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Escritura en la Deconstrucción vs Habla en el Estructuralismo (Jacques Derrida vs Ferdinand
de Saussure)
Deconstrucción: es una manera de examinar textos, ideas y conceptos para revelar las
contradicciones y suposiciones ocultas en ellos. La idea principal es que no existe un signi cado jo
o de nitivo en los textos. Siempre hay múltiples interpretaciones posibles, y la Deconstrucción
ayuda a descubrir esas diferentes capas de signi cado.
El signi cado nunca es totalmente estable. Hay que Revelar contradicciones y tensiones: Al
deconstruir un texto o idea, Derrida encuentra sus contradicciones internas.
Estructuralismo: cualquier cosa puede entenderse mejor si se analiza como parte de un sistema o
estructura. :
1. Las cosas tienen signi cado dentro de una estructura: Según el estructuralismo, nada tiene
sentido por sí solo.
2. Enfoque en las relaciones entre elementos: En lugar de ver las cosas de forma aislada, el
estructuralismo analiza las relaciones entre diferentes elementos.
3. Estructuras ocultas que determinan el signi cado: El estructuralismo sostiene que hay
estructuras profundas (a veces invisibles) que gobiernan cómo funcionan las cosas en la sociedad, el
lenguaje y la cultura. Estas estructuras son las que los estructuralistas buscan descubrir.
Texto:
Escritura en la Deconstrucción "vs" Habla en el Estructuralismo
Jacques Derrida argumenta en De la Gramatología que la habla es en realidad una forma de
escritura. Iniciando con una cita de Rousseau y culminando con la visión de Husserl, Derrida
desafía la idea convencional de que la escritura solo representa el habla. Según él, la escritura es la
condición a priori de cualquier conocimiento (episteme), posicionándola como fundamento original
de la comprensión y el lenguaje, antes que la verbalización.
Derrida desafía la visión tradicional de la Lingüística como ciencia del lenguaje, basada en una
perspectiva fonológicaque privilegia la unidad de sonido y sentido. Según él, este enfoque,
respaldado por teóricos como Saussure, Troubetzkoy, Jakobson y Martinet, relega la escritura a
un papel secundario, considerando que solo representa el lenguaje hablado. Derrida argumenta que
esta suposición es una injusticia y una falsa interpretación, al reducir la escritura a un “signo de
un signo” o un mero instrumento. Propone una nueva ciencia, la Gramatología, donde la
escritura tiene un lugar preeminente y la fonología sería solo una parte circunscrita de su estudio.
Derrida critica la visión de Saussure de que el lenguaje está libre de in uencia de la escritura y
que esta solo representa al lenguaje hablado. Saussure sigue la tradición logocéntrica de Platón y
Aristóteles, considerando la escritura como un "signo de un signo" y relegándola a un papel
secundario. Para Derrida, esta visión es errónea y parcial, ya que ignora que la escritura no es
simplemente un complemento del lenguaje hablado, sino que tiene una importancia fundamental e
independiente en la construcción de signi cado.
Derrida señala que la visión fonética, apoyada por Saussure, excluye la escritura del "objeto
lingüístico", lo que limita la comprensión del lenguaje. Él argumenta que el logocentrismo, que da
prioridad al habla, es un prejuicio cultural y propone que la escritura es, en realidad, el verdadero
origen del lenguaje. Derrida rede ne así el papel de la escritura y denuncia el logocentrismo como
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una imposición que ha reprimido la auténtica re exión sobre el origen y estatus de la escritura en
la lingüística.
La deconstrucción de Derrida cuestiona la tesis de Saussure sobre la arbitrariedad del signo,
argumentando que esta se aplica solo a un tipo limitado de escritura (la escritura fonética). Derrida
expande la noción de escritura, sosteniendo que esta no debe ser vista como una imagen de la
unidad pensamiento-sonido, ya que es más amplia y compleja. Para él, la escritura incluye un
campo más vasto de signos o “símbolos”, adentrándose en la semiología, donde la tesis de la
arbitrariedad de Saussure no se sostiene.
En su lugar, Derrida introduce el concepto de huella, una realidad virtual y arquetípica que existe
antes de la expresión o contenido. La huella es la base sobre la que se construyen los sistemas de
signi cación. Esta visión desafía el logocentrismo, o la primacía de la palabra hablada sobre la
escritura, planteando que el lenguaje y la escritura no se reducen a una relación de dependencia
entre el fonema y el grafema. Para Derrida, la escritura no es simplemente una representación del
habla; es el origen mismo del lenguaje.
