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Identificación y Explicación de Las Ideas y El Problema Filosófico Fundamentales Del Texto Elegido

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Identificación y Explicación de Las Ideas y El Problema Filosófico Fundamentales Del Texto Elegido

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1.

Identificación y explicación de las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido.

Texto elegido: Platón, Fedón, 74a - 75e.

En este pasaje del Fedón, Platón aborda la relación entre el alma, el conocimiento y el
mundo sensible frente al mundo de las Ideas. El problema filosófico que Platón expone
aquí está enmarcado en su concepción del conocimiento y la naturaleza del alma
humana. La discusión se centra en la idea de que el alma humana es inmortal y tiene un
conocimiento previo a su vida corporal, que solo puede ser recuperado mediante un
proceso de reminiscencia.

Las ideas fundamentales del texto son las siguientes:

1. Teoría de la reminiscencia: Platón, a través de Sócrates, sostiene que el


conocimiento no se adquiere de manera nueva durante la vida. En lugar de eso,
el conocimiento es un proceso de recordar lo que el alma ya sabía antes de su
encarnación. Este conocimiento previo se refiere a las Ideas eternas y
universales que existen en un plano trascendental, fuera del alcance del mundo
sensible.
2. El conocimiento verdadero no proviene de los sentidos: En este fragmento,
Platón subraya que los sentidos nos dan solo conocimiento del mundo material,
que es imperfecto y transitorio. Las cosas que vemos, tocamos o escuchamos son
solo copias imperfectas de las Ideas, y por lo tanto no nos ofrecen un
conocimiento verdadero ni seguro. El conocimiento verdadero solo puede
obtenerse mediante la razón y la reflexión filosófica.
3. La inmortalidad del alma: Platón conecta esta teoría del conocimiento con su
visión de la inmortalidad del alma. Según Platón, el alma es eterna y, antes de
encarnarse en un cuerpo, conoce las Ideas en su totalidad. Cuando el alma se une
al cuerpo, olvida este conocimiento, pero durante la vida terrenal tiene la
capacidad de recordar estas Ideas a través de la reflexión y el ejercicio filosófico.
4. El acceso al mundo de las Ideas: Platón sostiene que las Ideas son realidades
perfectas y universales que solo pueden ser comprendidas por la mente, no por
los sentidos. En este sentido, el mundo sensible es solo una sombra del mundo
verdadero de las Ideas. La verdadera naturaleza de las cosas no se encuentra en
las percepciones inmediatas, sino en las Ideas que solo pueden ser aprehendidas
a través de la razón.

Problema filosófico: El principal problema filosófico que Platón aborda en este


fragmento es el conocimiento verdadero y su relación con el mundo sensible. ¿Cómo
podemos conocer la realidad si nuestros sentidos nos engañan constantemente? Platón
sostiene que el verdadero conocimiento no proviene de la experiencia sensible, sino de
la razón que nos permite recordar lo que el alma ya sabía. Este enfoque plantea una
crítica al empirismo y al escepticismo sobre el conocimiento, proponiendo que solo a
través de la filosofía podemos alcanzar la verdad.

2. Relación de las ideas del texto con la filosofía del autor.


El pasaje del Fedón refleja varias de las ideas centrales de Platón, que se desarrollan a
lo largo de toda su obra. Estas ideas están profundamente vinculadas con su visión del
alma, el conocimiento y las Ideas. A continuación, se analizan las conexiones clave
entre el fragmento elegido y la filosofía platónica:

1. Teoría de las Ideas: Una de las características más distintivas de la filosofía de


Platón es su teoría de las Ideas (también llamadas Formas). Según Platón, las
Ideas son realidades abstractas, inmutables y eternas que existen
independientemente del mundo físico. En el texto del Fedón, Platón expresa esta
visión de las Ideas al sostener que lo que conocemos a través de los sentidos es
solo una copia imperfecta de las Ideas. El "igual en sí" es un ejemplo claro de
una Idea platónica: aunque podamos ver objetos iguales en el mundo material,
nunca veremos la "Igualdad misma" en su forma perfecta. Esto está
estrechamente vinculado con la noción de que las Ideas son las verdaderas
realidades, y el mundo sensible solo es una reflexión de ellas.
2. Epistemología racionalista: Platón defiende una epistemología racionalista,
según la cual el conocimiento verdadero no se obtiene a través de la experiencia
sensorial, sino mediante la razón. Este fragmento del Fedón ilustra claramente
esa concepción. Según Platón, la razón es la que permite recordar las Ideas que
el alma conoció antes de su encarnación, lo que implica que el conocimiento es,
en última instancia, algo que ya poseíamos antes de nacer, no algo que
adquirimos a través de los sentidos o de la experiencia. Esto se conecta con su
teoría del conocimiento en obras como La República, donde se señala que solo
los filósofos, aquellos que buscan el conocimiento de las Ideas, son capaces de
conocer la verdad.
3. La inmortalidad del alma: En el Fedón, Platón presenta la inmortalidad del
alma como una creencia central de su filosofía. La idea de que el alma existe
antes de nacer y sigue existiendo después de la muerte está íntimamente ligada a
la teoría de la reminiscencia. Para Platón, el alma es inmortal y preexiste al
cuerpo, lo que le permite tener acceso al conocimiento puro y eterno. Este
concepto es fundamental en su filosofía moral y epistemológica, ya que implica
que el conocimiento no es algo nuevo, sino un retorno a lo que el alma ya sabía.
Esta visión del alma también está vinculada con su teoría de la justicia en La
República, donde se sostiene que la verdadera justicia es alcanzada por el alma
que está alineada con el conocimiento de las Ideas.
4. Crítica al empirismo: Platón está claramente en oposición al enfoque empirista
que prevalecerá más tarde en la filosofía occidental, especialmente en filósofos
como Aristóteles y los filósofos modernos. Según Platón, el conocimiento
basado en los sentidos es engañoso y no puede conducirnos a la verdad. En el
pasaje del Fedón, se subraya que solo mediante el uso de la razón, que es capaz
de acceder al mundo de las Ideas, podemos obtener un conocimiento verdadero
y seguro. Esta visión se opone a la noción de que la experiencia sensorial es la
fuente primitiva del conocimiento.

En resumen, el fragmento del Fedón se conecta de manera estrecha con varios de los
pilares de la filosofía de Platón. La teoría de la reminiscencia, la noción de que el alma
es inmortal, la epistemología racionalista y la teoría de las Ideas son fundamentales para
entender su visión del mundo, el conocimiento y la moralidad. El fragmento refleja
cómo Platón busca justificar que el conocimiento verdadero solo puede alcanzarse a
través de la reflexión filosófica, que nos permite recordar las Ideas eternas que el alma
conoció antes de su encarnación.

