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Argumentos Filosóficos sobre Dios

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Prof. L. E. S. Jessica cocom Carmona.

Alumno Ap.·. Mas.·. Christopher Eduardo Biurcos Piña


FILOSOFÍA DE LA RELIGIÓN
No existe ninguna prueba concluyente, que exija una
aceptación universal de Él.
Ninguna prueba puede forzar a la gente a hacer cierta
conclusión.
Los humanos no son robots atados a la lógica.
Cada persona tiene sus perjuicios, experiencias y
preferencias que afectan como interpreta los
razonamientos.

1
ARGUMENTOS DE LA EXISTENCIA DE DIOS

El argumento moral:
¿PODEMOS SER BUENOS SIN DIOS?
Los deberes y valores morales nos impactan cada día.
Por ejemplo, prácticamente toda persona sabe que
torturar a los bebes solo por diversión es malo
objetivamente, y tener compasión de los indefensos
es objetivamente bueno.
También fácilmente entendernos que los que están en
desacuerdo son anormales (o sea, psicópatas).
Pero ¿Por qué? ¿Qué hace del mundo un mundo
moral?
Podemos formalizar este argumento así:
Si dios no existe, no existen los objetivos morales.
Los objetos morales existen. Entonces, dios existe.

2
EL ARGUMENTO COSMOLÓGICO: “EN EL
PRINCIPIO…”
En el principio ¿Qué había? Genesis 1:1 dice, “En el
principio creo Dios los cielos y la tierra”, pero,
¿Por qué pensar que esto es cierto? Primero, nada
llega a existir sin una causa, que es una regla básica
de la ciencia y de lo racional.
Todo lo que vemos tenia que haber tenido algún tipo
de causa.
Sabemos también que el mismo universo tuvo un
principio.
Las leyes de la termodinámica implican
poderosamente que el universo tuvo un principio; ¡y
una regresión infinita de causas secundarias no podría
existir, por que se puede demostrar matemáticamente
que eso llegaría a lo absurdo! De modo que el
universo mismo tuvo una causa.
¿pero por qué puede dar lugar al universo?
Podemos familiarizar el argumento de esta manera:
Todo lo que tuvo principio tuvo una causa.
El universo tuvo un principio.
Entonces, el universo tuvo una causa.

3
EL ARGUMENTO DEL DISEÑO: LA UTILIDAD DE
LAS MATEMÁTICAS EN LA CIENCIA.

¿Por qué las matemáticas representan una


herramienta tan útil en la ciencia?
Es como si la naturaleza fuera escrita en un lenguaje
matemático. Por lo menos, podría parecer una
equivocación grandísima si no fuera por dios.
Podemos resumir el argumento así:
Si dios no existiera, el uso de las matemáticas en el
mundo físico seria solamente una coincidencia.
El uso de las matemáticas para describir el mundo
físico no es solamente una coincidencia.
Entonces Dios existe.

4
EL ARGUMENTO ONTOLÓGICO: ÚNICAMENTE
DIOS ES SUPREMO
Desde que Anselmo de Canterbury presento su
tesis en el siglo XI, los argumentos ontológicos han
servido como fuente de muchas discusiones y
debates.
Estos descansan sobre dos ideas básicas.
El primero es del mismo Anselmo: Dios es “lo que
excluye la existencia de algo más grande”

5
Vida y pensamiento de San Anselmo

6
Biografía de San Anselmo de Canterbury
San Anselmo era originario de Aosta, en el Piamonte,
en Italia, donde nació en el año 1033. A pesar de ello
es más comúnmente conocido como san Anselmo de
Canterbury, al haber sido arzobispo de dicha ciudad
durante algunos años, donde murió en 1109. Su
educación corrió a cargo de los benedictinos, luego de
una experiencia poco afortunada con el primero de los
profesores a los que fue encomendado, al no haberle
sabido transmitir el aprecio por los estudios.

A los quince años intentó ingresar en un monasterio,


impidiéndoselo su padre, que le tenía reservados otros
menesteres más mundanos; pero luego de haberse
sometido a su voluntad, y haber olvidado durante
algún tiempo sus inclinaciones religiosas, ingresó a los
27 años en el monasterio de Bec, en Normandía,
donde se convirtió en amigo y discípulo del Abad
Lanfranco. Posteriormente fue nombrado él mismo
Abad de dicho monasterio, donde compuso dos de sus
obras más conocidas: El Monologion, meditación
teológico-filosófica sobre las razones de la fe, en
donde nos presenta algunas pruebas de la existencia
de Dios, propias de la tradición agustiniana, y el
Proslogion, donde encontramos el llamado
"argumento ontológico", que constituye la aportación
más original de san Anselmo a la filosofía medieval.
En 1092 se dirigió a Inglaterra, a Canterbury, donde
luego de varias negativas a aceptar el cargo, fue
nombrado arzobispo de la sede, ejerciendo como tal
hasta su muerte, a pesar de verse obligado a
abandonar la ciudad en varias ocasiones, por diversos

7
conflictos mantenidos con Guillermo el Rojo y,
posteriormente, con Enrique I.

La filosofía de San Anselmo. El argumento


ontológico
San Anselmo de Canterbury fue uno de los filósofos
más relevantes de la tradición agustiniana, por lo que
debemos situarlo en la esfera de influencia filosófica
del platonismo. No obstante, sus preocupaciones
fundamentales eran de tipo religioso y espiritual. En
este sentido concibe la filosofía como una ayuda para
comprender la fe: hay una sola verdad, la revelada
por Dios, que es objeto de fe; pero la razón puede
añadir comprensión a la fe y, así, reforzarla. La
expresión "credo, ut intelligam" resume su actitud: la
razón sola no tiene autonomía ni capacidad para
alcanzar la verdad por sí misma, pero resulta útil para
esclarecer la creencia. La razón queda situada en una
relación de estricta dependencia con respecto a la fe.
En su obra "Monologion" San Anselmo había
presentado ya algunos argumentos sobre la
demostración de la existencia de Dios, acompañando
a otras reflexiones de carácter marcadamente
teológico. La demostración que nos ofrece en el
"Proslogion" fue motivada, según sus propias
palabras, por la petición de sus compañeros
benedictinos de reunir en un solo argumento la fuerza
probatoria que los argumentos presentados en el
"Monologion" ofrecían en conjunto. Con esta prueba,
conocida como "argumento ontológico", San Anselmo
pretende no sólo satisfacer dicha petición sino
también dotar al creyente de una razón sólida que el
confirme indudablemente en su fe. El argumento en

