TEMA 1: DE LA CONSTITUCIÓN COMO ORDENACIÓN A LA CONSTITUCIÓN COMO NORMA:
CARACTERÍSTICAS ACTUALES DE LA CONSTITUCIÓN COMO NORMA JURÍDICA
1. El concepto de constitución en su dimensión histórica
Las pretensiones que caracterizan a cualquier Constitución son: establecer los canales mediante los
que se manifiesta y reafirma la vida en común (vida política), y orientar la vida común hacia la
realización de ciertos valores que traslucen una determinada concepción de la posición de persona,
de cada persona con su dignidad y derechos frente al fenómeno de la dominación (el poder
político).
Por lo tanto, podemos decir que una Constitución es una formalización de un proyecto de vida en
común alumbrado por determinados ideales que se pone en práctica mediante la vida política, cuya
dinámica puede acomodarse o alejarse de lo estipulado en la Constitución. No obstante, existe un
contraste para cualquier teoría que intente explicar la razón de ser de un texto constitucional. Y es
que la idea de que el poder político puede ser objeto de la fundamentación exteriorizada en un
texto es un producto del racionalismo ilustrado, y responde a la intención política de acabar con el
poder ilimitado de monarquías. Desde este punto de vista podríamos decir entonces que el
constitucionalismo es un movimiento político opuesto al absolutismo.
Según el artículo 9.1 de la CE "Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución
y al resto del ordenamiento jurídico". Este artículo nos dice que la Constitución pertenece al
universo conceptual de lo jurídico, y entendemos por ordenamiento jurídico el género en el que la
Constitución se integra en su cualidad de norma, junto con sus características: fuerza de obligar, y
posibilidad de corregir y penalizar los incumplimientos. La Constitución es, por lo tanto, la norma
fundamental de todas las otras normas que integran el género. El artículo también nos dice que la
vinculación a la Constitución es de carácter dual: no solo la alcanzan los poderes (instituciones),
sino que también ejercen imperium frente a los ciudadanos, ya que son los protagonistas de la
Constitución que les pertenece y les obliga a actuar lealmente con ella.
Finalmente, podríamos decir que el artículo 9.1 se puede considerar el punto de llegada de un
decurso del constitucionalismo y del Estado constitucional, desarrollado en diversas etapas, hasta
llegar a la democracia constitucional.
2. Tradición anglosajona y El Ancient Constitutionalism
La existencia de un constitucionalismo antiguo contrario al moderno es una situación que ha
generado un gran debate ya que, por ejemplo, el país donde cuajó dicho constitucionalismo antiguo
fue el mismo que se resistió a aprobar una Constitución.
En Reino Unido la Constitución no se trata de un texto concreto ni es el resultado de decisiones
dirigidas a instaurar un nuevo orden político. La práctica constitucional inglesa se asienta en el valor
de una serie de documentos aprobados de circunstancias históricas concretas, como por ejemplo el
Bill of Rights de 1689, las Actas de Unión de Escocia de 1707....
Dicha práctica constitucional sólo se comprende gracias al valor de las costumbres y convenciones
constitucionales escritas que han permitido funcionar al sistema británico como un paradigma
1
constitucional vertebrado en torno a la vigencia de unos principios básicos que actualmente no se
diferencian de las Constituciones escritas: supremacía del Derecho, separación y equilibrio entre los
poderes estatales, y vigencia de derechos individuales. Este último principio ha sido un factor de
impulso de reforma constitucional en Reino Unido estos últimos años. La existencia de un Tribunal
como el europeo de los Derechos Humanos, junto con el carácter anacrónico de los fundamentos
constitucionales de Reino Unido, han hecho resaltar las virtudes del constitucionalismo escrito
provocando reformas de profundo calado.
Lo importante del constitucionalismo antiguo es que permite entender mejor la tradición de
constitucionalismo como gobierno limitado, lo cual es de gran importancia para comprender por
qué en Estado Unidos la Constitución de 1787 pudo ser concebida como suprema ley del lugar.
Los Founding Fathers, redactores de la Constitución de Estados Unidos, consagraron sus energías en
transformar un pacto político de carácter confederal (vinculaba las trece colonias) en una unión más
perfecta. Fueron conscientes de que el motor de proceso de independencia que llevaron a cabo las
colonias se debía mayormente a los agravios que impuso el Parlamento inglés sobre ellas, el cual
violó los principios básicos de la Constitución. La Constitución venía así a garantizar pro futuro el
respeto de los principios del buen gobierno constitucional por parte de todos. La Constitución de
EE. UU se caracterizó por el interés de ser símbolo del nacimiento de una Nación e instrumento al
servicio del respeto a la ley por parte de todos y frente a todos.