Vamos a abordar las dos cuestiones en relación con el texto de La República de Platón
(Libro VI, 504d - 511e), uno de los pasajes más relevantes para entender la visión
platónica sobre el conocimiento, la filosofía y la política.

1. Identificación y explicación de las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido.

Texto elegido: Platón, La República, Libro VI, 504d - 511e.

En este pasaje de La República, Platón, a través de un diálogo entre Sócrates y


Adimanto, trata cuestiones relacionadas con la naturaleza del Bien, la función del
filósofo y la relación entre la justicia y la filosofía política. Este fragmento es crucial
para comprender la teoría política de Platón, ya que conecta la educación y la búsqueda
filosófica con la posibilidad de crear una sociedad justa.

Las ideas fundamentales que se exploran en este pasaje son las siguientes:

1. La naturaleza del Bien supremo: Platón introduce la noción de que, más allá
de la justicia, la belleza o la verdad, hay una Idea aún más fundamental y
trascendental: el Bien. Este Bien es el principio último que da sentido y valor a
todas las demás Ideas. Según Sócrates, la Idea del Bien es la más importante
porque sin ella, las demás cosas no tendrían valor verdadero. Esto implica que el
conocimiento verdadero y la política justa deben estar dirigidos hacia el Bien
como el fin último.
2. El filósofo como gobernante ideal: Sócrates sostiene que solo los filósofos son
capaces de conocer el Bien en su totalidad, y por ello son los más adecuados
para gobernar. La idea de Platón de que los filósofos deben ser los gobernantes
de la ciudad es una de las propuestas más radicales de La República. Para
Platón, la filosofía no es solo una búsqueda intelectual abstracta, sino una
preparación práctica para gobernar y hacer el bien en la sociedad. Solo aquellos
que han alcanzado el conocimiento del Bien son capaces de dirigir la ciudad de
manera justa y efectiva.
3. La relación entre conocimiento y justicia: Platón vincula el conocimiento con
la justicia, en el sentido de que solo aquellos que conocen lo que es
verdaderamente bueno (es decir, los filósofos) pueden actuar de manera justa.
Los gobernantes filósofos no solo deben ser sabios, sino también virtuosos,
porque el conocimiento del Bien implica necesariamente la capacidad de
gobernar para el bien común.
4. Crítica a las concepciones populares del Bien y la justicia: Platón aborda las
distintas concepciones populares y equivocadas del Bien. A través de las
respuestas de Adimanto, Platón critica la identificación del Bien con el placer o
la satisfacción inmediata, y señala las limitaciones de la concepción utilitaria de
la felicidad. El pasaje también muestra cómo la mayoría de las personas no
comprenden la verdadera naturaleza del Bien y, por ende, no pueden alcanzarlo,
ya que se encuentran atrapadas en opiniones erróneas.
Problema filosófico: El problema central en este pasaje es la definición y el
conocimiento del Bien supremo, así como la conexión entre el conocimiento y la acción
moral y política. Platón plantea la cuestión de cómo las personas pueden alcanzar una
comprensión adecuada de lo que es el Bien y cómo, una vez alcanzado ese
conocimiento, pueden usarlo para gobernar de manera justa. También está presente la
cuestión de la naturaleza del gobernante ideal: ¿quién debe gobernar, y cómo se puede
asegurar que los gobernantes actúen de acuerdo con el Bien? La solución de Platón es
que solo los filósofos, aquellos que han ascendido a la comprensión de las Ideas y del
Bien, son capaces de gobernar de manera justa.

2. Relación de las ideas del texto con la filosofía del autor.

Este pasaje de La República está profundamente relacionado con varios de los pilares
fundamentales de la filosofía platónica, que abordan cuestiones como la teoría de las
Ideas, la educación, la política y la moral. Vamos a explorar cómo las ideas del texto se
conectan con la filosofía más amplia de Platón.

1. La teoría de las Ideas y el Bien supremo: En la filosofía de Platón, las Ideas


son realidades abstractas y universales que existen independientemente de las
cosas materiales. Estas Ideas son perfectas e inmutables, y representan la
verdadera realidad detrás del mundo sensible. En este pasaje, Platón introduce la
Idea del Bien como la más importante de todas las Ideas, la que otorga valor y
significado a todas las demás. El Bien es el principio que da unidad a todas las
Ideas y que, en última instancia, da sentido a la existencia misma. La centralidad
de la Idea del Bien está presente en toda la obra de Platón, pero aquí se hace
explícito su papel fundamental como la causa última de todo conocimiento y
justicia.
2. El filósofo como el gobernante ideal: Una de las ideas más radicales y
novedosas de Platón es la defensa de que solo los filósofos deben gobernar. En
La República, Platón describe la ciudad ideal, donde los gobernantes son
filósofos porque solo ellos, debido a su conocimiento de las Ideas y, en
particular, del Bien, pueden conocer lo que es verdaderamente justo y actuar en
consecuencia. Este concepto se encuentra profundamente ligado a su visión del
conocimiento y la ética: para Platón, la filosofía no es una actividad
contemplativa abstracta, sino una forma de vida práctica que tiene como objetivo
la mejora moral y política de la sociedad. El filósofo-gobernante es el modelo
ideal de sabiduría y virtud.
3. El vínculo entre conocimiento y virtud: La idea de que el conocimiento del
Bien conduce a la virtud es una de las características clave de la ética platónica.
Platón, influido por Sócrates, cree que la virtud es conocimiento: una persona
que sabe lo que es realmente bueno actuará de manera justa, mientras que una
persona ignorante actuará mal, aunque a menudo lo haga sin mala intención. En
el pasaje de La República, Sócrates explica que los filósofos no solo conocen el
Bien, sino que actúan conforme a él. Así, Platón establece un vínculo estrecho
entre el conocimiento (especialmente el conocimiento del Bien) y la justicia en
el ámbito político y ético.
4. Crítica a las concepciones populares del Bien y la justicia: A lo largo de La
República, Platón critica las concepciones erróneas que la mayoría de las
personas tienen sobre el Bien y la justicia. En este pasaje, Platón refuerza su
postura contra las visiones utilitaristas del Bien, como la identificación del Bien
con el placer o el bienestar material. Estas concepciones, que son comunes entre
las personas que se guían por los sentidos, son incapaces de proporcionar una
comprensión profunda de lo que significa ser justo y vivir bien. Platón sostiene
que, al igual que el Bien es trascendental y más allá de los sentidos, la justicia y
la verdadera felicidad no pueden encontrarse en lo superficial o en lo material,
sino en la comprensión racional del Bien.
5. El filósofo y la educación: Este pasaje también está estrechamente vinculado a
la concepción platónica de la educación. Para Platón, la educación es un medio
para elevar el alma desde el mundo sensible y sus ilusiones hacia el
conocimiento de las Ideas. La educación debe tener como fin la contemplación
de lo más elevado: el Bien. En La República, Platón describe un sistema
educativo riguroso para los futuros gobernantes filósofos, que les permitirá
conocer la verdad y actuar conforme a ella. La educación se convierte, entonces,
en un proceso de purificación y elevación moral, cuyo objetivo es alcanzar la
sabiduría y la virtud necesarias para gobernar.

