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Comunicación

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La historia de una semilla

Una niña guardaba con mucho


cuidado una menuda semilla, y
cierto día del mes de junio la
sembró en la tierra,
diciéndole:

-Ahora, semillita querida,


crece, crece, crece hasta
que seas una alta enredadera cubierta de verdes hojas, de azules
y rosadas campanillas.

Como la tierra estaba demasiado seca, porque hacía mucho


tiempo que no llovía, la pobrecita semilla no podía crecer.

La niña contó nueve días y nueve noches sin que la semilla diera
señales de germinar, se entristecía pensando que quizá se habría
perdido. A su vez la semilla, presintiendo la impaciencia de su
dueña tenía mucha prisa por brotar y crecer; pero no lograba
romper la cáscara que la oprimía.

- ¡Ay, tierra; tierra querida! -dijo la semilla una mañana-. Dame


unas gotas de agua para ablandar mi cubierta y poder salir al
aire, y a la luz, donde me esperan.

Pídeselas a la lluvia –dijo la tierra.

Entonces la semilla se dirigió a la lluvia diciendo: - ¡Oh, lluvia!,


cae y moja la tierra, para que pueda ella darme un poco de agua.
Así se ablandará mi abrigo, podré sacar hacia afuera mis
dos bracitos, y después crecer, crecer hasta convertirme
en una enredadera.

La lluvia contestó:
-No puedo caer. Las nubes están muy altas y demasiado ligeras.

La semilla habló con las nubes:

-Bajen nubes, un poco más para que pueda caer la lluvia y mojar
la tierra. Así la humedad ablandará mi abrigo, y se irán
desarrollando mis hojas hasta llegar a ser una enredadera.

Las nubes le contestaron:

-El sol está muy alegre, calienta mucho y no deja bajar a la lluvia.
Entonces la semilla le dijo al sol: - ¡Oh sol!, escóndete para que
puedan bajar las nubes y que la lluvia caiga. De este modo se
mojará la tierra, podrá ésta darme un poco de agua para que se
ablande mi abrigo, se desarrollen mis hojas y pueda ser yo una
linda enredadera.

-Así lo haré, -dijo el sol y empezó a declinar y se escondió.

Entonces las nubes empezaron


a bajar; cayó la lluvia, mojó la
tierra, se humedeció la semilla,
se abrió la corteza, sacó hacia
afuera sus dos manecitas
juntas, como su acción de
gracias al sol, al agua, a la
tierra y al aire que le dieron
vida. Después abrió sus
brazos, contestó con un gracioso movimiento al saludo de la
brisa, y creció, creció y se embelleció hasta convertirse en una
hermosa enredadera. A la que le dieron el bonito nombre de
Gloria de la mañana.

Margaret Eytinge
Respondemos las siguientes preguntas en tu cuaderno

1) ¿Alguna vez has cuidado una planta? ¿Qué cuidado le diste?

2) ¿Por qué la tierra estaba seca? Y aquello, ¿Qué impedía?

3) ¿Por qué la semilla tenía mucha prisa de brotar y crecer?

4) ¿A quienes habló la semilla para que la ayudaran?

5) ¿En qué se convirtió la semilla? ¿Qué nombre le dieron?

6) ¿Qué necesitan las semillas para crecer y desarrollarse?

7) ¿Es importante sembrar plantas? ¿Por qué?

8) En la actualidad ¿Por qué se dice que el medio ambiente está en

peligro?

9) El texto leído tendrá alguna relación con lo que está sucediendo

en Piura. Investiga.

10) ¿Qué podrías hacer para ayudar al medio ambiente?

11) Escribe otro final para la historia:

12) Dibuja lo que más te gustó del texto

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