8
cuestión lo formula San Anselmo como sigue, en el
capítulo II del Proslogion:
2.1 Así, pues, ¡oh Señor!, Tú que das inteligencia a la
fe, concédeme, cuanto conozcas que me sea
conveniente, entender que existes, como lo creemos,
y que eres lo que creemos. Ciertamente, creemos que
Tú eres algo mayor que lo cual nada puede ser
pensado.
2.2 Se trata de saber si existe una naturaleza que sea
tal, porque el insensato ha dicho en su corazón: no
hay Dios.
2.3 Pero cuando me oye decir que hay algo por
encima de lo cual no se puede pensar nada mayor,
este mismo insensato entiende lo que digo; lo que
entiende está en su entendimiento, incluso aunque no
crea que aquello existe.
2.4 Porque una cosa es que la cosa exista en el
entendimiento, y otra que entienda que la cosa existe.
Porque cuando el pintor piensa de antemano el cuadro
que va a hacer, lo tiene ciertamente en su
entendimiento, pero no entiende todavía que exista lo
que todavía no ha realizado. Cuando, por el contrario,
lo tiene pintado, no solamente lo tiene en el
entendimiento, sino que entiende también que existe
lo que ha hecho. El insensato tiene que conceder que
tiene en el entendimiento algo por encima de lo cual
no se puede pensar nada mayor, porque cuando oye
esto, lo entiende, y todo lo que se entiende existe en
el entendimiento.
2.5 Y ciertamente aquello mayor que lo cual nada
puede ser pensado, no puede existir sólo en el
entendimiento. Pues si existe, aunque sólo sea
9
también en el entendimiento, puede pensarse que
exista también en la realidad, lo cual es mayor. Por
consiguiente, si aquello mayor que lo cual nada puede
pensarse existiese sólo en el entendimiento, se podría
pensar algo mayor que aquello que es tal que no
puede pensarse nada mayor.
2.6 Conclusión Luego existe sin duda, en el
entendimiento y en la realidad, algo mayor que lo cual
nada puede ser pensado."
El argumento ontológico fue llamado así por primera
vez por Kant (s. XVIII), y ha sido uno de los
argumentos más polémicos de la historia de la
filosofía. Filósofos de la talla de Descartes y Hegel lo
consideran válido y lo introducen en sus respectivos
sistemas. Otros, como Sto. Tomás, Hume y Kant,
rechazarán la validez del argumento, negando su
fuerza probatoria. San Anselmo introduce el
argumento en el contexto de una plegaria a Dios y su
estructura lógica puede resumirse como sigue:

 a) Concebimos a Dios como aquello mayor que lo


cual nada puede pensarse, y esa idea de Dios es
comprendida por cualquiera.
 b) Pero aquello mayor que lo cual nada puede
pensarse debe existir no sólo mentalmente, en la
idea, sino también extramental mente, en la
realidad, pues siendo la existencia real una
perfección, será más perfecto ("mayor que.".) el
ser existente en la realidad que otro que posea
los mismos atributos pero que sólo exista
mentalmente; de otro modo caeríamos en una
flagrante contradicción, lo que no puede ser
aceptado por la razón.

10
 c) En consecuencia, Dios existe no sólo en la
mente (como idea) sino también extramental
mente, en la realidad.

La premisa mayor presenta simplemente, según San


Anselmo, la idea de Dios, la idea que tiene de Dios un
hombre, aunque niegue su existencia. La premisa
menor está clara, puesto que si aquello mayor que lo
cual nada puede pensarse existiese sólo en la mente
no sería aquello mayor que lo cual nada puede
pensarse. Algo más grande podría pensarse, a saber,
un ser que existiese en la realidad extramental y no
únicamente en la idea.
El argumento se desarrolla, pues, a partir de una
definición de Dios que, a juicio de San Anselmo, puede
ser comprendida y aceptada por cualquiera. En un
segundo momento se centra en el análisis de esa
misma idea y en sus implicaciones, recalcando el
absurdo que resultaría de concebir mentalmente un
ser perfecto y negarle la mayor perfección: la
existencia. Concluye afirmado la existencia necesaria
de Dios como una exigencia de la razón para evitar tal
absurdo. Todo el desarrollo del argumento transcurre
en el ámbito del pensamiento, progresando de la
simple idea a la necesidad de admitir la existencia de
Dios, sin apelar a otra instancia que a la razón y a uno
de sus principios fundamentales: el de no admitir la
contradicción.
Gaunilon, monje contemporáneo de San Anselmo,
critica en el "Liber pro insipiente" la validez del
argumento alegando que el paso de lo ideal (lo
pensado) a lo real (lo existente) no está justificado,
dado que dichos elementos no son homogéneos. Para
11
explicar la ilegitimidad del mismo se sirve de una
metáfora: supongamos que alguien tiene la idea de
unas Islas Afortunadas perfectas y paradisíacas, y
concluye que, a partir de tal idea, deben existir
necesariamente debido a su perfección, pues la
existencia es una perfección. Nadie daría crédito a la
persona que argumentara de tal modo y pretendiera
demostrar así la existencia de dichas islas, resultando
claro la ilegitimidad del argumento, tal como ocurre
con la prueba anselmiana de la existencia de Dios.
San Anselmo replica a Gaunilon destacando lo
impropio de la comparación. En primer lugar, no se
puede equiparar la existencia de Dios, inmaterial, con
la existencia de las Islas Afortunadas, materiales. En
segundo lugar, Dios es un ser necesario, mientras que
las Islas son contingentes, por lo que no hay en su
idea (concepto) nada que nos conduzca a pensarlas
como necesarias y, por lo tanto, como existentes. Pero
si esto es así, entonces san Anselmo introduce ya en
la idea de Dios exigencias metafísicas, como la
existencia de seres contingentes y un ser necesario, o
la organización de lo real en distintos grados de ser,
alejándose del punto de partida del argumento, que
debería ser la idea de Dios que cualquiera pueda
concebir en su mente, suponiendo ya así la idea de la
que se parte lo que se debería demostrar.
Parece entonces que la idea de Dios que pide al
principio de su prueba San Anselmo no es la que
puede tener cualquiera en su mente, sino que supone
compartir varios presupuestos doctrinales o
filosóficos, entre los que se han destacado los
siguientes:

12
 a) Partir de la idea de Dios suministrada por la
Revelación.
 b) Identificar el orden lógico con el real.
 c) Concebir la existencia divina como un simple
atributo de su esencia.

