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Pasajeras (3M)

teatro para mujeres

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Pasajeras

Ana María Vallejo De La Ossa

CELCIT. Dramática Latinoamericana 648

PASAJERAS
Ana María Vallejo De La Ossa (Colombia)

PERSONAJES M (0) / F (3)

EN EL TAXI
Tres mujeres, una de más de sesenta, otra joven y una todavía adolescente
viajan en el asiento trasero de un taxi intermunicipal, las tres miran al
frente en silencio, al fondo se ven algunas débiles luces de la ciudad que
dejan. La mujer joven ocupa un sitio de ventanilla, la vieja está en el medio
y la joven en la otra ventanilla. Al cabo de un momento la mujer se
concentra en el paisaje que empieza a oscurecerse, el carro frena con
brusquedad.

LA MUJER
¿Qué es eso?

LA VIEJA
Yo no veo nada.

LA JOVEN
¡Qué asco!

LA VIEJA
Yo no veo nada.

LA MUJER
Qué horror, siga, no se detenga por favor. No me gusta ver esas cosas, se me
quedan grabadas, después es imposible comer, duermo mal.

LA VIEJA
Hace parte de la vida. Nacer y morir. Hay que aceptarlo, es asunto de Dios.
Taparse los ojos no sirve de nada.

LA JOVEN
¡Tanto rollo por un gato!

1
Las tres vuelven a mirar al frente en silencio, esta vez con expresión un poco
descompuesta. Algunos faros de los carros que vienen en el otro sentido les
iluminan el rostro. Empieza el ascenso y las curvas las zarandean
constantemente.

La vieja mira con desconsuelo y cierto aire de preocupación una caja que
lleva en el regazo, suspira y mira al frente. La joven se voltea para mirar por
la ventanilla de atrás, se muerde los labios, aprieta contra ella su morral y
mira al frente otra vez, la mujer vuelve a perderse en el paisaje que pasa.
Silencio.

LAS CURVAS
Al cabo de un momento la vieja se acomoda mejor. Las otras se estrechan un
poco contra las puertas laterales del taxi.

LA MUJER (DE MAL HUMOR)


Señor (más fuerte) ¡Señor! Le molestaría pasar sus maletas al cofre, quiero
ocupar ese puesto un rato. Me está dando vueltas la cabeza.

LA VIEJA
Las maletas son mías y el puesto va pago.

LA MUJER
Entonces ponga su caja encima de los otros paquetes, tal vez así ocupe menos
espacio.

LA VIEJA
Hay viajes expresos.

LA MUJER
Lo mismo digo.

LA JOVEN
Póngala en el suelo y suba los pies ahí.

LA VIEJA
Yo llevo mis cosas donde me provoque.

Con las curvas la vieja se le va encima a la joven. Esta va cada vez más
fastidiada, abre la ventanilla y saca por momentos la cara al viento. El taxi
frena frente a un gran camión que viene en sentido contrario, a la vieja se le
va la caja encima de la mujer, el golpe le abre una ceja y empieza a sangrar.

LA MUJER
¡Ay! No veo bien.

2
LA JOVEN
Se le está manchando la ropa.

LA VIEJA
Tome mi pañuelo.

LA MUJER (RECIBIENDO FURIOSA EL PAÑUELO)


Yo también pagué mi puesto y usted casi me mata con esa cosa. Sigo
sangrando, creo que voy a desmayarme. No soporto la sangre.

LA VIEJA
¡Qué descaro! Ahora soy responsable de los accidentes de la ruta, no faltaba
mas.

LA MUJER
Estoy toda manchada de sangre.

LA VIEJA
La sangre se lava (le arrebata a la mujer el pañuelo de las manos y vuelve a
guardarlo en su cartera)

LA MUJER (AL CONDUCTOR)


¡Oiga! Pare ¿sí?

LA JOVEN
Con tanta paradera no vamos a llegar nunca.

LA VIEJA
No diga eso niña.

LA MUJER (ALZANDO LA VOZ)


¡Pare! Yo no sigo si esta señora no organiza sus bultos. Casi me parte el
cráneo con esa cosa.

LA VIEJA (DIRIGIÉNDOSE A LA CAJA)


¡Dios mío, te están llamando criminal!

LA JOVEN
¡Qué mamera!

LA MUJER (CASI LLORANDO, PERO EN TONO MUY BAJO)


Si la señora no guarda sus cosas me devuelve el pasaje.

El taxi sigue su marcha, la mujer intenta ganar espacio empujando un poco


hacia el lado de la vieja. La vieja hace resistencia. La joven abre más las
piernas para no perder el suyo. Por un momento las tres miran al frente con
una expresión de tensión obvia. Silencio.

LA MUJER (AL CONDUCTOR)

3
¿Cree que podemos oír las noticias?

LA JOVEN (AL CONDUCTOR)


Mejor cambiamos la música ¡Señor!... si quiere le presto un cassette

LA MUJER
Necesito oír las noticias...

