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Ética de la reincorporación tras Vacunagate

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UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DEL PERÚ

TAREA ACADÉMICA 1

Ensayo que como parte del curso de Ciudadanía y Reflexión Ética presentan los
alumnos

INTEGRANTES:

1. LEON CCANCCAPA, Angie Fabiola Cod. U20230826

Lima, 8 de septiembre de 2024


La reincorporación de funcionarios involucrados en el Vacunagate:

Una perspectiva ética

La pandemia de COVID-19 reveló profundas vulnerabilidades en sistemas de salud y

gestión pública en todo el mundo. En febrero de 2021, el Perú fue sacudido por un

escándalo que puso en evidencia la fragilidad de la ética en las instituciones públicas del

país: el Vacunagate. Este caso involucró la vacunación irregular y secreta de 470 personas,

entre ellos altos funcionarios, diplomáticos, médicos y empresarios, que recibieron dosis de

la vacuna Sinopharm fuera de los ensayos clínicos. En un contexto donde el acceso a las

vacunas era limitado y la población peruana enfrentaba una crisis sanitaria sin precedentes

debido a la COVID-19, estos hechos representaron un abuso de poder y una traición a la

confianza pública. Tres años después, solo algunos de los involucrados han sido

sancionados, y varios de ellos han sido reincorporados o designados a nuevos cargos. Ante

esta situación surge la pregunta controversial: ¿Es ético que diplomáticos y funcionarios

públicos que actuaron de manera irregular sean reincorporados a sus funciones o

designados a nuevos cargos, incluso después de recibir sanciones? En mi opinión, no es

ética la reincorporación de estos funcionarios.

A continuación, detallare mis razones que abordan la corrupción, impunidad y falta de ética

en la reincorporación de funcionarios involucrados en el Vacunagate, destacando cómo esto

afecta la confianza pública y la integridad del servicio público, bajo una perspectiva de

justicia y responsabilidad ética; que servirán para respaldar mi postura.

En primer lugar, considero que no es ética la reincorporación de estos funcionarios, ya que

rompe la confianza pública en las instituciones gubernamentales. La confianza en las

instituciones es un pilar fundamental para el funcionamiento de una democracia saludable.

Cuando un funcionario que ha sido sancionado por abuso de poder es reincorporado, se

envía un mensaje de impunidad y falta de responsabilidad, lo cual debilita la percepción de


legitimidad de las instituciones estatales. Como menciona Carbone (2024) "a tres años del

Vacunagate, aún no hayan concluido todos los procesos administrativos", evidenciando la

falta de seriedad y eficiencia en el manejo de estos casos. Este tipo de situaciones no solo

daña la imagen de los organismos implicados, sino que también desmotiva a los ciudadanos

a seguir las normas establecidas, ya que perciben que quienes deberían dar el ejemplo no

enfrentan las consecuencias de sus actos. En un contexto donde la corrupción es uno de

los principales problemas del país, es imperativo que las instituciones públicas mantengan

un estándar ético claro y contundente para evitar la desconfianza y la desilusión ciudadana.

En segundo lugar, considero que no es ética la reincorporación de estos funcionarios, dado

que podría perpetuar un ambiente de corrupción y nepotismo dentro de las instituciones

públicas. El caso del embajador Jorge Arturo Jarama Alván, quien fue destituido por facilitar

la vacunación irregular de tres de sus familiares, es un ejemplo claro de cómo el abuso de

poder puede extenderse más allá de la esfera personal y convertirse en una práctica

institucionalizada. Permitir que personas con antecedentes de corrupción regresen a cargos

de responsabilidad no solo pone en riesgo la integridad del servicio público, sino que

también abre la puerta a la repetición de conductas similares en el futuro. Como indicó

Boyer (2024), doctora en Derecho y expresidenta de Servir, "muchas veces el tribunal

declara nulo porque hubo un defecto en el procedimiento, porque no hubo derecho a

defensa o por temas procedimentales". Este tipo de argumentos técnicos, aunque válidos

desde un punto de vista legal, no deben opacar la gravedad de los actos cometidos y el

daño institucional causado. La ética en la administración pública no debe ser negociable ni

estar sujeta a tecnicismos que permitan la reincorporación de quienes han violado los

principios de honestidad y transparencia.