Por esta razón Sto. Tomás rechazará la validez del


argumento, eligiendo una dirección totalmente
opuesta a la de San Anselmo en sus cinco pruebas en
las que tomará la experiencia, la realidad sensible,
como el punto de partida de su argumentación,
siguiendo su formación aristotélica, que no acepta
otro punto de partida del conocimiento sino la
experiencia.

Respecto al tema de la creación del mundo, otra de


las cuestiones teológicas de las que se ocupó la
filosofía medieval, San Anselmo la trata en los
capítulos 7 y 8 del "Monologion", siguiendo las pautas
trazadas por la tradición agustiniana. La idea de
creación es extraña al pensamiento griego, y no hay
posibilidad de encontrar entre ninguno de sus filósofos
referencias útiles al tema, sino más bien numerosos
argumentos sobre la imposibilidad de concebir
racionalmente el paso del ser al no ser, o del no ser al
ser.
No obstante, el intento de conciliar la filosofía con la
teología cristiana, aunque la filosofía fuera
considerada sólo como un instrumento o una "sierva"
de la teología, lleva a los filósofos medievales a buscar
alguna solución, que difícilmente puede mantenerse
sin aceptar el recurso a lo extraordinario: la creación,
para San Anselmo es, pues, obra de Dios, y tuvo lugar
"ex nihilo", a partir de la nada. Ello no debe
13
interpretarse como si la nada fuese la causa de la
creación, nos dice: la causa de la creación es Dios.
Tampoco debe interpretarse la nada como si fuese
"algo" indeterminado, o una materia preexistente
sobre la que Dios actuara al modo del Demiurgo
platónico. La creación es un acto libre de Dios
mediante el cual el mundo es traído a la existencia de
un modo radical, absoluto, originario.

TEORÍA DE LA VIRTUD.
Aristóteles
La ética de la virtud es una filosofía que desarrollo
Aristóteles y otros grandes filósofos griegos.
Tiene que ver con la búsqueda de vivir una vida
moral.
Esta perspectiva privilegiada el carácter moral de las
personas, y dicta que adquirimos la virtud a través de
la práctica.
Al practicar la honestidad, valentía, justicia,
generosidad, etc. Las personas desarrollan un carácter
moral y honorable.

14
Según Aristóteles, al desarrollarse ciertos hábitos
virtuosos, las personas podrán tomar decisiones
correctas cuando enfrenten retos éticos.
Aristóteles define la virtud como la excelencia.
La virtud es la acción mas apropiada a la
naturaleza de cada ser; el acto mas conforme con
su esencia.
Esta acción propia de cada ser que es la virtud, es
también el bien propio de cada ser.
En el hombre, por tanto, la virtud es la excelencia
de su parte esencial que es el alma.

ARISTÓTELES, EL PENSADOR POLIFACÉTICO


Filósofo, politólogo, preceptor, científico e incluso
médico, Aristóteles fue una de las mentes más
brillantes del mundo helenístico precisamente por su
insaciable curiosidad y pasión por el estudio: un
auténtico polímata, según el término griego, "el que
ha aprendido mucho".

15
“Todos los hombres desean por naturaleza
saber”.
Según este principio, recogido en la obra Metafísica,
vivió Aristóteles durante toda su vida. No solo se
interesó por todas las disciplinas que llamaron su
curiosidad -aunque sea recordado principalmente
como filósofo-, sino que buscó la verdad incluso
aunque significase llevar la contraria a aquellos que le
habían protegido, ya fueran maestros o reyes. De su
gran mentor, cuyo pensamiento a menudo no
compartió, dijo una vez:
“Soy amigo de Platón, pero más aún soy amigo
de la verdad”.

UNA CURIOSIDAD INSACIABLE


Aristóteles, nacido en el año 384 aC en la ciudad de
Estagira -en el noreste de Grecia-, vino al mundo bajo
una buena estrella: formaba parte de una estirpe de
médicos que llevaba varias generaciones sirviendo a
la familia real de Macedonia y su destino, en principio,
era proseguir este legado. Su padre Nicómaco era el
médico personal del rey macedonio Amintas III, padre
de Filipo II y abuelo de Alejandro Magno, dos
personajes que influirían decisivamente en la vida del
polímata. Pero a la muerte de Nicómaco, cuando
Aristóteles solo tenía 17 años, el joven fue confiado
a la tutela de su pariente Proxeno, quien se dio
cuenta de su extraordinario intelecto y su
curiosidad insaciable.

16
Así pues, Aristóteles fue enviado a Atenas para
estudiar en el mejor lugar posible para una mente
polifacética como la suya: la Academia de Platón.
Aunque la gran polis griega había perdido el poder
político que tuvo en los tiempos de Pericles, seguía
siendo la capital helenística del pensamiento y las
artes, y su ambiente dinámico y abierto ofrecían al
joven estudiante un ambiente rico de estímulos de
todo tipo. La Academia era principalmente conocida
por sus enseñanzas en filosofía, pero al igual que
Aristóteles se interesaba por un amplio abanico de
materias que incluían tanto ciencias naturales como
sociales. Platón le puso el apodo de “el lector” por la
avidez con la que devoraba las obras de la biblioteca
de la Academia. Su propio nombre parecía un
signo del destino, pues significa "destinado a lo
mejor".
“Aristóteles fue enviado a Atenas para estudiar
en la Academia de Platón y se convirtió en su
mejor discípulo.”