Cabe recordar que la Constitución de 1812 redactada en Cádiz se basaba en unos principios
fundamentales compuestos por la influencia que los franceses dejaron en España y que practicaban
en Francia desde 1789.
Otro factor importante acerca del constitucionalismo antiguo es el peso que adquiere la
diferenciación entre gubernaculum y iurisdictio, y lo es porque simboliza la supremacía de la
Constitución y marca los límites de lo que pueden hacer al amparo de ésta los jueces.
3. La tradición continental: la "Revolución Constitucional" y la suerte del constitucionalismo
durante el siglo XIX
La pretensión de llevar a un documento escrito los fundamentos que hacen de la dominación
política una dominación legitima, y establecerle limitaciones, fijarle objetivos y diseñar
instituciones, es lo que caracteriza la "revolución constitucional". Se trató de decidir sobre el
conjunto de la unidad política y plasmarlo en un texto, la Constitución. Esto fue una revolución de la
escritura ya que se dirigieron a generar y establecer un texto con capacidad de vincular pro futuro la
práctica política de los gobernantes. Es por ello que podemos afirmar que la revolución
constitucional y la Constitución escrita supusieron pasar de la ordenación contingente a la
organización consciente.
La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano acabó con el Antiguo Régimen e
inauguró en el continente europeo la era del constitucionalismo moderno. Aseguró derechos y
2
separó poderes, por lo que se presentó desde un inicio como el auténtico motivo de la revolución
constitucional.
La soberanía ilimitada del rey pasa a la Nación, una persona ficticia encargada de dotar de
legitimidad al nuevo orden a partir de la expresión de la voluntad del poder constituyente como
representante extraordinario de ella.
Uno de los mayores dilemas del Estado constitucional se basa en la diferenciación entre el poder
constituyente como fuente de todos los poderes y los poderes constituidos por la Constitución y
limitados por ella. Este dilema consiste en afirmar la capacidad originaria y sin limitaciones del
pueblo para dotarse de una Constitución a la medida de sus deseos, y la creencia en las virtudes
intrínsecas de un modo de gobierno basado en restricciones para la acción de los gobernantes, pero
también de los gobernados.
Es la democracia constitucional la única que hoy se toma en serio los ideales del gobierno
democrático, y en la que la posición y las funciones que corresponden a los legisladores y a los
jueces y al propio pueblo-representado como titular de un poder soberano no dejan de discutirse.
Uno de los objetivos esenciales de la Constitución (la garantía de los derechos), se da por cumplido
mediante la aprobación parlamentaria de los Códigos: Civil en la vertiente privado-sustantiva, Penal
en la relativa al ius puniendi del Estado, y de Enjuiciamiento en uno y otro orden, en lo relativo a los
aspectos procedimentales. El Código se encuentra posicionado en el lugar central de la experiencia
jurídica como consecuencia del legicentrismo. La ley es presentada como el producto de la voluntad
general (Rousseau) creada mediante el intercambio de opiniones en la Asamblea Representativa
que arroja como resultado la mejor defensa y plasmación de los intereses de todos. Se trata de un
sistema representativo con un compromiso muy elástico respecto al valor de la Constitución.
La experiencia constitucional europea falseó durante el siglo XIX la concepción fuerte del
constitucionalismo como un movimiento dirigido a establecer limitaciones efectivas al poder para
salvaguardar los ámbitos de indemnidad y autodeterminación individual presentados por los
derechos. Se neutralizó la idea de límite, la Constitución se convirtió en un simple marco para el
ejercicio de poder, un espejo de aspiraciones incumplidas.
La fuerza revolucionaria del constitucionalismo decimonónico acabó cuajando en la construcción
del Estado de Derecho, con un poder juridificado y manifestándose a través de un cuerpo de
normas mediante las que el Estado persigue sus objetivos.
4. El constitucionalismo del período de entreguerras
Cuando la base democrático-representativa se ensancha con los primeros esbozos de sistemas
electorales basados en el sufragio universal, las tensiones que acusa el Estado constitucional son
tantas y tan agudas que las democracias de los años entre las dos guerras mundiales casi no
pudieron cumplir la aspiración a la normalidad propia de un diseño constitucional. Mientras se
intentaba salvaguardar la supremacía del Derecho, dar estabilidad al Gobierno y salvar la
3
importancia de la Constitución, el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia y la extensión de los
ideales nazis, desembocaron en un nuevo conflicto bélico.
Durante esos años, el desafío de dotar a la Constitución de una carga directora de la práctica política
generó varios debates, como la defensa de legitimidad de la Constitución de Kelsen y las
aportaciones contrarias de Schmitt. El ascenso del nazismo provocó el exilio de Kelsen a EE.UU,
mientras que Schmitt se convierte en un consejero ideológico de ese perverso sistema.
