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Comunicación y Hombre

ISSN: 1885-365X
[email protected]
Universidad Francisco de Vitoria
España

del Prado Flores, Rogelio


Mediología, icono, redes sociales digitales
Comunicación y Hombre, núm. 12, junio, 2016, pp. 121-134
Universidad Francisco de Vitoria
Pozuelo de Alarcón, España

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=129446703013

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Página de la revista en redalyc.org Proyecto académico sin fines de lucro, desarrollado bajo la iniciativa de acceso abierto
AUtoRes / AUtHoRs investigAciÓn / INVESTIGATION
Recibido / Received
DEL PRADO FLORES, Rogelio 22 de junio de 2015
Universidad Anáhuac (México Norte, México) AceptAdo / Acepted
[email protected] 0000-0002-2181-2724 12 de abril de 2016
páginAs / pAges
De la 121 a la 134
ISSN: 1885-365X

Mediología, icono, redes sociales digitales


Mediology, icon, digital social networking

En el presente trabajo se abordan los temas de la mediología y las redes sociales digitales. Se analizan las
categorías de icono digital, de lo virtual, de la interacción en las redes sociales digitales, con el apoyo de la
hermenéuca analógica, la deconstrucción, la éca y la sociología desde el enfoque de un realismo críco.
Analizo el po de interacción que acontece en las redes sociales digitales y sus efectos en el tejido social,
con la intención de invitar a un uso prudente y responsable de las nuevas tecnologías de la información.

PALABRAS CLAVE: mediología, redes sociales digitales, ontología, icono, prudencia

This paper addresses the issues of mediology and the social networks. Categories of digital icon of the virtual, of interacon in
online social networks, with support of hermeneucs, deconstrucon, ethics and sociology from the perspecve of crical realism
are analyzed. The aim is to analyze the type of interacon that occurs in digital social networks and their impact on the social net,
with the intenon of inving a prudent and responsible use of new informaon technologies.

KEY WORDS: mediology, digital social networks, ontology, icon, prudence.

1. Introducción
¿Qué lugar ocupa la Comunicación dentro de las ciencias? Inicialmente este cuesonamien-
to implica valorar la Comunicación en su justa dimensión, lo cual lleva a plantear interro-
gantes sobre el trasfondo en el que se apoya el empirismo contemporáneo. Los alcances de
este estudio problemazan, sin ser exhausvo, los ejes que estructuran a la Comunicación.
El enfoque adoptado corresponde al realismo críco. Por realismo críco entendemos que
la teoría ene un componente aplicavo, igual de importante que su fundamentación. Por
lo tanto se trata de pensar que la Comunicación es más que un campo profesional deter-
minado por leyes, categorías y estrategias (Bourdieu, 2003), dado que la comprensión de la
concepción de lo comunicavo revela el entramado de experiencias de vida, de desarrollo
y de desplazamiento de las comunidades de seres humanos. Solo desde una teoría de la
Comunicación como encuentro con el otro será posible pensar sobre la trascendencia de

Comunicación y Hombre · Número 12 · Año 2016


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lo que es la Comunicación. Las ciencias sociales marcadas por el posivismo de nales del
siglo XIX y principios del siglo XX, se encuentran embarcadas desde entonces bajo el bino-
mio causa y efecto. Las metodologías empleadas recurrentemente revelan cuesones de
interés, como son las diferencias entre generaciones y grupos, los índices sobre los que se
mide el consumo de medios, los diferentes pos de interacciones, pologías de usuarios, y
así, se analizan inde nidamente las movaciones que inclinan a los hombres a comunicarse.
De igual manera, la cultura empirista se ha propuesto medir escrupulosamente los efectos
de los contenidos de los medios masivos en las llamadas audiencias, diferenciando segmen-
tos de la población. Así, los estudios de Comunicación forman parte de las disciplinas que
supieron adoptar con rigor y encuadre el mandato empirista. Sobre todo fueron las ciencias
sociales las que mejor supieron explotar esta perspecva. Sin embargo, las ciencias sociales
marcan a los estudios de Comunicación de una manera que restringen el potencial que se
encuentra en su objeto de estudio.
Esta restricción no es menor, porque lo que se encuentra empeñado en la comprensión
de la concepción de la Comunicación es el sendo mismo de lo humano. La noción de Co-
municación nos comunica dimensiones incuan cables. En efecto, desde la Comunicación
el hombre se ve involucrado en lo real, en la Comunicación centellean realidades no pre-
vistas por el ojo humano. Como sujeto y actor de una realidad que lo sobrepasa, el hombre
se esfuerza por comprender a Dios que a su vez se comunica a los hombres. Antropólogos,
lósofos y novelistas –como Peter Sloterdijk (2006a) y Mario Vargas Llosa (2008)– han re-
ferido que desde empos del paleolíco la humanidad se moviliza gracias a la vocación de
narradores que con el apoyo de soportes comunicavos, contagian a su público espectador
de un entusiasmo que les lleva a rozar lo no presente. Convivir con lo otro, con lo ausente,
con lo que está más allá, es uno de los tantos motores que impulsan la acción comunicava.
A parr de esto es posible la analogía entre la paleopolíca, la medioesfera y la videoesfe-
ra como esferas-comunicavas que engloban el devenir de la humanidad hasta la época
contemporánea (Debray, 2001). La idea es que la comunidad sobrevive a las tensiones, a
los con ictos y a las crisis, resisendo a las decepciones y a los desencuentros, gracias a la
efecva Comunicación de estados anímicos. De tal suerte que la Comunicación lo es todo,
es la acvidad a través de la cual se comparte un estado espiritual que anima, agrupa y
alimenta al grupo (Sloterdijk, 2006a).
Si la Comunicación lo es todo, si todo ene su epicentro en la Comunicación, o, como
dice Baudrillard, “en nuestro empo, al parecer, todo se ha vuelto un problema de Comu-
nicación” (Baudrillard, 2000b, p. 32), hay que comenzar por abrir la comprensión de la Co-
municación hacia un horizonte cien co de mayor calado que el que otorga el empirismo.
Esta tarea requiere convocar a un conjunto de disciplinas que favorezcan la apertura sobre
una unidad temáca que se revela como horizonte y con un carácter factual. Es decir, la
Comunicación permite dibujar un horizonte –un puente, una línea en el empo– de cual

