mientras que solamente en el 2% se expresó un enfoque activo-regulador.
La información recogida en esta investigación llama necesariamente a una reflexión crítica en torno al
grado en que las concepciones, conocimientos y actitudes de los/las estudiantes acerca del aprendizaje,
reflejan la cultura del aprendizaje predominante en el contexto de sus escuelas, y son por ello, una
manifestación de las prácticas educativas cotidianas que caracterizan el proceso de enseñanza-
aprendizaje.
En consonancia con las problemáticas que hemos presentado en apretada síntesis, puede concluirse que
otro de los grandes desafíos que afrontamos hoy, es el de garantizar una educación de calidad para
todos, articulando la masividad con la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Finalmente, es oportuno insistir en el hecho de que las dificultades analizadas son interdependientes y se
vinculan de igual forma con las deficiencias en la formación y superación de profesores, que sufre de
manera general, las mismas disfunciones que la escuela básica. Aunque no profundizaremos en este
ámbito, a pesar de su significación, debe considerarse que el cuarto gran desafío es el perfeccionamiento
permanente de la profesionalización del personal pedagógico: en nuestros profesores y profesoras están
las mayores fortalezas con las que contamos para dar respuesta a los problemas y desafíos actuales y
promover el cambio en aras de una educación desarrolladora.
DESAFÍOS ACTUALES DE LA EDUCACIÓN CUBANA
2. HACIA UNA EDUCACIÓN DESARROLLADORA
2.1. EDUCACIÓN, APRENDIZAJE Y DESCENTRALIZACIÓN
DESARROLLO
CENTRALIZACIÓ
N
En la noche de los tiempos, no había en el universo
más que dioses. Pero llegó el momento, marcado por el
destino, de crear a las razas mortales. Así, Prometeo y
Epimeteo recibieron el encargo divino de distribuir
entre las distintas especies, las cualidades necesarias
M Apara
S I Vla
ID AD
vida. CALIDAD
Epimeteo, preocupado por la supervivencia de los
animales, repartió entre estos todas las destrezas y
habilidades. Mas, olvidándose de la especie humana, la
dejó abandonada a sí misma.
UNIDAD DIVERSIDAD
Hizo falta entonces la inteligencia y el valor de su
hermano Prometeo, para que el hombre pudiese
adquirir cualidades indispensables para vivir: gracias
al fuego, que robó a los dioses, los seres humanos
crearon la civilización. Y desde entonces, cada hombre
recibe, en lugar de los instintos que no le fueron dados
PROFE
originalmente, S frutos
los IONA deL todo
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antes DE él.
EDUCADORES Y EDUCADORAS
El mito de Prometeo es, sin lugar a dudas, una de las más hermosas alegorías a la indefensión original
del ser humano y al papel que desempeña la cultura en el proceso de humanización de la especie, tanto
como nuestra socialización e individuación. Así, en la medida en que nos vamos convirtiendo en
miembros de la especie humana, también nos configuramos como miembros de una sociedad histórico-
concreta y como personalidades individuales, únicas e irrepetibles.
En efecto, los niños y las niñas son, en el momento de su nacimiento, las criaturas más indeterminadas e
inconclusas que es posible imaginar. No vienen al mundo, como sucede en las demás especies, con un
repertorio de comportamientos prefijados hereditariamente en un código genético cerrado: lo que son y lo
que serán en un futuro, se construye día a día, ya que dependen, para sobrevivir y desarrollarse, de lo
que aprenden, más que de lo que heredan.
“Cada hombre aprende a serlo. Para vivir en sociedad, no le es suficiente con lo que la naturaleza le da al
nacer. El debe dominar, además, lo que ha sido logrado en el desarrollo histórico de la sociedad
humana”.1
De este modo, la existencia misma del ser humano como ser social, y dotado de una psiquis humana,
tiene un origen y una mediatización social e histórica: es a través de la educación, entendida en su más
amplia acepción como la transmisión de la cultura de una a otra generación, que el individuo entra en
contacto con la experiencia humana y se la apropia. Precisamente, el proceso de apropiación constituye
la forma exclusivamente humana de aprendizaje.
