollada, existen otros
sistemas específicos para semilla o adaptaciones de dispersantes de agroquímicos.

b) Empleo de espolvoreadoras de mochila.


Se trata de la misma máquina empleada para dispersar productos agroquímicos en polvo sobre los cultivos. La
salida de la tolva debe estar girada hacia arriba para asegurar una buena distribución, aún cuando el operario con
el brazo cansado tienda a bajarlo.
En ambos sistemas deben realizarse pruebas en blanco para calibrar el procedimiento a la densidad de siembra
deseada.

c) Siembra manual
Se trata del procedimiento más empleado. Consiste en un operario que portando un morral o balde plástico, con
una cantidad medida de mezcla, toma puñados de la misma arrojándola con fuerza en ángulo horizontal de 180º
hacia adelante y costados, debiendo cubrir una superficie determinada. Debe ser con fuerza para asegurar una
buena dispersión de las semillas, evitando manchas densas alternada con zonas deficientes.

Figura 1
E n todos
los sistemas conviene dividir la mezcla en dos partes, distribuyendo la mitad en un sentido y la otra mitad en forma
cruzada a 90º. Esto tiene por objeto compensar tanto el desigual peso de las semillas, al caer a mayor distancia las
pesadas, como el posible error humano del operario. Con un sembrador experimentado, o bien dirigido, se puede
evitar esta división
El problema de la distribución del peso exacto de semillas en la superficie correspondiente, se soluciona
dividiendo el terreno en sectores que pueden adoptar la forma de franjas, como en el ejemplo. Cada franja tendrá
un ancho de trabajo cómodo para arrojar la semilla, que generalmente es alrededor de 2 a 2,5 m. Estos sectores
se materializan con tres cuerdas, delimitando dos franjas contiguas. Se calcula cuanta semilla debe portar el
operario para esparcirla, caminando por una y volviendo por la otra. Al llegar al extremo opuesto, el mismo u otro
operario ayuda a cambiar de lugar la primera cuerda, delimitando la siguiente franja, operación que continúa hasta
llegar al final del sector. Previamente se habrán colocado marcas donde irán las cuerdas, momento en el cual se
determina la superficie de las franjas. Las cuerdas pueden reemplazarse por líneas marcadas en la superficie,
delgadas y apenas insinuadas.
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En uno de los extremos se disponen las bolsas con semilla, entregándose al sembrador la cantidad medida para
el par de franjas que inicia.
Como resulta engorroso acarrear una balanza y pesar cada vez, resulta práctico manejarse con volúmenes en
vez de pesos. Se buscan recipientes de distinto tamaño que contengan, por ejemplo, 1Kg, 0,5 Kg y 100g de mezcla
(se pesa una sola vez) y con combinaciones de ellos se obtiene rápidamente la cantidad de semilla necesaria. Para
el sembrador pueden emplearse baldes plásticos grandes, cambiando uno lleno por el vacío.
Siempre conviene dibujar un esquema, con las franjas numeradas para evitar equívocos.
Si la franja a sembrar resulta muy larga, el sembrador deberá portar mucho peso en semilla, afectando su
trabajo, por lo que convendrá calcular recorridos que no le exijan soportar mucho más de 10Kg de mezcla. Este
procedimiento permite distribuciones parejas en terrenos irregulares, al mismo tiempo que disminuye al mínimo el
inevitable pisoteo.
Para garantizar el resultado, es conveniente supervisar la tarea del sembrador controlando una densidad
correcta en todas partes, especialmente en los bordes y lugares donde haya cambios de dirección que alteren su
ritmo. Disponiendo de un 5 % de mezcla en exceso, podemos compensar áreas ralas o dispersar cuidadosamente
a rastrillo las muy densas.
El gráfico corresponde a un caso real en un sector de 4.500 m2 de cementerio-parque. En áreas pequeñas o
jardines conviene adaptar similar metodología.

2.1.6.2.2 Tapado de la semilla. Rastrillado


Básicamente estriba en enterrar la mayor proporción posible de semillas a una profundidad entre 3 y 5 mm,
dejándola en íntimo contacto con la tierra. Para su concreción la mejor herramienta es el rastrillo, con el cual se
avanza en el terreno con el trabajo en forma similar que la nivelación fina, trabajando en bandas, con algunas
diferencias en cuanto a la labor en sí:
1- El rastrillo se pasa por la superficie del terreno en forma algo cruzada con respecto al movimiento de vaivén
adelante y atrás. De esta forma los dientes desplazan pequeñas cantidades de tierra lateralmente, en forma
parecida al trabajo del arado de reja, contribuyendo al tapado.
2- Si al pasar la herramienta en un sentido se acarrea tierra, esta debe volverse a su sitio original con el mismo
movimiento en sentido inverso. Cambiar de lugar tierra significa cambiar de posición semillas, en la zona rebajada
sale muy ralo el césped.
3- En esta operación se debe ignorar la presencia de piedras, restos o desniveles, ya que cualquier intento de
repaso de la nivelación fina afecta la correcta distribución de la semilla, tan laboriosamente lograda.
Inevitablemente y a pesar de todos los cuidados un cierto nº de semillas queda en superficie sin taparse. Esto
se resuelve esparciendo encima una fina capa de tierra preparada o arena fina de 2 a 3 mm de espesor. Para
mezclas normales pueda estimarse en $ 0,0075/m2 la pérdida de semillas por esta causa, aunque habrá que
analizar costos económicos y pisoteo por sobre la conveniencia de colocar la capa de tierra mencionada. En jardines
chicos esta operación puede ser más viable si se puede trabajar desde bordes o senderos.

2.1.6.2.3 Labores complementarias


Una vez efectuado el rastrillado pueden iniciarse los riegos dando por sembrado al césped, el resto de la labor
depende de las fuerzas de la naturaleza. Quedan por analizar dos trabajos, de cumplimiento no necesariamente
obligatorio, cuyo objetivo es ayudar a la buena germinación de la simiente:

2.1.6.2.3.1 Aplicación de mantillo


Consiste en esparcir una fina capa de aserrín de álamo sobre la superficie sembrada y rastrillada. De espesor
inferior a 3 mm, debe tratarse que esta capa resulte pareja e ininterrumpida para toda la superficie. Espesores
mayores resultan detrimentales al consistir en un obstáculo para la emergencia, además de los efectos
mencionados en el capítulo “Enmiendas del suelo”.
La función principal de esta capa es la de mantener fresca la superficie, impidiendo el rápido secado del delgado
espesor de suelo donde se encuentran las semillas en plena germinación, período éste crítico para la supervivencia
de la planta. Se puede aplicar utilizando palas anchas, arrojando el material lejos y con fuerza para mejor
distribución de una película relativamente tan fina.

2.1.6.2.3.2 Rodillaje
Se trata del pasaje por la superficie del terreno de un cilindro generalmente metálico, de 0,80 a 1,20 m de largo
por un diámetro mayor de 0,30 m, cuya función es compactar suavemente el terreno favoreciendo el contacto de
la tierra con la semilla y suministrando a la superficie una cierta resistencia a movimientos provocados por el agua
de riego o viento, que pueden descalzar o volar la simiente, según los casos. Esta herramienta suele improvisarse
empleando un caño de hierro o cemento, al cual se adosa un eje libre, solidario con una manija de la cual se tira.
El peso del cilindro debe ser tal que suministre una presión de 2 Kg por cm2, lo cual se obtiene con el espesor de
la pared o rellenando con cemento, con la salvedad que diámetros estrechos dificultan el giro, patinando con mayor
facilidad y provocando arrastre. El mismo implemento puede usarse luego, durante el mantenimiento del césped.

2.1.7 Primeros riegos


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Obviamente, consisten en entregar a la semilla la humedad necesaria para su germinación.
Los llamamos “primeros riegos” porque presentan características diferentes al riego normal de mantenimiento.
Si desde el principio se ha obrado adecuadamente (lavados, riegos de asentamiento, etc.), el perfil no estará
seco, presentando una reserva de humedad que permite que con uno o dos cortos riegos podamos mantener
durante todo el día un estado hídrico adecuado para la germinación. Naturalmente no se puede decir cuanto ni
cuando, porque depende de la temperatura y velocidad del viento. Con tiempo fresco o nublado puede ser una sola
vez al mediodía y con cálido tres o más, cuando se seca. Podríamos efectuar un solo gran riego que mantenga
húmedo todo el día pero esto implica que en un suelo tan removido se produzca flotación y deriva de semillas,
además de erosión por escorrentía, con efectos poco aconsejables. De todas maneras en días cálidos, a la
profundidad de la semilla (0 a 5 mm), el suelo se seca rápido, independientemente del agua que exista en
profundidad.
A título de orientación se puede indicar que el riego debe interrumpirse al aparecer el primer charco, repitiéndolo
cuando se vea la superficie seca, las veces que sea necesario. Lo que se busca es evitar la deshidratación y muerte
de la plántula.
Después del primer riego la velocidad de infiltración disminuye y con mayor razón si se comienza a formar
costra, hecho que no nos permite dar indicaciones imperecederas.
Ante la menor sospecha de salinidad y mientras no se formen los charcos, será conveniente regar con un ligero
exceso para lavar los primeros centímetro de suelo. La ausencia de sales permite una mayor elasticidad en la
frecuencia de riego.
Como se verá, el correcto riego inicial es muy importante, a tal punto que será mejor no iniciarlos hasta que se
pueda garantizar su continuidad. Mientras la semilla no inicie la germinación puede esperar varios días, contando
con únicos enemigos a los accidentes climáticos y las aves.

2.1.8 Controles fitosanitarios


Cuando la siembra se realiza en época cálida, debido a la interacción de humedad permanente y temperatura
elevada, las plántulas pueden sufrir el ataque de hongos del tipo del Dumping-off. La descripción y control de
explicitan en el ítem “Enfermedades”, que veremos más adelante.

2.1.9 Primer corte


En época cálida la germinación y emergencia ocurre en 3 o 4 días en las especies más rápidas como Lolium
y Festuca demorándose un 50 % más en las lentas como Poa y Agrostis. Con tiempo fresco Lolium puede demorar
10 o 12 días y las lentas 15 días.
El primer corte se realiza cuando el césped tiene una altura de 10 cm, segando a 5 o 6 cm. La mejor herramienta
para efectuarlo es la guadaña manipulada por un experto. Dado que en estos tiempos resulta difícil conseguir ambas
cosas juntas apelaremos a las segadoras disponibles. Las mejores son las de tambor rotativo horizontal con
cuchillas elicoidales aunque las de cuchillas giratorias con eje vertical se emplean con excelente resultado, siendo
las más comunes. Cualquiera sea el sistema elegido, el implemento debe estar muy bien afilado para evitar que el
golpe desarraigue las plantitas con su sistema radicular poco desarrollado. Para las orillas se empleará bordeadora
a tanza, no siendo un implemento muy adecuado para el resto del prado o jardín.
Las etapas venideras corresponden al mantenimiento, lo cual es otra historia.

2.2 Implantación por gajos, estolones y rizoma


Se trata de un sistema de implantación similar a la siembra pero empleando la multiplicación vegetativa,
distribuyendo trozos de estolones y rizomas o plantando pequeños trozos de césped. Lógicamente solo son aptas
aquellas especies que cuente con estos órganos de crecimiento es decir estoloníferas o rizomatosas como Agrostis
stolonifera en céspedes utilitarios de primera y Cynodon dactylon en utilitarios de segunda. Normalmente no se
emplea en utilitarios de primera.
Se extraen los estolones, se cortan en trozos para mejorar la distribución y cobertura y se incorporan
enterrándolos manualmente.
Los gajos están formados por grupos de plantas enteras con parte de suelo. Para tener una idea de tamaños
digamos que de 1 m2 pueden extraerse unos 1000 gajos de 9 cm2. De la densidad de plantación depende el tiempo
final de cubrimiento, estimándose como adecuada una distancia entre sí de 15 cm.
En regiones áridas, gajos o estolones son muy empleadas para implantar céspedes de chipica en terrenos
estériles por faltarle el riego durante varios años, extrayendo el material de orillas de acequias o cultivos infestados.
Nunca debe afectarse espacios verdes públicos como fuente de material, excepto expresa autorización de personal
responsable.