En conclusión, este pasaje de La República resume y amplía varias de las ideas


filosóficas fundamentales de Platón: la centralidad de las Ideas, la importancia del
conocimiento del Bien, la relación entre conocimiento y virtud, la necesidad de filósofos
como gobernantes y la crítica a las concepciones populares de la justicia. Estas ideas no
solo son fundamentales para la filosofía de Platón, sino que también constituyen la base
de su propuesta de una sociedad justa y bien ordenada.

1. Identificación y explicación de las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido.

El fragmento de La República que se presenta aborda una serie de cuestiones filosóficas


centrales en la obra de Platón, principalmente sobre la naturaleza del Bien y la relación
entre conocimiento y virtud, además de la forma en que este conocimiento debe influir
en la estructura del Estado y el papel del gobernante. A continuación, identifico y
explico las ideas fundamentales de este pasaje:

1. El conocimiento del Bien y su relación con el orden del Estado: Sócrates


argumenta que para que un guardián del Estado (es decir, un gobernante) pueda
actuar de manera justa y eficaz, debe poseer el conocimiento de lo que es
verdaderamente Bueno. Esto se debe a que las nociones de justicia, belleza y
otras virtudes en el Estado no son suficientes por sí solas para guiar la acción
correcta; solo mediante el conocimiento del Bien en su sentido más profundo se
puede garantizar que las decisiones políticas estén orientadas al verdadero
bienestar de la ciudad. Esto plantea un problema filosófico crucial: ¿cómo es
posible conocer lo que es el Bien en su totalidad y, en consecuencia, organizar la
sociedad de acuerdo con él?
2. La crítica a las opiniones sin conocimiento verdadero: Sócrates hace una
crítica explícita a la simple repetición de opiniones sin un conocimiento
profundo y fundamentado. De acuerdo con él, las opiniones sin ciencia no son
más que "lamentables" y "ciegas", comparándolas con aquellos que caminan sin
ver, aunque puedan parecer que se dirigen en la dirección correcta. Este es un
ataque directo a las concepciones del Bien que no se basan en el conocimiento
verdadero o la comprensión filosófica, sino en creencias populares o subjetivas.
Platón enfatiza que la verdadera comprensión solo se alcanza a través de la
ciencia y la razón, no a través de la mera opinión.
3. La naturaleza del Bien y su relación con las Ideas: En este pasaje, Platón
introduce la distinción entre las "cosas bellas" y "buenas" que existen en el
mundo sensible y la Idea del Bien en sí, que es la causa última de todas las cosas
buenas y bellas. Esta distinción resalta la diferencia entre las copias imperfectas
que vemos en el mundo físico y la perfección inmutable de las Ideas, que solo
pueden ser comprendidas por la razón. El Bien, entonces, es una Idea
trascendental que no solo define lo que es correcto y justo, sino que, según
Platón, es la fuente de todo conocimiento verdadero. Este concepto se convierte
en un eje central en la filosofía política de Platón, ya que solo aquellos que
tienen acceso a este conocimiento del Bien pueden ser gobernantes adecuados.
4. La preocupación por la exactitud del conocimiento: Sócrates muestra una
cierta cautela al abordar la cuestión del Bien, pues reconoce la dificultad de
definirlo completamente. Afirma que, por el momento, es preferible hablar de
"lo que parece un vástago del Bien", es decir, de las manifestaciones parciales o
aproximadas del Bien, antes de intentar abarcar su concepto en su totalidad. Esta
incertidumbre revela la profundidad del problema filosófico: la definición
precisa del Bien es algo tan complejo y abstracto que no puede ser fácilmente
formulado, y solo a través de una filosofía rigurosa y una educación adecuada se
puede llegar a comprenderlo en su totalidad.

Problema filosófico: El problema central de este fragmento es la relación entre el Bien


en sí (como Idea trascendental) y la capacidad humana de conocerlo y aplicarlo en el
ámbito político y moral. Platón plantea que el Bien es el fundamento de la justicia y la
ética, pero que solo puede ser comprendido por aquellos que han alcanzado un
conocimiento filosófico profundo. Esto genera el dilema de cómo organizar el Estado y
la sociedad de manera que aquellos que lo gobiernan tengan el conocimiento adecuado
para actuar conforme al Bien. ¿Cómo se puede asegurar que los gobernantes sean
realmente sabios y justos, y no simplemente líderes que siguen opiniones superficiales o
intereses personales?

2. Relación de las ideas del texto con la filosofía del autor.

Este pasaje se conecta estrechamente con varias de las ideas fundamentales de la


filosofía de Platón, especialmente su teoría de las Ideas, su concepción del Bien, su
visión política y su teoría del conocimiento. A continuación, relacionamos las ideas del
fragmento con la filosofía de Platón:

1. La teoría de las Ideas y la Idea del Bien: La distinción entre las "cosas bellas"
y "buenas" que existen en el mundo sensible y la Idea del Bien en sí refleja la
teoría de las Ideas de Platón. Según Platón, el mundo sensible es solo una copia
imperfecta del mundo de las Ideas, que es eterno, perfecto e inmutable. El Bien,
como Idea suprema, no solo es la causa de todas las cosas buenas, sino que
también es la fuente del conocimiento verdadero. En este pasaje, Sócrates señala
que el conocimiento del Bien es esencial para los gobernantes, ya que solo ellos,
al conocerlo, podrán organizar el Estado de acuerdo con la verdadera justicia y
el bienestar común. Este concepto del Bien como causa última de todas las cosas
se mantiene como un pilar central en la filosofía de Platón, y en La República se
utiliza como fundamento para justificar la idea de que los filósofos deben ser los
gobernantes ideales.
2. El conocimiento como ciencia y su distinción de la opinión: Platón establece
una clara distinción entre conocimiento (ciencia) y opinión. El conocimiento,
para Platón, no es algo que dependa de las percepciones sensoriales ni de las
creencias subjetivas, sino que es un conocimiento racional y universal de las
Ideas. La crítica de Sócrates a las "opiniones sin ciencia" está dirigida a aquellos
que, sin un conocimiento verdadero, afirman conocer lo que es justo o bueno.
Según Platón, las opiniones sin conocimiento son erróneas, y pueden llevar a
acciones equivocadas. Esta distinción entre conocimiento y opinión es
fundamental en toda la obra de Platón, donde el verdadero conocimiento solo se
obtiene mediante la razón y la contemplación filosófica.
3. La política y la filosofía del gobierno: Este pasaje reafirma la visión de Platón
sobre la política y el gobierno. Según Platón, la justicia en el Estado solo puede
alcanzarse si los gobernantes son filósofos, aquellos que han alcanzado el
conocimiento del Bien. Los gobernantes filósofos no solo son sabios, sino que,
por su conocimiento, están capacitados para organizar la ciudad de manera justa
y racional. La idea de Platón de que la estructura política debe estar basada en el
conocimiento verdadero (y no en las opiniones populares o intereses
particulares) es una de las características definitorias de su visión política. En
este fragmento, Sócrates defiende que los guardianes del Estado deben tener un
conocimiento profundo de lo que es el Bien, ya que sin él no podrían actuar de
acuerdo con la justicia.
4. El proceso educativo y la ascensión al conocimiento: La preocupación de
Platón por cómo alcanzar el conocimiento del Bien también se vincula con su
concepción de la educación. En La República, Platón describe un sistema
educativo que tiene como objetivo la formación de los futuros gobernantes
filósofos. La educación es entendida como un proceso que eleva el alma desde el
mundo sensible hacia el conocimiento de las Ideas. En este pasaje, Sócrates
advierte sobre la dificultad de alcanzar el conocimiento del Bien y sugiere que,
por el momento, es más prudente abordar solo las aproximaciones del Bien. Esto
refleja la idea de Platón de que el conocimiento es un proceso gradual, que
requiere tiempo, reflexión y formación intelectual.

En conclusión, este fragmento de La República refuerza varias de las ideas


fundamentales de Platón, como la importancia del conocimiento filosófico, la
supremacía de la Idea del Bien y la necesidad de filósofos para gobernar de manera
justa. Estas ideas no solo estructuran su visión política, sino que también constituyen la
base de su ética y epistemología, en las que la búsqueda del conocimiento y la verdad es
esencial para alcanzar una vida justa y ordenada.

1. Identificación y explicación de las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido.

Este fragmento de La República de Platón se sitúa en la famosa alegoría de la línea, que


trata de explicar la diferencia entre el mundo sensible y el mundo de las Ideas, así como
la relación entre el conocimiento, la visión y la luz. A continuación, se identifican y
explican las ideas clave del pasaje:
1. Distinción entre lo que es "visto" y lo que es "pensado": Platón hace una
distinción fundamental entre dos niveles de realidad: las cosas visibles (como los
objetos del mundo físico) y las Ideas, que no son perceptibles a los sentidos, sino
que solo se comprenden mediante el pensamiento. Esta diferencia remite a su
famosa teoría de las Ideas o Formas. Las cosas en el mundo sensible son "vistos"
pero no "pensados", mientras que las Ideas, como la justicia, el Bien, y la
belleza, son pensadas, pero no vistas. Esta distinción se basa en que el mundo
sensible es mutable y engañoso, mientras que las Ideas son eternas e inmutables.
El verdadero conocimiento, para Platón, solo puede obtenerse a través de la
razón, que permite acceder a las Ideas.
2. El papel de la luz como "vástago" del Bien: Platón introduce aquí una
metáfora importante: compara al Sol, como fuente de luz, con el Bien, la causa
última de todo lo que existe. Así como la luz del Sol permite que los objetos
sean visibles y que los ojos puedan ver, el Bien permite que las Ideas sean
inteligibles y que el alma humana pueda conocerlas. La luz no es el sol, pero es
la causa de la visibilidad; de manera análoga, el Bien no es la inteligencia o el
conocimiento en sí mismo, pero es la causa de que la inteligencia y el
conocimiento sean posibles.
3. La relación entre los sentidos y las Ideas: El diálogo destaca que cada sentido
tiene su correspondiente "género" o "principio" para funcionar. Por ejemplo, el
oído necesita de la vibración del aire para que el sonido sea oído, y la vista
necesita de la luz para que los objetos sean vistos. Este principio de la luz, que
activa la capacidad de ver, es comparable al principio del Bien, que hace que el
conocimiento sea posible en el mundo inteligible. El Bien no es idéntico a la
inteligencia, pero es su causa, al igual que la luz no es idéntica a la vista, pero es
su causa.
4. El concepto de lo inteligible y lo visible: Platón establece una relación entre
dos mundos: el mundo visible (lo que percibimos a través de los sentidos) y el
mundo inteligible (lo que solo puede ser aprehendido por la razón). El Sol es el
equivalente del Bien en el mundo visible, lo que le permite iluminar las cosas y
hacerlas perceptibles. De manera similar, el Bien es la causa última que permite
que las Ideas sean conocidas. Esta idea subraya la centralidad del Bien en la
epistemología platónica, pues, sin el Bien, no sería posible el conocimiento
verdadero.

Problema filosófico: El problema filosófico que surge de este fragmento es el de la


naturaleza del conocimiento y de la relación entre la realidad sensible y la realidad
inteligible. Platón pregunta cómo es posible que el alma humana conozca la verdad si lo
que percibimos a través de los sentidos es solo una sombra de la verdadera realidad. El
Bien se presenta como la causa última de todo conocimiento, de la misma manera que la
luz del sol permite que los ojos vean. La dificultad filosófica radica en cómo se puede
acceder a esta causa última, el Bien, y cómo podemos distinguir entre las percepciones
sensoriales y el conocimiento verdadero de las Ideas.

