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Tuberculosis: Causas, Síntomas y Tratamiento

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Ktherin Morales
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LA TUBERCULOSIS

Es una infección persistente causada por el Mycobacterium tuberculosis, que afecta a


diversos órganos, pero particularmente los pulmones. Un feto puede contraer tuberculosis a
través de su madre antes de nacer, al respirar o tragar líquido amniótico infectado antes o
durante su nacimiento, o después de nacer, al respirar aire con microgotas infectadas.
Alrededor de la mitad de los hijos de madres afectadas de tuberculosis activa desarrolla la
enfermedad durante el primer año de vida si no reciben tratamiento con antibióticos o si no
se les vacuna. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en la actualidad el
30 por ciento de la población mundial tiene tuberculosis latente; además, de ese porcentaje
se calcula que el 10 por ciento desarrollará una tuberculosis activa.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que alcanzó su máximo apogeo en el siglo


pasado durante la Revolución Industrial, debido al desplazamiento de la gente a las
ciudades, donde vivía hacinada y en penosas condiciones higiénicas. El responsable de esta
infección es el ‘Mycobacterium tuberculosis’ que, en honor a su descubridor, Roberto
Koch, recibe el nombre de bacilo de Koch.

Causas

Entre los humanos se transmite a través del aire, por minúsculas gotas que contienen los
bacilos y que las personas infectadas sin tratamientos, o que se encuentran en los primeros
días de incubación, eliminan al toser, estornudar o hablar. La transmisión por vía
alimentaria no es frecuente, aunque la leche no pasteurizada puede ser fuente de contagio
en los países en los que la tuberculosis es muy frecuente.
Síntomas

Los síntomas más frecuentes son:


Cansancio intenso.
Malestar general.
Sudoración abundante, especialmente al caer el día.
Pérdida de peso.
Sangre en los esputos.
Tos seca, persistente.
Temperatura corporal que oscila entre los 37 y 37,5 grados.
No obstante, en ocasiones no aparece ningún síntoma.
Prevención

La prevención pasa por la detección precoz de la enfermedad, de manera que se pueda


evitar la transmisión al resto de la gente. La OMS recomienda la vacunación con BCG a
todos los recién nacidos con alta incidencia de tuberculosis, incluyéndola en el calendario
infantil de forma sistemática. Debe administrarse sólo una vez, ya que no está probada la
eficacia de la revacunación. Asimismo, no está recomendada a personas adultas que vayan
a trasladarse a zonas de alto riesgo, pues tampoco se ha demostrado su eficacia en este
campo. No obstante, la OMS recomienda su administración en niños y jóvenes que vayan a
pasar largas temporadas en zonas de incidencia. Joan Caylá, jefe del Servicio de
Epidemiología de la Agencia de Salud Pública de Barcelona destaca al respecto que “la
efectividad de la vacuna es muy limitada y no llega a niveles de prevención epidemiológica
como los logrados, por ejemplo, con el sarampión”, por lo que destaca que “la prevención
pasa por crear estrategias de programas de control de contactos de las personas infectadas”,
aunque admite que estas medidas suponen “la elaboración de estrategias muy costosas a
nivel comunitario y el empleo de muchos recursos, lo que hace muy complicada la
prevención en países pobres”.

La BCG está contraindicada en personas con sida, independientemente de la edad que


tengan.

En cuanto a la alimentación, si viaja a una zona afectada por la enfermedad absténgase de


tomar leche o cualquier producto lácteo que no haya sido pasteurizado. En caso de contacto
prolongado con una persona infectada que no está en tratamiento acuda lo antes posible a
un médico y sométase a la prueba de la tuberculina. El especialista valorará si debe
administrarle el tratamiento o la quimioprofilaxis específica frente a la enfermedad.

Tipos

Se distinguen dos tipos de tuberculosis: pulmonar y extrapulmonar.

La tuberculosis pulmonar puede aparecer inmediatamente después de la infección. Esta


variedad se conoce como infección primaria y afecta especialmente a los niños del
continente africano. Cuando el niño goza de buena salud la enfermedad puede cursar con
alteraciones locales en los pulmones y ganglios. Pero si está desnutrido o sufre otras
infecciones, como sida, aparecen complicaciones graves entre las que destacan la
obstrucción bronquial, derrame pleural o acumulación de líquido en el espacio
comprendido entre las membranas que recubren el pulmón.

Si la tuberculosis aparece al menos dos años después de contraer la infección, se habla de


enfermedad postprimaria o tuberculosis del adulto. Esto indica que la infección permanecía
latente, por lo que es más agresiva que la primaria, provoca lesiones pulmonares graves y
se disemina más fácilmente por el resto del cuerpo.

Diagnóstico

Cuando los bacilos entran en el organismo, se extienden y desencadena la respuesta inmune


del huésped, que puede demostrarse mediante la ‘prueba de la tuberculina’ o de Mantoux.
Esta prueba consiste en la administración intradérmica, en la cara anterior del brazo, de un
derivado proteínico del bacilo. A las 72 horas de su administración se valora la reacción
local generada.

A las embarazadas se les practica sistemáticamente una prueba cutánea para detectar la
presencia de tuberculosis (prueba de tuberculina). Si se observa una reacción positiva, se
debe realizar una radiografía de tórax.

A los niños cuyas madres les ha dado positiva la prueba de tuberculina también se les
practica este análisis. Sin embargo, algunos niños tienen falsos resultados negativos. Si se
sospecha de una tuberculosis, se envían al laboratorio muestras de líquido cefalorraquídeo y
de líquido de los conductos respiratorios y del estómago para su cultivo. Una radiografía
del tórax suele mostrar si los pulmones están infectados. Puede ser necesario realizar una
biopsia del hígado, de algún ganglio linfático o de los pulmones y de la membrana que los
rodea (pleura) para confirmar el diagnóstico.

Cuando el diagnóstico sea positivo, lo más recomendable es seguir de forma correcta el


tratamiento recetado por el especialista. Caylá destaca que “aunque el tratamiento va a
hacer que el paciente se cure, su eficacia sólo va a estar garantizada si se sigue
correctamente”. También es conveniente recomendar a las personas del entorno que se
realicen pruebas diagnósticas para averiguar si tienen la enfermedad, de forma latente o
activa.

Tratamientos

Sin tratamiento, la tuberculosis lleva irremediablemente a la muerte. Para su tratamiento se


emplea una combinación de fármacos, entre los que se encuentran la isoniacida, la
rifampicina, la pirazinamida, el estambutol y la estreptomicina. Son fármacos eficaces pero
que tienen efectos adversos, por lo que su uso debe ser supervisado por un especialista. Los
niños con alergias anafilácticas al huevo pueden requerir pruebas antes de administrar la
vacuna, aunque normalmente la triple vírica no está contraindicada en estos casos.

Si una embarazada presenta una prueba de tuberculina positiva, pero no tiene síntomas y la
radiografía del tórax es normal, debe tomar el fármaco isoniacida por vía oral, ya que
habitualmente es el único tratamiento que se necesita para curar la enfermedad. Sin
embargo, para empezar dicho tratamiento suele esperarse hasta el último trimestre de
embarazo o hasta después del parto, porque el riesgo de lesión hepática por este fármaco en
la mujer es más alto durante el embarazo.

Si una mujer embarazada tiene síntomas de tuberculosis, se le administran los antibióticos


isoniacida, pirazinamida y rifampina. Si se sospecha de una variedad de tuberculosis
resistente, pueden administrarse otros fármacos adicionales. Aparentemente, todos estos
fármacos no dañan al feto. La madre infectada es aislada de su bebé hasta que deja de ser
contagiosa. El bebé recibe isoniacida como medida preventiva.
El recién nacido también puede ser vacunado con la vacuna BCG. Ésta no necesariamente
previene la enfermedad pero, en general, reduce su gravedad. Como la vacuna BCG no es
efectiva al cien por cien, en algunos países no se aplica de forma sistemática ni a los niños
ni a los adultos. Una vez que una persona ha sido vacunada, siempre le darán positivo las
pruebas de tuberculosis, por lo que no se podrá detectar una nueva infección. Sin embargo,
a pesar de ello, en muchos países con un alto índice de tuberculosis se aplica la vacuna
BCG de forma sistemática. Un bebé con tuberculosis recibe tratamiento con los antibióticos
isoniacida, rifampicina y pirazinamida. Si el cerebro también se ve afectado, pueden
administrársele corticosteroides al mismo tiempo.