2.3 Implantación por tepes


Consiste en transplantar sectores de césped de un lugar a otro. Para ello debe retirarse una porción de suelo
de espesor variable, donde se encuentran las raíces en mayor proporción, con superficies que dependen del
destino. Puede aplicarse a todo tipo de céspedes y especies.
Pueden ser de 0,3 a 1 m de ancho por largo variable y un espesor de 2 a 5 cm según se trate de especies con
raíces superficiales o no. Se extraen a mano con una pala plana con la cual se marcan los límites a la profundidad
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deseada y luego con el instrumento en posición horizontal se va cortando el suelo por debajo de la zona de raíces
en espesor constante. Se trasladan enrollados con la tierra hacia afuera o en placas una sobre otra.
Los tepes se emplean para producir céspedes instantáneos, cubrir taludes difíciles de implantar por siembra
o reparación de áreas arruinadas, debiendo cumplir la condición de ser iguales al césped en reparación.
El origen del tepe puede ser de lugares menos visibles dentro del espacio verde o cultivados a tal fin o de
terrenos con cobertura espontánea como campos enchipicados.
Al instalar el tepe debe cuidarse que se asiente sobre suelo mejorado y mullido, controlando cuidadosamente
el no alterar los niveles. Se ubican como un mosaico, presionando unos a otros para evitar intersticios. Al cabo de
unos días debe repasarse la uniones rellenándolas con tierra arenosa de ser necesario.
En reparaciones es conveniente trabajar sobre superficies de formas regulares, delineando la zona dañada de
ser necesario.

2.4 LAS PLANTAS CUBRESUELO


Se trata de un recurso de última opción ante la imposibilidad de producir un césped de las características
habituales por tratarse de sectores muy áridos, sombríos . Se emplea generalmente en terrenos no muy grandes
con el objetivo estético de proveer una cobertura vegetal de baja altura o para estabilizar pendientes erosionables.
En principio cualquier planta con crecimiento rastrero resulta apta para tales funciones, debiendo elegir aquella
más adecuada ecológicamente. A continuación se enumera un listado de las especies más empleadas según las
características de la zona problema.

PLANTAS CUBRE-SUELOS MÁS DIFUNDIDAS: Usos

Sombra Sombra-Sequía Sequía

Vinca mayor Hedera helix Messembryanthemum chilense


Vinca minor Chlorophytum elatum Messembryanthemum edule
Soleirolia soleirolii Ajuga reptans Messembryanthemum roseum
Dichondra repens Hypericum calycinum Messembryanthemum cordifolium
Lycopodium stoloniferum
Bellis perennis

3 MANTENIMIENTO

Terminada la etapa de implantación, luego del primer corte, todos los trabajos estarán orientados a proteger lo
logrado, a completar el desarrollo del césped hasta lograr las características deseadas y luego a preservarlo en
estas condiciones el mayor tiempo posible.
Podemos diferenciar dos tipos de mantenimiento.
a_ Rutinario: aquel que debe practicarse permanentemente en toda la superficie, continuamente durante el año
y cuyos aspectos sobresalientes son: riego, segado, fertilización y control de plagas o enfermedades.
b_ Correcciones: Aquel orientado a enmendar defectos de ocurrencia irregular en el espacio o en el tiempo, siendo
los más frecuentes, desmalezados, lavados, resiembras o reparaciones, aireación, etc.

3.1 Mantenimiento rutinario

3.1.1 El Riego
En numerosas ocasiones hemos enfatizado la importancia que tiene el adecuado manejo del riego en nuestra
región árida. El mantenimiento de un tenor hídrico correcto en la zona del perfil de suelo explorado por las raíces
es condición excluyente para el normal establecimiento de un césped de primera. ¡¡EXCLUYENTE!!
Se supone que para optimizar el riego de cualquier cultivo debemos aplicar la metodología perfectamente
establecida por las ciencias hidrológicas que incluye la aplicación de fórmulas y cálculos, partiendo de datos como
la evapotranspiración (ET), la textura, la infiltración básica (Ib), etc, que nos determinarán lámina, frecuencia y
oportunidad de riego. Independientemente de ello, habría algunas consideraciones prácticas a tener en cuenta,
referidas a la lámina o cantidad de agua a aplicar, a la frecuencia y al horario de riego.

3.1.1.1 Lámina de riego


Es la cantidad de agua aplicada en el césped que se expresa en milímetros de altura.
En este sentido debemos distinguir dos estrategias a seguir, una anual y otra diaria.

3.1.1.1.1 Estrategia anual


3.1.1.1.1.1 Concepto
Básicamente consiste en mantener, el mayor tiempo posible. una humedad promedio muy cerca de la capacidad
de campo del suelo, complementado con un estricto control de la salinidad. Según hemos visto, esto persigue el
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doble objetivo de ofrecer al césped las mejores condiciones edáficas para su crecimiento y difusión, a la par que
lo pone en iguales o mejores condiciones sobre la chipica u otras malezas en la colonización del terreno.
En líneas generales, la estrategia anual consistirá en regar con una lámina que como mínimo restituya la
cantidad de agua perdida por evapotranspiración (línea de trazos en gráfico adjunto). Se dice que como mínimo
porque este esquema no se puede mantener indefinidamente dado que se produciría inexorablemente la
salinización del terreno al no quedar un exceso de líquido que lave las sales que siempre trae disueltas el agua de
riego de cualquier origen.

Figura 2

En el esquema, en línea punteada, se observa la evolución de la evapotranspiración (EP) promedio de un


césped a través del año y tres formas de regar
En una situación ideal de riego siguiendo la EP, la acumulación de sales hasta niveles limitantes será
relativamente lento, resultando suficiente un control de conductividad eléctrica anual en el mes de julio (con mayor
frecuencia si el agua es salobre). Si se observa aumento significativo de la salinidad respecto de la situación
standard, durante los meses de agosto, setiembre y octubre se regará con un exceso suficiente como para arrastrar
a capas profundas las sales acumuladas. Actuar en esta época tiene la doble ventaja que normalmente se puede
regar fácilmente por encima de la EP aún espaciando los riegos y además nos deja el perfil con una reserva de agua
como para afrontar posibles eventualidades en los meses críticos de diciembre y enero. Cualquiera sea la forma
elegida, se destinarán a lavado los días de menor actividad y se repetirá el análisis al concluir, para confirmar
resultados.
En caso que no sea posible regar con la lámina adecuada significará que la planificación falló en la recopilación
de los antecedentes del recurso hídrico. Habremos perdido la costosa infraestructura, con los trabajos que exige
un césped de primera y la oportunidad de planificar directamente un césped de chipica, mucho más económico.

Observación: Como ya se ha expuesto antes, es interesante destacar que no siempre hay correlación entre la
lámina de agua aplicada y la profundidad de perfil humedecido. Causas como compactación, elevación del nivel
producido por aportes extraordinarios de tierra, o presencia de fuertes pendientes pueden causar el escurrimiento
superficial del agua antes de completar su infiltración. El destino de ella puede seguirse porque las áreas aledañas
más bajas acusarán mayor profundidad de perfil humedecido. En un lugar falta agua y en el otro sobra.
3.1.1.2 Frecuencia de riego
Expresado en forma sencilla, “es el intervalo de tiempo transcurrido entre riego y riego”, aunque tratándose de
algo tan serio merece algunas consideraciones.
La práctica indica que mientras más días pasen entre riegos, más sano, vigoroso y resistente resultará el
césped. Esto se debe a que a medida que se consume el agua de los estratos superficiales del suelo, las plantas
se ven obligadas a extender y profundizar su sistema radicular siguiendo el gradiente de humedad del perfil (hidro-
tropismo positivo).
En los puntos anteriores hemos analizado la “necesidad de riego” (NR), que es la cantidad de agua a aplicar
para compensar aquella consumida por evapotranspiración. Se mencionó también la conveniencia de tener
humedad almacenada en el perfil, lo cual se logra regando con una lámina superior a la EP, lo cual va acumulando
una cierta cantidad de agua hasta llegar a llegar a un límite que no la puede contener (Wc) y va pasando a
profundidades mayores hasta zonas donde ya no es aprovechable por las raíces.
La proporción de agua retenida depende de la textura del suelo, muy poco en arenosos (con buena aireación
radicular), mucho en limosos o arcillosos (con mala aireación). Como ya se indicó, la turba se aplica para retener
agua en un ambiente radicular aireado.
Como en el césped el 90 % del sistema radicular se encuentra en los primeros 15 o 20 cm de suelo, es
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relativamente poca la cantidad de agua que podemos guardar allí, sobre todo porque no se puede esperar a llegar
al punto de marchitez (Wm), ya que caeríamos en disminución severo del crecimiento. El agua realmente útil para
césped está, aproximadamente, en el 50% del agua almacenada entre Wm y Wc (en cultivos se calcula el 60%).
Repasando todas las ideas expuestas, vemos que debemos aplicar el riego tratando de cumplir las
siguientes premisas:
a_ como mínimo, reponer el agua consumida
b_ mantener húmeda una profundidad de 20 a 30cm
c_ espaciar los riegos para estimular elongación de raíces
d_ no regar en exceso
El hecho de espaciar los riegos significa que debo aplicar más lámina en cada uno para no caer en déficit . Por
ejemplo en enero, regando cada tres días, debería aplicar un promedio de 20,7 mm por riego. En la práctica esto
es muy difícil porque con más de 6 o 7 mm comienza el escurrimiento.
Existe la opción de aplicar una lámina mayor, regando varias veces el mismo día, por ejemplo 5 o 6 mm
aplicados por la mañana y 4 o 5 mm por la tarde, lo cual hace un total de 10 mm, valor difícil de superar en suelos
compactados de textura normal. Esta lámina solo repone el gasto de un día y medio, resultando ser éste el tiempo
máximo posible entre riego y riego. Ir=36 hs
En líneas generales los intervalos de riego teóricos entre riego y riego para las diferentes épocas son: diciembre
y enero 24 hs; otoño y primavera dos o tres días; invierno una semana o más.
Resumen:
Según hemos visto son dos los parámetros que definen el riego: a) La lámina o cantidad de agua y b) La frecuencia
de aplicación o frecuencia de riego.
La lámina responde a dos estrategias, una anual que nos permite planificar la cantidad de agua necesaria con
varios meses de anticipación realizando las previsiones a futuro y otra semanal o diaria que consiste en la
ejecución de la anterior en el trabajo efectivo de campo.
Para aplicar el agua tengo tres opciones:
a_ Aplicar la lámina máxima posible, adecuando el intervalo de riego a las cantidades necesarias. Recomendable
b_ Mientras la infiltración lo permita, dejar fijo el intervalo de riego variando la lámina según necesidades. Menos
recomendable.
c_ Aplicar una u otra de las anteriores en distintas épocas del año, según posibilidades o comodidad.
Recomendable.