Silencio. Empieza a sonar una música rock un tanto estridente. La joven saca
la cabeza por la ventanilla otra vez, el viento le levanta los cabellos y ella
sonríe.

LA VIEJA (AL CONDUCTOR)


¡Dios del cielo! Bájele a eso, nos va a reventar la cabeza, no hay derecho. Lo
que hay que sufrir.

LA MUJER (AL CONDUCTOR)


Señor... necesito ir al baño, ¿Quiere parar en algún sitio?

LA VIEJA
Yo también quiero ir al baño y estirarme un poco, se me hinchan los pies y
este run run que no termina me marea.

LA JOVEN
Un poco de música no marea a nadie, son las curvas señora, las curvas.

LA VIEJA
Hablo del motor, no entiendo lo que pasa, esta carretera está cada vez más
oscura, ¡Qué peligro virgen santa! Qué desolación, no terminamos de sufrir.
¿Qué hace una pobre mujer como yo cruzando estas tinieblas? Tal vez aquí
empieza el purgatorio. Dios nos perdone y ojalá no hayas cometido ningún
horrible pecado en secreto, porque entonces lo que sigue es el infierno, ni
más ni menos, el mismo infierno.

LA MUJER
Me estoy congelando (a la joven) ¿Cierras la ventanilla?

LA VIEJA
¡Un frío infernal!

LA JOVEN (CIERRA DE MALA GANA LA VENTANILLA)


Cuando se estén asfixiando me avisan.

La joven empieza a tararear la música que ya no suena en el radio del taxi.


Silencio. La joven pega su boca al vidrio empañado de la ventanilla, dejando
ahí la huella de sus labios bien marcada. Luego se pinta los labios otra vez.
Silencio.

LA JOVEN (ABRIENDO CON ANSIEDAD LA VENTANILLA)


Me estoy ahogando, huele mal ¿no les parece?

4
LA MUJER
A gasolina tal vez.

LA JOVEN (MIRANDO LA CAJA DE LA VIEJA)


Creo que es a comida guardada.

LA VIEJA (MIRANDO DE REOJO A LA JOVEN)


O a perfume barato.

LA MUJER (EXAMINANDO LAS MANCHAS EN SU BLUSA)


La sangre seca no huele ¿Verdad?

Silencio.

EL ASCENSO
LA VIEJA
Esto se está haciendo eterno. ¿Cuánto hace que salimos?

LA JOVEN
Dos horas señora.

LA VIEJA
¿Dos horas?

LA JOVEN
Dos horas ya. No se ve nada atrás, no queda nada de la ciudad. Ni una luz, ni
un sonido. Nada.

LA VIEJA
Esto se está haciendo eterno...

LA MUJER
Debería relajarse, soltar el paquete.

LA VIEJA
¿Cómo se le ocurre?

LA MUJER
Lo cierto es que falta más de la mitad del camino.

LA VIEJA
Tal vez pueda usted entretenerse mirando la vida por una ventanilla, pero yo
no entiendo, (acomoda mejor la caja en sus piernas) no pensé que esto fuera
tan largo, ni tan oscuro. Hice este recorrido hace mucho. Pero lo recuerdo. La
noche era clara y llegamos en un abrir y cerrar de ojos, yo me reía, no sé de

5
que, tal vez él decía tonterías y yo me reía, éramos jóvenes, después no
volvimos a reírnos, en fin... fue mi primer viaje, el único y ahora...algo le
hicieron al camino, Lo alargaron, ir y venir debería durar lo mismo.

LA JOVEN (MIENTRAS SE RETOCA EL MAQUILLAJE)


Ha perdido la costumbre.

LA VIEJA
Todos la perdemos, ya lo verá. Un día empiezan a doler los pies, luego las
piernas, después el cuerpo todo es un dolor. Nos sentamos, nos quedamos
quietas y sólo el recuerdo viaja de tarde en tarde.

LA MUJER
Yo no podría...

LA JOVEN
Ni yo.

LA VIEJA
¿Qué edad tiene niña?

LA JOVEN
Veinte años

LA VIEJA
Parece de menos.

LA JOVEN
Terminé el liceo, hubo una fiesta, me vestí de azul, recibí regalos, mi padre
me ofreció el viaje...

LA VIEJA
Mejor la hubiera enviado de día, esto no avanza y nosotras aquí, en medio de
la noche.

Silencio.

LA JOVEN (MIENTRAS JUEGA CON SU CABELLO)


Está todo tan lejos.

LA MUJER (MIRÁNDOSE LA BLUSA MANCHADA)


Tal vez no sea un buen día para viajar. No debí...

LA JOVEN
¡Señor, ahí! Podemos parar ahí.

