Asesoramiento Genético en Cáncer Hereditario
Asesoramiento Genético en Cáncer Hereditario
XIII Edi
CURSO DE
CÁNCER
HEREDITARIO
Asesoramiento genético
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CURSO DE
CÁNCER
HEREDITARIO
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Asesoramiento genético
8- Puntos clave 19
9- Bibliografía 20
Asesoramiento genético
Tal y como indica el artículo 55 de ley la de Investigación biomédica (LEY 14/2007, de 3 de julio, de
Investigación biomédica; BOE núm. 159), “Cuando se lleve a cabo un análisis genético con fines sanitarios
será preciso garantizar al interesado un asesoramiento genético apropiado, en la forma en que
reglamentariamente se determine, respetando en todo caso el criterio de la persona interesada”. Es decir,
los estudios genéticos deben ir asociados siempre a un adecuado asesoramiento genético.
Posteriormente, podremos matizar también el concepto de estudio genético dado que éste podrá
realizarse en el contexto de línea germinal (estudio genético constitutivo) o a nivel somático, y, puesto
que los resultados pueden tener implicaciones diferentes tanto para el paciente como para su familia, la
necesidad de asociarse al asesoramiento genético también podrá variar. La ley de Investigación
biomédica también nos indica que “El profesional que realice o coordine el consejo genético deberá
ofrecer una información y un asesoramiento adecuados, relativos tanto a la trascendencia del diagnóstico
genético resultante, como a las posibles alternativas por las que podrá optar el sujeto a la vista de aquél”.
Por tanto, la ley la de Investigación biomédica nos indica el marco teórico en el que deberá encuadrarse
el asesoramiento genético.
Con la finalidad de facilitar el desarrollo conceptual del proceso de consejo genético nos centraremos
en las características del mismo aplicado a una enfermedad prevalente como es el cáncer.
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Asesoramiento genético
En la actualidad existe cierto grado de consenso para considerar al asesoramiento genético como el
proceso de comunicación no-directiva que atiende a las necesidades y preocupaciones individuales y
familiares relacionadas con el desarrollo y/o transmisión de una enfermedad genética (National Society
of Genetic Counselors' Definition Task Force, 2006; Cabrera y cols, 2010), aunque para Resta y Cols, el
asesoramiento genético es el proceso que tiene como objetivo ayudar a entender y adaptarse a las
consecuencias médicas, psicológicas y familiares de una determinada condición genética. (Resto et al.,
2006).
Este proceso incluye la intervención de uno o más profesionales, correctamente formados, para ayudar
a un individuo o familia a: 1) comprender los hechos médicos, incluyendo el diagnóstico, evolución
probable de la enfermedad, y las opciones de manejo clínico disponibles; 2) comprender de qué manera
la herencia contribuye en la enfermedad y las posibilidades de aparición de la enfermedad en otros
miembros de la familia; 3) entender las alternativas disponibles para el manejo del riesgo de aparición
de la enfermedad, es decir, medidas de prevención primaria y secundaria disponibles; 4) elegir las
acciones más apropiadas a llevar a cabo acordes con el riesgo personal, las expectativas de la familia,
las convicciones éticas y religiosas propias del individuo, actuando en consecuencia y concordancia con
dicha decisión; y, por último, 5) ofrecer el soporte necesario al individuo y la familia para el afrontamiento
de la enfermedad.
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Asesoramiento genético
Hoy en día podemos afirmar que el cáncer es una enfermedad genética, aunque muy raramente
hereditaria. El rápido progreso en el conocimiento de la genética de cáncer y el desarrollo de pruebas
genéticas que permiten identificar alteraciones en genes que dan lugar a un mayor riesgo de desarrollar
cáncer, ha hecho posible ofrecer asesoramiento genético en la predisposición hereditaria al cáncer. Es
decir, es posible informar a individuos de determinadas familias con agregación familiar de cáncer sobre
el riesgo individual de desarrollar cáncer.
Los principios básicos del asesoramiento genético, incluidos los principios éticos de beneficiencia, no
maleficiencia, autonomía, justicia, privacidad, y confidencialidad son aplicables en el asesoramiento
genético específico en predisposición hereditaria al cáncer (Nielsen, 2016). Las diferencias residen
principalmente en: 1) las características de la enfermedad, el conocimiento de su evolución natural, y las
medidas de control disponibles en cada caso particular; y 2) los genes implicados en la predisposición
genética, su penetrancia e interacción con otros factores genéticos y/o ambientales. Estas
características propias del asesoramiento genético en cáncer delimitarán así mismo los beneficios,
limitaciones y riesgos que pueden tener las pruebas genéticas aplicadas al cáncer.