Cada persona va haciendo suya la cultura a partir de procesos de aprendizaje que le permiten el dominio
progresivo de los objetos y sus usos, así como de los modos de actuar, de pensar y de sentir, e inclusive,
de las formas de aprender vigentes en cada contexto histórico. De este modo, los aprendizajes que
realiza constituyen el basamento indispensable para que se produzcan procesos de desarrollo, y
simultáneamente, los niveles de desarrollo alcanzados abren caminos seguros a los nuevos aprendizajes.
En esta concepción, el entorno social no es una simple condición que favorece u obstaculiza el
aprendizaje y el desarrollo individual: es una parte intrínseca del propio proceso y define su esencia
misma, a partir de la ley general de la formación y desarrollo de la psiquis humana, formulada por Lev S.
Vigotsky:
“En el desarrollo cultural del niño toda función aparece dos veces: primero, entre personas (de manera
interpsicológica), y después, en el interior del propio niño (de manera intrapsicológica)... Todas las
funciones psicológicas superiores se originan como relaciones entre los seres humanos”. 2
1
LEONTIEV, ALEXEI. El hombre y la cultura. Universidad Estatal de Moscú, 1972.
2
VIGOTSKY, LEV SEMIONOVICH. El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Ed. Crítica, Barcelona, 1979.
P. 94.
Según esta ley de la doble formación, que constituye el fundamento básico de la escuela histórico-
cultural, el desarrollo humano sigue una pauta que va de lo externo, social e intersubjetivo, hacia lo
interno, individual e intrasubjetivo.
Consecuentemente, el desarrollo es fruto de la interacción social con otras personas, que representan los
agentes mediadores entre el individuo y la cultura. Tales interacciones, que tienen un carácter educativo
implícito o explícito, se producen en diferentes contextos específicos no formales, incidentales y formales,
como son por ejemplo, la familia, los grupos sociales en general, los grupos de pares en particular y la
escuela, entre otros.
Atendiendo a los aspectos que se han examinado, es importante establecer algunas conclusiones
esenciales acerca de la relación dialéctica existente entre la educación, el aprendizaje y el desarrollo en el
ser humano:
Educación, aprendizaje y desarrollo son procesos que poseen una relativa independencia y
singularidad propia, pero que se integran al mismo tiempo en la vida humana, conformando
una unidad dialéctica.
La educación constituye un proceso social complejo e histórico concreto en el que tiene lugar la
transmisión y apropiación de la herencia cultural acumulada por el ser humano. En este
contexto, el aprendizaje representa el mecanismo a través del cual el sujeto se apropia de los
contenidos y las formas de la cultura que son transmitidas en la interacción con otras personas.
El papel de la educación ha de ser el de crear desarrollo, a partir de la adquisición de
aprendizajes específicos por parte de los/las educandos. Pero la educación se convierte en
promotora del desarrollo solamente cuando es capaz de conducir a las personas más allá de
los niveles alcanzados en un momento determinado de su vida y propicia la realización de
aprendizajes que superen las metas ya logradas.
Se reconoce entonces, siguiendo a Vigotsky, que una educación desarrolladora es la que
conduce al desarrollo, va delante del mismo – guiando, orientando, estimulando. Es también
aquella que tiene en cuenta el desarrollo actual para ampliar continuamente los límites de la
zona de desarrollo próximo o potencial, y por lo tanto, los progresivos niveles de desarrollo del
sujeto.
La educación desarrolladora promueve y potencia aprendizajes desarrolladores.” 3
Así, si tomamos en consideración el verdadero significado de la categoría educación desarrolladora, y su
trascendencia en relación con los desafíos que enfrenta hoy día la escuela cubana, es evidente la
necesidad de analizarla en términos de uno de los aspectos que ha sido básicamente subvalorado en los
marcos de la concepción tradicional de la educación: el proceso de aprendizaje que llevan a cabo los/las
estudiantes.
Es necesario, pues, analizar cuáles serían las exigencias de un proceso de aprendizaje que posea una
naturaleza igualmente desarrolladora, al que hemos denominado aprendizaje desarrollador. Resulta
esencial profundizar en estas problemáticas, a partir de una plataforma general acerca del aprendizaje
humano.