La siguiente tabla muestra las necesidades de riego diario para cada mes del año y para los tipos de césped más
comunes en Mendoza:
Valores orientativos de necesidades de riego en diferentes tipos de cobertura cespitosa, sin restricciones hídricas
Césped espontáneo
Césped utilitario
o chipica
Lámina de Necesidad Lámina de Necesidad
ETo Intervalo riego Intervalo riego
mes Kc Reposición riego diario Kc Reposición riego diario
Mza. días días
mm mm mm mm
Jul 1,5 0,80 6,7 1,2 5,6 0,80 38,4 1,2 32,0
Ag 2,5 0,80 6,7 2,0 3,4 0,80 38,4 2,0 19,2
Set 3,3 0,81 6,7 2,7 2,5 0,81 38,4 2,7 14,4
Oct 4,5 0,83 6,7 3,7 1,8 0,83 38,4 3,7 10,3
Nov 5,7 0,85 6,7 4,8 1,4 0,85 38,4 4,8 7,9
Dic 6,2 0,85 6,7 5,3 1,3 0,85 38,4 5,3 7,3
En 5,9 0,85 6,7 5,0 1,3 0,85 38,4 5,0 7,7
Feb 5,2 0,85 6,7 4,4 1,5 0,85 38,4 4,4 8,7
Mar 3,8 0,84 6,7 3,2 2,1 0,84 38,4 3,2 12,0
Abr 2,6 0,81 6,7 2,1 3,2 0,81 38,4 2,1 18,2
May 1,6 0,80 6,7 1,3 5,3 0,80 38,4 1,3 30,0
Jun 1,2 0,80 6,7 1,0 7,0 0,80 38,4 1,0 40,0
Profundidad de raiz ±7 cm ±40 cm
tipo de suelo franco franco
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3.1.1.3 Horario de riego
Se trata del momento del día para aplicar la lámina de agua calculada o estimada.
En principio, cualquier horario es bueno, las especies que conforman el césped no se ven afectadas, como
otras plantas, si se mojan en momentos de gran insolación. Es más, dado que en regiones áridas el agua es un
factor tan limitante, el horario pasa a ser un asunto muy secundario que depende de la comodidad antes que a
razones técnicas.

3.1.1.4 Sintomatologías derivadas del régimen hídrico


Simplificando las posibilidades, encontramos que el riego puede ser correcto, deficitario o excesivo.
3.1.1.4.1 Riego correcto.
Cuando la cantidad y frecuencia son óptimos el césped crecerá al máximo de sus posibilidades, manifestando
las características propias de la especie, mostrando un aspecto general lozano, de color verde intenso brillante,
con sus hojas erguidas, recuperando rápidamente la vertical luego de pisadas. Al cabo del segado se observan
delimitadas franjas con diferente brillo, motivadas por el “peinado“ del las hojas hacia uno u otro lado según la
dirección de ejecución del trabajo. Resiste sequía muy moderada.
3.1.1.4.2 Riego deficitario.
Presenta dos variantes:
a_ Déficit crónico. Cuando el perfil húmedo fluctúa entre 0 y 12 cm. Las plantas tienden a adaptarse a esta
situación, manifestándolo con menor velocidad de crecimiento, disminución de la intensidad del color
apareciendo de un verde más claro, con hojas inclinadas e incluso horizontales las más viejas. Resiste
períodos cortos de sequía sin alterarse mayormente. Regado con normalidad tarda algunas semanas en
recuperarse. Esta sintomatología suele presentarse en toda la superficie o en manchas que no han recibido
la atención de riegos suplementarios.
b_ Déficit brusco. Cuando un césped con buen mantenimiento hídrico, deja de regarse abruptamente o pasa
a un régimen de fuerte déficit, a los pocos días lo manifiesta con un oscurecimiento de la hoja, adoptando un
color verde muy oscuro opaco, acompañado por un acartuchamiento longitudinal de l lámina foliar. Regado
correctamente, recupera su verdor en cuestión de pocas horas. Si el déficit continúa se secan las hojas,
tornando al color pardo claro pajizo. Este aspecto se presenta primero en manchas, en lugares críticos por
disponer de poca reserva, extendiéndose a toda la superficie si el problema continúa. Si no ha pasado mucho
tiempo el reanudar los riegos permite el brote de yemas basales, recuperándose parcial o totalmente (según
el daño), al cabo una o dos semanas.
3.1.1.4.3 Riego excesivo
Presenta variantes similares al deficitario:
a_ Exceso crónico. Cuando permanentemente se riega de más, o en zonas receptoras del escurrimiento
superficial, el césped también se adapta a esta situación desarrollando un sistema radicular de poca
profundidad y aún por encima de la superficie del suelo. Esto disminuye el perfil útil, tornándose muy
dependiente de altas frecuencias de riego y aplicación de fertilizantes, siendo esta la manifestación más
conspicua. Si respondemos a estas exigencias el césped puede verse normal aunque con tendencia a
enfermedades de origen fúngico.
b_ Exceso brusco. En general no presenta manifestación inmediata, aunque de prolongarse por más de 10 días,
al no haber tenido tiempo de adaptación, las raíces acusan la falta de oxígeno disminuyendo su ritmo de
absorción. Paradójicamente, al faltarles el agua, las hojas manifestarán sintomatología similar al de déficit
hídrico crónico. De prolongarse esta situación, las raíces mueren, pudriéndose, percibiéndose en el suelo el
típico y desagradable olor de la materia orgánica fresca en descomposición.
En todos los casos las distintas especies manifestarán las sintomatologías descritas con diferente intensidad
y resultados según las características intrínsecas de cada una, siendo éste uno de los fundamentos del empleo
de mezclas de semillas que otorgan posibilidad de adaptación al conjunto llamado césped, aunque individualmente
algunas especies no lo hagan y se pierdan.

3.1.2 Corte o Segado


Consiste en mantener el césped parejo y a una altura determinada en forma constante. El corte es el
procedimiento que transforma una planta forrajera de tallos largos, rala, heterogénea y de altura variable entre
0,30 y 1,20 m según especies, en el cultivo especial césped, denso, homogéneo, bajo y sin tallos. Esta labor del
mantenimiento es definida por dos parámetros: altura y frecuencia de corte.

3.1.2.1 Altura
En alguna ocasión hemos definido al césped como un almácigo de especies gramíneas. Esto significa una
gran cercanía entre plantas (1/cm2 para utilitario), con fuerte competencia entre ellas por el espacio vital (suelo,
atmósfera, luz, agua, nutrientes, etc). La altura a la cual puede cortarse el césped será aquella que mantenga el
mejor equilibrio entre la densidad y el tamaño de las plantas completas (hojas, raíces). El césped utilitario de
primera admite ser cortado a una altura variable entre 2,5 y 7 cm, según su destino, estando los óptimos entre 3
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y 6 cm.
En época cálida conviene dejarlo algo más alto para robustecer la planta y para acompañar una cierta
tendencia a formar tallos. En invierno más bajo porque la menor velocidad de crecimiento así lo permite.
Altura del césped utilitario según destino y época

Destino Primavera-Verano-Otoño Invierno

Ornamental-parques 6 cm 4 cm

Ornamental-jardines 4 cm 3 cm

Fútbol 4 cm 3 cm

Rugby 5 cm 4 cm

Hipódromos 7 cm 6 cm

3.1.2.2 Frecuencia de corte


En general no existe límite teórico para la frecuencia máxima de corte. Mientras más seguido se practique esta
labor mejor resultará el aspecto del césped, sobre todo en cuanto a densidad y textura. Esto se debe a que a
mayor frecuencia, menor será la proporción de follaje que se elimina cada vez y por ende menores son los
desequilibrios provocados. La planta se adapta a esta situación disminuyendo la altura de los tallos y macollando
o emitiendo más hojas.
En la práctica resulta innecesario segar cuando se remueven solo unos pocos milímetros de hoja por el
desgaste extra de los equipos, los insumos y la mano de obra que significa, excepto en el caso que este hecho
se vea compensado por el ahorro que significa el no tener que recoger los restos más largos que se depositan
sobre el césped.
Ya hemos visto que la frecuencia mínima es aquella que le permite crecer hasta el 50% de la altura sin
embargo, ocurre a veces que por distintas causas puede pasarse el tiempo previsto o aconsejable para cortar y
el césped crece mucho más allá de los límites establecidos. En este caso no debe exponerse al sol directo la
porción de las hojas “desrusticadas” por el efecto del sombreado que ellas mismas se provocan, lo que
ocasionaría quemadoras. En tales ocasiones debe aumentarse la frecuencia realizando el corte con disminución
de la altura en un 30 % cada vez, hasta alcanzar la altura normal. Este mismo efecto lo ocasionan los montones
espesos de restos de hojas que quedan por más de 48 hs. sin retirarse, por lo que esto no debe suceder y de ser
así, abrirlos para penetración de luz durante algunas horas antes de recogerlos.
La frecuencia de corte a adoptar la determina el mismo césped en base a su velocidad de crecimiento,
pudiendose expresar en días entre cortes. Esta velocidad depende directamente de la temperatura ambiente si
el resto de los factores manejables se encuentran en su óptimo.

Intervalo máximo de corte para condiciones óptimas (en días)

En Feb Mar Abr May Jun Jul Ag Set Oct Nov Dic

6 5 6 7 9 15 15 11 8 6 5 6

Un césped utilitario de primera en plenitud de sus potencialidades exige una frecuencia de un corte cada cinco
días en los meses de octubre/noviembre y febrero/marzo siendo estas las épocas de mayor velocidad de
crecimiento. En estas condiciones pueden llegar a producirse 600 Kg de restos por Ha, resultando en una
exigencia el hallarles destino ecológico, uno de los cuales puede ser la fabricación de compost.
La velocidad de crecimiento disminuye algo en diciembre y enero por efecto del excesivo calor y
pronunciadamente a medida de adentrarnos a los meses más fríos, siendo junio y julio los que menor frecuencia
exigen, llegando a una vez cada 20 días o más, según los años.
El alargamiento del intervalo por sobre los valores indicados puede servir de alerta para la determinación de
algún tipo de problema causante de la falta de vigor.

3.1.2.3 Máquinas segadoras


El comercio ofrece una amplia variedad de equipos para cortar el césped, siendo un mercado muy móvil, con
permanente presentación actualizaciones y novedades. Casi todos se basan en las siguientes formas
fundamentales

3.1.2.3.1 Guadaña
Fue la primera herramienta para segado y aún hoy es la que produce el mejor corte por ser limpio, neto y
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prolijo. Lamentablemente también es lento por lo que los modernos equipos tratan de imitar su tipo de corte,
disminuyendo a la vez el tiempo de trabajo. Exige experiencia para su empleo. Su filo equivale al de una navaja
de afeitar por lo que puede ser peligrosa en manos de improvisados.

