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I.

INTRODUCCIÓN

En el ámbito de la Medicina Veterinaria, la selección oportuna de una vía de administración


para un principio activo es crucial para asegurar la eficiencia del tratamiento, priorizando l
seguridad del paciente y la facilidad de aplicación. Las distintas vías de administración, como
la enteral (oral), parenteral (IV, IM, SC), tópica y otras, ofrecen ventajas y limitaciones las
cuales deben ser evaluadas según las características del fármaco, condición clínica del animal
y los objetivos terapéuticos.

La vía de administración no solo determina la rapidez con el que el fármaco llega a la


circulación sistémica, sino también cómo interactúa con las barreras biológicas del
organismo, por ejemplo, en la vía oral el fármaco debe atravesar el tracto digestivo, siendo
susceptible a factores como acidez gástrica y el metabolismo hepático, lo que puede reducir
su eficacia antes de llegar a la circulación general; este fenómeno, conocido como
metabolismo de primer paso, puede limitar la biodisponibilidad de ciertos medicamentos,
particularmente aquellos que son altamente sensibles a las enzimas hepáticas. Sin embargo, la
vía oral sigue siendo muy utilizada por su facilidad de administración, especialmente en
animales cooperativos o aquellos que pueden recibir tratamientos prolongados en casa
(Alfaro et al., 2018).

Las vías parenterales, como la intravenosa, intramuscular y subcutánea, ofrecen ventajas


cuando se requiere una acción rápida y controlada del fármaco, la administración intravenosa,
permite que el medicamento entre directamente en el torrente sanguíneo, evitando cualquier
proceso de absorción intermedio, lo que resulta en un inicio de acción casi inmediato; esta vía
es esencial en situaciones de emergencia, ya sea por administración de fluidos o fármacos de
reanimación, requiere de una habilidad técnica avanzada y conocimientos sobre condiciones
de asepsia estrictas para evitar complicaciones como infecciones o flebitis (UNAM, 2024).

La vía intramuscular es frecuentemente utilizada para fármacos que requieren una absorción
moderada rápida, pero sostenida en el tiempo, el músculo presenta abundantes vasos
sanguíneos que facilita la absorción del medicamento en el sistema circulatorio, no obstante,
factores como el tamaño del animal, masa muscular y cantidad de tejido graso pueden influir
en la velocidad de absorción; en animales con grandes depósitos de grasa, la perfusión en el
tejido adiposo es más lento, retrasando la acción del fármaco (Baamond, 2013).

La vía subcutánea es otra opción común en medicina veterinaria, especialmente cuando se


requiere un absorción lenta y sostenida del fármaco, esta vía es menos invasiva que la
intravenosa o intramuscular y suele ser mejor tolerada por los animales, haciéndola adecuada
para procedimientos ambulatorios o terapias prolongadas; pero su grado de perfusión en el
tejido subcutáneo puede variar dependiendo del grosor de la capa de grasa y la circulación
local, lo que influye en la velocidad en absorción (Zaragoza et al., 2013).

Las consideraciones prácticas juegan un papel importante en la selección de la vía de


administración, en clínicas o en entornos con limitaciones de equipo o personal, puede ser
preferible optar por una vía más sencilla y menos invasiva, como la subcutánea, que requiere
de menos habilidad técnica y ofrece menor riesgo de complicaciones, pero, cuando se
dispone de un equipo bien entrenado y de instalaciones adecuadas, vías más especializadas
como la intravenosa o interósea, puedes ser cruciales para el manejo de casos críticos como
animales en shock o aquellos que requieren una rápida restauración de volemia (Aparicio &
Paredes, 2009).

II. OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar y evaluar las distintas vías de administración de fármacos utilizando como modelo
práctico a un canino, con el fin de comprender las técnicas adecuadas y los efectos asociados
a cada vía.

Objetivos específicos:

· Realizar una técnica correcta para cada vía de administración de fármacos, evaluar los
aspectos prácticos y de seguridad durante el procedimiento, como la asepsia y la
manipulación del paciente.
· Identificar anatómicamente la vena cefálica para asegurar una correcta administración
de medicamentos por vía intravenosa, utilizando una aguja o un catéter.

