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Lacan y la Televisión en 1974

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JACQUES LACAN

TELEVISIÓN1 No crean sin embargo que ahí hablo para el foro.


Hablo a quienes conocen el asunto, a los no idiotas, a
Aquel que me interroga analistas supuestos.
Sabe también leerme. La experiencia prueba, aunque nos atengamos sola­
J. L3 mente a la aglomeración, que lo que digo interesa a
mucha más gente que a aquellos a los que con alguna
razón supongo analistas. ¿Por qué entonces hablaría
aquí con un tono distinto que en mi seminario?
Aparte de que no es inverosímil que también supon­
ga que ahí haya analistas escuchándome.

Iría más lejos: no espero nada más de los analis-


JL tas supuestos que ser ese objeto gracias al cual lo que
I Sj enseño no es un autoanálisis. Es probable en este
punto que solo hay de ellos [d'enx], entre aquellos que
- Yo digo siempre la verdad: no toda, puesto que, a me escuchan, por los que seré entendido. Pero aun al
decirla toda, no alcanzamos. Decirla toda es imposible, S (A) no entender nada, un analista sostiene ese papel que
materialmente: las palabras faltan para ello. Incluso acabo de formular, y la televisión lo sostiene tan bien
por ese imposible la verdad es solidaria de lo real. como él.
Confesaré pues haber intentado responder a la pre­ Añado que a esos analistas que solo lo son por ser
sente comedia, y que merecía ir a la papelera. objeto -objeto del analizante-, sucede que me dirijo a
Fracaso pues; pero, por lo mismo, un éxito respecto Si S2 ellos, no que les hable, sino que hablo de ellos: aunque
solo sea para perturbarlos. ¿Quién sabe? Eso puede
de un error [erreur]; o, para decirlo mejor: respecto de
tener efectos de sugestión.
un procedimiento empedernido fei'reme/'ifl.3
¿Lo creerán? Hay un caso en que la sugestión no
Este sin demasiada importancia, por ser ocasional.
puede hacer nada: aquel en que al analista la falla le
¿Pero en principio, cuál es el procedimiento empeder­
viene del otro, de aquel que lo llevó hasta "el pase",
nido?
como digo, el de postularse como analista.
El procedimiento empedernido consiste en esta
Felices los casos donde pase ficticio por formación
idea de hablar para que idiotas me comprendan.
inacabada: dejan alguna esperanza.
Idea que me afecta tan poco naturalmente, que solo
pudo serme sugerida. Por la amistad. Peligro.
Porque no hay diferencia entre la televisión y el
público ante el cual hablo desde hace mucho tiempo, lo
que llaman mi seminario. Una mirada en los dos casos:
a la que no me dirijo en ninguno de ellos, pero en nom­
bre de la cual hablo. (a 0 $)

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TELEVISIÓN JACQUES LACAN

II Ese objeto sin embargo es eminente, por el hecho


de que a él se reduce más legítimamente que a cual­
- Me parece, estimado doctor, que aquí no estoy para hipótesis quier otro la noción aristotélica como tal de sujeto.
rivalizar en ingenio con usted... sino solamente para darle analítica. Lo que permite instituir el inconsciente a partir de
ocasión de responder. Por ello, de mí, solo tendrá las pregun­ la ex-sistencia de otro sujeto al alma. Al alma como
tas más insignificantes -elementales, incluso vulgares- Le suposición de la suma de sus funciones al cuerpo. La
suelto: "El inconsciente, ¡qué palabra tan rara!". susodicha más problemática, a pesar de que se trate
de la misma voz desde Aristóteles hasta Uexküll, y
i(a) que siga siendo lo que todavía suponen los biólogos,
- Freud no encontró ninguna mejor, y no hay que lo quieran o no.
darle más vueltas. Esta palabra tiene el inconvenien­ De hecho el sujeto del inconsciente solo toca el alma
te de ser negativa, lo que permite suponerle cualquier por el cuerpo, por introducir en él el pensamiento: esta
cosa en el mundo, sin contar el resto. ¿Por qué no? A vez contradiciendo a Aristóteles. El hombre no piensa
cosa inadvertida, el nombre de "por todas partes" le El pensamiento con su alma, como lo imagina el Filósofo.
conviene tanto como el de "en ninguna parte". solo tiene con Piensa porque una estructura, la del lenguaje -la
el alma-cuerpo
Es sin embargo una cosa muy precisa. palabra [mot] lo comporta-, porque una estructura
una relación de
Solo hay inconsciente en el ser hablante. En los ex-sistencia. recorta su cuerpo, y sin que nada tenga que ver con la
demás, que solo tienen ser por el hecho de ser nombra­ "La condición anatomía. Testigo: la histérica. Esa cizalla llega al alma
dos aunque se impongan por lo real, hay instinto, esto del inconsciente con el síntoma obsesivo: pensamiento con el que el
es el alma se embaraza, no sabe qué hacer.
es, el saber que implica su supervivencia. Además, eso
lenguaje"...
sólo es para nuestro pensamiento, quizás aquí inade­ El pensamiento es disarmónico respecto del alma. Y
cuado. el voug griego es el mito de una complacencia del pen­
Quedan los animales que padecen del hombre, lla­ samiento con el alma, de una complacencia que esta­
mados por eso dombrésticos íd'hommestiques], y que ría conforme al mundo, al mundo (Umwelt\áe\ cual el
por esta razón son recorridos por seísmos -m uy cortos Lo poco que la alma es considerada responsable, mientras que ella no
realidad tiene es más que el fantasma con el que se sostiene un pensa­
por lo demás- del inconsciente.
de lo real.
miento, "realidad" sin duda, pero que hay que enten­
El inconsciente, eso habla; lo que lo hace depender der como mueca de lo real.
del lenguaje, del que solo se sabe poco, a pesar de lo
que designo como lingüistería, para agrupar en ella lo
que pretende, es algo nuevo, intervenir en los hombres - Ocurre que acuden a verlo a usted, psicoanalista, para,
en nombre de la lingüística. Siendo aquí la lingüística en ese mundo que usted reduce al fantasma, andar mejor. ¿La
la ciencia que se ocupa de lalengua, que escribo con ...el cual curación también es un fantasma?
una sola palabra por el hecho de especificar ahí su obje­ ex-siste a
lalengua:
to, como es el caso con cualquier otra ciencia.
- La curación es una demanda que parte de la voz
del sufriente, de uno que sufre de su cuerpo o de su

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pensamiento. Lo sorprendente es que haya respuesta,


"No hay te desde siempre en los dichos del amor. Patente hasta
y que, en todas las épocas, la medicina haya dado en el Poder de las
relación el punto de ser aullante: lo que da una alta idea del
blanco con palabras [mots]. palabras [motsl
sexual."
humano pensamiento.
¿Cómo sucedía, antes de que fuese localizado el
Además hay sentido que se hace tomar por el buen
inconsciente? Una práctica no requiere ser esclarecida
sentido, que por añadidura se considera el sentido
para operar; esto es lo que de ahí podemos deducir.
común. Es la cima de lo cómico, salvo que lo cómico no
anda sin el saber de la no relación que está al corriente
[dans le coup], al corriente del sexo. De donde nuestra
- ¿El análisis solo se distinguiría pues de la terapia "por
dignidad toma su relevo [reíais], hasta su reemplazo
ser esclarecido"? No es lo que usted quiere decir. Permita que
[releve].
formule asi la pregunta: "Psicoanálisis y psicoterapia, ambos
El buen sentido representa la sugestión, la comedia
actúan solo con palabras [mots]". Se oponen sin embargo. representa la risa. ¿Quiere esto decir que ellos bastan
¿En qué?. además de que son poco compatibles? Es ahí donde la
psicoterapia, sea la que fuere, se malogra antes de tiem­
po, no porque no ejerza algún bien, sino porque vuelve
- En los tiempos que corren, no existe ninguna psi­ a llevar a lo peor.
coterapia de la que no se exija que sea "de inspiración
psicoanalítica". Modulo la cosa por las comillas que De ahí que el inconsciente, esto es, la insistencia por
merece. ¿La distinción aquí mantenida sería solo el no d -> (¡S0 D) la cual se manifiesta el deseo, o incluso la repetición de
caer derribado... en el diván, quiero decir? lo que se demanda en él, ¿no es eso lo que de él dice
Esto ayuda a los analistas, faltos de pase en las Freud a partir del momento mismo en que lo descubre?
"sociedades", las mismas comillas, las que, por no que­ de ahí que el inconsciente, si la estructura que se
rer saber nada de ello, digo: del pase, lo suplen con reconoce por hacer el lenguaje en lalengua, como lo
formalidades de grado, muy -eíegantes-por establecer digo, lo dirige bien,
establemente a quienes despliegan en ellas más astucia nos recuerda que, a la vertiente del sentido que en
en sus relaciones que en su práctica. la palabra [parole] nos fascina -mediante lo cual a esa
Por ello voy a producir aquello por lo cual esa prác­ palabra [parole] el ser hace pantalla, este ser con el cual
tica prevalece en la psicoterapia. Parménides imagina el pensamiento-
nos recuerda que a la vertiente del sentido, con­
En la medida en que el inconsciente está interesado cluyo, el estudio del lenguaje le opone la vertiente del
en ella, hay dos vertientes que entrega la estructura, Solo de signo.
lenguaje hay
esto es, el lenguaje. ¿Cómo incluso el síntoma, lo que así se llama en
estructura.
La vertiente del sentido, aquel del que creeríamos el análisis, no trazó aquí el camino? Esto hasta Freud,
es el del análisis el que nos vierte sentido a raudales quien hizo falta para que, dócil a la histérica, pasara
para el barco sexual. a leer los sueños, los lapsus, o incluso los chistes, tal
Es llamativo que ese sentido se reduzca al no senti­ como se descifra un mensaje cifrado.
do: al no sentido de la relación sexual, el cual es paten-

