4.
Cuatro paradigmas en trabajo social (David Howe):
“El problema percibido, las explicaciones ofrecidas, los objetivos
ideados y los métodos utilizados variarán según cada uno de los
paradigmas y sus teorías asociadas”
1. ¿Cómo definen el problema?
2. Objetivos de la intervención social
3. Diagnóstico
4. Métodos
5. Algunas teorías integradas en el paradigma
Los funcionalistas/reparadores:
1. ¿Cómo definen el problema?
Quizás este sea el paradigma más pragmático e incorporado al
trabajo social de manera extendida por su utilidad, efectividad y
agilidad por el tiempo del que dispone… y, como dice Howe, ha
participado profusamente en la generación del trabajo social como
disciplina. Es el paradigma de la ciencia objetiva y el que
sistematizó y dio corpus teórico al trabajo social en primer lugar.
Se interesan por las relaciones equilibradas, estables y ordenadas
que existen entre la gente y los sistemas en los que habitan, “gente
con problemas y gente como problema”… y exploran estas
cuestiones al estilo de las ciencias naturales (es la ciencia objetiva).
Si el individuo mantiene esa integración y ese orden en el sistema
social, todo funciona correctamente. Es como una especie de
ingeniería social: los recursos de cualquier índole y “la reforma”
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(acepta el sistema e interviene en él) como estrategia política…
cuanto el sistema social se tensiona, se interviene en él.
La naturaleza social: está determinada, es objetiva, no hay libre
albedrío, se puede observar al estilo del científico en un laboratorio,
sin interacción, con distancia e independencia.
El funcionalista es un empirista: la conducta se observa, se
describe, se corrige mediante reglas, y no existe nada más allá de
la realidad observada, lo consciente, lo que está manifiesto. La
neutralidad profesional y la independencia son seña de identidad de
este paradigma. También asume que hay relación entre la conducta
individual y los determinantes sociales, incluso se pueden identificar
leyes que ponen de relieve esta relación causal: a tal situación
social, tal comportamiento individual y viceversa.
2. Objetivos de la intervención social
El objetivo es reparar, adaptar que funcione, tratar (tratamiento),
mantener el equilibrio y estabilidad social, identificar patrones de
conducta, las razones causales de las disfunciones… y que el
individuo responda a la función social establecida, apropiada,
sana… que mantenga el orden y armonía consigo mismo, en sus
relaciones, y con en el sistema en el que se inserta. Es una
intervención dirigida al problema que causa esa “disfunción”,
“desorden”, “anormalidad” y, por tanto, ofrece soluciones prácticas a
problemas prácticos, existe la necesidad de controlar y regular la
conducta.
El trabajador social positivista: explica la conducta, la predice y la
controla.
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Se utilizan términos como desviado, conductas patológicas,
conducta antisocial…
Ejemplos de objetivos según David Howe: evitar que cometa delitos,
mejorar su funcionamiento social, mejorar sus competencias como
madre, curarle del problema con la bebida…
3. Diagnóstico
La trabajadora social busca identificar lo que no funciona o la
conducta indeseable del individuo o del sistema. Para ello observa,
pregunta, recopila información sobre los hechos y llega a una
explicación a través de su conocimiento experto y análisis racional.
Ha aprendido mediante la observación y sistematización de la
experiencia a determinar cómo se relacionan los sistemas y las
conductas de los individuos y cómo esa relación favorece o dificulta
el funcionamiento de todo el conjunto.
Una vez diagnosticado prescribe “el tratamiento”, las pautas, para
solucionar el problema, reformar el sistema, remediar…
Esa explicación se puede compartir con el individuo (o no)… pero
siempre la explicación la establece la trabajadora social como
experta.
4. Métodos
Todas las técnicas dentro de este paradigma, ya sean de reforzar o
premiar una conducta o de animar a la introspección para encontrar
el origen de la disfunción, tiene como fin ayudar al individuo a que
se adapte en su entorno social.
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La trabajadora social, como científica y experta, tiene la
competencia de identificar y proponer lo que se ha de hacer.
Prescribe y recomienda. Son mediadoras, restablecen los canales
de comunicación, entre sistemas y entre los individuos de un mismo
sistema, para que todo vuelva a funcionar.
5. Algunas teorías integradas en el paradigma
Entre otras teorías: la sistémica, la conductista, la de resolución de
problemas, el trabajo de casos centrado en la tarea, el psicoanálisis,
etc.