En la actualidad, el tratamiento es prácticamente el mismo que hace 40 años. Caylá justifica


esto afirmando que “en un momento determinado, en el mundo político y sanitario se pensó
que la tuberculosis había sido eliminada, lo que al final resultó muy negativo porque se dejó
de investigar; es lo que explica que se sigan utilizando prácticamente las mismas pautas
establecidas tantos años atrás”. Sin embargo, el experto destaca que “la ventaja que ha
habido en cuanto al tratamiento es que en los primeros años había que dar las pastillas por
separado, lo que provocaba que un paciente infectado con tuberculosis debía tomar unas 15
pastillas al día; hoy en día, la gran mejora es que en una misma pastilla hay dos o cuatro
fármacos”. El tratamiento de la tuberculosis tiene una duración aproximada de seis meses
en los que, según Caylá, “el paciente debe tomar unas cinco pastillas durante los dos
primeros meses y dos pastillas durante los cuatro meses restantes”. El experto también
destaca la importancia de seguir correctamente el tratamiento para garantizar su eficacia.

Otros datos

Cuándo acudir al médico


Uno de los factores más importantes a tener en cuenta a la hora de detectar si se trata de un
caso de tuberculosis es la duración de los síntomas. Si la sintomatología (tos, fiebre,
expectoración, pérdida de peso, etcétera) dura 15 días o más, es necesario acudir al médico.
Hay muchas tuberculosis que debutan con expectoración hemoptoica (expulsión de sangre
en la tos), lo que puede llegar a asustar al paciente; hay que tener en cuenta que este
síntoma también puede ser provocado por un resfriado, el tabaco o por otras enfermedades
graves como el cáncer. Por todo esto, es importante controlar la duración de los síntomas y
acudir a un experto para obtener un diagnóstico.

Consejos para pacientes

Otro de los factores para garantizar la curación tiene que ver con los hábitos que se siguen.
Un paciente de tuberculosis tiene que alimentarse bien (llevando una dieta variada y
equilibrada que aporte los nutrientes y la energía suficientes y que sirva para reforzar el
sistema inmunológico), dormir lo suficiente y evitar malos hábitos como el alcoholismo, el
tabaquismo y el consumo de drogas, especialmente la heroína.

El consumo de tabaco es muy perjudicial para la tuberculosis ya que, si se fuma cuando se


padece esta enfermedad, la curación es mucho más complicada, se sigue expectorando
durante mucho más tiempo y, al durar más, se eleva el riesgo de contagio de otras personas.

Si el paciente es adicto a la heroína, las complicaciones pueden dificultar la curación de la


tuberculosis y empeorar la enfermedad. Los efectos que causa la sustancia (anemia, pérdida
de peso, insomnio) y los hábitos de los consumidores, así como el desarrollo de infecciones
ligadas a las condiciones higiénicas del consumo, harán que la curación sea más
complicada.

Actividades.

Auscultación pulmonar (roncus y crepitantes) para observar el grado de obstrucción


y el intercambio gaseoso.
Valorar color, olor y cantidad de secreciones para vigilar la aparición de infección.
Aumentar la ingesta de líquidos.
Analizar necesidades dietéticas del paciente. Pesar y administrar dieta rica en
hidratos de carbono y proteínas.
Disminuir la ansiedad del paciente identificando las causas del temor.
Prevenir el contagio de la enfermedad.
Informar al paciente sobre la importancia de completar el tratamiento y tomarlo de
una forma correcta y constante durante todo el tiempo de duración.
Indican pautas a seguir tras el alta hospitalaria.
Evaluación.

Vías aéreas limpias y permeables, sonidos claros, cultivos del esputo


negativos y mejoría en la radiografía de tórax.
Mejoría del estado nutricional. Aumento de peso y dieta equilibrada.
Temor reducido. Mejor conocimiento de la patología y prevención del
contagio
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¿QUÉ ES EL VIH?

El VIH es el virus que causa el SIDA. Este afecta el sistema inmunitario, haciendo
que te enfermes más fácilmente. El VIH se propaga durante el sexo, pero los
condones ayudan a que te protejas.
El VIH es una infección que lleva al SIDA
VIH significa virus de inmunodeficiencia humana. Es un virus que destruye
determinadas células del sistema inmunitario (la defensa del cuerpo contra las
enfermedades que nos ayuda a mantenernos sanos). Cuando el VIH daña el
sistema inmunitario, es más fácil que te enfermes de gravedad e icluso que
mueras a causa de infecciones que el cuerpo normalmente podría combatir.
Una vez contraído, el virus permanece en tu cuerpo de por vida. No existe cura
para el VIH, pero hay medicamentos que ayudan a que te mantengas
saludable durante más tiempo y que disminuyen las posibilidades de que
contagies a otras personas. Los estudios demuestran que tomar los tratamientos
contra el VIH de acuerdo a las instrucciones, puede bajar la cantidad de VIH en tu
sangre tanto que puede no aparecer en una prueba, cuando esto sucede, no
trasmitirás el VIH por vía sexual.
El tratamiento es muy importante (por eso es vital hacerte la prueba).
Prácticamente todas las personas que tienen VIH y no se tratan mueren a causa
del virus. Pero con medicamentos, las personas con VIH pueden mantenerse
sanos, vivir muchos años y evitar contagiar a otros.
¿Cuál es la diferencia entre VIH y SIDA?
El VIH es el causante del SIDA. SIDA es una sigla que significa síndrome de
inmunodeficiencia adquirida. VIH y SIDA no son lo mismo. La gente con VIH no
siempre tiene SIDA.
El VIH es el virus que se transmite de persona a persona. Con el tiempo, el VIH
destruye un tipo de células importante del sistema inmunitario (denominado
células CD4 o células T) que nos protegen de las infecciones. Cuando no tienes
suficientes células CD4, tu cuerpo no puede combatir las infecciones como lo
haría normalmente.
El SIDA es la enfermedad causada por el daño que el VIH produce en el sistema
inmunitario. Una persona tiene SIDA cuando contrae infecciones peligrosas o tiene
un número extremadamente bajo de células CD4. El SIDA es la fase más grave de
la infección por VIH y, con el tiempo, termina provocando la muerte.
Sin tratamiento, generalmente toma 10 años para que alguien con VIH desarrolle
SIDA. El tratamiento desacelera el daño que causa el virus y ayuda a que los
infectados se mantengan sanos durante varias décadas.
¿Cómo se contagia el VIH?
El VIH es transportado en el semen, las secreciones vaginales, la sangre y la
leche materna. El virus ingresa en el cuerpo a través de cortes o heridas en la piel
y a través de las membranas mucosas (como el interior de la vagina, el recto y la
abertura del pene). Puedes contraer VIH por:
Tener sexo vaginal o anal
Compartir agujas o jeringas para drogarse, hacerse perforaciones en el cuerpo,
tatuajes, etc.
Ser punzado con una aguja que tiene sangre infectada con el VIH
Tener heridas o ampollas abiertas que entran en contacto con sangre, semen
(esperma) o secreciones vaginales infectados con VIH
La forma más común de transmisión del VIH es el sexo sin protección. Puedes
protegerte y proteger a tu pareja usando condones y/o barreras de látex
bucales cada vez que tienen relaciones sexuales y evitando compartir agujas. Si
tienes VIH, recibir tratamiento puede disminuír e incluso detener las posibilidades
de contagiar a otros con el virus. Si no tienes VIH, también existe una medicina
diaria, llamada PrEP que puede ayudar a protegerte del VIH.
Este virus también se puede transmitir al bebé durante el embarazo, el parto o al
amamantar. Una embarazada con VIH puede tomar medicamentos que reducen
considerablemente las posibilidades de que su bebé se contagie.
El VIH no se transmite por la saliva, de modo NO PUEDES contagiarte por dar un
beso, compartir alimentos o bebidas, o usar el mismo tenedor o la misma cuchara.
El VIH tampoco se contagia por abrazarse, darse la mano, toser o estornudar.
Tampoco puedes infectarte por sentarte en el inodoro.
Hace muchos años, algunas personas se contagiaron de VIH al recibir
transfusiones de sangre infectada. En la actualidad, donar o recibir sangre en
cualquier centro de salud es totalmente seguro. Los médicos, hospitales y bancos
de sangre no usan las agujas más de una vez y la sangre que se dona se somete
a análisis para verificar que no esté infectada con el VIH u otras infecciones.