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se desprende una comprensión del pasado, del presente y del porvenir de las comunidades
humanas, y por otro lado, la Comunicación permite ubicar los ejes sobre los que se teje
en franca relación tanto la faccidad espiritual, como la materialidad de un soporte co-
municavo y lo real de la convivencia humana. Estos ejes se pueden agrupar bajo el tulo
de mediología. La mediología trabaja analógicamente y empíricamente, conjunta en una
singular dialécca, tanto endades ideales como soportes técnicos. La Comunicación como
disciplina puede ser ciencia del espíritu e ingeniera social; teje y trama el aspecto espiritual
que cobran las múlples formas de Comunicación, lo que comúnmente llamamos con el
tulo de tradiciones.
La comprensión de endades ideales está a la base de las ciencias exactas, como lo es el
de las matemácas y el de la geometría. Edmund Husserl (2000) cuesonó el grave error
en el que cayó Galileo y con él, el desarrollo posterior de las ciencias en la modernidad, al
descuidar la comprensión del horizonte comunicavo que hacen comprensibles los postula-
dos, los axiomas y los principios de la geometría. Las endades numéricas y los axiomas de
la geometría requieren un horizonte a parr del cual se desprenda un punteo de supuestos
compardos. El hombre de ciencia moderna demeritó explicar el estatus precien co de
las Ideas: las bases culturales, polícas y técnicas. Se omite considerar las disputas entre
grupos que conforman una civilización, los con ictos entre grupos de cien cos (Latour,
2007). Los geómetras modernos abordan las cuesones relacionadas con la lógica en un
proceso de puri cación, limpieza y exfoliación de los elementos impuros. Según Husserl
(2000), Galileo no se cuesonó jamás el sendo de la génesis pasiva en la mente de los
primeros hombres que captaron las cuesones ideales, estructura pasiva que es general a
cualquier mente que se inicie en el estudio de endades ideales. Entendió que la rigurosi-
dad es sinónimo de descontextualización.
La idea de puri car, la delimitación de objeto y el método y la descontextualización fue-
ron las formas de ocultar las tensiones entre grupos de invesgadores. La forma de operar
de las ciencias modernas desembocó en lo que George Steiner (2001) denomina la gramá-
ca de la tristeza del pensamiento. Zygmunt Bauman (2004) describió el fracaso rotundo
de las ciencias sociales: son incapaces de comunicar algo vivo, estable y con sendo a las
comunidades. Lo emero, lo líquido y movedizo no son caracteríscas exclusivas de las
relaciones humanas, también los resultados de las ciencias son conngentes; a lo mucho,
perspecvas de la realidad sin ningún po de anclaje en la experiencia de la comunidad.
Sin embargo, gracias a la introducción del análisis sobre el papel que juegan las tecnolo-
gías de la Comunicación en el desarrollo de las mentes, los cuerpos y la vivencia interior, la
mediología está en la capacidad de mostrar los cambios en las estructuras de convivencia
humana, así como explicar la génesis en la comprensión de endades comunicavas. Como
se verá, la mediología elabora puentes de comprensión a parr de entrelazar cuesones re-
ferentes a las tecnologías de Comunicación, con cuesones relacionadas con el poder y sus

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vínculos con estados anímicos de convivencia comunitaria. Estos puentes se pueden esrar
tan ampliamente en tanto existan los su cientes elementos teóricos y los soportes técnicos
que permitan acercarse a comunidades del pasado para entrelazarlas con las comunidades
actuales. La mediología es una tecno losoa del encuentro, requiere de tecnologías de la
memoria y polícas de la memoria para propiciar un encuentro con el otro.
Mediológicamente, entonces, podemos elaborar la siguiente pregunta de invesgación
que guiará el presente estudio: ¿qué le ocurre y, qué está por ocurrirle al tejido social
–entramado anímico– en tanto gran parte del epicentro comunicavo acontece en los nue-
vos soportes de la Comunicación digital?