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Hablar de código no conviene, justamente porque


- Pruebe que eso precisamente fue lo que dijo Freud, y
supone un sentido.
que f i e todo lo que dijo.
L a le n g u a e s la La batería significante de lalengua solo proporciona
c o n d ic ió n d e l la cifra del sentido. Cada palabra [mof] toma allí, según
se n tid o .
el contexto, una gama enorme, disparatada, de senti­
- Acudan a los textos de Freud repartidos bajo esos
dos, sentidos en los que lo heteróclito se atestigua con
tres encabezamientos -sus títulos son ahora triviales-,
frecuencia en el diccionario.
para darse cuenta de que no se trata de nada que no
Esto no es menos verdadero para miembros ente­
sea un desciframiento de dicho-mansión [dit-mension]
ros de frases organizadas. Como sucede con esta frase:
significante pura.
los no incautos yerran [les non-dupes errentl les noms dn
A saben que uno de esos fenómenos es articulado
pére], con la que me armo este año.
ingenuamente: articulado quiere decir verbalizado,
Sin duda, la gramática le pone un tope a eso con la
ingenuamente según la lógica vulgar, el uso de lalen-
escritura, y en esta medida da testimonio de un real,
gua simplemente admitido.
Y luego que es por el progreso a través de un tejido
pero de un real que, como se sabe, sigue siendo enig­
El objeto (a). ma mientras en el análisis no surja el resorte seudo
de equívocos, de metáforas, de metonimias, como Freud
evoca una sustancia, un mito fluídico que titula libido. sexual: esto es, lo real que, al no poder sino mentir
Pero lo que él opera realmente, ahí ante nuestros al partenaire, se inscribe como neurosis, perversión o
La práctica de
ojos fijados al texto, es una traducción con la cual se psicosis.
Freud
demuestra que el goce que Freud supone al término "No lo amo", nos enseña Freud, va lejos en la serie
del proceso primario, es en los desfiladeros lógicos por repercutirse allí.
adonde él nos conduce con tanto arte en lo que aquel En realidad, puesto que todo significante, desde el
consiste propiamente. fonema hasta la frase, puede servir de mensaje cifrado
¿Basta con un (mensaje personal, decía la radio durante la guerra), se
significante desprende como objeto y se descubre que es él el que.
Basta con distinguir, cosa a la cual había llegado
para fundar
desde hacía tiempo la sabiduría estoica, el significante háce que en el mundo, mundo del ser hablante, haya
el significante
de! significado (para traducir sus nombres latinos como Uno? Uno, es decir, elemento, el crroixsTov del griego.
Saussure) para captar ahí la apariencia de fenómenos
de equivalencia de los que se comprende que a Freud Lo que Freud descubre en el inconsciente, no he
le hayan podido representar el aparato de la energética. podido hacer otra cosa hace un momento que invitar
Hay que hacer un esfuerzo de pensamiento para, a que vayan y vean en sus escritos si digo bien, es muy
a partir de ahí, fundar la lingüística. Con su objeto, el otra cosa que percatarse de que a grosso modo se puede
significante. No existe un lingüista que no se apegue a dar un sentido sexual a todo lo que se sabe, por la razón
despegarlo como tal, y del sentido especialmente. de que conocer se presta a la metáfora bien conocida de
He hablado de la vertiente del signo para marcar siempre (vertiente de sentido que Jung explotó). Es lo
su asociación con el significante. Pero el significante real lo que permite desanudar efectivamente aquello
difiere de aquel por cuanto su batería está ya dada en en lo que consiste el síntoma, a saber, un nudo de sig­
lalengua. nificantes. Anudar y desanudar aquí no son metáforas,

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sino precisamente a tomar como esos nudos que se


Ello tanto menos cuanto que, al referir esa miseria al
construyen realmente haciendo cadena con la materia
discurso del capitalista, yo lo denuncio.
significante.
Solo indico que no puedo hacerlo seriamente, por­
Porque esas cadenas no son de sentido, sino de
que, al denunciarlo, lo refuerzo -dándole normas, esto
goce-sentido [jouis-sens/jonissance], a escribir como
es perfeccionándolo-.
ustedes quieran conforme al equívoco que constituye
la ley del significante.
Interpolo aquí una observación. No fundo esta idea
Pienso haber dado otro alcance que el que circula
de discurso sobre la ex-sistencia del inconsciente. Es al
como confusión habitual, al recurso calificado de psi­
S olo a l d is c u r s o inconsciente al que sitúo allí, por no ex-sistir más que
coanálisis. . a n a lít ic o le a un discurso.
e x - s is t e e l
Lo entiende usted tan bien que a ese proyecto cuyo
in c o n s c ie n te
com o
intento vano he confesado, usted le anexaba una pre­
III gunta sobre el porvenir del psicoanálisis.
f r e u d i a n o . ..
El inconsciente ex-siste a él tanto más cuanto que
no se atestigua claramente sino en el discurso de la
- Los psicólogos, los psicoterapeutas, los psiquiatras,
histérica, en cualquier otro lugar iio hay sino su injer­
todos los trabajadores de la salud mental, desde la base, y
to: sí, por más sorprendente que eso parezca; incluso
severamente, cargan con toda la miseria del mundo. ¿Y el en el discurso del analista, donde lo que se hace de él
analista, mientras tanto? es cultivo.
...que ante­ Aquí un paréntesis, ¿el inconsciente implica que se
riormente se lo escuche? En mi opinión, sí. Pero no implica segura­
- Es cierto que cargar con la miseria, como usted Si— vS?. escuchaba, pero mente sin el discurso al cual ex-siste que se lo evalúe
dice, es entrar en el discurso que la condiciona, aunque como otra cosa.
como saber que no piensa, ni calcula, ni juzga, lo que
más no sea a título de protesta. $ a
Es un saber no le impide trabajar (en el sueño por ejemplo). Diga­
Solo decir esto me da posición, que algunos situa­ que irabuju... mos que es el trabajador ideal, del cual Marx hizo la
rán como la de reprobar la política. Lo que, en lo que a flor de la economía capitalista en la esperanza de verlo
mí concierne, considero para cualquiera excluido. tomar el relevo del discurso del amo: lo que ocurrió en
Además, los psico, quienes quiera que sean, aque­ ...sin amo: efecto, aunque de una forma inesperada. Hay sorpre­
llos que se dedican a vuestra supuesta carga, no tienen S2// S 1. sas, en esos asuntos de discurso; es precisamente debi­
que protestar, sino colaborar. Lo sepan o no, es lo que do al hecho del inconsciente.
hacen. El discurso al que llamo analítico es el lazo social
Es bien cómoda -m e doy aquí una réplica demasia­ determinado por la práctica de un análisis. Merece ser
do fácil-, bien cómoda esa idea de discurso, para redu­ llevado a la altura de los más fundamentales entre los
cir el juicio a lo que lo determina. Lo que me llama la lazos que permanecen para nosotros en actividad.
atención es que, de hecho, no encuentran nada mejor
para oponerme, dicen: intelectualismo. Lo que queda
corto, si se trata de saber quién tiene razón.