En tercer lugar, considero que no es ética la reincorporación de estos funcionarios, debido a

la ética de mínimos y máximos que debe regir en las decisiones de las instituciones

públicas. Según Adela Cortina (2013), “una sociedad ética se basa en el respeto de los

derechos mínimos de todos los individuos, pero también en la búsqueda de máximos éticos,
es decir, en la promoción de valores como la honestidad, la transparencia y el servicio al

bien común”. En este contexto, permitir la reincorporación de funcionarios que han abusado

de su poder va en contra de ambos principios: se violan los mínimos éticos al no garantizar

justicia y rendición de cuentas, y se ignoran los máximos éticos al no promover un estándar

más alto de integridad y responsabilidad en el servicio público. La idea de que la

reincorporación de estos funcionarios es posible bajo ciertas condiciones procedimentales

refleja una falta de compromiso con la ética en la administración pública y, por lo tanto, debe

ser rechazada.

Asimismo, considero que no es ética la reincorporación de estos funcionarios, porque la

reincorporación de funcionarios sancionados tiene un impacto negativo en la moral y la ética

profesional de otros servidores públicos y profesionales de la salud. La decisión de

reincorporar a estos funcionarios sancionados afecta no solo a la percepción pública, sino

también a aquellos dentro del servicio público que cumplen con sus deberes éticos. La ética

profesional no se limita a la obediencia a las normas, sino que también implica un

compromiso con los valores fundamentales de la justicia, la responsabilidad y la

transparencia. Así, la reincorporación de estos funcionarios no solo mina la moral de

quienes buscan actuar con ética y profesionalismo, sino que también crea un ambiente en el

que las conductas corruptas y las malas prácticas pueden ser percibidas como aceptables o

inevitables. Este efecto desmoralizador puede tener consecuencias graves a largo plazo,

debilitando la integridad de las instituciones públicas y fomentando un clima de apatía y

cinismo entre los servidores públicos.

En conclusión, la reincorporación de diplomáticos y funcionarios públicos involucrados en el

Vacunagate no es ética ni justificada, porque esta decisión socava la confianza pública en

las instituciones, perpetúa un ambiente de corrupción y nepotismo, envía un mensaje

erróneo sobre las consecuencias de los actos de corrupción y afecta negativamente la

moral y la ética profesional en el servicio público. De este modo, la ética en la

administración pública no debe ser un concepto abstracto ni negociable; debe ser una guía
clara y firme para la acción. De igual manera, para resolver esta problemática, es esencial

implementar un sistema más robusto de rendición de cuentas que no solo sancione a los

responsables de manera efectiva, sino que también garantice que las sanciones sean

llevadas a cabo sin posibilidad de reversión injusta. Además, se debe priorizar la

transparencia y la participación ciudadana en la vigilancia de las instituciones públicas,

asegurando que la ética y el servicio a la comunidad sean el eje central de toda función

pública; solo así se podrá restaurar la confianza en las instituciones y prevenir futuros

escándalos que dañen el tejido moral del país.


Bibliografía

 Berrios, M. (5 de Mayo de 2024). A tres años del Vacunagate: solo 35 funcionarios y

9 médicos recibieron sanciones. Ojo público. https://ojo-publico.com/derechos-

humanos/salud/vacunagate-44-funcionarios-y-medicos-sancionados-tres-anos

 Boyer Carrera, J. (2024). Declaraciones sobre la administración pública y el

Vacunagate. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

 Carbone Campoverde, F. (2024). Informe de la comisión investigadora del

Vacunagate. Lima: Congreso de la República.

 Cortina, A. (2013). Ética mínima: Introducción a la filosofía práctica. Ediciones

Tecnos.

 Garaycochea Cannon, V. (2024). Declaraciones sobre la ética médica y el

Vacunagate. Lima: Colegio Médico del Perú.

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