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LET-113 UI El Fenómeno Lingüístico

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Unidad 1

Breve Introducción al Fenómeno Lingüístico:

a) Expresión y contenido
b) Unidades de la Lengua
c) La comunicación y el Contexto Situacional
d) El Sistema, la norma y el habla
Mtra. Sunilda Cordero
Fenómeno lingüístico

La lingüística del vocablo francés linguistique.

El concepto de lingüística nombra a aquello que pertenece o está relacionado con el lenguaje.

Ciencia que tiene a la lengua como objeto de estudio.

Al momento de estudiar las lenguas, la lingüística se basa en una clasificación de aquellos que se realiza en función
del origen común que pueden tener las mismas. Por ejemplo, el español pertenece a las lenguas indoeuropeas.

La lingüística como ciencia hace énfasis en la naturaleza y las pautas que rigen al lenguaje. Permite descubrir el
funcionamiento además de una lengua en un determinado momento, para comprender su desarrollo general.

Los conocimientos, destrezas y actividades que suponen la competencia en comunicación lingüística permiten
expresar pensamiento, emociones vivencias y opciones, así como dialogar permite llevar a cabo relaciones
interculturales.

La lengua española está conformada por un código lingüístico con propiedades determinadas y se realiza a través de
diversas variedades dialectales.

El estudio de la lengua como sistema puede llevarse a cabo en distintos niveles: fonético-fonológico (fonético y
fonología) el nivel morfológico -morfología, el sintáctico-sintaxis, el léxico (lexicología y lexicografía) y el semántico
(semántica).

Desde el punto de vista del habla el cambio, puede considerarse al texto como la unidad superior de comunicación, y
a la pragmática, que hace foco tanto en la enumeración como en el enunciado.

(Perez Porto Julian, 2012)

El signo lingüístico y los conceptos de Expresión y Contenido.

Signo lingüístico
El signo lingüístico es una unidad lingüística que puede ser percibida por el ser humano mediante los sentidos y que
permite imaginar otra realidad que no está presente. Es una construcción social que funciona dentro de un sistema
lingüístico y que pone un "elemento" en lugar de otro. Como sistema, tiene la capacidad de aplicarse a sí mismo y de
explicar los demás sistemas de signos; pero es importante advertir que en la lingüística y en la semiótica la teoría
define al objeto, y por lo tanto el signo es consecuencia de una perspectiva teórica.
El signo lingüístico fue abordado por varios autores; por un lado Ferdinand de Saussure, considerado el padre de la
lingüística y quien aborda por primera vez el signo lingüístico y por el otro Charles Sanders Peirce, quienes a finales
del siglo XIX desarrollaron sus estudios en los cuales abordaron un mismo fenómeno: el signo, pero desde diferentes
perspectivas: Saussure utiliza una perspectiva lingüística, mientras que la de Peirce es lógico-pragmática. Y ambos
sentaron las bases de lo que hoy se conoce como la "Teoría General de los Signos". Si se tiene en cuenta al signo
desde la perspectiva del estudio de F. Saussure este establece un signo biplánico: un significado, que es el concepto;
y un significante, que es la imagen acústica.

1
Ferdinand de Saussure se opone a que se considere al signo lingüístico como una entidad unitaria, que implique
concebir a la lengua como una nomenclatura (es decir, una simple lista de términos que se corresponden con las cosas),
suponiendo que las ideas son preexistentes a los signos. Él plantea que la unidad lingüística es una entidad biplánica
compuesta por dos términos: un concepto y una imagen acústica. El concepto está archivado en la mente de los
hablantes de la lengua y puede ser descrito como un haz de elementos mínimos de significado, de modo tal que el
concepto “perro” se expresaría como el conjunto integrado por “animal”, “mamífero”, “canino”, “masculino”. En
cambio, la imagen acústica no es el sonido (cosa netamente material), sino la huella psíquica que deja en nuestro
cerebro. Estos dos elementos están íntimamente unidos y se reclaman entre sí. Luego Saussure reemplazó concepto e
imagen acústica por significado y significante respectivamente.1 En otras palabras: Saussure plantea que el signo
lingüístico es una unidad compuesta por la unión de un significado y un significante.
Para Saussure el signo lingüístico posee dos características principales:

• La arbitrariedad del signo lingüístico: hace referencia a que el signo es arbitrario en el sentido que la unión entre
el significado y el significante es inmotivada, es decir, puramente convencional. Arbitrario con relación al
significado, ya que el enlace que une el significado con el significante es inmotivado; es decir que el significado
puede estar asociado a cualquier nombre y que por lo tanto no existe un nexo natural entre ellos. Por ejemplo, en
los sinónimos (varios significantes y un solo significado), las lenguas (español: tiza, inglés: chalk), incluso en las
onomatopeyas (español: quiquiriquí, francés: coquerico) y las exclamaciones (español: ¡ay!, alemán: ¡Au!).
• Carácter lineal del significante: Los elementos del significante lingüístico se presentan uno tras otro formando
una cadena ya que el significante se desenvuelve en el tiempo únicamente y tiene los caracteres que toma de
éste.2 El signo es lineal porque el significante se desenvuelve sucesivamente en el tiempo, es decir, no pueden ser
pronunciados en forma simultánea, sino uno después del otro, en unidades sucesivas que se producen linealmente
en el tiempo. Por ejemplo, ¡a-c-a-b-o-d-e-ll-e-g-a-r!.
Por otra parte, Saussure hace referencia al concepto de “Mutabilidad e Inmutabilidad del Signo”. 3 Lo que Saussure
intenta diferenciar, por un lado, es que la Inmutabilidad se refiere a que un significante es elegido libremente con
relación a la idea que representa, pero impuesto con relación a la comunidad lingüística que lo usa. Por el otro, se
refiere a la Mutabilidad del signo, es decir, a un cambio o alteración del mismo ya que éste se continúa en el tiempo,
la cual siempre conduce a un desplazamiento de la relación entre el significado y el significante.

Glosemática (teoría que sigue a Saussure)


La glosemática es la teoría lingüística elaborada por el lingüista danés Louis Hjelmslev que tiene por objeto explicitar
las intuiciones profundas de Ferdinand de Saussure. Es una teoría formalista que no implica una negativa a considerar
el contenido, sino que pretende dar una descripción formal a los hechos de significación. La glosemática atribuye, por
tanto, un papel central a la forma, depurada de toda realidad semántica o fónica, y relega a un segundo plano
la función, sobre todo el papel que el lenguaje representa en la comunicación, pues ésta está ligada a la sustancia.
Hjelmslev parte de dos ideas saussureanas que se unen en la teoría del signo: el lenguaje no es sustancia sino forma;
toda lengua es, a la vez, expresión y contenido. Sin embargo, quiere ir más lejos que Saussure en lo que se refiere a la
oposición entre la forma y la sustancia, puesto que las unidades lingüísticas deben existir independientemente de la
realidad del sonido y del sentido para que puedan proyectarse sobre esa realidad.
Para ello, Hjelmslev rechaza a estos efectos el principio de oposición y desarrolla al máximo otra concepción
saussureana, según la cual la unidad, puramente negativa y racional, no puede definirse en sí misma sino únicamente
por las relaciones que la unen a las demás unidades de la lengua.
Así pues, si la lengua es forma y no sustancia, lo es porque sus unidades deben definirse por las reglas según las cuales
pueden combinarse. Los símbolos de un sistema lo son en tanto son distintos unos de otros y están relacionados entre
sí por leyes de funcionamiento explícitas, haciendo abstracción simultánea de su significación y de su manifestación
perceptible.
Hjelmslev distingue entonces tres niveles donde Saussure solo veía dos:
- a la sustancia saussureana (la realidad semántica o fónica, independientemente de la lengua), la llama materia.
- a la forma saussureana (subdivisión, configuración, basada en el principio de oposición), la llama sustancia.

2
- y, en tercer lugar, adopta el término forma para la red relacional que define las unidades, esto es, las relaciones que
unen a una unidad con otras.
La relación entre estos tres niveles (materia, sustancia y forma) se realiza mediante la noción de manifestación: la
sustancia es la manifestación de la forma en la materia.
Al reinterpretar el principio saussureano de que la lengua es forma y no sustancia, Hjelmslev reinterpreta también la
afirmación de que las lenguas se caracterizan a la vez en el plano de la expresión y en el del contenido. Se ve obligado
a ello cuando advierte que, si se abstraen las subdivisiones que correlacionan las expresiones con los contenidos para
considerar solo las relaciones combinatorias entre unidades, entonces la forma de la expresión y la forma del
contenido vendrían a ser la misma, pues las relaciones combinatorias que relacionan los signos vinculan tanto sus
significaciones como sus realizaciones fónica. Consecuentemente, habría que renunciar a tal distinción.
Para salvaguardarla, Hjelmslev, apoyado en el método fonológico de conmutación, abandona la idea de que el signo es
la unidad lingüística fundamental afirmando que los dos planos no son acordes, en el sentido de que entre las leyes
combinatorias que conciernen a los fonemas y las que conciernen a los semas no puede establecerse correspondencia.
En consecuencia, la materia, la sustancia y la forma se desdoblan tanto en el plano de la expresión como en el del
contenido, lo cual implica la existencia de seis niveles lingüísticos fundamentales.
Escuelas Lingüísticas que estudian el signo lingüístico desde el enfoque estructuralista.