- Teoría sistémica o de los sistemas:
La analogía e imagen sería la de un organismo biológico, diferentes
partes interconectadas e interdependientes para que el sistema
social funcione.
El mal funcionamiento del sistema (familia, escuela, grupo de
iguales, comunidad) es la causa de la disfunción, desvío, trastorno,
desequilibrio, enfermedad del individuo. Por ello la trabajadora
social tiene que encontrar el origen de la disfunción y para ello
prefiere tratar a todo el sistema… por ejemplo cuando hay un
problema con una parte de la familia.
Esta teoría permitía una perspectiva donde individuo y entorno
social era tratado de manera unificada en trabajo social. Es así
como a partir de los 70, esta teoría tuvo una gran acogida.
El libro de Davies: “The essential social work. A guide to positive
practice”. “Los trabajadores sociales son os mecánicos del
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mantenimiento que engrasan las ruedas interpersonales de la
comunidad”.
- Teorías conductistas
No tratan “como si” fuera el mundo natural, para ellos lo social es
natural, los humanos máquinas o biología y la estructura social es
una estructura física.
La dimensión subjetiva no existe o es irrelevante. No existe
intención o propósito humano, ni inconsciente ni especulación.
La diferencia entre el conductista y el sistémico es que el
conductista sitúa la dificultad en el individuo y no atiende otros
sistemas que pueden ser parte del problema o mal funcionamiento.
Los programas de modificación de conducta, el método de
resolución de problemas, el trabajo de casos centrado en la tarea
comparten una afirmación: hay un fallo, una conducta problemática
que hay que arreglar, y una vez reparada, el individuo puede
funcionar socialmente con normalidad.
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Los interpretativistas/buscadores de sentido
1. ¿Cómo definen el problema?
Naturaleza social: el mundo social sólo puede ser comprendido
subjetivamente. El significado humano es la materia básica de la
ciencia social. Hay que conocer el punto de vista, las ideas,
intenciones, significados e intereses de los implicados. Y, también,
como los funcionalistas, entienden que la sociedad es estable y
regular, y dentro de ella se establece este intercambio humano y
subjetividad. Pero ni la biología ni el entorno social determina lo que
hace la persona. No imitan a las ciencias naturales.
En definitiva, las personas imponen su propio orden y significado de
las cosas.
La gente no solo se comporta sino que tiene intenciones,
motivaciones, tiene propósitos. Las ideas que tienen sobre lo que
les ocurre forma parte de la situación social en la que se encuentra.
La persona no puede ser estudiada como un objeto.
2. Objetivos de la intervención social
El objetivo es captar el significado subjetivo, la experiencia de
malestar de la persona. Porque si la realidad social es una
construcción social de los sujetos, la tarea principal va a ser
conocer esa experiencia subjetiva. Se trata de llegar al mayor
entendimiento posible de manera que se reduzcan las diferencias
en la percepción y en las expectativas. Dice Howe: “si cambian las
definiciones, cambian las interpretaciones y las respuestas
disponibles”
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La realidad social es el resultado de significados compartidos, que
se negocian, se apoyan y cambian continuamente a partir de la
interacción social. Al contrario de la mirada funcionalista que trata y
hace algo a alguien. El objetivo es ayudar, no curar.
3. Diagnóstico
Todo diagnóstico interpretativo trata de comprender la experiencia.
Hay dos fases: Por un lado, la trabajadora social tiene que conocer
cómo la persona identifica y experimenta su problema. Y, por otro
lado, ha de conocer cómo ha sido recogida esa información que nos
permite llegar a tales explicaciones. Es decir, tenemos que
asegurarnos que la postura de la persona se ha comprendido.
El conocimiento se adquiere mediante la relación sujeto-sujeto (no
sujeto-objeto como en los funcionalistas), a través de la
participación (no desde la observación distanciada). Y, en la medida
de lo posible, debería recoger sus observaciones en situaciones
que ocurren de manera natural (en los propios entornos de los
sujetos)
La trabajadora social no se erige como experta, valora las
explicaciones aportadas por la persona.
Describir el problema y detectar para quién es un problema. Es
decir, si las dificultades suponen un problema para la persona o es
la persona quien es vista como un problema (para otros).
En el diagnóstico tanto la trabajadora social como la persona deben
ser capaces de responder a: qué pasa, de dónde surge el problema,
qué haces al respecto, qué hacen los demás respecto a ti y a tu
problema, cómo te afecta y… qué es lo que se ha de hacer.
