Tres acontecimientos destacados que anteceden a la Reforma
Universitaria de 1918:
1. La fundación de la Universidad de Córdoba en 1613: Fue esta
institución la pionera en el ámbito de la enseñanza superior en el
virreinato del Río de la Plata. Establecida bajo el patrocinio de la
Compañía de Jesús, se erigió no solo como un centro de formación
teológica y filosófica, sino como una pieza medular en la
conformación de la élite intelectual de la colonia. Su impronta
conservadora, profundamente arraigada en los principios de la
escolástica, dominó el panorama educativo durante más de dos
centurias... Esta universidad se convirtió, así, en una piedra angular
para la posteridad del sistema educativo argentino.
2. La sanción de la Ley Avellaneda en 1885: Este cuerpo normativo
significó un punto de inflexión en la evolución de las universidades
nacionales, pues consagraba su autonomía en términos académicos y
administrativos, asegurando así su independencia de las vicisitudes
políticas del momento. No obstante, aunque fue un avance relevante,
no subsanó del todo las tensiones latentes entre el profesorado y los
estudiantes, quienes buscaban un espacio de participación más
equitativo. En cualquier caso, la Ley Avellaneda trazó los primeros
pasos hacia un sistema universitario moderno, aunque su aplicación
práctica resultó imperfecta.
3. El fallido intento de reforma por parte de José Nicolás
Matienzo en 1918: A las puertas de la gran Reforma Universitaria,
Matienzo introdujo reformas que, si bien prometían cierta apertura,
no colmaron las expectativas de una juventud que ansiaba cambios
más radicales en la estructura del poder académico. El dominio
absoluto del profesorado sobre la vida universitaria permanecía
incólume, y este desajuste fue el combustible que encendió las
brasas de la insurrección estudiantil. De hecho, estos intentos
insatisfactorios precipitaron la eclosión del movimiento reformista
que estaba por venir...
Tres momentos significativos posteriores a la Reforma Universitaria
de 1918:
1. La proclamación del Manifiesto Liminar (1918): Este
documento, piedra angular de la Revolución Universitaria, se erige
como un testimonio vibrante del espíritu de renovación que
impregnaba a la juventud de Córdoba. En sus líneas, los estudiantes
articulaban su deseo por transformar la universidad en un espacio
verdaderamente democrático, donde la libertad de cátedra y el
cogobierno fueran principios rectores. La resonancia de este
manifiesto fue tan profunda que no solo reconfiguró el sistema
educativo argentino, sino que también sirvió de inspiración para
movimientos similares en todo el continente latinoamericano. Es
más, esta proclama encendió una llama que habría de iluminar el
sendero de la modernización universitaria por décadas.
2. La implementación de la gratuidad universitaria (1949): El
decreto que abolió los aranceles en las universidades públicas
argentinas marcó un hito en la democratización del acceso al
conocimiento. Bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, este avance
aseguró que la educación superior dejara de ser un privilegio
exclusivo de las élites y se convirtiera en un derecho al que pudieran
acceder las clases trabajadoras. Entonces, se produjo una expansión
sin precedentes de la matrícula universitaria, reflejando un cambio
paradigmático en la política educativa del país.
3. La promulgación de la Ley de Educación Superior (1995): En
los albores del siglo XXI, la modernización del sistema universitario se
concretó mediante esta ley, que buscó adaptar las instituciones de
educación superior a las exigencias de un mundo globalizado y
tecnológicamente avanzado. La ley promovió un conjunto de
reformas que aseguraron la calidad educativa, fortalecieron la
investigación científica y reconfiguraron las relaciones de
financiamiento entre el Estado y las universidades. En cualquier
caso, esta ley fue el corolario de un proceso de transformación que
había comenzado con la Reforma de 1918, pero que ahora se
orientaba hacia la consolidación de universidades competitivas y
orientadas al futuro.