¿Cuáles son los síntomas del VIH/SIDA?

La gente con VIH generalmente no presentan síntomas inmediatamente, por lo


que pueden desconocer que tienen el virus. Pueden pasar años antes de que el
VIH se manifieste.
Primeros síntomas del VIH
En general, las personas que contraen la infección lucen y se sienten sanas
durante mucho tiempo. Pueden transcurrir 10 años o más hasta que la infección
por VIH manifiesta síntomas, e incluso mucho más tiempo en el caso de quienes
toman medicamentos antivirales. Por eso, es fundamental realizarse pruebas de
VIH periódicas, en especial si has tenido sexo sin protección o compartido agujas.
Los tratamientos para la infección por VIH pueden ayudar a mantenerte sano. Los
tratamientos también pueden disminuír e incluso detener las probabilidades de
contagiar a otras personas de VIH durante el sexo.
Las primeras 2 a 4 semanas después de contraer el VIH, puedes sentir algo de
fiebre, dolor y malestar. Estos síntomas similares a los de la gripe son la primera
reacción del cuerpo a la infección por el VIH. Durante esta etapa, hay una gran
concentración del virus en tu organismo, de modo que es fácil transmitirlo a otras
personas. Los síntomas desaparecen tras unas semanas y habitualmente no
vuelves a tenerlos en años. Una vez tienes VIH, puedes transmitírselo a otros,
bien sea que tengas síntomas o no.
Síntomas tardíos de la infección por VIH/SIDA
El VIH destruye las células del sistema inmunitario llamadas células CD4 o células
T. Sin células CD4, a tu organismo se le hace muy difícil combatir las
enfermedades. Esto te hace más propenso a enfermarte gravemente por
infecciones que generalmente no te harían daño. Con el pasar del tiempo, el daño
que el VIH causa en tu sistema inmunitario provoca el SIDA.
Una persona tiene SIDA cuando sufre infecciones raras (denominadas
oportunistas), ciertos tipos extraños de cáncer o tiene un recuento muy bajo de
células CD4. En general, esto sucede alrededor de 10 años después de contraer
el VIH y no recibir tratamiento. Con tratamiento, la aparición del SIDA puede tardar
mucho más.
Las señales del SIDA incluyen:
Aftas (un revestimiento espeso y blanco en la lengua o la boca)
Dolor de garganta
Infecciones graves por hongos
Enfermedad pélvica inflamatoria crónica
Infecciones graves recurrentes
Cansancio persistente, mareos y aturdimiento
Dolores de cabeza
Pérdida repentina de peso
Formación de hematomas con más frecuencia de lo normal
Diarrea, fiebre, o sudores nocturnos durante mucho tiempo
Glándulas inflamadas o duras en la garganta, las axilas o la ingle
Episodios de tos seca y profunda
Sensación de falta de aire
Protuberancias violáceas en la piel o en la boca
Sangrado de la boca, la nariz, el ano o la vagina
Erupciones de la piel
Adormecimiento de las manos o los pies, pérdida del control sobre los músculos y
los reflejos, incapacidad de movimiento y pérdida de fuerza muscular

La única manera de saber si tienes VIH es mediante una prueba. Se recomienda a


todos los adultos realizarse el examen de VIH. Las pruebas de VIH son rápidas,
indoloras y, a veces, gratuitas.

¿Cómo sé si tengo VIH?


La única manera de saber con seguridad si tienes VIH es hacerte una prueba. No
puedes saber con certeza si tienes VIH solo por cómo te sientes, ya que la
mayoría de las personas con VIH no presentan síntomas durante años.
Es recomendable que te hagas las pruebas si tuviste sexo sin protección o si la
prueba de tu pareja da positiva. También debes realizarte una prueba si
compartiste agujas con alguien (para inyectarte drogas, hacerte perforaciones en
el cuerpo o tatuajes). Si estás embarazada, hazte las pruebas de VIH en la
primera consulta prenatal.
Afortunadamente, la prueba de VIH es bastante sencilla e indolora. ¿Qué es lo
mejor de hacerte la prueba de VIH? Pues que una vez superada, podrás
descansar. En caso de que SÍ tengas VIH, es mejor saberlo cuanto antes para
tomar los medicamentos que te ayudarán a mantenerte saludable y disminuir las
posibilidades de transmitir el VIH a otros.

¿Cómo funcionan los exámenes de detección del VIH?

Cuando contraes el VIH, el sistema inmunitario fabrica anticuerpos que tratan de


combatir la infección. La prueba más común de VIH busca esos anticuerpos en la
sangre o en las células de la mejilla.
Por lo general, el cuerpo tarda tres meses en fabricar suficiente cantidad de
anticuerpos como para que puedan detectarse en la prueba, aunque puede
demorarse un poco más. Este período durante el que no se detecta la infección a
pesar de ya haberla contraído se denomina “periodo ventana”. Si te haces la
prueba durante este periodo, es posible que de negativa, aun cuando tengas el
virus. Durante este periodo también tienes la mayor probabilidad de transmitir el
virus a otras personas.
¿Qué tipos de pruebas de VIH existen?
Las pruebas rápidas dan los resultados en 20 minutos. Otras demoran más porque
deben enviarse a un laboratorio. En general, las pruebas de VIH son indoloras.
Consisten simplemente en hacer un raspado suave en la parte interna de la mejilla
con un hisopo. A veces se toma una muestra de sangre.
Puedes hacerte la prueba de HIV tú mismo con un kit de prueba doméstico. Para
la prueba OraQuick In-Home HIV Test, tomas una muestra de las encías con un
hisopo y la analizas tú mismo. Los resultados están en 20 minutos. Para la prueba
Home Access HIV-1 Test, debes pincharte el dedo y extraer una pequeña cantidad
de sangre. Envías la muestra de sangre a un laboratorio y obtienes los resultados
aproximadamente en una semana. Las pruebas hechas en casa son totalmente
anónimas: sólo tú conocerás los resultados. Ambas te ayudan a ponerte en
contacto con asesores que, si eres seropositivo, podrán brindarte apoyo y
orientación sobre el tratamiento.
Si una prueba rápida de VIH, realizada en el hogar o en una clínica, indica que
estás infectado, debes hacerte una segunda prueba para verificar que el resultado
sea correcto.
¿Dónde puedo realizarme pruebas de VIH?
Puedes realizarte pruebas para ver si tienes la infección por VIH u otras
enfermedades de transmisión sexual (ETS) en el consultorio de tu médico, en una
clínica de salud comunitaria, en el departamento de salud o en los centros de
salud locales de PlannedParenthood. Puede que prefieras hacerte la prueba en un
lugar que también brinde asesoramiento sobre el VIH (como PlannedParenthood).
Puedes hacerte una prueba de VIH “anónima" o “confidencial", según las leyes del
estado en que vivas. Una prueba “confidencial” significa que llevará tu nombre y
los resultados serán archivados en tu historia clínica. Tus médicos y la compañía
de seguro también pueden ver los resultados. Si la prueba te da positiva, los
resultados se envían al departamento de salud local, para que puedan llevar las
estadísticas de VIH de tu zona. Sin embargo, los resultados de las pruebas están
protegidos por leyes de privacidad, de modo que ninguna otra persona podrá
conocerlos sin tu autorización.
Una prueba “anónima" significa que tu nombre no figura en la prueba. Te darán un
número de identificación que usarás para buscar los resultados. Los resultados no
serán archivados en tu historia clínica y no serán enviados a tu compañía de
seguros o al departamento de salud. Solo tú sabrás el resultado.
Las pruebas de ETS, incluidas las de VIH, no siempre forman parte del chequeo
médico o ginecológico habitual; de modo que es posible que debas pedir que te
las hagan. Sé sincero con la enfermera o el médico para que puedan ayudarte a
determinar qué pruebas necesitas. No te avergüences: tu médico está para
ayudarte, no para juzgarte. (Si el médico te juzga porque le pides una prueba de
VIH, quizá sea momento de cambiarlo).
La idea de realizarse una prueba puede asustar un poco, pero trata de tomarlo con
calma. Las pruebas de ETS son parte de ser responsable y cuidar de tu salud. Las
pruebas de VIH son rápidas y, usualmente, indoloras. Y en caso de que SÍ tengas
VIH, es mejor saberlo cuanto antes para empezar el tratamiento.
¿Cómo recibo tratamiento para el VIH?
La infección por VIH no tiene cura, pero el tratamiento puede ayudar a mantenerte
saludable. También pueden detener o reducir las posibilidades de que le
transmitas el VIH a otros.
¿Qué es el tratamiento para la infección por VIH?
El VIH no tiene cura, pero existen tratamientos que ayudan a quienes los padecen
a llevar vidas largas y saludables. El tratamiento antirretroviral (TARV) es una
combinación de medicamentos que disminuye la concentración del VIH en la
sangre, ayudándote a vivir saludable por muchos años. El TARV también puede
disminuír e incluso detener el riesgo de que le transmitas VIH a otros.
En ocasiones el TARV disminuye la cantidad de VIH en tu cuerpo (conocido como
carga viral) al punto de que el VIH no aparece en las pruebas estándares de
sangre. Si tu carga viral es tan baja que algunas pruebas no pueden detectarla. se
llama “indetectable”. Cuando alguien tiene una carga viral indetectable, no pueden
transmitirle el virus a otros por vía sexual.
Es importante recordar que aún cuando tengas una carga viral indetectable, el
virus sigue presente en tu cuerpo. Si detienes el tratamiento, tu carga viral puede
subir, haciendo que sea posible que transmitas el virus del VIH a las personas con
quienes tengas sexo. Tu doctor o enfermera te puede ayudar a encontrar el
tratamiento más adecuado para ayudar a master tu carga viral baja y así puedas
mantenerte saludable.
Prestar atención a tu estilo de vida, puede contribuir a que te mantengas sano.
Esto implica alimentarse bien, dormir lo suficiente, hacer ejercicio, aprender a
manejar el estrés y evitar el alcohol, el cigarrillo y las drogas.
¿Dónde puedo recibir tratamiento para la infección por VIH?
Es importante encontrar un médico que tenga experiencia tratando VIH. Tu centro
de salud local de puede ayudarte a obtener el tratamiento que
necesitas. HIV.gov también puede ayudarte a encontrar un doctor experto en VIH
y otros servicios de apoyo en tu área.
¿Cómo puedo evitar el VIH?