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- Pero de lo que hace lazo social entre los analistas, usted Es por la abyección de esa causa, en efecto, por lo
mismo -¿no es verdad?- está excluido... que el sujeto en cuestión tiene una oportunidad de
localizarse al menos en la estructura. Para el santo, la
- A la Sociedad -llamada internacional, aunque sea cosa no es divertida, pero me imagino que, para algu­
un poco ficticio, pues el asunto se ha reducido desde nas orejas en esta tele, coincide con varias extrañezas
hace tiempo a ser familiar-, la conocí aún en manos de los hechos de los santos.
de la descendencia directa y adoptiva de Freud. Si Que ello tenga un efecto de goce, ¿quién no tiene
me atreviese -pero advierto que aquí soy juez y parte, su sentido con lo gozado? Solo el santo se queda seco;
por lo tanto partidario-, diría que es actualmente una para él ni pizca. Hasta es eso lo que más deja pasmado
sociedad de' asistencia mutua contra el discurso analí­ en este asunto. Deja pasmados a quienes se aproximan
tico. La SAMCDA. a eso y no se equivocan: el santo es el desecho del goce.
¡Maldita SAMCDA! A veces, no obstante, tiene un relevo, que no le da
No quieren entonces saber nada del discurso que más contento que a todo el mundo. Goza. Y durante
los condiciona. Pero eso no los excluye de él: muy lejos ese tiempo ya no opera. No es sin que los listillos no
de eso, puesto que funcionan como analistas, lo que lo acechen entonces para sacar consecuencias de ello,
quiere decir que hay gente que se analiza con ellos. para reinflarse a sí mismos. Pero al santo le importa un
Lo satisfacen, a ese discurso, aun si algunos de sus bledo, e igualmente respecto de aquellos que ven ahí
efectos les son desconocidos. En su conjunto la pruden­ su recompensa. Lo cual es para desternillarse de risa.
cia no les falta; y aunque pueda no ser la verdadera, esa Pues también de aquí salió a menudo a mandar al
puede ser la buena. carajo a la justicia distributiva.
Por lo demás, los riesgos son para ellos. En verdad el santo no cree tener méritos, lo que no
quiere decir que no tenga moral. Para los demás, el
Ocupémonos pues del psicoanalista y no andemos único problema es que no ven adonde lo conduce eso.
con rodeos. De todos modos nos llevarían hacia lo que Yo rop’ifo Hpspsnprartampnfp nara anp rmounc
o ......... ........... r ------ ------ ---- ------r ......... i — * — J ~ ------- ----
quiero decir. como esos. Es probablemente porque yo mismo no lo
No podríamos situarlo mejor objetivamente sino alcanzo.
con lo que en el pasado se llamó ser un santo. Cuantos más santos seamos, más nos reiremos: es
Un santo durante su vida no impone el respeto que mi principio; es incluso la salida del discurso capitalis­
a veces le vale una aureola. ta -lo cual, si solo es para algunos, no constituirá nin­
Nadie se da cuenta de ello cuando sigue la vía de gún progreso-.
Baltasar Gracián: la de no alborotar -de ahí que Amelot
de la Houssaye creyera que escribía sobre el cortesano-.
Un santo, para hacerme entender, no hace caridad.
Más bien se pone a hacer de desecho: descarida. Y ello El objeto (a)
para realizar lo que la estructura impone, a saber, per­ encarnado
mitir al sujeto, al sujeto del inconsciente, tomarlo como
causa de su deseo.

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IV
que es natural: algo hecho para el gasto, en la medida
en que un embalse puede retenerlo y volverlo útil. Solo
que, fíjese, no porque el embalse decore un paisaje, la
- Desde que usted propuso su fórmula hace veinte años,
energía es natural.
la de que el inconsciente está estructurado como un lenguaje,
E l m ito Que una "fuerza de vida" pueda constituir lo que
le oponen, bajo formas diversas: "Todo eso no son más que lib id in a l se consume en ella es una grosera metáfora. Porque la
palabras, palabras, palabras [mots], Y de lo que no se emba­
energía no es una sustancia, que por ejemplo mejora o
raza con palabras, ¿qué hace usted con ello? ¿Quid de la
se vuelve agria al envejecer, es una constante numéri­
energía psíquica, o del afecto, o de la pulsión?".
ca que al físico le es preciso encontrar en sus cálculos,
para poder trabajar.
Trabajar de manera conforme a lo que, de Galileo
- Imita usted los gestos con los cuales en la SAMC- a Newton, se fomentó como una dinámica puramente
DA fingen un aire de patrimonio. mecánica, a lo que forma el núcleo de lo que se llama
Porque, usted lo sabe, al menos en París en la más o menos propiamente una física, estrictamente
SAMCDA, los únicos elementos con los que se sus­ verificable.
tentan provienen de mi enseñanza. Se filtra por todas Sin esa constante, que no es nada más que una
partes, es un viento, que se hace cierzo cuando sopla combinación de cálculo, no hay más física. Se piensa
demasiado fuerte. Entonces vuelven a los viejos gestos, que los físicos cuidan de ella, y disponen las equi­
entran en calor apelotonándose en Congresos. valencias entre masas, campos e impulsos para que
Porque no es un "pito catalán"4 lo que saco así hoy, de ahí pueda salir una cifra que satisfaga el princi­
cosa de hacer reír en la tele, la SAMCDA. Expresamen­ pio de conservación de la energía. Hace falta aún
te con este título Freud concibió la organización a la que ese principio pueda plantearse, para que una
cual él legaba ese discurso analítico. física satisfaga la exigencia de ser verificable: es un
Sabía que la prueba sería dura; la experiencia de sus hecho de experiencia mental, tal [Link] expresaba
primeros seguidores lo había informado al respecto. Galileo. O, para decirlo mejor: la condición de que
el sistema sea matemáticamente cerrado prevalece
incluso sobre la suposición de que está físicamente
- Tomemos para empezar la cuestión de la energía natu­ aislado.
ral. Todo eso no es de mi cosecha. Cualquier físico sabe
de manera clara, es decir dispuesta a decirse, que la
energía es tan solo la cifra de una constancia.
La energía natural les sirve de pelota para hacer Ahora bien, lo que Freud articula como proceso pri­
ejercicios con el fin de demostrar que ahí también tie­ mario en el inconsciente -esto es mío, pero vayan allí y
N o hay m odo
nen ideas. A la energía, es usted quien le pone la ban­ lo verán- no es algo que se cifra, sino que se descifra.
d e e s t a b le c e r
derola de natural, porque, en lo que dicen, va de suyo u n a e n e r g é tic a Digo: el goce mismo. En cuyo caso no hace energía, y
del goce. no podría inscribirse como tal.