2.2. PARA COMPRENDER EL APRENDIZAJE...
Una concepción general sobre el aprendizaje representa una herramienta heurística indispensable para el
trabajo diario de los maestros y maestras; les brinda una comprensión de los complejos y diversos
fenómenos que tienen lugar en el aula, y por lo tanto, un fundamento teórico, metodológico y práctico para
planificar, organizar, dirigir, desarrollar y evaluar su práctica profesional, perfeccionándola continuamente.
Todo ello constituye un requisito básico para que el educador pueda potenciar, de manera científica e
intencional - y no empírica o intuitivamente - los tipos de aprendizajes necesarios, es decir, aquellos que
propician en sus estudiantes el crecimiento y enriquecimiento integral de sus recursos como seres
humanos, en otras palabras, los aprendizajes desarrolladores.
Sin embargo, tradicionalmente se han puesto de manifiesto en el quehacer pedagógico diversas
limitaciones en las concepciones del aprendizaje, que han sido sistematizadas en trabajos realizados por
Castellanos y Grueiro (1997). En efecto, se ha visto el aprendizaje como un proceso que:
se encuentra restringido al espacio de la institución escolar (aprendizaje formal), y sólo a ciertas etapas
de la vida (a las que preparan para la vida profesional, adulta);
3
CASTELLANOS, DORIS. La comprensión de los procesos del aprendizaje: apuntes para un marco concptual. Centro
de Estudios Educacionales, ISPEJV, La Habana, 1999.
que maximiza lo cognitivo, lo intelectual, lo informativo, los saberes, sobre lo afectivo-emocional, lo
vivencial, lo ético, y sobre el saber hacer;
que se realiza individualmente, aunque, paradójicamente, no se tenga en cuenta o se subvalore al
individuo;
como una vía exclusiva de socialización, más que de individualización, de personalización, de
construcción y descubrimiento de la subjetividad;
como adquisición de conocimientos, hábitos, habilidades y actitudes para adaptarse al medio, más que
para aprender a trasformar, a desarrollarse, a aprender y a crecer.
El aprendizaje resulta ser, en realidad, un proceso complejo, diversificado, altamente condicionado por
factores tales como las características evolutivas del sujeto que aprende, las situaciones y contextos
socioculturales en que aprende, los tipos de contenidos o aspectos de la realidad de los cuales debe
apropiarse y los recursos con que cuenta para ello, el nivel de intencionalidad, consciencia y organización
con que tienen lugar estos procesos, entre otros.
A tono con lo anterior, planteamos algunos presupuestos iniciales que consideramos importantes para
abordar una comprensión del aprendizaje.
Aprender es un proceso que ocurre a lo largo de toda la vida, y que se extiende en múltiples
espacios, tiempos y formas. El aprender está estrechamente ligado con el crecer de manera
permanente. Sin embargo, no es algo abstracto: está vinculado a las experiencias vitales y las
necesidades de los individuos, a su contexto histórico-cultural concreto.
En el aprendizaje cristaliza continuamente la dialéctica entre lo histórico-social y lo individual-
personal; es siempre un proceso activo de reconstrucción de la cultura, y de descubrimiento del
sentido personal y la significación vital que tiene el conocimiento para los sujetos.
Aprender supone el tránsito de lo externo a lo interno – en palabras de Vigotsky, de lo
interpsicológico a lo intrapsicológico- de la dependencia del sujeto a la independencia, de la
regulación externa a la autorregulación. Supone, en última instancia, su desarrollo cultural, es decir,
recorrer un camino de progresivo dominio e interiorización de los productos de la cultura
(cristalizados en los conocimientos, en los modos de pensar, sentir y actuar, y, también, de los modos
de aprender) y de los instrumentos psicológicos que garantizan al individuo una creciente capacidad
de control y transformación sobre su medio, y sobre sí mismo.
El proceso de aprendizaje posee tanto un carácter intelectual como emocional. Implica a la
personalidad como un todo. En él se construyen los conocimientos, destrezas, capacidades, se
desarrolla la inteligencia, pero de manera inseparable, este proceso es la fuente del enriquecimiento
afectivo, donde se forman los sentimientos, valores, convicciones, ideales, donde emerge la propia
persona y sus orientaciones ante la vida.