EL ASCENSO

6
Mientras estaciona el auto, el conductor sintoniza una emisora local. Se oye a
un locutor comunicando mensajes personales:

- Martín Quiroga de la vereda Aguas Claras, avisa a Margarita que la


encomienda fue enviada hoy en el bus de las ocho y media y que puede pasar
a recogerla mañana temprano.

-¡Atención! Se comunica a todos los amigos y familiares de doña Elvira viuda


de Navarro, que ésta falleció en la tarde del sábado en la vereda La Pastora.

El taxi se detiene completamente. La mujer escucha con atención la radio.

LA VIEJA (IMPACIENTE, A LA MUJER)


Déjenos salir de aquí ¿No dijo que tenía urgencia de ir al baño?

LA MUJER
Sí, pero necesito oír las noticias.

La joven sale por su lado y da un portazo antes de que la vieja alcance a


voltearse siquiera.

LA VIEJA (MOLESTA, A LA MUJER)


¡Déjeme salir! Además, no son noticias, son mensajes fúnebres. ¿No oye?

LA MUJER (SALIENDO CONTRARIADA DEL TAXI)


No veo la diferencia.

Empieza a sonar una música triste.

LA MUJER (A LA JOVEN)
Voy a buscar un baño.

LA VIEJA
Estoy tiesa, ¡Por Dios! Me entumecí.

La mujer se pierde por el fondo, la joven se estira y se suelta el cabello, la


vieja se abriga bien, pero tiembla recostada al taxi.

LA VIEJA (A LA JOVEN)
Este lugar no me gusta, hay silencios que aterran.

La joven vuelve a sacar el espejo, se examina la cara y se hace la rayita en


los ojos aprovechando el poco de luz que viene del estadero.

LA VIEJA
Tal vez la noche más larga, el camino más oscuro, el frío más despiadado.
Parece una tumba.

7
Se oye un grito ahogado de la mujer al fondo, luego aparece casi corriendo,
componiéndose la ropa.

LA JOVEN
¿Qué le pasa?

LA MUJER (CON RISA NERVIOSA)


Me pareció ver un ojo observándome detrás del muro.

LA JOVEN
Yo orino en el pasto.

LA VIEJA
¿Un ojo? Eso no puede ser otra cosa que la mirada del diablo, yo también
orino en el pasto. Que se haga la voluntad de Dios, al frío, a la oscuridad y el
desamparo añadiremos el hambre, porque yo ahí no entro. Empiezo a ver que
no fueron pocas tus faltas.

Por primera vez la vieja descarga la caja en el suelo un momento y se estira


resignada. Del fondo llega un llanto de mujer, es un llanto cansado que se
mezcla con la vieja melodía del radio. Las tres se miran, pero no se atreven a
decir nada, de pronto el radio se interrumpe y durante un instante sólo se
oye en la noche quieta ese llanto sin subidas ni contrastes. Después de un
momento de inmovilidad la joven busca papel en su bolso y la vieja recoge la
caja del suelo.

LA MUJER
El chofer apagó el motor, debe querer dormir un poco.

LA JOVEN (ALARMADA)
Yo dejé mis cosas ahí, no puedo ver lo que hace.

La joven va al taxi y regresa con su morral.

LA MUJER
No creo que ese hombre vaya a robarte nada. No tiene cara de ladrón. La
mira sonriendo.

La joven baja aturdida la cara.

LA VIEJA
No hay que fiarse, detrás de un rostro de ángel pueden esconderse las más
negras intenciones.

LA JOVEN (MUY NERVIOSA)


Voy a orinar.

LA MUJER
¿Quieres que te guarde el morral?

8
LA JOVEN (CORTANTE)
No. No. Gracias.

LA VIEJA
Tenga cuidado.

LA VIEJA (A LA MUJER)
Yo voy a orinar aquí cerquita, espero que no le moleste, (empieza a
manipular falda y enaguas y a abrir las piernas) es que no quiero aventurarme
en la oscuridad, tengo huesos de harina, cualquier caída podría ser la última
¿Y quién nos daría santa sepultura? (se oye el sonido del chorro de orines en
el pasto) Nunca oriné fuera de un baño en la vida, ni siquiera en el río cuando
era apenas una muchachita y me pasaba una corriente por la vejiga apenas
ponía los pies en el agua. A lo que se llega en una travesía como esta (suspira
y se arregla la ropa). Este lugar no estaba aquí, de eso estoy segura, yo
miraba a lado y lado de la ruta, lo miraba todo, lo olía todo, era casi una
niña, una niña. Si hubiera visto este antro lo recordaría.

LOS CAMINANTES
Llega apresurada la joven.

LA JOVEN
¡Oigan! Fíjense bien en la cerca que está al fondo.

LA VIEJA
Yo no veo nada.

LA MUJER
Algo se mueve allá, ya veo.

LA JOVEN
Algo no. Es una cola de gente que al llegar a la cerca se agacha para pasar y
luego siguen descendiendo por la carretera, han pasado viejos y niños
chiquitos, hombres y mujeres. Los vi desde el arbusto.