El proceso de asesoramiento genético en cáncer tiene como ámbito de trabajo las Unidades de
Asesoramiento Genético (UAG) en dónde se recibe al individuo y a su familia que acuden ante la
sospecha de un síndrome o patología hereditaria. Cuando un profesional de la salud, desde la atención
primaria o la atención especializada, tiene la sospecha de hacer seguimiento a un paciente con una
posible predisposición hereditaria al cáncer por su edad al diagnóstico o por su historia personal o
familiar de cáncer, debería remitir al paciente y a sus familiares a una Unidad de Asesoramiento
Genético para su evaluación. Este asesoramiento, que en muchas ocasiones requiere dos o tres visitas,
se realiza por expertos en genética del cáncer (oncólogos, genetistas clínicos, médicos, enfermeras o
biólogos entre otros), identificados con el término anglosajón de genetic counsellor (consejero o asesor
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Asesoramiento genético
genético). El asesor genético realiza la historia personal y familiar, elabora un pedigrí o genograma de la
familia, facilita toda la información al individuo/os sobre el riesgo poblacional al cáncer (según el caso)
y explica el papel de la genética en la etiología del cáncer y la posibilidad de transmisión de la
enfermedad (Balmaña J, 2004).
Cómo parte del proceso de identificación de familias con cáncer hereditario se incluye la recogida de
toda la información disponible sobre el individuo y sus familiares, bien sea proporcionada por el paciente
y/o mediante los informes clínicos. Es muy importante documentar los diagnósticos positivos en la
familia.
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Asesoramiento genético
Por otra parte, la información se debe adecuar a las necesidades del paciente. La Ley de Autonomía del
Paciente en su artículo 4 estipula que los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier
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Asesoramiento genético
actuación en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre la misma, así como el derecho
del paciente o usuario a que se respete su voluntad a no ser informado. Es por ello que el proceso de
consejo genético debe adaptarse a las necesidades individuales de cada sujeto. Los profesionales
deberían comunicar toda la información que permita a la persona tener conocimiento suficiente para
tomar las decisiones de manera autónoma. Las decisiones que se tomen deberían ir encaminadas a
mejorar la salud y adecuar medidas personales de prevención del cáncer. Tradicionalmente la
información médica ha sido directiva, consecuencia del paternalismo de la medicina que durante tantos
años ha existido en la relación médico-paciente. Sin embargo, en los últimos años diferentes escuelas
abogan por el asesoramiento no-directivo, entendido como el asesoramiento impartido por el
profesional dónde presenta toda la información y las alternativas de tratamiento y prevención, pero en el
que el asesor no toma o dirige la decisión. En el asesoramiento no-directivo, el asesor genético tiene
como rol informar y discutir las opciones, pero no aconsejar sobre lo que las personas deberían hacer
acerca de la información genética recibida.
Uno de los elementos claves del proceso de asesoramiento genético es el asesoramiento en cuanto al
riesgo a padecer y transmitir la enfermedad (Paul J, et al. 2015). En asesoramiento genético sobre el
cáncer siempre se habla de probabilidad, nunca de seguridad a padecer la enfermedad (Cabrera E,
2011). Por ello, es necesario mantener un diálogo abierto con las personas y familias. El significado de
riesgo en muchas ocasiones no es entendido de forma similar por los diferentes miembros de la misma
familia. Existe una gran variedad de factores emocionales (ansiedad, preocupación, creencias y tipos de
personalidad entre otros), sociales y culturales ante los cuales el profesional debe adaptar su proceso
educativo.
El asesoramiento genético debe garantizar una correcta información impartida durante el proceso. Un
ejemplo de ello se describe en la tabla 1, sobre los objetivos del asesoramiento genético.
• Entender que es la predisposición hereditaria al cáncer y comprender las posibilidades de transmitir esta predisposición.
• Saber cuál es su riesgo personal y cuál es la probabilidad de desarrollar la enfermedad, junto con las implicaciones para la familia.
• Disponer de información para decidir realizar o no un diagnóstico molecular de la predisposición hereditaria y conocer cuáles son
las implicaciones potenciales para la persona y sus familiares.
