El famoso cantante y actor mexicano tuvo una corta y meteórica carrera.
Agarra las palomitas, prepara los pañuelos y conoce más de la
intensa biografía de Pedro Infante.
Pedro Infante con su sombrero clásico (Foto: Archivo)
Romances, sueños, conquistas, tragedia. La trayectoria del artista se
asemeja a un guión de cine, precisamente una de sus áreas de
actuación. ¡Mira más detalles a continuación!
¿Quién fue Pedro Infante?
Nacido en Sinaloa, José Pedro Infante Cruz vino al mundo el 18 de
noviembre de 1917. Era hijo de Delfino y María del Refugio, y la familia
vivía modestamente.
Desde muy temprana edad, las ganas de un cambio de vida ya se
apoderaba de sus planes, y no iba a dejar que se frustraran. ¡Échale un
vistazo a los detalles de esta exitosa historia!
Juventud
Tercero entre los quince hijos de la pareja, Pedro se interesó por la
música desde que era tan solo un niño. Como trabajaba bien con la
carpintería — practicó ese oficio durante un tiempo — construyó su
propia guitarra.
El gusto por el arte lo heredó de Delfino, quien era director de orquesta,
pero la obstinación del joven Infante era insaciable.
Cuando todavía vivía en Sinaloa, participó en concursos musicales, hizo
pequeñas presentaciones con su banda e incluso tocó en la orquesta
que dirigía su padre. Sin embargo, eso todavía era poco para lo que
pretendía.
A fines de la década de 1930, se mudó con su novia, María Luisa León, a
la capital de Sinaloa y luego a la Ciudad de México, donde se casaron —
fue el primero de sus dos matrimonios.
El objetivo era estar donde más se pudiera valorar la carrera artística,
y ahí se empezaron a abrir las puertas del mercado audiovisual para el
talentoso joven.
Carrera profesional en la música
Sus apariciones en la radio comenzaron a ser más frecuentes a
principios de la década de 1940, y poco después Pedro Infante debutó
en grabaciones profesionales a través de Discos Peerless, la primera
compañía fonográfica del país.
Algunas de las canciones escogidas para brillar en la poderosa voz del
cantante fueron Soldado Raso, Rosalía y Mañana. Escucha esta última
a continuación:
Aunque se adaptó a diferentes estilos, como valses y boleros, fue con
la ranchera que logró destacarse en el panorama musical mexicano y
conquistar al público, recibiendo el apodo de El Ídolo Inmortal.
El compositor principiante José Alfredo Jiménez hizo que Pedro
interpretara magistralmente varias de sus canciones, y sus carreras
continuaron ascendiendo a partir de entonces.
Una de las creaciones más famosas de Jiménez en la voz de Pedro
Infante es Un Mundo Raro, tema que, posteriormente, ha sido
interpretado por varios artistas.
Éxitos de varios otros autores, como los geniales Cuco Sánchez y
Tomás Méndez, también se convirtieron en temas importantes en los
conciertos y discos de Infante. Se calcula que, profesionalmente, grabó
unas 350 canciones.
En el vinilo Allá del Riacho Grande, por ejemplo, Cielito Lindo, un
clásico de Quirino Mendoza y Cortés, es uno de los destacados:
Uno de los legados de Pedro es su relevancia artística. El impacto
causado por esta exitosa historia de persistencia es un motor importante
para los nuevos artistas de la música regional mexicana, la cultura
del mariachi y, por supuesto, el cine.
Trayectoria cinematográfica
La primera aparición de Infante en la pantalla grande tuvo lugar en 1939
en la película En un Burro Tres Baturros, del director José Benavides
Jr., pero fue tan solo un extra.
Empezó a ganar más protagonismo como actor a partir del
largometraje La Feria de las Flores (1943), también de Benevides, en
el que interpretó al personaje de Rosendo.
En el mismo año, fue dirigido por Ismael Rodríguez en Mexicanos al
Grito de Guerra, y con él grabó varios otros trabajos importantes,
como Sobre las Olas, de 1950, y la premiada Tizoc: Amor Indio,
filmada en 1956.
La última participación de Pedro Infante en un producto cinematográfico
fue como actor principal en la película Escuela de Rateros, también
grabada en 1956, pero esta vez bajo el mando de Rogelio A. González.
El estreno de este último proyecto, sin embargo, se dio en 1958, más de
un año después de la muerte del aclamado protagonista.
A continuación puedes ver un fragmento de Escuela de Rateros, en el
que Infante interpreta la canción El Volador:
En total, 61 películas contaron con la dedicación de El Ídolo, quien
demostró no solo ser dueño de una hermosa voz, sino que, junto a eso,
fue un actor de primer nivel, un ícono de la era del Cine de
Oro mexicano.
Premios
En su paso por el cine, la biografía de Pedro Infante está marcada por
dinero y fama. También tuvo su dedicación reconocida en importantes
premios.
En 1956 ganó los Premios Ariel en la categoría de Mejor Actor por su
actuación en La Vida no Vale Nada, de Rogelio A. González.
Al año siguiente, fue homenajeado con un Oso de Plata en el Festival
Internacional de Cine de Berlín a la Mejor Interpretación Masculina,
en Tizoc: Amor Indio.
Lamentablemente, este último trofeo fue entregado póstumamente a la
madre del artista, ya que una tragedia le quitó la vida a Pedro
Infante pocas semanas antes de la celebración.
Muerte de Pedro Infante
Una de las actividades que más disfrutó Infante fue pilotar. Sus casi
3000 horas de experiencia de vuelo le dieron la confianza suficiente para
dedicarse a este pasatiempo cuando tenía tiempo.
El artista no imaginaba que precisamente una de sus actividades
favoritas le costaría su bien más preciado: su vida.
Accidentes y el último vuelo
Dos accidentes marcaron la biografía de Pedro Infante antes del que lo
mató. El primero no tuvo mayores consecuencias, solo lesiones
superficiales.
El segundo fue más grave, tanto que Infante tuvo que implantar una
placa de platino en el cráneo. Sin embargo, eso no hizo que se decidiera
a dejar de volar.
El 15 de abril de 1957, poco después de despegar, el avión que
piloteaba sufrió una avería y se estrelló en el centro de la ciudad de
Mérida, Yucatán.
El accidente provocó 5 muertos: él mismo, el comandante Víctor Lorca,
el mecánico Marciano Escárraga y dos víctimas más que estaban en el
patio de la casa donde cayó la avioneta.
Su funeral tuvo lugar en el Panteón Jardín, en la Ciudad de México, y
contó con la asistencia de miles de personas que quisieron dar el último
adiós al gran ídolo.
El artista falleció a los 39 años y dejó esposa — la actriz y cantante Irma
Dorantes, con quien se casó en 1953 — y 5 hijos.
El funeral de Pedro Infante en 1957 (Foto: Reproducción/Cineteca
Nacional – Colección Manuel Gutierrez Paredes)
Basta una breve ojeada a la biografía de Pedro Infante para darse cuenta
que la vocación siempre se manifestaba en sus elecciones.
La perseverancia y la fe en su talento lo consagraron como uno de los
artistas mexicanos más respetados de todos los tiempos. Y, por
supuesto, El Ídolo permanece inmortal en el corazón del público.
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