Círculo lingüístico de Copenhague


El Círculo Lingüístico de Copenhague fue una asociación de lingüistas daneses, fundada por Louis Hjelmslev y otros
lingüistas en 1931.
Con claras influencias del Círculo Lingüístico de Praga, pretendían crear un foro de estudio para lingüistas que
propiciara la investigación en este campo.
Tras el primer Congreso Internacional de Lingüistas de La Haya, en 1928, Hjelmslev se vio profundamente
impresionado por el Círculo Lingüístico de Praga y por las novedosas tesis que sus componentes habían defendido.
Así, de vuelta en Copenhague, fundó el nuevo Círculo junto con sus amigos, los romanistas Viggo Brondal y Knud
Togeby; más tarde se incorporarían el fonetista Hans Jørgen Uldall y otros lingüistas más sin tanto renombre.
Al principio, su trabajo se centró en la fonología, pero más tarde derivó hacia un estructuralismo heredero
de Ferdinand de Saussure, pero llevando sus postulados hasta sus últimas consecuencias.
El número de miembros del grupo aumentó rápidamente, dando lugar a una gran cantidad de publicaciones, incluida
una serie de obras notables publicadas de forma irregular bajo el nombre Trabajos del Círculo Lingüístico de
Copenhague.
Se creó un Boletín, seguido de una revista internacional de investigación estructuralista, los Acta Lingüística (más
tarde llamados Acta Lingüística Hafniensia).
Excepto durante un breve paréntesis entre 1934 y 1937, período en el que trabajó con Uldall en la glosemática,
Hjelmslev fue presidente del Círculo, abandonando el cargo poco antes de su muerte en 1965.

Teoría de Peirce

El estadounidense Charles Sanders Peirce, considerado como Padre de la semiótica moderna, fue un filósofo, lógico
y científico. En su visión de la semiótica frente al signo alude a un tercer plano o elemento con relación a cualquier
signo, y colocando al significado en una relación directa con el interpretante, haciendo así la noción de una estructura
triádica, general y pragmática frente al signo y su significado. (Peirce, Charles Sanders, 1988, “La Fijación de la
creencia”, Barcelona.

El Proceso semiótico en la relación triádica se da entre el signo o representamen, un objeto y un interpretante.


(Everaert-Desmedt, Nicole, 2004)

Se alude a lo general por tomar en cuenta la experiencia emocional, práctica e intelectual.

3
Triádica por basarse en tres categorías filosóficas: primeridad (el signo), segundidad (el objeto) y terceridad (el
interpretante).

Es pragmática, ya que tiene en cuenta el contexto en que se producen y se interpretan los signos.

Everaert-Desmedt, sostiene que, a diferencia de Saussure, Peirce no define el signo como la unidad mínima de
significación, y que cualquier cosa o fenómeno, sin importar su complejidad, puede considerarse como un signo desde
el momento que entra en un proceso de semiosis.

Bibliografía

COSERIU, E. (1999). TEORIA DEL LENGUAJE Y LINGUISTICA GENERAL. MADRIT.


ESPAÑOLA, A. A. (2007). Nueva Gramatica de la lengua española . españa .
MCGRAW-HILL. (2006). LA COMUNICACION . En MCGRAW-HILL, INTRODUCCION A LA TEORIA GENERAL DE LA ADMINISTRACCION (pág. 110).
INTERAMERICANA.
Molina, B. G. (2017). Morfosintaxis Funcional del español .
Muñoz, O. (2010). La Lengua en movimiento .
Tapia, C. G. (2014). Morfosintaxis Hispanica. Santo Domingo: ediciones tapia .
TORREGO, L. G. (2002). GRAMATICA DIDACTICA DEL ESPAÑOL .

Webgrafía:

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Situacional/[Link]
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