TAREA PENAL CONTRATO SOCIAL
¿Qué es el contrato social?
En filosofía política, teoría del Derecho y otras disciplinas afines, se denomina contrato social a una
teoría política que explica el origen y propósito del Estado, así como de los Derechos Humanos.
Se basa en la idea de que existe un gran acuerdo en la sociedad en relación con sus derechos,
deberes y la existencia de un Estado dotado de autoridad para gobernar en el marco de conjunto
de leyes y de normas morales establecidas. Dicho de modo más simple, el contrato social es el
acuerdo entre los ciudadanos de la sociedad que dio nacimiento al Estado.
La principal formulación de esta teoría se le atribuye al filósofo y escritor suizo Jean-Jacques
Rousseau (1712-1778). Este autor fue una de las principales voces de la Ilustración europea, cuyas
ideas sembraron el terreno para la Revolución Francesa de 1789.
El pacto descrito en el contrato social no es necesariamente un pacto explícito, o sea, no podemos
rastrear en la historia de la humanidad la firma de dicho acuerdo. Por el contrario, se trata de un
acuerdo tácito, imaginario y social.
El Estado nació en estas circunstancias, pensado como el garante de los derechos ciudadanos y la
autoridad que reclama los deberes, si bien el modo de entender dicho Estado ha sido muy distinta
y ha cambiado mucho a lo largo de la historia de la humanidad.
Aportes al contrato social de Thomas Hobbes
El primer filósofo que intentó formalmente una obra contractualista (o sea, de defensa del contrato
social) fue Hobbes, en su célebre Leviatán (1651), escrita durante un período de guerra civil en
Inglaterra.
Hobbes se cuestiona respecto de quién debe ejercer la soberanía del Estado, si el Rey o el
Parlamento. Finalmente, llega a la conclusión de que siempre es necesario algún contrato social
para garantizar la paz entre los ciudadanos, o sea, un orden “artificial”.
Hobbes reflexiona que los seres humanos son todos iguales ante la naturaleza, pues están dotados
en última instancia de un instinto de conservación que no distingue entre clases sociales o razones
políticas. Ese instinto condena al humano a un estado perpetuo de guerra o de competición.
Por ende, el Estado como poder central es necesario. Para su creación los ciudadanos deben
renunciar a su derecho natural a la violencia, para así poder sostener la paz. En el imaginario de
Hobbes, el Estado está representado por el Leviatán, un monstruo bíblico, ya que vendría siendo
una fuerza suprema, invencible, solo que justa y necesaria.
Aportes al contrato social de John Locke
En el caso de Locke, la obra que recoge su pensamiento en torno al contrato social es Dos ensayos
sobre el gobierno civil (1690). Allí parte de una concepción del ser humano profundamente
cristiana: el ser humano es una criatura de Dios, cuya vida no le pertenece a sí mismo sino al
creador.
Así considerado, el humano no está capacitado moralmente para disponer ni de su existencia ni de
la de las demás criaturas. Únicamente tiene el derecho y el deber de preservar su propia vida. Por
eso, bajo la mirada de Dios, todos los hombres son iguales en derechos y soberanía. Sin embargo,
existe la necesidad, en cuanto los seres humanos conviven con sus pares, de juzgar qué hacer en
caso de que alguien violente el derecho de otro de existir, y cuáles son los pasos que deben darse
para ejercer la justicia.
Como en la naturaleza humana no existe nada semejante, el contrato social nace para crear la
justicia como institución: un juez que dirima las controversias propias de la ley natural del ser
humano, y que garantice los derechos básicos para el ser humano, que según Locke eran la vida, la
igualdad, la libertad y la propiedad.
De manera semejante a Hobbes, Locke plantea la inevitable necesidad de sacrificar el derecho
natural humano, esa violencia primitiva que permite defender la propia existencia, para que sea la
sociedad civil, ese juez común, quien lo haga por él.
