Deje Que Dios Pelee Sus Batalla - Joyce Meyer
Deje Que Dios Pelee Sus Batalla - Joyce Meyer
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INTRODUCCIÓN
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Cuando tenemos un entendimiento claro del perfecto amor
incondicional de Dios por nosotros, realizamos que Él siempre
tendrá cuidado de todo aquello que nos concierne. Tal
conocimiento eventualmente nos libera del temor. En la medida
que adquirimos más experiencias con Dios y vemos que siempre
Él nos cuida y provee de aquello que necesitamos, comenzamos
a tener más confianza.
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ponernos la meta de buscar a Dios hasta que sepamos que
hemos vencido nuestros miedos mental y emocionalmente.
Mientras buscamos a Dios, estamos enfocándonos en Él y no en
nuestros temores. Le adoramos por quién es Él y expresamos
nuestra gratitud por las bondades que Él ha hecho, está haciendo
y continuará haciendo.
Dios tiene nuevas oportunidades y grandes cosas guardadas
para nosotros. Para recibirlas, necesitamos dar pasos de fe. En
ocasiones, eso significa hacer cosas que no sentimos hacerlas o
que aun pensamos que no funcionarán. Nuestra confianza y
reverencia hacia Dios debe ser mucho más de lo que pensamos,
queremos o sentimos.
El enemigo nos presenta toda clase de tormentas en nuestras
vidas. Él también trata de usar el temor en muchas formas
diferentes para evitar que experimentemos todo lo que Dios tiene
para nosotros. Aun cuando sintamos temor, necesitamos
enfocarnos en Dios. Él tiene un plan de batalla para nosotros, y Él
nos dará el valor y la fe para recibir la paz, las victorias y las
bendiciones que Él tiene para nosotros.
En este libro, usted leerá mucho sobre la alabanza y la
adoración, y quizá se pregunte cuál será la diferencia entre
ambas. Creo que una de las maneras de explicarlo es que
alabamos a Dios por todos sus actos maravillosos, y le adoramos
por quién es Él. Si nuestras vidas están llenas a plenitud de
ambas, veremos a Dios pelear nuestras batallas por nosotros y
experimentaremos victorias jubilosas.
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PARTE 1
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CAPÍTULO 1
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batalla, y sólo Dios podría darle uno que garantizaría la victoria.
La primera fase del plan de batalla de Dios es combatir el
temor escuchando a Dios. Romanos 10:17 nos enseña que “la fe
es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. Este versículo no se
refiere a la palabra escrita de Dios, pero a la palabra hablada de
Dios, llamada rema en griego (el idioma original del Nuevo
Testamento). En otras palabras, cuando escuchamos la palabra
de Dios, la fe inunda nuestros corazones y se lleva el temor.
Josafat sabía que tenía que escuchar a Dios, y usted y yo
tenemos esa misma necesidad.
Dios nos puede hablar dándonos una paz interna, dándonos
una idea creativa, calmando nuestras emociones revueltas, o
llenando nuestros corazones con una seguridad absoluta de que
todo estará bien en cierta situación. En el 1989, yo necesité
escuchar a Dios de esas maneras.
Fui al médico para un examen de rutina. Él descubrió un
pequeño nódulo en mi seno y quiso hacerme una biopsia de
inmediato. No pensé que sería algo serio, pero el resultado
mostró un tipo de cáncer agresivo, y los doctores recomendaron
altamente una cirugía inmediata.
Recuerdo caminar por el pasillo de mi casa, acosada por el
temor tan fuertemente que sentía que podría caerme al piso.
Sentía que mis rodillas realmente colapsarían. Cada noche
cuando iba a la cama, me era difícil quedarme dormida. Cuando
podía dormir, no era un sueño bueno o reparador, sino todo lo
contrario. Casi a menudo, despertaba, y cuando lo hacía, los
temores se apoderaban de mi mente.
Cáncer es una palabra que casi siempre trae consigo gran
temor. No importa cuántos amigos o familiares me dijeron que
Dios tendría cuidado de todo, todavía batallaba con el temor,
hasta que una mañana bien temprano, cerca de las tres de la
mañana, Dios me habló muy adentro de mi corazón y me dio la
seguridad absoluta de que Él tendría cuidado de mí. Después de
eso, no volví a experimentar esa repugnante e incapacitante
sensación de temor otra vez.
Luego de mi cirugía, estuve inquieta mientras esperaba por los
resultados de las pruebas de mis nódulos linfáticos para ver si iba
a necesitar tratamiento adicional. Pero me mantenía creyendo
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que estaba en las manos de Dios, y cualquier cosa que
sucediera, Él tendría cuidado de mí.
Todo resultó que no necesitaría tratamiento adicional. Nos
dimos cuenta, de hecho, que por medio de la detección temprana,
Dios había salvado mi vida. Terminé siendo agradecida en lugar
de ser temerosa.
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parte del Señor si va a sobrevivir.
Cobre aliento. Dios quiere hablarle aun más de lo que usted
quiere escuchar de Él. Búsquelo a Él, no al método, dándole su
tiempo y la atención necesaria, y no se arrepentirá.
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Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en
los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de
las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder,
que no hay quien te resista?
2 Crónicas 20:6
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Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta
tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la
descendencia de Abraham tu amigo para siempre? Y
ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella
santuario a tu nombre, diciendo: Si mal viniere sobre
nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre,
nos presentaremos delante de esta casa, y delante de
ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de
nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y
salvarás. Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de
Moab, y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste
que pasase Israel cuando venía de la tierra de Egipto,
sino que se apartase de ellos, y no los destruyese; he
aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de la
heredad que tú nos diste en posesión.
2 Crónicas 20:7-11
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Él y su maravilloso poder, adorarlo y alabarlo por la manifestación
de su solución, y escuchar la palabra de dirección de parte de Él.
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CAPÍTULO 2
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un poco melodramática al respecto, tratando de impresionar a
Dios con lo miserable que me sentía. Dije algo así como: “Dios,
ya no puedo más. Hasta aquí llegué. Se acabó. Nada de lo que
hago está funcionando. Me doy por vencida. No voy a hacer esto
más”.
En ese preciso momento, dentro de mí, sentí la voz del
Espíritu Santo diciéndome: “¿De veras?”.
Era casi como si Él estuviera emocionado. Quizás sea porque,
a menudo, el único momento que Él puede obrar en nosotros es
cuando llegamos a estar tan exhaustos que finalmente decidimos
rendir todo a Dios.
Tratar de hacer lo que Dios solamente puede hacer nos
agotará bien rápido. ¿Por qué no dejar a un lado su propio
esfuerzo y seguir el ejemplo de Josafat? Admítale a Dios que
usted no tiene fuerza para enfrentar a sus enemigos y no sabe
qué hacer, sino que busca su dirección y liberación.
Tres cosas bien importantes hizo Josafat. La primera, él
reconoció que no tenía fuerza para luchar contra sus enemigos.
La segunda, él admitió que no sabía qué hacer. Y tercera, dijo
que sus ojos se volvían a Dios. Diciendo estas tres cosas, Josafat
se colocó a sí mismo en posición de recibir un milagro.
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modo: Cuando me desplomo en un cómodo sillón, estoy poniendo
mi total dependencia en que ese sillón me sostendrá. Tomo todo
el peso de mí misma y lo pongo todo en ese sillón. Es increíble
que muchas veces confiemos más en un sillón que en Dios. A
menudo decimos que nos apoyamos en Dios, y quizás lo
hacemos parcialmente, pero se nos hace difícil apoyarnos
completamente en Él. En ocasiones, tenemos un plan alterno en
caso de que Dios no llegue a tiempo.
Veamos un resumen de lo que sabemos hasta ahora acerca
de cómo Josafat obtuvo las directrices para pelear su batalla
cuando los “itas” vinieron contra él. Sabemos que él mismo se
propuso buscar a Dios y hasta comenzó a ayunar. Sabemos que
empezó a hablar con Dios sobre su increíble bondad y fidelidad.
Y sabemos que no le mencionó el problema a Dios hasta
después que lo alabó y adoró. Luego que hizo todas esas cosas,
él abiertamente admitió su total dependencia en Dios. Él dijo que
a menudo se nos hace duro tener que decir: “No sé qué hacer”.
Josafat no se sintió débil o inepto cuando no supo qué hacer,
ni tampoco nosotros deberíamos. Él le dijo a Dios: “No sabemos
qué hacer, y aun si lo supiéramos, no tendríamos la fuerza para
hacerlo”. Al decir esto con sinceridad, se colocó a sí mismo en
una posición de total dependencia en Dios. Él lo hizo al inicio de
la batalla, enseñándonos que mientras más pronto confiemos
totalmente en Dios, más pronto vendrá nuestra victoria.
Sin la ayuda de Dios no podremos cambiar nada en nuestras
vidas. No podemos cambiarnos a nosotros mismos, nuestros
cónyuges, nuestras familias, nuestros amigos o nuestras
circunstancias. Verdaderamente, separados de Dios, nada
podemos hacer que pudiera tener un valor duradero y se haga de
forma correcta.
A menudo tratamos de descifrar las cosas que no nos
competen aun con respecto a nuestra forma de pensar, y
renunciamos a la paz y el gozo cuando no le damos a Dios el
control total sobre nuestras vidas. Algunas cosas son
simplemente muy difíciles para nosotros entenderlas, pero no hay
nada difícil para Dios. Dios es infinito, mas nosotros somos seres
humanos finitos con limitaciones. Dios tiene un conocimiento
incomparable, pero el nuestro es limitado (ver 1 Corintios 13:9).
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Conocemos algunas cosas, pero no lo conocemos todo. Hay
algunas cosas que solo necesitamos dejarla como están. Nunca
podremos conocerlo todo, pero podemos madurar a un nivel
donde estemos satisfechos con saber que hay Uno que sí lo
conoce todo. Cuando llegamos a ese nivel, entramos en el
descanso de Dios, el cual además libera el gozo en nuestras
vidas.
Una de las declaraciones más liberadoras que podemos decir
es: “Señor, yo no sé qué hacer, y aun si lo supiera, no podría
hacerlo sin ti. Mis ojos están puestos en ti, Señor. Voy a esperar y
ver lo que harás con respecto a esta situación, porque no hay
absolutamente nada que yo pueda hacer al respecto, a menos
que me des dirección”.
Cuando somos enfrentados ante situaciones difíciles o
imposibles, el enemigo puede susurrar una y otra vez en nuestras
mentes: “¿Qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer ahora?”. Nuestras
amistades podrían decirnos: “Oí de tu situación. ¿Qué vas a
hacer?”.
Estos son los momentos donde debemos decir: “Yo voy a
hacer lo que Josafat hizo. Voy a dejársela al Señor, y a esperar
en Él. Él hará algo maravilloso, ¡y voy a disfrutar viendo lo que Él
hará!”.
Esperar en el Señor
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Disfrutar la vida mientras esperamos en lo que Dios hará no es
ser irresponsables. Jesús dijo: “El ladrón no viene sino para hurtar
y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que
la tengan en abundancia” (Juan 10:10).
