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Texto - Kant

Texto Kant
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El siguiente texto es un fragmento del artículo “Respuesta a la pregunta: ¿qué es la

Ilustración?”, publicado por Immanuel Kant en 1.784, en el períodico prusiano


Berlinische Monasstchrift. Este períodico había planteado una pregunta abierta al
público: ¿Qué es la Ilustración? Kant fue una de las personas en enviar su
respuesta. Esta pasaría a ser considerada un emblema de toda la Ilustración. Hoy
día, todavía se sigue leyendo y comentando este texto.

Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración?

Emmanuel Kant

La ilustración es la salida del hombre de su auto-culpable minoría de edad. La


minoría de edad significa la incapacidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro.
Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la
falta de entendimiento, sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de él sin la
guía de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón!: he aquí el lema
de la ilustración.

La pereza y la cobardía son causa de que una gran parte de los hombres continúe a
gusto en su estado de pupilo, a pesar de que hace tiempo la Naturaleza los liberó de ajena
tutela (naturaliter majorennes); también lo son de que se haga tan fácil para otros erigirse
en tutores. ¡Es tan cómodo no estar emancipado! Tengo a mi disposición un libro que me
presta su inteligencia, un cura de almas que me ofrece su conciencia, un médico que me
prescribe las dietas, etc., etc., así que no necesito molestarme. Si puedo pagar no me hace
falta pensar: ya habrá otros que tomen a su cargo, en mi nombre, tan fastidiosa tarea. Los
tutores, que tan bondadosamente se han arrogado este oficio, cuidan muy bien que la gran
mayoría de los hombres (y no diga- mos que todo el sexo bello) considere el paso de la
emancipación, además de muy difícil, en extremo peligroso. Después de entontecer sus
animales domésticos y procurar cuidadosamente que no se salgan del camino trillado
donde los metieron, les muestran los peligros que les amenazarían caso de aventurarse a
salir de él. Pero estos peligros no son tan graves pues, con unas cuantas caídas,
aprenderán a caminar solitos; ahora que, lecciones de esa naturaleza, espantan y le curan
a cualquiera las ganas de nuevos ensayos.

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