2. Relación de las ideas del texto con la filosofía del autor.

Este pasaje refleja varios de los conceptos fundamentales de la filosofía de Platón,


particularmente su teoría de las Ideas, su concepción de la epistemología y la ética, y su
visión de la naturaleza del conocimiento. Aquí se muestra cómo se relacionan las ideas
del fragmento con la filosofía platónica:

1. La teoría de las Ideas y la dualidad de los mundos: En el diálogo, Platón


divide la realidad en dos ámbitos: el mundo sensible (perceptible por los
sentidos) y el mundo inteligible (perceptible solo por la mente y la razón). Esta
distinción es central en la teoría de las Ideas, según la cual las cosas que vemos
en el mundo material no son las verdaderas realidades, sino solo copias
imperfectas de las Ideas eternas y perfectas. Por ejemplo, los objetos que vemos
tienen colores y formas, pero estas propiedades son solo reflejos de las Ideas de
belleza o justicia que existen en el mundo inteligible. Así, lo que vemos son solo
sombras de la verdadera realidad, que solo puede ser aprehendida por la razón.
2. El Bien como causa última de todo lo que es: El Bien en Platón es la causa de
todo lo que existe, tanto en el mundo sensible como en el mundo inteligible. En
la alegoría del Sol, Platón compara al Bien con el Sol: así como el Sol permite
que las cosas sean vistas y proporcionan visibilidad, el Bien permite que las
Ideas sean inteligibles y que el alma humana pueda conocer la verdad. Esta idea
es un componente fundamental de la ética y la epistemología platónicas. El
conocimiento verdadero solo es posible cuando el alma accede a las Ideas y las
contempla en su pureza, y el Bien es lo que hace posible ese conocimiento. El
Bien es la fuente de la verdad, y su conocimiento es esencial para alcanzar una
vida justa y plena.
3. La visión del conocimiento como un proceso de ascenso: En otros fragmentos
de La República, Platón describe el proceso de conocimiento como un ascenso
desde el mundo sensible hacia el mundo inteligible, que culmina en la
contemplación del Bien. Este pasaje contribuye a esa visión, ya que establece
que, así como la luz permite que la vista funcione, el Bien permite que el alma
humana acceda al conocimiento verdadero. El conocimiento, entonces, no es
algo que se recibe pasivamente de los sentidos, sino que es un proceso activo de
ascender hacia la verdad mediante la razón y la filosofía.
4. La metáfora del Sol y la luz: La relación entre el Sol y la luz en este fragmento
también es una metáfora central en la filosofía platónica. Platón utiliza esta
imagen en su Alegoría de la cueva para ilustrar cómo el alma humana, atrapada
en el mundo sensible, debe "salir" hacia la luz del conocimiento para
comprender la verdadera realidad. La luz, en este sentido, simboliza la claridad
del conocimiento y la comprensión de las Ideas, mientras que el Sol, como
fuente de luz, simboliza el Bien, que es la causa de esa claridad.
5. El conocimiento como una cuestión moral: Al final del fragmento, Platón
vincula el conocimiento con la virtud. Si el Bien es la causa de todo lo que existe
y de lo que es inteligible, entonces el conocimiento del Bien es esencial para la
vida moralmente correcta. El gobernante, en La República, debe ser alguien que
no solo tenga conocimiento técnico y científico, sino que también haya
alcanzado la comprensión del Bien, pues solo con este conocimiento puede guiar
a la ciudad hacia la justicia y la armonía.

Conclusión: Este fragmento refleja la profunda conexión que Platón establece entre el
conocimiento, la moral y la estructura del universo. La luz del Sol, que permite la
visibilidad en el mundo sensible, es la analogía que Platón utiliza para describir cómo el
Bien permite que el alma humana acceda al verdadero conocimiento de las Ideas. El
Bien es, en última instancia, la causa última de todo lo que existe, y conocerlo es
esencial no solo para comprender la realidad, sino también para vivir de manera justa y
racional. La obra de Platón, y en particular La República, presenta una visión del
conocimiento como un proceso de ascenso hacia la verdad, que no solo involucra la
mente, sino también un compromiso moral con el Bien.

1. Identificación y explicación de las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido.

En este fragmento de La República de Platón, se profundiza en la naturaleza del


conocimiento y la distinción entre los diferentes niveles de realidad que componen el
mundo sensible y el mundo inteligible. En él, Platón continúa desarrollando su alegoría
del Sol y la teoría de la línea dividida, conceptos que tienen un impacto profundo en su
epistemología y ontología. Las ideas fundamentales de este pasaje son:

1. La distinción entre conocimiento y opinión: Platón establece una clara


diferencia entre el verdadero conocimiento (que se obtiene al contemplar las
Ideas) y la opinión (que se refiere a la percepción de lo que está en el mundo
sensible, cambiante y transitorio). El alma humana, cuando dirige su mirada
hacia las cosas inmutables y eternas, es capaz de "inteligir" (comprender de
manera verdadera). Por el contrario, cuando se enfoca en el mundo sensible,
obtiene solo opiniones, que son más vagas y poco fiables, pues este mundo está
sujeto a la apariencia y el cambio constante. La percepción sensible es, por lo
tanto, un conocimiento débil y fluctuante, mientras que el verdadero
conocimiento se encuentra en la contemplación de las Ideas.
2. La relación entre el Sol y el Bien: Aquí, Platón profundiza en su alegoría del
Sol para explicar la relación entre el Bien y la verdad. Así como el Sol permite
que los ojos vean las cosas visibles y que crezcan los seres vivos, el Bien es lo
que permite que las Ideas sean comprendidas por la mente humana. El Bien es la
causa última de la existencia, la verdad y el conocimiento. Aunque la verdad y la
ciencia son muy bellas, el Bien está por encima de ellas en cuanto a su dignidad
y hermosura, siendo la fuente de la capacidad de conocer y de que las Ideas
"existan" en el mundo inteligible. El Bien no es simplemente lo que es conocido
(como lo es el Sol para los ojos), sino que es aún más fundamental y superior.
3. El Bien como causa de la existencia y esencia: Platón va más allá de la simple
relación entre el Bien y el conocimiento. Afirma que el Bien no solo da la
capacidad de conocer (como el Sol da la capacidad de ver), sino que también es
la causa de la existencia y la esencia de las cosas cognoscibles. Esto significa
que todo lo que existe en el ámbito inteligible, que puede ser conocido, tiene su
origen y su "ser" en el Bien. Sin embargo, el Bien no es lo mismo que la esencia
o el ser de las cosas; está por encima de ellas, elevándose más allá de la esencia
misma.
4. La analogía de la línea dividida: Platón introduce una imagen para representar
los diferentes grados de conocimiento y realidad. Pide imaginar una línea
dividida en dos partes desiguales, una que representa el mundo sensible (lo que
se ve) y otra que representa el mundo inteligible (lo que se entiende por medio
de la razón). Dentro de estas dos categorías, hay diferentes grados de
"oscuridad" o "claridad". En el mundo sensible, las sombras y los reflejos son
los grados más bajos de realidad y conocimiento, mientras que en el mundo
inteligible, el conocimiento más alto corresponde a la comprensión de las Ideas,
que son eternas y perfectas.
Problema filosófico: El problema central de este pasaje es cómo distinguir entre el
conocimiento verdadero y la mera opinión, y cómo la mente humana puede acceder a la
verdadera realidad, que está más allá de las apariencias del mundo sensible. La pregunta
es cómo podemos comprender el Bien, que está en la cima de la jerarquía ontológica de
Platón, y cómo este conocimiento nos permite acceder a la verdad y la esencia de las
cosas. Además, Platón plantea la cuestión de si el conocimiento puede ser algo más que
una simple percepción de las sombras y las apariencias, proponiendo que solo mediante
la razón podemos acceder al mundo de las Ideas y conocer la verdadera naturaleza de la
realidad.