Derrida argumenta que cualquier concepto, ya sea abstracto o concreto, se basa en una huella
mental (la huella mental es esa estructura subyacente e invisible que permite que cualquier
concepto tenga sentido, pero sin jarse nunca en una forma de nitiva. Es la base oculta que da
origen al lenguaje, a la escritura y al pensamiento, y es central en la visión de Derrida sobre cómo
interpretamos y construimos el signi cado.)
Ejemplo GPT: Piensa en la huella mental como una marca invisible en la mente que existe antes
de que hablemos o escribamos sobre algo. Esta “marca” es lo que permite que un concepto o idea
tenga sentido en nuestra mente, aunque no sea algo que podamos ver o tocar directamente. Aquí van
algunos ejemplos para que sea más claro:
Ejemplo 1: La Huella de una Emoción
Imagina que estás feliz, pero aún no has dicho "estoy feliz". Antes de que puedas describir esa
felicidad, ya tienes una sensación o una marca en tu mente que te hace sentir esa emoción. Esa
sensación es la huella mental de la felicidad.
La huella mental es como esa base que te hace entender y sentir "felicidad" sin que tengas que
ponerla en palabras. Es la idea de felicidad que existe en tu mente antes de que la expliques.
Cuando nalmente dices "estoy feliz", ya estás tratando de poner en palabras algo que ya estaba
“marcado” en tu mente.
Esta huella está siempre presente y es anterior a la representación verbal formal, lo que hace que la
escritura sea esencial y fundacional en la construcción del signi cado, un principio que Derrida
explora en su idea de la gramatología.
Derrida critica el logocentrismo de Saussure y la suposición de que el lenguaje y el signo
lingüístico dependen principalmente de la palabra hablada. Derrida argumenta que la escritura no es
una mera representación externa del pensamiento-sonido, sino que es el verdadero origen del
lenguaje.
Esta deconstrucción de la lingüística expone que el sistema de escritura, más que el habla, sostiene
el signo lingüístico. Derrida introduce la huella como concepto fundamental, implicando que el
lenguaje es un sistema de signos más amplio que lo que la lingüística tradicional considera.
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Derrida explora la tesis de la diferencia como la fuente del valor lingüístico en el discurso de
Saussure. Saussure establece que el valor del lenguaje depende de la diferencia entre signos, pero
a rma también que el sonido no es esencial para el signi cado. Derrida, al analizar esta
contradicción, argumenta que el aspecto fónico no es el fundamento del signo lingüístico; más bien,
lo importante son las diferencias en sí.
Al criticar el argumento de Jakobson y Halle sobre la secundariedad de la escritura – es decir,
que la escritura es solo un complemento o “parásito” del habla – Derrida sostiene que esta idea es
subjetiva y limitada. Derrida propone, en cambio, que la escritura debe verse como un sistema
independiente, no como una representación derivada del lenguaje hablado.
Derrida también se opone a Martinet, quien defendió que el carácter esencial del signo lingüístico
es fónico. Para Derrida, la escritura no depende del habla y sugiere una reforma del concepto de
escritura, destacando que el lenguaje debería entenderse no solo como un sistema fónico, sino
como un conjunto de diferencias más amplio.
Para Derrida, el objetivo no es superar el pensamiento de Saussure, sino expandir y revelar lo
que Saussure posiblemente habría querido decir sobre el lenguaje y la escritura. Derrida argumenta
que el lenguaje oral ya pertenece a una escritura generalizada o "arque-escritura", una idea de
escritura previa que está en el origen del signi cado, pero que ha sido disimulada por el concepto
tradicional de escritura.
Derrida encuentra apoyo en el trabajo de Hjelmslev, quien de ende que la gramática es
independiente de la fonología y que el lenguaje no está atado a la sustancia fónica. Para Hjelmslev,
el glosema es la unidad fundamental del lenguaje, independiente de cualquier materialidad (sonora
o grá ca), lo cual sugiere que el lenguaje es una forma y no una sustancia. Derrida considera que el
enfoque de Hjelmslev desafía la idea de que el lenguaje deba estar ligado al sonido, reforzando su
propia noción de que el signi cado puede existir sin depender exclusivamente del habla.
