Universidad Autonoma de Durango Campus Alamedas
Axiomas de la comunicación
Bases de la Terapia Familiar
Profesora (a): LP: Nelson Estrada
Alumno (a): David Martin Sandoval Hernandez
Fecha de entrega: 7/Noviembre
Los axiomas de la comunicación fueron formulados por el psicólogo y teórico de la
comunicación Paul Watzlawick y sus colaboradores en el Grupo de Investigación de la
Comunicación de la Universidad de Palo Alto, en Estados Unidos, a fines de los años 50 y
principios de los 60. Estos axiomas se encuentran principalmente en su obra más
conocida "Teoría de la comunicación humana", publicada en 1967.
Watzlawick y su equipo propusieron que la comunicación es un proceso complejo,
multicanal, y difícil de controlar, y que existen ciertas verdades fundamentales que se
aplican en cualquier interacción comunicativa. Los axiomas son principios que describen
cómo funciona la comunicación humana en términos generales.
1. El principio de "imposible no comunicar"
Este primer axioma nos lleva a reflexionar sobre el papel fundamental del lenguaje no
verbal en nuestras relaciones y la dificultad de manejar la comunicación de manera
consciente. Si bien podemos controlar las palabras que decimos, no siempre somos
conscientes de los gestos, posturas, miradas o incluso los silencios que emitimos. El acto
de no hablar también comunica: el silencio puede expresar desaprobación, incomodidad,
indiferencia, entre otras cosas. En una conversación, si una persona permanece callada
mientras la otra habla, puede estar comunicando más que si hubiera dicho algo.
Este axioma pone en evidencia que, incluso cuando tratamos de "no decir nada", estamos,
de alguna manera, participando en el proceso comunicativo. Esta idea es clave para
entender los malentendidos, porque a menudo no son solo las palabras lo que se
malinterpreta, sino las señales no verbales que acompañan el mensaje. Por ejemplo, un
"te quiero" dicho de manera mecánica, sin emoción, puede ser interpretado como falta de
interés, a pesar de que el contenido verbal sea claro.
2. Contenido y relación: el doble nivel de la comunicación
El segundo axioma muestra que la comunicación no es solo la transmisión de información
(contenido), sino que siempre involucra una relación. Esta dimensión relacional es
fundamental, ya que el contexto en el que se da el mensaje modifica por completo su
significado. Cuando decimos algo, no solo estamos diciendo "esto es lo que pienso o lo
que quiero decir", sino también "esto es lo que pienso de ti y la relación que tengo
contigo". Por ejemplo, si un jefe le da una orden a un subordinado, el mensaje de
contenido podría ser claro ("por favor haz esto"), pero la manera en que se expresa ese
pedido (en tono de voz, con una actitud autoritaria o amable) construye la relación de
poder y respeto entre ambos.
Además, lo interesante de este axioma es que la relación entre los interlocutores puede
cambiar el modo en que interpretamos el contenido. En una conversación amistosa, una
broma o un comentario aparentemente serio puede ser entendido como algo liviano o
incluso divertido, pero en una interacción profesional o en una relación jerárquica, ese
mismo comentario puede percibirse como una crítica o un ataque. Aquí Watzlawick nos
está diciendo que nunca podemos separar lo que decimos de cómo lo decimos, ni lo que
estamos diciendo de cómo nos estamos relacionando con la otra persona. La relación
influye profundamente en la interpretación del mensaje.
3. Puntuación de la secuencia de comunicación
El tercer axioma introduce un concepto fundamental: la puntuación de las interacciones.
Cada parte en una comunicación es interpretada en función de cómo percibimos el
comienzo, el desarrollo y el final de una secuencia de eventos. Esta idea es crucial cuando
se trata de conflictos y malentendidos. Dos personas pueden estar involucradas en una
discusión, y cada una de ellas puede tener una idea completamente distinta de quién
"comenzó" el conflicto, o de cómo ha progresado la discusión. A menudo, cada uno
"puntuará" la secuencia de manera diferente.
Por ejemplo, en una pelea de pareja, una persona puede sentir que la discusión comenzó
porque su pareja hizo un comentario sarcástico, mientras que la otra persona podría
pensar que la discusión comenzó cuando fue ignorada en una conversación previa. Ambas
partes creen que su "puntuación" es la correcta, lo que provoca que cada una se defienda,
sin reconocer que la secuencia de interacción fue interpretada de manera diferente por
cada uno. Este axioma subraya cómo los malentendidos pueden ser causados por
diferentes percepciones de lo que "realmente" ocurrió.
4. Comunicación digital y analógica
El cuarto axioma distingue entre dos tipos de comunicación: la digital (verbal) y
la analógica (no verbal). La comunicación digital se refiere a las palabras y su significado
específico, mientras que la comunicación analógica se refiere a los gestos, el tono de voz,
las expresiones faciales, la postura, etc. La comunicación digital es más precisa y puede ser
fácilmente interpretada de manera clara, mientras que la comunicación analógica es más
ambigua, y está vinculada a aspectos emocionales y relacionales.
Este axioma nos hace reflexionar sobre la incomodidad que a veces sentimos cuando el
mensaje verbal y el no verbal son contradictorios. Por ejemplo, si alguien dice "estoy bien"
pero lo dice con un tono triste y una postura encorvada, la contradicción entre lo dicho
(comunicación digital) y lo que se expresa (comunicación analógica) genera confusión. En
estas situaciones, solemos confiar más en los mensajes no verbales (analógicos) porque
son más difíciles de controlar y tienden a reflejar más sinceramente lo que sentimos.
Este punto también resalta cómo en situaciones de alta carga emocional, las palabras
pueden perder fuerza frente a la comunicación no verbal. A veces, una mirada o un abrazo
puede comunicar más que mil palabras, y las personas, de manera intuitiva, captan estos
detalles incluso cuando no se explicitan.
5. Relaciones simétricas y complementarias
El quinto axioma nos invita a pensar sobre el tipo de relación que se establece entre los
interlocutores. Si una relación es simétrica, las personas se tratan de igual a igual, y su
comunicación es recíproca. En una relación complementaria, uno de los interlocutores
toma un rol dominante y el otro un rol subordinado. Ambos tipos de relaciones son
legítimos y útiles dependiendo del contexto, pero pueden generar malentendidos cuando
los roles no están claramente definidos o cuando las expectativas no son acordadas
previamente.
En una relación complementaria, por ejemplo, el jefe da órdenes y el subordinado las
sigue, pero si el subordinado comienza a dar órdenes al jefe, esto podría generar confusión
o incluso un conflicto. La comunicación en una relación simétrica puede volverse tensa si
uno de los dos actores intenta tomar el control de la interacción, lo que puede ser
percibido como una amenaza. Así, las interacciones simétricas y complementarias son
claves para la estabilidad de las relaciones humanas, pero también son fuentes potenciales
de conflicto cuando no se manejan adecuadamente.
Bibliografia:
Watzlawick, P., Beavin, J. H., & Jackson, D. D. (2002).
Título: La pragmática de la comunicación humana.
Editorial: Paidós.