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4. Métodos
Si la comprensión es el objetivo, el método por excelencia es la
comunicación. Pues las definiciones y expectativas sobre lo que
ocurre ha de ser aclarado y reducir así cualquier atisbo de
confusión.
En muchas ocasiones la trabajadora social se centra en que las
personas se den cuenta de cómo se les han aplicado “etiquetas” en
función de su forma de hacer las cosas. Luchan contra los
prejuicios.
Muchos de los métodos se conciben como alternativos, porque el
objetivo no es modificar y tratar la conducta, sino que la persona
tome conciencia y experimente nuevas formas de estar en el mundo
(programas basados en la experiencia, no en el tratamiento). P.ej:
programas alternativos al acogimiento residencial o medidas
judiciales alternativas (en lugar de castigo, proponer un aprendizaje:
arreglar lo dañado en un acto vandálico).
La experiencia y el afecto, nos dan acceso a lo real. La trabajadora
social es una mera facilitadora. Oye y orienta. Es intuitiva.
5. Algunas teorías integradas en el paradigma
Teorías humanistas, teoría interpretativa, teoría centrada en el
cliente, teoría interaccionista, etcétera…
- Teoría centrada en el cliente (procede de la psicología humanista).
Carl Rogers o George Kelly son algunos de sus referentes.
Se parte de la siguiente premisa: el individuo es el mejor situado
para comprenderse a sí mismo, que lo que puede estar un experto.
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Por lo tanto, la trabajadora social no se concibe en una tarea
directiva.
La exploración de los sentimientos, ideas y significados ya resulta
en terapéutico y beneficioso.
Comprender, compartir y dar sentido a la experiencia es el eje
principal de la intervención. Autenticidad, calidez y empatía son
cualidades que ha de tener una trabajadora social en esta práctica
relacional. Es más una filosofía de trabajo que una teoría.
A diferencia de Freud, que tenía una visión pesimista de la
naturaleza humana, Rogers trata con esperanza y optimismo tal
condición. “La gente tiene un enorme potencial para llegar a vivir
más plenamente su humanidad”
- Teoría interaccionista (procede de sociología fenomenológica)
La comunicación aquí es menos una relación que una interacción.
Se considera que la gente actúa porque tiene un propósito. Y, esto
es lo que les diferencia, tienen en cuenta lo que otros dicen o hacen
acerca de sus esas acciones y ese propósito.
Por lo tanto, en esta teoría lo central es analizar cómo se definen
los problemas en el interior de las interacciones con los otros, y hay
que indagar en sus significados...
El concepto más relevante en esta teoría es el de “etiquetado”.
¿Qué acciones son etiquetadas como desviadas, anormales, etc?
¿Quiénes la definen y etiquetan como tal? ¿Cómo reaccionan ante
un acto desviado?
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La trabajadora social entra en los significados del cliente, pero
seguidamente mira hacia fuera, es decir, en los significados que se
generan en las interacciones, en el contexto social donde se
producen.
El humanismo radical/los concientizadores
1. ¿Cómo definen el problema?
Una mezcla entre humanismo y política. Se identifica la causa
política de los problemas sociales. Toda esa subjetividad y vivencia
de las personas está enmarcada en un contexto de conflicto y
desigualdad. Aquí estaría situado eso de la Liberación de los
pueblos de la definición internacional del año 2000, el hombre
oprimido.
La naturaleza de lo social: el individuo crea el mundo en el que vive,
es decir, la sociedad y la conciencia/las mentes de la gente están
profundamente relacionadas. Y, esta relación, nos lleva a una crítica
radical de la sociedad. Los problemas personales, sociales y
psicológicos son el resultado del carácter deshumanizador de la
sociedad moderna. Pero la sociedad no es algo externo u objetivo,
la sociedad es la obra de la gente, es producto de la mente de los
seres humanos, es la suma de proyecciones subjetivas (esto difiere
de la objetividad de la sociedad que caracteriza a los
estructuralistas).
Si no se desentraña esa relación subjetiva entre persona y contexto
alienante, las personas cargarán con la responsabilidad de su
destino y aceptarán la soledad, depresión, desesperación, la rutina,
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como algo consustancial a la condición humana (ej. Edad Media, los
pobres lo eran por designio divino)
2. Objetivos de la intervención social
El objetivo es que la persona tome conciencia, que recupere el
control de su mente, se valore a sí mismo, que sea consciente de
cómo el sistema capitalista manipula sus deseos, su
comportamiento, cómo le limita y subyuga y esa toma le haga
reaccionar de manera que tome el control de su vida. La conciencia
de clase, la conciencia de mujer, la conciencia de diversidad
cultural, sexual, ideológica, la conciencia de ciudadanía…
El objetivo es liberar al ser humano de los efectos distorsionantes
de las múltiples desigualdades inherentes del sistema capitalista.