Aunque el centro y principal instrumento del aprender es el propio sujeto que aprende, aprender es
un proceso de participación, de colaboración y de interacción. En el grupo, en la comunicación con
los otros, las personas desarrollan el auto-conocimiento, compromiso y la responsabilidad, individual
y social, elevan su capacidad para reflexionar divergente y creadoramente, para la evaluación crítica
y autocrítica, para solucionar problemas y tomar decisiones. El papel protagónico y activo de la
persona no niega, en resumen, la mediación social.
Situándonos en los marcos del aprendizaje escolar, esta perspectiva nos permite trascender la noción del
estudiante como un mero receptor, un depósito o un consumidor de información, sustituyéndola por la de un
aprendiz activo (e interactivo), capaz de realizar aprendizajes permanentes en contextos socioculturales
complejos, de decidir qué necesita aprender en los mismos, cómo aprender, qué recursos tiene que obtener
para hacerlo y qué procesos
el proceso debe
dialéctico implementarde
de apropiación para
losobtener productos individual y socialmente valiosos. De
contenidos
esta perspectiva
y las deriva
formasigualmente
de conocer,la noción
hacer,deconvivir
un aprendizaje
y ser eficiente y desarrollador, que se discuten
construidos
más adelante. en la experiencia
Necesariamente, tambiénsociohistórica,
la concepciónen deelqué
cualsignifica enseñar tendrá que ser revalorizada
se producen,
en correspondencia comoideas.
con estas resultado
De estedeaspecto
la actividad del
nos ocuparemos en otro momento.
individuo y de la interacción con otras personas,
cambios relativamente duraderos y generalizables, que
Consecuentemente, se propone conceptualizar el aprendizaje humano como:
le permiten adaptarse a la realidad, transformarla y
crecer como personalidad.
Cuando intentamos profundizar en la comprensión del aprendizaje, se nos presenta el cuadro de un
proceso sumamente complejo, que adopta múltiples formas y transcurre en espacios, tiempos y
situaciones variadas.
“Pensemos un momento – ha dicho al respecto el psicólogo Gordon Allport – en las muchas clases de
aprendizaje que tienen lugar en el curso de la vida. Aprendemos a andar, a hablar, a bailar; a recordar
hechos, a interpretar números y recitar poemas. Aprendemos lo que conviene comer, lo que se debe
tomar, lo que es preciso evitar, qué objetos son deseables sexualmente. Se adoptan religiones, creencias,
ideologías. Se forman preferencias, prejuicios, modos de comportamiento. Aprendemos conceptos,
significados y hábitos nuevos; también aprendemos lenguas extranjeras. Aprendemos a conocer signos,
claves y símbolos. Adquirimos gradualmente nuestros rasgos y orientaciones de la personalidad y
desarrollamos una conciencia personal guiadora y una filosofía más o menos completa. Incluso
aprendemos a aprender”.4
Tal riqueza inherente a un mismo fenómeno nos incita a preguntarnos: ¿qué hay de común entre
aprender a caminar, a resolver problemas, a hablar inglés o a amar? ; ¿en qué son semejantes los
aprendizajes que se realizan en la vida cotidiana y aquellos que transcurren en las aulas escolares? ;
¿por qué decimos que tanto en los niños y las niñas, así como en los jóvenes, adultos y ancianos se
producen procesos de aprendizaje?.
Para responder a estos cuestionamientos se requiere dilucidar la esencia oculta tras la diversidad de
formas de expresión y establecer cuáles son los rasgos que lo singularizan. A continuación se presenta
un conjunto de características que expresan la naturaleza genérica del aprendizaje humano. Al mismo
tiempo, se identifican otras características específicas donde se ponen de manifiesto los componentes del
sistema del aprendizaje, integrado por los contenidos o resultados, los procesos o mecanismos y las
condiciones. En conjunto, este análisis posibilita construir un cuadro general del aprendizaje que
responde a las siguientes preguntas:
¿Qué es el aprendizaje?
¿Qué se aprende?
¿Cómo se aprende?
¿En qué condiciones se aprende?
2.3. CARACTERIZACIÓN DEL APRENDIZAJE HUMANO
2.3.1. La naturaleza del aprendizaje
El aprendizaje es un proceso de carácter dialéctico
La comprensión del aprendizaje desde esta perspectiva implica rescatar su naturaleza integral y
contradictoria, nunca lineal, abordándolo como un proceso psicológico de cambio y transformación en la
psiquis y la conducta del individuo, que transcurre gradual y progresivamente, a través de diferentes
etapas y momentos vinculados entre sí de forma dinámica, y donde los diversos componentes funcionan
en un sistema indisoluble, de modo que las partes son interdependientes y dependen al mismo tiempo de
la totalidad.