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Los esquemas de la segunda tópica con que Freud de eso la ética del psicoanálisis, cuyo camino desbrocé
hace sus intentos, el célebre huevo de gallina por ejem­ todo un año.
plo, son un verdadero pudendum y se prestarían al
análisis, si analizásemos al Padre. Ahora bien, conside­ La historia del afecto que yo descuidaría es de la
ro excluido que analicemos al Padre real, y considero misma calaña.
mejor el abrigo de Noé cuando el Padre es imaginario. Que se me responda sobre este punto: ¿un afecto
De tal modo que bien vale que me interrogue sobre tiene que ver con el cuerpo? Una descarga de adrena­
lo que distingue al discurso científico del discurso his­ Ninguna lina, ¿es cuerpo o no? Que eso perturba sus funciones,
térico, en el cual, hay que decirlo, Freud, al libar su armonía del ser es verdad. ¿Pero en qué proviene del alma? ¿Es pensa­
miel, no está para nada. Ya que lo que inventa es el tra­ en el mundo... miento lo que este descarga?
bajo de las abejas como aquello que no piensa, no cal­ Entonces lo que hay que sopesar es si mi idea de
cula, no juzga, esto es, lo que aquí mismo he destacado ...si habla. que el inconsciente está estructurado como un lenguaje
-cuando, después de todo, quizás no se trata de lo que permite verificar más seriamente el afecto, que la que
piensa al respecto von Frisch- se expresa diciendo que es un trajín con el cual se pro­
Concluyo que el discurso científico.y el discurso $—*S, duce un mejor arreglo. Pues lo que me oponen es eso.
histérico tienen casi la misma estructura, lo que explica
el error que Freud nos sugiere con la esperanza de una tvi
Í7 S2
Lo que digo del inconsciente, ¿va o no va más lejos
que esperar que el afecto, como las alondras ya asadas,
le caiga en el pico, adecuado? Adaequatio, más graciosa
termodinámica con la cual el inconsciente encontraría
en el futuro de la ciencia su postuma explicación. al cargar las tintas sobre otra idea bien cargada, conjun­
Podemos decir que tres cuartos de siglo después tando esa vez rei, de la cosa, con affectus, el afecto con
no se dibuja ni la más pequeña indicación de una pro­ el que se volverá a colocar en su sitio. Hubo que llegar
mesa de esta clase, y hasta además retrocede la idea a nuestro siglo para que algunos médicos produjeran
eso.
de hacer endosar el proceso primario por el principio
que, denominándose del placer, solo demostraría que
Por mi parte no hice sino restituir lo que Freud
nos aferramos al alma como la garrapata a la piel de El Bien-decir
enuncia en un artículo de 1915 sobre la represión, y en
un perro. Porque esa mínima tensión con la que Freud no dice dónde
La metonimia otros que vuelven sobre el tema, a saber, que el afecto
articula el placer, ¿qué otra cosa es, sino la ética de está el Bien. para d cuerpo está desplazado. ¿Cómo se juzgaría ese desplazamien­
Aristóteles? es una regla...
to, sino por el sujeto que supone que no viene ahí de
No puede ser el mismo hedonismo que aquel del
nada mejor que de la representación?
que los epicúreos hacían su insignia. Plabían de tener
Eso lo explico con su "banda" para, como él, denun­
algo bien precioso que albergar con él, algo más secreto
ciarla, pues también debo reconocer que trato con la
incluso que los estoicos, para, con esa insignia que hoy
misma. Solo que yo he demostrado, recurriendo a su
solo querría decir psiquismo, hacer que los injuriasen
correspondencia con Fliess (de la edición, la única que
con el nombre de puercos.
tenemos, de esa correspondencia, expurgada), que la
Sea como fuere, me atuve a Nicómaco y a Eudemo,
susodicha representación, especialmente reprimida, no
esto es, a Aristóteles, para diferenciar vigorosamente
es ni más ni menos que la estructura y, precisamente,

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en cuanto ligada al postulado del significante. (Cf. la ■■■pues el del filósofo Pierre Janet. Pero no es un estado de ánimo,
carta 52: en ella está escrito ese postulado.) sujeto del es simplemente una falta moral, como se expresaba
Decir que descuido el afecto, para pavonearse pensamiento Dante, o también Spinoza: un pecado, lo que quiere
está
poniéndolo de relieve, ¿cómo sostenerse ahí sin recor­ decir una cobardía moral, que solo se sitúa en última
metaforizado.
dar que un año, el último de mi estancia en Sainte- instancia a partir del pensamiento, es decir, a partir del
No hay otra
Anne, traté de la angustia? ética deber de bien decir o de orientarse en el inconsciente,
Algunos saben la constelación en la que le di un que la del en la estructura.
lugar. La turbación, el impedimiento, el embarazo, Bien-decir... Y lo que se sigue, por poco que esta cobardía, por ser
diferenciados como tales, prueban lo suficiente que, al rechazo del inconsciente, vaya a la psicosis, es el retorno
afecto, no le hago poco caso. en lo real de lo que es rechazado, del lenguaje; es la exci­
Es verdad que escucharme en Sainte-Anne estaba tación maníaca por la cual ese retorno se hace mortal.
prohibido a los analistas en formación en la SAMCDA. En lo opuesto a la tristeza, está la gaya ciencia [gay
No lo lamento. Afecté tan bien mi mundo, ese año, sqavoir], la cual es, ella, una virtud. Una virtud no
al fundar la angustia a partir del objeto al que ella con­ absuelve a nadie del pecado -original como cada uno
cierne -lejos de estar desprovista de uno (ahí es donde sabe-. La virtud que designo con la gaya ciencia es un
se quedan los psicólogos, que en este tema solo han ejemplo de ella, por manifestar en qué consiste: no en
podido aportar su distinción del miedo)-, fundarla, comprender, en morder en el sentido, sino en pasar
digo, a partir de ese abjeto -que es como designo ahora rozándolo lo más cerca posible sin que él haga de liga
mejor a mi objeto (a)-, que uno de los míos tuvo el vér­ ...ni otro saber para esa virtud, para con ello gozar del desciframien­
tigo (vértigo reprimido) de dejarme, como si fuera ese que el del no to, lo que implica que, a su término, la gaya ciencia no
objeto, caer. sentido. haga de él sino la caída, el retorno al pecado.
¿Dónde está, en todo eso, lo que hace buena fortu­
Reconsiderar el afecto a partir de mis decires, vuel­ na?5 Exactamente en todas partes. El sujeto es dicho­
ve a conducir enlodes los casos a lo seguro'qu'e-se ha Fn so. Esta es incluso su definición, puesto que no puede
la "cita" deber nada sino a la suerte, a la fortuna, dicho de otra
dicho de él.
con el (a)...
La simple resección de las pasiones del alma, como manera, y que toda suerte le es buena para aquello que
Santo Tomás nombra más justamente a esos afectos, la lo mantiene, esto es, para que se repita.
resección desde Platón de esas pasiones según el cuer­ Lo sorprendente no es que sea dichoso sin sospe­
po: cabeza, corazón, o incluso como él dice EmBuiiía o char qué es lo que lo reduce a eso, su dependencia de
sobrecorazón, ¿no da testimonio ya del hecho de que la estructura, sino que se haga idea de la beatitud, una
para su abordaje se requiera pasar por ese cuerpo, del idea que llega lo bastante lejos para que el sujeto se
que digo que solo está afectado por la estructura? sienta exiliado de ella.
Indicaré por qué extremo se podría dar curso serio, Felizmente tenemos ahí al poeta para irse de la len­
a entender aquí como serial, a lo que en ese efecto pre­ gua: Dante, al que acabo de citar, y otros, fuera de los
valece del inconsciente. fura os que constituyen una reserva para el clasicismo.
La tristeza, por ejemplo, la califican de depresión, Una mirada, la de Beatriz, esto es, nada de nada,
y le dan el alma como soporte, o la tensión psicológica un parpadeo y el desperdicio exquisito que es su

