Preclásico (2500 a. C.-200 d. C.
)
En este periodo se dio el inicio del sedentarismo agrícola y de la producción de
cerámica. También está marcado por el constante crecimiento demográfico, el
desarrollo de las técnicas agrícolas y de los sistemas de control de aguas. Con
la aparición de las aldeas se diversificaron las necesidades y se originó la
especialización del trabajo.
Durante el Preclásico se desarrolló el intercambio de bienes entre diferentes
pueblos, lo que llevó al establecimiento de largas rutas comerciales que
atravesaban la región. Además, este periodo se caracterizó por la talla de
piedra, desde el jade pulido hasta la construcción y escultura monumental.
Hacia finales del Preclásico, varias culturas mesoamericanas habían desarrollado
calendarios y formas de escritura complejas que fueron utilizadas por sociedades
de los períodos posteriores.
Las principales culturas de este periodo fueron los olmecas, la cultura de
Tlatilco y los mixtecas.
Clásico (200 d. C.-900 d. C.)
En este periodo se desarrolló la diferenciación entre el campo y la ciudad dentro
de las sociedades mesoamericanas. Algunas aldeas se convirtieron en centros
urbanos, en los que se concentraron las actividades artesanales, políticas,
religiosas y administrativas, mientras que en los campos aledaños se producía el
grueso de los bienes de subsistencia a través de la agricultura. Además, se dio
en esta época un salto en el crecimiento y la concentración de población, ligado
al desarrollo de técnicas de agricultura intensiva y aprovechamiento del suelo.
Se profundizó la diferenciación social y la especialización del trabajo. Se
consolidaron las élites en actividades de gobierno con dominio político e
ideológico sobre el resto de la población. Además, la religión comenzó a jugar un
rol estructural como autoridad ideológica y moral en la organización social.
El intercambio de bienes evolucionó hacia la creación de redes comerciales
complejas de larga distancia, que influyeron en la evolución política y económica
de las diferentes culturas de la región. Surgieron potencias políticas
identificadas con ciudades capitales importantes, con complejos arquitectónicos
masivos y un estilo artístico propio. En ese contexto, se desencadenaron guerras
entre diferentes potencias por la soberanía y el control de bienes.
En el aspecto cultural, este periodo se vio marcado por el esplendor del
calendario, los sistemas de escritura y numeración, el desarrollo de la
astronomía y el florecimiento de las artes. Además, en términos religiosos se
cristalizó el panteón de dioses comunes a todas las creencias mesoamericanas.
Las principales culturas de este periodo fueron los zapotecas, los teotihuacanos,
los mixtecas y los mayas.
Posclásico (900 d. C.-1521 d. C.)
Este periodo estuvo marcado por la inestabilidad política y las guerras
constantes entre las diferentes culturas mesoamericanas. Se dio el surgimiento y
la caída súbita de estados agresivos que buscaron conquistar a las sociedades
vecinas. A su vez, la expansión militar y geográfica de aquellos estados
victoriosos trajo como consecuencia la imposición de tributos sobre los pueblos
vencidos.
En este sentido, se desarrolló una arquitectura de carácter defensivo en los
centros urbanos y nuevas formas de culto religioso ligadas a la soberanía bélica
y política. Apareció el sacrificio humano en las ceremonias religiosas y en el
arte también se desarrollaron motivos de guerra y referencias a los sacrificios y
a la muerte.
El final del periodo está marcado por la conquista española del imperio mexica en
1521, aunque algunos espacios mesoamericanos continuaron libres de la dominación
europea hasta finales del siglo XVII.
Las principales culturas de este periodo fueron los totonacas, los mixtecas, los
toltecas y los mexicas.
• Agricultura. El desarrollo de la agricultura y la evolución de las técnicas de producción durante los
tres periodos fue una característica común de las sociedades mesoamericanas. Los principales cultivos
fueron maíz, chile, frijoles, calabazas, hortalizas y cacao, y constituyeron la base alimenticia de la
población. Para ello, además, se crearon sistemas de control y mantenimiento de aguas, de transporte
de bienes y almacenamiento de recursos.
