Capacidad, disponibilidad y destreza
[3.1] ¿Cómo estudiar este tema?
[3.2] Las aptitudes
[3.3] Las actitudes
[3.4] Las habilidades
3
TEMA
Esquema
Capacidad, disponibilidad y destreza
TEMA 3 – Esquema
Aptitudes Actitudes Habilidades
2
Competente
Apto o No apto Tema estrella
socialmente
Habilidades para la
vida
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El Liderazgo Educativo para la Dirección
El Liderazgo Educativo para la Dirección
Ideas clave
3.1. ¿Cómo estudiar este tema?
Para estudiar este tema deberás leer las páginas 91 a la 119 del libro de Palomo,
M.T (2011). Liderazgo y motivación de equipos de trabajo. Madrid: ESIC Editorial.
El capítulo está disponible en el aula virtual en virtud del artículo 32.4 de la Ley de
Propiedad Intelectual.
Además deberás leer las Ideas clave de este tema.
En el presente tema, al hablar de la capacidad, de la disponibilidad y de la destreza
realizamos un enfoque a partir de tres grandes apartados.
» Las aptitudes.
» Las actitudes.
» Las habilidades.
La aptitud está relacionada con la capacidad, con los atributos técnicos o con lo que
sabemos.
La actitud es la disposición que tenemos antes los retos, o lo que hacemos con lo que
sabemos, o con los atributos que disponemos. Es una disposición mental y está vinculada
con la motivación.
La habilidad, en cambio, es la destreza, la astucia, la pericia o la maña para conseguir
un objetivo definido. Es el saber hacer y se conforma por la vía del ejercicio y la práctica,
y puede ser innata o aprendida. Esta triada constituye una de las bases más sólida para
el ejercicio del liderazgo.
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3.2. Las aptitudes
Aptitud proviene de apto y está relacionado directamente con el aprendizaje y con la
idoneidad para cumplir una función. Se asocia, en esencia, con las destrezas que
adquirimos y, en buena manera, es hija del momento histórico. La aptitud engloba
siempre capacidades cognitivas y procesos, donde los conocimientos son su base.
Hasta no hace tanto, las aptitudes para el ejercicio de determinadas profesiones u oficios
se alcanzaban a través de un largo período de aprendizaje y repetición, al lado de
maestros y artesanos experimentados. Empezabas de aprendiz y, si adquirías la técnica
y prosperabas, podías acabar reproduciendo lo que habías aprendido e incorporar, con
suerte y tenacidad, alguna novedad. El conocimiento era gremial, estanco y no
compartido fuera del entorno. Se protegía celosamente el acceso a su ejercicio.
Hasta hace bien poco se enseñaba y se aprendía taquigrafía, caligrafía gótica, también
construir radios de válvulas, ordeñar vacas manualmente o combatir la brujería. No hay
duda de que la obsolescencia y renovación del conocimiento es cada vez más rápida y ello
nos obliga a todos a aprender de forma continuada y renovada. En cierta manera,
debería estar prohibido acostumbrarnos a nada, y menos a lo aprendido, porque
nada es definitivo.
Apto o no apto
Los sistemas educativos tradicionales se han organizado a partir de recetas. Fórmulas
que se ensayaban y probaban, que se reproducían, que permitían, en el mejor de los
casos, ganar en maestría a partir de la práctica. Era un sistema que generaba productos
estandarizados. Elaborar magdalenas, encofrar o extraer una muela no tenía más
misterio que seguir la receta, aprender el proceso y reproducir los pasos. Con el tiempo,
la cosa se fue complicando al asumir la colectividad nuevas aspiraciones,
demandas y retos. Enviar una sonda a Marte ya no es tan simple como elaborar
magdalenas. Recrear la fusión del hidrógeno en un laboratorio, tampoco. No hay recetas
para ello. Es complicado porque intervienen cálculos y probabilidades. Exige
coordinación y conocimientos expertos que no evitan un alto nivel de incertidumbre en
cuanto a los resultados finales. Pero es que, además, prever qué formulas resultarán las
más adecuadas para formar y educar a las personas del futuro es aún más difícil. Es
complejo. La complejidad recae no solo en la singularidad del individuo y de la
evolución de sus preferencias, sino en la imprevisibilidad de variables sistémicas, o
fortuitas, sobre su vida y entorno.
