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Magia y Conocimiento: Aventura de Pablo

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Magia y Conocimiento: Aventura de Pablo

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"El profesor y el reino de las hadas"

Había una vez, en una pequeña ciudad de la costa de España, un profesor llamado Pablo. Él no era
un profesor cualquiera; sus clases de latín y griego eran tan mágicas que los alumnos decían que, al
escucharle, las palabras antiguas cobraban vida. Daba vida al mundo clásico mediante sus clases.
Pero a pesar de su pasión por enseñar, el profesor Pablo se sentía cansado. Había algo en su interior
que le faltaba, una chispa, un brillo que, desde hacía tiempo, no encontraba.

Una tarde, al salir del instituto Veles e Vents, decidió dar un paseo por la playa para despejarse.
Caminaba junto a las olas, con el cielo teñido de rosa por el atardecer, cuando de repente vio algo
extraño en la arena. Era una pequeña puerta de madera, no más grande que la palma de su mano,
brillando con un suave resplandor dorado.

Pablo, que era muy curioso, la recogió y al abrirla, salió un torbellino. Cuando se dio cuenta, ya no
estaba en la playa, sino en un bosque lleno de árboles altos verdes y centelleantes. Aparecieron de
repente un grupo de pequeñas criaturas con alas transparentes, como luciérnagas, que flotaban a su
alrededor.

“Bienvenido al Reino de las Hadas” dijo una de ellas, con una voz melodiosa. “Soy Leona, la reina
de las hadas. Te estábamos esperando”.
El profesor Pablo, boquiabierto, no sabía qué decir. ¿Cómo era posible que lo conocieran? ¿Cómo
había llegado hasta aquí?

“¡Nuestro reino está en peligro!” dijo Leona, el hada que parecía ser la líder el grupo. “La
oscuridad se está extendiendo en nuestro reino, y solo tú puedes ayudarnos.”
Pablo, aún aturdido, intentó decir algo, pero las hadas lo tomaron de la mano y lo llevaron volando
entre los árboles.

“Este es el Libro de las Hadas” explicó Leona. “Contiene todos los conjuros que alguna vez se
escribieron, pero solo tú podrás leerlo”.

Pablo abrió el libro. Las páginas estaban llenas de símbolos que reconoció de inmediato: eran
inscripciones en latín y griego. Había frases, palabras que resonaban en su mente como si hubieran
sido escritas para él.

Nuestro profesor empezó a leer en voz alta, y al hacerlo, una luz dorada comenzó a salir de las
palabras. Las hadas miraban con asombro mientras el bosque, antes cubierto por sombras, se
llenaba de una luz cálida y resplandeciente. La oscuridad retrocedió, y las criaturas de la noche
huyeron hacia los rincones más lejanos del reino.

Automáticamente el libro se cerró solo cuando Pablo terminó de leer la última runa.

“¡Lo has conseguido, profesor!” dijo Lira con una sonrisa. “Has salvado nuestro mundo. Pero ahora
es momento de regresar al tuyo”.
Pablo, aún conmovido por lo que había vivido, se despidió de las hadas. Antes de marcharse, Leona
le entregó una pequeña pluma dorada.

De un momento a otro, el torbellino de luces lo envolvió de nuevo, y don Manuel apareció de pie en
la playa, con el atardecer aún brillando en el horizonte. Miró la pequeña pluma en su mano y sonrió.
De un momento a otro, un torbellino de luces másgico lo envolvió de nuevo, y Pablo apareció de
pie en la playa, con el atardecer aún brillando en el horizonte. Miró la pequeña pluma en su mano y
sonrió.

Al día siguiente, volvió a su clase, pero esta vez, algo había cambiado. Sus alumnos lo notaron,
había un brillo nuevo en su mirada, y sus palabras, aquellas antiguas que siempre parecían tener
magia, ahora la tenían más que nunca.

Y así, cada vez que Pablo se sentía cansado o dudaba de su camino, bastaba con tocar la pequeña
pluma dorada que llevaba en su bolsillo, recordando que, en algún lugar, el reino de las hadas
seguía brillando gracias a él.

FIN.

El cuento "El profesor y el reino de las hadas" sigue la estructura clásica de planteamiento, nudo y
desenlace. En el planteamiento, se presenta al protagonista, Pablo, un profesor de latín y griego que
se siente cansado y en busca de una chispa que reviva su entusiasmo. El contexto cotidiano del
profesor sirve para que los lectores, adolescentes de 14 años, se identifiquen con él, creando una
conexión entre el mundo real y el fantástico, por medio del mundo clásico. De repente aparece el
portal que lo lleva al mundo mágico y aparece el conflicto (las sombras que solo él puede detener)

En el nudo, el profesor es transportado al reino de las hadas, donde se le presenta el conflicto


principal: salvar el mundo mágico usando su conocimiento de lenguas antiguas. Este mecanismo
resalta el valor del conocimiento y la educación, mostrando que la sabiduría tiene un poder
transformador incluso en mundos fantásticos. La magia de las palabras, presentada a través del latín
y el griego, crea un puente entre el mundo académico y el mágico, incentivando la curiosidad de los
jóvenes hacia el aprendizaje. El uso de versos antiguos para derrotar la oscuridad refuerza la idea de
que el conocimiento es clave para resolver conflictos.

En el desenlace, se restablece el equilibrio tanto en el reino de las hadas como en el mundo del
profesor, cerrando el ciclo narrativo. El profesor regresa a su realidad con una nueva perspectiva y
una pluma dorada como símbolo de la experiencia vivida, un recordatorio de que la magia y el
conocimiento siempre pueden coexistir. En cuanto a los mecanismos internos, he utilizado el
recurso de un objeto mágico que transporta al protagonista, y he jugado con la simbología de la luz
y la oscuridad como representaciones del conocimiento y la ignorancia, elementos clave en cuentos
de hadas tradicionales.

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