DE ALUMNO A MAESTRO
El carácter y el pensamiento de Aristóteles se
entienden a menudo en contraposición con los de su
maestro Platón: mientras que el segundo estaba más
interesado en el mundo de las ideas, su discípulo
prefería estudiar el mundo tangible. Esta dicotomía
fue reflejada magistralmente por el artista del
Renacimiento Rafael Sanzio, que la plasmó en su
famoso fresco La escuela de Atenas, en el Palacio
17
Apostólico del Vaticano: en el centro de la obra
aparecen Platón y Aristóteles, señalando
respectivamente hacia el cielo y la tierra.
Platón era un pensador idealista para quien el mundo
de los hombres era solo un pálido y corrupto reflejo de
un mundo superior y perfecto. Aristóteles se
caracterizaba por su pragmatismo: prefería estudiar el
mundo que podía ver, tocar y entender. Aunque se le
recuerde como filósofo, dedicó gran parte de su
estudio a la biología, la botánica y la medicina; e
incluso en el ámbito de las ciencias sociales era muy
práctico: su estudio de la política y la historia se guían
por los principios de Tucídides, quien concibe el
mundo en base a una lógica de causa-efecto que nada
tiene que ver con la voluntad divina o con una justicia
superior. Esa visión influiría de forma determinante en
su pensamiento y en sus elecciones vitales, como la
de convertirse en maestro de Alejandro Magno.

18
19
A pesar de la marcada oposición entre sus visiones del
mundo y de las críticas de Aristóteles al pensamiento
platónico en casi todas sus facetas, el viejo maestro lo
consideraba su mejor discípulo y, en sus propias
palabras, “la mente de la escuela”. De ese modo, tras
veinte años en la Academia -primero como estudiante
y luego como maestro-, habría sido el sucesor natural
de Platón cuando este murió en el año 347 aC. Sin
embargo, Aristóteles era un meteco -un extranjero, no
un ciudadano de la polis- y según la ley ateniense eso
le prohibía dirigir las instituciones. La sucesión recayó
en Espeusipo, sobrino de Platón, y Aristóteles aceptó
la invitación de Hermias, amigo y antiguo compañero
de la Academia, ahora convertido en tirano de la
ciudad de Atarneo en Asia Menor -en la costa oeste de
la actual Turquía.

Aristóteles permaneció en Asia durante tres años y


llegó a abrir su propia Academia en la ciudad de Asos,
donde se casó con su primera esposa, Pitias, la
sobrina de Hermias, con quien tuvo una hija. Pero su
estancia terminó bruscamente cuando su protector
fue asesinado y tuvo que huir a Mitilene, en la isla de
Lesbos, donde continuó con su escuela. Sin embargo,
al poco recibió el mayor encargo de su vida: el rey
Filipo II de Macedonia, recordando al hijo del médico
que había asistido a su padre y conocedor de su
fama, le ofreció formar parte del círculo de
preceptores de su hijo Alejandro, al que estaba
educando para convertirse en su sucesor.
Para el príncipe macedonio, el maestro griego fue
posiblemente la persona más influyente de su vida.
De él aprendió las gestas de los héroes homéricos -
20
con una especial devoción por Aquiles, con quien se
identificaba- y el interés por el ancho mundo que se
extendía más allá de los confines de Grecia, a cuyos
límites se propuso llegar. Estimuló en él curiosidad y
le enseñó las cualidades de un gobernante que
quisiera ser recordado para siempre. Aristóteles le
mostró el camino para llegar ser más que Alejandro III
de Macedonia y convertirse en una leyenda inmortal
llamada Mégas Aléxandros, Alejandro Magno, el
conquistador que en menos de diez años
lograría lo inimaginable: conquistar el inmenso
imperio persa.

“Para Alejandro Magno, su maestro Aristóteles


fue posiblemente la persona más influyente de
su vida”
Sus caminos se separaron dos años después, cuando
Alejandro terminó su formación académica y comenzó
su instrucción militar, pero el príncipe nunca olvidó a
su maestro y durante su conquista de Asia recogió
para él muestras de flora y fauna de los lugares por
los que pasó. Un sobrino y discípulo de Aristóteles,
Calístenes, lo acompañó en su expedición como
historiador personal. Sin embargo, sus críticas al rey
macedonio y las sospechas de su implicación en una
conjura contra Alejandro lo hicieron caer en desgracia.
Al ser griego no podía ser juzgado por la ley
macedonia, por lo que fue encarcelado y murió al
poco tiempo, bien por inanición, a consecuencia de las
torturas o intencionadamente envenenado. La
21
muerte de su sobrino terminó de distanciar a
Aristóteles de su discípulo más célebre,
lamentando que se hubiera convertido en un
tirano.

Tras haber terminado su encargo en Macedonia,


Aristóteles volvió durante unos años a su ciudad natal,
Estagira. Su esposa Pitias había muerto y empezó una
nueva relación con una mujer llamada Herpilis,
posiblemente su sirvienta: no está documentado si
llegaron a casarse, pero le dio un segundo hijo,
Nicómaco. En el año 335 aC, después de que
Macedonia hubiera afirmado su poder militar sobre
Grecia y con la protección que le garantizaba haber
sido el preceptor del príncipe y luego rey Alejandro,
decidió volver a la ciudad donde se había formado:
Atenas.

“Aristóteles volvió a Atenas con casi 50 años y


una enorme fama y fundó su propia escuela, el
Liceo”

22
Aristóteles tenía ya casi 50 años y una enorme fama a
sus espaldas, lo que le permitió fundar su propia
escuela, el Liceo, al margen de las limitaciones que le
habían impedido años atrás hacerse cargo de la
Academia de Platón. Muy pronto acudieron a él un
gran número de discípulos, a los que llamó
“peripatéticos” (del griego peripatêín, “pasear”,
pues tenía la costumbre de enseñar mientras
caminaban). La escuela peripatética, tras la muerte de
su fundador, tomó un rumbo más enfocado a las
ciencias naturales, en contraste con muchas otras que
daban más peso a las sociales. Fue en ese periodo
cuando Aristóteles escribió buena parte de las obras
que nos han llegado. Muchas de ellas eran
originalmente material para sus clases y fueron
recopiladas más tarde por discípulos u otros
seguidores del pensamiento aristotélico.
Su estancia final en Atenas duró poco más de una
década: en el año 323 aC, la muerte de Alejandro
Magno hizo resurgir los ánimos antimacedonios en la
ciudad, liderados por el orador Demóstenes. Aunque
Artistóteles se había distanciado completamente de su
antiguo discípulo, consideró más prudente alejarse de
la ciudad: justo a tiempo pues sus enemigos lo
acusaron de impiedad, el mismo crimen por el que la
"democracia radical" ateniense -término acuñado por
el propio Aristóteles- había condenado a muerte a
Sócrates. Se refugió en Calcis, en la isla de Eubea,
donde murió el 7 de marzo del año siguiente en
circunstancias extrañas que, según algunas teorías no
demostradas, podían sugerir un envenenamiento.