TEMA 3 – Ideas clave 4 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
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El que sabe mucho, y no lo aplica o lo hace de mala gana, es peor que el que no sabe pero
se esfuerza por avanzar.
En los sistemas educativos más modernos, el proceso de aprendizaje es largo e
intervienen, como mínimo, tres actores:
1. El que reclama la aptitud (el candidato).
2. El que la otorga (el profesorado).
3. Y el que la valida (una organización).
El ejemplo más sencillo es el de los estudiantes que cursan sus estudios y al final, si todo
va bien, los profesores confirman que han superado las pruebas y una administración
pública o privada lo valida expidiendo un título que lo acredita como apto. Es la parte
central de la enseñanza reglada. Los Estados se arrogan un poder prácticamente único
para determinar el contenido curricular de los estudios y la expedición de títulos. Por lo
tanto, es este un tema de continua batalla política, tal y como indica Xavier Melgarejo
(2013)al comparar sistemas educativos mundiales. Los políticos y otros actores sociales
(estamento docente, patronales, instituciones...) desean influir en qué debe exigirse
(contenido curricular) para que habilite convenientemente (cultura o ejercicio
profesional) y que tenga un impacto positivo y aplicable (que favorezca la ocupabilidad y
la inclusión de las personas). Sus dos objetivos centrales son: reproducir la
cultura y formar a los ciudadanos para adaptarlos a las necesidades del
mercado.
El problema surge cuando emerge con fuerza el fracaso escolar y las necesidades
de los mercados no se cubren, porque la oferta formativa no encaja en el tipo de
demanda. Es decir, cuando hay un desfase entre lo que demandan las empresas y lo que
se ofrece. Si el sistema educativo no forma convenientemente para el ejercicio
profesional, la economía en su conjunto y la sociedad, se resiente y la tasa de desempleo
también. Es este uno de los temas cruciales del futuro que el liderazgo educativo está
obligado a conocer.
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3.3. Las actitudes
La actitud es la predisposición psicológica para enfrentarnos a las cosas.
Actitud proviene de acción, de actuar, de la forma como reaccionamos a lo que nos vamos
encontrando, a los retos de la vida. Es la manera como nos relacionamos con lo cotidiano.
Las actitudes son elementos de la personalidad, ancladas a la cultura y a nuestros
referentes más inmediatos. Es un campo de la psicología relacionado con la
conducta.
La parte central de las enseñanzas regladas recae sobre las aptitudes.
En muchas ocasiones, una buena actitud puede llegar a ser mejor que una buena aptitud,
sin que ello signifique que con predisposición y voluntad se superen todas las
dificultades. Un náufrago en una isla desierta con aptitudes para construir un barco, pero
sin la actitud para hacerlo, es casi peor que otro sin esos conocimientos pero con voluntad
para superar obstáculos.
Las actitudes que cada vez reclaman más las organizaciones son las actitudes abiertas y
proactivas, que se diferencian de sus opuestas, las cerradas e inmóviles. El mundo de hoy
en día es más receptivo a la apertura y la proactividad que a la cerrazón y el
inmovilismo.
Un tema estrella
La actitud es uno de los temas estrella de la psicología social, pero de difícil manejo por
la diversidad de enfoques, definiciones y escuelas que han teorizado sobre ella. Leon
Festinguer fue pionero en el estudio de las actitudes. Para él, el vínculo entre sentir-
pensar-actuar es la secuencia donde esta se expresa. Ello tiene un gran interés en
nuestras sociedades, ya que influir y modificar actitudes y conductas es el
objetivo central de la industria de la publicidad, de la propaganda política y
de la comunicación persuasiva.
Crear y mantener actitudes favorables o desfavorables ante cuestiones de diversa índole
sigue estando muy presente en las agendas de todos los gobiernos y de las grandes
empresas de comunicación. La relación entre actitud y conducta es el eje central de este
interés en la medida en que es una variable intermedia entre el pensar-sentir y la acción.
TEMA 3 – Ideas clave 6 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
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Por tanto, las actitudes solo son observables en sus consecuencias. De ahí lo
que indicábamos respecto al náufrago en una isla desierta. Un náufrago con aptitudes
para la construcción de barcos, pero sin la actitud de pasar a la acción, no provoca
consecuencias. Sin compromiso, o sin implicación personal, no hay acción posible. Es
aquí donde las actitudes despiertan un gran interés ya que cumplen funciones
importantes que podemos dividirlas entre motivaciones y funciones cognitivas. Las
primeras, hablan de las respuestas, las segundas del procesamiento de la información.