Un poder capital que no sólo domina materialmente sino que
conforma el pensamiento, los deseos y los valores de la gente.
Controla sus mentes.
Reconocer que el trabajo social es político, que está para favorecer
el empoderamiento de la gente con la que trabaja. Como en la
educación, diría Freire, tiene como objetivo el cambio social.
En resumen, dos objetivos caracterizan la práctica radical: 1. la
concientización y la comprensión que viven alguna circunstancia
opresora, y 2. la lucha para recuperar el control y los recursos para
salir de esa circunstancia.
3. Diagnóstico
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Analizar los trastornos personales, sociales, psicológicos dentro del
contexto político.
Se describe a un grupo de poder que tiene el control y subordina a
otro y hay que identificar la forma en la que ese grupo dominante
determina las expectativas y conductas válidas. Al mismo tiempo
hay que conocer (a nivel psicológico y sociológico) cómo afecta ese
dominio al grupo subyugado.
Por ejemplo, tanto el género (teoría feminista) como la clase social
(teoría marxista) serían categorías y forman parte de esta
evaluación diagnóstica en cualquier situación. Ser sensibles a cómo
afectan esas circunstancias y características tanto a nivel personal
como al contexto social donde tienen lugar.
4. Métodos
Dos métodos para llevar a los dos objetivos planteados: que los
individuos tengan autoconciencia y que tomen el control de su
propia situación.
a) La conciencia crítica favorece la puesta en cuestión de las
categorías establecidas y a partir de las cuales la gente
piensa el mundo social y sobre sí misma. Se puede trabajar
uno a uno (profesional-usuario) pero es más potente cuando
se reúnen a personas y grupos con problemas similares.
Reconocer su estado anímico y las circunstancias que lo
rodean es la manera de empezar a labrar el cambio… No es
activismo político o revolucionario, sino de una crítica
intelectual de la sociedad y sus mecanismos de alienación. La
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tarea es articular esas circunstancias con la conciencia de la
gente.
b) Después de tomar conciencia deben tomar el control de su
propia situación, deben hacer algo sobre las circunstancias
que determina su conducta… deben de salir de esa pasividad,
desafiar las respuestas oficiales (a veces en trabajo social
perpetuamos el problema con los remedios que rigen la
institución y la política social).
En este paradigma, se acortan las distancias entre profesional y
usuario, se reducen las jerarquías, es un trabajo más cooperativo.
La trabajadora social se enfoca en la fuerza de lo colectivo, el
asociacionismo y se enfrenta a las políticas sociales injustas.
5. Algunas teorías integradas en el paradigma
- Teoría feminista
Que las mujeres tomen el control de sus propias vidas. El abordaje
grupal tiene una potencia de tomar conciencia de lo común, de la
condición compartida (ser mujeres) y cómo esa variable es la
condición social que origina gran parte de los problemas
personales.
Es importante que las mujeres relaten sus historias, el trabajo social
feminista se ha de desarrollar desde la experiencia cotidiana de las
mujeres (usuarias y trabajadoras sociales… apreciar cómo se ve las
cosas desde el punto de vista de las mujeres y ayudarlas no sólo a
definir sus problemas sino a buscar soluciones que les sirvan a
ellas.
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El trabajo social feminista es la fusión entre lo personal y política, es
tomar conciencia de que organizarse, la acción conjunta son las
bases para acceder al poder.
El estructuralismo radical/ los revolucionarios
1. ¿Cómo definen el problema?
Para el estructuralista radical, el mundo social al igual que el mundo
natural, es real, concreto y objetivo. Los revolucionarios se sitúan en
una mirada/concepción materialista de la historia y la sociedad. Esto
es: cómo el modo de producción material de una sociedad
condiciona e influye en la vida social, política, económica,
psicológica, cultural, espiritual…
Pero el mundo material no se observa desde la pasividad del
observador empirista, sino que hay que se conoce actuando en él,
teniendo ideas sobre él, poniéndolas a prueba y comprobando si
funcionan. Para los estructuralistas las condiciones materiales
explican las relaciones sociales y los procesos psicológicos.