LA MUJER
Vámonos ya, es peligroso...

La vieja corre a levantar la cajita del suelo. Se arrodilla con ella entre las
manos.

LA VIEJA
Ánimas benditas del purgatorio quién las pudiera aliviar...

LA JOVEN
Párese doña ¿Qué le pasa?

9
LA VIEJA
...que Dios las saque de penas y las lleve a descansar.

LA MUJER
Pero ¿qué le pasa señora? Van para el otro lado, mejor arrancamos. Esto no
me gusta.

La vieja se apoya en la joven para incorporarse.

LA VIEJA
¿Para el otro lado? No puede ser, es en este sentido que deben acompañarnos.
¿O será que ya purgaron sus culpas, no puedo descifrar estos misterios divinos
¡Qué confusión!

LA MUJER
Sigue saliendo gente a la carretera. Son muchos para ser una familia.

Sin el ruido del radio se distingue claro, aunque lejano, el llanto que viene
del fondo.

LA JOVEN
Alguien llora allá atrás.

LA MUJER
Hace rato, una mujer enferma sin duda.

LA JOVEN
O una loca.

LA VIEJA
O una viuda.

Adentro apagan las luces del estadero.

LA MUJER
Creo que quieren que nos vayamos.

LA JOVEN
¿Adónde camina ese gentío en plena noche?

LA VIEJA
Bueno, si no son ánimas son peregrinos.

LA MUJER
¿Peregrinos?

LA JOVEN
Podríamos preguntarles y ver...van cargados de chécheres, maletas, bultos,
los últimos llevan taburetes, acerquémonos ¿sí?

10
LA MUJER
Vámonos. No quiero ver este triste espectáculo, el camino vomita y vomita
gente, aquí lloran, allá se marchan, tal vez irse no sirva de nada. Es terrible.
Todo es terrible. Vámonos ya.

LA VIEJA
El purgatorio, ni más ni menos.

LOS CAMINANTES

La vieja ocupa el puesto que antes ocupaba la joven, la mujer va en el medio


y la joven en el puesto que era de la mujer.

LA VIEJA
Pobre gente.

LA MUJER
¿Por qué no trata de dormir?

LA JOVEN
Sí duérmase, duérmase.

LA VIEJA (MIRANDO POR LA VENTANILLA)


Al menos todavía quedan luciérnagas, yo me las metía en la mano cuando era
niña, que cosa tan admirable.

LA JOVEN
No son luciérnagas doña, son las linternas que prenden y apagan unos soldados
que caminan por el borde de la carretera.

La mujer se sobresalta e intenta mirar al exterior por encima de la joven.

LA VIEJA
¿Soldados? Dios, pero el rumor de la guerra me persigue, o yo a la guerra.
Desde que me casé sólo oigo hablar de pueblos enfermos de rabia. Pero nunca
había visto este tren de sombras armadas tan cerca de mí.

La mujer vuelve a su sitio visiblemente nerviosa.

LA JOVEN
¿Y si se enfrentan?

LA VIEJA
Seguro ya se enfrentaron. Lo que sería bueno es saber si perdieron o ganaron.

LA JOVEN

11
Se ven aburridos, cansados.

LA MUJER
¿Señor, no podría ir un poco más rápido?

LA VIEJA
Líbranos virgen divina de una balacera bien espantosa.

LA MUJER
Cállese que me está poniendo nerviosa.

LA JOVEN
Sí, duérmase, duérmase.

LA VIEJA
Ni me duermo ni me callo ¿Cómo me voy a dormir en esta jungla? No quiero
morir dormida sin haberme encomendado al creador. ¿Quién nos daría santa
sepultura?

LA JOVEN
¿Y si no son soldados?

LA MUJER
Por supuesto que son soldados. Tenemos que dejarlos atrás, (casi llorando),
quiero dejar todo esto atrás, necesito estar lejos de todo esto (intentando
explicar su perturbación), tal vez quieran detenernos, requisar el auto, van a
retrasarnos aún más.

LA JOVEN (ALARMADA)
¿Requisarnos?

LA VIEJA (MIRANDO LA CAJA)


¿Requisarnos?

Silencio

LA VIEJA
¡Pero no acaban de pasar! Señor de infinita bondad que se haga tu santa
voluntad en esta triste estación de nuestro camino. ¿Cuántos son?

LA JOVEN
No logro ver sus botas. Hay uno que nos está mirando, creo que van a
detenernos. No quiero cuentos con la policía.

LA MUJER (METIENDO EL ROSTRO ENTRE SUS MANOS)


Esta guerra me sabe a mierda.

LA VIEJA
El infierno, ni más ni menos.

12
Silencio

LA JOVEN (CON VOZ ENTRECORTADA)


Ya pasaron...