Un náufrago en una isla desierta con aptitudes para la construcción de barcos, pero sin
la actitud de pasar a la acción, no provoca consecuencias.
Se parte de la premisa que la actitud puede predecir el comportamiento. Si yo quiero
contratar a un profesor de matemáticas y, al hablar con él por teléfono, o al entrevistarlo,
observo una actitud que yo considero adecuada para la tarea encomendada deduciré de
esa actitud un comportamiento futuro –sin más base que esa observación aislada–. De
aquí que las actitudes enmarcan las reglas de juego e influyen en los resultados.
Para concluir este primer apartado, piensa en la siguiente pregunta ¿qué crees que es
lo que deberíamos valorar más de una persona, su inteligencia, el esfuerzo
o los resultados que obtiene? Piensa en ello, aunque sea brevemente:
¿inteligencia?... ¿esfuerzo?... ¿resultados? La cuestión no es sencilla, porque dependerá
de muchas variables, como la situación personal, la cultura, los valores dominantes o el
contexto. El dilema se presenta como excluyente, pero no lo es tanto. A pesar de todo, a
nuestro entender creemos que si tenemos que valorar algo como importante debemos
fijarnos en el esfuerzo, la tenacidad y la insistencia, que forman parte de las actitudes.
3.4. Las habilidades
Con frecuencia, los profesores participamos en reuniones académicas de todo tipo. Las
más solemnes son los claustros. De un tiempo a esta parte viene observándose que son
muchos los miembros de la comunidad educativa que reclaman formación en
habilidades dirigidas a los estudiantes, al margen del currículum académico. Las
sugerencias van en la línea de proponer que los estudiantes deberían culminar sus
estudios no solo superando la formación reglada, sino, también, disponiendo de un cierto
conocimiento de habilidades sociales, habilidades para la vida o
TEMA 3 – Ideas clave 7 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
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competencias personales. Nociones sobre comunicación, la gestión del estrés o cómo
resolver conflictos son solo algunos ejemplos que se proponen.
Es este un vacío clásico que tiene la enseñanza más convencional. No obstante,
cada vez más, los centros educativos y las propias familias van contemplando esas
posibilidades. De lo que se trata no es de organizar ampulosos seminarios que colapsen
aún más la agenda estudiantil, sino módulos formativos introductorios y prácticos. Todo
ello forma parte de un aprendizaje invisible que configura las ecologías de
aprendizaje y que pueden tener un efecto multiplicador en los productos finales. Las
personas del presente y del futuro invertirán más tiempo, energía y dinero en formación
y en adquisición de habilidades y competencias sociales. En el futuro serán muy
necesarias. Ya lo está siendo. Las habilidades aplicadas a la dirección de centros y al
liderazgo educativo reclaman una verdadera atención hacia las mismas.
Ser competentes socialmente
Resulta, particularmente, inteligente no solo desear alcanzar una cierta competencia
profesional, sino también ser competentes socialmente. Este es el punto de partida de las
habilidades sociales. La literatura sobre esta materia es un campo relativamente nuevo
pero con un fuerte desarrollo en los últimos tiempos. En nuestro entorno más cercano,
autores, como Elia Roca, han desarrollado un interesante esfuerzo divulgativo sobre
esta temática.
Diferentes autores coinciden en señalar que el objetivo principal de la lista de habilidades
para la vida, que propuso la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1997, perseguía
dotar de herramientas psicosociales a niños y jóvenes que les permitiesen acceder a
estilos de vida saludables, minimizar comportamientos de riesgo y facilitar una relación
fluida y autónoma en su relación con el entorno. La propuesta inicial de la OMS partía
de la necesidad de promocionar la salud y el bienestar social, mental y físico
de las personas, una tarea que debía implicar a las propias familias, pero sobre todo,
y como consecuencia de los cambios familiares, culturales y sociales de las últimas
décadas, a los centros educativos. Por extensión, aquel listado de habilidades se ha
extendido a perfiles profesionales de más altura, donde entran, entre otros, profesores,
directores y ejecutivos de diferente perfil.
La teoría de la resiliencia (resistencia + flexibilidad) aporta un planteamiento
fecundo en el enfoque de las habilidades.