Necesitamos comprender cómo se produce la riqueza, en manos de
quién están los medios de producción, los intereses en juego y
quiénes lo dirigen. Y todo esto cómo produce relaciones
económicas desiguales que tiene su reflejo en relaciones sociales,
políticas e ideológicas entre la clase dominante y la clase
trabajadora.
Estas relaciones desiguales no suelen ser conscientes ni nacer de
la coerción, sino que el mantenimiento del orden social es sutil (bajo
la fría sonrisa del capitalismo humanitario se controla) y no se
desenmascara hasta que no surge el conflicto.
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2. Objetivos de la intervención social
El objetivo: redistribución de la riqueza y el poder, inclinar la balanza
a favor d ellos pobres y a expensas de los ricos, distribuir
justamente los recursos y las oportunidades. Se busca la
solidaridad entre empleadores y empleados.
La intención es clara: la mejora de la situación de las masas
empobrecidas
Uno de los primeros ámbitos del trabajo social en España fue la
empresa, la fábrica. Así nace el trabajo social en el siglo XIX en
Inglaterra, en la revolución industrial.
3. Diagnóstico
La explicación y la valoración en este paradigma pasa por un
análisis estructural. Los problemas sociales son la consecuencia de
un modo de producción capitalista. El Estado se dibuja como un
mecanismo que mantiene el control y está al servicio de mantener
la lógica de la clase dominante. Las desigualdades son inherentes
al modo de producción y, por tanto, las necesidades o la carencia a
los recursos básicos son una consecuencia objetiva.
Se identifica quién detenta el poder, a qué intereses sirve y en su
práctica quién sale perdiendo. ¿Qué control tienen las personas
sobre las cuestiones que afectan a su vida cotidiana? Es la
pregunta que ha de hacerse una trabajadora social estructuralista.
¿Por qué el aumento de problemas de salud mental entre los más
jóvenes?
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Los problemas de la clase trabajadora se definen a través de las
demandas de la clase dominante.
El diagnóstico se define en términos económicos y políticos y no por
las dificultades conductuales o sociales (que son la consecuencia).
Esto es, van al origen y causa de los problemas.
Asimismo, la trabajadora social ha de comprender la naturaleza
política de su propia institución (quién lo financia, qué prácticas
valora, qué política lo dirige).
En la práctica hemos visto cómo la discusión se centra en los
procedimientos y técnicas (gestión vs escucha) y no en los porqués
hay que realizar esto u otro… la discusión deriva en competencias
preferidas (terapia o dirigir grupos) que no cuestionan el origen real
del malestar social y ayudan a individualizarlo y perpetuarlo en un
sistema capitalista.
4. Métodos
Al contrario que los funcionalistas donde la gente avanza/cambia
mediante la adaptación y la armonía, aquí el conflicto en las
relaciones e intereses es esencial para avanzar.
Acciones colectivas, recordar la injusticia… Howe habla de acción
social socialista. El método revolucionario no se dirige a cambiar al
individuo para que se adapte al sistema, sino cambiar el sistema
para responder a las necesidades del individuo.
¿cuestionan la función de control de la trabajadora social? A veces
se le critica que son las manos del Estado, de los poderosos…
Tres formas de incrementar el poder:
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- Ayudar a las personas a que quieran luchar por sus derechos,
beneficios, recursos justos.
- Hay que sostener que los problemas sociales son el resultado
de un sistema injusto y de un clima ideológico establecido por
los dominadores.
- La acción colectiva: la fuerza está en el número. Los usuarios
y trabajadoras sociales, juntos, tienen mayor fuerza política
frente a las cuestiones importantes.
5. Algunas teorías integradas en el paradigma
- Teoría marxista
Una mirada que pone el acento en las grandes desigualdades en la
distribución del poder, ingresos y propiedad. Un compromiso con la
clase trabajadora.
Los prácticos marxistas son los más críticos con las trabajadoras
sociales que individualizan los problemas (con aquellos que
defienden el casework y las técnicas terapeúticas)
La acción colectiva no es políticamente neutra. Si los problemas
sociales son estructurales la respuesta ha de política y activarse y
organizarse desde los grupos que sufren la necesidad, la privación,
la desigualdad.
Howe pone el ejemplo de la vejez en la sociedad capitalista y va
desgranando las consecuencias de su consideración: se percibe
como no productivo, pero como consumidor, esa mirada favorece
que se sientan inútiles, sin valor, sin propósito y pasivo
políticamente.
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