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resultado: y hete aquí surgido el Otro que solo debe­ ...si es goce de
mujer... d e m e una ventaja demasiado grande para que esté
mos identificar con el goce de ella, de aquella a la que
agradecido por ello, pues usted lo sabe bien, usted que
él, Dante, no puede satisfacer, puesto que de ella solo
con un pincel impecable transcribió mi Seminario 11.
puede tener esa mirada, ese objeto, pero de la cual nos
¿Quién, aparte de mí, supo arriesgarse a decir algo de
enuncia que Dios la colma; e incluso de su boca él nos ...el Otro toma
eso?
provoca a recibir su certeza. ez-sistencia...
Por primera vez, y en usted particularmente, sentía
A lo que responde en nosotros: aburrimiento que me escuchaban orejas que no eran morosas: esto
[enimi]. Palabra a partir de la cual, haciendo danzar es, que no entendían en lo que decía que Otrificaba al
las letras como en el cinematógrafo hasta que se colo­ Uno, como se precipitó a pensarlo la persona misma
can en una línea, he recompuesto el término: uniano ...pero no
que me había llamado al lugar que me valía vuestra
[unien]. Con él designo la identificación del Otro con sustancia de
Uno. audiencia.
el Uno. Digo: el Uno místico del cual el otro cómico, Leyendo los capítulos 6, 7,8, 9 y 13,14 de ese Semi­
haciendo de eminencia en el Banquete de Platón, Aris­ nario 11, ¿quién no constata lo que se gana al no tra­
tófanes para decir su nombre, nos da el equivalente ducir Trieb por instinto y, ciñéndose lo más cerca a esa
crudo en la bestia-de-dos-espaldas con la que imputa pulsión llamándola deriva, al desmontar, y luego v q I-
...y la pulsión
a Júpiter, desquiciado, la bisección; es muy feo, ya dije deriva. viendo a montar -pegado a Freud-, su rareza?
que eso no se hace. No se compromete al Padre real en Al seguirme en ello, ¿quién no sentirá la diferencia
tales inconveniencias. que hay de la energía, constante en cada ocasión locali-
Queda que Freud también cae en ello: porque lo zable a partir del Uno con el que se constituye lo expe­
que le imputa a Eros, en la medida en que lo opone a Pues “nada es rimental de la ciencia, al Drang o empuje de la pulsión
Tánatos, como principio de "la vida", es unir, como si, todo " en los
que, goce ciertamente, adquiere solo a partir de unos
desfiladeros del
aparte de una breve coiteración, jamás se hubiera visto bordes corporales -llegué a dar su forma matemática-
significante...
a dos cuerpos unirse en uno. su permanencia? Permanencia que solo consiste en la
Así el afecto viene a un cuerpo, lo propio, del cual cuádruple, instancia con la cual se sostiene cada pul
sería habitar el lenguaje -aquí me arrendajo con unas sión por coexistir con otras tres. Solo por ser potencia
plumas que se venden mejor que las mías-, el afecto, cuatro da acceso a la desunión de la que se trata de pre­
digo, por no poder encontrar alojamiento, o por lo ...elafecto es caverse para aquellos a quienes el sexo no basta para
menos no a su gusto. Se llama a eso morosidad, mal desacuerdo... Entonces volver partenaires.
humor también. ¿Es un pecado, eso, un grano de locu­ no puedo Ciertamente aquí no hago de todo eso la aplicación
ra, o un verdadero toque de lo real? decir lo
a partir de la cual se distinguen neurosis, perversión y
que eres
Ya ve usted que el afecto, para modularlo, los psicosis.
para mí­
SAMCDA habrían hecho mejor usando mi violón. La hice en otra parte: al no proceder jamás sino
Lo cual los habría llevado un poco más allá que estar siguiendo los rodeos que el inconsciente convierte en
meramente en babia. caminos al volver sobre sus pasos. La fobia del peque­
ño Hans, ya mostré que era eso donde él paseaba a
Que usted comprenda la pulsión en esos gestos Freud y a su padre, pero a lo que desde entonces los
vagos con que se protegen de mi discurso es conce- analistas tienen miedo.

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V
La ment] era primera. Es, en conjunto, la basculación de
represión la segunda tópica. La glotonería con la que denota al
- Hay un rumor que canta: si se goza tan mal, es que hay originaria superyó es estructural; no es efecto de la civilización,
represión [répression] sobre el sexo, y, esto es culpa, primero sino "malestar (síntoma) en la civilización".
de la familia, segundo de la sociedad, y particularmente del De tal modo que cabe volver sobre la prueba a par­
capitalismo. La pregunta se plantea. tir del hecho de que sea la represión [refoulement] la que
produzca el reprimir. ¿Por qué la familia, la sociedad
misma, no serían creaciones edificadas a partir de la
represión [refoulement]? Nada menos; pero podría ser
- Esa es una pregunta -m e he dejado decir, puesto
así por el hecho de que el inconsciente ex-siste, se moti­
que de sus preguntas yo hablo-, una pregunta que
va por la estructura, o sea por el lenguaje. Hasta tal
podría entenderse a partir de su deseo de saber cómo
punto Freud no elimina esta solución que, para zanjar
responder, usted mismo, a ella, llegado el caso. Esto la cuestión, se encarniza con el caso del Hombre de los
esr si le fuera planteada, por una voz más bien que lobos, el cual hombre se encuentra más bien mal por
por una persona, una voz que solo hay que concebir eso. Además parece que ese fracaso -fracaso del caso-
como proveniente de la tele, una voz que no ex-siste, es poca cosa respecto a su éxito: el de establecer lo real
eso por no decir nada, la voz, sin embargo, en nom­ de los hechos.
bre de lo cual yo hago ex-sistir esta respuesta, que es Si ese real sigue siendo enigmático, ¿hay que atri­
interpretación. buirlo al discurso analítico, y por ser él mismo institu­
Para decirlo crudamente, usted sabe que tengo res­ ción?
puesta para todo, mediante lo cual me presta la pre­ No queda entonces otro recurso que el proyecto de
gunta: se fía del proverbio que dice que solo se presta a la ciencia para conseguir agotar la sexualidad: la sexo-
los ricos. Con razón. logia sigue siendo aquí solo proyecto. Proyecto al cual
¿Quién no sabe que con.-el-discurso analítico he. Freud -insiste en ello- le otorgaba su confianza. Con­
fianza que confiesa gratuita, lo que dice mucho sobre
hecho fortuna? En lo cual soy un self-made man. Hubo
su ética.
otros, pero no hoy en día.

Ahora bien, el discurso analítico, él, promete: intro­


Freud no dijo que la represión [refoulement] proven­
Algo nuevo ducir algo nuevo. Esto, una enormidad, en el campo en
ga del reprimir [répression] como tal: que (para dar una
en el amor el que se produce el inconsciente, ya que sus impasses
imagen) la castración se deba a que Papá, a su crío que
-entre otros por cierto- se revelan, primero, en el amor.
se toquetea el pitito, le esgrima: "Te la cortaremos, ya No es que todo el mundo no esté advertido de eso
verás, si vuelves con eso". nuevo que anda por las calles, pero no despierta a
Es muy natural sin embargo que, a Freud, le haya nadie, por la razón de que eso nuevo es trascendente:
venido al pensamiento partir de ahí para la experiencia y esta palabra hay que tomarla con el mismo signo que
-a entender según lo que la define en el discurso analí­ constituye en la teoría de los números, esto es, mate­
tico-. Digamos que cuanto más avanzaba en ella, más máticamente.
se inclinaba hacia la idea de que la represión [refoule-
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De donde no por nada se sostiene con el nombre de


Si hablé de aburrimiento, e incluso de morosidad, a
trans-ferencia.
propósito del abordaje "divino" del amor, ¿cómo des­
Para despertar a los míos, esa transferencia la articu­
conocer que esos dos afectos se denuncian -con pala­
lo a partir del "sujeto supuesto saber". Ahí hay explica­
bras, incluso con actos- en los jóvenes que se entregan
ción, despliegue de lo que el nombre solo oscuramen­
a relaciones sin represión [répression], y lo más notable
te pesca. Esto es: que el sujeto, por la transferencia, es 11 es que los analistas en los cuales se motivan para hacer
supuesto al saber por el cual consiste como sujeto del S?
eso no dicen esta boca es mía?
inconsciente y que es eso lo que es transferido sobre el
Incluso cuando los recuerdos de la represión fami­
analista, o sea, ese saber en la medida en que no piensa,
liar no fuesen verdaderos, habría que inventarlos, y
ni calcula, ni juzga para no por ello producir menos
uno no se priva de hacerlo. El mito es esto: el inten­
efecto de trabajo.
to de dar forma épica a lo que se opera a partir de la
Ese desbroce vale lo que vale, pero es como si tocase
estructura.
la flauta... o, peor, como si les metiese canguis.
...a s d e El impasse sexual secreta las ficciones que raciona­
SAMCDA simpliátas: no se atreven. No se atreven a e s t r u c t u r a ...
lizan el imposible del que proviene. No las digo imagi­
avanzar hacia donde eso conduce.
nadas, leo en ellas, como Freud, la invitación a lo real
¡No es que no me parta el pecho! Profiero "el ana­
que responde de ellas.
lista solo se autoriza por sí mismo". Instituyo "el pase"
...leer el mito El orden familiar solo traduce que el Padre no es el
en mi Escuela, esto es, el examen de lo que decide a un de Edipo. genitor, y que la Madre sigue contaminando a la mujer
analizante a plantearse como analista -eso sin forzar a
para la cría de hombre; el resto se sigue de ahí.
nadie a que lo haga-. Todavía no tiene alcance, tengo
que confesarlo, pero ahí nos ocupamos de ello, y mi
No es que aprecie el gusto por el orden que hay en
Escuela, no la tengo desde hace tiempo.
esa cría, eso que él enuncia diciendo: "Personalmente
No es que tenga la esperanza de que en otras partes (sic), la anarquía me da horror". Lo propio del orden,
dejen de hacer de la transferencia una devolución al allí donde hay un mínimo de él, es que no hemos de
remitente. Es atributo del paciente, una singularidad saborearlo, puesto que está establecido.
que solo nos toca por cuanto nos impone prudencia, en Ya ocurrió en algún lugar por buena suerte; y es
su apreciación en primer lugar, y más que en su mane­ suerte buena justo para demostrar que la cosa va mal
jo. Aquí nos acomodamos a ello, pero ahí, ¿adonde lle­ para incluso el esbozo de una libertad. Es el capitalis­
garíamos? mo vuelto a poner en orden. Al mismo tiempo enton­
Lo que sé es que el discurso analítico no puede soste­ ces para el sexo, puesto que, en efecto, el capitalismo,
nerse con uno solo. Tengo la buena suerte de que los hay Transfinito del
fue de ahí de donde partió, de arrinconarlo.
que me siguen. El discurso tiene pues su oportunidad. discurso
Usted se metió en el izquierdismo, pero, por lo que
sé, no en el sexo-izquierdismo. Es que este solo se atie­
Ninguna efervescencia -que por cierto ese discurso ne al discurso analítico, tal y como ex-siste por ahora.
puede suscitar- podría eliminar lo que él testifica acer­ Imposible del Ex-siste mal, al solo redoblar la maldición sobre el sexo.
ca de una maldición sobre el sexo, que Freud evoca en Bien decir En lo que se muestra que teme esa ética que situé a
su Malestar. sobre el sexo... partir del Bien decir.