Somos tentados a pensar que no hacemos nuestra parte si no
nos preocupamos o tratamos de descifrar algún tipo de solución.
Debemos resistir esa tentación porque ella impide nuestra
liberación en vez de beneficiarla.
Confrontados por una fuerza abrumadora que descendía sobre
ellos para tomarlos por esclavos y destruir su tierra, todo Judá
vino y estuvo de pie ante el Señor. Mientras, todo ese tiempo el
enemigo les atacaba con pensamientos como: “Y tú ¿qué vas a
hacer?”, “Y tú ¿qué vas a hacer?”.
Pero ellos sólo estaban de pie, esperando en el Señor.
En Isaías 40:31 leemos: “… pero los que esperan a Jehová
tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas;
correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”.
Podemos necesitar las fuerzas que acumulamos durante esta
espera, para ejecutar lo que Dios nos ordene hacer, en el
momento en que nos lo indique. Quienes esperan en el Señor
son los únicos que reciben respuestas y que tienen suficientes
fuerzas para seguir la dirección de Dios, una vez que la reciben.
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Cuando aprendemos a buscar a Dios y a esperar en Él, nos
dará una respuesta, que puede ser muy directa y sencilla. Dios le
dijo a Judá que no temieran porque la guerra no era de ellos, sino
de Él. Eso no suena muy místico ni con mucha profundidad
espiritual, pero era lo que necesitaban oír.
¡Qué buena habrá sido la noticia para Josafat y el resto del
pueblo: “…no es vuestra la guerra, sino de Dios”. Eso no
significaba que ellos no tendrían que hacer nada; sino que Dios
iba a señalarles su parte. Ellos podrían hacerla en la fuerza y
sabiduría del Señor, pero la batalla era de Él y la victoria también.
Luego de esa palabra de aliento, siguió otra de instrucción,
como veremos más adelante. Debemos esperar en el Señor
hasta que Él nos haya dicho lo que vamos a hacer—y luego,
hacerlo en sus fuerzas, que hemos acumulado mientras
esperábamos en Él.
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CAPÍTULO 3
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Porque las armas de nuestra milicia no son carnales,
sino poderosas en Dios para la destrucción de
fortalezas.
2 Corintios 10:4
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pero nosotros debemos cantarlos para que sean efectivos contra
las fuerzas del maligno.
La adoración a Dios no es una práctica reservada para las
reuniones de la iglesia, sino también como adoración privada en
nuestra vida diaria. No siempre podemos postrarnos, levantar
nuestras manos o cantar en alta voz; quizá estemos en lugares
donde es inapropiado. Pero en nuestros corazones siempre
podemos adorar, en cualquier momento y en cualquier lugar.
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Crea y permanezca firme
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sagrados, mientras salía la gente armada, y que
dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es
para siempre.
2 Crónicas 20:21
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Sentada en el piso del baño con la cabeza apoyada en el
asiento del inodoro, escuché claramente al Espíritu Santo que me
decía: “Canta”.
Me sentía deprimida, con ganas de llorar, miserable y, además,
enojada con mi esposo Dave, porque él seguía durmiendo
mientras yo estaba sufriendo. Pero sabía que si yo
verdaderamente estaba esperando una respuesta de parte de
Dios, necesitaba obedecerle y nos dejarme llevar por mis
sentimientos.
Mientras me preguntaba qué cantar, pensé en un himno
antiguo que no había escuchado desde hacía años, titulado “A
solas con Jesús”. Me hacía acordar de Jesús y cómo sufrió en el
Huerto de Getsemaní. Seguramente, si Él pudo soportarlo, yo
también podía. Obedeciendo a Dios, abrí mi boca y comencé a
croar la canción. En poco tiempo, comencé a sentirme mejor y
pude irme a la cama y me dormí.
Espero que este ejemplo le haya animado a cantarle a Dios
cuando el problema llega a su vida. Josafat pudo haber sentido lo
mismo que yo en el piso de aquel baño, miserable y quizás
queriendo darse por vencido, pero él fue obediente a Dios, y esa
fue la clave para vencer a su enemigo.
Solo adore
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he encontrado diciendo tantas cosas en la oración que me
confundí. Hace unos años, Dios estuvo tratando esto conmigo, y
me desafió a que comenzara a pedirle lo que deseaba y
necesitaba de una manera sencilla, usando la menor cantidad
posible de palabras. Eso requirió que aprendiera una nueva
disciplina, pero comencé a hacerlo. Luego utilizo el resto de mi
tiempo esperando en su presencia o simplemente adorándolo a
Él. He encontrado que esto es mucho más refrescante y efectivo.
En ocasiones, me doy cuenta de que vuelvo a mi antiguo método,
pensando que ‘más’ es ‘mejor’, pero el Señor vuelve a
recordarme que la sencillez es poderosa.
Creo que la mejor manera de ver que nuestras necesidades
son cubiertas, es pedir lo que queremos o necesitamos, y luego
adorar a Dios porque Él es lo que necesitamos. Él no sólo nos da
lo que necesitamos, sino que Él es lo que necesitamos. Cuando
necesitamos paz, Él es nuestra paz. Cuando necesitamos saber
que somos limpiados, justos y sin culpa ante Él, Él es nuestra
justificación. Cuando necesitamos gozo y fortaleza, Él es nuestro
gozo y su gozo nos da fortaleza.
Me he dado cuenta de que cuando adoro a Dios por uno de
sus atributos, veo que ese atributo es liberado a mi vida. Si
necesitamos misericordia, debemos comenzar a alabar y adorar a
Dios por su misericordia. Si necesitamos provisión o recursos
financieros, debemos comenzar a alabar y adorar a Dios porque
Él ya nos ha prometido que nunca careceremos de ningún bien
(ver Salmo 84:11). Cualquier cosa que necesite, lo mejor que
puede hacer es orar, alabar y adorer a Dios. En la medida que
recuerde su necesidad en los próximos días y semanas,
agradezca a Dios que ya Él ya escuchó su oración y está en el
proceso de obrar en su situación. Dele gracias por las buenas
cosas que ya vienen en camino.
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medida que nos enfocamos en la inmensidad y grandeza de Dios,
esa carga comienza a desvanecerse.
Le animo a que empiece su adoración temprano en la
mañana, incluso antes de levantarse de su cama. Adore mientras
se prepara para el trabajo; adore mientras se dirige a cumplir sus
obligaciones. Si hace eso, se asombrará al ver cómo las cosas
comienzan a cambiar en su hogar y en su trabajo por la manera
en que Dios comienza a obrar. La adoración se enfoca en la
persona de Dios, su carácter, bondad, fidelidad, gracia, amor, y
en muchos otros atributos maravillosos.
La murmuración, el descontento y la manía de criticar, o ser
negativo, crean una atmósfera propicia para que el enemigo
actúe. Pero la adoración hace exactamente lo contrario; crea una
atmósfera donde Dios puede obrar.
La adoración nos transforma. Cuando comenzamos a adorar a
Dios por los cambios que está haciendo en nosotros, notamos
que esos cambios empiezan a manifestarse más y más, y
experimentamos nuevos niveles de la presencia de Dios, su
poder y bondad en nuestras vidas. Mientras adoramos, estamos
en posición de recibir estas cosas y todo lo que Dios tiene para
nosotros.
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CAPÍTULO 4
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El pueblo que está contigo es mucho para que yo
entregue a los madianitas en su mano, no sea que se
alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha
salvado. Ahora, pues, haz pregonar en oídos del
pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca,
madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y
se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y
quedaron diez mil.
Jueces 7:1-3
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te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de
cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal
no irá. Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová
dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con
su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte;
asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus
rodillas para beber. Y fue el número de los que
lamieron llevando el agua con la mano a su boca,
trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se
dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.
Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos
hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré
a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás
gente cada uno a su lugar.
Jueces 7:4-7
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enemigo mientras satisfacían su sed. Esta es la clase de gente
que Dios escoge para trabajar con ellos.
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Cuando estudié este pasaje de la Biblia, aprendí que el pan de
cebada era considerado inferior en muchas maneras al pan
hecho con “harina cernida”. Pero en el sueño de Gedeón el pan
de cebada era suficiente para darle la victoria. El Señor le
demostró a Gedeón que si un pan de cebada insignificante podía
ser usado para aplastar el campamento enemigo, él también
podía ser usado por Dios. El Señor no estaba tratando de
menoscabar a Gedeón, sino simplemente estaba tratando de
llevarlo a la posición en que todos debemos estar: reconocer que
sin Dios, nada podemos hacer. Esta historia nos debe animar,
como a Gedeón, que no necesitamos los mejores recursos de
acuerdo al estandar del mundo para ganar nuestras batallas.
Todo lo que debemos hacer es mantener nuestra vista fija en
Dios.
Hace poco estuve en un gran evento en Tulsa, Oklahoma. Se
celebró con el fin de alcanzar a los pobres y necesitados en la
ciudad, y me habían pedido que hablara. El evento se realizó en
un estadio de béisbol de pequeñas ligas, y el podio estaba en el
área del home plate. También estaba lloviendo ese día, por lo que
la gente que asistiera se iba a mojar, a menos que trajeran
paraguas, y la mayoría de ellos no los tenían. Yo me iba a mojar
también, pero estaba dispuesta a hacerlo solo si la gente venía.
Dios me recordó otra vez cuando en otra ocasión Él llenó la casa
a pesar de la lluvia y confié en que Él podía hacerlo de nuevo.
Diez mil personas se presentaron, y toda la actividad de alcance
para la gente necesitada de allí fue un gran éxito.
Las malas circunstancias no detienen a Dios. Él puede liberar
con muchos o con pocos, y Él puede tener éxito en tiempo de
sequía o de lluvia.
Cuando los compañeros de Gedeón regresaron, supieron que
Dios había hablado, y después de compartir las buenas nuevas
con Gedeón, ellos adoraron.
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madianitas con todo el campamento. Cuando Gedeón
oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y
vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos,
porque Jehová ha entregado el campamento de
Madián en vuestras manos.
Jueces 7:14-15
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Ellos adoraron luego de ver el milagro, pero la mayor parte del
tiempo estaban murmurando y quejándose de sus circunstancias
mientras deambulaban en círculos alrededor de las mismas
montañas. Si hubieran cantado y adorado más a Dios, podrían
haber cruzado el desierto y llegado a la Tierra Prometida mucho
antes.
Debemos seguir el ejemplo de Gedeón, no el de los israelitas,
y adorar a Dios antes de que Él obre a nuestro favor, creyendo
que Él es por nosotros y confiando en que Él ganará nuestras
batallas. ¡La adoración debe venir antes de la victoria, así como
después de obtenerla!
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pudieran pelear. De esa manera, ninguno podía sacar su espada
y comenzar a pelear su propia batalla. Dios envió trescientos
hombres quienes no tenían temor y estaban enfocados en lo que
estaban llamados a hacer, y no pelearía su propia batalla.