2. Episteme, praxis y mediología


Al entrelazar temácas de disnta naturaleza, la mediología se encuentra en el embrollo
de aclarar su carácter cien co. Recordemos que las ciencias trabajan con ideas, datos,
números y demás cuesones universalmente abstractas. Si bien, el carácter trascendental
de la Fenomenología de Husserl (2000) sirve para fundamentar la necesidad de que toda
ciencia requiere de un horizonte que haga comprensible la génesis pasiva en las mentes –la
explicación de la aparición de endades ideales, así como la lógica que las acompaña y sus
relaciones posibles–, la mediología proporciona una singular comprensión de tal horizonte,
y lo hace recurriendo a un enfoque materialista y no sólo formal como en el caso de la Feno-
menología. Como se ha dicho, la apuesta mediológica supone que el uso de tecnologías de
Comunicación permite generar otros procesos de comprensión del sendo de lo real a par-
r de anudar lo material-espiritual (desde el pincel rupestre hasta el ordenador moderno).
Se ha sugerido que la ciencia moderna acarrea una serie de prejuicios que la incapacitan
para pensar mediológicamente. La polémica que se suscitó en el siglo XVII entre Thomas
Hobbes (2001) y Robert Boyle a la que se re ere Bruno Latour (2007), no es nada trivial,
sus efectos son de largo aliento. Desde entonces se sienta el precedente de jerarquizar
disciplinas en función de obtener bene cios especiales. Boyle representa el paradigma de
que la ciencia consiste en reproducir fenómenos naturales que ocurren sin la intervención
de la cultura, mientras que Hobbes representa la idea de que ningún saber puede estar por
encima de la soberanía del Estado. Bruno Latour (2007) muestra que esta disputa encierra
contradicciones con consecuencias sistémicas, esto es, los hombres de ciencia encabeza-
dos por Boyle, requieren de tesgos cali cados, avalados por el Estado, que son los garan-
tes de lo que ocurre en el laboratorio, sin estos tesgos no sería posible la publicación de
hallazgos. En cambio los defensores de la supremacía del saber del Estado representados
por Hobbes, necesitan de argumentos basados en los hechos de la naturaleza humana, para
jus car al Estado.

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Entre Hobbes y Boyle existe una contradicción, a saber, el naturalista no es cien co


sino cuenta con el apoyo de estructuras creadas, y el jurista al servicio del Estado, no es
creíble si no se apoya en argumentos basados en la naturaleza humana. Esta polémica está
su cientemente trabajada por Pierre Bourdieu (2007) que explica perfectamente como a
través de la especialización de campos de invesgación se revela una lucha encarnizada
por mantener una serie de privilegios. Esta disputa entre disciplinas está disfrazada dentro
del sistema de enseñanza estatal. El Estado se bene cia de la división de saberes; saca una
considerable ventaja al excluir saberes que le pueden ser adversos. En lugar de un trabajo
interdisciplinario que agrupe experiencias, conocimientos compardos y una sensibilidad
críca, el sistema políco moderno se privilegia del divorcio entre disciplinas. Como se
sabe, esta división se encuentra ya presente en la Grecia angua.
Sin embargo, si se adopta una concepción mediológica de la ciencia, ésta tendría que
recuperar un sendo de convivencia humana, que en juscia bene cie y no excluya los
diferentes saberes de que es capaz el hombre. Este anudamiento deberá ser la condición
que posibilite la acción, el dinamismo y la parcipación junto con el otro, asisendo que
el sendo de lo real es fruto del encuentro con el otro. Pero la comprensión de lo real ha
estado siempre en disputa, desemboca en la jerarquización de profesiones. Las de mayor
rango se encuentran dentro de las acvidades epistémicas. Bourdieu (2007) muestra que
esta jerarquización pende de qué tan cercano se encuentre el conocimiento de bene ciar
a grupos de poder, es decir, a la derecha o la izquierda políca. La disputa ideología, como
sosene Slavoj Žižek (2008) está presente en todas las áreas de lo social.
Ahora bien, para los griegos anguos e i eme produce un conocimiento veraz por nece-
sidad, y se ulizaba principalmente para distanciarse del saber incompleto del pueblo. Por
ejemplo, en el e ón de Platón el conocimiento está asociado a una acvidad del alma. En
sendo análogo, para Aristóteles en e a in er re ación reconoce que en la Comunicación,
son las almas de los seres humanos las que se relacionan independientemente de la mate-
rialidad del signo. Por tanto, el alma es condición de la Comunicación entre personas. Sin
este ub ec um la Comunicación queda despiritualizada. Sloterdijk retoma estas intuiciones
básicas, sin embargo, a través de otros supuestos asienta que la vida de comunidad depen-
de de la Comunicación de estados anímicos apropiados. La sintomatología del alma, lo que
la psicología moderna enende como estados anímicos, y lo que recientemente la piscolo-
gía reconoce como patologías del cuerpo y de la mente producidas por un malestar interior,
parten de la concepción del hombre como una unidad entre mente, espíritu y cuerpo. Me-
diológicamente, la ciencia de la Comunicación no es más que la descripción de la vida del
espíritu prolongada por soportes.
Para que la mediología sea creíble, tendrá que reconocer que la tecnología y el saber
también han sido usados para controlar, someter y excluir al otro. Michel Foucault (2001)
ha mostrado que la evolución de la especialización del enfoque epistémico, aliada al poder,