• Conocer las diferentes opciones y la efectividad de las medidas de detección precoz y de prevención disponibles para disminuir el
riesgo de cáncer.
• Disponer de información para decidir las medidas de prevención y detección precoz más apropiadas de acuerdo con su riesgo.
• Recibir apoyo psicosocial para la persona y su familia necesario para afrontar mejor la situación de riesgo y las implicaciones que
para ellos se puedan derivar.
Fuente: Oncoguía del consejo y asesoramiento en el cáncer hereditario. Agencia d’Avaluació de Tecnología i Recerca Médiques, (2006).
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Los asesores genéticos evalúan, explican y discuten los riesgos con los pacientes a lo largo de todo el
proceso de asesoramiento genético.
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ligamiento del ADN y la existencia de análisis mutacional del ADN a menudo dificulta, el cálculo del
riesgo, el cual requiere una consideración cuidadosa y un nivel de competencia relativamente elevado si
se pretende evitar proporcionar una información incorrecta.
La evaluación del riesgo de desarrollar una enfermedad hereditaria no consiste sólo en ofrecer un valor
numérico, sino que es necesario asegurarse de que el paciente entiende los detalles numéricos del
riesgo. Por ello, el primer paso consiste en cuantificar el riesgo y presentarlo de una forma fácil y
comprensible. Normalmente, la probabilidad se indica como una proporción de 1, con un rango entre 0
(el evento no puede ocurrir) y 1, (el evento ocurrirá seguro). Por ejemplo, una probabilidad de 0,25 indica
que existe un riesgo de 1 en 4 o un 25% de posibilidades de que un evento ocurra o, bien al contrario, 3
de 4 o un 75% de probabilidades, de que un evento no ocurra. Algunos individuos están más habituados
o entienden mejor los riesgos en forma de ratio o razón; de esta forma, una probabilidad de 0,25 puede
expresarse como la razón de 4 en 1.
Mientras se discute la naturaleza cuantitativa del riesgo es importante recordar que “la suerte no tiene
memoria”. El hecho de que una pareja tenga un primer hijo con una enfermedad autosómica dominante
no quiere decir que el próximo hijo no pueda estar afecto. El hecho más importante es que el riesgo de
1 en 2 es aplicable a cada uno de los hijos en las enfermedades autosómicas dominantes de forma
independiente.
Es importante también poner el riesgo en contexto. Una vez sabemos con certeza que se ha cuantificado
correctamente el riesgo y que el paciente lo ha comprendido correctamente, podremos pasar a
“cualificar” el riesgo. En concreto es importante indicar al paciente si la estimación del riesgo se ha
realizado matemáticamente o bien se ha obtenido de forma empírica.
La gran mayoría de los profesionales en el mundo del asesoramiento genético se preocupan más de la
naturaleza del riesgo, es decir, su alcance, que del valor numérico concreto. Diferentes estudios sobre el
impacto a largo plazo del asesoramiento genético han demostrado que es el alcance de la enfermedad,
más que el riesgo específico, lo que preocupa más a los pacientes. Por ello, estos suelen preferir que se
les indique si su riesgo es “alto” o “bajo. Sin embargo, esto no resta valor a la necesidad de dar una
información correcta y precisa sobre el riesgo.
Todos los profesionales de la salud deberían ser capaces de identificar familias con una posible
susceptibilidad al cáncer. Sin embargo, para conocer las posibilidades de identificar una variante
patogénica en uno de los genes responsables de predisposición al cáncer es necesario realizar una
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Asesoramiento genético
exhaustiva historia personal y familiar que incluya, al menos, tres generaciones, registrando todos los
diagnósticos, edades al diagnóstico y a la defunción. Dado que las decisiones de manejo médico se
basan en la interpretación del significado de la información recogida en la historia familiar, es
fundamental que la información sea lo más correcta posible.
La mayor parte de los estudios clínicos demuestran que el riesgo se entiende mejor cuando se comunica
con representaciones de frecuencia natural e imágenes. Además, debemos ser flexibles y adaptarnos a
las necesidades del paciente.
La mayor parte de los pacientes entienden que cada individuo tiene un riesgo basal, lo difícil es explicar
los factores que modifican ese riesgo, p.e. estilos de vida, características genéticas, factores raciales, de
sexo etc. Este proceso de modificación del riesgo se conoce como “razonamiento bayesiano”.