[Link]
 Suero fisiológico
 Solución desinfectante (alcohol)
 Torundas de algodón
 Jeringas 3ml
 Guantes
 Máquina rasuradora
 Especie animal (perro)
 Bozal
 Jabón de mano
 Filipino

IV. MÉTODOS
· Oral: La administración oral o enteral se realiza a través de la boca, ya sea con
tabletas o líquidos. Se debe cargar el medicamento en una jeringa sin aguja. Luego, se
abre la boca del perro usando los dedos en el espacio interdental (diastema) y se
introduce la jeringa hacia la parte posterior de la boca. En casos de perros agresivos,
es posible aplicar el medicamento en la zona del diastema cerca de los carrillos.

· Subcutánea: En la administración subcutánea, el medicamento se inyecta bajo la piel.


Se carga la jeringa con el fármaco y se levanta un pliegue de piel en la parte dorsal del
cuello, entre los hombros, formando un espacio con los dedos. Se desinfecta el área y
se inserta la aguja con el bisel hacia arriba en un ángulo de 45° a 90°. Es crucial
asegurarse de no inyectar en músculos o vasos sanguíneos.

· Intramuscular: Se administra el fármaco en el músculo, utilizando la región del


bíceps femoral en el perro. Primero se desinfecta el área y se inyecta el medicamento
con precaución para evitar el nervio ciático. Antes de aplicar el fármaco, se debe
aspirar ligeramente con la jeringa para asegurarse de que no se ha tocado un vaso
sanguíneo.

· Intravenosa: Para esta vía, se rasura el pelo del miembro torácico y se coloca un
torniquete en la parte proximal de la extremidad. Luego, se identifica la vena cefálica,
se limpia el área con alcohol, y se inserta el catéter con el bisel hacia arriba en un
ángulo de 30°. Una vez que se observa el retorno sanguíneo, se avanza el catéter y se
retira la aguja. Luego, se tapa el extremo del catéter, dejando al perro listo para la
administración de suero o medicamentos.

V. RESULTADOS

Imagen Descripción
Vía oral: Utilizando una jeringa de 10mL,
se administró 2mL de suero fisiológico
directamente en el sistema digestivo del
animal.
Hubo varias complicaciones debido al
comportamiento del animal, pero mediante
el correcto método de contención, se logró
estabilizarlo y administrar el fármaco.

Vía intramuscular: Aunque el propietario


no permitió la administración de suero
fisiológico por esta vía, debido a que
anteriormente ya le realizaron un
procedimiento similar con otros fármacos;
se pudo identificar mediante palpación,
grandes grupos musculares como el bíceps
braquial y bíceps femoral.
Y se realizó una demostración de la técnica
u procedimiento el cual consistió en simular
la introducción de la aguja a 90° respecto a
la piel y posteriormente administar el suero.

Es importante evitar zonas con vasos


sanguíneos o nervios.
Vía subcutánea: (SC) se administró 2mL
de suero fisiológico en el tejido adiposo
debajo de la piel.
Esta vía es generalmente menos dolorosa
que la vía intramuscular (IM) y más fácil de
aplicar.

Vía intravenosa: (IV) no se pudo realizar


la administración del fármaco, debido a que
el propietario no lo permitió. Pero, se pudo
identificar y palpar la vena cefálica con gran
facilidad, esto con ayuda de un torniquete
casero hecho con guante de manejo.
Posteriormente se llevó a cabo la extracción
de sangre, para poder tener conocimiento de
la técnica adecuada a administrar un
fármaco por esta vía.

Siempre que se va a administrar un fármaco a través de punción se debe desinfectar la zona


de la siguiente manera
Preparar algodón con
Aplicar el fármaco
alcohol
Desinfectar la zona

VI. DISCUSIÓN

Otras vías de administración de fármacos en perros

 Vía intraósea (IO)

La vía intraósea es una opción valiosa en situaciones de emergencia, especialmente en


animales pequeños o neonatos donde resulta difícil obtener acceso intravenoso, como en
perros que presentan shock hipovolémico, este acceso directo al canal medular permite la
administración rápida de fluidos y medicamentos, actuando como una vía de rescate cuando
las venas periféricas no son viables.

Esta vía es útil en razas pequeñas, como los cachorros de raza Yorkshire, que suelen llegar en
estado crítico por enfermedades como la parvovirosis; la administración de líquidos por esta
vía suele incluir coloides y, a veces, cristaloides en pequeños volúmenes, aunque su uso es
limitado a periodos cortos, es fundamental para estabilizar al paciente hasta establecer una vía
intravenosa periférica. Los sitios recomendados para la inserción de la aguja incluyen la
cabeza del húmero, el ala ilíaca y el fémur, siendo este último, en su fosa intertrocantérica, el
más accesible y eficaz.