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cuenta con mayores recursos técnicos para hacerse de un saber especializado, indaga apo-
yándose en puntos jos, en estrategias de observación, como es el panópco, el hospital
psiquiátrico, la prisión y demás instuciones que modelan la conducta de las personas como
también lo es la escuela. Estos saberes sirven con la nalidad del control y la modelación de
conductas, perfeccionan tecnologías de observación, respaldadas por saberes disciplinarios
como lo es la psicología, la pedagogía, la teoría del derecho penal, entre muchas otras.
Los estudios emprendidos por Foucault (2001), y de igual forma, los trabajados de Peter
Sloterdijk (2006b), detallan, de manera provisional, algunas de las perspecvas que la me-
diología puede adoptar como enfoque interdisciplinario del conocimiento. Enfocar la aten-
ción en los usos sociales de la tecnología para conocer las estrategias de modelación de la
conducta, permite adentrarse en la trama del poder. La hipótesis radica en que la conducta
de individuos y de grupos que se saben observados, dependiendo del perfeccionamiento de
estrategias y herramientas que ulice el poder para sus propios nes, modi ca los estados
anímicos del resto de la sociedad. Las preguntas que se haría un mediólogo serían: ¿qué
estado anímico re eja la sociedad disciplinada por la existencia de prisiones y de hospitales
psiquiátricos en comparación con la situación premoderna de convivencia? ¿Cómo describir
esta transición sintomáca del alma?
El estudio de la imbricación entre saber-poder-tecnología no es para nada nueva, se en-
cuentra en Platón (2003), por ejemplo, por su puesto de manera disnta al enfoque medio-
lógico, pero, lo importante es que muestra la necesidad que ene el lósofo gobernante,
un lósofo rey, tejedor y pastor de comunidades de hombres, que requiere echar mano de
aquellos recursos disponibles para gobernar lo mejor posible. La referencia a Platón obe-
dece a la necesidad de mostrar que la jerarquización de los saberes está en la génesis de la
cultura occidental, y para mostrar que la relación entre conocimiento y poder está presente
dentro de las preocupaciones platónicas. En el Políco, Platón divide el conjunto de las
ciencias en dos especies: una ciencia prácca y otra pura y simplemente cognosciva. La
división no es dictada por prejuicios, según Platón, obedece a un orden lógico-ontológico,
lo real se presenta como racional, lógico y por lo tanto comprensible. Dentro de las ciencias
práccas, Platón describe o cios como el de la carpintería. La ciencia pura y simplemente
cognosciva es dividida en dos, en saberes direcvos y en saberes crícos (krikĕ cuya fun-
ción es la de juzgar, discernir, emir un juicio, krínein). Los sabes crícos implican la posición
de espectador para juzgar con agudeza. Por su parte, la ciencia puramente cognosciva y
direcva es caracterizada por el arte de tejer comunidades de hombres disímiles.
Ahora bien, la mediología ene la necesidad de deconstruir el orden instaurado por una
falsa comprensión platónica del mundo, la cual oculta las tensiones, los con ictos y los
estados anímicos que se producen en la comunidad (Derrida, 1978). (La deconstrucción
es el desmontaje de supuestos teóricos que jerarquizan un cierto orden de las cosas). Por
una extraña razón, el horizonte cultural que rige las esferas del poder ende a perpetuarse,

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se normalizó la exclusión de la sabiduría de la comunidad, el poder consiste en no perder