Tendrían que depender completamente de Él para pelear la
batalla en su lugar. Todo lo que debían hacer era romper los
cántaros, sostener las antorchas, y gritar: “¡Por la espada de
Jehová y de Gedeón!”. En otras palabras, todo lo que tenían que
hacer era mostrar la luz y alabar a Dios.
Las instrucciones de Dios a Gedeón fueron diferentes de las
que se le dieron a Josafat. A pesar de que su intención era la
misma: darles la victoria. Por eso, debemos buscar y escuchar a
Dios por nosotros mismos. No podemos hacer algo sólo porque
otra persona lo hizo; Dios nos dirige individualmente. Él nos
dirigirá a aquello que funciona para nosotros, no necesariamente
para lo que funciona en otro.
¿Qué sucedió?
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PARTE 2
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CAPÍTULO 5
No luche, adore
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está enojado por sus flaquezas. Luchan continuamente consigo
mismos, están en permanente guerra, siempre con el mismo
conflicto.
Una vez hice un estudio titulado “¿Se ha convertido en una
prueba para usted mismo?”. Casi siempre estamos hablando de
nuestras pruebas y problemas, pero a menudo los problemas
más grandes somos nosotros mismos. Tenemos más problemas
con nosotros mismos que con el diablo o con otras personas.
Algunas veces somos nuestro peor enemigo, ¡pero hay buenas
noticias! Podemos ser cambiados mientras adoramos y
contemplamos a Dios; no en cómo nos vemos a nosotros mismos
y nuestras flaquezas, sino en cómo lo vemos a Él.
Estamos cambiando
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de conducir, Dave y yo le ayudamos a conseguir un auto. Por
supuesto, él esperaba ansioso poder conducirlo lo antes posible.
Como cualquier joven, había hecho planes para salir con su auto
la primera noche que tuviera su licencia. Deseaba ir a la reunión
de estudio bíblico de su grupo, en una área de la ciudad lejos de
nuestra casa. Dave le había dicho que no quería que condujera
esa noche, porque estaba nevando y era peligroso por la
distancia.
Nos preguntó si al regresar del estudio bíblico podría salir con
su auto, y le respondimos que posiblemente podría hacerlo. Pero
a su regreso, nevaba copiosamente. Una vez más se sintió
desilusionado cuando le dijimos que no podía sacarlo esa noche
por el mal tiempo.
La mañana siguiente, las carreteras estaban muy resbaladizas
y todavía seguía nevando. Dave se fue a su trabajo, y luego me
llamó y me pidió que le dijera a nuestro hijo que no podía sacar el
auto todavía. Ya en ese punto, nuestro hijo se puso furioso,
aunque estaba segura de que, en lo profundo de su ser, él sabía
que no era lo más prudente.
Le dije a mi hijo que se calmara. “Es un solo día de tu vida”, le
dije. “Ya tendrás muchos más para conducir tu auto”.
Traté de explicarle cómo Dios nos prueba, nos estira y nos
despliega a través de esas pruebas, a menudo preparándonos
para futuras bendiciones. Mis palabras de ánimo no parecieron
ayudar mucho, aunque sabía exactamente cómo se sentía, pues
yo había pasado por eso cientos de veces. Probablemente, usted
también.
Les cuento esta historia porque ésa es nuestra reacción
normal cuando las cosas no salen como queremos. Nuestras
emociones se exaltan y comienzan a volar en todas direcciones.
Uno de mis objetivos personales es mantener la serenidad
cuando las cosas no salen a mi manera. He mejorado muchísimo
a través de los años, pero puedo asegurar que no hice ningún
progreso positivo hasta que aprendí que no puedo cambiar por mí
misma. Aprendí que el amor de Dios por mí no está basado en
mis ejecutorias, sino por su gracia. Aprendí a buscar a Dios,
esperando en Él y adorándole, para aprender que Él pelearía mis
batallas por mí.
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Yo necesitaba grandes cambios en mi vida. Había sido
abusada sexual, mental y emocionalmente durante mi niñez, y
como resultado de esas experiencias tenía muchos problemas.
Era rebelde a la autoridad, especialmente a la masculina; tenía
malas actitudes; no confiaba en las personas; sentía lástima de
mí misma; era rencillosa, entre muchos otros problemas, y sentía
que todo el mundo estaba en deuda conmigo.
Cuando miro hacia atrás me doy cuenta que a través de los
años he cambiado muchísimo. Pero todo fue sucediendo poco a
poco. Así es como Dios nos cambia. Saca a luz algo, y espera
hasta que decidimos entregárselo; cuando lo hacemos, va
formando su carácter en esa área de nosotros.
La cantidad de tiempo que requieren los cambios dependerá
de: 1) cuánto tiempo nos tome reconocer ante Dios que tenemos
el problema que Él dice que tenemos; 2) cuánto tiempo nos lleve
dejar de dar excusas o de echarles la culpa a otros; 3) cuánto
tiempo le demos vueltas a la situación, tratando de cambiarla
nosotros mismos; 4) cuánto tiempo pasemos estudiando su
Palabra, esperando y adorando, confiando en que Él realmente
está obrando en nosotros mientras lo buscamos.
Dios siempre está trabajando en nosotros, en nuestras familias
y en nuestras circunstancias. Siempre está presente. Dios se
llama a sí mismo el “Yo Soy” (Éxodo 3:14), no “El que era” o “El
que será”, sino “Yo Soy”. El que está presente y listo para trabajar
en nuestras vidas. Pero es un caballero y no hará su tarea en
nosotros por la fuerza, sino que debe ser invitado. Mientras
descansamos bajo su poderosa mano, Él comienza a moldearnos
hacia lo que había sido su intención original, antes de que
sucumbiéramos ante la influencia del mundo. Definitivamente, Él
hará un buen trabajo si nos ponemos en sus manos.
Disfrute su vida
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Algunas personas se consumen por el deseo de ser vistos
como perfectos por los demás. Se odian a sí mismos cada vez
que cometen algún error. Esta aversión y rechazo hacia ellos
mismos, puede transformarse en problemas más graves. Esa
actitud no solo les causa problemas a ellos mismos y en su
relación con Dios, sino que también los provoca en su vinculación
con otras personas. Todas nuestras relaciones se fundan en
cómo nos vemos a nosotros mismos. Si no nos llevamos bien con
nosotros mismos, tampoco podemos llevarnos bien con los
demás. ¡No podemos amarnos y respetarnos a nosotros mismos
a menos que sepamos cuánto Dios nos ama!
Si usted está peleando permanentemente consigo mismo, y no
está disfrutando su vida, es una gran tragedia. Como nuestra
lucha no es contra sangre ni carne (ver Efesios 6:12), su lucha no
es contra usted, sino contra principados y poderes demoníacos
que durante años han levantado fortalezas en su vida mediante
engaños. Cada vez que usted estudia y medita en la verdad de la
Palabra de Dios, esos engaños quedan al descubierto. La verdad
nos hará libres si permanecemos en ella (ver Juan 8:32).
Dios nos transforma de gloria en gloria (ver 2 Corintios 3:18),
poco a poco, un paso a la vez. Lo más importante que debe
recordar al respecto es que no olvide disfrutar en donde está
mientras se dirige hacia la próxima. (Para más información,
busque mi libro Disfrute donde está camino a donde va). No
compare la gloria donde está ahora con la gloria en que está
algún amigo o familiar, que parece ser de un grado mayor. Somos
individuos, y Dios trabaja de modo diferente con cada uno en
particular, de acuerdo con lo que Él sabe que necesitamos y que
podemos manejar.
Puede ser que no note cambios a diario, pero puede disfrutar
su vida cada día, y con el correr de los años, verá ha hecho
cambios en usted poco a poco. Le animo a que se mantenga
creyendo que Dios está obrando, tal como dijo que lo haría.
Cuando piense que no está ocurriendo cambios, continúe
esperando en Dios y adórele. Siga creyendo que Él le ama
incondicionalmente. Al pasar el tiempo, verá que Él ha estado
obrando todo el tiempo y usted ha sido transformado a su
imagen.
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Nuestro objetivo: ser como Cristo
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para hacerlo. A medida que oramos respecto a los cambios que
necesitamos y deseamos, y buscamos a Dios para que los haga,
Él nos va a ir transformando poco a poco, y cada vez vamos a ser
más parecidos a Jesús.
Una vez Dios comienza a cambiarnos mientras nosotros
confiamos en que Él lo hace, podemos estar seguro que Él
completará su obra en nosotros. La Biblia nos dice en Filipenses
1:6 que Aquel que comenzó la buena obra en nosotros la
terminará: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en
vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de
Jesucristo”.
El precio a pagar
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plan. No quería sacrificarse, estar incómoda, ser molestada ni
esperar.
En la primera carta de Pedro 4:1-2, declara que debemos
tener la misma actitud de Cristo, quien padeció en la carne por
nosotros. En otras palabras, debemos pensar: Prefiero padecer
en la voluntad de Dios que padecer fuera de la voluntad de Dios.
Cuando estamos dispuestos a ceder nuestra propia
independencia y someternos a la voluntad de Dios para nuestras
vidas, aceptamos un tipo de sufrimiento que lleva a una victoria
gloriosa, a vivir una vida verdadera, ¡de la manera que Dios
quiere que la vivamos! El sufrimiento que nos lleva a gozar de
una vida buena, eventualmente desaparece y es reemplazado
con descanso, relajamiento y una paz y un gozo increíbles. Pero
si permanecemos fuera de la voluntad de Dios, sufriremos un tipo
de miseria y padecimiento que nunca pasará o nos lleva a un
quebrantamiento.
Cuando hablo de sufrimiento, no me refiero a pobreza,
enfermedades y desastres. Estoy hablando del sufrimiento que
tiene la carne cuando no puede hacer lo que quiere. La carne
está compuesta del alma—mente, voluntad, emociones—y el
cuerpo, o de la manera que somos y hacemos. Tenemos todo
eso, pero primero y sobre todo somos seres espirituales,
llamados por Dios a andar en el Espíritu (ver Gálatas 5:16). Esto
quiere decir simplemente que debemos dejarnos guiar por el
Espíritu Santo, quien reside dentro del espíritu humano de cada
creyente en Cristo. El Espíritu Santo está para ser Guía y Él nos
guía a toda verdad (ver Juan 16:13)y hacia la perfecta voluntad
de Dios.
Por ejemplo, si Dave y yo tenemos un argumento y sentimos
tensión y conflicto entre nosotros, puedo sentir al Espíritu Santo
instándome a tomar la iniciativa para hacer la paz. No quisiera ser
la primera que busque disculparse, pero si por mi terquedad
rehuso seguir las indicaciones del Espíritu Santo, sufriré la
miseria de saber que he sido desobediente, y estaré enojada, lo
cual me hace sentir más miserable todavía. Sin embargo, si me
trago mi orgullo, a pesar de que es doloroso hacerlo, y hago lo
que el Espíritu Santo me inquieta a hacer, entonces ese
sufrimiento momentáneo en la carne me conduce al gozo y la
45
paz.