3.1.2.3.2 Máquinas de eje vertical con cuchilla rotativa


Es el sistema más difundido por su practicidad. Consta de un eje vertical que gira a gran velocidad accionado
por un motor eléctrico o a explosión, en cuyo extremo se fija horizontalmente una cuchilla con filo en un costado
de sus dos extremos. El costado opuesto al filo presenta una aleta que produce hacia arriba un torbellino de aire
que arrastra el material cortado. A este efecto de succión muchos le achacan el inconveniente que puede
desarraigar plantitas en el primer corte.
Según la superficie del terreno pueden elegirse equipos eléctricos desde 3/4 de HP para jardines, hasta de
motor a explosión con más de 20 HP de potencia para parques. Las hay autopropulsadas con el operario montado
las más grandes, como a tracción a sangre las pequeñas y con o sin recolector del pasto.
Por su tamaño, potencia y dependencia de cables, las máquinas eléctricas se adecuan a jardines, siendo
preferidas en el uso familiar por la facilidad de mantenimiento, aunque debe destacarse, para todos los casos, su
peligrosidad al trabajar sin las debidas precauciones, no siendo pocos los casos de lesiones serias o electrocución
fatal que se pueden contar. Estas mínimas precauciones son:
a_ No trabajar nunca con el césped mojado
b_ Emplear guantes aislantes y calzado con suela de goma.
c_ No trabajar solo, que siempre haya algún adulto más o menos cerca
d_ Revisar periódicamente los elementos de seguridad de la máquina, cables y enchufes.
e_ No practicar arreglos improvisados
f_ Respetar el cable a tierra
g_ Trabajar con gafas protectoras
Las máquinas con motor a explosión ofrecen una más amplia gama de opciones, siendo adaptables tanto para
jardines como grandes parques. Existen chicas con una cuchilla o grandes con dos, ampliando el ancho de corte.
Al momento de la elección debe prestarse atención a la relación entre superficie y potencia, siendo conveniente
tender a equipos algo sobre dimensionados para que el equipo trabaje aliviado antes que forzado.
Además del mantenimiento propio de un motor a explosión, el cuidado principal debe estar en el afilado de
las cuchillas, acto durante el cual no debe alterarse el balance de éstas para evitar vibraciones que afecten al
sistema tornándolo peligroso. Las roturas de ejes y cuchillas deben solucionarse con el cambio por repuestos
nuevos antes que con soldaduras.
En este tipo de máquinas y dada la amplitud de oferta con variados orígenes, debe asegurarse la existencia
de toda la línea de repuestos en el mercado local.
Las máquinas con cuchilla rotativa efectúan el segado del césped por efecto del golpe sobre las hojas, siendo
el filo del elemento cortante solo un auxiliar para mejorar la terminación. Sin filo, la cuchilla corta igual pero
imperfectamente.

En la figura se observan, esquemáticamente, los dos tipos de corte. A la


izquierda la lámina foliar muestra las irregularidades propias de un corte
imperfecto con restos sobresalientes de fibras vasculares. Estas fibras, al
secarse, serán las responsables que el césped manifieste en su superficie
un color grisáceo blanquecino aparentando una situación inexistente de
grave deterioro. Aunque el crecimiento de dos o tres días lo disimule, la
presencia de tejido aplastado demora la cicatrización, por lo que el tejido
expuesto favorece la penetración y diseminación de enfermedades
fúngicas.
El corte 2, por el contrario es recto permitiendo rápida cicatrización con un
Figura 3 aspecto prolijo, sano y verde.
Es interesante destacar que ciertas épocas del año son más proclives a
favorecer este problema por lo que en ellas se tiene que prestar mayor
atención al afilado. Naturalmente las especies del césped desarrollan sus cañas florales con mayor intensidad
hacia fines de noviembre, con efecto secundario de endurecimiento de las hojas. Ambos factores favorecen la
manifestación de hilos en esta época si el segado es imperfecto. Al comentar el tema fertilizantes analizaremos
formas de mitigar este problema.

3.1.2.3.3 Máquinas de eje horizontal con cuchillas elicoidales


Se trata del sistema que más se acerca al corte de la guadaña por lo que es el preferido para céspedes que
exigen terminación perfecta, verde y muy uniforme (espectáculos deportivos de alto nivel, césped suntuario).
Consiste en un bastidor horizontal rotativo sobre el que van montadas las cuchillas cortantes en número
variable según la calidad del equipo. El operario las guía caminando, pudiendo ser con tracción a sangre las
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pequeñas o automóviles con motor a explosión.
El efecto de corte lo producen las cuchillas al pasar cerca de una planchuela horizontal, semejando el trabajo
de una tijera. El número de cuchillas por bastidor determina la calidad final del corte. El mínimo aceptable es cinco
siendo el que generalmente traen las máquinas manuales para jardín, aumentando para equipos más sofisticados.
Aún con este número ya se nota un cierto efecto serrucho sobre la superficie de céspedes muy densos que
desmerece la terminación del segado.
Como contrapartida a la calidad del segado, este sistema exige la perfecta regulación de todas sus partes,
especialmente de sus cuchillas, no admitiendo desgastes o “juego” de bujes y/o rulemanes.
Para jardines pequeños, este tipo de máquinas manuales ofrece resultados excelentes por la calidad del
acabado, la velocidad de trabajo similar a la de eje vertical con motor, la independencia de cables y la seguridad
para el operario. Lamentablemente, la oferta de máquinas se rinde a la sofisticación de motores y a la ley del
menor esfuerzo, desplazando a este tipo segadoras que además de proponer un saludable ejercicio no contamina
el ambiente en ninguna forma.

3.1.2.3.4 Máquinas bordeadoras


También llamadas motoguadañadoras o perfiladoras estas máquinas poseen un motor eléctrico o a explosión
que hace girar a gran velocidad un bastidor en el que un hilo plástico o tanza adosado actúa como elemento
cortante. El segado se produce por impacto del hilo sobre las hojas por lo que no requiere afilado. Efectúa una
labor de regular calidad, justificando su empleo en la facilidad de llegar a rincones y bordes, resultando muy
adecuada como complemento de segadoras más grandes. Su trabajo reemplaza al de “tijerones” y “tijeras de
tuzar” cuyo corte es más perfecto pero obliga a trabajar agachado.
Su utilización en la superficie media de prados no es recomendable porque su acción equivale al de una
segadora de eje vertical con cuchillas desafiladas.

3.1.3 Fertilización
A pesar que en general las especies gramíneas del césped son bastante humildes en cuanto a su exigencia
en nutrientes, es tal la densidad de plantas y el permanente estímulo a crecer inducido por los riegos y cortes
frecuentes que tarde o temprano se hace sentir su deficiencia. En una pradera natural se reciclan los materiales
y sustancias, en un césped el material de corte se retira y con ellos buena porción de los nutrientes del suelo que
deberán ser repuestos por prácticas artificiales.
El estado nutricio del suelo puede ser determinado con análisis edafológicos de fertilidad. Un análisis foliar
puede indicarnos el déficit de algún nutriente en particular, procediéndose a su corrección.

Los elementos que generalmente acusan faltante en nuestra región árida y que influyen en el crecimiento del
césped son nitrógeno y fósforo. Potasio suele haber en regulares cantidades, aunque con el tiempo acusa déficit.
Calcio y magnesio suele estar en cantidades suficientes como para no necesitar reposiciones (los aporta el agua
de riego). Del resto de los elementos no se tienen registros de deficiencia en césped, aunque sería conveniente
investigar más al respecto.
3.1.3.1 Nitrógeno (N):
Es el nutriente que en mayores cantidades necesita el césped. Estimula la producción de clorofila, formando
parte de ella, siendo el normal abastecimiento condición necesaria para un crecimiento vigoroso y un color verde
intenso de las hojas. Su déficit puede ser reconocido por un paulatino empalidecimiento hacia un color verde
amarillento y una disminución en la velocidad de crecimiento.
Sulfato de amonio. Este muy soluble compuesto nitrogenado es el de más amplia difusión como fertilizante en
césped. El ión amonio, es parcialmente retenido por el suelo con lo que su efecto perdura algunas semanas.
Uso: 7,5g/m2/aplicación, no más de 15g/m2/aplicación. Recomendable para período cálido, siendo relativamente
barato.
Nitratos: Es una de las formas de más rápida absorción, no necesitando la intermediación de los microorganismos
del suelo para tornarlo asimilable. Este detalle es muy importante porque permite ser aplicado en período frío. Es
muy poco retenido por las partículas adsorbentes del suelo por lo que es fácilmente lavado por riegos abundantes,
dado el angosto perfil de suelo útil. Esto se resuelve realizando fertilizaciones más frecuentes de menor cantidad
cada una. Se puede aplicar en varias formas:
Nitrato de Potasio. Es un compuesto muy interesante porque también aporta potasio. Se trata de una sal blanca
lentamente soluble en agua fría por lo que debe disolverse previamente en un recipiente con agua tibia si se aplica
con el riego. Recomendable para empleo en época fría.
Uso: 7,5g/m2/aplicación, no más de 15g/m2/aplicación
Nitrato de amonio. Posee elevada proporción de nitrógeno, mitad nítrico, mitad amoniacal. La presencia del ión
amonio, que es retenido por el suelo asegura mayor tiempo de disponibilidad, compensando en este sentido la
falencia del nitrato presente en el compuesto. Soluble.
Uso: 7,5g/m2/aplicación, no más de 15g/m2/aplicación.
Urea: Este soluble fertilizante es el que posee mayor porcentaje de N. Su efecto es temporario, siendo
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rápidamente asimilado por las plantas.
Uso: 7,5g/m2/aplicación, no más de 15g/m2/aplicación. Recomendable para cualquier época, con efectos similares
al nitrato de amonio.
Resumen:
a_ En un año calendario o a lo sumo dos, cualquier césped bien regado a consumido el nitrógeno acumulado en
el perfil, manifestando algún tipo de deficiencias. Con tierra arenosa (arena de embanque) ese tiempo se
reduce a 6 meses o aún menos.
b_ No se debe realizar el suministro del nutriente en una sola aplicación anual porque reaccionaría con excesivo
vigor, perdiéndose además la mayor parte del mismo por el arrastre del agua.
c_ Como conviene fertilizar varias veces al año para mejorar la eficiencia de aplicación, debo seleccionar el
producto teniendo en cuenta si es época fría o cálida porque no actúan de igual forma. Un césped utilitario de
primera suele exigir 3 aplicaciones anuales.

3.1.3.2 Potasio (K):


Los suelos y el agua de riego suelen proveer este elemento por lo que no es dable esperar síntomas agudos
de deficiencia, resultando muy difícil diagnosticar su falta por métodos visuales. Su empleo es más bien
preventivo, para garantizar rusticidad ante un posible desbalance en la relación N/K que llevaría a la producción
de tejidos muy tiernos y a que el rápido crecimiento del césped y las pérdidas por segado pueden causar faltante
en algún momento.
Nitrato de potasio. Es la mejor forma de aplicación porque permite aprovechar el mismo trabajo de la fertilización
nitrogenada. Soluble en agua tibia.
Uso: 7,5g/m2/aplicación no más de 15g/m2/aplicación. Se puede emplear todo el año, siendo normalmente
suficiente una sola aplicación anual como fertilizante potásico.
Resumen: Por las razones expuestas, generalmente una aplicación anual preventiva es suficiente.

3.1.3.3 Fosforo (P)


La deficiencia de fósforo se manifiesta en forma indirecta a través de la misma sintomatología que la de
nitrógeno (amarillamiento y falta de crecimiento). Puede sospecharse su faltante cuando al aplicarse fertilizante
nitrogenado en cantidades en las que es esperable una rápida recuperación, esta se presenta atenuada y lenta,
desapareciendo el atisbo de verdor pocas semanas después. Como síntoma secundario de deficiencia severa,
rara vez observado, se presenta una coloración violácea en hojas y tallos.
El fosforo se fija rápidamente en las partículas de las primeras capas del suelo motivo por el cual no es
arrastrado por el riego. Esto explica las ventajas de su aplicación como fertilización de fondo cuando se está
preparando el suelo. Hay dos fuentes clásicas a disposición:

Fosfato monoamónico. Uso: no más de 30g/m2/aplicación. En esta cantidad puede aplicarse cada dos o tres
años, aunque convendría aplicar 10g/m2, todos los años (explicación con aperdigonados).

Ácido fosfórico. Se trata de un líquido transparente, de elevado peso específico, excelente fertilizante, aunque
más caro que el anterior. Siendo soluble en agua se puede aplicar con el riego dando inmejorable cobertura. De
respuesta bastante rápida, técnicamente es el mejor fertilizante proveedor de fósforo. Es el más recomendable
como medida de ataque ante detección de déficit.
Uso: a_ Como fertilizante de rutina: 10cm3/m2/año
b_ Como dosis de ataque: 15cm3/m2 en una aplicación.