El VIH se propaga a través del semen, las secreciones vaginales, la sangre y la


leche materna. Protégete usando condón cada vez que tengas sexo y no
compartas agujas con nadie. También puedes preguntarle a tu médico
sobre PrEP - una píldora de toma diaria que ayuda a prevenir el VIH.

¿Quieres hacerte una prueba del VIH?


¿Cómo evito contagiarme del VIH durante una relación sexual?

El VIH se contagia a través del contacto con la sangre o con las secreciones
sexuales (como el semen y los fluidos vaginales), normalmente durante el sexo
vaginal y anal. Por eso, la única forma de estar 100% seguros de evitar el contagio
es no tener sexo vaginal o anal.
Sin embargo, la mayoría de las personas tienen sexo en algún momento de su
vida, por lo que es importante informarse sobre la prevención de VIH y
el sexo seguro. El uso de condones REALMENTE disminuye el riesgo de contagio
del VIH. Si vas a tener sexo, la mejor manera de protegerte es usar condón cada
vez que lo hagas. También existe una píldora de uso diario que puedes tomar -
llamada PrEP - que puede ayudarte a prevenir el VIH. Tu doctora o enfermero
puede indicar si PrEP es adecuada para ti.
En lo que respecta al VIH, algunas actividades sexuales son más seguras que
otras. Las siguientes actividades son de “riesgo nulo”, es decir, nunca se ha
reportado un caso de VIH por hacerlas:
Masturbarse
Tocar los órganos genitales de tu pareja
Frotarse el cuerpo mutuamente con la ropa puesta
Besarse
Tener sexo oral con un condón, barrera de látex bucal o envoltura plástica
Usar juguetes sexuales limpios
Estas actividades son de “bajo riesgo”, es decir, sólo se han reportado algunos
casos de VIH (entre millones) por hacerlas:
Darse besos con lengua (si la persona con VIH tiene llagas o sangrado en la boca)
Tener sexo vaginal con condón
Tener sexo anal con condón
Sexo oral sin condón ni barrera bucal
Estas actividades son de “alto riesgo”, es decir, millones de personas se contagian
del VIH al hacerlas:
Tener sexo vaginal sin condón
Tener sexo anal sin condón
Es mucho más fácil que el VIH entre a tu cuerpo si tienes llagas, cortes o
aberturas en la piel por los cuales puede penetrar el semen, las secreciones
vaginales o la sangre. Por eso, no debes tener sexo si tienes una erupción de
herpes u otras infecciones. Si sufres otras enfermedades de transmisión sexual
(ETS), tienes más probabilidades de contagiarte del VIH, por eso es recomendable
que te hagas pruebas periódicas de ETS.
No existe ninguna vacuna que proteja contra el VIH, pero hay mucha gente está
trabajando en ello. Existen medicamentos (llamados PEP y PrEP) que también
ayudan a prevenir el VIH.
¿Qué es la profilaxis de preexposición (PrEP) y cómo previene el VIH?
PrEP es la abreviatura en inglés de profilaxis preexposición. Es una píldora que
tomas una vez al día para prevenir el VIH. Tu médico o enfermero puede ayudarte
a decidir si PrEP es o no adecuada para ti.
¿Qué es la profilaxis posexposición (PEP) y cómo evita el VIH?
PEP es la abreviatura en inglés de profilaxis postexposición. Es una serie de
píldoras que empiezas a tomar para reducir las probabilidades de contagio de VIH
luego de la exposición al mismo. Debes comenzar a tomar PEP dentro de las
primeras 72 horas (3 días) luego de la exposición al VIH para que funcione.
Cuanto antes empieces, mejor. Cada hora cuenta, de manera que si crees haber
estado expuesto al VIH, llama a tu enfermera o médico o acude a la sala de
emergencias de inmediato. PEP es solo para emergencias - no reemplaza el uso
de condones.
¿Qué es la terapia antiretroviral (TARV) y cómo ayuda a prevenir el VIH?
La terapia antiretroviral (TARV) es una combinación de medicamentos que retarda
los efectos del VIH en tu cuerpo y puede cuidar a que te mantengas saludable por
muchos años. También puede diminuir o incluso detener las probabilidades de que
le trasmitas el virus a otra persona.
TARV disminuye la cantidad de VIH en tu cuerpo (conocido como carga viral), en
algunas ocasiones al punto en que las pruebas de sangre estándar no detectarán
el VIH. Si tu carga viral de VIH es tan baja que algunas pruebas no la ven, se
llama “indetectable”. Cuando alguien tiene una carga viral indetectable, no pueden
trasmitir el VIH a otras personas por vía sexual.
Es importante recordar que aún cuando tengas una carga viral indetectable, el
virus sigue presente en tu cuerpo. Si detienes el tratamiento, tu carga viral puede
subir, haciendo que sea posible que transmitas el virus del VIH a las personas con
quienes tengas sexo. Tu doctor o enfermera te puede ayudar a encontrar el
tratamiento más adecuado para ayudar a master tu carga viral baja y así puedas
mantenerte saludable.
¿Cómo puedo asegurarme de no transmitir el VIH durante las relaciones
sexuales?
Si te enteras de que tienes VIH, no te asustes. Las personas que viven con VIH
pueden tener una vida sexual y relaciones normales y saludables. Pero es
importante tomar precauciones para ayudar a tu(s) pareja(s) a mantenerse libre(s)
del VIH. Hay algunas maneras para no transmitirlo a otras personas:
Usa siempre condón cuando tengas relaciones sexuales vaginales y anales.
Comienza los tratamientos del VIH tan pronto sea posible y continua tomándolo la
de manera consistente. Cuando se toma de manera correcta, el tratamiento para
el VIH puede disminuír o incluso detener las probabillidades de transmitir el virus a
tus parejas sexuales (y ayudar a mantener saludable).
Hay una píldora de uso diario que tu pareja puede tomar para reducir el riesgo de
contraer VIH llamada PrEP.
No compartas agujas para inyectarte drogas, hacerte perforaciones en el cuerpo o
tatuarte.
Hazte pruebas periódicas y recibe tratamiento para otras ETS además del VIH.
Tener otras ETS aumenta las probabilidades de transmitir el VIH a otros.
Si la prueba de VIH resulta positiva, es importante que se lo comuniques a tus
parejas para que también se la hagan. Incluso si tienes mucho cuidadoso de no
contagiar el VIH, sé honesto con tus futuras parejas sobre tu estatus de manera
que ambos estén informados y puedan ayudarse mutuamente a mantenerse
saludables.
Vivir con VIH
Enterarte de que tienes VIH es duro, pero con apoyo y tratamiento las personas
con VIH pueden tener vidas duraderas, saludables y plenas.
¿Quieres hacerte una prueba del VIH?
¿Qué hago si descubro que tengo VIH?
Millones de personas tienen VIH, por lo que no estás solo/a. La mayoría de las
personas se contagian de por lo menos una ETS a lo largo de su vida y tener VIH
u otra ETS no es razón para sentir vergüenza. No quiere decir que eres “sucio” o
una mala persona.
Enterarte de que tienes VIH es realmente angustiante. Puede que al principio te
sientas enojado, desconcertado, asustado o avergonzado, pero seguramente, te
sentirás mejor a medida que vaya pasando el tiempo. Contar con una buena red
de apoyo y asesoramiento realmente ayuda. Hay medicamentos que puedes
tomar para mantenerte sano y muchas formas de evitar transmitir el VIH a las
personas con quienes tengas sexo. La realidad es que la gente con VIH puede
entablar relaciones, tener sexo y llevar vidas normales tomando algunas
precauciones.
Aunque la infección por VIH no tiene cura, existen medicamentos que ayudan a
los infectados a llevar vidas más prolongadas y más sanas. Los tratamientos
contra el VIH denominados antirretrovirales (TARV) disminuye la cantidad de VIH
en tu cuerpo (conocido como la carga viral). Esto hace dos cosas:
Disminuye los efectos del VIH en tu cuerpo, lo cual te mantiene saludable.
Disminuye e inclusive detiene las probabilidades de que transmitas el virus a tus
parejas sexuales.
Algunas personas que toman TARV tienen un nivel tan bajo del virus en su cuerpo
que no pueden transmitirlo a sus parejas.
Aunque te estés sintiendo bien, consulta al médico lo antes posible para informarte
sobre las mejores formas de mantenerte sano. La línea directa de los Centros para
el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers forDisease Control and
Prevention, CDC) brinda ayuda para encontrar un médico cerca a ti, con
experiencia tratando VIH: 1-800-CDC-INFO (1-800-232-4636).
También es importante cuidar tu salud emocional. Es aconsejable ver a un
consejero u terapeuta especializado en VIH. Existen numerosos grupos de ayuda,
tanto en línea como presenciales, que brindan un espacio seguro donde puedes
conversar sobre tus sentimientos con gente que entiende lo que estás
atravesando.
HIV.gov tiene más información sobre tratamientos, consejería y otras maneras de
mantenerte física y emocionalmente saludable.
Es fundamental que les digas a todas las personas con las que mantengas
relaciones sexuales que tienes VIH. No es una conversación fácil, pero es
importante.