En el proceso de razonamiento bayesiano, el asesor genético requiere, en primer lugar, definir el riesgo
“a priori” de una condición (riesgo basal).
El razonamiento bayesiano permite al asesor combinar la información “a priori” con la información actual
del diagnóstico para determinar la probabilidad de una enfermedad. Este riesgo “a priori” se verá influido
por diferentes factores modificadores que podrán ayudarnos a “personalizar” o “precisar” el riesgo real,
por lo tanto, estará modificado por información condicional.
Este modelo de riesgo modificado ha demostrado en la literatura ser muy útil en el contexto del
asesoramiento genético. Sin embargo, no siempre es fácil de utilizar y sólo la práctica y la reflexión nos
permitirán el dominio de esta estrategia de comunicación.
Pongamos un ejemplo. Una mujer acude a nuestra consulta tras realizarse una mamografía de cribado.
La mamografía sugiere la presencia de un cáncer de mama pero...
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Asesoramiento genético
¿Cuál es la probabilidad de que una mamografía realmente detecte un cáncer de mama (sensi-
bilidad de la mamografía)?
Con estos datos podremos estimar en realidad la probabilidad de que una paciente tenga un cáncer de
mama si presenta una mamografía que sugiere la presencia de un cáncer de mama. Utilizaremos la
siguiente fórmula:
Donde P(C/M) es la probabilidad de que la paciente presente un cáncer de mama teniendo una
mamografía positiva.
P(M/C) es la probabilidad de que una mamografía sea positiva cuando una paciente presenta cáncer
de mama (sensibilidad de la prueba).
P(C) es la probabilidad de que una mujer en una población determinada pueda desarrollar cáncer de
mama (probabilidad o riesgo “a priori”).
P(M/≈C) es la probabilidad de que una paciente que tenga una mamografía positiva no tenga cáncer
(tasa de falsos positivos).
P(≈C) es la probabilidad de que una mujer en una población determinada no desarrolle cáncer de
mama (probabilidad o riesgo “a priori” de no desarrollar cáncer).
Podemos ver fácilmente que el “riesgo” a priori puede ser modificado por factores como la edad de la
paciente, la sensibilidad de la prueba, la especificidad de la prueba, la prevalencia e incidencia de la
enfermedad, y, en el caso de la predisposición hereditaria, la penetrancia y la expresividad de la variante
genética.
Se ha demostrado que los pacientes siguen con relativa facilidad el razonamiento bayesiano puesto que
entienden que existen factores que pueden modificar el riesgo. Sin embargo, tal y como hemos
comentado, es fundamental que los asesores genéticos dominen los conceptos básicos que intervienen
en el razonamiento bayesiano.
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Asesoramiento genético
En el ejemplo propuesto, ecálculo de la probabilidad de que la paciente tenga un cáncer de mama con
una mamografía “alterada” será diferente en función desi la paciente tiene 30 o 65 años (diferentes ries-
gos “a priori”) o en contextos con diferente sensibilidad/especificidad de la mamografía.
De esta manera, los estudios genéticos para los síndromes de cáncer hereditario pueden dividirse en, al
menos, tres amplias categorías. La primera incluye aquellos síndromes en los que las pruebas genéticas
tienen todas las características de una “prueba ideal” y deberían considerarse como una prueba
diagnóstica de rutina en la práctica clínica. En este grupo destacan los síndromes de neoplasia
endocrina múltiple (MEN 2), la enfermedad de Von Hippel-Lindau (VHL) y la poliposis adenomatosa
familiar (PAF). En este grupo la penetrancia de la enfermedad es elevada y, además, existen medidas
preventivas eficaces. El segundo grupo estará formado por aquellos síndromes para los que existe una
prueba genética de aplicación clínica, o en la antesala de ser posible su realización en el campo clínico.
Sin embargo, la penetrancia de la enfermedad es variable e imposible, en estos momentos, de predecir
de manera exacta. Además, todavía debe esclarecerse la utilidad de las pruebas de cribado o las
medidas profilácticas para modificar el curso natural de la enfermedad. En esta categoría se incluye a
los síndromes más importantes, en frecuencia y prevalencia, entre los que destacan el síndrome de
cáncer de mama y/o ovario hereditario y el síndrome de Lynch. Por último, en el tercer grupo están
aquellos síndromes para los que la prueba genética está estrictamente en el terreno de la investigación
y su eficacia clínica no está todavía probada.