2. Relación de las ideas del texto con la filosofía del autor.

Este pasaje de La República refleja varias de las ideas clave de la filosofía de Platón,
particularmente su teoría del conocimiento, la teoría de las Ideas y la naturaleza de la
realidad. A continuación se detallan las principales relaciones entre este fragmento y los
aspectos fundamentales de su filosofía:

1. La teoría de las Ideas: Este fragmento es un claro ejemplo de la teoría platónica


de las Ideas o Formas. Platón sostiene que el mundo sensible, lo que percibimos
con nuestros sentidos, es solo una sombra o una copia imperfecta de las Ideas,
que son inmutables, eternas y perfectas. El conocimiento verdadero solo puede
alcanzarse cuando el alma se dirige hacia estas Ideas, y no hacia los objetos del
mundo sensible, que están en constante cambio. La distinción entre
conocimiento y opinión, que aparece en el texto, es central en la teoría platónica:
mientras que las opiniones se basan en las percepciones sensibles, el verdadero
conocimiento se obtiene a través de la razón y la contemplación de las Ideas.
2. El Bien como causa última: Platón considera al Bien como la causa última de
todo lo que existe y de todo lo que es inteligible. En su obra La República, el
Bien ocupa una posición central, siendo el principio supremo que da sentido a la
realidad. Al comparar el Bien con el Sol, Platón subraya que el Bien no solo es la
fuente de la verdad y del conocimiento, sino también de la existencia y la
esencia de las cosas. Esta idea refleja el monismo ontológico de Platón, que
sostiene que todo lo que existe depende de una única causa última: el Bien. El
Bien no es simplemente el objeto de conocimiento, sino que está por encima de
la esencia misma de las Ideas, de modo que es el principio de todo lo que es.
3. La alegoría de la línea dividida: Platón utiliza esta alegoría para ilustrar cómo
el conocimiento humano progresa desde la opinión (las percepciones del mundo
sensible) hacia el conocimiento verdadero (las Ideas en el mundo inteligible). La
línea dividida es una representación visual de su teoría epistemológica: el mundo
sensible (las sombras y los reflejos) corresponde al conocimiento imperfecto e
incierto, mientras que el mundo inteligible (las Ideas) corresponde al
conocimiento verdadero, seguro y perfecto. Esta distinción también aparece en
el concepto de los dos tipos de realidad que Platón describe: lo visible (el mundo
de las sombras) y lo inteligible (el mundo de las Ideas), donde el conocimiento
más alto corresponde a la razón y la contemplación filosófica.
4. El proceso de ascenso hacia el conocimiento: El fragmento también refleja la
visión platónica del proceso de ascenso del alma desde la ignorancia hacia el
conocimiento. Así como los ojos, cuando se fijan en el sol, pueden ver
claramente, el alma, cuando se enfoca en las Ideas, puede alcanzar el verdadero
conocimiento. El texto refleja la concepción de Platón de la educación como un
proceso de iluminación, en el que el individuo, guiado por la razón, se aleja de
las apariencias y alcanza una comprensión más profunda de la realidad. Este
ascenso hacia el conocimiento verdadero es paralelo a la alegoría de la cueva, en
la que el prisionero que sale de la oscuridad de la cueva y se dirige hacia la luz
del sol representa el alma que asciende del mundo de las sombras al mundo de
las Ideas.
5. La importancia de la verdad y la ciencia: En el pasaje, Platón también
enfatiza que la verdad y la ciencia son bellas, pero que están subordinadas al
Bien. La ciencia y la verdad son, en última instancia, una manifestación del
Bien, y solo mediante el conocimiento del Bien se puede alcanzar una
comprensión plena de la realidad. Esto subraya la visión de Platón de que el
conocimiento no es solo un proceso intelectual, sino que también tiene una
dimensión moral y ética: conocer el Bien es conocer la verdad suprema que debe
guiar la vida justa.

Conclusión: Este fragmento refleja los conceptos fundamentales de la filosofía de


Platón, tales como la distinción entre el conocimiento verdadero y la mera opinión, la
centralidad del Bien en la ontología y la epistemología platónicas, y la idea del ascenso
hacia el conocimiento verdadero. La alegoría del Sol y la línea dividida son
herramientas clave que Platón utiliza para explicar cómo el alma humana puede
alcanzar el conocimiento de las Ideas y cómo este conocimiento está relacionado con la
vida ética y justa.

1. Identificación y explicación de las ideas y el problema filosófico


fundamentales del texto elegido.