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- i Esto no es solo reconocer que no hay nada que esperar


- Me daban la lata según la moda de la época. Yo
del psicoanálisis en lo referente a aprender a hacer el amor?
tenía que marcar el tanto.
De ahí se comprende que las esperanzas se remitan a la sexo-
Un tanto tan verdadero que desde entonces se apre­
logia.
tujan en mi seminario. Al preferir, en resumidas cuen­
tas, mi bonanza a la mano dura.

- Como hace un momento lo di a entender, es. más


bien de la sexología de lo que no hay nada que espe­ - ¿De dónde le viene por lo demás la seguridad para pro­
rar. No se puede por la observación de lo que cae bajo fetizar el ascenso del racismo? ¿ Y por qué diablos decirlo?
nuestros sentidos, es decir la perversión, construir
nada nuevo en el amor.
Dios, en cambio, existió tan bien que el paganismo - Porque no me parece divertido y porque, sin
poblaba el mundo sin que nadie entendiera nada. Es a embargo, es verdad.
lo que volvemos. En el extravío de nuestro goce, solo el Otro lo sitúa,
¡Gracias a Dios!, como se dice, otras tradiciones nos pero es en la medida en que estamos separados de él.
aseguran que hubo gente más sensata, en el Tao por De ahí unos fantasmas, inéditos cuando no nos mez­
ejemplo. Lástima que lo que para ellos tema sentido no clábamos.
tenga para nosotros ningún alcance, por cuanto deja ¿Sabiduría? Dejar a ese Otro en su modo de goce es lo que solo
frío nuestro goce. podría hacerse si no le impusiéramos el nuestro, si no
No hay que asustarse si la Vía, como he dicho, pasa lo considerásemos un subdesarrollado.
por el Signo. Si ahí se demuestra algún impasse -digo Y puesto que se añade ahí la precariedad de nues­
bien: se asegura al demostrarse- es esa nuestra oportu­ tro modo -que desde ahora solo se sitúa por el plus-
nidad de que toquemos su real puro y simple, como lo de-gozar, que incluso ya no se enuncia de ningún otro
que impide decir toda la verdad sobre ello. modo-, ¿cómo esperar que prosiga aquella humanita-
No habrá d-i-oseci-r [di-eu-re] del amor antes de que riería [hurnanitairie} de cumplido con la que se reves­
Dios
esa cuenta esté hecha, cuyo complejo solo puede decir­ es decir. tían nuestras exacciones?
se si se hace torcido. Dios, al recuperar con ello fuerza, acabaría por ex-
sistir, eso no presagia nada mejor que un retorno de su
pasado funesto.

- Usted, ante los jóvenes, no se mantiene, como dice,


sin decir esta boca es mía. Ciertamente no, puesto que les
lanzó un día, en Vincennes: "Como revolucionarios, aspi­
ráis a un amo. Lo tendréis". En suma, desalienta usted a
la juventud.

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VI "Ya lo - Mi discurso no admite la pregunta por lo que se


sabía",... puede saber, puesto que parte de suponerlo como suje­
to del inconsciente.
- Tres preguntas resumen para Kant -véase el Canon Claro está que no ignoro el choque que fue Newton
de la primera Crítica, lo que él llama "el interés de nuestra para los discursos de su época, y que es de ahí de
razón ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me donde procede Kant y su cogitatura. Hará de esta su
está permitido esperar? Fórmula que, usted no lo ignora, borde, borde precursor del análisis, cuando la con­
deriva de la exégesis medieval, y precisamente de Agostino fronta con Swedenborg; pero para tantear a Newton,
de Dada. Lutero la cita, para aiticarla. Este es el ejercido vuelve a la rutina filosófica al imaginarse que Newton
que le propongo: responder a ellas a su vez, o tener algo que resume de ella su estancamiento. Si Kant hubiese parti­
criticarles. do del comentario de Newton sobre el libro de Daniel,
no es seguro que hubiese encontrado en él el resorte del
inconsciente. Cuestión de estofa.
- El término "los que me oyen" debería, para las
propias orejas interesadas por él, revelarse con otro Sobre esto, confieso lo que el discurso analítico res­
acento para que resuenen en ellas sus preguntas, al ponde a lo incongruente de la pregunta ¿qué puedo
punto de que les aparezca hasta qué punto mi discurso saber? Respuesta:
no las responde. ...pues “a nada [Link] tenga la estructura del lenguaje en todo
priori" caso, de donde resulta que hasta dónde llegaré dentro
De todas maneras, así yo fuese el único a quien
es el
ellas le hicieron este efecto, él sería aún objetivo, de este límite, es una cuestión de lógica.
lenguaje,...
puesto que de mí hacen objeto de lo que caiga de ese Esto se afirma por el hecho de que el discurso cien­
discurso, hasta el punto de entender que él las exclu­ tífico logra el alunizaje en el cual se atestigua para el
ye; la cosa llega hasta el beneficio (para mí "es ver­ pensamiento la irrupción de un real. Esto sin que la
dad" secundario) de darme razón respecto de aquello matemática disponga de ningún otro aparato que len-
con lo que me rompo la cabeza cuando, ese discurso, guajero. Esto es aquello con lo que los contemporáneos
estoy en él: de la asistencia que recoge, para mí a él sin de Newton marcaban el tanto. Preguntaban cómo sabía
medida. A esa asistencia, esto le aporta no entenderlo cada masa la distancia de las demás. A lo cual Newton:
más. "Dios, él, lo sabe", y hace lo que hace falta.
Hay ahí algo para incitarme a, su flotilla kantiana, Pero el discurso político -esto hay que notarlo-, al
hacerme de ella una embarcación para que mi discurso entrar en el avatar, el advenimiento de lo real, el alu­
se ofrezca a la prueba de otra estructura. nizaje se produjo, por lo demás sin que el filósofo que
hay en cada cual mediante la lectura del periódico se
conmueva sino vagamente.
- Y bien, ¿qué puedo saber? Lo que está en juego ahora es de qué ayudará a salir
lo real-de-la-estructura: de aquello que de la lengua no
hace cifra, sino signo a descifrar.

