0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas6 páginas

Tipos y causas de migración humana

Cargado por

ambrogzka
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
18 vistas6 páginas

Tipos y causas de migración humana

Cargado por

ambrogzka
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

¿Qué es la migración?

Cuando hablamos de migración, nos referimos al desplazamiento de poblaciones humanas (o


animales, según el caso) desde un origen usual a un nuevo destino permanente, en donde
nuevamente establecen su hogar. Es un término empleado en el ámbito sociológico y también
biológico, según se hable de migraciones humanas o migraciones animales.

En el caso de los animales, estos desplazamientos pueden ser regulares, conforme a un calendario
de apareamiento, o definitivos, debido a presiones de otra naturaleza; pero en el caso de las
poblaciones humanas suele ser un asunto más complicado, motivado por razones de índole diversa
y que impacta también a la sociedad de destino.

La migración es un fenómeno al que la humanidad se ha acostumbrado desde tiempos antiguos,


pues siempre ha habido grupos que por una u otra razón abandonan su lugar de residencia para
fundar nuevos poblados o unirse a los ya existentes.

De hecho, las migraciones han sido a lo largo de la historia una poderosa fuente de diversidad
cultural, racial y económica, lo cual ha fomentado el desarrollo a través del intercambio.

Sin embargo, la migración no siempre se da en un contexto feliz. También son abundantes los
casos de desplazados por conflictos bélicos, por hambrunas o catástrofes naturales, que buscan
asilo y nuevas oportunidades en otras latitudes, por no hablar de los exiliados y las poblaciones
expulsadas por motivos raciales o políticos de sus patrias, convirtiéndose en parias o ciudadanos
errantes hasta volver a fundar un hogar en otro lado.

Tipos de migración

Hemos dicho ya que existen dos formas de migración, dependiendo de si hablamos de animales o
seres humanos. Sin embargo, en este último caso, podemos también hablar de ciertas categorías
migratorias, que son:

Según el tiempo que dure el desplazamiento. Puede hablarse de migraciones temporales, en las
que la población pasa un tiempo fuera de su lugar de origen y posteriormente retorna al mismo; o
migraciones permanentes, en las que se emprende un viaje sin retorno hacia otro lugar.

Según la naturaleza del desplazamiento. Dependiendo de si la mudanza es voluntaria o no,


podremos hablar de migración voluntaria o migración forzada, respectivamente.

Según el destino del desplazamiento. Podemos hablar de migraciones internas, cuando el destino
se elige dentro del mismo país, o migraciones externas, cuando se trata de un destino
internacional.
El invierno y la temporada reproductiva. Muchas especies huyen del frío venidero viajando hacia el
sur, o viajan a lo largo de grandes distancias para volver a un lugar específico de apareamiento o
desove.

Alteraciones del hábitat. Ocurren cuando algo rompe el balance ecológico de su hábitat: la llegada
de nuevas especies, la contaminación del entorno o los desastres naturales.

Las causas de una migración humana en cambio pueden ser más diversas:

Crisis económica, pobreza o hambruna. Cuando las condiciones de vida en un país o región se
deterioran más allá de lo soportable, es común que las poblaciones humanas empiecen a migrar,
buscando oportunidades en otros lugares.

Guerras y conflictos armados. La violencia hace a menudo inhabitables las ciudades y los países,
forzando a sus habitantes a emprender la marcha hacia zonas pacíficas o ajenas al conflicto.

Exilios y persecuciones. Los cambios de régimen político suelen acarrear cambios radicales en las
reglas de juego de la sociedad, y en esos casos algunas personas o colectividades son obligados a
abandonar sus hogares y sus vidas, expulsados fuera del país, o bien huyen para salvar la propia
vida.

Desastres naturales. Cataclismos, desastres climáticos, grandes accidentes industriales o


energéticos, y un gran etcétera de accidentes que dificultan la vida en el lugar de origen.

Consecuencias de la migración

Las migraciones humanas suelen tener grandes repercusiones en tanto el lugar de origen como el
de destino, como son:

Cambios demográficos. Esto incluye el vaciamiento de ciudades y regiones del lugar de origen,
generando un vacío cultural y económico que a veces complica aún más las cosas para quienes se
quedan, y la llegada masiva de migrantes al lugar de destino, generando una mayor demanda de
recursos locales.

Intercambio cultural y étnico. La mezcla y el mestizaje, la hibridación de las culturas y de las razas,
aporta insumos nuevos y frescos tanto a la sociedad de destino como al pozo genético de su
población, potenciando la diferencia, variedad y riqueza cultural.

