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PROCESOS PSICOLÓGICOS
MOTIVACIÓN
La palabra motivación proviene del latín motivus (movimiento) y el sufijo –ción (acción y efecto).
Toda conducta tiene una explicación. Tiene un motivo y un fin o propósito.
Las emociones que sentimos en una determinada situación son el elemento más
importante de la motivación.
Definición: Motivación: (Petri. 1981): fuerzas que actúan sobre o dentro de un
organismo para iniciar y dirigir la conducta.
La motivación puede ser:
- Intrínseca: se satisfacen valores internos o es la propia ejecución
de la conducta la que produce satisfacción
- Extrínseca: la satisfacción está en conseguir recompensas externas
Características de la motivación
- El proceso motivacional tiene dos funciones básicas: proporciona la energía necesaria
para la realización de los comportamientos y la dirección del comportamiento hacia
metas determinadas.
Es propositiva: está orientada hacia una meta que el organismo intenta alcanzar
Es fuerte y persistente: los organismos emplean grandes cantidades de energía para
conseguir la meta que se proponen y superar los obstáculos que se interponen
Es periódica: muchas de las conductas motivadas se repiten, regularmente, en el
tiempo
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Teorías de la motivación
Teorías del instinto:
La motivación es innata y no aprendida. Los instintos son las predisposiciones
innatas para actuar de manera específica. La naturaleza nos da la energía y la pauta
de conducta.
(Esta teoría no explica la gran variedad del comportamiento humano)
Teorías del impulso o drive. (Teorías de la homeostasis):
El organismo intenta mantener constantemente su estado de equilibrio interno.
Toda alteración del mismo, tanto a nivel físico como psíquico, hace que surja una
necesidad. Ésta genera, a su vez, un impulso que activa una serie de mecanismos que
tienden a restaurar el equilibrio.
NECESIDAD IMPULSO COMPORTAMIENTO REDUCCIÓN
(Esta teoría no explica determinadas conductas, como ir a ver una película de
miedo, o los refuerzos y el aprendizaje que son productos de los estímulos
externos)
Teorías cognitivas:
Relacionan la necesidad y el conocimiento. Sugieren que la conducta puede ser
guiada y dirigida por planes y objetivos desarrollados por el individuo. (Objetivo es un
fin al que la persona desea llegar y para alcanzarlo desarrolla un plan).
Teorías humanistas:
Los seres humanos trazan sus metas, tienen motivos muy personales y tienden a
la autorrealización, al desarrollo de sus potenciales.
Clasificación de las necesidades o motivos
Motivos primarios:
- Son innatos o no aprendidos y aparecen a lo largo del proceso de maduración.
- Son comunes a todos los animales y vitales para la supervivencia del organismo o
de las especies.
- Algunos están relacionados con nuestras necesidades biológicas (hambre, sed,
dormir, deseo sexual, respiración, excreción, mantenimiento de temperatura,…).
Otros no (estimulación sensorial, estar activos, manipular objetos,…)
Motivos sociales o secundarios:
- Surgen del aprendizaje y la interacción social. (agresión, logro, afiliación,
aprobación,...)
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EMOCIÓN
El ser humano no asiste de forma neutral a los acontecimientos de su vida, de toda vivencia
provoca un matiz afectivo. La afectividad confiere una sensación subjetiva de cada momento y
contribuye a orientar la conducta hacia distintos objetivos.
Una emoción es un estado afectivo que experimentamos frente a las diferentes situaciones.
Una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos
(fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Las emociones
tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea.
Las situaciones que producen emociones, así como las formas de expresión de las mismas
cambian con la edad. Apenas tenemos unos meses de vida, adquirimos emociones básicas como
el miedo, el enfado o la alegría. Algunos animales comparten con nosotros algunas de las
emociones básicas, que en los humanos se van haciendo más complejas.
El desarrollo emocional se produce mediante el proceso de maduración de la persona y el de
aprendizaje.
Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de su momento de
desarrollo, de su carga genética, de su carácter, de sus experiencias anteriores, de su cultura, del
aprendizaje, de la situación concreta, actitudes y creencias sobre el mundo.
La emoción está íntimamente unida a la persona. Nadie puede desligarse de sus emociones.
Por ello reconocerlas y expresarlas adecuadamente contribuye al equilibrio y
armonía personal.
Las emociones son estados afectivos de mayor o menor intensidad y de corta duración,
que manifiestan una alteración somática, reflejada en los comportamientos externos e internos.
Las emociones son una combinación compleja de aspectos fisiológicos, sociales, y psicológicos,
que se desencadenan como respuesta del organismo a la consecución de un objetivo, de una
necesidad o de una motivación.
- Sentimiento (estado de ánimo): Estado afectivo de baja intensidad y larga duración y menos
específicos. Cualquier estado emocional prolongado que influye en la personalidad y en el
funcionamiento vital de la persona.
- Pasión: estado afectivo muy intenso y de larga duración.
- Schock emocional: estado afectivo intenso y de muy corta duración.
- La sensibilidad: es la capacidad propia de los seres vivos de percibir sensaciones y de responder
a muy pequeñas excitaciones, estímulos o causas.
- El sentimentalismo: es la cualidad de lo que muestra demasiada sensibilidad o sensiblería.
- La sensiblería: es la sensibilidad exagerada.
Las emociones están caracterizadas por tres componentes diferentes integrados entre sí-:
Componente subjetivo (verbal-cognitivo): el estado o “modo de encontrarse”, que es
designado como emoción por el propio sujeto.
Componente fisiológico (órganos inervados por el sistema nervioso autónomo y
actividad muscular tónica): aquellas reaccione o modificaciones fisiológicas que tienen
lugar ante la presencia de un estímulo emocional.