La teoría constitucional respondió al objetivo de trasladar al plano de lo posible algunas
concepciones básicas relativas al modo más justo de construir una vida en común.
5. El constitucionalismo contemporáneo. Valores y derechos. Principios y reglas.
Tras el período de guerra se reconstruyó el concepto de Constitución en torno a un núcleo
representado por los derechos fundamentales de la persona y el principio democrático. Se pasó así
a un Estado social y democrático de derecho. Fue necesaria una adaptación del lenguaje para
asentar sobre bases más solidas del potencial liberador considerablemente menguado a lo largo del
decurso histórico del Estado constitucional.
En el plano internacional el nuevo comienzo esta simbolizado en el articulo que abre la
Declaración Universal de Derechos Humanos: "Todos los seres humanos nacen libre e iguales en
dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia".
En el plano interno, el lenguaje constitucional acusó también el impacto de las nuevas
circunstancias: se destacó la importancia de la dignidad de las personas mediante el artículo 1.1 de
la Constitución alemana de 1949.
Quienes elaboraron la Constitución de 1978 tenían tras ello un gran trabajo por parte de las
jurisdicciones constitucionales alemana e italiana. Destacaremos el artículo 1.1: "'España se
constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de
su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político". Es una forma de
síntesis en la que la forma de Estado se conecta con la moral constitucional que implica el
compromiso de promover la realización de los cuatro valores superiores que allí se mencionan. El
artículo 10.1 hace que aparezca la dignidad de la persona y "los derechos inviolables que le son
inherentes" como fundamento del orden público. Sin embargo, en el caso de los extranjeros hay
una separación entre derechos inherentes y la dignidad, y derechos que, por falta de conexión, el
legislador si podría restringir legitimamente el ámbito garantizado a los extranjeros, al igual que con
la libertad, justicia, igualdad y el pluralismo político.
No tiene sentido dividir la Constitución en partes supuestamente organizativas y partes dogmáticas
a efectos didácticos, ya que sería una idea opuesta a la que hoy alumbra el valor de la Constitución.
Habría partes válidas y exigibles, y otras que no serían tomadas enserio y estarían bajo la
interpretación de cada uno. Sin embargo, no es así en la Constitución de hoy en día.
4
Es muy importante la diferenciación entre reglas y principios. Las reglas son enunciados de hecho a
los que se conecta una consecuencia. Si se produce un hecho A, tendrá una consecuencia B. En el
caso de los principios, son más bien directrices o enunciados prescriptivos que atañan a algo que
"debe ser", esto es, un modelo que el autor de la norma pretende que sea en la mayor medida
posible. Mientras que una regla se aplica o no, un principio admite modos o intensidades muy
diversas de aplicación. En el caso de los conflictos entre reglas, el intérprete se decantará por una
de ellas. Y, en el supuesto de colisión de principios, el intérprete no necesita sacrificar por completo
uno de ellos para que prevalezca el otro.
El enunciado de la mayor parte de los derechos fundamentales viene realizado en forma de
principios.
6. Peculiaridades de la Constitución como norma jurídica.
La Constitución es más que una norma y, en lo que tiene de norma es profundamente distinta de las
demás normas del ordenamiento.
La dificultad no solo consiste en seleccionar las cuestiones básicas para no cargar la Constitución
con estipulaciones impropias, sino que es el hecho de que la respuesta elegida para ellas debe
articularse como si fuera la definitiva o lo suficiente perdurable como para no desvirtuar el acto
constituyente.
La elaboración de cualquier Constitución supone un punto de debate y confrontación política.
Es por ello que algunas disposiciones parecen concebidas para mostrar una cosa y su contraria, ya
que un pacto constitucional debe conjugar ingrediente de abstracción e indeterminación.
Además, ese carácter fundante de la norma constitucional le obliga a hacer un uso abundante de
conceptos que pertenecen al núcleo mismo de la especulación política, es decir, son conceptos cuyo
significado depende de los prejuicios del lector.
Interpretar la Constitución no es solo trabajo de jueces y del Tribunal Constitucional. También lo
hace el Parlamento cuando aprueba las leyes, un funcionario al dictar una resolución de
incidencia...
Los debates sobre el significado y sentido del control de constitucionalidad de las leyes tienen
siempre como trasfondo la diferencia entre la interpretación política de la Constitución y su
interpretación jurídica por parte de la jurisdicción constitucional. En la interpretación política
prevalece el entendimiento de la Constitución como marco de referencia abierto a entendimientos
plurales y con capacidad de adaptación a las transformaciones producidas por el paso del tiempo. Y
el cometido del juez constitucional como intérprete de carácter supremo es el de establecer
mediante técnicas de interpretación jurídico-constitucional los límites últimos que el legislador no
puede pasar.