Unidad 5: Antropología Teológica
Dimensión esencial del hombre con Dios Llamada a la comunión con
Dios en Cristo
Punto de partida El hombre que somos y conocemos, llamado a la
comu¬nión con Dios, el único al que el amor creador de Dios ha dado el ser.
GRATUIDAD: DIVERSOS PLANOS
1) Como criaturas somos puro don de la liberalidad divina; ninguno de nosotros puede invocar
ningún «derecho» a ser.
2) Hemos sido creados en y para Cristo, nuestro destino, el único que tenemos, y es la parti-
cipación en la misma vida de Dios.
Dos órdenes de gratuidad: el de la naturaleza, respecto del cual se puede hablar de una cierta
“exigencia”
Y el ámbito de la gracia que es puro don de Dios, respecto del cual no cabe ninguna exigencia.
Síntesis de Santo Tomas El hombre tiene un solo fin que es Dios mismo y
que no se alcanza mas que con la gracia. Por lo tanto, es un fin
sobrenatural. Solo por la gracia puede llegar el hombre a la felicidad plena,
el fin de la vida eterna, no por el poder de su naturaleza.
El concepto de «hombre» abrazaría de esta manera al realmente existente y
al que hubiera podido existir.
De modo semejante a la «naturaleza» le habrá de corresponder una
perfección propia en su orden. Habrá de tener en sí misma los medios para
conseguir sus fines. Si ello es así, no se podrá hablar del deseo del hombre
de ver a Dios, porque es claro que esta finalidad se alcanza sólo por don de
Dios, con el auxilio de la gracia.
Cayetano El deseo del hombre de ver a Dios se da solo porque
este ha sido llamado por Dios a la visión beatifica, elevado a la
gracia. Se habla de apetito natural.
Bayo: «La elevación y exaltación de la naturaleza humana al consorcio con
la naturaleza divina fue debida a la integridad de la primera creación, y por
consiguiente se ha de decir que es natural, y no sobrenatural» (DS 1921)
Lo natural y lo divino vienen integrados desde la Creación.
«Naturaleza pura», como aquel estado en que el hombre tendría los bienes de la
naturaleza sin la elevación al orden sobrenatural.
El resultado, evidentemente no pretendido, ha sido que el hombre puede prescindir de Dios
para ser él mismo, que no necesita de la íntima relación con él para su plenitud.
Problemas recientes en relación al sobrenatural:
1) La finalidad del hombre, llamado a la plena conformación con Cristo,
es inmanente y trascendente a su propio ser. Su perfección intrínseca
no está más que en Dios. El problema del “sobrenatural” es el de la
creación del hombre a imagen y semejanza divinas, con la tensión
que implica la criaturidad y el ser imagen de Dios.
2) Dada la creación en Cristo y su creación a imagen de Dios, el hombre
se encuentra siempre en el orden sobrenatural. De Rahner viene el
término “existencial sobrenatural”, como un aspecto de la realidad
concreta del hombre. TODOS los hombres se encuentran siempre en
este aspecto. Esta dimensión pertenece a la esencia concreta de todo
hombre.
3) Énfasis en la idea del doble plano de gratuidad. La creación es fruto
de la libertad y del amor de Dios, pero la encarnación del Hijo y la
donación del Espíritu Santo son una gratuidad incomparablemente
mayor a la anterior en tanto que es Dios mismo el que sale de sí y se
nos da. Es la gratuidad del mismo Cristo la que se pone en juego, y a
partir de ella tiene lugar hablar de gratuidad en el orden
sobrenatural. El acontecimiento Cristo no tiene otro presupuesto sino
el amor de Dios por el mundo y los hombres. La gratuidad se afirma
primariamente en relación con nuestra condición de criaturas, que,
como tales, no tienen ninguna exigencia frente al creador. El hecho
de que Dios, en su infinita misericordia, dé su amor a quien
voluntariamente lo ha rechazado y se ha hecho indigno de él, es una
prueba más (tal vez la más grande) de su bondad sin límites, y
evidencia con más intensidad la libertad de su autocomunicación
dado que nos hemos hecho deliberadamente indignos de la misma.
4) El doble plano de gratuidad no implica que podamos distinguir con
toda claridad en nosotros lo que viene de nuestra «naturaleza» o
condición creatural y lo que proviene de la gracia. Los dos aspectos
se dan en nosotros y en nuestra experiencia inseparablemente.
5.3 La historia semántica del termino persona
Persona (en griego: pro-sopon) tiene su origen en el teatro. La persona
designa la identidad del sujeto que actúa.