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Mi respuesta pues no repite Kant salvo en que se Mediante lo cual El hombre, al equivocarse, encuen­
han descubierto desde entonces los hechos del incons­ tra una mujer, con la cual todo puede ocurrir, es decir,
ciente, y que una lógica se desarrolló a partir de la habitualmente ese fracaso en que consiste el éxito del
matemática como si ya el "retorno" de esos hechos la acto sexual. Sus actores son capaces de las más altas
suscitara. Ninguna crítica en efecto -a pesar del título hazañas, como se sabe por el teatro.
bien conocido de sus obras- viene a juzgar en ellas la ...p e r o n o la
El noble, el trágico, el cómico, el bufón (que se regis­
lógica clásica, en lo cual solo atestigua ser juguete de su ló g ic a d e cla s es. tran siguiendo una curva de Gauss), en pocas palabras,
inconsciente, el cual, puesto que no piensa, no podría el abanico de lo que produce la escena donde eso se exhi­
juzgar ni calcular en el trabajo que produce a ciegas. be -la que separa de todo vínculo social los asuntos de
El sujeto del inconsciente, por su parte, se empalma amor- el abanico, pues, se realiza -al producir los fan­
con el cuerpo. ¿Tengo que volver sobre el hecho de que tasmas con los cuales los seres de palabra subsisten en lo
solo se sitúa verdaderamente por un discurso, o sea, que ellos mismos denominan, no se sabe muy bien por
qué, "la vida"-. Pues de "la vida", solo tienen noción
por aquello cuyo artificio hace lo concreto -¡y hasta qué
por el animal, donde su saber nada tiene que hacer.
punto!-. N o hay
d is c u r s o q u e Nada t(u)estimonia [tn-émoigne], en efecto -como
¿Qu.é puede decirse, a partir de ahí, acerca del saber
no sea del lo advirtieron muy bien los poetas del teatro-, que su
que ex-siste para nosotros en el inconsciente, pero que
s e m b la n te . vida, la de ellos seres de palabra, no sea un sueño, salvo
un solo discurso articula? ¿Qué puede decirse de lo
el hecho de que ellos matan [ t u - e n t ] a esos animales,
cual lo real nos llegue por ese discurso? Así se traduce
"Tú eres.. ." matándose a sí mismo [tu-é-a-toi mime],6 para decirlo en
su pregunta en mi contexto; es decir que parece loca.
lalengua que me es amiga [ame] por ser mía [ m ie ( t u r n e ) ] .
Porque, a fin de cuentas, la amistad, mejor la 3nA.ía
Sin embargo hay que atreverse a plantearla tal para
de Aristóteles (que no subestimo, al dejarlo), es preci­
avanzar respecto de cómo, al seguir la experiencia ins­
samente el lugar por donde bascula ese teatro del amor
tituida, podrían venir proposiciones a demostrar para
en la conjugación del verbo amar con todo lo que resul­
sostenerla. Vayamos.
ta de devoción a la economía, a la ley de la casa.
¿Puede decirse por ejemplo que, si El hombre quie­
Como es sabido, el hombre habita y, si 'no sabe
re a La mujer, solo la alcanza encallando en el campo
dónde, no tiene por ello menos hábito. El éOoq, como
de la perversión? Es lo que se formula a partir de la
dice Aristóteles, no tiene más que ver con la ética -cuya
experiencia instituida por el discurso psicoanalítico. Si
homonimia destaca sin llegar a separarla de ella-, de lo
eso se verifica, ¿es enseñable a todo el mundo, es decir El m a tern a
que tiene que ver con el vínculo conyugal.
científico, puesto que la ciencia se ha abierto camino a
¿Cómo, sin sospechar el objeto que a todo esto le
partir de este postulado?
sirve de pivote, no r¡6oq sino é0o<¡, el objeto (a) para decir
Digo que lo es, y tanto más cuanto que, como lo
su nombre, se podría establecer su ciencia?
deseaba Renán para "el porvenir de la ciencia", eso no
tiene consecuencias, puesto que La mujer no ex-siste. L a m u je r
Es verdad que quedará por acordar ese objeto con
Pero que no ex-sista no excluye que uno haga de ella
el materna que La ciencia, la única aún que ex-sisle,
el objeto de su deseo. Muy por el contrario, de ahí el
La física, encontró en el número y en la demostración.
resultado.

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¿Pero cómo no encontraría horma mejor aún en ese ex-sistencia, como él mismo por, a esa ex-sistencia,
objeto que he dicho, si él es el producto mismo de ese afirmarla solo de lo particular, sin, en sentido fuer­
materna que hay que situar a partir de la estructura, te, darse cuenta de ello, es decir, saber por qué: el
por poco que esta sea en efecto el len-guaje/compro­ inconsciente.
miso [l'en-gage], el len-guaje/compromiso que aporta De ahí que una mujer -puesto que de más que de
el inconsciente a la muda. 3x • i r una no se puede hablar-, una mujer solo encuentre a El
¿Hace falta, para convencer de ello, volver sobre hombre en la psicosis.
la huella que ya da de esto el Menón, a saber, que hay Planteemos ese axioma, no que El hombre no ex-
acceso de lo particular a la verdad? sista -este es el caso de La mujer-, sino que una mujer
Es coordinando esos caminos que se establecen se lo prohíbe, no porque sea el Otro, sino porque "no
mediante un discurso como, aunque solo proceda del S (A) hay Otro del Otro", como digo.
uno al uno, por lo particular, se concibe uno nuevo que Así el universal de lo que ellas desean es locura:
ese discurso transmite, y tan incontestablemente como todas las mujeres están locas, como se dice. Es incluso
por medio del materna numérico. por eso por lo que no son todas, es decir, no locas-del-
Basta ahí con que en alguna parte la relación sexual todo / no para-nada-locas [pas folles-du-tout], acomoda­
cese de no escribirse, que la contingencia se establezca, ticias más bien; hasta el punto de que no hay límites a
dicho de otro modo, para que un esbozo sea conquis­ El amor las concesiones que cada una hace para un hombre: de
tado de lo que debe acabarse para demostrarla, a esa su cuerpo, de su alma, de sus bienes.
relación, como imposible, esto es. instituyéndola en lo Y no puede más por sus fantasmas, a los que es
real. menos fácil responder.
Esta posibilidad misma se puede anticipar con un Ella se presta más bien a la perversión que con-
recurso a la axiomática, lógica de la contingencia a la ($0a) sidero que es la de El hombre. Lo que la conduce a
cual nos acostumbra aquello con que el materna, o lo la mascarada conocida, y que no es la mentira que
que él determina como matemático, sintió como nece­ unos ingratos, apegados,a. El hombre, le imputan.
sidad: abandonarse al recurso a evidencia alguna. Más bien es el por-si-acaso del prepararse para que
Así proseguiremos nosotros a partir del Otro, del el fantasma de El hombre en ella encuentre su hora
Otro radical, que evoca la no relación que el sexo encar­ de verdad. No es excesivo, puesto que la verdad es
na -a partir del momento en que uno percibe ahí que mujer ya por no ser toda, no toda a decirse en todo
quizá solo hay Uno por la experiencia del (a)sexuado-. caso.
Para nosotros tiene tanto derecho como el Uno a, Pero en eso la verdad se niega más a menudo de
de un axioma, hacer sujeto. Y veamos lo que sugie­ lo que conviene, y exige del acto unos aires de sexo,
re aquí la experiencia. De entrada, que se imponga que no puede sostener: es el fracaso, reglado como un
para las mujeres esa negación que Aristóteles apar­ pentagrama.
ta por referirse a lo universal, esto es, por no ser no Vx • <t>x
Eso, dejémoslo torcido. Pero precisamente para
todas, |ít | itáv-teq. Como si por apartar de lo universal la mujer no es fiable el axioma célebre de Fenoui-
su negación, Aristóteles no lo volviera simplemente llard y, pasada la raya, está el límite: que no hay
fútil: el dictus de omni et millo no asegura ninguna que olvidar.

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Por lo cual, del amor, no es el sentido lo que cuenta,


sino precisamente el signo, como en otras partes. Y es alguien como Montherlant más cerca de nosotros
encarnó.
precisamente ahí donde está todo el drama.
Que pueda mi amigo Claude Lévi-Strauss estructu­
Y no se dirá que, por traducirlo mediante el discur­
rar el ejemplo de aquel en su discurso de recepción en
so analítico, el amor se hunde como lo hace en otras
la Academia, puesto que el académico tiene la buena
partes.
suerte de no tener más que cosquillear a la verdad para
Y sin embargo, de allí que se demuestre que por esa
hacer honor a su posición.
insensatez natural lo real hace su entrada en el mundo "N o h a y Es evidente que gracias a sus cuidados, es ahí donde
del hombre -esto es, los pasajes (todo incluido: ciencia re la c ió n
yo mismo estoy.
y política) que arrinconan a El hombre alunado-, de s e x u a l."

allí hasta aquí queda mucho margen.


Pues en ello hay que suponer que hay un todo de - Me gusta la agudeza. Pero si usted no se ha negado a
lo real, lo que para empezar habría que probar, ya que este ejercicio, de académico efectivamente, es que eso también
solo a lo razonable se lo supone sujeto. Hypoteses non le hace cosquillas. Y se lo demuestro, puesto que usted res­
Jingo quiere decir que solo ex-sisten discursos. ponde a la tercera pregunta.