La mujer llora en silencio. Las otras no la miran. La joven se coloca unos


pequeños audífonos en los oídos, abre de nuevo la ventanilla y parece
perderse en una vertiginosa melodía. El ruido del motor es más fuerte en el
ascenso. La vieja abre y cierra los ojos como si los párpados pesaran
terriblemente. La mujer empieza a hablar

LA MUJER
No quería asustarlas, pero creo que... estoy hecha un manojo de nervios, qué
pena... (la vieja termina por dormirse), me sudan las manos (con una leve
sonrisa), me arde el estómago, siempre es lo mismo, hay quienes se
acostumbran, yo no puedo, nunca podré, voy a donde no me encuentre, no es
difícil, no me buscará.

A lo mejor ni se da cuenta, a veces se pierde durante semanas enteras, y yo


espero, siempre espero, va y viene sin avisar, muchas veces creí que la mano
que abría el cerrojo a media noche no era la suya, me paralizaba hasta que
oía su voz muy cerca de mi oreja (llora), entonces me abrazaba con cuidado,
besaba mi cabello, susurraba mi nombre, se le oía el cansancio, se pegaba a
mi cuerpo como si nunca más fuera a alejarse, como si afuera todo hubiera
terminado, pero al día siguiente no llegaba, ni al siguiente, ni al siguiente, y
otra vez mi miedo, otra vez el llanto y las horas junto a la ventana ¡Qué
vergüenza! Ustedes no me conocen, creo que... creo que me sentiré mejor
cuando amanezca. Ayer pensé "Hay límites" ¿No es así? Me parece haber
pasado mis últimos años pegada al radio, a los periódicos, cada nombre, cada
noticia... se vuelve un reflejo. Me dan miedo sus amigos y ni hablar de sus
enemigos. Ya no quiero saber quién es, ni lo que hace, no quiero saber nada
de sus asuntos. No le creo.

La mujer mira a lado y lado dándose cuenta sin sorpresa de que no ha sido
escuchada, también ella cierra los ojos. El taxi empieza a reducir velocidad y
luego se sacude violentamente. La mujer y la joven se miran extrañadas. La
joven se quita los audífonos. El carro va parando poco a poco mientras el
humo del motor empaña los vidrios. Se detienen.

LOS CAMINANTES
LA VIEJA (DESPERTÁNDOSE)
¿Y ahora qué? ¿Por qué paramos?

Sólo se escuchan los sonidos de la noche, grillos, ramas que mueve el viento,
ranas, etc.

13
LA MUJER
¿Hay algún problema señor?

LA JOVEN
Claro que tenemos problemas, ¿No ven que esta chatarra se apagó?

LA VIEJA
Dios de infinita misericordia, grande es tu poder, dale por favor cuerda a este
vehículo, condúcenos señor a través de esta terrible noche. No nos abandones
¿Arrancó?

LA MUJER
Nada.

Los ruidos del motor inundado son cada vez más preocupantes.

LA VIEJA
¿Qué hacemos virgen santa?

LA JOVEN
Silencio, a ver si el conductor se concentra.

LA VIEJA
¿Me está diciendo que no puedo rezar? Cuando la oración es lo único que nos
queda.

LA MUJER
¿Qué horas son? (busca su reloj en el bolso)

LA JOVEN
¿Las dos?

LA MUJER
Las tres.

LA VIEJA
Las tres de la mañana. El cielo tenga compasión de nosotras. Cuarenta años
acostándome a las siete y media de la noche, a las ocho cuando él quería
leche hervida con pasteles antes de dormir, cuarenta años del cuarto al baño,
del baño a la cocina, de la cocina al baño, del baño a la iglesia, de la iglesia a
la casa y ahora esta zozobra por tener que acompañarlo a ....¡Ay! ¿Qué fue
eso?

LA MUJER
Nada, algún animal detrás del matorral, seguramente.

LA JOVEN
¿Y si hay alguien escondido? (se oye el portazo del chofer que ha salido del
carro)

14
LA MUJER
Creo que es mejor salir de aquí y respirar un poco. Tal vez deberíamos
regresar...

LA VIEJA
¿Regresar?

LA JOVEN
¿Regresar?

Salen la mujer y la joven del taxi, la vieja mira la noche con cara de espanto
por la ventanilla.

LA JOVEN
No se ve nada, ni lo que pisamos. Alguien podría pararse a unos cuantos
metros y espiarnos sin que lo notáramos.

LA MUJER
Es sólo una noche más en una carretera cualquiera.

LA JOVEN
Es la primera vez que viajo sola, ¿Usted viaja mucho?

LA MUJER
¿Yo?

LA JOVEN (SOBRESALTÁNDOSE)
¿Qué es eso? Alguien silbó muy cerca de mí.

LA MUJER (SE ASUSTA TAMBIÉN)


Hay ranas, pájaros, cigarras al pie de los caminos. Estamos solas.

LA JOVEN (GRITANDO)
Señor ¿A dónde va?