el poder. En este sendo, la mediología pone especial atención en la transmiten de las
costumbres, en cómo se manene el poder. Analiza las estrategias de Comunicación que
modelan las subjevidades: la educación de las pasiones del alma.
Es por demás sugerente referir que la era del libro, de la lectura en papel, provee una
estructura estable. La lectura inhibe las pasiones. Mientras que los medios masivos, como
el teatro Romano, in uyen en sendo contrario, promueven una pasión por lo desmedido,
lo mismo que los eventos de competencias deporvas. Esto se ve claramente en las pre-
ocupaciones de San Agusn (1995), en su apología del recogimiento como fruto de una
sabiduría interior, luminosa y trascendente, que a groso modo recomienda no asisr a la red
temáca de entretenimiento que mantenían en funcionamiento el emperador Constanno
II y Valenniano I, a los largo de Imperio Romano.
Herencia políca que desde el poeta Juvenal se sinteza en la frase “al pueblo pan y circo”
(Sloterdijk, 2006b). El Circo Romano estudiado desde la mediología nos da a comprender
la triada entre poder, tecnologías de Comunicación masiva y estados anímicos colecvos.
Entramado que manene un po determinado de comunidad, una forma peculiar de convi-
vencia, donde los estados anímicos individuales son re ejo de un horizonte mayor, de una
medioesfera, en palabras de Régis Debray. La medioesfera es la categoría que sinteza los
estudios sobre mediología al revelar los componentes que hacen posible la vida anímica de
la comunidad, que bajo cierta combinación, in uyen, regulan y dosi can la vida del espíritu
que se convierte en la condición de posibilidad para la unidad grupal, pero también en su
deserzación, división y desaparición.
Una hipótesis de largo aliento intentaría demostrar que las imágenes prehistóricas, junto
con la dosi cación del canto-parloteo-danza, condujeron a la humanidad por un periodo
que se mide por centenas de miles, y que de manera convencional se llama paleolíco,
que comprende la nada amistosa era glaciar hasta la era del bronce. La combinación de
imágenes, danzas y el parloteo, produjeron una membrana psicoacúsca e icónica a la vez,
lo su cientemente resistente para soportar un mundo hosl (Sloterdijk, 2006a). Se trata de
una membrana con la función de útero social, que en absoluto es un lenguaje –lo que no
tenía la forma de representar la intencionalidad de un autor ni la habilidad de interpretación
de un lector–, fue más poderosa para conjuntar a comunidades que lo que suelen ser los
actuales medios de Comunicación digital. En cambio, la videoesfera, o el auge de la imagen
digital, produce el distanciamiento, el hiperconsumo y la vida atomizada y la deserzación
del tejido social (Baudrillard 2000b).

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3. Mediología e icono digital


La mediología cuida de no separar los recursos técnicos de Comunicación de sus propósitos
efectos. Borrar la intención que dio origen al recurso ar cial, –tecnológico, instuciones
culturales, equivaldría a la fechización del medio (Debray, 2001: 23). La comunidad se
explica en su convivencia a parr de la integración de estados de ánimo con la organización
materializada, que permite la implementación de tecnologías de Comunicación. El medio de
Comunicación no es el único responsable de producir los estados espirituales de la comu-
nidad. Lo es también el mensaje interpretado a través de iconos que sirven como vehículo.
El icono es un signo que se presta a ser interpretado de manera análoga. No es un signo
que lleve a la concrezación de una sola interpretación, sino que se presta para producir
el diálogo, la mutua comprensión. Ciertamente, el ejercicio del poder, puede detonar una
interpretación unívoca del icono. El poder puede controlar la producción de iconos. “En
Esparta, oligarquía militarizada, donde el voto se efectuaba por aclamación, y no por votos,
había cien veces menos de estelas grabadas (nueve inscripciones en seis siglos) que en Ate-
nas (donde el número de inscripciones disminuye en periodos de restauración oligárquica,
480-457)” (Debray, 2001: 62). Las estrategias de vigilancia, control, y gobierno que el poder
emplea, dependen de los disposivos de Comunicación y de la propaganda. El icono como
signo del lenguaje no reviste de ningún po de interés para la mediología. La semióca y
las losoas del lenguaje enen poco que aportar para la comprensión de la génesis pasiva
presente en los cambios de estados anímicos. Para la mediología resulta más atracvo es-
tudiar el icono entramado con otros gestos, en la integración de bienes simbólicos, que nos
dicen más que el sólo icono en tanto endad de la semióca. Siguiendo a Beuchot, “el icono
no es únicamente visual, también es verbal. De modo que también el icono visual contami-
na las palabras que se usan para describirlo y el icono verbal contamina las imágenes con
las que se lo trata de representar. El icono, además, privilegia el plano del discurso, con lo
cual posibilita la función generalizadora del lenguaje” (2009: 20). Los bienes simbólicos ad-
quieren relevancia porque advierten la presencias de aspectos híbridos, combinación entre
tecnología-cultura-espíritu (Latour, 2007).
Así, la mediología se presente como una disciplina que combina episteme y praxis, como
Comunicación aplicada para la comprensión de lo humano. El icono que ocupa un cabo en
el anudamiento hibrido en tanto objeto de estudio de la mediología, se presta para una
comprensión analógica de lo real, “la iconicidad es analogicidad, analogía, y esta nos ayuda
a interpretar con mucho riesgo de error pero con su ciente objevidad” (Beuchot, 2007:
16). La mediología no trabaja con aspectos puramente culturales ni con aspectos puramen-
te naturales, no es ni sociología ni losoa, pues aborda cuesones intermedias, híbridos,
nudos que conjuntan tecnología y espíritu, pero no por eso menos rigurosa que estas. La
mediología tampoco es una hermenéuca. La hermenéuca es interpretación del signo, del

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lenguaje, incluso de lo real (hermenéuca ontológica). Existen hermenéucas univocas y


equivocistas. La mediología integra la hermenéuca con la Comunicación (con el uso y efec-
tos de las tecnologías). Si redescribismos la hermenéuca analógica de Mauricio Beuchot
(2009) en términos mediológicos obtenemos que los resultados que ofrece la mediología
están preñados de analogicidad. El icono es un enclave no equivocista de interpretaciones:

El icono es algo intermedio, un signo que no es completamente ar cial, convencional o cultu-
ral. No es completamente cultural porque no es mero producto del acuerdo, sino que requiere
cierta semejanza con lo que representa. Tampoco es completamente natural, pues requiere la
intervención del hombre, que lo capta ya interpretándolo (Beuchot, 2007: 18).