Sin lugar a dudas, el proceso será más o menos complejo en función de los contenidos a aprender y de
los mecanismos internos que los/las aprendices que han de movilizar para alcanzar los resultados
esperados. Así, aprender a montar bicicleta puede requerir de unas pocas sesiones de práctica, al igual
que la memorización de una poesía, de fechas históricas o de un listado de los presidentes del país en el
período neocolonial.
En tanto, el aprendizaje de un concepto científico exige desencadenar mecanismos cualitativamente
diferentes que van más allá de la asociación psicomotora o verbal. Implica, de hecho un proceso de
comprensión gradual donde el sujeto debe establecer explícita e intencionalmente relaciones entre sus
conocimientos previos y la nueva información ofrecida por el profesor, reestructurarlos y aplicarlos a
diferentes situaciones, con vistas a lograr su plena generalización.
4
ALLPORT, GORDON. La personalidad. Su configuración y desarrollo. Ed. Herder, Barcelona, 1968.
El aprendizaje es un proceso de apropiación individual de la experiencia social
Ciertamente, el aprendizaje es siempre un proceso social; esta característica expresa propiamente su na-
turaleza (se trata de un proceso de apropiación de la experiencia histórico-social, de la cultura), pero tam-
bién los fines y condiciones en que tiene lugar el mismo. El aprendizaje está determinado por la existencia
de una cultura, que condiciona tanto los contenidos de los cuales los educandos deben apropiarse, como
los propios métodos, instrumentos, recursos (materiales y subjetivos) para la apropiación de dicho conte -
nido, así como los espacios y las situaciones específicas en que se lleva a cabo el mismo.
Pero el aprendizaje tiene, al mismo tiempo, una naturaleza individual: sus mecanismos son sumamente
personales y constituyen un reflejo de la individualidad de cada personalidad. El perfil singular de las po -
tencialidades y deficiencias (fuerzas y debilidades) del aprendiz, sus capacidades, ritmos, preferencias,
estrategias y estilos de aprendizaje, unidos a la historia personal, los conocimientos previos y la experien -
cia anterior (que va conformando un conjunto de concepciones, actitudes, valoraciones y sentimientos con
respecto al mismo), condicionan el carácter único e individual de los procesos que pone en juego cada
persona para aprender.
El aprendizaje es multidimensional por sus contenidos, procesos y condiciones
La plasticidad e inmadurez del ser humano con respecto a las otras especies del reino animal determinan
la importancia trascendental que tiene el aprendizaje para el desarrollo de individuos maduros, capaces
de interactuar creadoramente con su entorno natural y su cultura; se aprende a través de procesos muy
disímiles, que en determinados momentos se complementan e integran, como el aprendizaje asociativo y
el reestructurativo.
Así, el aprendizaje de reacciones y formas sencillas de conducta y de hábitos y habilidades menos
complejos, exige procesos y condiciones diferentes para su apropiación que el de los grandes cuerpos de
conocimientos, las reglas, procedimientos y estrategias de nivel superior o de las formas de conducta y de
interacción que generan sentimientos, actitudes y valores espirituales.
Por tanto, la infinita riqueza y diversidad del aprendizaje humano se expresa básicamente en tres esferas
particulares: (a) los contenidos o resultados del aprendizaje, (b) los procesos o mecanismos a través de
los cuales las personas se apropian de estos contenidos diversos, y (c) las condiciones del aprendizaje, o
sea, los diferentes tipos de situaciones de actividad e interacción en las cuales se movilizan determinados
procesos en función de la apropiación de la experiencia sociohistórica. Precisamente, estas tres esferas
constituyen los componentes del sistema del aprendizaje humano, que examinaremos con posterioridad.
Su combinación define una variedad inmensa de contextos, situaciones, tipos y prácticas de aprendizaje,
y consecuentemente, de habilidades, capacidades y actitudes necesarias para desplegarlos, que a su
vez quedan matizados a partir de la propia diversidad humana.