Por ello, las pruebas genéticas en el tercer grupo no deben aplicarse en la asistencia clínica rutinaria. La
aplicación de las pruebas de diagnóstico genético en el segundo grupo debe ser muy cuidadosa.
Deberemos discutir ampliamente los riesgos, beneficios y limitaciones de estas pruebas genéticas con
los pacientes que acuden a la consulta de asesoramiento genético.
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Asesoramiento genético
resultados, el diagnóstico genético muy probablemente será útil. Por ejemplo, en la poliposis
adenomatosa familiar, el test del gen APC en la infancia permitirá conocer qué individuos requieren un
seguimiento intensivo del colon mediante colonoscopia (Vasen H, 2008).
En otras circunstancias, como por ejemplo en el cáncer de mama, los estudios genéticos permitirán sólo
delimitar mejor el riesgo individual de padecer un determinado cáncer y, de esta forma, poder tomar
decisiones de una forma más informada (Llort G, 2007).
A pesar de que los estudios genéticos, aplicados en las indicaciones correctas, pueden ser beneficiosos
no dejan de tener limitaciones. Este aspecto es muy importante puesto que generalmente no se aprecia
en su completa dimensión ni por la población general ni por los profesionales sanitarios. La percepción
de la infalibilidad de los diagnósticos genéticos es muy frecuente Las limitaciones se centran
principalmente en la interpretación de los resultados y el verdadero significado de un resultado positivo
o negativo (Menéndez M, 2008).
Salvo algunas excepciones, un resultado negativo sólo permite disminuir un riesgo si se conoce
previamente la alteración genética responsable de la agregación o predisposición hereditaria al cáncer
en una familia determinada. De esta forma, si el individuo no ha heredado la variante patogénica, él o
ella no comparte el riesgo familiar elevado, pasando a tener el riesgo poblacional. En estas
circunstancias, tanto un resultado positivo como negativo resultan informativos. Sin embargo, un
resultado negativo cuando no se conoce previamente la variante patogénica responsable de la
enfermedad, no permite disminuir el riesgo personal o familiar. Es decir, debe considerarse como un
resultado no informativo. Este resultado negativo puede ser debido a: 1) un error o limitación técnica que
no permite la identificación de la variante patogénica en el gen estudiado; 2) que la variante patogénica
esté presente en otro gen no estudiado o no identificado todavía; 3) que la agregación familiar sea
secundaria a genes de baja penetrancia o a factores ambientales, y, por último, 4) a que la agregación
familiar sea fruto de la casualidad, por lo que el riesgo individual no diferiría del poblacional.
La interpretación de un resultado positivo tampoco está exenta de limitaciones y/o errores. En primer
lugar, no todos los resultados son fácilmente interpretables. No siempre es posible conocer el carácter
deletéreo de una variante genética. En ocasiones estas variantes pueden representar sólo un
polimorfismo y no ser responsables del mayor riesgo clínico identificado. Incluso, aunque sólo en muy
raras ocasiones, una variante patogénica que provoca un codón parada (stop codon) y una proteína
truncada, puede no estar asociada con el riesgo elevado de una familia.
Es importante recordar que la detección de una variante patogénica en muchas ocasiones sólo indica
un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad, en absoluto una certeza. Además, cada vez es más
evidente que los efectos de genes de predisposición hereditaria al cáncer están modificados por otros
genes y por factores ambientales. Por ello, una misma variante patogénica puede asociarse con
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Asesoramiento genético
diferentes niveles cuantitativos de riesgo e, incluso, con riesgos de desarrollar diferentes cánceres
dentro de una misma familia. Es decir, generalmente es difícil establecer una correlación
genotipo-fenotipo. Los conocimientos sobre los genes modificadores y la acción de factores
ambientales son todavía muy limitados. Además, aunque conociéramos con mayor profundidad estos
elementos, siempre existiría la posibilidad del azar.
Por último, desde la identificación de los primeros genes responsables de predisposición hereditaria al
cáncer, surgieron dudas sobre el posible efecto nocivo del diagnóstico genético sobre el paciente o sus
familiares (Sumalla E, 2009; Cabrera E, 2010). La primera idea es que es un “conocimiento peligroso”.