Ese poder no puede ser detentado por una autoridad única, como en el caso de las monarquías
absolutas, sino que debe constituirse por un parlamento, o sea, un conjunto de representantes de
la comunidad, elegidos por y entre ella.
Finalmente, para Locke existen dos etapas de formación del contrato social: una primera en la cual
se crea la comunidad y supera el derecho natural (Contrato de formación de la sociedad) y una
segunda en la cual se crean las relaciones entre gobernantes y gobernados (Contrato de formación
del gobierno).
Aportes al contrato social de Jean-Jacques Rousseau
Fue Rousseau quien llevó este pensamiento a su cúspide, con El contrato social (1762), tomando
algunos de los puntos individualistas de Locke, pero asumiendo también su propia distancia.
Rousseau se dedicó a observar la sociedad a su alrededor, en la que privaba la monarquía absoluta.
Pronto llegó a conclusiones fundamentales sobre el vínculo entre el soberano y los súbditos,
notando que éste no se produce por sometimiento o sumisión, sino que la gente voluntariamente
admite la soberanía del Rey, renunciando a un estado de “natural inocencia” para acatar las reglas
de la sociedad, recibiendo a cambio una serie de beneficios, propios del intercambio social.
Semejante consentimiento se da en los términos de lo que denominó contrato social. Para
Rousseau, el ser humano en su estado natural era inocente, no conocía maldad y solamente
conocía dos sentimientos básicos: el amor de sí mismo, o sea, la autoprotección, y la repugnancia
por el sufrimiento ajeno, o sea, la piedad. Pero a medida que forman parte de una sociedad
masiva, nuevas (y falsas) necesidades emergen, llevándolo a crear nuevos mecanismos para
satisfacerlas, y cuanto más tiene, más quiere.
Entonces, quienes acumularon la mayor cantidad de riquezas, instituyen un contrato social que los
protege y perpetúa sus privilegios. A cambio ofrecen un orden injusto pero pacífico, que a la larga
se acepta como el orden único y natural de las cosas.
Puede verse, así, cómo las ideas de Rousseau sirvieron para inspirar la venidera Revolución
Francesa, en la que se demolió el Antiguo Régimen y se creó una República. Este tránsito
representaba una necesaria refundación del contrato social, para dar cabida a un contrato más
acorde a las necesidades sociales de la época. Fuente:
https://concepto.de/contrato-social/#ixzz7cfIWObmZ
El contrato social es una teoría desarrollada por Rousseau, la cual hace referencia al compromiso
adquirido por un ciudadano con el Estado, cuando este se integra en una sociedad que se
encuentra bajo la gestión de un este último. El compromiso, simbólicamente, Rousseau lo
representa con un contrato El contrato social, por tanto, hace referencia al contrato simbólico que
se establece entre un ciudadano y el Estado. Y es que, cuando una persona pertenece a una
determinada sociedad, esta se compromete con una serie de obligaciones, que, de la misma
forma, le confieren unos derechos. Estas obligaciones y derechos que el ciudadano adquiere al
incorporarse a una sociedad es a lo que el filósofo denominó como contrato social. Cabe destacar
que este contrato lo firma el ciudadano, implícitamente, cuando se incorpora a una sociedad. No
existe un contrato como tal, sino que, en este caso, se representa simbólicamente como una
especie de contrato, al tratarse de un acuerdo entre ciudadanía y Estado. Ello no quiere decir que,
cuando uno nace, deba firmar un contrato para incorporarse a una determinada sociedad.
El contrato social es una obra del filósofo Jean-Jacques Rousseau, cuya vida desarrolló a lo largo del
siglo XVIII. Pero la misma cuestión fue tratada anteriormente por los filósofos ingleses Thomas
Hobbes y John Locke. El tema central de dicha cuestión es: ¿Cómo el hombre pasa de encontrarse
en un estado de naturaleza, donde la libertad de la que disfruta es máxima; a formar una sociedad
encabezada y dirigida por el Estado, donde la libertad es cercenada y en el que se encuentra al
servicio del déspota de turno?