Derrida sugiere que la escritura y el habla no deben entenderse en términos de cuál deriva de cuál.
Propone una “reforma del concepto de escritura”, ya que la escritura (o "arque-escritura") es
fundamental y subyace a ambas formas de expresión.
Derrida explora la paradoja en el pensamiento de Saussure sobre la relación entre forma y
sustancia en el lenguaje. Derrida cuestiona la dependencia del lenguaje en el sonido y sostiene que
el verdadero signi cado de un signo lingüístico está en la imagen psíquica (o "imagen sonora") y
no en el sonido físico. Derrida deconstruye esta perspectiva resaltando la distinción que Saussure
hace entre el sonido como "imagen sonora" y el sonido físico, sugiriendo que el signi cado es una
estructura fenomenal, no solo algo físico.
Derrida plantea el concepto de arque-escritura o escritura primordial, que subyace a toda forma de
expresión, tanto en el habla como en la escritura, y propone que esta escritura arquetípica es la base
de todo signi cado. Esta idea va más allá de la lingüística, ya que implica una dimensión losó ca
de la experiencia trascendental (in uenciada por Husserl), en la cual la huella es la condición de
toda diferencia y signi cación. La huella se convierte en el "origen absoluto del sentido", una
marca fundamental que existe antes de cualquier manifestación física o psicológica, y que desafía
cualquier intento de ser explicada por conceptos metafísicos o lingüísticos tradicionales.
En conclusión, Derrida sugiere que tanto el habla como la escritura son fenómenos de esta huella
invisible e inefable, rechazando la necesidad de una jerarquía entre lo sonoro y lo grá co, y
defendiendo una comprensión del lenguaje como una manifestación de diferencias que trascienden
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lo materia.
Al nal del capítulo, Derrida profundiza en la psicología y el psicoanálisis para desa ar el
logocentrismo. Argumenta que la capacidad de construir un lenguaje es una habilidad
psicológica que precede al habla física, y describe el lenguaje oral como una expresión de la
escritura psicológica o "huella psíquica". Según Derrida, el signi cado verdadero y pleno no puede
hallarse en el habla oral debido a la falta de unidad perfecta entre signi cante y signi cado; en
cambio, esta unidad solo existe en la huella.
Para Derrida, la huella es un concepto complejo que va más allá de la lingüística y está
profundamente relacionado con la metafísica y la fenomenología. Inspirado en lósofos como
Levinas y Heidegger, Derrida considera la huella como una entidad “dominante e irreductible”,
que sirve de base para su teoría de la arque-escritura. Derrida sugiere que esta huella, como forma
fundamental de signi cado, antecede tanto a la expresión fónica como a la escrita, ubicando la
episteme de la gramatología en el ámbito losó co, no solo lingüístico.
Derrida plantea que la huella, vista como el arquetipo de la memoria y anterior a las oposiciones
como naturaleza/cultura, es fundamental en el proceso de signi cación. Según él, esta arque-
escritura representa el origen de la palabra y la escritura, y está presente en todas las formas de
expresión y signi cado. Para Derrida, la signi cación está "escrita" de forma inherente y anterior al
habla, existiendo en un elemento sensible y espacial.
Derrida critica la metafísica tradicional, que ha subordinado la huella a la presencia total del logos
(razón o palabra), exaltando el habla y relegando la escritura. Este enfoque, que Derrida asocia con
una "onto-teología", iguala la vida sin diferencia con la muerte, siendo el logocentrismo una visión
de muerte misma.
Platón es un ejemplo de esta visión logocéntrica, al argumentar que la escritura genera olvido al
depender de signos externos y no de la memoria interna. Platón ve la escritura como algo estático,
comparable a una pintura que parece viva pero permanece en silencio y no puede defenderse.
Derrida critica esta postura, a rmando que la escritura es mucho más que una mera ayuda para
recordar; es el origen de la signi cación y no debe subordinarse al habla.
Derrida destaca la visión de Spinoza, quien consideraba el logos (o Entendimiento) como una
creación eterna e inmutable de la sustancia divina. También menciona a Hegel, quien imaginó una
teología centrada en el concepto absoluto como logos. Derrida sugiere que esta tradición losó ca,
desde Spinoza hasta Hegel, ha in uido en los lingüistas que aceptaron las ideas de Saussure,
consolidando así una visión logocéntrica en el estudio del lenguaje y la signi cación.
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