Una vez administrada la información no puede retirarse. En ocasiones, el conocimiento de la situación
de portador, en lugar de proporcionar un refuerzo positivo de las medidas de prevención, supone la
aparición de trastornos, principalmente psicológicos. El test genético puede crear falsas expectativas,
principalmente en familias en las que la posibilidad de detección es baja. El fallo en la detección de una
variante patogénica en una familia puede interpretarse erróneamente y provocar una sensación de falsa
seguridad, provocando que un individuo no siga ni siquiera las medidas de cribado poblacional.
Existe una clara preocupación por la privacidad y la posible discriminación, principalmente relacionados
con las compañías aseguradoras y los empresarios.
No debemos olvidar el alcance social del asesoramiento genético en predisposición hereditaria al cáncer
en países con sistemas sanitarios universales, como es el caso de España. Es importante considerar los
costes y beneficios económicos y sociales del test genético, en un sistema sanitario con recursos
limitados. Es decir, tener en cuenta todo aquello que podemos realizar de manera adicional a la mera
realización del estudio genético. Por ejemplo, el poder retirar al 50% de los miembros de una familia de
la necesidad de un cribado regular y la existencia de una cirugía con baja morbilidad parece indicar un
claro beneficio de la realización de estudios genéticos en enfermedades como el MEN-2 y la PAF. Sin
embargo, la ecuación coste-beneficio no está tan bien definida en cánceres más frecuentes como es el
cáncer colorrectal y el cáncer de mama. Por ejemplo, en el caso del cáncer de mama, la necesidad de
información, consejo y soporte, y probablemente el cambio de los hábitos de cribado en mujeres jóvenes
como consecuencia de la existencia de riesgo familiar, parecen ser factores más importantes que el
propio coste del estudio del ADN.
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Asesoramiento genético
Prever y comentar posibles problemas éticos, legales y sociales antes de realizar la prueba.
El individuo debe disponer de la información por escrito y una copia de su consentimiento informado
Tabla 2 - Elementos que debe incluir el proceso de consentimiento informado en consejo genético de cáncer
Todas estas cuestiones, ligadas a la calidad y los resultados de las pruebas genéticas, el tipo de
información que se podrá obtener y su fiabilidad, deben explicarse del modo más comprensible y
objetivo, pero adaptado al paciente concreto, cuando se ofrece la posibilidad de realizar una prueba
genética (asesoramiento genético prediagnóstico).
En realidad la genómica personalizada debe considerarse como un avance a partir del modelo
construido durante varias décadas en la práctica de la medicina genética (Weitzel, 2011).
Debemos tener en cuenta las principales lecciones aprendidas de la práctica de la genética
personalizada en medicina:
• formación en genética y genómica del equipo profesional multidisciplinario que lleve a cabo
el consejo o asesoramiento genético,
• ofrecer una información basada en la evidencia sobre la utilidad clínica de las variantes
genómicas,
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Asesoramiento genético
Además, en lo que respecta al ámbito clínico, su práctica está regulada por la Orden Ministerial
SSI/2065/2014 que modifica la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud, indicándose que la
atención a los pacientes y familiares en el área de genética debe incluirlo (art. 5.3.10.1,b) y será
efectuado por personal cualificado y en centros acreditados por la autoridad autonómica o estatal
competente (art. 5.3.10.2). Esta norma también indica, de forma separada, la necesidad de realizar un
seguimiento clínico posterior al proceso de diagnóstico y asesoramiento genético (art. 5.3.10.1,c), así
como los grupos de patologías en los que está indicado.
8- Puntos clave
• El asesoramiento genético es un proceso de comunicación a un paciente o familia acerca de
enfermedades posible o demostradamente genéticas. Su obligatoriedad y accesibilidad, ligada
a las pruebas genéticas, están recogidas en normas legales.
• El proceso debe llevarse a cabo con criterios de calidad, y advertir sobre los posibles
beneficios o riesgos de las pruebas genéticas y de la información obtenida, así como de su
fiabilidad.
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Asesoramiento genético
• En general, podemos afirmar que los estudios genéticos permiten mejorar el manejo del riesgo
de cáncer, personalizando las medidas preventivas y disminuyendo la ansiedad de los
individuos. Sin embargo, es el proceso de asesoramiento genético el que permite ayudar a la
toma de decisiones sobre los estilos de vida y opciones personales de vida tanto de los
individuos como de sus familias.
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