En este pasaje de La República de Platón, se profundiza en la teoría del conocimiento y


la estructura del mundo inteligible, que Platón divide en cuatro secciones: dos
correspondientes al mundo sensible y dos al mundo inteligible. A través de la famosa
alegoría de la línea dividida, Platón muestra cómo el alma humana se mueve a través de
diferentes grados de conocimiento y realidad, desde la percepción sensible hasta el
entendimiento más alto de las Ideas puras. Las ideas y problemas filosóficos
fundamentales del texto son:

1. La división de la línea: Platón propone dividir la línea en dos secciones


desiguales para representar la diferencia entre el mundo sensible (lo que vemos,
lo que es perceptible por los sentidos) y el mundo inteligible (lo que puede ser
conocido a través de la razón). La primera sección de la línea está relacionada
con las percepciones y las imágenes de las cosas físicas, y la segunda con los
objetos reales que existen más allá de las apariencias sensoriales, las Ideas puras.
2. Los cuatro niveles de conocimiento: A continuación, Platón clasifica el
conocimiento en cuatro tipos, que corresponden a las secciones de la línea
dividida. Estas cuatro secciones representan gradaciones de claridad y verdad en
el conocimiento:
o Imágenes (conjetura): El primer nivel de conocimiento está asociado
con las sombras, los reflejos y las percepciones superficiales. Este es el
conocimiento más débil y distorsionado, basado en las apariencias
sensoriales.
o Creencia (lo sensible): El siguiente nivel de conocimiento es la creencia,
que se refiere a la comprensión de los objetos del mundo sensible.
Aunque es más firme que la conjetura, aún se basa en la percepción de
las cosas físicas.
o Pensamiento discursivo (lo matemático): El tercer nivel es el
conocimiento basado en la razón y en los supuestos, como el de los
geómetras o matemáticos que, aunque no se basan en lo sensible, aún
usan ejemplos o imágenes para comprender las Ideas. Este conocimiento
es discursivo y no se basa en principios verdaderos y fundamentales, sino
en suposiciones que se deducen racionalmente.
o Inteligencia (lo inteligible, las Ideas): El nivel más alto de
conocimiento es la inteligencia, que se refiere a la comprensión directa
de las Ideas o Formas. Este conocimiento no depende de imágenes ni de
supuestos, sino que se alcanza a través de la razón pura, en un acto de
aprehensión directa de los principios no supuestos, como el Bien, que es
la causa última de todo lo que existe.
3. La dialéctica y la búsqueda de los principios verdaderos: Platón también
introduce la dialéctica como el proceso de pensamiento que permite a la mente
avanzar hasta los principios últimos del conocimiento. Mientras que en el
pensamiento discursivo los geómetras y matemáticos parten de supuestos, la
dialéctica parte de los principios no supuestos y lleva al alma hasta el
conocimiento puro de las Ideas. La dialéctica, entonces, es el método que
permite alcanzar la comprensión más elevada y, por lo tanto, el conocimiento
más claro y verdadero.

Problema filosófico: El problema filosófico central en este texto es cómo organizar los
diferentes tipos de conocimiento y establecer una jerarquía entre ellos, desde las
percepciones sensoriales más vagas hasta la comprensión pura y racional de las Ideas.
Platón pregunta cómo podemos distinguir entre los diversos grados de conocimiento y
cómo el alma humana puede acceder a un conocimiento que va más allá de las
apariencias y los supuestos, buscando los principios no supuestos que sustentan la
realidad misma. Este dilema está relacionado con su teoría de la educación y el ascenso
del alma desde la ignorancia hacia el conocimiento verdadero.

2. Relación de las ideas del texto con la filosofía del autor.

Este fragmento está estrechamente vinculado con varias de las ideas centrales de la
filosofía de Platón, especialmente su teoría del conocimiento, su visión de la realidad y
el método dialéctico. A continuación se detallan las relaciones clave entre el texto y la
filosofía de Platón:

1. La teoría de las Ideas (o Formas): La división de la línea y la clasificación de


los diferentes niveles de conocimiento refuerzan la idea central en la filosofía de
Platón de que hay dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible. El
mundo sensible es el dominio de las percepciones y las sombras, un mundo
cambiante y imperfecto, mientras que el mundo inteligible es el reino de las
Ideas, eterno e inmutable, donde reside la verdadera realidad. Las cuatro
secciones de la línea representan grados de acercamiento a este mundo
inteligible. La inteligencia es la forma más alta de conocimiento porque es la que
permite al alma entender las Ideas puras y eternas, mientras que los niveles
inferiores de conocimiento (creencia, pensamiento discursivo y conjetura) están
vinculados al mundo sensible y, por lo tanto, son menos verdaderos.
2. El conocimiento y la participación en la verdad: Platón distingue entre
diferentes tipos de conocimiento según su proximidad a la verdad. El
conocimiento más bajo, representado por las imágenes (sombras y reflejos), es el
más alejado de la verdad, pues solo refleja las apariencias. La creencia, aunque
más sólida, también es un conocimiento imperfecto porque se basa en la
percepción de los objetos materiales. El pensamiento discursivo, representado
por las matemáticas y la geometría, es más cercano a la verdad porque no se
basa en lo sensible, sino en los principios abstractos, pero sigue dependiendo de
supuestos. Finalmente, la inteligencia, que es el conocimiento de las Ideas, es el
conocimiento más verdadero y claro, pues se basa en principios no supuestos,
como el Bien.
3. El método dialéctico: En este pasaje, Platón destaca el papel fundamental de la
dialéctica en el conocimiento. Mientras que en las ciencias empíricas y en las
matemáticas se comienza con supuestos y se avanza hacia conclusiones, la
dialéctica parte de los principios más fundamentales y lleva al alma a una
comprensión pura de las Ideas. La dialéctica es el método que permite al filósofo
trascender las limitaciones del pensamiento discursivo y alcanzar una visión más
clara de la realidad, lo que se traduce en un conocimiento verdadero y no
relativo. Este proceso es clave en el pensamiento platónico, pues permite al alma
ascender desde el mundo sensible hacia el mundo inteligible.
4. La jerarquía del conocimiento: Este texto también refleja la jerarquía del
conocimiento en la filosofía de Platón. La diferencia entre las distintas secciones
de la línea dividida muestra que no todo el conocimiento es igual. Platón sitúa
las ciencias y las matemáticas en un nivel más alto que las percepciones
sensoriales, pero todavía por debajo del conocimiento filosófico puro. Esto se
relaciona con la visión de Platón de la educación como un proceso de ascenso,
en el que el alma progresa desde las sombras y las imágenes del mundo sensible
hasta la contemplación de las Ideas. Este proceso no solo es epistemológico, sino
también moral y ético, ya que el verdadero conocimiento lleva al alma a la
comprensión del Bien, lo que implica vivir de acuerdo con la virtud.
5. El papel de la educación: La estructura de la línea dividida también refleja la
visión platónica de la educación como un proceso gradual de adquisición de
conocimiento. La educación debe guiar a los individuos desde el conocimiento
sensible e imperfecto hacia el conocimiento verdadero e inmutable de las Ideas,
siguiendo un proceso lógico y ascendente. Platón concebía la educación como
una forma de liberar el alma de las cadenas de la ignorancia y permitirle alcanzar
su verdadera naturaleza, lo que solo es posible cuando se establece una conexión
con el mundo inteligible.