Por eso le exhorto encarecidamente a que se disponga a
pagar el precio de hacer la voluntad de Dios en su vida; ¡el
premio bien vale la pena!
46
CAPÍTULO 6
47
Luego cierro diciendo: “Hay muchas otras cosas que me
gustaría tener y disfrutar. Puedo vivir si ellas si tengo que hacerlo,
pero no puedo vivir sin ti. Tú eres mi necesidad primordial”.
48
adoración a Dios. Definitivamente, necesitamos tiempos para
estar quietos y reverentes, pero también necesitamos otros, para
liberar nuestras emociones en adoración. Es hermoso estar
quietos y callados en la presencia de Dios, pero es igualmente
hermoso expresar una sincera adoración por medio de nuestras
emociones.
No estoy propiciando dar rienda suelta a nuestras emociones.
Todos sabemos que hay personas “emocionales”, que en realidad
distraen a los demás. Pero nuestras emociones son parte de
nosotros, de igual manera que nuestros cuerpos, mentes y
espíritus. Dios nos las ha dado, y no veo por qué no debamos
expresarlas en adoración. ¿Por qué es aceptable expresar
nuestras emociones de júbilo en un partido de baloncesto o
fútbol, pero no cuando adoramos? No podemos dejarnos
controlar por ellas, porque se sabe que pueden ser variables o no
confiables, pero tampoco podemos suprimirlas ni resistirlas.
Mientras asistía a la iglesia que mencioné antes, hubo
momentos en que las emociones querían brotar dentro de mí.
Sentía necesidad de expresarlas de alguna manera, pero no tenía
idea de cómo hacerlo. Pienso que es lamentable que la gente no
sepa que es libre para expresarse y manifestar su amor a Dios de
una forma equilibrada.
Las expresiones de adoración que mencioné son todas
bíblicas. Puede leer sobre ellas especialmente en el libro de los
Salmos. El rey David gritó, danzó y mostró sus emociones
mientras él adoraba a Dios. Le animo a que sea expresivo en su
alabanza y adoración a Dios. Si usted asiste a una iglesia donde
expresar sus emociones en el servicio a Dios es inaceptable,
entonces adore a Dios por medio de sus acciones en casa o con
un grupo pequeño de creyentes que adoran de manera similar.
También le aliento a que ore por usted y los demás creyentes,
para que todos adoren a Dios como sólo Él merece ser
verdaderamente adorado. Y por último, permítame decirle que
jamás debemos criticar a nadie simplemente porque ¡ellos no
adoran de la forma en que nosotros lo hacemos!
49
Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él,
sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que
confiesan su nombre.
Hebreos 13:15
50
indique”. O también: “Dios es bueno, y Él tiene un buen plan para
mí. Las bendiciones me siguen y sobreabundan en mi vida”. Es
como darle una estoqueada al enemigo con una espada bien
afilada.
Verbalice su agradecimiento, su alabanza y su adoración.
Cante en alta voz canciones llenas de amor y devoción a Dios.
Así su corazón será fortalecido, será animado y le ayudará a
ganar las batallas de la vida.
Manos levantadas
51
maravillosa liberación de emociones contenidas. Nuestro espíritu
anhela adorar expresándose libremente; hay algo espiritual que
perdemos hasta que lo hacemos. Yo fui cristiana durante muchos
años antes de hacer esto. Anhelaba una liberación de alabanza y
adoración en mi vida, pero no había recibido la enseñanza
adecuada para hacerlo. Si algo dentro de usted está anhelando
esa liberación, le animo a que comience a adorar a Dios con
manos levantadas. Se maravillará de lo que esta clase de
expresión de rendición y adoración puede hacer en su vida.
Creo que no hay nada que bendiga más a Dios que detenernos,
en ocasiones, en medio de lo que estemos haciendo, y levantar
nuestras manos para adorarlo. En el Salmo 119:164, el salmista
dice ¡que alababa a Dios siete veces al día!
Piense, por ejemplo, en un hombre de negocios, quizás el
presidente de una gran compañía. Qué maravilloso sería que dos
o tres veces al día, él cerrara la puerta de su oficina, le echara
llave, se arrodillara, levantara sus manos y dijera: “Dios, quiero
tomar este tiempo para adorarte. Padre, te agradezco por todas
las cosas que me has dado—el negocio y el éxito son buenos—
pero yo sólo quiero adorarte a ti. Te engrandezco. Tú eres
maravilloso. Te amo por quien tú eres, ¡y no simplemente por lo
que tú haces por mí!”.
Creo que si ese hombre de negocios hace eso, nunca
necesitará preocuparse por sus negocios, sus finanzas o éxito.
Todas estas cosas estarían siendo cuidadas. Mateo 6:33 dice:
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas os serán añadidas”.
Así como el hombre de negocios, un ama de casa podría tener
muchos más días apacibles y fructíferos, si tomara tiempo para
detenerse y alabar y adorar a Dios. No existe ninguna persona
que no pueda ser grandemente beneficiada por tomar una “pausa
52
para alabar”.
Así como hacemos una pausa de alabanza para honrar a Dios,
también podríamos hacerlo cada vez que nos sintamos con
mucho estrés, extremadamente cansados, frustrados o que casi
estemos dándonos por vencidos. Esto nos refrescará y nos
enfocará en Dios. Al realizar esta clase de acción, una vez más
expresamos nuestra total dependencia del Señor.
Postrarse
53
dice que él oraba con las ventanas abiertas, como era su
costumbre, aun sabiendo que violaría el decreto y pondría su vida
en peligro. En otras palabras, no mantenía su oración y adoración
en secreto. No trataba de esconder su fe. Su temor reverente y
respeto por Dios excedían cualquier temor que pudiera tener al
hombre.
Daniel tuvo que ir al foso de los leones por su dedicación a
Dios, pero al día siguiente salió sin ningún daño, porque Dios
había cerrado las bocas de las fieras. En lugar de que los leones
lo devoraran, fueron sus enemigos quienes corrieron esa suerte.
Si usted y yo adoramos a Dios, cuando tengamos problemas
de cualquier índole, nosotros, como Daniel, no sufriremos ningún
daño. Podemos atravesar cualquier dificultad, pero al final todo
saldrá bien. Si nos ponemos regularmente de rodillas en
adoración y alabanza a Dios, Él nos pondrá en un lugar de
victoria.
Victoria no es la ausencia de problemas; es tener paz y gozo
en medio de ellos. Victoria es llevar continuamente buen fruto
para el reino de Dios, aun cuando atravesemos dificultades en el
camino.
Si continuamente adoramos y honramos a Dios, entonces no
importa lo que el enemigo traiga contra nosotros, nuestro
comportamiento demostrará que nuestra fe en Dios está
actuando a nuestro favor y estamos confiados en que Él nos
guiará a través de las dificultades para darnos la victoria. Cuando
usualmente ponemos a Dios primero, cuando lo adoramos y
tomamos tiempo para postrarnos ante Él, Dios siempre nos
exaltará.
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CAPÍTULO 7
La adoración y la oración
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podría hacer sin ti. Yo sé, Dios, que deseas en tu corazón lo
mejor para mí. Tú eres bueno, Padre, y creo que tu bondad
seguramente se manifestará en mi vida. Creo que ahora mismo tú
estás trabajando en mi vida y en mis circunstancias. Creo que tú
me estás cambiando a mí, y a mi familia y amistades. Yo creo que
tú estás obrando con los que todavía no han nacido de nuevo.
Creo que ellos han de aceptarte, y serán llenos con tu Espíritu
Santo y manifestarán tu carácter en sus vidas. Yo de adoro, Dios,
por la obra que tú estás realizando ahora mismo y por tu
fidelidad”.
¿Qué cree usted que comenzará a ocurrir en su vida si orara
de esta manera? Yo creo que empezará a ver cambios en su vida
y en sus circunstancias, así como también en las personas que
usted ama.
Uno de los principios que vemos a través de las Escrituras,
una verdad que se entreteje a través de este libro, es que el
cambio viene después que adoramos a Dios, no antes.
56
genuinamente a Dios y desea su voluntad—es la base del poder.
Después de eso, el método es usado como un medio para que el
poder fluya y actúe. Dios siempre está interesado, antes que
nada, en el motivo de nuestros corazones. Él siempre ve el
“porqué” detrás del “qué”. En otras palabras, a Dios no le interesa
meramente qué hacemos, sino que está interesado en por qué lo
hacemos.
Si estamos adorando a Dios interna y externamente, porque
verdaderamente creemos que Él es digno de alabanza y
adoración, y creemos que es el único que puede resolver
nuestros problemas y satisfacer nuestras necesidades, entonces
y sólo entonces veremos resultados positivos y recibiremos más
respuestas a nuestras oraciones.
57
Si queremos ver cambios positivos en nuestras vidas, vamos a
orar, alabar y adorar. He encontrado que yo puedo querer
cambiar, ¡pero después de todo necesito confiarle a Dios que
haga el cambio! Si decido meramente “tratar” de cambiar, podría
tener algo de éxito, pero será solo una modificación de conducta
y no un cambio de verdadera transformación. Mientras adoramos,
Dios transforma nuestros corazones. Experimentamos su amor y
eso causa que respondamos obedientemente por el amor que le
tenemos.
58
con alabanza (ver Salmo 100:4).
Si examinamos de cerca las oraciones del apóstol Pablo,
podemos aprender lecciones poderosas sobre cuáles deben ser
nuestras prioridades en nuestra relación con Dios. En la carta a
los Efesios 1, el apóstol oró más que nada para que la gente
conociera y experimentara el amor de Dios, que tuvieran una
revelación verdadera y manifiesta de su poder. En la carta a los
Filipenses 1, oró para que la gente escogiera cosas más
excelentes. En la carta a los Colosenses 1, oró para que la gente
fuera fortalecida con todo poder, para que pudieran ejercitar la
resistencia y la paciencia, y hacerlo con gozo. También oró
muchas otras cosas maravillosas.
Mientras examinaba las oraciones de Pablo descubrí que
nunca pidió por cosas materiales. Estaba más preocupado por las
necesidades espirituales que por las necesidades materiales.
Además, sus oraciones estaban llenas de acciones de gracias,
que es un tipo de alabanza y adoración.
Estoy segura de que Pablo presentó sus necesidades físicas
al Señor, pero es obvio que ese tipo de oración no insumía mucho
de su tiempo. Podemos ver el mismo principio en las oraciones
de Jesús. Él no invertía su tiempo orando por deseos y
necesidades materiales, sino que se arrodilló en el Huerto y oró
para ser fortalecido para cumplir la voluntad de Dios (ver Lucas
22:41-44). Cuando se sentía agotado de ministrar al pueblo, se
iba a las montañas a orar (ver Mateo 14:23; Marcos 6:46), y estoy
segura de que sus oraciones estaban llenas de alabanza y
adoración al Padre.