Hobbes y el contrato social
Hobbes fue un filósofo cuya obra y pensamiento desarrolló a lo largo del siglo XVII. Fue el primer
autor moderno que abordó la cuestión que encierra el contrato social. También se le considera
como el teórico del absolutismo, defendía la necesidad de entregar parte de la libertad a un ente
superior que velara por la seguridad de sus ciudadanos. Esta visión estaba influida por el periodo
de guerra civil que le tocó vivir.
Para Hobbes, el hombre es un ser maligno, egoísta e independiente. Pero es el miedo el que los
conduce a agruparse en sociedad. Dicho esto, estado de la naturaleza es sinónimo a estado de
guerra, en el que la lucha por los intereses entre individuos se traduce en tensiones y conflictos
constantes. El hombre, en esta situación, es consciente a través de la razón de que no puede
alcanzar su supervivencia en un estado de guerra constante, sino que ha de establecer unas reglas
conjuntas. Pero como nada asegura que estas leyes se cumplan, contemplan la necesidad de crear
un ente mayor, lo suficientemente poderoso como para doblegar a aquellos que atenten contra la
seguridad que se ha pactado. Se crea así el Estado, los hombres ceden parte de su voluntad y
soberanía con el fin de que este proteja al conjunto. Hobbes también establece, a lo largo de su
obra, los límites que el Estado ha de tener, así como los derechos y deberes de los individuos.
Locke y el contrato social
Locke, filósofo inglés cuya obra desarrolló a lo largo del siglo XVII, también hizo su aportación sobre
el pacto social y la creación del Estado. Para el autor, el hombre, en el estado de naturaleza revela
su verdadera esencia, esta es la libertad, la igualdad y la racionalidad. Al contrario de lo que
disponía Hobbes, Locke afirma que en el estado de naturaleza no existía una guerra constante, sino
que los hombres cooperan de forma pacífica. Esto se debe a que la ley natural (reparación del
daño) disuade al hombre del mal.
La razón por la que el hombre se constituyó en sociedad fue la de defender la ley natural, para
preservar la propiedad privada, fruto del trabajo y de los conflictos derivados de ella. Pero, a
diferencia de Hobbes, el Estado como garante de la defensa de la ley natural no tiene un poder
absoluto, su función ha de ser exclusivamente la de defender los derechos y libertades de cada
individuo. Por ello, el autor desarrolla la idea de la división de poderes.
Rousseau y el contrato social
Rousseau, pensador suizo en el cual se inspira la Revolución francesa, no solo medita acerca del
contrato social, sino que escribe una obra completa compuesta de cuatro libros. En ella da su
visión de cómo el hombre ha pasado del estado de naturaleza, en la que disfrutaba de libertad, a
estar subyugado bajo regímenes tiránicos que oprimían todo tipo de derechos. También establece
cómo ha de ser el Estado, así como todas las cuestiones fundamentales en torno a derechos y
obligaciones. Para el autor, el hombre nunca ha vivido en el estado de naturaleza, pero en ese
hipotético escenario se puede extraer su esencia, siendo el hombre un ser bueno y feliz. Es en
sociedad cuando se convierte en un ser maligno y miserable. También, el hombre natural se
caracteriza por ser irracional, asocial, libre e igual al resto. La razón por la cual se tuvo que unir y
crear sociedades fue la escasez; causada por los desastres naturales y el crecimiento de la
población.
Una vez se une en sociedad, son los hombres ricos y aventajados quienes legislan y actúan en favor
de agrandar y perpetuar las diferencias materiales entre los seres humanos. También establece
que la soberanía popular es el valor supremo y nada puede contradecirla. Este acatamiento de la
voluntad general es la causante de las tiranías que ejercen las masas contra los individuos y
minorías.