3.1.3.4 Compuestos aperdigonados.


Se caracterizan por ofrecer combinaciones de varios nutrientes empleando productos inertes del tipo de las
arcillas como aglutinante. Estas preparaciones se diferencian de las formulaciones puras porque liberan los
nutrientes lentamente, prolongando su efecto en el tiempo y dificultando su lavado por lluvias o riego al ser poco
solubles. Dado el dinamismo del crecimiento de las plantas de césped tardan más tiempo en ofrecer resultados
visibles.
15-15-15. Equilibrada proporción de nutrientes, no presenta ventajas sobre los productos antes descritos. Su
empleo responde a los mismos criterios que el 19-19-19. Es poco soluble.

19-19-19.Uso: Para el caso descrito, 20g/m2 en una aplicación.

18-46-0 (Fosfato di-amónico). Es el más conocido de los aperdigonados. Suministra esencialmente fósforo, con
una significativa proporción de nitrógeno. A pesar de ser un fertilizante de liberación lenta el césped acusa una
relativamente rápida respuesta principalmente debido a su combinación con alto contenido en N. Se puede
emplear tanto como fertilizante de fondo como de superficie para mantenimiento y reposición del extraído. Es muy
poco soluble.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 28
Uso: a_ Como fertilizante de fondo......... 25g/m2
b_ Mantenimiento ...........................10g/m2/año

3.1.3.5 Abonos orgánicos


Este tipo de productos, representados por guanos, harina de huesos, sangre seca, etc., no tienen utilidad
práctica como proveedores de nutrientes en el mantenimiento debido a que su principal virtud, que es la de
mejorar la textura y fertilidad del suelo, no puede desarrollarse al impedirlo la imposibilidad de su incorporación
en profundidad. Además, en el caso de guano, se corre el riesgo de infestar con malezas.
Uso: No se recomiendan en el mantenimiento rutinario.
----------
3.1.3.6 Formas de aplicación
Hay dos maneras básicas de distribuir los fertilizantes: en forma sólida y como riego nutritivo.

3.1.3.6.1 Sólida.
Para superficies pequeñas y jardines es la mejor forma por razones de comodidad. Consiste en calcular el
peso del fertilizante por superficie y distribuírlo uniformemente con el mismo procedimiento empleado para
sembrar la semilla (ver distribución de la semilla). Es importante extremar los detalles, especialmente cuando el
césped acusa deficiencia, porque la diferencia de color y crecimiento entre áreas ricas y pobres es tan notable
cuando se hace mal que nos veremos obligados a realizar una segunda aplicación para emparejar. Se trabaja con
baldes, tomando puñados que se arrojan con fuerza hacia adelante y costados. Las franjas demarcadas en el
terreno pueden ser más amplias que en la siembra porque los fertilizantes son más pesadas. Nótese que las
cantidades recomendadas de cada fertilizante, por hectárea, responden a unidades o mitades de bolsa de 50 Kg,
con lo que se facilitan las indicaciones.
Los equipos espolvoreadores de mochila a motor, se pueden emplear con muy buenos resultados, al igual que
los sistemas dosificadores de platillo giratorio.
Al tratarse de sales, algunas muy solubles, se constituyen en factores agresivos que pueden quemar las hojas
en la zona de contacto. Para evitarlo se procede de la siguiente manera:
a_ Inmediatamente luego de dispersar el nutriente, se aplica un riego corto (3-5 minutos) por aspersión o a
manguera. Tiene por objeto disolver los cristales y/o arrastrarlos hacia el suelo.
b_ Al cabo de un rato (15-30 minutos) se aplica un riego no muy largo, lo suficiente como para que la porción
disuelta penetre en la tierra, en el mismo lugar, sin escurrimiento superficial. Si hay escurrimiento se lava del
micro-relieve alto hacia los bajos, produciendo desuniformidad de respuesta.
c_ Al día siguiente se puede regar normalmente, sin abusar de la lámina.

3.1.3.6.2 Fertirrigación
Cuando el fertilizante es soluble, es la forma más adecuada para superficies grandes con sistema de riego
por aspersión, lográndose una uniformidad casi perfecta. Consiste en disolver el producto en tachos inyectando
la solución al sistema de riego. El agua se encarga de aplicar más cantidad en los lugares que al caer mayor
lámina por ineficiencia del sistema se lavan los nutrientes y viceversa.
El tiempo de riego al aplicar el producto debe ser el menor posible para evitar escurrimiento, pero lo
suficientemente largo como para que los aspersores cumplan varios giros a los efectos de asegurar cobertura
pareja, generalmente con un tiempo de 5 a 8 minutos se satisfacen estas condiciones.

3.1.4 Aspectos fitosanitarios


El césped, al estar formado por especies vegetales tiernas, es pasible de ser atacado por un número tal de
agentes que podríamos transformar este capítulo en una enciclopedia. Sin embargo, desde un punto de vista
práctico, aquellos que realmente causan problemas son afortunadamente pocos y de relativamente fácil
tratamiento si se siguen algunas líneas de acción.

3.1.4.1.1 Insectos
Varios insectos emplean al césped como fuente de alimento aunque sin lugar a dudas el único que merece
excepcional atención es un Lepidóptero de la familia de los noctuidos (mariposa) designado con el nombre de
Agrotis ypsilon o “gusano grasiento” o “gusano cortador grasiento”.
Esta mariposa de hábito nocturno, color gris claro casi blanco, alas en delta con posición a dos aguas cuando
está en reposo y unos 25 mm de largo suele observarse durante el día solo cuando se produce alguna grave
alteración de su tranquilidad (segadoras, juegos, etc). El estado de mariposa es su forma adulta que por no poseer
aparato bucal desarrollado no causa daños. La hembra, luego de copular entre las hojas, pone sus huevos en el
césped, en forma muy localizada en un radio de 25 a 30 cm.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 29

De estos huevos nacen pequeñas larvas o


gusanos de hábitos muy voraces, introduciéndose
en la parte basal de los tallos, alimentándose y
avanzando por el centro. En esta situación pueden
observarse abriendo longitudinalmente una plantita
viva, allí se verá la larva o la galería con
deyecciones. Al crecer sale del interior
alimentándose del cuello y partes bajas de la
planta.
Como gusano vive enterrado a pocos
centímetros de la superficie, emergiendo de noche
para alimentarse. En estas condiciones puede
alcanzar una longitud de 40 mm, con un color
oscuro, pardo verdoso. Alcanzado el máximo
tamaño empupan enterradas para transformarse,
naciendo la forma adulta o mariposa. Desarrollan
varias generaciones en período cálido, entre
Figura 4 setiembre y marzo, al llegar el otoño entran en
reposo, siempre bajo tierra.
Conocer el ciclo y hábito de vida de este insecto es muy importante para poder aplicar correctamente los
métodos de lucha.
El primer síntoma de su ataque lo constituye la aparición de manchas más o menos circulares de 20 a 40 cm
de diámetro en las cuales el césped se seca sin estadíos intermedios de amarillamiento.
Se pueden reconocer las plantas muertas por esta causa al tomar un manojo de ellas, pudiendo retirarlas sin
esfuerzo al estar su base carcomida. En manchas similares causadas por orina de animales, agua caliente,
combustibles, etc, el retirar un manojo implica el esfuerzo de arrancarlas, cortando tejidos firmes.
Mientras más tupido y cuidado se encuentre el césped, peores serán los ataques porque el gusano no debe
trasladarse para alcanzar la siguiente planta. Este simpático bichito no hace distinción entre las especies que
normalmente forman los céspedes de calidad, desdeñando la chipica que por esta causa encuentra sectores libres
por donde difundirse. Dado que los ataques son en verano es común confundir recuperación con sustitución de
especies.
En superficies grandes, los gusanos llegan a ser tan numerosos que después de un riego abundante se los
observa caminando por senderos y canteros. Los primeros en reconocer esta situación, aún sin síntomas visibles,
son los pájaros que en bandadas se abalanzan sobre el césped a darse un festín, resultando en un buen sistema
de alarma primario.

3.1.4.1.1.1 Medios de lucha


Lamentablemente la única forma efectiva de control es la aplicación de insecticidas en dosis relativamente
altas, veamos algunas posibilidades:
Carbaryl 1 g / 3 m2 (recomendable)
Metamidofos 1cm3 / 3 m2
Los productos y dosis indicados han sido probados exitosamente, siendo todos ellos, en mayor o menor grado,
de relativamente baja toxicidad para animales de sangre caliente. Sin embargo al tratarse de dosis altas, se deben
extremar las precauciones durante la manipulación.
Existiendo en el mercado numerosos productos igualmente eficientes, se recomienda rotar para evitar
acostumbramiento.

3.1.4.2 Enfermedades
La única ventaja de cultivar césped en zonas áridas radica en la menor incidencia de los agentes patógenos
del tipo de los hongos y bacterias, que pueden causar serios daños en lugares húmedos.
Sin embargo, dado que a través del riego se intenta simular las condiciones ecológicas de aquellas regiones,
no son pocas las ocasiones donde se debe actuar para corregir eventuales ataques cuyos responsables son los
hongos.

3.1.4.3 Fungosis al estado de plántula


Se trata de un problema que puede ser muy serio cuando se realiza la siembra en época cálida. En este caso
al mantenerse permanentemente húmeda la superficie del terreno con las temperaturas altas de la temporada,
más el estado juvenil de las plantas, forman la trilogía perfecta para el desarrollo de hongos del tipo del Dumping-
off (o “mal de los almácigos”). Estos son un grupo de patógenos fúngicos, siempre presentes en el suelo, que
pueden infectar el cuello de la planta provocando la pudrición del mismo y muerte de la planta.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 30
Esta enfermedad se presenta con mayor frecuencia cuando el agua de riego tiene por origen el sistema de
turnado de la región o el terreno ha tenido cultivos recientes.
Al aparecer los primeros síntomas debe tratarse inmediatamente o la mortandad diezmará el número de plantas.
Control
Como primera reacción y mientras se disponen otras medidas, se administrarán cuidadosamente los riegos,
esperando a que se seque el milímetro superior del suelo para efectuar la siguiente aplicación, es decir no regar
sobre terreno húmedo y por supuesto no dejar más de una o dos horas la película superior seca porque puede
resultar peor el remedio que la enfermedad.
Si el problema se detecta a tiempo, con pocas y aisladas plantas volcadas, se pueden emplear fungicidas
curativos y preventivos de contacto como Captan 3g/10 m2. Si la infección se generaliza, con presencia de
manchas netas, convendrá combinar con un producto curativo sistémico por ejemplo:
Captan 3g/10 m2 + Benomyl 3g/10 m2
Observación: Como en esta etapa de la vida del césped, con el terreno aún blando, no es posible introducir
equipos pesados, de emplearse tractor se hará desde la periferia, utilizando mangueras largas.