Engrandezca al Señor
59
en mi vida mucho más grande que cualquier problema o
necesidad que pueda tener”. Durante años, he cantado muchas
canciones que hablan sobre engrandecer al Señor, sin darme
cuenta del significado de la palabra. Somos muy propensos a
hacer eso mucho. Cantamos y hablamos acerca de cosas que
realmente no entendemos. Son meras frases que hemos
aprendido en la iglesia.
Necesitamos entender cuán poderoso es engrandecer al
Señor, y hacerlo más grande que nuestros problemas. Él es
ciertamente más grande que cualquier cosa que haya en nuestra
vida. Cuando lo alabamos y adoramos, estamos haciendo
justamente eso. Estamos diciendo: “Tú eres tan grande, tan
grande que quiero adorarte”, y “Tú eres más grande que cualquier
necesidad que yo pueda tener”.
Cuando esté enfrentando una batalla en su vida, no importa
cuán grande sea, comience a orar y engrandecer al Señor.
Cuando Él sea más grande que su problema, puede estar seguro
que su victoria viene de camino.
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CAPÍTULO 8
La adoración y el cambio
61
actuar que necesitas ser cambiadas. Porque la naturaleza de
Dios vive en usted, puede estar confiado que todo lo que necesita
ser cambiado será cambiado mientras confía en Él.
Primera de Juan 3:9 dice: “Todo aquel que es nacido de Dios,
no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en
él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”.
Como tiene la vida de Dios dentro de usted, cada día está
sufriendo cambios, y no hay nada que el enemigo pueda hacer al
respecto. Dios está trabajando en usted, completando la buena
obra que Él comenzó (ver Filipenses 1:6).
Cuando el enemigo comience a acusarle, tratando de que
usted se sienta mal de usted mismo o decirle que usted nunca
cambiará, usted debe decirle: “Satanás, tú eres un mentiroso.
Estoy creciendo espiritualmente cada día. Cada vez estoy siendo
más agradable. Amo a la gente más y más. Siento más cariño y
generosidad hacia las personas. Respondo más rápidamente a
las indicaciones de Dios. Me he vuelto más alegre, más
bondadoso y compasivo, más gentil y pacífico cada día que pasa
—y no hay nada que puedas hacer al respecto, Dios está en mí;
¡Él me está cambiando! Tú puedes decirme todo lo que está mal
conmigo, ¡pero yo te diré todo lo que está bien conmigo por
medio de Cristo!”.
Justamente en medio de todas las acusaciones del enemigo,
puede recuperar las fuerzas y obtener la victoria diciéndole a
Dios: “Gracias, Señor, porque tú me estás cambiando. Yo te
adoro y magnifico tu nombre. No hay nadie como tú. Te amo,
Señor. Te amo; te amo; te amo”. Esto mantendrá su mente
enfocada en lo que Dios está haciendo en su vida y guardará su
corazón abierto a los cambios que Él está operando en usted.
62
“¿Qué debemos hacer para complacer a Dios?”.
Jesús les contestó: “Creer”.
Cuando Jesús les dijo que necesitaban creer si querían
complacer a Dios, lo que Él quiso decir era que debían creer lo
que las Escrituras decían acerca de Él. Permítame recordarle
varias de las cosas que la Palabra de Dios nos dice acerca de
Jesús, verdades que necesitamos creer. Nos dicen que Jesús,
quien no conoció pecado, por nosotros se hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él (2 Corintios
5:21). También dice que a medida que escudriñamos las
Escrituras, Él nos está cambiando, y vamos experimentando
niveles de gloria cada vez mayores (2 Corintios 3:18). Y, poco a
poco, nuestros enemigos son derrotados (Deuteronomio 7:22).
Podemos ver que desde 2 Corintios 3:18 y Deuteronomio 7:22, el
cambio es un proceso que conlleva tiempo.
Transformación y transfiguración
63
juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y
lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el
cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.
Yo he experimentado este morir a uno mismo, y lo sigo
haciendo cuando Dios trata conmigo acerca de algo que deseo,
pero que no es su voluntad para mí. Hay cosas a las que
debemos morir: actitudes, patrones de pensamiento, modos de
actuar y hablar, nuestros propios planes y deseos. Es mucho más
fácil decirlo que hacerlo, pero podemos pedirle a Dios por su
gracia (poder, favor inmerecido), y de esa manera Dios
transforma nuestras vidas.
Tal como la oruga debe sufrir su “entierro” para ser
transformada en mariposa, así nosotros debemos sufrir cambios
que requieren una forma de muerte. Ir muriendo a uno mismo
puede ser un asunto personal y doloroso; no es algo que
podamos compartir con cada persona que conocemos. Creo que
Dios asigna a cada uno, lo que yo llamo “años de silencio”. Son
los años en que Dios nos tiene escondidos, mientras realiza su
gran obra en nosotros. Él nos está transformando a su imagen,
para que podamos vivir para su gloria.
64
de nosotros. Al igual que Jesús, estamos creciendo en sabiduría,
experiencia y conocimiento de la Palabra de Dios.
Mientras Dios me preparaba para el ministerio que tengo hoy
en día, Él tuvo que lidiar conmigo de muchas maneras. El
proceso me tomó mucho más tiempo del que yo esperaba o
planeaba y fue mucho más doloroso de lo que hubiera pensado
que podía soportar. Si hubiera sabido antes lo que tendría que
pasar al aceptar su llamado al ministerio, no habría dicho que sí.
Supongo que esa es la razón por la cual Dios nos oculta ciertas
cosas y nos va dando gracia para cada una de ellas, a medida
que las afrontamos. Le animo grandemente a que se mantenga
esperando durante esos años de silencio, y le prometo que ¡Dios
tiene el tiempo correcto en su vida para la liberación!
Mientras estaba siendo preparada para este ministerio, puedo
asegurarle que no siempre me comporté bien. Tuve un gran
sueño y una gran visión de parte de Dios, pero por años, nada
grande parecía sucederme. Sí tuve oportunidades pequeñas,
pero como mi visión era grande, no agradecía ni apreciaba las
pequeñas cosas que Dios me permitía hacer. La mayor parte del
tiempo estaba frustrada y me comportaba malagradecida.
No siempre fui una mujer de fe. Experimenté muchos cambios
emocionales, altibajos y muchos momentos de ira, cuando las
cosas nos salían a mi manera. Me resultó muy difícil aprender a
ser sumisa a la autoridad y no mostraba mucho del fruto del
Espíritu. Como creyente, la semilla estaba en mi espíritu, pero
debía desarrollarse.
Para cumplir el llamado de Dios en mi vida, necesitaba
muchos cambios, y todavía necesito otros, pero al menos ahora
entiendo el proceso. Me siento muy apenada por las personas
que pelean con Dios durante toda su vida, sin llegar a
comprender lo que Él está tratando de hacer. Debemos confiar en
el Señor en los momentos difíciles. Debemos adorar en el
desierto, no sólo en la Tierra Prometida. Recuerde que los
israelitas adoraron a Dios después de haber cruzado el Mar Rojo,
cuando estuvieron a salvo. Cantaron la canción correcta, pero del
lado incorrecto del Mar Rojo. Dios desea oír nuestra alabanza
antes de que experimentemos la victoria. Esa es una de las
formas en que ganamos las batallas de la vida.
65
Hubo años en los que el enemigo me decía una y otra vez que
estaba loca, que no había sido llamada por Dios y que nunca
cambiaría, y que fracasaría. Me aseguraba que nada de lo que
hiciera daría buen fruto. Me dijo que el sufrimiento no terminaría,
que el dolor nunca pararía. Me decía que era una tonta por creer
en algo que no vería.
Dios me dio gracia para proseguir poco a poco. Cambié por la
gracia de Dios, y de manera correspondiente, las cosas
cambiaron en mi vida. Descubrí que Dios nos revela lo que
podemos manejar apropiadamente, y doy gracias que nos da lo
que no podemos manejar bien y con humildad. La peor situación
en la que una persona pueda estar, es obtener algo que Dios no
lo preparó para manejar. Dios sabe lo que podemos manejar y
administrar bien. Él nos liberará aquellas cosas cuando estamos
listos para ellas, en vez de simplemente darnos lo que le
pedimos, cuando Él conoce que esas cosas podrían convertirse
en cargas o problemas para nosotros.
Dios me ha cambiado tanto durante estos años que a veces
casi ni recuerdo cómo era antes. Esos años de silencio fueron
difíciles, pero cuando se terminó el tiempo, le di gracias a Dios
por la obra que había hecho en mí, por su gracia. Mientras estuve
allí no me gustaron, ni los entendí; pero si no los hubiera vivido,
no podría ser quien ahora soy ni llegar adonde he llegado.
Si usted tiene un sueño o una visión para que Dios lo use,
prepárese para soportar algunos años de silencio. Mantenga un
corazón de adoración durante ese tiempo, sabiendo que Dios
está cambiándolo para su gloria, y un día, usted mirará hacia
atrás y agradecerá por todo lo que Él ha hecho en su vida.
Cuando comience a sentirse cansado, declare en alta voz: “Dios
me está cambiando. Él está preparándome para cosas buenas”.
El reposo de Dios
66
Cuando comencé a estudiar sobre el proceso de la metamorfosis
y me di cuenta cómo se aplicaba a nuestras vidas espirituales,
descubrí que el tiempo que la oruga teje su capullo y se oculta
detrás de un trozo de corteza o algo similar, era la etapa de
reposo. El capullo realmente no hace nada; simplemente deja que
el cambio se produzca. La oruga es gradualmente transformada
en una mariposa, y emerge de su capullo como una criatura
enteramente nueva.
Si usted está atribulado y disgustado, preocupado y
consumido por todos los cambios que se deben hacer en su
persona, le tengo buenas noticias: puede entrar en el reposo de
Dios. Puede descansar y dejar que Dios haga su trabajo. Estar
luchando o estando frustrada o preocupada no lo cambiará.
Mientras más descanse en Dios, más rápido verá el cambio. Él
sabe lo que está haciendo en usted y cómo hacerlo. Si deja de
batallar y se rinde a su obra, estará más en paz y Él hará lo que
necesita hacer en usted. Simplemente diga: “Señor, no puedo
cambiarme a mí mismo. Creo que solo tú eres el único que puede
hacer la obra que necesita hacerse en mí. Me dispongo
completamente en tus manos, y espero en ti para que produzcas
los cambios que tú sabes que deben hacerse en mí. Confío en
tus caminos, y confío en tus tiempos”. De esta forma, usted
puede disfrutar de la comunión con Dios sin preocuparse por lo
que pueda pasar en su vida. Puede descansar y dejar que Él
haga lo que necesita hacer.
El proceso de metamorfosis le va a doler en algunos
momentos. Deje que le duela. Mientras más luche, más tiempo
insumirá y el dolor parecerá más intenso. A una mujer encinta, en
el momento de dar a luz, siempre se le dice que se relaje y
respire. Si se relaja durante los momentos dolorosos en su vida,
Dios lo mantendrá más cerca de su liberación. Sobre todo, confíe
en Dios y ámelo con todo su corazón. ¡Adórelo, alábelo, y sea
agradecido!