TEMA 3 – Ideas clave 8 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
Los fundamentos teóricos sobre las habilidades
para la vida son extensos y ricos. Provienen de
distintas disciplinas académicas vinculadas al
comportamiento humano y al aprendizaje. Entre
ellas, destaca todo lo que envuelve a la teoría del
aprendizaje social y la tendencia
conductual-cognitiva. Este enfoque parte de la
base que las personas aprenden tanto por medio de
la instrucción, como de la observación. En la teoría
de las inteligencias múltiples de Gardner se
contempla, por otro lado, que los individuos tienen distintas inteligencias, pero que se
desarrollan en distinto grado en función de las diferencias individuales, donde las
personas, cuando resolvemos problemas, o desarrollamos habilidades, usamos una u
otra y de forma diferente. La teoría de la resiliencia (resistencia + flexibilidad)
aporta también un planteamiento fecundo en el enfoque de las habilidades. A partir de
aquí, se plantea por qué unos individuos responden mejor a la adversidad y al estrés que
otros. Bernard van Leer propone que determinados factores de protección internos y
externos, como la autoestima o el autocontrol, o el apoyo social de la familia y de la
comunidad de referencia, tienen un papel preponderante en el tipo de comportamientos
de riesgo. Cuando esos factores están activados, aminoran las conductas de riesgo,
aumenta el rendimiento y resulta más visible el propósito de las acciones.
Habilidades para la vida
Si bien existen distintas formas de clasificar las habilidades para la vida, la que propuso
la OMS ha conseguido un amplio reconocimiento académico y popular por su
oportunidad y por su aplicación universal. Veamos brevemente estas diez habilidades:
» Autoconocimiento: conocer el propio estado vital, los pensamientos, los
sentimientos, lo que agrada o desagrada, los puntos fuertes y los débiles, las actitudes,
valores o debilidades que cada uno tiene, además de conocer los recursos sociales y
personales con los que contamos. Ser consciente de ellos y del impacto que tienen en
el comportamiento. Conocer qué queremos de la vida e identificar los activos y pasivos
con los que contamos para conseguir lo que deseamos.
TEMA 3 – Ideas clave 9 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
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» Empatía: ser capaz de comprender al otro y hacerlo de manera franca y humana, no
formal o protocolaria. Ponerse en el lugar de la otra persona, experimentar su punto
de vista y sus sentimientos. Entender al otro y su forma de ver o apreciar las cosas.
Acortar las diferencias para entender mejor y responder de forma óptima.
» Asertividad: habilidad comunicativa que se halla a medio camino entre la pasividad
o inhibición y la agresividad, y que expresa con precisión y claridad los propios puntos
de vista y las necesidades u opiniones que tenemos. La asertividad respeta a las
personas aun no compartiendo sus puntos de vista y defiende el derecho de cualquier
persona a expresar su punto de vista. Cualquier persona es respetable; aunque sus
opiniones no necesariamente lo sean.
» Relaciones interpersonales: son las habilidades sociales para establecer
relaciones e interactuar convenientemente con otras personas, cercanas o distantes
de nuestros círculos y hacerlo de forma positiva, abierta y cercana, a la vez que evita
aquellas relaciones tóxicas que impiden el propio desarrollo personal. Incluye tanto
la capacidad de iniciar y mantener una relación, como terminar con ella y
relacionarnos de forma positiva con las personas de nuestra vida diaria.
» Toma de decisiones: habilidad para calibrar opciones y posibilidades y los
diferentes impactos que tiene la decisión cuando se ejecuta. Contemplar las
consecuencias que acarrean las distintas alternativas, tanto de forma individual como
externa, social o medioambiental. Hacer que las cosas sucedan en vez de limitarse a
dejar que pasen o que el azar u otros decidan.
» Solución de conflictos: habilidad para enfrentarse proactivamente a los conflictos
y buscar la solución más conveniente, contemplando impactos y valorando la
oportunidad de cambio y mejora personal y social. Los conflictos son inevitables y
motor de la propia existencia humana. Manejarlos de forma creativa es un gran activo.
» Creatividad: habilidad para ver las cosas desde distintos puntos de vista que
contemplen alternativas originales y adecuadas. Tener capacidad de poder entender
la realidad desde diferentes ángulos permite emprender e inventar nuevas opciones
de respuesta. Pensar fuera del marco mental y cuestionar las inercias facilita abordar
la realidad de otro modo.