3.1.4.4 Fungosis en césped maduro


Esencialmente se presentan problemas con hongos, cuando las condiciones ambientales son predisponentes,
es decir con humedad y temperaturas altas. Durante el año, estas características se presentan en primavera y
otoño, por la presencia de abundante rocío hasta horas avanzadas de la mañana y tempranamente al anochecer.
En invierno, las bajas temperaturas atenúan su desarrollo y en verano el césped se seca rápidamente por lo que
la sanidad suele ser buena, excepto con frecuencia de riego muy alta en horario inadecuado o períodos
anormalmente lluviosos.
El agente contaminante por excelencia es la segadora diseminando las esporas, lo cual no puede evitarse,
sino apenas atenuarse manteniendo afilado el sistema para producir cortes netos en las hojas.
Son varios los géneros de hongos que producen efectos detrimentales en el césped, con variadas
sintomatologías, sin embargo las características ambientales de las regiones áridas hacen que podamos dividirlas
en dos tipos: crónicas y excepcionales

3.1.4.5 Fungosis crónicas:


Se encuentran habitualmente en todos los céspedes de la región, siendo provocadas por varios géneros de
hongos entre los que predomina Pythium sp., con sintomatologías y apariencias similares, generalmente poco
definidas y fácilmente confundibles con deficiencia de nitrógeno.
Un césped adulto en la época propicia para los hongos, con falta de lozanía y brillo, amarillamiento incipiente
en toda la planta pero especialmente en hojas basales más viejas o en jóvenes por debajo de la zona de corte,
con una textura al tacto como aceitosa, nos indica casi segura existencia de este tipo de fungosis.
Estos ataques no suelen ser mortales para la planta pero la debilitan, desmereciendo el aspecto general
durante varios meses. Sin tratamientos el ataque de primavera retrocedese al disminuir la humedad ambiente en
la época estival, produciéndose una recuperación espontánea. Las infecciones de fines de otoño pueden producir
un amarillamiento más prolongado en el tiempo, al permanecer los síntomas en invierno, aún con el desarrollo
miceliar interrumpido por las bajas temperaturas, dada la lenta capacidad de recuperación de la planta debido a
la época.
Con fertilizaciones reiteradas de nitrógeno, sin potasio ni fósforo, el césped tendrá los tejidos poco
consistentes, resultando mucho más susceptible a los hongos y a manifestar los síntomas descritos,
especialmente en primavera.

3.1.4.5.1 Control
Afortunadamente, gracias a los productos fungicidas actuales, la curación de este mal es relativamente rápida,
con resultados sorprendentes y recuperación similar a los efectos de una generosa fertilización.
Una vez detectada la enfermedad deben emplearse fungicidas curativos de acción sistémica, aplicados sobre
el follaje, por ejemplo: Benomil 3g/10 m2

Forma de aplicación
La enfermedad se manifiesta en las hojas, siendo el lugar donde debe llegar el producto, que al ser de acción
sistémica se difunde a toda la planta. En tal caso puede emplearse tanto el sistema de aspersión como los
métodos tradicionales de pulverización.

3.1.4.6 Fungosis excepcionales


Las llamamos de esta manera a un grupo de enfermedades poco habituales de presentarse en regiones
áridas, aunque han sido observadas con condiciones predisponentes como alta humedad en la época cálida del
verano en céspedes muy densos. Este tipo de fungosis se presenta en forma de manchas o anillos aislados,
al principio pequeños, que al crecer confluyen, extendiéndose. En estas zonas el césped muere con degradación
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 31
de los tejidos de toda la planta y abundante presencia de micelio en hojas, tallos y superficie del suelo. Los
responsables pueden ser varios géneros de hongos entre los que destacan Sclerotinia, Rhizoctonia, Fusarium,
Hemilthosporium, Pythium, entre otros, cada uno con su característica específica pero que en general responde
a los síntomas descritos. Una vez presentado un ataque las manchas aparecen en diversos lugares del espacio
verde. Tratado a tiempo el césped suele recuperarse merced a las especies resistentes al hongo específico
responsable de la agresión. El resultado es un cambio de textura en la mancha al modificarse la proporción entre
especies.

3.1.4.7 Control
Dada la virulencia con que puede presentarse la infección convendrá atacarla en dos etapas, ambas
precedidas por una disminución en el riego y el retiro del material muerto.

Control de fungosis “excepcionales”

Dos fungicidas preventivos de amplio espectro más un fungicida sistémico


1º Características
preventivo y curativo por ejemplo:
Etapa
Producto Oxicloruro de cobre12 g/10 m2 + Captan 5g/10 m2 + Benomyl 5g/10 m2

Un fungicida preventivos de amplio espectro más un fungicida sistémico preventivo


2º Características
y curativo por ejemplo:
Etapa
Producto Oxicloruro de cobre 9 g/10 m2 + Benomyl 3g/10 m2

La primera etapa se realizará con un pulverizador de mochila o similar, mojando generosamente la mancha
y sus alrededores inmediatos.
Con el riego suspendido se esperan 48 horas y se realiza la segunda etapa, aplicando el caldo indicado en
toda la superficie para prevención y curación según la metodología ya descrita.

3.2 CORRECCIONES O ENMIENDAS

3.2.1 Control de malezas


Los céspedes pueden ser invadidos por dos tipos de hierbas: Monocotiledóneas (hoja angosta similar al
césped) y Dicotiledóneas (de hoja ancha).
Ya hemos analizado la importancia de su eliminación en las etapas de preparación del suelo para evitar su
difusión descontrolada y facilitar el control durante el mantenimiento. Sin embargo, por diversas causas su
aparición suele ser inevitable resultando imprescindible desarrollar estrategias que las erradique o al menos que
atenúen su accionar. Hemos visto también que la mayoría desaparece espontáneamente por no resistir el segado,
sin embargo no siempre se puede confiar en ello. Veamos algunos casos:

3.2.1.1 Malezas de post-siembra


Se presentan poco después de la emergencia de las plantitas y responden a la brotación de órganos de
reserva como rizomas y estolones por lo que la velocidad de su crecimiento es muy superior al que puede tener
una incipiente plántula proveniente de semillas. Este precoz desarrollo ahoga al joven césped de su entorno
inmediato, anulándolo y produciendo un desagradable y tosco aspecto al conjunto.
Cuando más se manifiesta este problema es en las siembras tardías de primavera o verano época en la cual
la cañota (Sorghum halepense) y el clavel amarillo (Wedelia glauca) encuentran
condiciones óptimas para este veloz crecimiento, pudiendo existir otras especies, aunque no tan agresivas como
portulaca (Portulaca oleracea) y morenita (Chenopodium album).
Todas estas malezas desaparecerán con el tiempo al no resistir el segado, sin embargo no debe esperarse
tanto porque dejan el lugar libre a otras hierbas más lentas aunque igualmente agresivas como la chipica.
La mayoría de las especies se retira con relativa facilidad porque el suelo aún está blando, excepto la cañota
que si se espera demasiado desarrolla un poderoso y amplio sistema radicular que sale con grandes porciones
de suelo. Si se observa este inconveniente será mejor ayudar con un cuchillo o escardillo, cortando parte de las
raíces antes de su arrancado.
Si las malezas son dicotiledóneas (hoja ancha) y se presentan en gran número puede apelarse a herbicidas
selectivos de post-emergencia como el MCPA o 2,4 D en dosis de marbete, de lo contrario, si son pocas plantas
o se dispone de personal, pueden eliminarse a mano.

3.2.1.2 Malezas en césped adulto


Ya hemos visto que un césped con el mantenimiento sugerido posee una densidad y exige una frecuencia de
segado tales que no son soportados por la gran mayoría de las malezas, que terminan por sucumbir a poco de
aparecer ante este tratamiento. Excepción a esta regla son aquellas especies de porte bajo cuyo desarrollo puede
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 32
ocurrir por debajo de la altura de corte.

Dicotiledóneas:
En general la difusión de malezas de hoja ancha con estas características se presenta en forma aislada por
lo que al ser fácilmente reconocibles se van eliminando manualmente en la medida de su aparición.
Si se desea un césped exclusivamente de gramíneas, el trébol blanco (Trifolium repens) en lugares soleados
y la dichondra (Dichondra repens) en lugares húmedos y sombríos. Estas especies empleadas habitualmente para
ciertas mezclas, pueden constituírse en malezas invasoras merced a sus tallos rastreros y radicantes. Ambas son
fácilmente eliminables con la aplicación de herbicidas selectivos como MCPA o 2,4 D sobre las manchas,
resultando bastante complicada su erradicación manual si están extendidas en superficies importantes, aunque
puede lograrse con la suficiente paciencia.
La difusión de otras malezas, como Chenopodium album, puede considerarse un signo de defecto en el
mantenimiento que será necesario detectar y corregir para su espontánea eliminación.

Monocotiledóneas:
Entre ellas, las de consecuencias más graves son la chipica (Cynodon dactylon) en lugares con deficiencias
hídricas y el tamascán (Cyperus rotundus) en zonas húmedas y suelo fértil. El primero por su amarilleo invernal
y el segundo por su alta velocidad de crecimiento que obliga a siegas muy frecuentes, ambos invasores muy
agresivos.
El mayor inconveniente radica en el hecho que no pueden enfrentarse con herbicidas sin afectar el césped.
Por tal motivo la mejor defensa es un ataque a tiempo, antes que interesen superficies mayores.
Cynodon dactylon: En el caso de la chipica, en manchas pequeñas y aisladas deben arrancarse las plantas
durante el receso vegetativo del primer invierno de la vida del césped, con ayuda de una pala, cuidando de no
dejar estolones ni rizomas. Si la mancha es densa convendrá retirar toda la vegetación del sector hasta 10 cm de
profundidad y resembrar de inmediato. También puede marcarse el lugar en invierno y aplicar herbicidas totales
del tipo del Glifosato, en octubre luego de la brotación y luego resembrar al cabo de una semana.
Por su similitud, las infestaciones con gramillón (Stenotaphrum secundatum) merecen similares
consideraciones.
Cyperus rotundus: El tamascán es una planta gramínea como el césped, que se caracteriza por crecer a
gran velocidad en terrenos fértiles y húmedos y por poseer rizomas con la capacidad de formar pequeños
tubérculos cada cierta distancia, empleándolos como eficientes órganos de reserva. Estos tubérculos, pueden
encontrarse hasta 40 cm bajo la superficie, brotando desde esta profundidad con gran vigor.
Ante una infestación incipiente la mejor forma de erradicación consiste en cortar los brotes con un cuchillo
o con una herramienta muy práctica consistente en una varilla de hierro terminada en V con lo cual los renuevos
se eliminan a 5 cm de profundidad. Esta tarea se repite diariamente hasta que se agoten las reservas de los
tuberculillos. Ante una mancha densa se empleará un herbicida total como Glifosato, resembrando luego el sector.

3.2.2 Descompactación
El uso y mantenimiento normal de cualquier césped provoca una disminución de la velocidad de infiltración
del agua de riego y una pérdida de la capacidad del intercambio gaseoso, con lo cual aumenta el escurrimiento
superficial reduciendo la eficiencia de riego y merma la aireación radicular. También se ven afectados los procesos
de mineralización de los fertilizantes a la par que aumentan las probabilidades de enfermedades fúngicas.
La causa de ambos efectos, fuertemente detrimentales a la calidad del césped, puede radicar en la
compactación del perfil, la formación de un fieltro de raíces, la presencia de musgo o micelio de hongos, la
acumulación de césped cortado, entre otras causas, o todo esto a la vez.
Estos trabajos se realizan preferentemente en primavera para una pronta recuperación y según sea el origen
del problema pueden emplearse distintas técnicas de corrección:

3.2.3 Aireación superficial


Se emplea para romper la capa impermeable producida sobre la superficie. Pueden emplearse rastrillos de
buena calidad, horquilla para pasto, cuchillos, o cualquier instrumento delgado que rasgue esta película sin
desarraigar las plantas de césped.
Existen máquinas específicas a motor, con discos o cuchillas que al girar sobre un eje horizontal van cortando
el fieltro, llegando hasta los primeros milímetros de suelo con lo cual se desintegra la capa problema.

3.2.3.1 Aireación profunda


Cuando el pisoteo, las máquinas o el mismo riego producen una compactación que interesa el perfil de suelo
explorado por las raíces se necesita una labor más importante que la anterior para restablecer la penetración de
agua y oxígeno. Los métodos pueden ser sencillos o complejos.
Una forma puede ser con instrumentos tipo horquilla de pasto, clavándola 10 cm en el terreno casi seco y
moviendo hacia adelante y/o atrás para producir grietas. La sola operación de clavar y retirar no es conveniente
porque produce un hoyo con las paredes aún más compactadas.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 33
La mejor operación de aireación profunda se realiza con tubos sacabocados que retiran cilindros del suelo de
más o menos 2 cm de grosor por 10 cm de profundidad que luego se limpian de la superficie. Estas angostas
galerías verticales se practican a mano o con máquinas especiales guardando entre sí una distancia de 10 cm.