LA MUJER
Ese hombre me exaspera, ya no sé si podemos confiar en él. ¿Tú lo ves?

LA JOVEN
Sólo veo neblina.

Un ruido de algo que se arrastra entre el matorral las hace saltar. La joven
toma un palo del borde de la ruta, la mujer no puede hablar, la vieja golpea
el vidrio con un pequeño cristo metálico queriendo entender lo que pasa
afuera.

LA MUJER
¿Qué vas a hacer?

LA JOVEN

15
Defenderme.

LA MUJER (CON UNA CARCAJADA NERVIOSA)


¿Con un palo? ¿Defenderte?

LA JOVEN
Está loca. Haga usted lo que quiera, pero a mí no me van a matar así como
así.

LA MUJER
Te digo que no son dos, ni tres, ni diez, hay cientos de fieras acechando en
montes y ciudades.

La joven se mueve agitada como espantando con el palo un enemigo invisible.

LA MUJER (LLORANDO)
Terminarán por...

La vieja sale con dificultad del taxi, muy asustada con lo que ha visto a
través del vidrio.

LA VIEJA
¡Oigan!

La mujer y la joven gritan al tiempo. La joven por reflejo interpone el palo


entre ella y la vieja, la vieja aterrada suelta la caja, luego grita de angustia
al ver la caja en el suelo e intenta arrodillarse a recogerla.

LA VIEJA
¡Nunca pensé que pasaría por estos horrores!

LA JOVEN (A LA VIEJA)
Lo siento doña yo... ¡Déjeme ayudarla!

La joven se apresura a recoger la caja que se ha roto, está oscuro y la joven


se sobresalta con el contacto frío de un borde metálico.

LA JOVEN
¿Qué es esto?

La mujer se acerca para mirar el contenido de la caja.

LA VIEJA
¡Respeten el dolor ajeno!

LA MUJER
¡Qué horror! ¿Cómo puede...?

LA JOVEN
¡Son restos de...!

16
La mujer le arrebata la caja a la joven y se la entrega violenta a la vieja.

LA MUJER
Y yo que creía que ese olor lo traía yo...

LA VIEJA
Viajo con mi muerto porque es todo lo que tengo, no hay nada de malo en eso
y no se haga ilusiones, aunque me vaya a pie con mi caja por esta espantosa
carretera, el olor a muerte no se irá conmigo.

LA MUJER
Me niego a viajar con un muerto al lado, yo me regreso en el primer auto que
pase.

LA JOVEN
¡Un muerto, increíble!

LA MUJER
Hay límites...

LA VIEJA
Es la vida Nacer y Morir.

El aleteo de un pájaro nocturno las estremece de nuevo. La mujer vuelve al


taxi. La vieja saca de su cartera un rosario y empieza a caminar. La joven la
mira alejarse despacio por entre la neblina.

LA VIEJA
Esto es demasiado ¿A dónde me ha conducido tu impiedad? ¡Al infierno!
¡Perdóname, señor! Pero me duelen las piernas, también yo voy a morir sola
en medio de la noche, cómo me duelen las piernas, ¡Y los brazos de cargar
contigo! Ni al final pudiste tener un poco de compasión ¿Qué importa el sitio
del entierro? Lo importante es estar en paz con el Señor, ahora ni en un
cementerio, ni en el otro, al limbo nos vamos los dos. No te bastó hacerme
triste la vida, tenías que hacerme espantosa la muerte. ¡Miserable! ¿Qué
mentiras me decías aquella noche? ¿De qué me reía yo? Pobre niña tonta, si al
final fue todo tan aburrido, tan triste, tan desteñido. ¡Mentiroso! Cuarenta
años, cuarenta, ni uno más, no te lo creas, me muero al pie de este rastrojo,
pero a tu lado ni loca (abre la caja), ¡Sálveme, Dios de la eternidad contigo!
(Riega el contenido de la caja al borde del precipicio).

La ilumina un relámpago y después la estremece un trueno.

LA VIEJA
¡Agua, lo que faltaba!

17
EN EL TAXI
LA JOVEN
¿Dónde estamos?

LA MUJER
En un alto

LA JOVEN
Ya sé que es un alto, no soy estúpida, pero ¿En cuál? ¿Adónde se fue el tipo
ese?

LA MUJER
Ummm.

LA JOVEN
No quiero estar aquí, siempre me asustó el ruido de la lluvia en el techo, los
demás se dormían sin problema y yo lloraba contra la almohada, mi padre se
enfurecía y yo temblaba esperando que el agua rompiera tejas y muros y me
arrastrara hacia un río negro y turbulento. Si este barranco se desprende
moriremos aplastadas, asfixiadas...

LA MUJER
Por Dios, ¡Qué imaginación!

LA JOVEN
¿Me está llamando paranoica? ¿Usted diciéndome a mi paranoica? No me haga
reír...

LA MUJER
Yo no he dicho eso.