TEMA 3 – Ideas clave 10 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
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» Pensamiento crítico: capacidad de ir más allá de la evidencia; habilidad para
cuestionar y replantear de la forma más objetiva y ecuánime nuevas preguntas sobre
la realidad que nos envuelve. El pensamiento crítico no solo se fundamenta en la
cognición, en el conocimiento, sino que también contempla las emociones.
» Gestión de las emociones: reconocer los sentimientos y las emociones y el impacto
que tienen en el comportamiento y gestionar las más difíciles como la agresividad, la
ira o la melancolía. Descubrir y valorar el propio mundo afectivo y el de los demás nos
permite entender y manejar mejor las emociones y los sentimientos.
» Manejo de la tensión y el estrés: el estrés es inevitable en la vida personal y social.
Es ineludible. Conocer la forma de afrontar los grandes y pequeños estresores de la
vida ayuda a manejar las respuestas. Canalizar el estrés para que no influya en la salud
y no se cronifique es clave para un equilibrio saludable en la vida profesional y
personal.
La triada compuesta por: las capacidades, disponibilidades y destrezas, constituye una
de las bases más sólida para el ejercicio del liderazgo efectivo.
Junto a las destrezas cognitivas básicas y habilitantes para el ejercicio profesional, las
habilidades para la vida vienen ocupando una mayor centralidad en la educación de
calidad y en el aprendizaje a lo largo de la vida. Las habilidades sociales, para la vida, o
competencias personales, son, por tanto, un conjunto de hábitos que contribuyen
a mejorar y mantener relaciones satisfactorias y conseguir que los demás no
nos impidan lograr nuestros objetivos, donde se engloban áreas como la
comunicación, resolver conflictos interpersonales, solicitar cambios de conducta,
rechazar o plantear peticiones o manejar comportamientos irracionales. Un ámbito de
gran demanda en campos muy diversos, en particular en el mundo de la enseñanza. Este
tipo de habilidades, con diferente nombre o refundidas entre ellas, se encuentras entre
los activos más importantes para el liderazgo educativo.
A todos nos gusta envolvernos de gente resolutiva, predispuesta, con capacidad
de enfrentarse a las dificultades sin esconderse, ni traspasar a los demás los
problemas, dando la cara y enmarcando el campo de debate en un marco civilizado y
respetuoso, que proponga, que estimule, que vaya más allá de lo evidente y que se capaz
de generar adhesión. Son las habilidades sociales que muchos las dominan de forma
innata y los demás las aprenden.
TEMA 3 – Ideas clave 11 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
En definitiva, y como colofón de este tema, deberíamos tener presente que para cualquier
tarea que planteemos a nuestros alumnos, profesores, directivos, trabajadores o amigos,
lo primero que deberíamos conocer a priori es si quieren (motivación/actitud), si
saben (conocimientos/aptitud) y si pueden (competencias/habilidades).
Estas tres cuestiones, actitud, aptitud y habilidades, están siempre presentes en
cualquier reto actual o futuro.
Un ejemplo final: algunos jóvenes pueden tener una estructura corporal apropiada para
jugar al baloncesto, ser muy altos y con buena complexión física, pero tener una mala
actitud, porque no son disciplinados o solidarios, o simplemente porque no les interesa
el deporte y prefieren tocar el violín o irse al cine. Es decir, aunque nos empeñemos en
enseñarles aptitudes y habilidades para jugar al baloncesto, rendirá poco o muy poco. El
esfuerzo será infructuoso si su actitud no cambia. Obsérvese que este es un
triángulo formado por tres lados, aptitud-actitud-habilidades, que condiciona al campo
de acción y prepara el grado de éxito que alcanzarán los individuos ante los desafíos más
comunes y los más elevados.
TEMA 3 – Ideas clave 12 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
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127 horas
Título original: 127 Hours
Año: 2010
Duración: 93 min.
País: Reino Unido
Director: Danny Boyle
La película narra la historia real de un montañero y escalador
norteamericano que durante una escalada en solitario sufrió una
caída y quedó atrapado dentro de una profunda grieta. Tras varios
días inmovilizado e incapaz de encontrar una solución alternativa, tuvo que tomar una
dramática y drástica decisión.
TEMA 3 – Lo + recomendado 13 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
+ Información
A fondo
Actitudes
Pacheco Ruíz, F. (2002). Actitudes. Eúphoros (5), 173-186.