La mediología que lanza hipótesis sobre el horizonte de formación de estados anímicos


que son la explicación de la génesis de conocimientos y de cambios sociales, analiza con es-
pecial rigor la acción hibrida que Debray denomina transmisión que, “incluye, más allá o más
acá de lo verbal, otros soportes de sendo: gestos y lugares en la misma medida que pala-
bras e imágenes, ceremonias en la misma medida que textos, lo corporal y lo arquitectónico
en la misma medida que lo ‘intelectual’ o lo ‘moral’” (2001: 24). De modo que, el icono cobra
especial interés en el momento que abre un horizonte de producción técnica de la imagen,
lo que Debray denomina como videoesfera. En la videoesfera, el icono digital se encuentra
vehiculizado por los resortes del capitalismo. Las industrias de Comunicación masiva ope-
ran de manera especializada el entrelazamiento de entretenimiento con la cultura (Vargas
Llosa, 2013).
En efecto, el icono digital aparece en un contexto de Comunicación virtual, que le posibi-
lita aumentar la exibilidad, combinar el potencial de uorecencia eléctrica con el sonido. La
videoesfera produce sendos diacrónicos, que emergen desde la imagen y el audio en anuda-
miento con otro iconos digitales, signi cando más de sí mismo, recreando sendos a parr de
otros. La imagen digital cumple “de otro modo que ser” el icono convencional. De otro modo,
la Comunicación digital cumple el comedo universal del lenguaje: nos habla, nos dice, más
allá de las diferencias culturales y contextuales. El otro, redescribiendo a Emmanuel Lévinas
(1995) se convierte en cualquier otro, no en usuario, ni en consumidor, la Comunicación digi-
tal revela el sendo de proximidad que ene que ver conmigo, que me incumbe.
Esto es así porque el icono digital es híbrido, está cargado de un sendo cultural, pero
también hace referencia a lo real del sujeto interpretante. En el icono digital se anudan dos
aspectos sobre una base eléctrica. Por un lado re ere una sendo convencional, cultural,
histórico, que puede mezclar aspectos del capitalismo de mercado, pero por otro lado, hace
referencia a una dimensión objeva, comunica algo de lo real, ya sea del ser humano, de la
comunidad, del mundo. Estos aspectos hacen que el icono funcione, que sea medio, vehí-
culo digital, que el sujeto descifra, no cabalmente, pero sí asumiendo un sendo que lo hace

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interactuar con sendo, comunicando algo de sí mismo, construyendo el estado anímico


de comunidades. Existe, por tanto, la posibilidad de que el icono responden a la lógica del
porvenir, de la juscia, de una sociedad diferente, mejor, más democráca. En la integración
de la mediología con la éca, es posible adverr que el icono es una suerte de hospitalidad
para el extranjero, performavidad de la promesa originaria, o preoriginaria como funda-
mento del qué hacer, del trato responsable, del contrato social.

4. Mediología y redes sociales digitales1

En este sendo, la mediología (Debray, 2001), es una forma de abordar la interacción en las
redes sociales digitales, encargada de enfazar las condiciones ineludibles que impone el so-
porte técnico sobre el pensamiento y la sociedad. Para el primer Derrida (1978), lo mismo que
para Debray (2001), la materialidad del signo y del soporte conducen modos de convivencia.
Jean Baudrillard (2000b) advierte que la pantalla de los disposivo electrónicos se parece
a un desierto y a un enjambre, también a un aluvión de luminiscencias vectorizadas, hetero-
géneas, super ciales y conngentes; la memoria es llevada al límite en la interacción digital.
De una experiencia del empo, se pasa a la sensación de simultaneidad de la Comunicación,
el paso de la conngencia del empo al estallamiento del vérgo, de la nitud de los proce-
sos psíquicos a una tormentosa transparencia. “La instantaneidad, la simultaneidad crean la
transparencia obscena y pornográ ca” (Del Prado, 2015). Entonces, la mediología se pre-
gunta: ¿qué le ocurre a nuestra memoria colecva, a nuestros lazos de empaa comunitaria,
cuando la producción masiva de simulacros asechan sin tregua a la Comunicación digital?
¿Cómo cambia la Comunicación digital nuestra responsabilidad con el otro, la comunidad
y la democracia? ¿Qué di cultades se presentan a la convivencia simulada? El simulacro
consiste en una cuesón de indecidibilidad entre lo real y la cción de una Comunicación
digital. Para Baudrillard (2000a) el olvido del ser deja de ser un problema, el simulacro es
apremio de lo actual.
Por otro lado, la interacción en la web ende a anular las barreras entre lo público y lo
privado, desaparece el razonamiento prudencial sobre la vida privada, disponibilidad para
comunicar fragmentos de estados anímicos desconectados del entorno familiar y social. La
lógica de estar siempre actualizado, eclipsa el empo de rero para el descanso en soledad.
El instante en la web es como epicentro de todas las facetas del hombre, éxtasis de la tem-
poralidad desajustada, “Out of joint” (Derrida, 1995: 33), el mundo a la mano enloquecido,

1/ Algunas de estas ideas de este apartado fueron expuestas en el III Internaonal Conference on Media
ic , en la Universidad de Sevilla, España, marzo del 2015 (en prensa).