LA JOVEN
Pero lo ha insinuado, lo está insinuando.

LA MUJER
Buscaba tranquilizarte.

LA JOVEN
¿Tranquilizarme, una histérica como usted? ¡Ja! No busque nada conmigo, no
quiero que me tranquilicen, ni que me cuiden, ni que me aconsejen. Voy sola
porque quiero, porque me da la gana. Usted es una bruja, una bien mala, lo
que le hizo a la viejita es una verdadera infamia.

LA MUJER
Yo no le dije que se fuera. Tenemos que calmarnos, eres tan joven ¿Cuántos
años tienes?

LA JOVEN

18
VEINTE, VEINTE, VEINTE, ya se los dije, terminé el liceo, hubo una fiesta, me
dieron este lindo viaje de regalo... ¿Entendió?

LA MUJER
Deberíamos regresar... llamar a tu casa, también yo debo llamar a mi casa,
deben estar preocupados...

LA JOVEN
Es usted la que se tiene que tranquilizar, es una carretera cualquiera, usted lo
dijo, ya debe venir el chofer.

La joven sale dando un portazo. La mujer permanece sola, inmóvil. Lugo


toma el morral de la chica y empieza a revisarlo como buscando algo. Saca un
rollo de billetes y otro y otro. La joven regresa.

LA JOVEN
¿Se le perdió algo en mi morral?

LA MUJER
Buscaba una... Pero, explícame ¿Qué haces viajando con tanto dinero?

LA JOVEN
¿Y usted a cuenta de qué me pide explicaciones? ¿Es mi mamá? ¿Mi tía? ¿La
maestra de mi curso? ¿La rectora del colegio? ¿Ah?

LA MUJER
Eso es lo de menos, lo cierto es que esto no es normal y nos... te pone en
peligro. ¿De dónde lo sacaste?

LA JOVEN
¡A usted no le importa!

LA MUJER
Hay que devolverlo, estoy segura de que es ilegal, huelo las cosas torcidas, las
conozco.

LA JOVEN
Yo no voy a devolver nada, no voy a regresar a ningún lado y usted haga lo
que le dé la gana, pero a mí déjeme tranquila.

LA MUJER
Cadáveres hechos polvo y dineros mal habidos, tendremos que explicarle todo
eso a la policía... Preguntarán quiénes somos, de dónde venimos, con quién
vivimos...

LA JOVEN (ESTALLANDO)
A la policía la espera usted aquí, sentadita y lloriqueando ¡Yo me largo!

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La joven saca el morral del taxi con violencia. Llueve. La joven corre por la
carretera. Se oye el ruido de un auto que se acerca, luego los faros iluminan
el rostro de la joven que levanta las manos tímidamente para pedir autostop.

EN LA CARRETERA DESIERTA

Ya no llueve más y empieza a amanecer, la vieja está sentada en una piedra


al borde de la carretera, la mujer la alcanza apresurada.

LA MUJER
¡Señora! Venga, vuelva al taxi, ya podemos continuar...

La vieja la mira sonriendo.

LA MUJER
¿Y su... ?

LA VIEJA
Enterrado.

EN EL TAXI OTRA VEZ


Las dos mujeres viajan dormidas, el pelo y la ropa de la vieja se han secado,
pero está completamente despeinada, el sol ilumina el rostro de la mujer.
Pareciera que el auto avanza muy lentamente, los ruidos del exterior las van
despertando.

LA VIEJA
¡Por fin un pueblo animado!

LA MUJER
Sí.

LA VIEJA
¿Le gusta el carnaval?

LA MUJER
¿El carnaval?

LA VIEJA
Usted es joven y bonita ¿Tiene marido?

LA MUJER
¿Marido? ... No... yo... tengo un amigo.

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LA VIEJA
¿Un amigo? No me haga reír, lo que tiene es una pena de amor que no le cabe
en el cuerpo. Penas de amor, que idiotez, es un mal de juventud, una
mentira, sobretodo si la está acabando, porque flaca si está mujer. Mire la
fiesta, no las recordaba, tanto calor, tanta gente alegre, mi pueblo era un
sueño en carnaval, hace cuarenta años que no venía por estos lugares, a lo
mejor no queda nada del pobre pueblo, los jardines se marchitan, los ríos se
secan, los sueños se pierden, la gente se muere, de cualquier manera, ya no
tengo porque ir, de aquí me regreso.

LA MUJER
La gente se muere, sí, se matan, se destrozan.

LA VIEJA
Qué tristeza la suya. Estamos vivas y es carnaval...

LA MUJER
Sí, vivas, pero solas.

LA VIEJA
La soledad le durará un ratico, hasta el próximo amor, no se preocupe.

LA MUJER
Dejé todo así no más, no sé si cerré la puerta.

LA VIEJA
Por la cara que trae me parece que la dejó abierta.