23
EL PENSADOR DE LAS CIEN CARAS
Aristóteles es, junto con su maestro Platón y otros
eruditos -como Tucídides- de cuyos conocimientos
bebió, uno de los pensadores más importantes de la
Antigüedad y especialmente en la historia del Viejo
Mundo, cuya influencia traspasa los límites de Grecia.
A través de su discípulo Alejandro la cultura
helenística llegó hasta el corazón de Asia y a Egipto,
donde el rey macedonio fundó la ciudad
destinada a convertirse en el nuevo faro del
pensamiento: Alejandría.
Su insaciable curiosidad, lo polifacético de sus
intereses y su apego a la realidad y al estudio práctico
de las cosas hicieron de Aristóteles un pensador de
cien caras y que marcó un punto de inflexión no solo
en la filosofía, sino en el conocimiento en general. Su
legado fue recogido por los romanos, los árabes y los
persas hasta llegar a la Italia del Renacimiento y a las
estancias vaticanas decoradas por Rafael. Desde el
maravilloso fresco, en compañía de su maestro, nos
lanzan un doble mensaje a distancia de más de dos
mil años: apuntar hacia los cielos, pero con los pies en
la tierra. Una oposición en vida transformada en
complementaria por el pincel del genio de Urbino.
24
TEORÍA DEL DEBER
El concepto “de deber” ocupa uno de los lugares
centrales de nuestro lenguaje moral.
Nos referimos con el a los mandatos y obligaciones
mediante de los cuales modificamos nuestra conducta
y, en general, al conjunto de exigencias que
conforman nuestra praxis cotidiana.
Añadir el predicado moral implica introducir un factor
diferenciador esencial: se trata ahora de una auto
obligación, de una auto limitación, que, a diferencia de
otro tipo de coacciones, se enfrenta solo a las
sanciones internas derivadas de nuestra propia
conciencia de la responsabilidad de la acción.
Como todas las formas de obligación, el deber moral
limita el ámbito posible de elección y, por tanto, de
actuación. Pero aquí nos encontramos con una
25
obligación libre, es decir, voluntaria y reflexivamente
aceptada.
La existencia de este tipo de actuaciones la
encontramos directamente reflejada en nuestra
capacidad de discusión. Las dificultades aparecen mas
bien cuando dejamos el nivel intuitivo de nuestro
propio lenguaje moral y nos comprometemos a
replicar el sentido de este tipo de acciones.

UTILITARISMO.
Una filosofía centrada en el placer y la felicidad
John Stuart Mill
En ocasiones se critica a los filósofos por teorizar
demasiado acerca de la realidad y las ideas que
utilizamos para definirlas y prestarle poca atención a
investigar la naturaleza de aquello que nos hace
realmente felices.
26
Esta es una acusación desacertada por dos razones.
1. La primera es que no es la tarea de los filósofos
estudiar los hábitos que pueden contribuir a hacer
felices y grandes grupos de personas; Esa es la
función de los científicos.
2. La segunda es que si hay por lo menos una
corriente filosófica que pone a la felicidad en el
centro de su ámbito de interés. Su nombre es
Utilitarismo
¿Qué es él utilitarismo?
El utilitarismo es una teoría de la rama ética de la
filosofía según la cual las conductas moralmente
buenas son aquellos cuyas consecuencias producen
felicidad.
De este modo, hay dos elementos básicos que definen
el utilitarismo: su modo de relacionar el bien con la
felicidad de los individuos y su consecuencialismo.
Esta ultima propiedad significa que al contrario de lo
que ocurre con algunas doctrinas filosóficas que
identifican el bien con las intenciones buenas que
tiene alguien a la hora de actuar, el utilitarismo
identifica las consecuencias de las acciones como el
aspecto que debe ser examinado a la hora de juzgar si
una acción es buena o mala.

27
EL CÁLCULO DE LA FELICIDAD DE BENTHAM
Examina la bondad o maldad de los actos centrándose
en las intenciones que tenemos puede parecer fácil a
la hora de evaluar al grado en el que somos
moralmente buenos o no.
A fin de cuentas, solo tenemos que preguntarnos si
con nuestras acciones buscábamos perjudicar a
alguien o mas bien beneficiar a alguien.
Desde la perspectiva del utilitarismo, sin embargo,
ver si nos ceñimos al bien o al mal no es tan fácil, por
que se pierde la referencia clara que son nuestras
intenciones, un ámbito en el que cada uno de nosotros
somos nuestros únicos jueces.
Pasamos a tener la necesidad de desarrollar un modo
de “medir” la felicidad que generan nuestras
acciones.
Esta empresa fue emprendida en su forma mas literal
uno de los padres del utilitarismo, el filósofo ingles
Jeremy Bentham, que creía que la utilidad puede ser
evaluada cuantitativamente tal y como se hace con
cualquier elemento que puede ser identificado en el
tiempo y espacio.
Este cálculo era un esfuerzo por crear una forma
sistemática de establecer objetivamente el nivel de
felicidad que tienen como consecuencia nuestras
acciones, y por lo tanto se ajustaba totalmente a la
filosofía utilitarista.
Incluía ciertas medidas para ponderar la duración e
intensidad de las sanciones positivas y placenteras
que se experimentan y para hacer lo mismo con las
experiencias dolorosas. Sin embargo, las intenciones
28
de objetivar el nivel de felicidad de una acción pueden
ser puestas en duda fácilmente.
A fin de cuentas, no hay un criterio único e
incuestionable acerca del grado de importancia que
hay que darle a cada “variable” del nivel de felicidad;
a algunas personas les interesara más la duración de
estas, a otras su intensidad, a otras el grado de
probabilidad con el que se acarreara mas
consecuencias placenteras, etc.…

29
30
JEREMY BENTHAM

Jurista, escritor, economista, comerciante, politólogo y


reconocido filósofo, padre de la conocida doctrina
utilitarista.