Antes de la inserción, es fundamental realizar un rasurado adecuado y una desinfección


meticulosa de la zona, en algunos casos, se aplica anestesia local para minimizar el dolor,
especialmente hasta alcanzar la superficie ósea; para la inserción de la aguja, que puede ser
hipodérmica de calibre 20 o 21, se recomienda localizar cuidadosamente las referencias
anatómicas para evitar dañar estructuras cercanas, como el nervio ciático, una vez
introducida, la aguja debe moverse con la extremidad al ser abducida, lo que confirma su
correcta posición en el canal medular. También es habitual observar la salida de un contenido
medular rojizo, similar a la sangre, lo que indica que se ha alcanzado el sitio correcto, la
aguja se fija adecuadamente con esparadrapo y se prueba la permeabilidad con solución
salina (López et al., 2022).

Entre las complicaciones más comunes de esta técnica se encuentran la posibilidad de lesión
del nervio ciático, osteomielitis, traumatismos en tejidos blandos y dolor, y una vez
estabilizado el paciente, se recomienda cambiar a una vía intravenosa periférica más estable
para el tratamiento a largo plazo.

 Vía intratecal (IT)

Consiste en introducir una aguja entre dos vértebras en la parte inferior de la columna
vertebral, accediendo al espacio que rodea la médula espinal, permitiendo la inyección de
fármacos directamente en el conducto raquídeo, esta vía es útil cuando se busca un efecto
rápido o localizado en el sistema nervioso central, ya sea en el cerebro, la médula espinal o
las meninges, que son las membranas que los recubren; es común utilizarla para tratar
infecciones que afectan estas estructuras, como la meningitis o también para administrar
medicamentos analgésicos o anestésicos, tales como la morfina, cuando se necesita un c
control eficaz del dolor o durante procedimientos quirúrgicos que involucran la columna
vertebral (Le, 2015).

También es usada para procedimientos diagnósticos, como la obtención de muestras de


líquido cefalorraquídeo para análisis, también puede emplearse para quimioterapia en casos
de tumores cerebrales o medulares, esta técnica requiere precisión y conocimiento anatómico,
ya que si existe una inadecuada punción podría causar daños en la médula espinal (Ruiz et al.,
2019).

 Vía intraperitoneal (IP)

Se utiliza principalmente para la administración de fluidos en casos de deshidratación o


hipovolemia en neonatos o perros de tamaño pequeño. Su procedimiento consiste en insertar
un catéter en la cavidad abdominal para administrar líquidos, esto se realiza por goteo o por
infusión manual con jeringa, la vía tiene limitación ya que solo se puede administrar
soluciones isotónicas López et al., 2022).
Es fundamental conocer la técnica de esta vía, ya que, si no se inserta correctamente el
catéter, existe el riesgo de laceración de órganos abdominales

Vías de Administración en Primates:

 Vía oral: Es una de las más comúnmente utilizadas debido a su facilidad y la


aceptación por parte de los animales, los medicamentos pueden mezclarse con
alimentos o líquidos, lo que facilita su administración en situaciones no emergentes.
Sin embargo, el principal inconveniente de esta vía es que la absorción de los
fármacos se realiza a través del tracto gastrointestinal, lo que ralentiza el inicio de los
efectos, especialmente en situaciones que requieren respuestas rápidas.
 Vía intravenosa (IV): Se aplica cuando se requiere una absorción rápida y completa
del fármaco, los vasos más frecuentemente utilizados son la vena yugular y la vena
safena, pero, de igual manera se deben tomar precauciones adicionales para asegurar
el catéter, ya que los primates pueden retirarlo fácilmente debido a su habilidad
manual.
 Vía intramuscular (IM): Se usa comúnmente en primates, con sitios de inyección que
incluyen los músculos deltoides y glúteos, esta vía es eficiente para lograr efectos
sistémicos más rápidos que la vía oral.
 Vía subcutánea (SC): Es utilizada para la administración de medicamentos de
absorción lenta, como algunas vacunas y sueros, donde el medicamento se deposita
bajo la piel en la región dorsal o lateral (Pérez et al., 2023).

Vías de Administración en Salamandras (Anfibios)

Las salamandras poseen características fisiológicas singulares que requieren un enfoque


particular en la administración de medicamentos, debido a la naturaleza de su piel, las vías
más adecuadas para la administración de fármacos incluyen la vía tópica, oral e
intracelómica. Sin embargo, vías como la intramuscular y subcutánea no son recomendables,
ya que pueden causar daños en la piel, como heridas o necrosis, lo que podría afectar su salud
a largo plazo.