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trastornado por el acecho de espectros. En efecto, es importante analizar la naturaleza


comunicava que se construye en las redes sociales digitales, lo cual lleva inevitablemente
a preguntar por lo virtual, a cuesonar con mirada aguda, qué po de realidad es esta que
ene efectos ambivalentes, que es y no es a la vez, que permite la simultaneidad del ser y
de lo que no es, por lo tanto el acontecimiento de lo fantasmagórico, la interacción ar cial
de presencias y ausencias (Del Prado, 2014). En las redes sociales digitales se observa la
parcipación de ausencias que, paradójicamente, termina por afectar situaciones concre-
tas. Como sugiere Derrida (1978), las dicotomías metasicas estructuran al lenguaje para un
desenvolvimiento del pensamiento. El problema que presenta las interacciones en Internet
es que se apoyan en una experiencia ar cial, que imita la simulación, el escepcismo.
La interacción en las redes digitales según la lectura mediológica sufre de la crisis del dis-
tanciamiento, del respeto y la diferencia (Han, 2014), pues acontece que la Comunicación
se libera de la lentud del empo sincrónico y de la pesada carga del espacio sico. Los
vectores de las redes estructuran interacciones vercales, horizontales, encadenamientos
ilimitados de información, simulación de epicentros alegóricos donde se condensan imá-
genes. Como apunta Derrida (2009), la escritura se transforma en vínculos, conectores y
vectores. Los bordes de las páginas desaparecen, la escritura lineal cede su lugar a las imá-
genes, el texto aparece y desaparece, la pantalla como pizarra en colage, tendedero ar cial
(Derrida, 2009).
El uso de las redes sociales digitales está en apogeo y en aumento gracias a que posibi-
litan interconecciones a la velocidad de los fotones. Existen considerables ventajas sobre
la proximidad en las interacciones, pero hay indicios de que se produce una deserzación
del territorio donde se teje el entramado social; la responsabilidad de cada individuo es
inaplazable e insustuible sobre el po de amistad que construye (Levinas, 1995) en la
interacción digital.
La mediología provee de un realismo críco que revela el sendo del icono virtual, es
decir, ofrece una lectura humanista que nos aparta de la simple cultura de masas (sendo
eminentemente de capitalismo pragmáco que lleva hacia una Comunicación como mero
entretenimiento). Esta disnción de cultura de masas como entretenimiento es de la autoría
de en Umberto Eco, que ha sido popularizada por los deseos editorialistas, pero sirve como
eje para señalar que la cultura de masas, la cultura comparda por todos es una contrasen-
do, “la cultura de masas es la ancultura” (Eco, 2014: 24).
En las redes sociales digitales la proximidad del cara a cara, asignación insustuible de
responsabilidad, “el rostro es una presencia viva, es expresión” (Levinas, 1995: 89), actual-
mente cede su lugar a la interacción con espectros digitales. En efecto, el otro, el prójimo,
no habita en la web, sin embargo al parecer su persona se revela igual que yo en la inte-
racción ar cial. La Comunicación en Internet hace que la experiencia se vuelva contradic-
toria, es decir, fantasmagórica, real y ccia (Derrida, 1995). Las apariencias son el vector