Le animo a decirle: “Señor, cuando hayas acabado conmigo
con esta parte de mi proceso de transformación, ni siquiera podré
reconocerme a mí mismo. Soy una nueva criatura en Cristo, y
quiero comportarme así. ¡Quiero ser más como Jesús!”.
67
Adore en vez de preocuparse
68
CAPÍTULO 9
69
Pablo se refería a su conciencia como estando iluminada por el
Espíritu Santo. Su conciencia le decía cuando su conducta era o
no aceptable a Dios, y estoy segura que, de la misma manera,
podía discernir cuando sus pensamientos, sus palabras o sus
acciones no eran aceptables. Ésa es la función de la conciencia.
En Hechos 24:16, Pablo escribe sobre la importancia de
mantener una conciencia limpia: “Y por esto procuro tener
siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”.
Si Pablo hizo un gran esfuerzo para mantener una conciencia
limpia, seguramente eso debe ser muy importante. Como vimos
en 2 Timoteo 1:3, Pablo adoró a Dios con una conciencia clara y
limpia. Ésa es también la única forma en que le ofrecemos una
adoración aceptable.
No deseo ofrecer métodos, llamados “adoración”, como
medios para obtener victoria o bendiciones del Señor. Es
indiscutible que Él trae victoria a la vida del adorador, pero la
verdadera adoración proviene de un corazón puro y una
conciencia limpia.
Esto significa que no podemos adorar apropiadamente a Dios
si sabemos que hay pecado en nuestras vidas. La confesión de
pecado debería ser el preludio para una adoración verdadera,
porque debemos acercarnos a Dios con una conciencia limpia.
No hay paz para la persona que tiene una conciencia culpable.
Su fe no puede actuar; por consiguiente, sus oraciones no
pueden ser contestadas (ver 1 Timoteo 1:19; 3:9).
Sea perfecto
70
crecemos. Debemos proseguir continuamente hacia la meta de la
perfección con un corazón sincero que busca agradar a Dios,
olvidando diariamente los errores del pasado.
En otras palabras, nuestros corazones pueden ser perfectos
cuando nacemos de nuevo, pero nuestra conducta no lo es.
Continuamente vamos mejorando, y damos gracias a Dios por
ello, pero no hemos llegado todavía. Somos perfectos en Cristo,
pero dentro y fuera de nosotros, todavía estamos creciendo hacia
la perfección por medio de la gracia de Dios que obra diariamente
en nuestras vidas.
71
¿Por qué me refiero al arrepentimiento como un regalo? He
visto gente que no se siente arrepentida de sus pecados, y eso es
algo terrible. Cuando la conciencia se cauteriza (se endurece), el
hombre es incapaz de sentir el peso y la seriedad de su conducta
errónea. Por esta causa, todos debemos orar para tener una
conciencia sensible a Dios.
72
tentados, podemos clamar al Espíritu Santo para que nos ayude a
resistir. No tratemos de resistir en nuestras propias fuerza y
poder; pidamos simplemente la ayuda del Espíritu Santo. Él está
siempre dispuesto a ayudarnos en cualquier cosa que
necesitemos en la vida.
73
CAPÍTULO 10
74
Salmo 118:4-6
75
Dios y continuamos adorándolo, deseando su voluntad en todas
las cosas, al final Dios nos recompensará y traerá justicia a
nuestras situaciones, porque Él es el Dios de justicia y aborrece
la injusticia (ver Isaías 61:8).
Nuestro problema se prolonga cuando tratamos de hacer que
la gente nos dé lo que pensamos que nos debe. En lugar de
hacer eso, debemos esperar en el Señor, y dejar que Él nos dé lo
que considere que debemos tener. Dios es nuestro Defensor. No
podemos defendernos a nosotros mismos, y cuando lo hacemos,
las situaciones empeoran.
Debemos dejar de cuidarnos a nosotros mismos sobre lo que
otros piensen o puedan tratar de hacernos. Más bien, debemos
echar nuestras cargas al Señor porque Él tiene cuidado de ellas
(ver 1 Pedro 5:7). Si nos mantenemos enfocados en Dios, nadie
va a tomar ventaja de nosotros por mucho tiempo o herirnos de
manera permanente. Dios tiene miles de maneras para darnos
sus bendiciones y protegernos del mal o de cualquier daño. Por
eso es que nuestra actitud debe ser: “Si Dios es por nosotros,
¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31).
76
hecho de meditar en ella lo hará sentir mejor.
77
a Él más que al hombre. Todos deseamos ser aceptados, y el
rechazo es siempre doloroso. pero si tememos al Señor con
reverencia y determinamos seguirle en vez de complacer a otros,
Él nos bendecirá. No importa lo que otros traten de hacerle a
usted, Dios es su Defensor (ver Salmo 135:14) y su recompensa
viene de Él.
Dios quiere que usted y yo resistamos y nos mantengamos
firmes contra el temor de la gente y el temor al rechazo. Podemos
sentir miedo, pero no tenemos que ceder ante sus demandas.
Dios sabe que nunca lograremos ser todo lo que Él quiere que
seamos o hagamos todo lo que Él quiere que hagamos, si el
temor nos controla. Debemos estar más preocupados por lo que
piensa el Señor que lo que otros piensen porque Él es nuestro
Protector (ver Salmo 91:1-2), nuestro Proveedor (ver Filipenses
4:19), nuestro Libertador (ver Salmo 68:20), y nuestra Victoria
(ver 1 Corintios 15:57).
78
CAPÍTULO 11
Dios proveerá
79
En el Salmo 111:5, el salmista está alabando y adorando a
Dios por sus grandes obras a favor de su pueblo. Esto nos dice
que siempre que adoremos a Dios, vamos a tener su provisión.
Vemos continuamente el mismo tema en la Palabra de Dios: La
adoración gana la batalla.
Quizás le han dicho que perderá su empleo o su casa. Quizás
usted es una persona que vive de su retiro o un ingreso fijo
limitado, y se pregunta qué le deparará el futuro. O ve los precios
que suben todo el tiempo, y el enemigo le susurra al oído: “No
vas a tener suficiente para vivir”. Tal vez los números
simplemente no le cuadran y sus ingresos sencillamente no
alcanzan para mantenerlo, aunque esté haciendo todo lo que está
a su alcance.
Cualquiera sea el motivo que lo preocupe acerca de su
provisión, tome el Salmo 111:5 y digiéralo. Medite en él una y otra
vez , pensando realmente qué significa para usted
individualmente. Piense en él, ore sobre él, y deje que se
convierta en algo real y personal para su vida.
Esa escritura dice que Dios da alimento y provisión, y provee a
los que le temen reverentemente y lo adoran. Eso significa que,
cualquiera sea su situación, Dios le proveerá siempre que usted
lo adore y lo exalte. No se preocupe sobre su provisión. La batalla
le pertenece al Señor y Él tendrá cuidado de usted mientras usted
sigue honrándole y adorándole.
La adoración es sabiduría
80
adoración. Actualmente, muchas personas buscan conocimiento,
y el conocimiento es bueno, pero la sabiduría es mejor. La
sabiduría es el uso correcto del conocimiento. El conocimiento sin
sabiduría puede hacer que la persona se infle, se llene de orgullo,
lo que finalmente arruinará su vida. Una persona sabia siempre
será conocedora, pero no todas las personas conocedoras son
sabias.
Creo que nuestra sociedad actual exalta el conocimiento más
de lo que debe. La educación parece ser el principal objetivo de la
mayoría de la gente, y sin embargo, nuestro mundo decae
moralmente en forma vertiginosa. La educación es buena, pero
no es mejor que la sabiduría. Necesitamos buscar diligentemente
la sabiduría como se busca la plata y el oro, y que la hagamos
una necesidad vital de nuestra vida. La sabiduría es vital para una
vida cristiana exitosa, y el principio de ella es la adoración.
81
cosas grandes en su vida. Él realiza cosas grandes en todas las
áreas de nuestras vidas, aunque no podamos verlas.
Generalmente, pasamos más tiempo contando lo que nos falta
que lo que tenemos. Pensamos más en lo que perdimos que en
lo que nos queda, y eso nos impide ver cuán bendecidos somos
realmente.
Tener un corazón agradecido es parte de la adoración y,
ciertamente, ésa es la actitud de un adorador. Dios, de lo poco
hace mucho, y de la nada, lo mejor. Él usa lo que para el mundo
no tiene valor y lo que no sirve para realizar su obra de acuerdo a
1 Corintios 1:26-29. Así que, si no tenemos nada, podemos
dárselo a Dios, y algo puede hacer Él con eso. Dios no tiene
problema en proveernos cualquier cosa que necesitemos. Si sólo
le adoráramos, si le dejáramos nuestra carga y obedeciéramos
las instrucciones que nos ha dado, nuestras necesidades estarían
cubiertas siempre y abundantemente.
Yo he perdido mucho en mi vida. Fui abusada en mi niñez, con
lo que perdí la oportunidad de ser realmente una niña. Por mucho
tiempo resentí verdaderamente lo que había perdido. Lamenté los
años perdidos que nunca recuperaré; resentí haber tenido un mal
comienzo en la vida, pues sabía que muchos de mis problemas
de adulta, provenían de allí.
Al fin, vi que no podía hacer nada acerca de lo que había
perdido, y comencé a mirar lo que me quedaba. Una cosa sí
puedo decir, tengo el resto de mi vida y usted también. Aún si los
años que ha vivido no han sido placenteros, todavía le queda su
futuro.
Comencé a adorar a Dios en el momento preciso de mi vida, y
confié en que Él sería fiel a su Palabra. Le entregué lo que me
había quedado, diciéndole: “Señor, aquí estoy. No soy gran cosa,
pero si tú puedes usarme, soy tuya”.
Lo animo a que comience a adorar a Dios ahí donde usted se
encuentra; adórelo a Él por lo que tiene y olvídese de lo que no
tiene. Pues nada falta cuando adoramos. Mientras adoramos a
Dios, Él llena todas nuestras necesidades.
82
El Antiguo Testamento incluye muchas historias sobre los
enemigos de Israel y de Judá, enemigos que querían destruir el
pueblo de Dios. De la misma manera, usted y yo tenemos un
enemigo, Satanás. Él tiene un plan para destruirnos. Él está
trabajando en ese plan, y de la forma en que lo hace es robarnos
y traer pérdida en nuestras vidas. Pero Dios tiene un plan para
darle una sorpresa y traernos la victoria. Podemos tener
confianza en esto, y es que podemos adorar a Dios en fe cuando
nos encontramos en las batallas de la vida.
Un buen amigo, quien es un erudito en griego, una vez
compartió conmigo una paráfrasis de Juan 10:10. Nos da una
idea clara sobre lo determinado que el enemigo está para matar,
robar y destruir, pero también nos muestra que Jesús tiene algo
más completo en mente.