Cambios de la dinámica económica. Los emigrantes a menudo envían dinero a sus familiares
dejados atrás, lo cual representa un movimiento económico nuevo y adicional en el lugar de
destino. Al mismo tiempo brindan fuerza de trabajo a su nueva sociedad y a veces las riquezas que
lleven consigo.
Los niveles de desarrollo que han alcanzado los distintos estados que conforman la geografía de la
economía mexicana, así como sus dinámicas de crecimiento y trayectorias de empleo, son factores
que han incidido en el bienestar social de los hogares y que han condicionado la migración interna
regional y local. Esta dinámica migratoria ha implicado cambios residenciales definitivos,
dependiendo del desempeño de los mercados laborales y las estructuras productivas locales. La
migración interna se puede entender como parte de una movilidad territorial, que comprende la
circulación temporal o estacional de los individuos y que no necesariamente implica un cambio de
residencia ni una transformación de su entorno de vida (Helsinki, 1971). Aunada a la migración
interna interestatal, existe la llamada movilidad residencial, que en realidad es otra arista del
fenómeno. Si bien ambos procesos podrían tener relación, lo cierto es que los flujos de personas
no suponen de modo obligado un cambio residencial o del lugar de trabajo, pues tal vez se deben a
cuestiones relativas al mercado inmobiliario u obedecer a desplazamientos laborales de retorno.

Una característica de esta realidad es la persistente asimetría económica en el entorno nacional, lo


que significa entidades con mayor prosperidad que otras. A partir de este escenario se entiende
que la desigualdad en los ingresos regional, la pobreza extrema y el desempleo estructural, son
detonantes fundamentales de la migración interna. Si bien otro aspecto singular de los flujos
migratorios internos es que también encuentran vínculos con la inversión productiva y el desarrollo
local de las comunidades. Todos estos factores de orden macroeconómico, regional y local,
sumados a los atributos socioeconómicos de los miembros de los hogares, pueden eventualmente
incidir en la migración que ocurre entre los estados de la república mexicana, y al interior de ellos.

Es importante aquilatar que el estudio de la migración interna tiene varias dimensiones analíticas y
se concibe como un proceso que tiene que ver directamente con la expectativa de una mejor
calidad de vida. El cambio de residencia de un lugar a otro admite que se explique desde diversos
factores, pero las motivaciones laborales juegan un papel preponderante, pues la búsqueda de un
mejor empleo e ingreso en el lugar de destino se relaciona estrechamente con el bienestar del
individuo y el del hogar al que pertenece.

Por otra parte, la migración internacional ha sido una vertiente de estudio predominante en el
caso de México, su abordaje empírico no es fortuito pues los flujos de emigrantes de las distintas
regiones mexicanas hacia Estados Unidos impactan en los mercados laborales de ambos países, así
como en el envío de remesas y en el desarrollo local de las comunidades que las reciben. En este
sentido, la migración internacional no representa una discusión agotada en el campo de la
investigación social y antropológica, pues es un área de estudio compleja con variadas
implicaciones económicas, sociales y políticas. No obstante, se reconoce que ha sido muy
explorada por la comunidad científica y en cierto sentido las regularidades empíricas inherentes a
su proceso de gestación y desarrollo son comprensibles.
La migración de igual modo se puede abordar analíticamente desde una perspectiva interna, la
cual se manifiesta dentro de la geografía de la economía mexicana traspasando las divisiones
políticas de cada estado. Su estudio es pertinente puesto que ayuda a identificar a los estados
mexicanos expulsores de fuerza de trabajo, y además permite focalizar otros espacios receptores
de mano de obra, tanto especializada como no especializada. Este tipo de migración supone una
dinámica poblacional en la que desempeñan un rol preponderante factores endógenos que
conciernen al tipo de actividad económica. Se considera que los mercados laborales locales
determinan los flujos migratorios internos porque en la medida que exista desempleo y esto
desencadena procesos de búsqueda prolongados, se estarían creando las condiciones para que el
individuo decida buscar una mejor oportunidad laboral en otros lugares de destino. Cabe advertir
que cuando se contempla la variable que cuantifica las semanas de búsqueda de empleo, se habla
tanto de trabajadores desempleados como de los ocupados que tal vez no están satisfechos con su
ingreso u horas de trabajo. Es decir, que la variable de búsqueda puede estar capturando tanto el
desempleo como factor explicativo de la migración, como la existencia de empleo de baja calidad,
pues desde la ocupación un individuo puede ser también un buscador potencial. Esta
preocupación es justo la que se aborda en la parte empírica de este artículo y le da contenido a
una hipótesis de trabajo.