Jeremy Bentham, también conocido como Jeremías


Bentham, nació en febrero de 1748 en la ciudad de
Londres en Inglaterra, y falleció el 6 de junio de 1832
en la misma ciudad de su nacimiento. Fue un jurista,
escritor, economista, comerciante, politólogo y
reconocido filósofo, cuya obra es sin duda relevante e
influyente, al elaborar la conocida doctrina utilitarista.

Familia y vida privada

En el marco de una familia letrada y de juristas que


gozaba de una estabilidad económica, Jeremy fue un
genio desde su infancia, pues en su corta edad leía
varios escritos académicos y textos clásicos de la
literatura francesa, tenía una aproximación a la
música por medio del violín, y además estudiaba otras
lenguas, tales como el latín y el francés. Su propia
familia reconocía lo prodigio a su corta edad, a lo que
su padre lo inducía al estudio de la abogacía.

Trayectoria académica

Al respecto de su trayecto académico, Jeremy


Bentham inició sus estudios en una de las escuelas
más importantes dentro del Reino Unido; The Royal
College Of Saint Peter in Westminster. Posteriormente,
iría a la Universidad de Oxford a estudiar Derecho,
para luego emplearse como abogado a los 19 años.
Empero, al corto plazo de iniciada su carrera como tal,
Jeremy se mostró crítico ante las prácticas jurídicas y
31
la educación imperante, incluso a pesar de la
orientación que le dio su padre, siendo esta la razón
para que luego dejara de lado la profesión para
enfocarse en un ámbito más abstracto e intelectual; la
investigación científica sobre la jurisprudencia propia
de la tradición anglosajona. A este cambio en su
enfoque se debe sumar también su interés en el área
de las reformas sociales a raíz de su crítica, lo que se
manifestaría en sus escritos y su obra en el ámbito
intelectual.

Dentro de su gran obra, huelga destacar dos en


particular; A Fragment on Government de 1776 y An
Introduction to the Principles of Morals and Legislation,
impreso en 1780 y publicado 9 años después. La
primera obra mencionada sería bien recibida ante las
críticas que expone Bentham sobre el sistema legal y
judicial vigentes en ese entonces en el Reino Unido,
en especial, para refutar Commentaries on the Laws of
England de Sir William Blackstone, el cual intentaba
consolidar al common law inglés en un sistema
racional y unificado.

Ahora bien, An Introduction to the Principles of Morals


and Legislation funge como la obra principal dentro de
las creaciones de Jeremy, pues sobre la base de sus
críticas iniciales, elaboró la doctrina utilitarista, la cual
es expuesta en el escrito en cuestión.

Doctrina de Bentham

La doctrina utilitarista postula una proposición


fundamental, que podría sintetizarse como la mayor
felicidad para el mayor número de individuos, a partir
de la cual se podría juzgar los actos humanos,
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decisiones, normas e instituciones de la sociedad (es
decir, una gran diversidad de ámbitos). De esta
manera, el criterio fundamental sería la utilidad
resultante en el sopesar entre el placer y el
sufrimiento que se provoca en las personas, buscando
la maximización del placer y la minimización del
sufrimiento. En base a su obra hasta el momento,
Bentham pudo aproximarse a las tendencias y
corrientes políticas de tipo progresistas y
democráticas, posibilitando el trasvasijo de sus
críticas y doctrina a la materialización.

Además, Jeremy Bentham pudo viajar por varias


naciones, nutriendo su conocimiento sobre otras
lenguas que se suman a las aprendidas en su
juventud; el italiano, el alemán y el ruso. Ya en una
etapa avanzada de su vida, Jeremy realizó varios
intercambios intelectuales, discusiones y
conversaciones en su propia casa, logrando de esta
manera propagar y desarrollar el movimiento
utilitarista, de esta manera, Bentham se relacionó
estrechamente con el padre de otro conocido
pensador, John Stuart Mill, quien también sería un
utilitarista muy influyente e interesante.

Desde un punto de vista político, Bentham criticó la


teoría del contrato social. Afirma que el Estado no se
basa en el consentimiento sino en el cumplimiento
habitual. Su pensamiento político es
fundamentalmente contrario a las leyes de la
naturaleza. También abogó por el sufragio universal,
creyendo que la mejor forma de gobierno debería ser
una república similar a la de América del Norte y
Francia después de la revolución.

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Legado e importancia

Jeremy Bentham fue un gran pensador y jurista, la


influencia de su pensamiento a otras áreas y
disciplinas es innegable, y se logra explicar por la
vasta aplicación de la doctrina utilitarista, abarcando
no solo lo político, sino también lo jurídico, lo social y
por supuesto, lo económico. Ejemplo de dicha
influencia, se puede ver no solo en el caso susodicho
de John Stuart Mill, quien rescata el utilitarismo de
Bentham con ciertas alteraciones dando una versión
soft, sino además en otros pensadores, entre ellos,
Michel Foucault, quien, en una de sus obras más
reconocidas, Vigilar y Castigar, analiza la idea del
panóptico elaborada por Bentham.

Este pensador y jurista incluso es estudiado en


diversas universidades en la actualidad, y en el área
del Derecho se presenta en diversas ramas, tal como
en el Derecho Penal, en específico, la fundamentación
de la práctica punitiva estatal, también en los estudios
de Filosofía de la Moral con su pensamiento
utilitarista, y, además, en el derecho privado en
general, por lo tanto, su pensamiento se manifiesta no
solo en estas distintas ramas del derecho, sino incluso
en distintas áreas del saber.

