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Complejidad de los conceptos en Deleuze

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Relatoría ¿Qué es la filosofía? De Deleuze y Guattari

Lindys García Redondo

Facultad de Educación, Universidad del Atlántico

Licenciatura en Ciencias Sociales

Dr. Jose Alberto Cruzado De La Vega

30 de noviembre de 2024
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Relatoría ¿Qué es la filosofía? De Deleuze y Guattari

Sesión: Final

Seminario de: Filosofía Contemporánea

Tema en específico: ¿Qué es un concepto?

Por: Lindys García Redondo

¿Qué es un concepto?

El capítulo ¿Qué es un concepto? escrito por Gilles Deleuze, constituye una

profunda investigación filosófica sobre la esencia y la configuración de los conceptos. En

esta obra, Deleuze cuestiona la perspectiva convencional de que los conceptos pueden

comprenderse de una manera directa y lineal. A lo largo del discurso, el académico afirma

que no existe un concepto único; más bien, cada concepto está constituido por numerosos

componentes interrelacionados, lo que indica una complejidad inherente a su delineación y

aplicación.

Así mismo, Deleuze inicia su análisis afirmando que todos los conceptos son, al

menos, dobles o triples, ya que incluso el concepto inicial en el que se basa una filosofía

abarca varios componentes. Esta afirmación sugiere que los conceptos no pueden separarse

ni caracterizarse de manera inequívoca; por el contrario, deben interpretarse como partes

integrales de un marco más amplio en el que interaccionan e influyen unos sobre otros. La

idea principal es que cada concepto posee un perímetro irregular delineado por la cantidad

de sus componentes, lo que indica que la integración de estos elementos es esencial para su

existencia misma.
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El autor enfatiza además la importancia de las dimensiones históricas de los

conceptos, señalando que cada concepto está imbuido de vestigios históricos que han

influido en su evolución. Estos remanentes no solo son pertinentes para comprender la

interpretación contemporánea del concepto, sino que también aclaran las interrelaciones

con otros conceptos a lo largo de la historia. Deleuze argumenta que todo concepto remite a

problemas específicos que solo pueden ser comprendido a medida que estos problemas son

abordados y resueltos.

Uno de los aspectos más convincentes del capítulo es el examen del concepto del

Otro, en el que Deleuze postula que no puede caracterizarse meramente como sujeto u

objeto, sino más bien como un prerrequisito indispensable para la percepción misma. Esta

perspectiva facilita la investigación sobre cómo los individuos construyen realidades a

través de sus interacciones con los demás y cómo estas interacciones son esenciales para los

procesos de conceptualización.

Así mismo, a lo largo del texto, Deleuze utiliza ejemplos concretos para ilustrar sus

ideas subrayando la idea de que los conceptos se encuentran en un estado perpetuo de

evolución y reconfiguración. Desde mi punto de vista, el texto incita al lector a reevaluar

las metodologías a través de las cuales comprende y aplica los conceptos en su vida diaria,

enfatizando que el pensamiento es un proceso dinámico donde los conceptos son

continuamente modificados y ajustados.


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Desarrollo del documento "¿Qué es un concepto?" de Gilles Deleuze

Como se ha expuesto anteriormente, la obra "¿Qué es un concepto?" de Gilles

Deleuze se adentra en la complejidad de los conceptos, desafiando la idea de que estos

pueden ser entendidos de manera simple o unidimensional.

Deleuze inicia su análisis afirmando que ningún concepto existe en una forma

singular; más bien, cada concepto comprende una multiplicidad compuesta de varios

elementos. Esta afirmación indica que incluso el concepto fundamental que sustenta una

investigación filosófica está compuesto inherentemente por múltiples componentes. Por

ejemplo, filósofos como Descartes, Hegel y Feuerbach no solo no empiezan con el mismo

concepto, sino que también tienen una comprensión fundamentalmente diferente de lo que

constituye el origen del concepto. Esta multiplicidad inherente sugiere que cada concepto

es, como mínimo, es por lo menos doble o triple en su estructura.

Un ejemplo de esto puede ser el siguiente, consideremos el concepto de "libertad".

Este concepto puede incluir elementos como la autonomía, la elección, y la

responsabilidad. Cada uno de estos componentes aporta un significado diferente y se

interrelaciona con los otros, formando un todo complejo. Así, el concepto de libertad no

puede ser reducido a una sola definición; su comprensión requiere considerar cómo estos

elementos interactúan y se articulan entre sí.

Deleuze argumenta de igual manera, que cada concepto tiene componentes

inseparables que no pueden existir en aislamiento. Esto significa que incluso los conceptos

universalmente reconocidos necesitan un marco que les dé significado. Por ejemplo, la

noción del Otro, cuando se percibe como una entidad distinta en relación con un yo, limita
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su alcance interpretativo. Por el contrario, si entendemos que el Otro es un requisito previo

esencial para el acto de percepción en sí mismo, podemos apreciar cómo esta noción se

convierte en un elemento fundamental para la síntesis de significados en nuestros

compromisos sociales, para explicar de mejor manera esto, Imaginemos una pintura

abstracta que representa un paisaje onírico, donde los colores vibrantes, las formas

distorsionadas crean una atmósfera surrealista. En este contexto, el observador se enfrenta a

la obra y experimenta una reacción emocional intensa. La pintura no representa un paisaje

real, sino un mundo posible que evoca sensaciones de asombro, confusión o incluso miedo.