83
Me alegran las palabras “pero yo he venido”, dichas por Jesús
mismo. Él siempre es capaz de interrumpir el plan del enemigo y
llevarnos a la victoria. Como he dicho antes, nadie va por la vida
sin batallas. Pero esas batallas pertenecen al Señor, y si le
adoramos a través de ellas, Él nos dará la victoria.
La alabanza salva
84
CAPÍTULO 12
85
el Señor está en el equipo ganador.
“Pero Dios…”
86
quizás uno con mejor salario o beneficios, un mejor ambiente de
trabajo, o mejores oportunidades de ascenso y éxito en el futuro.
Dios también puede darle favor y ayudarlo a obtener un trabajo
para el cual todavía no está calificado, naturalmente hablando, y
darle gracia para que lo haga bien. Él puede capacitarlo para
hacer algo que nadie en el mundo, incluyéndolo a usted, habría
pensado jamás que usted sería capaz de hacer.
Debemos aprender a mirar las cosas a través de los ojos de la
fe, y no desde lo natural. Lo que sucede normalmente en una
situación puede ser totalmente cambiado cuando Dios llega a la
escena.
Cuando Dios me llamó al ministerio, la gente me dijo: “Joyce,
hemos estado hablando y creemos que no hay manera de que tú
puedas ser capaz de hacer lo que Dios te dijo que hicieras.
Creemos que tu personalidad no se ajusta a ese trabajo”.
Todavía recuerdo cuán horrible me sentí cuando me dijeron
todas esas cosas. Me sentí herida y desanimada, pero Dios me
había llamado y Él me había calificado. Lo que otros pensaron
que no era de gran utilidad, Dios lo vio de gran valor. Él me
ayudó, y hará lo mismo por usted. Cuando la gente nos dice que
ciertas cosas son imposibles, o les disgusta grandemente, y hasta
comenzamos a dudar de nosotros mismos, no debemos darnos
por vencidos. Debemos adorar y ver a Dios obrar a nuestro favor.
Todas las cosas son posibles para Dios para aquellos que creen
(ver Marcos 9:23).
87
incredulidad para agotar nuestro gozo, por lo que debemos ser
diligentes en no permitírselo.
Hay momentos de la vida en que las circunstancias no son
muy estimulantes. Miramos, y vemos problemas que parecen
gigantescos para nosotros, pero debemos recordar que Dios es
más grande que los gigantes. Josué y Caleb se encontraron
precisamente en tal situación. Moisés los había enviado junto a
otros diez hombres a la Tierra Prometida de Canaán para espiarla
y traer un informe de lo que habían visto. Diez de los hombres
regresaron y dijeron: “La tierra está llena de buenos frutos, pero
está también llena de gigantes, y no podemos vencerlos”.
Pero Josué y Caleb tenían una actitud diferente. Ellos también
habían visto los gigantes pero prefirieron mantener los ojos en
Dios, quien ellos creían era más grande que los gigantes. Su
informe fue: “Subamos de una vez, y tomemos posesión de ella;
porque nosotros somos capaces de derrotarlos” (Números 13:30).
La gente pesimista inmediatamente respondió: “No somos
capaces” (Números 13:31).
Esa es la manera en que las cosas ocurren a menudo en la
vida. Siempre hay gente que es optimista, quienes tratan de salir
adelante. También hay gente pesimista, quienes tratan de
contaminar todo lo bueno y positivo con su mala actitud. Diez de
los espías fueron pesimistas y dos fueron optimistas. Esos
números significan que un ochenta por ciento de las personas dijo
que no serían capaces de derrotar a los gigantes, mientras que
sólo un veinte por ciento creyó que el poder de Dios era más
grande que el problema. Si una proporción mayor de las personas
creyeran en el gran poder de Dios, veríamos más triunfadores de
los que vemos.
Es triste decirlo, pero a menudo ponemos nuestros ojos en los
gigantes en vez de ponerlos en Dios. Perdemos nuestro foco; nos
enredamos con los problemas y perdemos de vista lo que Dios
nos ha llamado a hacer. Yo creo que si pasáramos más tiempo
adorando y alabando a Dios, nos ayudaría a mantener nuestra
visión clara y nos permitiría seguir adelante con una actitud
fuertemente positiva, creyendo que podemos hacer todo lo que
Dios nos diga que hagamos. Pase tiempo alabando a Dios por lo
que Él ya ha hecho en su vida y adorándolo por su grandeza, y el
88
hecho de que no hay nada que Él no pueda hacer.
Josué y Caleb les recordaron a los demás que Dios había
prometido darles la tierra. Los animaron a no rebelarse contra el
Señor y a no temer a la gente. Dijeron: “¡El Señor está con
nosotros!” (Números 14:9).
Dios no está con el enemigo; Él está con nosotros. “Y si Dios
es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Yo le
animo a que practique mantener una buena actitud. Esté
contento, y sea agradecido. Observe lo que Dios está haciendo,
no solo lo que le parece que Él no está haciendo a favor de usted.
Evite la queja. En su lugar, adore a Dios y manténgase
adorándolo hasta que vea su liberación. Una buena actitud
atraerá su victoria más rápido que teniendo un actitud negativa.
Aunque la espera de su victoria sea larga, podría estar contento
mientras espera. A esto se le llama “disfrutar donde está camino
a donde va”.
No importa cuáles sean nuestras circunstancias actuales,
sabemos que Dios está con nosotros. En realidad, Él ya va
mucho más adelante que nosotros. Él ya sabe el resultado, y su
plan es para nuestro bien y no para fracasar.
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direcciones necesarias para llegar dondequiera; verifican los
hoteles y confirman que estén hechos todos los arreglos, así que
cuando nosotros llegamos nos concentramos en ministrar a la
gente en vez de enredarnos con detalles en los que no
necesitamos estar involucrados. Eso permite que nuestro
ministerio sea mucho más fructífero.
En una ocasión planeamos una conferencia fuera de los
Estados Unidos. Cuando nuestro empleado llegó, con varios
meses de anticipación al evento, se dio cuenta de que el estadio
que planeábamos utilizar estaba en un área de la ciudad donde
era muy difícil entrar y salir. El tránsito podía ser bastante intenso
antes y después de las reuniones; y sólo había una carretera para
entrar y otra para salir del lugar, lo que significaba que la gente
podía estar al menos cuatro horas en el tráfico para llegar a
donde necesitaban ir. Enviar al empleado con meses de
anticipación probó ser muy fructífero. Él pudo cambiar el lugar de
reunión y ahorrarnos bastante tiempo.
Saber que alguien va delante de nosotros cuando viajamos es
muy reconfortante para mí, y tengo la seguridad de que todo está
como debe estar. Asimismo, saber que Dios va delante de mí en
cada situación de mi vida me da alivio y confianza, y soy libre
para vivir sin temor.
Por ejemplo, si fue citado a una audiencia judicial, debe
comprender que Dios siempre irá adelante y entrará a la corte
antes de que usted llegue. O si necesita confrontar a su patrón
sobre alguna situación del trabajo, crea lo que dice la Palabra,
que Dios irá delante de usted y preparará el camino, que Él le
dará favor y aun le dará las palabras correctas para que usted
hable cuando llegue el momento. Desate su fe en el Dios que va
delante de usted, y crea que Él ha preparado el camino.
También le animo a que sea cuidadoso con sus pensamientos
cuando enfrente situaciones como éstas. A menudo oramos y
pedimos a Dios que nos ayude, pedimos milagros, pero en
nuestros pensamientos e imaginación, vemos desastre y fracaso.
Necesitamos desechar toda idea que no esté de acuerdo con la
Palabra de Dios. El salmista decía: “Sean gratos los dichos de mi
boca y la meditación de mi corazón delante de ti, oh Jehová…”,
(Salmo 19:14). Dios se complace con nuestros pensamientos y
90
palabras cuando están de acuerdo con su Palabra.
Cuando necesitamos el poder de Dios para que nos ayude en
una situación, no pedimos por algo positivo para luego ponernos
a hablar de manera negativa acerca de las circunstancias. Es
muy importante que pidamos lo que necesitamos, y después
mantener nuestros pensamientos y palabras en línea con lo que
hemos pedido, de acuerdo con la Palabra de Dios.
91
CAPÍTULO 13
Permanezca en posición
92
1 Reyes 18:41
93
Quizás usted también está esperando que se cumpla una
palabra de parte de Dios. Quizás no vea nada todavía, pero
¿puede oír algo con sus oídos espirituales? ¿Puede creer por fe
que su bendición ya viene en camino? El enemigo puede estar
obstaculizando su bendición, pero el Espíritu Santo está
presionando contra ese obstáculo ahora mismo, y está a punto de
romperse.
Mantenga su posición
94
Muchas veces, nuestro problema es que estamos en la
posición correcta, pero cuando nuestras situaciones no parece
cambiar lo suficientemente rápido, cambiamos de posición.
Comenzamos a llamar a todos nuestros conocidos,
preguntándoles qué hicieron ellos cuando atravesaron por
circunstancias similares, o empezamos a razonar sobre cómo
podemos cambiar las cosas. Debemos recordar que quienes
confían en la carne serán decepcionados, pero los que ponen su
confianza en Dios nunca serán defraudados o avergonzados (ver
Romanos 10:11). Lo que debemos hacer es tomar nuestra
posición en adoración y mantenernos firmes. En lugar de estar
cambiando posiciones, debemos mirar y mantenernos mirando a
las señales de que nuestra bendición ya viene de camino. En su
tiempo, veremos a Dios moverse a nuestro favor.
La adoración fortalece nuestra fe. La duda podría haber hecho
que Elías se diera por vencido, pero su adoración lo mantuvo
firme. Romanos 4:8-20 nos dice que Abraham no tenía
absolutamente ninguna razón humana para tener esperanza. La
duda y la incredulidad llegaron a su vida, pero no lo pudieron
derrotar. Él se hizo fuerte mientras rendía alabanza y adoración a
Dios. Parece que eso mismo le sucedió a cada uno de los
valientes hombres y mujeres de la Biblia, quienes optaron por
alabar y adorar a Dios en medio de sus batallas, y así podemos
estar seguros que cuando también estemos pasando las
nuestras, optemos por alabar y adorarle a Él.
95
tamaño de la palma de la mano de un hombre. Creo que eso nos
enseña que si usted y yo observamos atentamente, siempre
podremos encontrar una nube de esperanza en nuestras
circunstancias, aunque esta sea pequeña. No importa lo que
parezcan las cosas, estoy segura de que hay al menos un poco
de esperanza con la cual podamos sostenernos.
La nube que vio el criado de Elías debía parecer diminuta en la
vasta expansión del cielo, pero fue suficiente para emocionar a
Elías. Quizás debemos estar emocionados por lo que vemos, no
importa cuán pequeño pueda ser, en vez de estar deprimidos por
lo que todavía no vemos.