Conclusión: Este pasaje ilustra de manera precisa y detallada las ideas fundamentales
de Platón sobre el conocimiento, la realidad y la educación. La alegoría de la línea
dividida es una herramienta clave para entender su teoría epistemológica, que distingue
entre diferentes grados de conocimiento, desde las percepciones más superficiales hasta
el conocimiento más profundo y puro de las Ideas. A través de este texto, Platón nos
invita a reflexionar sobre el proceso por el cual el alma humana puede alcanzar el
conocimiento verdadero y cómo la dialéctica es el método que permite avanzar desde
los supuestos hasta los principios más fundamentales de la realidad.

La alegoría de la caverna tiene tres sentidos: a) Onto-epistémico. La caverna será el mundo


sensible y la luz del fuego que hay en ella es lo que hace posible el conocimiento a través de los
sentidos. La realidad exterior sería el mundo de las Ideas y el sol representa la Idea del bien
que es lo que hace posible el conocimiento de las Ideas. b) Antropológico. La caverna
representa el cuerpo en el que el alma está encerrada. El esclavo liberado representa el
recorrido que ha de hacer el alma para volver al mundo de las Ideas. c) Ético-político. El
esclavo liberado que consigue conocer las Ideas representa al filósofo que tiene una función
pedagógica y dirigente. El filósofo ha de ser quien gobierne porque, al ser quien tiene el
conocimiento del Bien, necesariamente obrará con justicia. Considero adecuado justificar este
texto desde la teoría del conocimiento de Platón. Pero antes expondré un breve resumen de la
teoría de las Ideas de Platón. Se trata del núcleo de todo su pensamiento. De esta teoría se
desprenden tres rasgos del pensamiento platónico: 1.- El idealismo. Las Ideas son anteriores a
las cosas sensibles. Son los moldes, el modelo de acuerdo al cual han sido hechas las cosas
sensibles, con la intervención del demiurgo. Las Ideas son objetivas, perfectas, inmortales e
inmutables. Así es la verdadera realidad, mientras que las cosas sensibles solo imitan o
participan de las Ideas en mayor o menor grado. 2.- El espiritualismo. Las Ideas son el fin, la
meta a la que ha de llegar nuestra alma si se libera de los placeres sensibles, si consigue salir
de ese cuerpo en que se encuentra prisionera, porque el lugar natural del alma es el mundo de
las Ideas. 3.- El ejemplarismo. Las ideas están jerarquizadas y en la cima de todas ellas se
encuentra la Idea del Bien. Y hay que conocer el bien si queremos ser justos en lo privado y en
lo público. La teoría platónica del conocimiento es dualista, es decir, distingue dos tipos de
conocimiento: 1. Conocimiento sensible. Es un conocimiento engañoso, que no nos ofrece la
verdadera realidad. Es el conocimiento que obtenemos cuando nos dejamos llevar por los
sentidos y no usamos la razón. Este conocimiento nos ofrece sólo apariencias. Es un
conocimiento imperfecto y engañoso y sólo nos permite obtener opiniones (Doxa). 2.
Conocimiento intelectual. Es el conocimiento verdadero. Es el que obtenemos cuando nos
desligamos de los sentidos y utilizamos la razón. Este conocimiento nos ofrece la verdadera
realidad, que son las Ideas. Sólo este conocimiento nos permite obtener la ciencia (episteme),
porque es el que nos lleva a los conceptos universales. Lo importante de la teoría platónica es
que, según él, el conocimiento intelectual es anterior al sensible. Esto se denomina idealismo.
El alma pertenece al mundo de las Ideas y tenía el conocimiento de éstas antes de unirse al
cuerpo, pero lo pierde al encarnarse en un cuerpo. Si lo persigue, lo recuperará. Conocer es
recordar. El conocimiento es reminiscencia. Pero para conseguir recuperar el conocimiento de
las Ideas hay que seguir un camino marcado por el esfuerzo, desde la ignorancia hacia la
sabiduría. Este camino se denomina dialéctica, y pasa por cuatro fases. Dos de ellas
pertenecen al conocimiento sensible (doxa) y son: • Imaginación, o conocimiento de imágenes
(eikasía). Es el conocimiento que sólo nos permite obtener imágenes de la realidad que otros
nos proyectan. Es el conocimiento que tenemos cuando simplemente repetimos las opiniones
de otros como si fueran reales. Es la situación en que se encuentran los esclavos encadenados
en el mito de la caverna. • Creencia (pistis). Es el conocimiento que obtenemos directamente
de nuestros sentidos. Es la situación que se encuentran los esclavos cuando conocen los
elementos causantes de las sombras que se proyectaban en las paredes de la caverna. Las
otras dos fases pertenecen al conocimiento intelectual (episteme) y son: • Cto. discursivo
(dianoia). Es el conocimiento que se basa en la razón, pero que se apoya en hipótesis. Da por
supuestas algunas ideas y se dirige a partir de ellas hacia las cosas sensibles. Es la situación en
que se encuentra el esclavo cuando se aproxima a la boca de la cueva y ve las cosas iluminadas
por el sol, pero no puede mirar directamente a éste. • Inteligencia (noesis). Es el conocimiento
de las Ideas mismas, que no va de las hipótesis hacia las cosas, sino hacia arriba, hacia las ideas
mismas. Es el que nos enfrenta a la Idea del Bien y el que nos lleva a darnos cuenta de que ésta
es la causante de todo lo demás. Es la situación en que se encuentra el esclavo que sale de la
caverna y mira directamente al sol. Lo que mueve al ser humano a caminar desde la
ignorancia hacia la sabiduría es el Eros, el amor, entendido como el reconocimiento de aquello
de lo que se carece y su búsqueda. Para Platón la dialéctica no es sólo diálogo para llegar a la
verdad sino también un proceso de purificación del alma. La dialéctica tiene una doble
dirección: • Ascendente, que consiste en la indagación del principio del que dependen todas
las hipótesis, en la búsqueda de una realidad que no necesita de ninguna otra para existir. •
Descendente, que consiste en extraer las consecuencias de ese principio para vivir de una
manera justa. Éste es el motivo por el que los que han ascendido al mundo de las Ideas, y han
contemplado la Idea del Bien, deben regresar a la caverna a “liberar” a los demás prisioneros
de sus prejuicios. Y eso a pesar de que, al bajar a la oscuridad, los que están encadenados se
van a reír de ellos cuando les cuenten lo que han visto, e incluso querrán matarlos.

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