LA MUJER (GRITANDO PORQUE EL RUIDO DE LA CALLE ES CADA VEZ MÁS


FUERTE)
¡Señor!, déjeme en el terminal (a la vieja) todavía puedo alcanzar un bus de
regreso.

LA VIEJA
Bueno, así va el mundo. Tampoco yo tengo porque ir a ningún lado ya.
(mirando por la ventana) hasta los soldados andan como unas cubas. Creí
haberla oído hablar de algo insoportable... ¡Señor! Déjenos en el terminal.

El auto da un giro brusco, luego frena, la chica está sentada en una acera
totalmente descompuesta, con el pelo lleno de serpentina de colores y
llorando como una niña perdida, sin bolso, ni morral.

EN LA ACERA
LA VIEJA
Yo se lo dije, mejor la hubieran enviado de día ¿Qué le hicieron criatura?

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La joven llora desconsolada

LA MUJER
Cálmate quie.....

LA JOVEN (FURIOSA)
¡Usted no me diga nada! Nada. Bruja descarada, por su culpa estoy como
estoy (Busca algo en el suelo) ¿No me dejaron nada? ¿Dónde está mi zapato?
¿Qué voy a decir en mi casa? Me van a matar, mi papá me matará.

La vieja se agacha con dificultad y recoge un fino zapato de colegiala del


suelo, se acerca a la joven y lo pone junto a ella, la mujer se acerca
lentamente y empieza a ponerle el zapato.

La joven llora sobre la cabeza de la mujer.

LA VIEJA
Ya decía yo...

LA JOVEN
No me hicieron una fiesta, no me dieron ningún regalo, me escapé del
colegio, odio ese sucio colegio, ese barrio y a las cochinas brujas de mi calle,
a sus niños mocosos, a sus gordos borrachos. Me van a matar. No le digan nada
a la policía. Tengo que volver, pero mi papá me va a matar. Mi mamá no dirá
nada, nunca dice ni mu. Si al menos fueran unos cuantos golpes y luego me
dejaran en paz, pero hablarán de la plata hasta que se les gaste la lengua. ¡La
plata! No es un robo, es un derecho, tengo derecho a comprarme un vestido
azul, a un viaje de... Lo peor es lo de la plata, se llevaron toda la maldita
plata (la joven da zapatazos enloquecida). Estos desgraciados me embobaron
con el cuento de la fiesta, nunca había visto un carnaval...

LA VIEJA
¡Ah! En mi pueblo era bonito el carnaval...

LA MUJER
¿Te golpearon, te..?

LA JOVEN
Se llevaron el puto morral.

LA VIEJA
Lo que por agua viene...

LA JOVEN
No quiero regresar.

La mujer la levanta del suelo, la vieja le quita serpentinas del cabello y


luego juega con ellas en la mano.

LA JOVEN

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Yo no tengo veinte años.

EN EL TERMINAL
De fuera llegan gritos de vendedores ambulantes, pitos de carros, risas,
insultos de unos hombres a otros.

LA VIEJA
Pues aquí estamos.

LA MUJER (A LA JOVEN)
También nosotras vamos a regresar.

LA JOVEN
¿Regresar?

LA VIEJA
¿Regresar?

LA MUJER
¡Claro! Tendrá que enfrentar la situación, explicar lo que la llevó a partir,
pedir perdón, tal vez la hagan llorar un rato, después las cosas volverán a su
lugar, nada habrá cambiado, nada, ni la calle, ni la casa, ni la ventana, ni la
espera, ni lo que se piensa, ni lo que se dice, todo estará como estaba, todo.

LA VIEJA
Todo, el sillón en su lugar, la vecina en su puerta, las ollas en la cocina, el
florero sobre la mesa, la radio ahí, el televisor ahí, todo tal como estaba.

LA JOVEN
Yo... yo... yo me despido definitivamente, yo sigo...

LA MUJER
¿Seguir? ¿Sola? Es una locura, mira lo peligroso que es andar... El bus sale...
Bueno, apúrele doña.

LA VIEJA (MIRANDO LAS SERPENTINAS)


No voy a correr, claro que no, corra usted que está tan afanada por llegar a
que le den duro ¡Corra!

LA JOVEN
¿A usted también la van a castigar?

LA VIEJA
Ella vive castigada, pero parece que le encanta ¡Qué le vaya bien! mujer,
¿Qué se hizo el taxi?

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EN EL TAXI OTRA VEZ
La joven saca la cabeza por la ventanilla y el viento le levanta los cabellos.

LA VIEJA
Les digo que es un bonito lugar y de aquí hasta allá no hay ni una curva, ni
una loma, sólo una inmensa pradera llena de vacas felices, yo las miraré
bailar desde una mecedora y ustedes me dirán si en mi pueblo no es bonito el
carnaval.

LA MUJER
Señor... ¿Podría apagar el radio?

FIN

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Edición a cargo de Virginia Curet. Correo electrónico: [email protected]

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Buenos Aires. (2024)

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