La institucionalización de las prisiones propuesta por


Bentham descansa sobre dos críticas principales
desde el punto de vista de su relación con el Estado.
La primera interrogante suscita sobre el ejercicio de la
administración estatal, ya que las funciones públicas
más importantes son objeto de interés de hombres
incapaces. Este «cliente» es un fenómeno que se

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manifiesta, en palabras de Bentham, de la siguiente
forma:

“…las plazas más dotadas, siempre son para


intrigantes acreditados, hijos mimados de la fortuna,
que son, no los cortesanos, sino los criados de los
ministros…”

En segundo lugar, Bentham también critica la filosofía


del sistema de administración pública en cuanto a la
naturaleza de la gestión empresarial, que puede ser
de dos tipos: gestión por contrato y gestión por
confianza. En un caso u otro, Bentham se preguntó
cómo se debe lograr la gestión y la eficiencia, o como
él señalaba:

“¿De aquél [administrador] cuyas ganancias serán


siempre proporcionadas si su buena conducta, o de
aquel cuyos emolumentos estén seguros y son
siempre los mismos [aunque] administre bien o que
administre mal?»

Refiriéndose a la idoneidad de la administración


pública o privada de los establecimientos
penitenciarios, Bentham defendió su propuesta
diciendo que las instituciones públicas, según la
racionalidad política, siempre son responsables por
negligencia o robo.

«En cambio, tenga en cuenta que los


particulares: prosperan bajo la custodia y vigilancia
del interés personal: luego se debe confiar de la
vigilancia del interés personal la economía de las
casas de penitencia”.

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Así, en relación con algunas instituciones del Estado,
Bentham plantea en primer lugar la discusión entre
administración pública y privada, enfatizando en esta
última. La idea de un centro penitenciario privado
ciertamente está en la agenda incluso de los patriotas
chilenos.

Otra evidencia de la influencia de Bentham en cuanto


a la aplicación de la pena es el papel que jugó uno de
los agentes del Cabildo de Santiago en ese momento.
Miguel Dávila, Regidor de Santiago a cargo del
departamento de policía, hizo una serie de propuestas
exitosas ya menudo mal entendidas, muchas de ellas
destinadas a mejorar el sistema penal local. En uno de
ellos, Dávila señala que ante el plan de la Corporación
de la Ciudad de reunir a los internos del penal o
compartir la prisión con los internos de la “Prisión de
Chimba”, con claros obstáculos: Este proyecto iba
contra la moral y la salud pública.

También se opone a la «igualdad» de la justicia.


Afecta la velocidad de las obras públicas a las que se
emplean los convictos y, en última instancia, es una
medida antieconómica. La fuerte oposición de Dávila
al consejo de la ciudad fue apoyada por una lectura
del libro principal de Bentham. Mientras el Regidor
continuaba justificando su opinión ante la comisión,
leyó un pasaje afirmando el estado moral y de salud
de los presos. Ante los Cabildantes Dávila dijo: “…
quiero ante todo traer a la consideración de los SS.
RR. [Señores Regidores] las palabras de un filósofo de
nuestros días, el Ilustre Jeremías Bentham:

‘La mayor dificultad (dice este sabio) ha sido hasta


ahora el repartir los presos en lo interior de las
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cárceles. El modo más común, y sin embargo el más
defectuoso en todo, es el confundirlos juntos, poner a
los jóvenes con los viejos, a los ladrones con los
asesinos, a los deudores con los delincuentes, y
amontonarlos en una prisión como en una cloaca, en
la cual lo que no esto más que medio corrompido, no
tarda en ser atacado de una corrupción total, y en que
la fetidez del aire es menos dañosa a su salud, que la
infección moral es nociva a su corazón”.

Su influencia en Chile

Durante la primera mitad del siglo XIX, las ideas del


inglés Jeremy Bentham influyeron y dominaron los
ámbitos político, social y cultural de América Latina y
Chile.

Así, durante la primera mitad del siglo XIX, el


pensamiento de Bentham tuvo una gran influencia en
el mundo ilustrado de Occidente y América Latina,
especialmente en la clase intelectual y política
chilena. Esta influencia es evidente en el campo de la
legalización, así como en la filosofía, la política, la
economía y, por supuesto, en el derecho y la
jurisprudencia, pero sobre todo en el desarrollo de
ideas o influencia en diferentes niveles de la sociedad.
A falta de un concepto mejor, de ideología o
conocimiento social, pero también de práctica política
y más concretamente, de práctica social, se encuentra
una carta de Bentham, incluso envió una carta a
O’Higgins, lo que puede atribuir a la influencia del
pensador británico en los primeros políticos y
legisladores chilenos.

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Hacia 1820, la mayoría de los libros de Bentham eran
conocidos en Chile. El trabajo más importante
relacionado con el sistema de penal.

La influencia de Bentham en Chile se puede


determinar en varios niveles, como es en la
incorporación de sus ideas en los currículos de
educación superior; hacer a las ideas que puede
transmitir a través de sus libros disponibles, tanto en
bibliotecas privadas como públicas; Pero también
incluye redes de contactos con políticos.

En Chile se destacaron Andrés Bello y Bernardo


O’Higgins. Hay una elocuente carta que recibió
O’Higgins después de 1820, y aunque se desconoce la
respuesta, el jurista y filósofo escribió:

“Esta misiva -comenzó diciendo Bentham- tiene por


principal objeto el respetuoso ofrecimiento de mis
servicios, en el carácter de redactor y recopilador de
un código de leyes, para todo el territorio sobre el
cual vos presidís los destinos (…) Un código integrado
en lengua española es el único fin adecuado del
gobierno, y confío que será un poderoso resorte que
os moverá a dar vuestra aprobación y apoyo a mis
trabajos (…) Permitidme, señor, en esta ocasión,
representaros una verdad llana: un código integral,
acompañado de sus correspondientes
interpretaciones, no ha sido, desde la existencia
misma de la ley hasta esta fecha, presentado a1
mundo”.

Una parte importante del acervo teórico de Bentham


se ha incorporado a la carrera profesional de
generaciones de abogados chilenos. Ya en 1847, los
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estudiantes del instituto Nacional tuvieron acceso al
texto Teoría del derecho penal: extractos de las obras
de Bentham adaptado a la enseñanza a los
estudiantes del Instituto Nacional. Esta edición
corresponde probablemente a un ejemplar escrito por
José Joaquín de Mora para la enseñanza de derecho
civil, penal y constitucional en el Colegio de Santiago
desde 1830.

Desde el punto de vista de la práctica política, el papel


de Andrés Bello es uno de los ejemplos más
interesantes de la influencia de Bentham.