El artículo de Francisco Pacheco, Actitudes, refleja la importancia del papel de las
actitudes en el funcionamiento psicológico de las personas, tanto en su inserción social
como a nivel educativo, así como las funciones que pueden cumplir estas, pasando por
los distintos planteamientos teóricos e investigaciones que han tratado de dar una
explicación al papel de las actitudes y su relación con la conducta.
Accede al artículo a través del aula virtual o desde la siguiente dirección web:
[Link]
Emprendimiento: actitud y aptitud
Benjumea, M. (2014). Emprendimiento: actitud y aptitud. Cuenta y razón (32), 21-25.
El artículo de María Benjumea, Emprendimiento: actitud y aptitud, nos recuerda que el
emprendimiento es algo innato al ser humano, empeñado siempre por superarse para
sobrevivir. El emprendimiento es un producto generado entre la actitud de enfrentarse
a nuevos retos y la aptitud técnica para alcanzarlos.
Accede al artículo a través del aula virtual o desde la siguiente dirección web:
[Link]
TEMA 3 – + Información 14 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
Webgrafía
Organización Mundial de la Salud
El portal de la Organización Mundial de la Salud, como organismo de la Organización de
Naciones Unidas, especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e
intervención en salud a nivel mundial, ofrece un sinfín de informes, reflexiones y
políticas públicas vinculadas también con la salud mental y las condiciones que la
favorecen o laminan en los ambientes de trabajo.
[Link]
Bibliografía
Castro, R. (2016). Preparados para un mundo global. 50 cosas que hay que saber para
manejarse bien en el siglo XXI. Málaga: Editorial Seleer.
Melgarejo, X. (2013). Gracias, Finlandia: lo que podemos aprender del sistema
educativo de más éxito. Barcelona: Plataforma.
Muchinski, P.M. (2004). Psicología aplicada al trabajo. Madrid: Ediciones Paraninfo.
Palomo, M.T. (2013). Liderazgo y motivación de equipos de trabajo. Madrid: Esic
editorial.
TEMA 3 – + Información 15 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
Roca, E. (2009). Cómo mejorar tus habilidades sociales: programa de asertividad,
autoestima e inteligencia emocional. Valencia: ACDE Ediciones.
Tse, L. (2001). Tao Te King. Versión de John C. H. Wu. Madrid: Edaf.
TEMA 3 – + Información 16 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
Test
1. La aptitud es, en esencia:
A. La disponibilidad mental que tenemos para enfrentarnos a los retos.
B. El conocimiento que tenemos sobre una determinada materia.
C. Ninguna de las dos cosas.
2. Las aptitudes son, en esencia:
A. Cambiantes con el paso del tiempo.
B. Dependen de la disponibilidad mental de las personas.
C. Son atemporales.
3. Usualmente, la columna vertebral de las enseñanzas regladas recae sobre:
A. Las actitudes.
B. Las aptitudes.
C. Las habilidades.
4. La actitud es, en esencia:
A. El conocimiento técnico.
B. Las destrezas particulares.
C. La disponibilidad mental que tenemos para enfrentarnos a los retos.
5. Las actitudes se vinculan a:
A. La motivación.
B. Los conocimientos.
C. Las competencias.
6. Uno de los autores pioneros en el estudio de las actitudes fue:
A. Sigmund Freud.
B. Max Weber.
C. Leon Festinguer
7. Las habilidades son, en esencia:
A. El conocimiento técnico.
B. Las destrezas particulares.
C. La disponibilidad mental que tenemos para enfrentarnos a los retos.
TEMA 3 – Test 17 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)
El Liderazgo Educativo para la Dirección
8. Las habilidades:
A. Aparecen claramente en el currículum académico.
B. Forman parte de un aprendizaje, frecuentemente, invisible.
C. Son comunes entre los miembros de una misma organización.
9. Entre el listado de habilidades para la vida que por primera vez publicó la
Organización Mundial de la Salud en 1997, encontramos:
A. El autoconocimiento y la empatía.
B. La asertividad, la toma de decisiones y la solución de conflictos.
C. Las opciones anteriores están incluidas en la lista citada.
10. Cuál de las siguientes opciones no sería una habilidad personal:
A. Mediar en un conflicto.
B. Gestionar el estrés.
C. Resolver una ecuación.
TEMA 3 – Test 18 © Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)