capITULO I
CAPÍTULO I
GÉNEROS EN LA ESCUELA
Algunas personas piensan que “género” es simplemente una palabra para referirse a las “mujeres”. Otras creen que solamente
es un tema de interés para las “feministas”. Estas ideas, propias del sentido común, contribuyen a generar malentendidos y re-
sistencias para incorporar la perspectiva de género en los diferentes espacios de nuestra vida cotidiana (personales, familiares,
laborales, etc.).
Es importante no confundir género con mujer. Género hace referencia tanto a lo masculino como a lo femeni-
no, a los roles, responsabilidades y oportunidades asignados al hecho de ser varón y ser mujer, y a las rela-
ciones que entre ellos y ellas se establecen en el marco de una sociedad y una cultura.
Si bien el concepto de género se lo debemos al pensamiento feminista, en la actualidad es ampliamente utilizado por muchas
disciplinas sociales, educativas, políticas y económicas para explicar los diferentes lugares que ocupamos varones y mujeres en
la sociedad. Este concepto, a su vez, explica cómo se construyen asimetrías (de poder) entre lo masculino y lo femenino. En al-
gunos casos, esas diferencias identitarias crean desigualdades y discriminaciones sociales, culturales, económicas y simbólicas.
En este capítulo veremos cómo surge el concepto de género, a qué llamamos sistema de sexo-género, qué son los roles y es-
tereotipos de género y cómo estos estereotipos crean y reproducen las desigualdades entre los géneros. Estos conceptos nos
permitirán ir identificando el papel que tiene la escuela muchas veces para reproducirlos, pero también para problematizarlos
e intentar cambiarlos, contribuyendo a que jóvenes y adolescentes vivan en una sociedad más igualitaria.
¿Cómo surge el concepto de género? La pensadora existencialista y feminista francesa Simone de Beauvoir en su libro “El
segundo sexo” publicado originalmente en 1949 señala en su célebre frase: “no se nace mujer, se llega a serlo”. Gracias a una
revisión de los estudios antropológicos, etnográficos e históricos, la autora buscó demostrar que las características humanas
consideradas como “femeninas” y “masculinas” no derivan de una supuesta naturaleza biológica sino que son adquiridas me-
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diante un complejo proceso de construcción individual y social. En este sentido, el mayor aporte de su pensamiento fue “abrir
la puerta” para que los debates de las “diferencias sexuales” pasaran del ámbito de la biología al de los estudios culturales,
sociales y psicológicos en la década de los ´60.
A partir de sus aportes podemos afirmar que sexo y género no son lo mismo. La disciplina que primero utilizó la categoría de
género para establecer una diferencia con el sexo fue la psicología en su vertiente médica. Estudios realizados por este campo
permitieron llegar a conclusiones novedosas para la década del 50 y del 60: que lo que determina la identidad y el comporta-
miento masculino o femenino no es el sexo biológico sino el hecho de haber vivido desde el nacimiento las experiencias, ritos
y costumbres atribuidos a los hombres o las mujeres. Y concluyeron que la asignación y adquisición de una identidad a partir
de una socialización de género es más importante que la carga biológica. Estos aportes abrieron las puertas para explicar las
desigualdades que todas las mujeres sufrían, y aún sufren en su vida cotidiana, más allá del mayor o menor reconocimiento
de sus derechos.
¿A qué llamamos sistema sexo-género?
El sistema sexo-género es una forma simple y gráfica de explicar, al menos inicialmente, cómo nuestra sociedad divide a las
personas en categorías que tienen consecuencias de desventajas múltiples (social, económicas, salud, educativas etc.) en sus
vidas cotidianas. Cuando nacemos se hace evidente que la naturaleza dota a las mujeres y a los varones de órganos sexuales
y capacidades reproductivas distintas. Vagina, clítoris, pene, testículos, ovarios son sólo algunos ejemplos de estas diferencias.
De acuerdo con este sistema sexo-género, las características biológicas son las que determinan el sexo -hombre o mujer- y no
han cambiado a lo largo de la historia de la humanidad. Tampoco dependen de la etnia o el lugar en el que vivimos. A partir de
esas diferencias anatómicas cada cultura define una serie de características y reglas de “lo propio” de las mujeres y “lo propio
de los varones” estableciendo dos esferas separadas. Por ejemplo, se dice que las mujeres son sensibles, maternales, cuidadoras,
lloronas, charlatanas, lindas, dulces y dependientes. Mientras que los hombres son fuertes, valientes, inquietos, independientes,
inteligentes y poderosos. Así vamos aprendiendo cuales son las formas adecuadas y posibles de sentir, de comportarnos, de
vestirnos, de actuar en la pareja etc., de acuerdo a lo que cada sociedad considere qué significa ser varones y qué significa ser
mujeres. Es así que estos estereotipos se reproducen igualmente en el escenario escolar. El género es una condición social y
cultural construida históricamente. Tiene que ver con la esfera individual (nuestra forma de pensar y sentir, nuestra forma de
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vincularnos con nuestro cuerpo y los de las demás personas), y con la esfera social (la división del trabajo, la distribución de
los recursos y la definición de jerarquías y poder entre unos y otras).
El GÉNERO es el conjunto de actitudes, roles, valo-
El SEXO remite a las diferencias biológicas
res, comportamientos que determinan lo que debe ser un
entre varones y mujeres. Generalmente una per-
varón y una mujer, impuestos a cada sexo mediante el
sona es clasificada de uno u otro sexo de acuer-
proceso de socialización. Por ser una construcción social
do a sus órganos sexuales y reproductivos.
y cultural, es dinámica y puede modificarse.