¿Cómo hablo con la gente sobre tener VIH?

Tal vez te asuste admitir que tienes VIH, pero hablar seguramente te aliviará.
Puedes apoyarte en un buen amigo o familiar que no sea crítico y en quien confíes
para mantener en reserva lo que hablen. Los consejeros y grupos de apoyo
también son una fuente de apoyo y pueden ayudarte a encontrar la forma de
hablar con los demás sobre tu infección. Ten cuidado con quien hablas sobre tu
situación; a veces, la gente con VIH es víctima de una injusta discriminación.
No hay una sola manera correcta de hablar con tus parejas sobre el VIH, pero te
daremos algunos consejos que te ayudarán:
Trata de mantener la calma y recuerda que no eres el único en esta
situación. Millones de personas tienen VIH y muchas de ellas tienen pareja. Trata
de entablar la conversación con una actitud tranquila y positiva. Tener VIH es una
cuestión de salud, no quiere decir nada sobre ti como persona.
Infórmate sobre VIH y SIDA. Existen muchos mitos sobre el VIH. Por eso, lee
información objetiva y prepárate para responder las preguntas de tu pareja. Dile a
tu pareja que existen medicamentos que pueden ayudarte a vivir muchos años y
evitar el contagio. Tener sexo seguro también ayuda a proteger a tu pareja.
Busca el momento justo. Elige un espacio sin distracciones en el que no puedan
interrumpirte y un lugar privado y relajado. Si estás nervioso, puedes hablar
primero con un amigo que conozca tu situación, con un consejero, o practicar
hablando contigo mismo. Tal vez suene extraño, pero practicar en voz alta lo que
tengas para decir puede ayudarte a detectar qué es lo que quieres comunicar y
ganar confianza para el momento de hablar con tu pareja.
La seguridad primero. Si tienes temor de que tu pareja te agreda, tal vez sea mejor
comunicárselo por teléfono, correo electrónico o mensaje de texto, o en casos
extremos, puedes no decirle nada. Llama al 1-800-799-SAFE o visita el sitio web
de la línea Nacional contra la Violencia Doméstica para solicitar ayuda si sientes
que puedes estar en peligro.
Evita las acusaciones cuando hables con tu pareja. Si uno de los dos dio positivo
durante la relación, no significa necesariamente que hubo infidelidad. El VIH tarda
algunos meses en aparecer en las pruebas, y la mayoría de la gente no presenta
síntomas durante años. Por eso, mucha gente tiene VIH por años sin saberlo y es
difícil determinar cuándo y dónde contrajo el virus. Lo más importante es que
ambos se hagan pruebas. Si se determina que solo uno de los dos tiene el virus,
hablen sobre cómo proteger al otro del VIH.
También es muy importante que les comuniques a tus ex parejas que tienes VIH
para que se hagan las pruebas. Muchos departamentos de salud han
implementado programas mediante los cuales les hacen saber a tus parejas que
estuvieron expuestas al VIH sin darles tu nombre, a menos que tú quieras que lo
hagan.
¿Qué debo saber sobre tener una vida romántica si tengo VIH?
Algunas personas sienten que sus vidas amorosas terminan cuando descubren
que tienen VIH, pero eso simplemente no es cierto. Las personas con VIH tienen
relaciones románticas y sexuales entre ellas o con parejas que no tienen VIH (a
veces llamadas “serodiscordantes” o “magnéticas”). Hoy en día un tratamiento
efectivo de VIH te ayuda a mantenerte sano y a evitar transmitir el virus a otra
persona.
Es muy importante contarle a tus parejas sobre tu condición de VIH. De esta
manera tus parejas y tú pueden tomar decisiones informadas sobre tener sexo
más seguro, pruebas y tratamientos.
Es normal preocuparte por cómo va a reaccionar tu pareja y no hay manera de
evitarlo. Algunas personas pueden asustarse, si esto sucede, trata de mantener la
calma y háblales sobre tu plan para mantenerte saludable y de cómo pueden
mantenerse seropositivos. Darle a tu pareja tiempo y espacio para procesar la
información puede ser de ayuda. También puedes sugerirles que hablen con tu
médico experto en VIH sobre las maneras de protegerse del mismo.
Si le cuentas a alguien que tienes VIH y te hacen daño, te avergüenzan o te hacen
sentir mal, no lo aceptes. Mereces estar con alguien que te respete y se preocupe
por ti, y existe mucha gente que lo hará.
¿Tener VIH afecta el embarazo?
Los bebés pueden infectarse con VIH durante el embarazo, el parto o al ser
amamantados. Por eso, se recomienda hacerse la prueba en las primeras
semanas de embarazo. Si tienes VIH, los medicamentos antirretrovirales reducen
en gran medida tus posibilidades de transmitirle el virus a tu bebé. Con
tratamiento, menos de 2 de cada 100 bebés nacidos de madres con VIH resultan
infectados. Sin tratamiento, aproximadamente 25 de cada 100 bebés resultan
infectados.
DENGUE

El dengue es una enfermedad vírica que se transmite a través de un mosquito. Este virus es muy
común en las áreas cálidas y húmedas del mundo.