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que enlazan al enjambre (Han, 2014). El ecosistema digital pone en situación de crisis las
capacidades de resistencia de los individuos, la tristeza del pensamiento (Sloterdijk, 2013),
la estrategia que sigue el mercado de comunidades virtuales es muy simple pero efecva,
se trata de converr al consumo como una decisión racional y emova, de esta forma, el
sujeto es rodeado de argumentos y emociones que modelan su conducta de compra. Como
menciona Lipovetsky, el hiperconsumo provoca felicidad paradójica (2013: 13).
En consecuencia, una Comunicación líquida, nita y fantasiosa, hiperconcentración de la
Comunicación a través de la Comunicación digital. Mundo digital habitado por forasteros,
de extraños que simulan interacción. La Comunicación digital no propicia el encuentro con
el otro, es decir, la vida espiritual de la comunidad digital está compuesta de piezas sueltas.
La fantasía de la Comunicación digital acecha cuando el drama humano, ya sea individual
o social, pasa o se agota en el ámbito de las redes digitales como apariencia de realidad o
simulacro de encuentro con el otro. Hiperrealidad como analogía con el consumo de dro-
gas (Baudrillard, 1988). La hiperrealidad es la apreciación que tenemos de lo real a través
de los soportes tecnológicos. Hiperrealidad o éxtasis de la Comunicación, en palabras de
Baudrillard (1988), se trata del vérgo seductor de la inmediatez ar cial de la interacción
humana. La interacción digital no se reduce al acto de comparr información, se traduce en
escenario, en hiperrealidad, en la exacerbación de la imagen, en videoesfera.
El enfoque de Baudrillard (2000a) señala la muerte de lo real, la videoesfera es la con-
formación con la hiperrealidad, la anulación del motor que inspira a trabajar por un mundo
diferente. Inmanencia, trasparencia, obscenidad digital, todo secreto es expuesto, revelado,
transparentado; las redes digitales como espacio para la expansión de una Comunicación
pornográ ca, es decir, lo ínmo se trasmite sin reservas, obscenidad, trasparencia del mal.
La sensualidad privada pierde su encanto al perderse el diálogo, la distancia, la diferencia, el
respeto, la alteridad de lo otro (Levinas, 1995).
El análisis mediológico compara escenarios de convivencia. Por ejemplo, a diferencia de
otros soportes –como el libro, la hoja de papel, la página–, las redes digitales producen un
efecto seductor. Sabemos que la escritura en papel invita a la re exión, a la interiorización,
a pensar, al goce de la lectura gracias a que permite el empo de distancia, el respeto entre
el texto y el sujeto. Por otro lado, la interacción en las redes digitales provoca encantamien-
to. La lectura en papel es a temperatura media, sin embargo, la interacvidad en las redes es
mucho más intensa, emocionante, verginosa y adicva (Boudrillard, 1988). De esta forma
se produce un éxtasis en la Comunicación digital: atracción irresisble, fascinación abduc-
tora frente estas nuevas posibilidades de interacción; provocación, sugesón del medio. Es
posible que el sujeto esté seducido por esta realidad de lo virtual, llegando al extremo de
padecer una fuerte angusa cuando las conexiones fallan o faltan.
De cara al simulacro, la mediología enende al icono digital como diagrama en que se re-
vela un sendo analógico de parcipación comunitaria y democráca, no como algo absolu-

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tamente porvenir, sino como diagrama que opera para que las cosas sucedan en el presente
sin perder de vista la noción de juscia, así el icono digital que se revela como diagrama
operante de juscia (Beuchot, 2007: 18-19).

5. Conclusión

La mediología ene un lado luminoso, nos ayuda a evitar el consumismo mediáco, a mirar
con recelo críco las supuestas bondades que acarrea la Comunicación por Internet, el
recurso que nos quedan es asumir una “la analogía, modo de signi car (e, incluso de hablar
y de conocer) intermedio entre la univocidad y la equivocidad, pero en ella, a pesar de la se-
mejanza predomina la diferencia” (Beuchot, 2007: 15-16). Invitación a la prudencia, actud
precavida, en serenidad y responsablemente, cuesonar qué es lo que le ocurre a nuestra
interacción digital que puede caer en la simulación, pero que también puede ser condición
para el encuentro con el prójimo. El mismo cuesonamiento se puede hacer respecto a la
sociedad: qué le ocurre a nuestra convivencia una vez que dependemos de la Comunicación
digital. ¿Cuál es el resultado del éxtasis de la Comunicación digital? El ecosistema digital es
una analogía impropia con riesgos de equivocismos, en estas alegorías la libertad del hom-
bre es cuesonada. El abuso, la dependencia total en la Comunicación digital comporta el
riesgo de lo que Baudrillard (2000b) llama como la deserzación de lo social y de la misma
naturaleza. Se trata de la muerte de lo real o su eclipse por medio de la invasión de pantallas
digitales. En efecto, actualmente las carreteras de la información son el paradigma de las
carreteras por donde transitamos a pie o en auto: invadidas de publicidad, y como fondo,
la naturaleza muerta (Baudrillard, 2000b). Pantallas de todo po, pantallas planas, simples,
sin trascendencia, ocupan el centro de los espacios, más que decoración, las pantallas ar-
monizan el entorno, ecosistemas de pantallas. La mediología, la producción éca de bienes
simbólicos, resiste al consumo desmedido, se aparta de la vida materialista, valora la ulidad
de los móviles, de las computadoras y de la tecnología en función de propiciar encuentros
reales con el otro, cara a cara con el prójimo, en la proximidad con el otro, condición preo-
riginaria de la éca (Levinas, 1995). En cambio, el abuso, un uso imprudencial y desmedido
de la producción técnica de la imagen propicia una Comunicación obscena, que no respeta
nada, no hay lugar para el secreto y la inmidad, todo queda expuesto en la web. La medio-
logía revisa el anudamiento entre cultura, tecnología y estados del alma. El icono digital se
revela como medio entre una estructura referencista y la producción de bienes simbólicos
comunitario, que puede remir a un carácter realista de la Comunicación en tanto provoca-
ción para el pensamiento.

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