- ¿Qué debo Iwccr? - Para "¿qué me está permitido esperar?" se la


devuelvo, la pregunta, es decir que la oigo esta vez
como venida de usted. Lo que de ella hago para mí, ya
- Solo puedo volver a tomar esta pregunta como lo he respondido más arriba.
todo el mundo planteándomela para mí. Y la respuesta ¿Cómo me concerniría ella sin decirme qué esperar?
es simple. Es lo que hago: a partir de mi práctica extraer ¿Piensa usted la esperanza como sin objeto?
la ética de! Bien decir, que ye arpnfué. Usted, pues, como a cualquier otro a quien tratase
de usted -a ese usted respondo-, espere lo que le plaz­
Tómelo como ejemplo, si cree que en otros discur­
ca.
sos esta última puede prosperar.
Sepa solamente que he visto varias veces a la espe­
Pero lo dudo. Pues la ética es relativa al discurso.
ranza - lo que llaman: los mañanas que cantan - llevar
No seamos machacones.
a gente que apreciaba tanto como lo aprecio a usted al
suicidio muy simplemente.
La idea kantiana de la máxima que hay que someter
¿Por qué no? El suicidio es el único acto que puede
a la prueba de la universalidad de su aplicación es solo S olo p r e g u n ta
tener éxito sin fracaso. Si nadie sabe nada de ello, es
la mueca con la que lo real se larga, por ser tomado de " ¿ q u é h a c e r? "
porque procede del prejuicio de no saber nada. Una vez
a q u el c u y o
un solo lado. más Montherlant, en quien, sin Claude, yo ni siquiera
d es eo se
Es el "pito catalán"7 que responde de la no relación pensaría.
ex tin g u e.
con el Otro cuando uno se contenta con tomarla al pie
de la letra.
Una ética de soltero, para decirlo todo, la que

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Para que la pregunta de Kant tenga un sentido, la VII


transformaré en: ¿de dónde espera usted? En lo cual
usted quisiera saber lo que el discurso analítico puede
prometerle, a usted, puesto que para mí está la cosa ya - A ver si le hace usted cosquillas a la verdad que Boileau
cocinada. versífica como sigue: “Lo que se concibe bien, se enuncia cla­
El psicoanálisis le permitiría esperar seguramente ¿ N o q u ie r e s
ramente". Su estilo, etc.
que el inconsciente del cual usted es sujeto pueda ser sa ber n ada
d e l d e s tin o
traído a luz. Pero todo el mundo sabe que no aliento a
q u e te h a c e el
nadie a ello, a nadie cuyo deseo no esté decidido. in c o n s c ie n te ? - Le replico en el mismo plano. Bastan diez años
Mucho más -y perdone si hablo de los ustedes de para que lo que escribo se haga claro para todos, ya lo
mala compañía-, pienso que hay que negar el discur­ A q u ien ju e g a vi con mi tesis, donde sin embargo mi estilo no era aún
so psicoanalítico a los canallas; seguramente era eso c o n e l c r is ta l cristalino. Es pues un hecho de experiencia. No obstan­
lo que Freud disfrazaba con un pretendido criterio de d e la l e n g u a ...
te, no le remito a un tiempo indefinido.
cultura. Desdichadamente, los criterios de ética no son Restablezco que lo que se enuncia bien, se lo con­
más ciertos. Sea como fuere, pueden juzgarse a partir cibe claramente -claramente quiere decir que hace su
de otros discursos, y si me atrevo a articular que el aná­ camino-. Por ello mismo resulta desesperante esa pro­
lisis debe ser negado a los canallas, es porque con eso mesa de éxito para el rigor de una ética -de éxito de
los canallas se vuelven tontos, lo que ciertamente es ventas por lo menos-
una mejoría, pero sin esperanza, para volver a tomar Eso nos haría sentir el precio de la neurosis por el
su término. que se mantiene lo que Freud nos recuerda: que no es
Por lo demás, el discurso analítico excluye el usted el mal, sino el bien, lo que engendra la culpabilidad.
que no está ya en la transferencia, al demostrar que esa Imposible orientarse ahí sin una sospecha al menos
relación con el sujeto supuesto saber es una manifesta­ de lo que quiere decir la castración. Y esto nos ilumina
ción sintomática del inconsciente. ..s ie m p r e sobre la historia .[Link] sobre eso dejaba correr,
Exigiría ahí además un tipo de don con el que se un g a n s o "claramente" para que se equivocaran, a saber, para
le c o m e
tamiza el acceso a la matemática -si es que ese don que se lo creyeran.
el sex o.
existiera-, pero es un hecho que, puesto que probable­ Lo mal dicho [médit] instalado en su ocre reputado:
mente ningún materna fuera de los míos ha salido de "No hay grado de lo medi-ocre [médi-ocre] a lo' peor",
ese discurso, no hay todavía ningún don que se discier­ esto es lo que me cuesta atribuir al autor del verso que
na sometiéndolo a su prueba. humoriza tan bien esta palabra.
La única posibilidad de su ex-sistencia no resulta Todo esto es fácil, pero va mejor por cuanto se reve­
sino de la buena suerte, con lo cual quiero decir que la la, entendiendo lo que rectifico con pies de plomo,
esperanza no hará nada allí, lo que basta para volverla como lo que es ese verso: un chiste en el que nadie se
fútil, es decir, no permitirla. entera de nada.
¿No sabemos que el chiste es lapsus calculado,
aquel que le gana por soltura al inconsciente? Eso se
lee en Freud sobre el chiste.

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Y si el inconsciente no piensa, no calcula, etc., es provocadora, pero también más o menos inocente. Su equivalente en catalán es
tanto más pensable. de i o s T.]
f e r p a m i p ip a . [N .

Lo podrán sorprender si vuelven a oír, si se puede, 5. Cf. la nota n° 3 de "Nota italiana" en este mismo volumen.
6. Con esta escritura, Lacan alude enfáticamente a la expresión francesa étr e
lo que me divertí modulando en mi ejemplo de lo que
a tu e t a toi que indica un vínculo de complicidad y de familiar intimidad entre
puede saberse, y mejor: menos por el hecho de jugar dos personas, y da cuenta de que matar a los animales es matarse a sí mismo.
con la buena suerte de lalengua que por seguir su [N. de los T.]
monta en el lenguaje. 7. Véase la nota ri’ 4, en este mismo capítulo.
Incluso se requirió un empujoncito para que me
diese cuenta de ello, y es ahí donde se demuestra lo
agudo del emplazamiento de la interpretación.
Ante el guante dado vuelta suponer que la mano
sabía lo que haría, ¿no es devolver, el guante, precisa­
mente a alguien que La Fontaine y Racine soportarían?
La interpretación debe ser pronta [prite] para satis­
facer al entrepréstamo [entreprét].
De lo que perdura de pérdida pura a lo que solo j_
apuesta del padre a lo peor. hcp)

Notas

1. Traducción de Graciela Esperanza y Guy Trobas. Revisión de Grádela Espe­


ranza y Guy Trobas. Colaboradón de Antoni Vicens.
2. El texto publicado estaba precedido por una advertencia: "1. 'Una emi­
sión sobre Jacques Lacan', era lo que el Service de investigación de la Organi­
zación de la Radiotelevisión Francesa -O R TF- deseaba. Solo se emitió el texto
aquí publicado. La transmisión se hizo en dos veces con el título "Psicoanáli­
sis", anundado para fines de enero. Realizador. Benoit Jacquot. 2. Pedí a quien
les responde tamizar lo que yo entendía de lo que él me decía. Lo encontrarán
en el margen a modo de m a n u d u c tio . J.-A. Miller, navidad de 1973" (2000).
3. El término e r r e m e n t es utilizado por Lacan en este texto y también un
poco más adelante en .. .o p e o r . En este último lo hemos traducido como e r r a n ­
d a , mientras que aquí, dado el contexto y su comparación con e r re u r, “error",
lo hemos traducido como "procedimiento empedernido" ya que Lacan pone
de manifiesto la dimensión de repetición insensata presente en ese término,
que es otro de sus significados. Véase, al respecto, la nota n" 4 de " ... o peor",
pág. 578, en este mismo volumen. [N. de losT.]
4. "Pito catalán" es una expresión del español rioplatense que traduce del
modo más aproximativo la expresión francesa p ie d d e n cz utilizada por Lacan en
este texto. El sentido metafórico de dicha expresión es el de una burla un poco

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