Causas
El virus del dengue se propaga por mosquitos hembra, principalmente de la especie Aedes
aegypti y en menor medida A. albopictus. Además, estos mosquitos también transmiten la fiebre
chikungunya, la fiebre amarilla y la infección por el virus de Zika.

Síntomas
Los síntomas del dengue se inician después de un período de incubación que puede variar de
cinco a ocho días tras la picadura y las personas suelen presentar:

Fiebre alta.

Náuseas y vómitos.

Erupción en la piel.

Sangre en las encías y en la nariz.

Debilidad general.
Dolor muscular y articular.

Tos.

Dolor de garganta.

Prevención
Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirman que la única manera para controlar
o prevenir la transmisión del virus del dengue consiste en luchar contra los mosquitos vectores:

Es fundamental mantener el ordenamiento del medio ambiente para evitar que los
mosquitos encuentren lugares donde depositar sus huevos.

Eliminar correctamente los desechos sólidos y los posibles hábitats artificiales.


Limpiar y vaciar cada semana los recipientes en los que se almacena agua para el uso
doméstico. Además, aplicar insecticidas adecuados a los depósitos en los que guarda agua
a la intemperie.

Por otro lado, se debe utilizar mosquiteros en las ventanas, usar ropa de manga larga y los
materiales tratados con insecticidas y vaporizadores.
Tipos
Existen dos tipos de dengue:

El dengue clásico que no suele presentar muchas complicaciones, ya que el organismo


tiende a recuperarse por completo con los cuidados adecuados.
El dengue hemorrágico que está causado por los sereotipos Den 1, Den 2, Den 3 y Den
4, cuyo período de incubación es de entre cinco y ocho días. Es una manifestación severa
y puede causar la muerte del paciente porque pueden aparecer taquicardias, dolor en los
huesos, hemorragias, alteración de la presión arterial, insuficiencia circulatoria o
deshidratación.

Diagnóstico
Existen varios exámenes que se pueden hacer para diagnosticar esta afección, como un
examen de laboratorio para medir el nivel de anticuerpos a través de una muestra de
sangre, un hemograma completo o pruebas de la función hepática.

Tratamientos
Los expertos afirman que no hay tratamiento específico para el dengue. No obstante, es
esencial la asistencia por parte de los médicos y enfermeras que tienen experiencia con los efectos
y la evolución de la enfermedad, para salvar vidas y reducir las tasas de mortalidad.

Prueba de la fiebre del dengue

¿Qué es la prueba de fiebre del dengue?

La fiebre del dengue es una infección viral propagada por los mosquitos. El virus no se
puede contagiar entre personas. Los mosquitos que portan el virus del dengue son más
comunes en las zonas del mundo con climas tropicales y subtropicales. Esto incluye partes
de:
América del sur y central

Sudeste de Asia

El Pacífico Sur

África

1. El Caribe, incluyendo Puerto Rico y las Islas Vírgenes de los Estados Unidos

La fiebre del dengue es poco frecuente en la parte continental de Estados Unidos, pero se
han informado casos en Florida y en Texas, cerca de la frontera con México.

La mayoría de las personas con fiebre del dengue no tienen síntomas o tienen síntomas
leves parecidos a los de la gripe, como fiebre, escalofríos y dolores de cabeza. Estos
síntomas suelen durar una semana. Pero a veces la fiebre del dengue se puede convertir en
una enfermedad mucho más grave llamada fiebre del dengue hemorrágico.
La fiebre del dengue hemorrágico causa síntomas que ponen la vida en peligro, como daño
a los vasos sanguíneos y shock. El shock puede llevar a una caída grave de la presión
arterial y muchos órganos pueden dañarse.
La fiebre del dengue hemorrágico afecta principalmente a niños menores de 10 años.
También puede ocurrir si una persona tiene fiebre del dengue y se infecta por segunda vez
antes de haberse recuperado por completo de la primera infección.

La prueba de fiebre del dengue busca signos del virus del dengue en la sangre.

Aunque no hay ningún medicamento que pueda curar la fiebre del dengue ni la fiebre del
dengue hemorrágico, hay tratamientos que pueden aliviar los síntomas. Esto puede hacer
que una persona se sienta un poco mejor si tiene fiebre del dengue. Si tiene fiebre del
dengue hemorrágico, puede salvarle la vida.

Nombres alternativos: anticuerpo del virus del dengue, virus del dengue por PCR

¿Para qué se usa?


La prueba de fiebre del dengue se usa para averiguar si una persona se ha infectado con el
virus del dengue. Se usa principalmente en personas con síntomas de la enfermedad que
han viajado recientemente a una región donde las infecciones por dengue son comunes.

¿Por qué necesito una prueba de fiebre del dengue?

Es posible que necesite esta prueba si vive o ha viajado recientemente a una región donde el
dengue es común y tiene síntomas de fiebre del dengue. Los síntomas suelen aparecer de
cuatro a siete días después de la picadura de mosquito infectado y pueden incluir:

Fiebre alta repentina (104 ° F o más)

Ganglios hinchados

Sarpullido en la cara
Dolor de cabeza intenso o dolor detrás de los ojos

Dolor articular y muscular

Náuseas y vómitos
Cansancio
La fiebre del dengue hemorrágico causa síntomas más graves y puede ser potencialmente
mortal. Si usted ha tenido síntomas de fiebre del dengue o ha estado en una región con
dengue, puede estar en riesgo de tener fiebre del dengue hemorrágico. Busque ayuda
médica de inmediato si usted o su niño tienen uno o más de los siguientes síntomas:

Dolor abdominal fuerte


Vómitos que no desaparecen

Sangrado en las encías

Sangrado por la nariz

Sangrado debajo de la piel, que parece moretones.

Sangre en la orina o en las heces.

Dificultad para respirar


Piel fría y sudorosa

Inquietud
¿Qué ocurre durante una prueba de fiebre del dengue?

El profesional de la salud probablemente le pregunte acerca de sus síntomas y sus viajes


recientes. Si se sospecha una infección, se le hará una prueba de sangre para detectar el
virus del dengue.

Durante la prueba, el profesional de la salud toma una muestra de sangre de una vena de un
brazo con una aguja pequeña. Después de insertar la aguja, extrae una poco de sangre y la
coloca en un tubo de ensayo o frasquito. Tal vez sienta una molestia leve cuando la aguja se
introduce o se saca, pero el procedimiento suele durar menos de cinco minutos.

¿Tendré que hacer algo para prepararme para la prueba?

La prueba de fiebre del dengue no requiere ninguna preparación especial.

¿Tiene algún riesgo esta prueba?

Los riesgos de un análisis de sangre son mínimos. Tal vez sienta un dolor leve o se le forme
un moretón en el lugar donde se inserta la aguja, pero la mayoría de los síntomas
desaparecen rápidamente.

¿Qué significan los resultados?

Un resultado positivo significa que usted probablemente se ha infectado con el virus del
dengue. Un resultado negativo puede significar que usted no está infectado o que se hizo la
prueba demasiado pronto para que el virus se detecte. Si cree que ha estado expuesto al
virus del dengue o tiene síntomas de infección, consulte con su médico o profesional de la
salud si necesita repetir la prueba.

Si sus resultados fueron positivos, hable con su profesional de la salud sobre la mejor
manera de tratar su infección por fiebre del dengue. Para la fiebre del dengue no hay
medicamentos, pero es probable que su profesional de la salud le recomiende descanso y
mucho líquido para evitar la deshidratación. También puede recomendarle medicamentos
para el dolor (analgésicos) de venta libre con acetaminofén (Tylenol), para aliviar los
dolores corporales y la fiebre. La aspirina y el ibuprofeno (Advil, Motrin) no se
recomiendan porque pueden empeorar el sangrado.
Si sus resultados son positivos y tiene síntomas de fiebre del dengue hemorrágico, tal vez
tenga que ir al hospital para recibir tratamiento. El tratamiento puede incluir recibir líquido
por una vía intravenosa (IV, por una vena), una transfusión de sangre si ha perdido mucha
sangre, y un seguimiento atento de la presión arterial.
¿Hay algo más que deba saber sobre la prueba de fiebre del dengue?

Si va a viajar a una región donde el dengue es común, puede tomar medidas para reducir su
riesgo de infectarse con el virus del dengue, por ejemplo:

Aplíquese un repelente de insectos con DEET en la piel y en la ropa.

Vístase con camisas de manga larga y pantalones.