Andrés Bello fue comisionado por el Cabildo de


Caracas, y se instaló en Londres en 1810. Bello
establecido en la casa de Francisco de Miranda, tuvo
la oportunidad de conocer al propio Jeremy Bentham.
Debido a la irrupción y avance de la Reconquista
española, el comité que apoya a Bello en Londres,
deja de hacerlo, debiendo Andrés Bello desarrollar una
serie de acciones prácticamente de supervivencia. En
ese momento y por encargo de Stuart Mill, Bello
tradujo los manuscritos de Bentham y desde entonces
lo ha ido citando en numerosas ocasiones y el
utilitarismo se ha convertido en una parte importante
de su pensamiento. El más notable de estos legados,
sin embargo, es la capacidad de Bello para lanzarlo en
Chile mediante el desarrollo vigoroso del trabajo
intelectual, pero sobre todo de la administración
política.

Esta influencia de Jeremy Bentham seguirá presente a


pesar del paso del tiempo, pues su doctrina sobre la
maximización de la felicidad para la mayoría de
personas permite una reflexión, análisis y elaboración
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de soluciones y propuestas a diversos problemas de la
realidad.

JOHN STUART MILL Y EL UTILITARISMO

John Stuart mil es consideradas uno de los pensadores


mas influyentes en el desarrollo teórico del
liberalismo, y fue también un entusiasta defensor del
utilitarismo.
Stuart Mill se preocupó por resolver un problema
concreto: El modo en el que los intereses del individuo
pueden chocar con los de otras personas en la
búsqueda de la felicidad.
Este tipo de conflictos pueden aparecer muy
fácilmente por el hecho de que la felicidad y el placer
asociado a esta solo pueden ser experimentados
individualmente, y o socialmente, pero a la vez los
seres humanos necesitan vivir en sociedad para tener
ciertas garantías de supervivencia.
Es por eso que Stuart Mill relaciona el concepto
de la felicidad con el de la justicia.
Tiene sentido que lo hiciese de este modo, por que la
justicia puede ser entendida como un sistema de
mantenimiento de un marco de relaciones sanas en el
que cada individuo tiene garantizada la protección
ante ciertos ataques (convertidos en infracciones) a la
vez que sigue gozando de libertad para conseguir sus
propios objetivos.

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John Stuart Mill
(Londres, 1806 - Aviñón, Francia, 1873) Economista,
lógico y filósofo británico. Hijo del también economista
James Mill, fue educado de forma exclusiva por su
progenitor según los estrictos principios
del Emilio de Rousseau. Dotado de una inteligencia
extraordinaria, a los diez años estaba versado en
griego y latín y poseía un exhaustivo conocimiento de
los clásicos. A los trece años su padre le introdujo en
los principios de la lógica y de la economía política,
centrándose en este ámbito en la obra de Adam
Smith y David Ricardo.

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John Stuart Mill
En 1823 ingresó en la Compañía de las Indias
Orientales, donde llegaría a ocupar el cargo de jefe de
la Oficina para las Relaciones con los Estados Indios.
Activo políticamente en defensa de la causa
abolicionista durante la guerra civil estadounidense,
desde 1865 y durante tres años ocupó un escaño en la
Cámara de los Comunes, donde sería objeto constante
de polémica a causa de su decidido apoyo a las
medidas a favor de las clases menos privilegiadas y
de la igualdad de derechos para la mujer.

Sus primeros escritos aparecieron publicados en las


páginas de los diarios The Traveller y The Morning
Chronicle, y se ocuparon fundamentalmente de la
defensa de la libre expresión. En 1824, la aparición de
The Westminster Review, órgano de transmisión de
las ideas filosóficas radicales, proporcionó a Mill un

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atrio privilegiado desde el que difundir su ideario
liberal.
En el campo de la ética, John Stuart Mill defendió una
suerte de matizado utilitarismo en el que pueden
entreverse influencias de Bentham y en el que
introdujo una constante preocupación por incluir en el
concepto habitual de «utilidad» las satisfacciones
derivadas del libre ejercicio de la imaginación y la
conciencia crítica. Sobre las principales tendencias
filosóficas de su tiempo, Mill se manifestó a favor del
positivismo de Auguste Comte y contrario al
intuicionismo de Hamilton.
Políticamente mostró siempre un gran entusiasmo
por la democracia como forma de gobierno,
atemperado por el pesimismo sobre la incidencia real
en el bienestar social de su práctica. Sus trabajos
sobre lógica y metodología de las ciencias revistieron
gran importancia en su tiempo, fundamentalmente
mediante su búsqueda constante de un principio
válido para la inferencia de leyes generales; tras los
pasos de Hume, Mill definió la causalidad como un
proceso empírico falsable que denominó «inducción
por enumeración».
En su papel como economista, John Stuart Mill fue
considerado históricamente como un representante
tardío de la escuela clásica inglesa; algunos autores
posteriores, como Marx, discutieron dicha filiación y
destacaron su alejamiento de la noción del valor-
trabajo. Su obra principal en el campo de la economía
política apareció en 1848 bajo el título de Principles of
Political Economy (Principios de economía política), en
los que cabe distinguir tres partes diferenciadas.

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En la primera, Mill elaboró un completo análisis del
proceso de formación de los salarios que entendió
determinado por la interacción entre la oferta de
trabajo y de la demanda del mismo en forma de fondo
de salarios. Consideró el beneficio como renta del
capital y lo hizo dependiente del nivel general de
precios. En su teoría del intercambio introdujo la
utilidad como factor determinante del valor de cambio
de un bien, a la par con su coste de producción. En el
campo de la economía internacional se le debe la
introducción del término «relación real de
intercambio».
En la segunda parte se ocupó de cuestiones de
estática y dinámica y expuso su idea de una evolución
hacia el estancamiento de la totalidad del sistema
capitalista a causa de una tendencia irreversible a la
reducción de los beneficios, concepto que sería
recuperado por Marx. La tercera parte es la que mejor
refleja su talante reformista y trata de las medidas
necesarias para favorecer una más justa distribución
de la renta, entre las que Mill propuso la limitación de
la herencia, la cooperación obrera e interterritorial y la
promoción de la pequeña propiedad campesina.

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