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Como veremos con mayor detenimiento en el próximo capí- b) La identidad de género se establece más o menos a
tulo en la actualidad el sistema sexo-género es considerado la misma edad en que las infancias adquieren el lenguaje
insuficiente para dar cuenta de la -multiplicidad de identi- (entre los 2 y 3 años) y es anterior a su conocimiento de la
dades- que existen en la sociedad. La propia sigla que iden- diferencia anatómica entre los sexos. Desde esa identidad
tifica a los movimientos por los derechos de la diversidad se organiza su experiencia vital; el género al que pertene-
sexual y de género LGBTTTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, ce lo/a hace identificarse en todas sus manifestaciones:
transexuales, travestis, transgénero, intersexuales y queer) sentimientos o expresiones de género, comportamientos,
es una pequeña muestra de todas las posibles formas de juegos etc.
vivir la sexualidad y la identidad de género. Negar la diversi-
dad o invisibilizarla no nos permite identificar los “castigos” Después de establecida la identidad de género, cuando se
que se le imponen a quienes no acatan los mandatos de gé- autopersive como perteneciente al grupo de lo masculino
nero tradicionales y la heterosexualidad obligatoria. Esa es o de lo femenino, ésta se convierte en un tamiz por el que
otra fuente de un sin número de desigualdades y violencias pasan todas sus experiencias. Tanto en el ámbito familiar
sobre estos colectivos. como educativo es usual ver a niños/as rechazar algún ju-
guete porque les parece que corresponde al sexo contrario,
o aceptar sin cuestionar ciertas tareas porque son las que
¿Qué son los roles y estereotipos de género? le tocan al propio sexo. Ya asumida la identidad de géne-
ro, es imposible cambiarla por presiones del medio. Sólo
las propias personas llegan a realizar cambios de género,
Para entender qué son los roles y los estereotipos de gé-
entendiendo que la la construcción de género es dinámica.
nero, debemos primero partir de otros conceptos como la
asignación de género y la identidad de género. El rol de género se forma con el conjunto de normas y
prescripciones que dictan la sociedad y la cultura sobre el
a) La asignación de género (rotulación, atribución) se comportamiento femenino o masculino. Influye en todas
realiza en el momento en que nace el/la bebé y aún antes las personas a lo largo de su vida y de la sociedad en su
debido a las ecografías, a partir de la apariencia externa de conjunto.
sus genitales. Hay veces que dicha apariencia está en con-
tradicción con la carga cromosómica y hormonal que hoy Aunque hay variantes de acuerdo con la cultura, la clase
se puede determinar gracias a los avances de la ciencia. social, el grupo étnico y hasta al nivel generacional de las
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personas, se puede sostener una división básica que corresponde a la división sexual del trabajo más primitiva: las mujeres
paren a los/as hijos/as y, por lo tanto, los/as cuidan. En consecuencia, lo femenino se asocia a lo maternal, lo doméstico,
contrapuesto con lo masculino como lo público. Se cristaliza la idea de que la delicadeza de la mujer es para el hogar y la
familia. Y, por otro lado, se refuerza la idea de que la seguridad y la rudeza del hombre serían para enfrentar los avatares del
mundo público. Estos espacios (el mundo público y privado) son valorados de manera desigual: el mundo púbico, estimado y
reconocido tanto social como económicamente, en detrimento del mundo privado de los afectos-cuidado, al deber ser de las
mujeres, invisibilizado y no reconocido.
“...Ya asumida la identidad de
género, es imposible cambiarla
por presiones del medio. Sólo las
propias personas llegan a reali-
zar cambios de género...”
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La dicotomía masculino-femenina, con sus variantes culturales (de tipo yin y yang), establece estereotipos. Las más de las ve-
ces las imágenes o características estereotipadas son rígidas, condicionan los papeles y limitan las potencialidades y deseos de
las personas al estimular o reprimir los comportamientos en función de su adecuación al género. Por ejemplo, que las mujeres
quieran jugar al fútbol o que los hombres deseen bailar; que a las mujeres les guste materias como química, física, matemática
y que a los varones literatura; que las mujeres quieran desempañarse en su futuro como profesionales o científicas y que los
varones deseen encargarse de la casa.
o s p re ju ic io s y c o n tr ib u ir a
ó m o e s p o si b le tr a n sf o rm ar est u a ld a d e s
¿ C e s luchen c o n tra la s d e si g
que la s n u e va s g e n e ra c io n
impuestas por el género ?
Las representaciones sobre qué es ser mujer y sobre qué es Los ESTEREOTIPOS son discursos que se utilizan
ser un varón son construcciones culturales que, como hemos para agrupar a las personas bajo un listado de carac-
visto, se transmiten desde que nacemos y nos afecta a cada terísticas. Como toda clasificación, se basa en gene-
uno de nosotros/as en todos los espacios que atravesamos. ralizaciones (por ejemplo, “las chicas son más prolijas
No sólo desde la familia debe darse la transmisión de nuevas que los varones”) y/o prejuicios (por ejemplo, “las
miradas. La escuela, por ejemplo, es una importante trans- chicas juegan muy mal al fútbol”). Si estos estereo-
misora de ideas y mensajes que muchas veces reproducen tipos se basan en cuestiones relacionadas con lo que
los estereotipos. se considera propio para cada uno de los sexos, según
sean hombres o mujeres, son conocidos como estereo-
tipos de género.
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