Use mosquiteros en las ventanas y puertas.

Duerma bajo un mosquitero.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para el dengue. El médico puede recomendarte que


bebas mucho líquido para evitar la deshidratación por vómitos y fiebre alta.

Durante la recuperación del dengue, presta atención a los signos y síntomas de


deshidratación. Llama al médico de inmediato si presentas alguno de los siguientes:

Menor cantidad de orina

Pocas lágrimas o ausencia total de ellas

Sequedad de boca o labios

Letargo o confusión

Extremidades frías o húmedas

El paracetamol (Tylenol y otros) puede aliviar el dolor y bajar la fiebre. Evita los
analgésicos que puedan aumentar las complicaciones de sangrado, como la aspirina,
el ibuprofeno (Advil, Motrin IB y otros) y el naproxeno sódico (Aleve y otros).
Si tienes un cuadro grave de dengue, es posible que necesites:

Atención complementaria en un hospital

Líquidos intravenosos (i.v.) y reemplazo de electrolitos

Control de la presión arterial

Transfusión para reemplazar la pérdida de sangre

Preparación para la consulta

Es probable que primero consultes a tu profesional de atención médica primaria. Sin


embargo, también es posible que te deriven a un médico que se especializa en
enfermedades infecciosas.

Como las consultas pueden ser breves y suele haber mucho para hablar, es aconsejable que
te prepares bien para la consulta. A continuación, encontrarás información que te ayudará a
prepararte para la consulta y a saber qué debes esperar del médico.

Qué puedes hacer

Anota cualquier síntoma que tengas, incluso los que parezcan no tener relación
con el motivo por el cual programaste la consulta.

Anota tu información personal más importante. Anota tu historial de viajes


internacionales, con las fechas y los países que visitaste, así como los medicamentos
que tomaste mientras viajabas. Lleva un registro de tus vacunas, incluso de las que
te colocaste antes de viajar.

Haz una lista de todos los medicamentos que tomas. Incluye cualquier vitamina o
suplemento que tomes regularmente.

Escribe preguntas para hacerle al médico. Preparar una lista de preguntas puede
ayudarte a aprovechar al máximo el tiempo con el médico. Ordena las preguntas de
la más importante a la menos importante, por si se acaba el tiempo.

Algunas preguntas básicas para hacerle al médico acerca de la fiebre del dengue son:

¿Cuál es la causa más probable de mis síntomas?


¿Qué tipo de pruebas necesito hacerme?

¿Qué tratamientos hay disponibles?

¿Cuánto tiempo me llevará empezar a sentirme mejor?

¿Esta enfermedad tiene efectos secundarios a largo plazo?

¿Tienes folletos u otro material impreso que me pueda llevar? ¿Qué sitios web me
recomiendas?

Qué esperar del médico

Prepárate para responder las preguntas que te haga el médico, tales como las siguientes:

¿Cuándo comenzaron los síntomas?


¿Los síntomas han sido continuos u ocasionales?
¿Cuán intensos son los síntomas?
¿Existe algo que, al parecer, mejore o empeore los síntomas?
¿A dónde viajaste en el último mes?
¿Te picó algún mosquito en el viaje?
¿Has estado en contacto recientemente con alguna persona enferma?
HIGIENE DE LA VIVIENDA.
El aseo diario de la vivienda se constituye en una de las principales formas de evitar la
contaminación de los diferentes espacios y de prevenir la presencia de plagas y por ende de
enfermedades. Esta rutina incluye: La limpieza de la cocina, quitando la basura y limpiando
las hornillas y todos los utensilios (loza, molino o piedra de moler, estantes, alacenas,
nevera).Es necesario barrer y limpiar diariamente la vivienda y sus alrededores, tomando en
cuenta que si el suelo es de tierra es necesario humedecerlo, para evitar el amontonamiento
de residuos. En el interior de la vivienda es necesaria la limpieza de techos, paredes,
puertas, ventanas y muebles, incluyendo las camas o los chinchorros. Se recomienda mover
o cambiar periódicamente de sitio los muebles por lo menos unas dos veces al año. Es
importante el aseo diario del baño, letrina o unidad sanitaria para evitar malos olores y
proliferación de gérmenes, hongos y bacterias. Para ello es importante usar jabón y
desinfectante. La ropa de camas, debe lavarse con cierta periodicidad, dado que allí por
falta de aseo se reproducen ácaros que causan problemas en la piel y alergias en las
personas. De igual forma el lavado de la ropa exterior e interior de las personas es
fundamental. En lo posible esta ropa debe ser expuesta al sol, con lo cual se lo gran
erradicar muchos microbios. Es importante ventilar diariamente la vivienda. Para ello se
deben abrir puertas y ventanas. Los alrededores de la vivienda como patios, jardines y
solares, deben mantenerse limpios y libres de basuras, para evitar la proliferación de ratas,
zancudos, moscos y plagas.
Todo ser humano necesita de un ambiente adecuado para crecer sano, física, mental y
emocionalmente. La vivienda es el espacio vital y necesario para el desarrollo y bienestar
de la familia. Tiene influencia en la salud de las personas que habitan, dependiendo de las
condiciones de su medio ambiente y de la educación que tienen sus habitantes. En el ámbito
del hogar los hombres, mujeres y niños deben ser participantes activos con
responsabilidades, para lograr un ambiente sano y seguro para la vida familiar. En este
contexto, la Organización Panamericana de la Salud presenta esta cartilla, con la que se
busca promover la limpieza y el uso adecuado de los ambientes e higiene personal, así
como el mantenimiento de los servicios sanitarios, como una de las barreras contra las
enfermedades transmisibles. Este instrumento educativo, es una guía para quienes
desarrollan la educación en salud y ambiente en busca de una mejor calidad de vida para
las familias en las comunidades.

La Vivienda Saludable

La vivienda saludable es el espacio físico donde seres humanos transcurren la mayor parte
de su vida; este espacio, por sus características y especificaciones, brinda condiciones para
prácticas saludables de sus moradores, previniendo o reduciendo los riesgos que generan
problemas de salud.

“Una vivienda será saludable cuando presente riesgos controlados y prevenibles o carezca
de ellos” OPS/OMS

La vivienda como espacio vital

La vivienda es un lugar indispensable para la vida, necesaria para el desarrollo de las


personas y la familia. Debe brindar seguridad, protección, intimidad y contribuir al
bienestar de todas las personas que la habitan

“La vivienda es un refugio para nuestra intimidad y para construir nuestra vida en familia”

El entorno de la vivienda
El entorno de la vivienda o medio ambiente es el espacio geográfico donde vivimos y el
conjunto de elementos y condiciones que se encuentran en ese espacio. Es el espacio donde
se desarrolla nuestra vida en estrecha relación e influencia mutua con los otros elementos
que lo conforman como el agua, el aire, las plantas, los animales, los seres humanos y las
interrelaciones que se dan entre ellos. Las conductas de las personas, pueden afectar el
medio ambiente o contribuir a la consecución de ambientes saludables.
“Toda persona tiene el derecho irrenunciable de gozar de un ambiente saludable,
ecológicamente equilibrado y adecuado para el desarrollo de la vida; así mismo, a la
preservación del paisaje y la naturaleza. Todos tienen el deber de conservar dicho
ambiente” Código del Medio Ambiente y los recursos naturales.
Consejos sobre higiene en el hogar

La higiene es un hábito fundamental para reducir las posibilidades de que nuestro


organismo entre en contacto con gérmenes peligrosos para nuestra salud. La higiene
personal es un pilar básico para mantener nuestra salud, que se ve reforzada si además
cuidamos adecuadamente la limpieza de los ambientes en que nos movemos y, en especial,
el de nuestro propio hogar. Bien puede decirse que la higiene empieza por casa. En esta
nota proponemos algunos consejos.

Limpieza de la cocina
La cocina es el espacio en el que preparamos y cocinamos los alimentos que deben
garantizarnos las energías para desarrollar nuestras actividades cotidianas. Pero, si lo
hacemos en un ambiente que no reúne las condiciones de salubridad adecuadas, los
alimentos pueden convertirse en trasmisores de gérmenes que pongan en riesgo nuestra
salud.
Es necesario mantener en perfectas condiciones de higiene todas las superficies de la
cocina: limpiar con regularidad la pileta de la cocina, el escurreplatos y las superficies y
objetos que se utilizan para cocinar.