En este caso, el "Otro" se manifiesta a través de la obra de arte. La pintura actúa

como un rostro existente que expresa una realidad alternativa. Cuando el observador

contempla la obra, su mente comienza a construir narrativas sobre lo que ve: ¿Qué historia

cuenta esta imagen? ¿Qué emociones despiertas en mí? Aquí, el "Otro" no es simplemente

el artista que creó la obra, sino el propio mundo imaginario que la pintura sugiere.

El observador puede pensar: "¿Qué pasaría si este paisaje existiera realmente?" Esta

pregunta abre la puerta a un mundo posible, donde las reglas de la realidad son diferentes,

por lo que la pintura le permite al espectador explorar su propia imaginación y

experimentar una conexión emocional con un mundo que no es tangible, pero que se siente

real en su mente.

Finalmente, Deleuze aborda cómo el pensamiento es un proceso dinámico donde los

conceptos son reconfigurados constantemente. Este proceso implica una velocidad infinita

en el pensamiento, permitiendo a los filósofos crear nuevos conceptos al modificar o

combinar elementos existentes.


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Filósofos como Nietzsche o Leibniz reajustan sus conceptos continuamente; basta

con un punto de detalle que crece para producir una nueva condensación o añadir

componentes. Por ejemplo, Nietzsche es conocido por corregir sus ideas para formar

nuevas sin reconocer explícitamente sus cambios conceptuales anteriores.

En conclusión, El texto titulado ¿Qué es un concepto? escrito por Gilles Deleuze,

constituye una obra fundamental en el discurso filosófico contemporáneo, ya que ofrece un

análisis profundo de la naturaleza intrínsecamente intrincada de los conceptos y su

interconexión con los procesos cognitivos.

De igual manera, en el transcurso de esta relatoría se ha analizado la manera en que

Deleuze cuestiona los paradigmas convencionales que limitan la comprensión de los

conceptos a definiciones simplistas y lineales, donde más bien, aboga por una perspectiva

más elaborada y matizada que reconozca los diversos elementos que constituyen cada

concepto con sus interacciones dentro de un marco dinámico.

Desde las etapas iniciales, Deleuze afirma que los conceptos no pueden percibirse

como entidades discretas; en cambio, son construcciones intrincadas que deben

interpretarse en el contexto de sus componentes interconectados. Esta noción se ejemplifica

en su exploración del concepto de Otro, en la que aclara que este constructo funciona no

solo como sujeto u objeto, sino como un requisito previo fundamental para la percepción y

la creación de realidades. Esta metodología subraya la importancia de las relaciones

interpersonales y su impacto en nuestra comprensión del mundo, postulando que el

conocimiento no es un esfuerzo solitario, sino más bien un fenómeno colectivo y

contextual.
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Además, Deleuze subraya la historia de los conceptos como un elemento crucial

para su comprensión. Cada concepto está imbuido de contextos históricos y filosóficos que

han contribuido a su desarrollo. Al considerar la historia de un concepto, se abre una

ventana hacia su evolución y las diversas interpretaciones que ha tenido a lo largo del

tiempo.

El autor también destaca la interconexión entre conceptos, lo que implica que el

significado de uno puede influir en el significado de otro. Esta red de relaciones

conceptuales crea un paisaje intelectual donde las ideas no solo coexisten, sino que se

alimentan mutuamente.

Como último punto, Deleuze aborda la naturaleza del pensamiento como un proceso

dinámico y en constante cambio. La capacidad de pensar implica una velocidad infinita

donde los conceptos son continuamente modificados y reajustados. Este aspecto del

pensamiento resuena con la idea deleuziana del devenir: los conceptos no son estáticos;

evolucionan en respuesta a nuevas experiencias, contextos y problemáticas, esto no solo

proporciona una crítica incisiva sobre cómo entendemos los conceptos en filosofía, sino

que también ofrece herramientas valiosas para repensar nuestra relación con el

conocimiento y la realidad, por lo que esta obra nos invita a trascender las definiciones

rígidas y a explorar las complejidades del pensamiento humano en toda su diversidad. Al

hacerlo, Deleuze nos recuerda que el acto de pensar es tanto un ejercicio subjetivo como

objetivo, donde cada concepto puede abrir nuevas posibilidades para comprender el mundo

que nos rodea.


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Bibliografía

Deleuze, G. y Guattari, F. (1993). ¿Qué es la filosofía? (T. Kauf, Trad.). Editorial

Anagrama. (Obra original publicada en 1991).

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