Tan pronto como recibió el informe de su criado, Elías fue lo
bastante audaz para enviarlo a anunciarle a Acab que era mejor
que se fuese a su casa, porque la lluvia venía en camino. Dicho y
hecho, en corto tiempo los cielos se ennegrecieron con nubes, y
una gran lluvia comenzó a caer. Entonces Elías comenzó a correr
tan rápido que se le adelantó al carro de Acab hasta llegar a
Jezreel, situada a casi veinte millas de distancia (1 Reyes 18:46).
Usted puede imaginar la expresión del rostro de Acab, cuando de
repente Elías le pasó por el lado corriendo, posiblemente con un
ademán de manos diciéndole: “¡Te lo dije! ¡Nos vemos en
Jezreel!”.
Cuando el Espíritu de Dios vino sobre Elías, él fue capaz de
aventajar y sobrepasar a su enemigo, el rey Acab. Había resistido
el tiempo de prueba, cuando tuvo que creer lo que Dios dijo sin
ver nada. Durante ese tiempo, él permaneció en su posición. Él
había adorado a Dios durante todo el tiempo de la prueba, y
nosotros debemos hacer lo mismo.
De igual modo, cuando el Espíritu de Dios viene sobre usted y
sobre mí, somos capaces de aventajar a nuestro enemigo. El
Espíritu de Dios viene sobre nosotros mientras adoramos; Él nos
unge para sobrepasar a nuestro enemigo. Esto es parte del plan
de batalla de Dios.
96
CAPÍTULO 14
97
Mi propia experiencia demuestra esto. Yo fui sexual, mental y
emocionalmente abusada durante muchos años en mi niñez.
Ciertamente, es terrible que algo así haya podido pasarle a una
niña, y definitivamente fue una obra de Satanás, pero Dios lo
dispuso para bien. Mi desorden se ha convertido en mi mensaje;
mi miseria se ha convertido en mi ministerio, y estoy usando la
experiencia que gané de mi dolor para ayudar a multitudes de
otros que están heridos.
Lo animo a que no malgaste su dolor. Dios lo usará si usted se
lo entrega. Él me ha dado belleza en lugar de cenizas, como
prometió hacerlo en Isaías 61:3, pero tuve que salir de las
cenizas. Tuve que aprender a tener una buena actitud, como hizo
José, y tuve que aprender a salir de la amargura, del
resentimiento y de la falta de perdón hacia la gente que me hirió.
Si Satanás ya lo ha herido, no permita que el dolor continúe y
siga dejándole amargura. Cuando odiamos a la gente, solamente
nos estamos hiriendo a nosotros mismos cada vez más. Y sucede
que la gente con quien estamos enojados sigue disfrutando sus
vidas, sin tener la menor idea de lo que sentimos por ellos.
Recuerde, Dios es su Defensor, y cuando llegue el momento, Él
traerá justicia. Al final los mansos heredarán la tierra, y los
enemigos de Dios perecerán (ver Salmo 37).
Veamos la historia de Ester y su pueblo, como otro ejemplo de
cómo Dios sacó provecho del mal.
98
dominio. ¿Cómo sucedió esto? Fue seleccionada como una joven
virgen para ser parte del harén del rey, y estoy segura de que ése
no era el plan que ella tenía para su vida. La situación
probablemente la amedrentó, y estoy segura que se sintió
desdichada en ese momento. Permaneció un tiempo allí, mientras
la preparaban para presentarla al rey. Cuando llegó el momento,
Dios le dio favor ante él, y fue escogida para ser la reina. Poco
sabía Ester que Dios la estaba posicionando para salvar a su
nación.
A menudo hemos pensado un plan para nuestras vidas, pero
sucede algo que lo interrumpe. Nos resistimos al cambio y
estamos descontentos con él, pero, no importa lo que hagamos,
esta nueva situación parece ser la voluntad de Dios para
nosotros. No podemos imaginar cómo podrá resultar para bien,
pero Dios tiene pensado un plan mucho mejor que el nuestro.
Mardoqueo, el hombre que crió a Ester, era un asistente de la
corte real, y tenía un enemigo llamado Amán, el más alto oficial
del rey. Como Mardoqueo se negó a inclinarse ante él, Amán se
enfureció y urdió un plan para destruir no solo a Mardoqueo, sino
a todos los judíos con él—sin tener en cuenta que la reina Ester
era judía y prima de Mardoqueo.
En la Biblia, algunos personajes son tipos y sombras, o
ejemplos de los enemigos de Dios; y en esta historia, Amán
representa al mismo diablo. Amán tenía un plan para destruir al
pueblo de Dios, así como Satanás tiene un plan para destruirnos
a nosotros, porque pertenecemos a Dios.
En la situación de Ester, la Biblia nos dice que ella estaba
atemorizada por el decreto que Amán había emitido contra el
pueblo judío. Sin embargo, Mardoqueo le dijo que era
precisamente para esa hora que había sido llamada a ser reina
(ver Ester 4:14). En otras palabras, ése era su destino.
Además, Mardoqueo le dijo que si no hacía lo que Dios le
estaba pidiendo, perecería con todos los demás judíos. Ester
accedió a hacer lo que fuera necesario. Tomándose un gran
riesgo, Ester invitó al rey y a Amán a una cena íntima, donde
esperaba exponer el plan diabólico de Amán al rey.
Mardoqueo era un maravilloso hombre de Dios, quien en una
oportunidad había salvado la vida del rey al denunciar un complot
99
organizado contra él por dos de sus eunucos. El hecho se había
registrado en el libro de las memorias y crónicas en la presencia
del rey, pero nunca había sido recompensado por ello (ver Ester
2:21-23). Más tarde veremos cómo Dios recompensó a
Mardoqueo por descubrir este plan diabólico.
Mardoqueo fue un hombre llamado y ungido por Dios para
traer la liberación del pueblo de Dios, así como en este tiempo
usted y yo hemos sido llamados y ungidos por Dios para traer
liberación y ayudar a otros.
Como hemos visto, Amán representa a Satanás. Así como
Amán tenía un plan para destruir a Mardoqueo y los judíos,
igualmente Satanás tiene un plan para nuestra destrucción.
En Ester 5:14 vemos el plan que le presentan a Amán para
destruir a Mardoqueo:
100
que las leyeran en su presencia. Entonces hallaron
escrito que Mardoqueo había denunciado el complot de
Bigtán y de Teres, dos eunucos del rey, de la guardia
de la puerta, que habían procurado poner mano en el
rey Asuero. Y dijo el rey: ¿Qué honra o qué distinción
se hizo a Mardoqueo por esto? Y respondieron los
servidores del rey, sus oficiales: Nada se ha hecho con
él.
Ester 6:1-3
101
Dos planes entran en conflicto
102
Y Amán tomó el vestido y el caballo, y vistió a
Mardoqueo, y lo condujo a caballo por la plaza de la
ciudad, e hizo pregonar delante de él: Así se hará al
varón cuya honra desea el rey. Después de esto
Mardoqueo volvió a la puerta real, y Amán se dio prisa
para irse a su casa, apesadumbrado y cubierta su
cabeza.
Ester 6:11-12
103
bien.
Cuando todo terminó, los judíos fueron honrados y
bendecidos, la reina Ester fue aún más admirada y respetada por
el rey, y Mardoqueo fue elevado a segundo en el mando, sólo
después del propio rey.
Observe que dije: “cuando todo terminó”. Cualquier cosa difícil
que pueda estar pasando ahora en su vida, a su tiempo
terminará. Como dice el dicho: “¡Todo pasa!”. Le animo a que
mire más allá del dolor, hacia el gozo de obtener la victoria y la
recompensa.
Creo que la palabra de aliento que encierra la historia de Ester
y Mardoqueo, y todo lo que he enseñado en este libro, es algo
que mucha gente necesita ahora, quizás usted mismo. No
importa por lo que esté atravesando o qué tormentas está
enfrentando, tome su posición. No se dé por vencido. Párese
firme. Entre en el reposo de Dios. Vea la salvación del Señor.
Deje de preocuparse y tratar de entender todo lo que está
ocurriendo en su vida. Y más que nada, adore a Dios. Recuerde,
no importa cuál sea su batalla, no es suya; la batalla le pertenece
al Señor y Él tiene un plan para darle la victoria.
104
CONCLUSIÓN
105
tormentas de la vida. Él ya ha preparado el camino para su
liberación y la victoria que necesita. ¡Así que adore al Señor hasta
que obtenga la victoria!
106
Joyce Meyer es una de las maestras de la Biblia líderes en el
mundo. Su programa diario, Disfrutando la vida diaria, se
transmite por cientos de canales de televisión y estaciones de
radio en todo el mundo.
Joyce ha escrito más de 100 libros inspiradores. Algunos de
sus superventas son: Dios no está enojado contigo; Cómo formar
buenos hábitos y romper malos hábitos; Hazte un favor a ti
mismo…perdona; Vive por encima de tus sentimientos;
Pensamientos de poder; El campo de batalla de la mente; Luzca
estupenda, siéntase fabulosa y Mujer segura de sí misma.
Joyce viaja extensamente, teniendo congresos a lo largo del
año, hablando a miles de personas alrededor del mundo.
107
Joyce Meyer Ministries
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108
NOTAS
109
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110
CONTENIDO
1. Cubierta
2. Página del título
3. Bienvenido
4. Introducción
5. PARTE 1:EL PLAN DE BATALLA DE DIOS
6. 1. Fase 1: Escuche directamente a Dios
7. 2. Fase 2:Admita su dependencia de Dios
8. 3. Fase 3: Tome su posición
9. 4. Fase 4: El Señor trae la liberación
10. PARTE 2:TRANSFORMADOS POR MEDIO DE LA
ADORACIÓN
11. 5. No luche, adore
12. 6. La adoración interna y externa
13. 7. La adoración y la oración
14. 8. La adoración y el cambio
15. 9. Adore a Dios con una conciencia limpia
16. 10. Dios es por nosotros
17. 11. Dios proveerá
18. 12. Dios está de su lado
19. 13. Permanezca en posición
20. 14. Dios dispone para bien
21. Conclusión
22. Acerca de la autora
23. Notas
24. Boletines
111
Índice
Página del título 1
Bienvenido 3
Introducción 4
PARTE 1:EL PLAN DE BATALLA DE DIOS 7
1. Fase 1: Escuche directamente a Dios 8
2. Fase 2:Admita su dependencia de Dios 15
3. Fase 3: Tome su posición 21
4. Fase 4: El Señor trae la liberación 29
PARTE 2:TRANSFORMADOS POR MEDIO DE
37
LA ADORACIÓN
5. No luche, adore 38
6. La adoración interna y externa 47
7. La adoración y la oración 55
8. La adoración y el cambio 61
9. Adore a Dios con una conciencia limpia 69
10. Dios es por nosotros 74
11. Dios proveerá 79
12. Dios está de su lado 85
13. Permanezca en posición 92
14. Dios dispone para bien 97
Conclusión 105
Acerca de la autora 107
Notas 109
Boletines 110
112