 Vía tópica: La administración tópica consiste en aplicar el medicamento directamente


sobre la piel de la salamandra, es una vía efectiva debido a la alta permeabilidad de la
piel de estos animales, lo que facilita la rápida absorción de los fármacos. La piel de
las salamandras es muy sensible a productos químicos, por lo que las soluciones
deben diluirse para evitar efectos adversos, esta vía es útil para infecciones cutáneas o
problemas sistémicos leves, como el estrés osmótico (Estación Biológica de Doñana,
2018; Pereira et al., 2021).
 Vía oral: Consiste en administrar medicamentos a través de la boca de la salamandra,
puede implementarse mediante la inserción directa de soluciones líquidas o geles en la
boca del animal o mediante la impregnación de las presas o alimentos con el
medicamento, lo que resulta menos invasivo y estresante para el anfibio. Es un
método fácil de aplicar en animales más grandes o aquellos que se alimentan
regularmente, pero puede presentar dificultades si el animal se encuentra en ayuno o
con poco apetito.
 Vía intracelómica: Implica la administración directa del medicamento en la cavidad
celómica del animal, que se encuentra cerca de la línea media en la región
paralumbar, es ideal para situaciones de emergencia en las que se requiere una
absorción rápida de fármacos, como en casos de shock o enfermedades sistémicas
graves. Para realizar su aplicación, se realiza una pequeña incisión en la piel, seguida
de la inserción cuidadosa de una aguja y jeringa estériles, se debe tener mucho
cuidado durante el procedimiento para evitar dañar órganos internos o causar
infecciones (Vargas et al., 2020).

Vías de administración en grandes felinos

Las técnicas manuales para administrar fármacos en felinos se usan de forma limitada y en
situaciones excepcionales. La absorción de estos varía según el tejido en el que se inyecte,
siendo la más lenta en tejido adiposo, conectivo o nervios, un mal cálculo en la distancia de la
inyección puede llevar a fracturas si la aguja o dardo golpea el hueso.

Los sitios más comunes de inyección son las grandes masas musculares de las extremidades,
priorizando las traseras para evitar el fémur. Las inyecciones mal dirigidas, como las que
impactan la espina de la escápula, pueden ser dolorosas, además de no administrar
correctamente el fármaco.

Vía intramuscular (IM): Se eligen grandes músculos con buen flujo sanguíneo, lo que
acelera la absorción, aunque en animales con mucha grasa, esta es más lenta.

Vía intravenosa (IV): Es ideal para un efecto rápido, ya que el fármaco entra directamente al
torrente sanguíneo, pero conlleva un mayor riesgo de intoxicación.

Vía oral: Requiere que el fármaco sea ingerido y absorbido en el intestino, lo que puede
retrasar su acción debido al metabolismo hepático.

Vía sublingual: Permite una rápida absorción sin pasar por el hígado, lo que evita la
degradación del fármaco antes de llegar a la circulación general (Barragán et al., 2018).

VII. CONCLUSIONES

Considerando la información proporcionada sobre la práctica realizada, se puede concluir que


cada uno de los objetivos planteados en este informe fue cumplido de manera satisfactoria, en
primer lugar, se llevó a cabo un análisis detallado de las diferentes vías de administración de
fármacos en un canino, lo que permitió una mejor comprensión de las técnicas adecuadas y
los efectos asociados a cada vía. Durante la práctica, se logró aplicar correctamente las
técnicas de administración, como la intravenosa, intramuscular, subcutánea y oral, respetando
siempre los principios de asepsia y seguridad en la manipulación del paciente.
No se pudo realizar la administración del fármaco por vía IV, debido al no consentimiento del
propietario, pero, un aspecto destacado fue la identificación anatómica precisa de la vena
cefálica y la correcta extracción de sangre, esto se realizó con el fin de familiarizar a los
estudiantes sobre la técnica adecuada para la vía intravenosa. Aunque se presentaron ciertos
desafíos, como los movimientos constantes del perro, se aplicaron correctamente técnicas de
contención, lo que facilitó el procedimiento y minimizó los riesgos de errores en la
administración, en conjunto, la práctica brindó un aprendizaje valioso sobre las distintas vías
de administración y aseguró un tratamiento farmacológico adecuado para el canino utilizado
como modelo.

VIII. REFERENCIAS

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