3.2.4 Aportación de tierra (top dressing).


Consiste en la distribución de una fina capa de tierra de textura francamente arenoso-fino que puede estar
mejorada con un 20 % de turba tamizada y enriquecida con un fertilizante completo (tipo 18-46-0 o 15-15-15) a
razón de 500 g/m3. El espesor de esta carpeta debe ser tal que no ahogue al césped siendo generalmente de 0,5
a 3 cm según el objetivo. Se emplea para retoques de niveles, rejuvenecimiento, tapado de raíces superficiales
o resiembras.
La distribución de este sustrato se realiza con el césped cortado un punto por debajo de lo habitual, cuidando
que no exista humedad sobre las hojas y con aireación superficial realizada previamente. La parte superior de la
capa debe ser pareja y sin micro-relieves. Al cabo del trabajo se debe pasar un rastrillo de alambres para bajar
la tierra hasta contactar la superficie original del suelo.
Si por razones de nivelación debe aplicarse un espesor superior al indicado la labor se realizará por etapas,
aplicando de a 2 a 3 cm y esperando que el césped supere la capa anterior, hasta alcanzar la altura prevista.
Como esta labor puede llevar varios meses se analizará la conveniencia de practicar un resembrado completo.

3.2.5 Resiembras
Consiste en volver a sembrar sobre el césped para dar respuesta a dos objetivos principales:
Rejuvenecimiento de céspedes envejecidos y ocultamiento de manchas de chipica
Independientemente de una aconsejable y revisión concienzuda del mantenimiento, normalmente los
céspedes van perdiendo un cierto porcentaje de las plantas originales, con tendencia más acentuadas de unas
especies sobre otras. Esta pérdida se calcula en un 20 % anual, resultando en un cambio paulatino de las
características originales.
Para restablecer el aspecto se practican siembras con la misma mezcla directamente sobre la superficie
cespitosa. Para garantizar resultados exitosos conviene practicar previamente una aireación superficial, cubriendo
la siembra con un top dressing de 0,5 cm, aunque no es imprescindible.

Resiembra Otoñal: (según recomendaciones de la empresa Picasso S.A.)

3.2.5.1 Definición:
Resembrar significa técnicamente, esparcir semilla sobre un césped o pasto ya instalado.
La Resiembra, es una práctica muy utilizada para mantener el jardín verde todo el año, consiste en esparcir
semilla (generalmente de ryegrass) sobre el césped de verano, que entrará en dormición con la aparición del
invierno.
Esta cubierta verde mejora la apariencia del jardín durante el invierno, y además protege al césped en
dormición del desgaste del pisoteo y de la competencia con las malezas que se darán al comienzo de la
primavera, cuando las especies de verano todavía no hayan despertado.
Las especies de verano más utilizadas en la que podemos denominar pradera pampeana, son la bermuda y
el kikuyo. Estas especies son perennes, es decir, se mantienen vivas por varios años. Pero, durante el otoño y
el invierno entran en dormición, dándole al césped un color amarillo pajizo y desluciendo así, el entorno.
Al colocar las semillas de invierno nueva, se logra que el tapiz se mantenga verde en el período en el que las
especies de verano están amarillas. Luego en la primavera, se produce nuevamente la transición de las especies
de invierno con las que hacemos la resiembra, a las de verano.

3.2.5.2 Época ideal para la resiembra:


La época para resembrar depende del clima del año y puede extenderse bastante según las condiciones. El
período de resiembra adecuado es desde la segunda quincena de marzo hasta la primera quincena de junio,
aunque consideramos como momento ideal desde el 1 de abril al 15 de mayo.

3.2.5.3 Densidad:
La densidad de semilla a resembrar debe ser mayor a la de una siembra, porque al no colocar las semillas
en una cama de siembra preparada (estamos sembrando sobre un césped instalado), hay una gran cantidad de
semillas que se pierden durante la germinación y el anclaje de la planta al suelo.
Dependiendo mucho de la forma de realizar la resiembra otoñal y del uso posterior que tendrá el césped
podemos decir que para un jardín 5 kg (D= 20 m2/Kg) y para un campo deportivo de 9 kg/100 m2 (D= 11 m2/Kg),
son las densidades más aconsejadas por la empresa.

3.2.5.4 Semilla aconsejada para la resiembra del césped:


La especie a utilizar es el ryegrass (Lolium sp). El ryegrass puede ser anual (L. multiflorum) o perenne (L.
perenne). El ryegrass anual tiene una gran difusión, debido a su bajo precio y esta es su única ventaja. Tiene un
color verde alimonado y su principal defecto es la alta tasa de crecimiento que tiene durante la primavera, que
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 34
obliga a realizar cortes muy frecuentes si queremos mantenerlo bien. Otra desventaja es la rápida transición que
hace en la primavera. En octubre, la planta se deteriora porque está terminando su ciclo (recordemos que es
anual), cuando todavía las especies de verano no han tomado su activo crecimiento.
En los últimos años han entrado al mercado variedades de ryegrass anual mejoradas para césped, con mejor
color, mayor densidad de planta y transición más suave. Dentro de estos ryegrass élite podemos mencionar a
Landscapers II y Axcella, variedades de origen americano con alta calidad de césped.
También están los ryegrass perennes, si bien se usan en resiembra como anuales, tienen la gran ventaja de
ser mucho más lindos por su color, su densidad de planta, la transición porque se retiran lentamente cuando el
calor es fuerte y la competencia de la especies de verano está en su máximo. La lista de ryegrass disponibles para
céspedes es muy extensa, porque sobre esta especie se ha producido un gran desarrollo genético.
Podemos mencionar de menor a mayor los ryegrass forrajeros comunes como PICASSO y NUI, mejorados
como ryegrass AUGUSTA y elite como EXCEL I, PhD o PLAYMATE. Ver más sobre semillas para resiembra
otoñal

3.2.5.5 Fertilizante:
El paso siguiente es la fertilización con un fertilizante de alto contenido de fósforo que es el principal nutriente
para el desarrollo de las raíces. Se puede usar fosfato diamónico o un buen fertilizante arrancador de liberación
lenta para asegurar la provisión de nitrógeno en la primavera. En ambos casos la dosis a utilizar es de 1-2 kg/100
m2. No conviene superar esta dosis para evitar, especialmente en el caso del fosfato diamónico, el quemado de
las plantas.
La siembra debe hacerse esparciendo las semillas uniformemente sobre la cubierta existente y luego hacer
que esta baje en la mayor proporción posible al suelo mediante rastrillado y un riego intenso. Una forma muy
efectiva y simple es pasar con un trozo de alfombra con un tirante de madera en un extremo de forma tal que
produzca la vibración de las plantas y la caída de las semillas al suelo.

3.2.5.6 Tareas a realizar:


La principal tarea a realizar, es el corte del césped existente bien bajo. Esto permitirá que la semilla de la
resiembra otoñal tome mejor contacto con el suelo y además eliminará parte de las hojas y tallos muertos que
afectarían el crecimiento futuro del césped.
Una práctica no muy común en los jardines, pero fundamental en los campos deportivos es el dethaching o
desbrozado, o corte vertical. El efecto principal es cortar todas las partes muertas del césped que están cerca del
suelo y traerlas a la superficie para que puedan ser retiradas luego por medio de un rastrillo.
El riego en los siguientes 10 días es sumamente importante, debe ser intenso pero sin encharcar.
Cuando las plantas alcanzan los 10 cm se debe realizar el primer corte con una máquina muy bien afilada para
evitar el desprendimiento de las mismas.
Los siguientes cortes nunca deben bajar la altura de la planta más de 1/3 de su altura total.

3.2.6 Rodillaje
Consiste en pasar un rodillo de 100 a 200 Kg con una presión efectiva de 2 Kg/cm2 a los efectos de inducir el
crecimiento de macollos o yemas secundarias en céspedes sin el efecto benéfico del pisoteo moderado. Esta
práctica favorece la densificación mejorando la textura.

Cátedra de Espacios Verdes - 2012

--------------------
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 35
4 ESPECIES Y MEZCLAS COMERCIALES

Especies y Mezclas Picasso SA- Precios Orientativos de Semillas para Coberturas Cespitosas - 2012
Precio Precio
Especies - Mezclas u$s=$4,7 Especies componentes
u$s/Kg $/ Kg
Lolium perenne 5,41 4,7 33 -
Lolium multiflorum 3,53 4,7 22 -
Blend de 3 variedades Ryegrass Perenne Importado
Lolium “ Excell l ” 6,82 4,7 42
(Turf Type)
Festuca alta 4,70 4,7 29 -
Blend de 2 variedades de Festuca alta Importada (Turf
Festuca “ Excell ll ” 5,18 4,7 32
Type)
Festuca rubra 6,82 4,7 42 -
Poa pratensis ( sin peletear ) 8,94 4,7 55 -
Poa trivialis (sin peletear) 13,41 4,7 82 -
Agrostis tenuis (sin peletear) 16,94 4,7 104 -
Agrostis tenuis ( peleteada) 20,00 4,7 122 -
Agrostis stolonifera “”Penncross (sin peletear) 81,00 4,7 495 -
Cynodon dactylon (Bermuda grass) 7,41 4,7 45 -
Rg. anual, Rg. perenne, Festuca rubra, Agrostis sp.,
Mezcla Cuyo 5,40 4,7 33
Poa pratensis
Excel I (Rg. Perenne TT), Excel II (Festuca Alta TT) y
Excell Cuyo 5,88 4,7 36
Poa Prantesis
Rg. anual, Rg. perenne, Bermuda, F. rubra, Agrostis
Mezcla mediterránea “ 7 variedades “ 5,88 4,7 36
sp., Poa pratensis
Ryegrass anual, Rye grass perenne, Festuca rubra,
Mezcla ½ sombra 5,88 4,7 36
Festuca alta, Agrostis marítima
Tepe Festuca Excell ll (25-100 m2) 8,00 4,7 49 Blend de 2 variedades de Festuca alta Importada
Tepe Cynodon dactylon (25-100 m2) 5,00 4,7 31 Bermuda -
El precio es el de Picasso para comerciantes + 50% para el público (ya considerado en la fórmula)

Mezclas especiales, densidad y descripción de “Picasso S.A.”