Limpieza del baño


Es otro ambiente en el que debemos tener un especial celo por la higiene. Allí realizamos
cada día nuestras necesidades fisiológicas y lo utilizamos para cuidar la higiene corporal.
Al igual que en la cocina, las condiciones de calor y humedad del baño favorecen la
proliferación de bacterias y moho.
Es fundamental limpiar y desinfectar regularmente la bañera, el inodoro, bidet y el
lavatorio, para eliminar cualquier posibilidad de que se desarrollen bacterias. También
procurar una buena ventilación que
permita la renovación del aire y la
evaporación de la humedad.
Abrir las ventanas
Tanto en invierno como en verano, se recomienda ventilar la casa al menos 10 minutos. Así
se renueva el aire interior y se reduce la concentración de contaminantes en tu hogar. Por
otra parte, si tienes aire acondicionado, no bloquees las entradas y haz la revisión de los
aparatos anualmente.

Barrer a diario
Por lo general, todas las familias destinan un día específico para hacer aseo general. Sin
embargo, la casa se debe barrer a diario. Esta sola labor hace que todo parezca limpio y
organizado.
El polvo y los ácaros causan numerosas alergias; por eso, también es necesario pasar la
aspiradora al menos una vez por semana en toda la casa y quitar el polvo de los muebles
con un paño húmedo.

Sacar la basura todos los días


De no ser posible, por lo menos ubiquemos las bolsas de basura, perfectamente selladas, en
espacios como el patio, el jardín o la terraza, en donde no contaminen el interior de la
vivienda. También es importante lavar y desinfectar el tacho de la basura y la zona que está
a su alrededor.

No utilizar los zapatos dentro de la casa


Es un consejo que puede parecer tonto, pero no lo es tanto cuando piensas en la cantidad de
gérmenes y bacterias que pueden traer de la calle las suelas de los zapatos. Los japoneses
acostumbran dejar los zapatos a la entrada y caminar descalzos por la casa. Haz lo mismo y
notarás que tu casa se ensucia menos y corres menos riesgos de contraer enfermedades
traídas de la calle.

Ropa de cama: normas de mantenimiento


La cama es un espacio clave para el descanso. Por tal motivo, es muy importante cuidar su
higiene para preservar la salud satisfactoriamente. Las sábanas deben cambiarse una vez
por semana para evitar la aparición de bacterias y ácaros que pueden causar alergias en la
piel. Las toallas hay que reemplazarlas luego de tres usos ya que, al estar en contacto con el
agua y en ambientes húmedos como el baño puede facilitar el desarrollo de hongos. Las
almohadas albergan ácaros, microorganismos y sustancias que pueden provocar algunas
enfermedades, en especial alergias, por lo que se recomienda una buena higiene y lavarlas
cada tres meses. Las frazadas y los cubrecamas deben lavarse dos veces al año.

No acumular diarios
El papel periódico, ocupa espacio innecesario, hace ver sucia la casa y además es un
excelente espacio para la cría de garrapatas y hongos, especies con las que nadie quiere
convivir. La acumulación de otras variedades de papel, no resulta tan nociva como la de
papel periódico.

Los desechos de las mascotas


El gran problema de las mascotas es que suelen hacer sus necesidades en cualquier lugar de
la casa. La disciplina es importante, delimitemos las zonas donde la mascota puede hacer y
descansar a sus anchas, así como las que son prohibidas para ellos para cuidar la higiene del
hogar.
Los desechos de las mascotas además de que deben ser retirados al momento para evitar
que los olores se vuelvan parte del hogar, también debe ser considerada una limpieza más
profunda.
BIBLIOGRAFIA

https://www.ircwash.org/resources/higiene-en-la-vivienda
https://www.paho.org/per/index.php?
option=com_docman&view=download&category_slug=viviendas-saludables-
948&alias=68-guia-vivienda-saludable-8&Itemid=1031
Fuentes:
www.hogaroriente.com
www.saludenfamilia.es
www.doctissimo.com

LEISHMANIASIS

Es una enfermedad infecciosa transmitida por la picadura del flebótomo o


mosquito simúlido hembra.

Causas
La leishmaniasis es causada por un parásito diminuto de nombre protozoo
leishmania. Los protozoos son organismos compuestos de una sola célula.

Existen diferentes formas de leishmaniasis:

La leishmaniasis cutánea afecta la piel y las membranas mucosas. Las


llagas en la piel por lo regular comienzan en el sitio de la picadura del
flebótomo. En algunas personas, se pueden desarrollar llagas en las
membranas mucosas.

La leishmaniasis sistémica o visceral afecta el cuerpo entero. Esta forma


ocurre de 2 a 8 meses después de que la persona es picada por el
flebótomo. La mayoría de las personas no recuerdan haber tenido una llaga
en la piel. Esta forma puede llevar a complicaciones mortales. Los parásitos
dañan al sistema inmunitario disminuyendo la cantidad de células que
combaten enfermedades.

Se ha informado de casos de leishmaniasis en todos los continentes, a excepción


de Australia y la Antártida. En los países de América, la enfermedad puede
encontrarse en México y Suramérica. Se han reportado casos de leishmaniasis en
el personal militar que regresó del Golfo Pérsico.

Síntomas
Los síntomas de la leishmaniasis cutánea dependen de dónde están localizadas
las lesiones y pueden incluir:

Dificultad para respirar


Llagas en la piel que pueden convertirse en una úlcera cutánea que sana
muy lentamente
Congestión, goteo y hemorragia nasal
Dificultad para deglutir
Úlceras y desgaste (erosión) en la boca, la lengua, las encías, los labios, la
nariz y el tabique nasal
En los niños, la infección visceral sistémica empieza generalmente de una
manera súbita con:
Tos
Diarrea
Fiebre
Vómitos

Los adultos por lo general presentan una fiebre que dura de 2 semanas a 2
meses, acompañada de síntomas como fatiga, debilidad e inapetencia. La
debilidad aumenta a medida que la enfermedad empeora.
Otros síntomas de la leishmaniasis visceral sistémica pueden incluir:
Molestia abdominal
Fiebre que dura semanas (puede aparecer y desaparecer en ciclos)
Sudores fríos
Piel escamosa, grisácea, oscura y pálida
Adelgazamiento del cabello
Pérdida de peso
Pruebas y exámenes
Su proveedor de atención médica lo examinará y puede descubrir que su bazo, su
hígado y sus ganglios linfáticos están agrandados. Le preguntarán si recuerda
haber sido picado por flebótomos, o si ha visitado un área en la que la
leishmaniasis es común.

Los exámenes que se pueden hacer para diagnosticar la afección incluyen:

Biopsia y cultivo del bazo


Cultivo y biopsia de médula ósea
Prueba de aglutinación directa

Prueba indirecta de anticuerpos inmunofluorescentes

Prueba de PCR específica para Leishmania


Cultivo y biopsia del hígado
Cultivo y biopsia de ganglios linfáticos
Prueba cutánea de Montenegro (no aprobada en los Estados Unidos)

Cultivo y biopsia de piel


Otros exámenes que se pueden realizar incluyen:

Conteo sanguíneo completo


Pruebas serológicas

Albúmina en suero
Niveles de inmunoglobulina en suero
Proteína en suero

Tratamiento
Los principales medicamentos utilizados para tratar la leishmaniasis son los
compuestos que contienen antimonio. Estos incluyen:

Antimoniato de meglumina
Estibogluconato de sodio
Otros fármacos que se pueden utilizar incluyen:
Anfotericina B
Ketoconazol
Miltefosina
Paromomicina
Pentamidina
Puede necesitarse una cirugía plástica para corregir la desfiguración
causada por las llagas en la cara (leishmaniasis cutánea).

Expectativas (pronóstico)
Las tasas de curación son altas con los medicamentos apropiados, en especial
cuando el tratamiento se inicia antes de que el sistema inmunitario resulte dañado.
La leishmaniasis cutánea puede llevar a la desfiguración.

La muerte por lo regular es causada por complicaciones, como otras infecciones, y


no por la enfermedad en sí. A menudo, ocurre en un período de 2 años

Posibles complicaciones

La leishmaniasis puede causar lo siguiente:

Sangrado (hemorragia)

Infecciones mortales debido a daño en el sistema inmunitario

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