Las políticas de desarrollo empresarial, de promoción de inversiones y en general las acciones


emprendidas para promover el empleo formal son determinantes básicos de las corrientes
migratorias internas. En este tenor, es un hecho observable que el desarrollo de los estados de la
frontera norte de México contrasta con el progreso de los estados del sur, pues mientras estos
últimos tienden a ser expulsores, los del norte destacan por ser receptores de fuerza de trabajo.
Tales contrastes se replican entre estados de otras regiones del país como las del Pacífico, el Centro
o el Golfo de México.

Ahora bien, las corrientes migratorias operan indistintamente del sexo, edad y nivel de formación;
son un fenómeno histórico y contemporáneo que produce cambios en el patrón demográfico
obligando a los estados receptores a redefinir políticas tendientes hacia una mejor urbanización
con cobertura de servicios públicos de educación, salud y vivienda. Debe entenderse además que
los estados expulsores de fuerza de trabajo tienen un reto prioritario respecto a la creación de
empleo, el fortalecimiento de la inversión productiva y el desarrollo social de las comunidades más
vulnerables.

El objetivo fundamental del presente trabajo consiste en analizar los determinantes de la


migración interna considerando elementos del mercado de trabajo y los atributos
socioeconómicos del individuo. El estudio se desarrolla a escala intra e interestatal, así como por
tamaño de localidad. El interés por examinar estos acontecimientos obedece a la relevancia del
objeto de estudio, y a que detrás de los movimientos de personas subsiste la preocupación por
mejorar el bienestar del individuo y la familia. Cabe precisar que el énfasis se enfoca en los flujos
migratorios que se dan entre un estado y otro y dentro de comunidades pertenecientes a cada
entidad. Esta dimensión representa una parte importante de la delimitación del objeto de estudio.

En estricto sentido metodológico, en la parte empírica no se abordan los cambios migratorios a


escala metropolitana o por ciudades autor representadas debido a la delimitación de interés,
aunque ello podría ser una vertiente de estudio que se pudiera desprender de esta investigación.
Para cumplir con lo anterior, el artículo se estructura en tres partes. En la primera sección se
abordan distintos enfoques que explican los determinantes de la migración interna y se revisa la
literatura empírica que retoma el caso de México y el de algunas experiencias internacionales. En
la segunda, se efectúa una descripción de los flujos migratorios a nivel interestatal procurando
identificar a los estados que reportan mayor y menor migración durante los últimos dos censos de
población y vivienda. En la tercera sección se examinan algunas variables que podrían explicar la
migración con base en un modelo logita multinomial que se asiste de microdatos que provee la
Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). Por último, la sección final se dedica a las
conclusiones generales producto del ejercicio empírico.

México se encuentra en la coyuntura ideal para actualizar su sistema migratorio, uno que cubra las
necesidades reales y actuales del mundo postpandemia. A semejanza de sus socios
norteamericanos, México debe incentivar la atracción de talento extranjero altamente calificado,
independientemente de su país de origen y, también, dar pasos firmes hacia la inclusión social de
las comunidades de inmigrantes sin importar su estatus migratorio. En otras palabras, es tiempo de
transitar de un sistema de contención y de rechazo a la otredad, a uno de integración, donde el
bienestar económico y social de los inmigrantes esté al centro de las políticas públicas.
Un 70% de los migrantes de la región está trabajando en malas condiciones laborales

Un 2,7% de la población chilena es migrante, cifra relativamente baja en comparación con otros
países de la región, y la colonia más numerosa sigue siendo la peruana, mientras que Colombia
desplazó a Argentina del segundo lugar. La población haitiana, en tanto, ha aumentado un 281% en
presencia, pero sigue siendo un número bajo respecto de otras nacionalidades, como los
venezolanos, que los duplican, según datos entregados por la Dirección del Trabajo y la
Gobernación Provincial de Valparaíso.

La Región de Valparaíso es la tercera a nivel nacional en cantidad de participación laboral de la


población migrante, sólo por detrás de las regiones Metropolitana y de Antofagasta, según indicó
la seremi del Trabajo, Karen Medina, quien precisó además que “en provincias como Quillota, San
Felipe y Los Andes, los trabajadores extranjeros tienen una participación muy importante como
mano de obra en la actividad agrícola”.

No obstante, la mayor cantidad de migrantes se desempeña en comercio, gastronomía y hotelería,


y por consiguiente, la Dirección del Trabajo también recibe la mayor cantidad de denuncias en esos
sectores por vulneración de derechos laborales, aunque aclararon que lo mismo acontece también
con los trabajadores chilenos en esos rubros.

También podría gustarte