( TT = Turf Type )
* Prados
Ryegrass Anual y Bermuda
Una mezcla de semillas de césped económica para todo uso con mínimo mantenimiento. Rápida cobertura y
resistencia al pisoteo. Ideal para grandes superficies.
Densidad de siembra: 4 a 6 kg. c/100 m2

* Jardines
Ryegrass anual, Rye grass perenne, Bermuda, Agrostis stolonífera, Poa pratensis
Semillas para lograr un césped destacado. Requiere un mantenimiento medio a alto. Buena cobertura, textura
fina y color intenso son sus principales características.
Densidad de siembra: 5 a 6 kg. c/100 m2

* Media Sombra
Ryegrass anual, Rye grass perenne, Festuca rubra, Festuca alta, Agrostis marítima.
Una mezcla de semillas que combina un césped de rápida emergencia con resistencia a la sombra. Indicada
para sembrar bajo los árboles o en zonas que permanezcan en sombra gran parte del día.
Densidad de siembra: 5 kg. c/100 m2

* Siete Variedades
Rg. anual, Rg. perenne, Bermuda, F. rubra, Agrostis sp., Poa pratensis.
Cátedra de Espacios Verdes FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 36
Por la variedad de semillas que la componen, esta mezcla de césped es apta para una amplia gama de
situaciones. Brinda rápida emergencia, rusticidad y excelente cobertura.
Densidad de siembra: 4 a 6 kg. c/100 m2
* Campos Deportivos
Ryegrass anual, Ryegrass perenne, Bermuda y Agrostis sp.
Es una mezcla de gran rusticidad, apta para zonas de alto tránsito. Satisface las necesidades de sectores
dedicados a la práctica deportiva sin las exigencias de un campo profesional.
Densidad de siembra: 5 a 6 kg. c/100 m2

* Patagónica
Rg. anual, Rg. perenne, Festuca alta, Agrostis sp., Poa pratensis.
Compuesta por semilla que se adaptan al clima frío y seco de nuestra Patagonia.
Densidad de siembra: 5 a 7 kg. c/100 m2

* Excel Patagónica
Excel I (Rg. Perenne TT), Excel II (Festuca Alta TT) y Poa Prantesis.
Está conformada por tres distintas especies de semilla de cesped, dos de ellas Turf Type y la Poa Pratensis la
cual cubre el suelo mediante su agresivo sistema rizomatoso, que se adaptan a los rigurosos climas de la
Patagonia .
Una de las mejores mezclas que se han logrado hasta el momento, para su implantación, ideal para jardines,
casas, cascos de estancias y campos deportivos. Es una mezclas de césped que posee una textura de hoja
extrafina, verde muy oscuro y muy resistente al transito.
Densidad de siembra: 5 a 7 kg. c/100 m2

* Cuyo
Rg. anual, Rg. perenne, Festuca rubra, Agrostis sp., Poa pratensis.
Semilla especialmente indicada para la zona cuyana. Combina rápida implantación y excelente cobertura con
resistencia a media sombra. Requiere poco mantenimiento.
Densidad de siembra: 5 a 6 kg. c/100 m2

* Excel Cuyo
Excel I (Rg. Perenne TT), Excel II (Festuca Alta TT) y Poa Pratensis.
Está conformada por distintas especies de semillas de cesped, pero manteniendo la calidad única de la línea
EXCEL. Su principal caracteristica es la que expresan sus materiales Turf Type obteniendo así una textura de
hoja extrafina verde muy oscuro y altamente resistente al transito.
Densidad de siembra: 5 a 6 kg. c/100 m2

* Excel I
Blend de 3 variedades Ryegrass Perenne Importado (Turf Type).
Para lograr una resiembra profesional. Semilla de cesped, con las mismas variedades que usan los clubes de
golf para resembrar sus greens.
Den. de siembra Jardines: 4 a 5 kg. c/100 m2
Den. de siembra Cam. Dep.: 700 a 1500 kg/Has

* Excel II
Blend de 2 variedades de Festuca alta Importada (Turf Type).
Por la resistencia de la festuca a las condiciones más extremas, es la mezcla para los lugares difíciles: media
sombra, alto tránsito, bajo mantenimiento.
Densidad de siembra: 5 kg. c/100 m2

* Excel 3000
(Mezcla de Landscapers II y Excel I)
Si bien esta es una mezcla de semillas, es interesante destacarla porque es un nuevo logro de nuestra
empresa. La combinación de estos dos materiales da una mezcla ideal para resembrar campos deportivos y
parques que buscan una cobertura profesional, con todas variedades turf type, a un menor costo que el
tradicional Excel I de rg perenne.
Densidad de siembra: 5 kg. c/100 m2

* Resiembra Otoñal
Mezcla de Ryegrass. anual y Ryegrass perenne
Esta combinación de semilla de césped permite obtener lo mejor de cada una de las especies. Velocidad de
crecimiento del ryegrass anual con la persistencia en primavera del rye grass perenne permitiendo una
transición al césped de verano más suave y gradual.
Cátedra de Espacios Verdes-FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 37
Densidad de siembra: 4 a 6 kg. c/100 m2
5 RESUMEN: GUÍA ABREVIADA PARA LA IMPLANTACIÓN DE UN CÉSPED

PLANIFICACIÓN
Elija el tipo de césped y especies más adecuados a sus necesidades, posibilidades y condicionantes del
lugar.

ÉPOCA DE SIEMBRA
Depende de las especies seleccionadas. Si son estivales convendrá hacerlo en primavera. Si son invernales
lo ideal es en otoño, aunque también se pueden sembrar en primavera. En caso de mezclas se aconseja elegir
una época templada, ni muy temprano en primavera ni muy tarde en otoño, ni pleno verano ni pleno invierno.

LIMPIEZA DEL TERRENO


Antes de empezar los trabajos de movimiento de suelo, conviene eliminar todos los hormigueros con
insecticidas, las malezas en forma manual o con herbicidas y se retiran los escombros. Es importante que se
haga antes, para evitar que luego queden enmascarados.

PREPARACIÓN DEL SUELO


Luego de la nivelación general, debe trabajarse prolijamente el terreno para darle a las pequeñas semillas las
mejores condiciones para que puedan germinar y desarrollarse plenamente:

Con el suelo en condiciones de humedad tal que sin estar seco permita la fácil disgregación de los panes, se
remueve hasta por lo menos 20 cm de profundidad.
Si es necesario se puede agregar un fertilizante como 18-46-0 a razón de 20g/m2.
Con rastrillo o rastra se disgregan los terrones y se empareja groseramente, al cabo de lo cual se agregan las
enmiendas orgánicas o inorgánicas. En este caso, si se emplea turba, aplicar una lámina homogénea de 1,5 a 3
cm y se incorpora en la profundidad trabajada, mezclándola con el suelo original.
Se empareja la superficie muy prolijamente a rastrillo, quedando el terreno listo para distribuir la semilla.

ELECCIÓN DE ESPECIES
Esta es una fase muy importante, dependiendo del lugar y del destino del césped. Las mezclas pueden
prepararse, o adquirir fórmulas comerciales pre-elaboradas para distintas condiciones o usos (media-sombra,
jardines, parques, deportes, etc). Es muy importante comprar la semilla en comercios serios que garanticen su
buena calidad. A continuación se describen sintéticamente las principales especies:

Especies de ciclo 0toño-Invierno-Primavera:

Lolium perenne (Ray grass inglés). Rápida germinación y establecimiento. Resistente al pisoteo. Se comporta
como perenne. Adaptable a numerosas condiciones de clima y suelo. Hay variedades que mejoran textura,
densidad, color y tienen menor velocidad de crecimiento. Altura de corte 4-6 cm. Siembra: 20 a 30 metros
cuadrados por kilogramo de semilla.

Festuca alta (Festuca alta)


Especie muy rústica, soportando sequía, humedad excesiva y todo tipo de suelos. Resistente a pisoteo y
enfermedades. Altura de corte 4-6 cm. Siembra: 15 a 20 m2 por kilogramo de semilla Hay variedades mejoradas
que producen textura más fina y crecimiento más lento.

Agrostis stolonifera /Agrostis tenuis


Se adaptan a cortes muy bajos, produciendo céspedes muy finos, densos y de alta calidad, por ello se usan
en canchas de golf. Color verde azulado. Altura de corte 0,6 a 2 cm. Siembra 200 - 300 m2 por kilogramo de
semilla.

Poa pratensis (Poa)


Se trata de una especie intermedia entre las anteriores en cuanto a textura y rusticidad. Moderadamente
resistente a sequía, sombra y pisoteo. Resistente al frío. Algo lenta en su implantación. Altura de corte 3 a 6 cm.
Siembra: 110 - 150 m2 por kilogramo de semilla.

Especies de ciclo Primavera-Verano-Otoño

Cynodon dactylon (Chepica, Bermuda grass)


Muy difundida en nuestro medio se emplea en lugares secos. Muy rústica, resistente a sequía y salinidad.
Invasora a través de rizomas y estolones. Período de implantación largo respecto de otras especies. En invierno
se hiela, permaneciendo en reposo por lo que se resiembra con Lolium perenne. Altura de corte 2 a 5 cm.
Siembra: 100 - 200 m2 por kilogramo de semilla.

Pennisetum clandestinum (Kikuyo)


Es una especie muy agresiva. Produce un césped de color verde medio y textura gruesa. Su comportamiento
Cátedra de Espacios Verdes-FCA-UNCuyo Césped ........... Pág. 38
es similar a chepica. Altura de corte 3 a 5 cm. Siembra: 140 - 180 m2 por kilogramo de semilla.

Dichondra repens (Dichondra)


No es un césped en sentido clásico pero se emplea como su eficaz reemplazo en lugares de media sombra.
Exigente en humedad, no soporta pisoteo. Implantación lenta. Altura de corte 3 a 5 cm. Siembra: 100 - 150 m2 por
kilogramo de semilla.

FORMA DE SIEMBRA
La semilla se distribuye en el terreno en forma muy uniforme. Para ello se reparte en las cantidades prefijadas
preferentemente en dos pasadas cruzadas. Si es necesario, para facilitar el trabajo, se mezcla con aserrín en
proporción de una parte de semilla por dos o tres de aserrín.

Luego se entierra entre 0,3 y 0,5 cm por medio de una pasada liviana de rastrillo, o se cubre con 0,3 a 0,5 cm
de espesor de una lámina de tierra preparada. A continuación, aunque no es imprescindible, se puede pasarse un
rodillo liviano o apisonarse suavemente con una tabla.

PRIMEROS RIEGOS
Son muy importantes. Terminada la siembra se inician los riegos. Durante los primeros días, la superficie
debe mantenerse siempre húmeda empleando el número de riegos diarios que sea necesario (dos o tres en
verano, un o dos en primavera u otoño). Al cabo de pocos días aparecen las plantitas, iniciándose el
mantenimiento.

MANTENIMIENTO
Esencialmente lo componen cuatro operaciones: riego, segado, fertilización y curaciones.

Riego: Es indispensable mantener una humedad en el suelo que no permita el marchitamiento de las plantas. Al
mismo tiempo debe cuidarse de no aplicar demasiada agua porque resulta tan malo como la sequía. Cuando al
césped le falta humedad se pone de color verde oscuro azulado y luego se pierde, cuando le sobra durante cierto
tiempo se torna amarillento y enfermizo.

Segado: Siempre deben emplearse máquinas en buen estado, con las cuchillas bien afiladas. El primer corte se
realiza cuando el césped tiene una altura de 10 cm. Para los siguientes debe llevarse paulatinamente hasta la
altura definitiva, bajando el implemento de a 1/3 por vez. Para el césped clásico la altura normal es de 3 a 4 cm en
invierno y 4 a 5 cm en verano.

Fertilización: Para reponer los nutrientes que el césped extrae, especialmente nitrógeno, es necesario realizar
aplicaciones de fertilizantes. Para ello se realizan dos o tres aplicaciones anuales de urea, sulfato de amonio y/o
nitrato de potasio a razón de 7,5 g/m2 y cada dos o tres años una de 15 g/m2 de 18-46-0.

Curaciones: El césped es susceptible al ataque de insectos y hongos. Tanto unos como otros pueden causar
daños fatales para la salud y el aspecto. Es importante reconocer manchas de color anormal para realizar el
control a tiempo. Tanto para hongos como insectos existen agroquímicos específicos que dan buena respuesta,
debiendo preferirse aquellos menos agresivos a las personas, animales o al ambiente. Se suele emplear
Oxicloruro de Cobre (300g/100L) como preventivo y/o Benomyl (60g/100l) como curativo. En el caso de las
enfermedades lo mejor es la prevención, evitando fertilizaciones o riegos excesivos.

Después de cierto tiempo puede ser necesaria la realización de otros trabajos como resiembras, lavados o
escarificaciones.

¡¡ Buena suerte y buen césped !!

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