• Gobierno. Muchas de estas civilizaciones tuvieron formas de gobierno organizadas y jerarquizadas. El
poder solía ser hereditario y estar en manos de castas de sacerdotes y familias aristocráticas que
lograban mantener su estatus a través de la dominación ideológica y el control sobre la distribución
de bienes y riquezas.
• Comercio. El comercio de productos utilitarios y suntuarios les permitió tener un fluido contacto con
el resto de las civilizaciones de la zona mesoamericana y compartir usos, costumbres y conocimientos.
El comercio también permitió el crecimiento interno de algunas sociedades y fue una forma de imponer
predominio cultural y social entre los distintos pueblos.
• Organización militar. La guerra fue un elemento fundamental de las culturas mesoamericanas. Los
guerreros tuvieron un estatus privilegiado y eran honrados por el resto de la población. Algunas
civilizaciones sometieron a otros pueblos a través de la imposición militar y los obligaron a rendir
tributo y pagar impuestos.
• Religión. Todas las culturas mesoamericanas fueron politeístas. Creían en la existencia de múltiples
dioses, aunque en algunos casos predominaba la importancia de un dios particular. Muchos dioses
estaban relacionados con elementos y seres de la naturaleza como el agua, el fuego, la tierra, la
serpiente emplumada y el jaguar. Otros dioses se vinculaban con actividades humanas como la
agricultura, el comercio o la guerra.
• Cultura. Aunque cada civilización desarrolló su propia identidad cultural, las diferentes sociedades
mesoamericanas compartieron rasgos culturales a lo largo de los tres períodos. El estilo escultórico y
arquitectónico de las distintas civilizaciones de Mesoamérica tiene elementos comunes, y se destaca la
influencia de las creencias religiosas en las imágenes artísticas
• Los pueblos mesoamericanos se caracterizaron por la diversidad de sus orígenes: arribaron a la región en diferentes
épocas y hablaban distintas lenguas. Los especialistas consideran que las diferentes lenguas y dialectos mesoamericanos
pueden agruparse en 16 familias. Entre las lenguas más destacadas podemos encontrar el náhuatl (de la familia
Yutoazteca), el zapoteco y el mixteco (pertenecientes a la familia Oaxaqueña), y todas las pertenecientes a la familia
lingüística maya, muchas de las cuales subsisten en la actualidad.
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• Los pueblos olmeca, zapoteca, mixteca, maya y azteca desarrollaron sistemas de escritura propios. Algunos de estos
sistemas aún no han sido descifrados en su totalidad. Las civilizaciones maya y azteca lograron elaborar un sistema de
escritura logográfica en el que los signos cumplían la función de letras, estaban designados por sonidos y sílabas, y
los combinaban para formar palabras.
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• El sistema de escritura. Los primeros en desarrollar sistemas de escritura en América fueron los olmecas. En su mayoría,
fueron sistemas basados en glifos (símbolos) que representaban ideas o palabras; aunque se cree que en algunos casos
pudieron representar sílabas o fonemas.
• El calendario. Los olmecas crearon el calendario lunar sagrado de 260 días y el calendario solar de 365 días para
ordenar los ciclos agrícolas. Ambos fueron utilizados y perfeccionados por el resto de las culturas mesoamericanas a
partir del desarrollo de conocimientos de astrología y la observación de la naturaleza.
• La arquitectura. Los conocimientos de matemática y el desarrollo de técnicas de construcción compleja de las diferentes
civilizaciones mesoamericanas permitieron convertir a las aldeas en centros urbanos con edificios ceremoniales y
estructuras monumentales.
• Las pirámides. Los conocimientos en arquitectura alcanzaron su máxima expresión con las pirámides, que cumplían diversas
funciones, como centros de poder político, ceremonial y religioso.
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