Los cambios fisiológicos están regulados por el Sistema Nervioso Central, principalmente
por el sistema límbico –sobre todo a través del hipotálamo y la amígdala-, por el Sistema
Nervioso Autónomo (simpático y parasimpático), controlado a su vez por el hipotálamo y
por las glándulas suprarrenales y endocrinas, controladas también por el hipotálamo
Componente expresivo (motor-abierto): diferentes conductas que surgen como
consecuencia o reacción ante un estímulo emocional.
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P. ej.: si nos intentan atracar, nuestra reacción es huir (comportamiento), nuestro corazón late más
rápidamente (reacción fisiológica) y sentimos miedo (vivencia subjetiva).
Emociones básicas y emociones derivadas
Se considera que hay una serie de emociones básicas (seis, según Paul Ekman) que pueden
dar lugar a una multitud de emociones diferentes (emociones derivadas), dependiendo de su
combinación.
Las emociones básicas pueden ser: “positivas y negativas”, según las consecuencias más
probables para el individuo y los sentimientos que originan. La alegría se destaca como emoción
positiva. Entre las emociones negativas, se consideran, principalmente, la tristeza, la ira, el
desagrado y el miedo.
Teniendo en cuenta la finalidad adaptativa de las emociones, se puede decir
que cada emoción básica estaría definida por una función específica.
MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre,
inseguridad. ansiedad, desconfianza, fobia, nerviosismo, inquietud, terror, preocupación,
aprehensión, remordimiento, sospecha, pavor y pánico patológico.
Incertidumbre o inseguridad protección
SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto, estupefacción, maravilla y shock. Es muy
transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
Prepara al individuo para afrontar de forma efectiva los sucesos inesperados y
sus consecuencias, ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
AVERSIÓN: Disgusto, repulsión, asco, desdén, desprecio, menosprecio y aberración,
solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
Rechazo de lo que nos produce aversión
IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad, mal genio, atropello, fastidio, molestia,
resentimiento, hostilidad, animadversión, impaciencia, indignación, irritabilidad, violencia y
odio patológico.
Moviliza al individuo contra el estímulo molesto. Se origina generalmente por la
frustración de cualquier necesidad o actividad en marcha que restringe o limita a la persona
o que le exige hacer algo que no quiere, induce hacia la destrucción
ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de
seguridad.
Facilita el contacto social y provoca sentimientos de seguridad y satisfacción,
induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos
hace sentir bien).
TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo, aflicción, autocompasión, melancolía, desaliento,
desesperanza, duelo, depresión y nostalgia.
Rechazo, soledad, indefensión y desánimo, motiva hacia una nueva
reintegración personal
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Gestión o control de las emociones y de los sentimientos
La causa principal de las dificultades en las relaciones interpersonales, o al menos una de las
mayores barreras que tenemos para relacionarnos satisfactoriamente con los otros, es la
dificultad para acoger sus sentimientos o emociones, para escucharlos y comprenderlos, sin
que nos incomoden, sin que nos hagan sentir mal. Y esta dificultad deriva de la que tenemos
para manejar nuestros propios sentimientos y emociones.
Identificar las emociones es el primer paso para controlarlas
Por nuestra educación y cultura hemos aprendido a ignorar nuestras emociones, a negarlas y a
fijar nuestra atención en otros aspectos.
Controlar las emociones, encauzarlas, gestionarlas, no es ignorarlas, o reprimirlas.
El ideal sería la expresión directa de las emociones. Pero generalmente buscan una vía
indirecta de expresión, mediante un juicio de valor o moral (se cambia el objeto de la atención de los
propios sentimientos por la persona del otro. P. ej.: en lugar de decir: “estoy enfadado porque tienes la
habitación como una pocilga”, digo: “eres el chico más cerdo que he visto”).
No es fácil expresar las propias emociones. Esta dificultad crece cuando las emociones
producen otras emociones, generándose una cadena de emociones, desconociéndose con
frecuencia cuál es la emoción que surge directamente del hecho. Hay que conocerlo para
poder encauzar con armonía nuestras emociones.
Es natural tener emociones y sentimientos y hay que aceptarlos, tanto los positivos como los
negativos. Moralmente las emociones y los sentimientos no son ni buenos ni malos.
Las emociones y los sentimientos son una fuente de información sobre nuestra
relación con el entorno. Los sentimientos positivos hacia una persona son signos de seguridad ante
ella, de confianza en ella, de sentido de libertad en relación a ella. Los sentimientos negativos hacia una
persona son signo de que algo no va bien en mis relaciones con ella, son signo de inseguridad ante ella,
de no ser libre en relación a ella.
En las relaciones interpersonales hay que prestar atención a las emociones y sentimientos
de los otros, sobre todo cuando se expresan indirectamente. Cuando hay un conflicto en las
relaciones interpersonales, es conveniente, en el momento oportuno, expresar
directamente las propias emociones y los sentimientos, de un modo adecuado, aunque
esto comporta un riesgo.
Gestionar, encauzar, controlar sanamente las emociones y
los sentimientos :
Tomar conciencia de ellos y darles nombre –identificarles-. (Soy feliz,
estoy furioso,…)
Comprenderlos. (Buscar las causas que lo provocan).
Aceptarlos. (La principal dificultad consiste en no juzgarlos).
Integrarlos. (En base a nuestros valores, guiarlos a través de la razón).
Expresarlos. (Verbal, no verbal, conductualmente).
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INTELIGENCIA
Capacidad o habilidad de aprender, de utilizar la información y de adaptarse al entorno.
La inteligencia está formada por un conjunto de variables como la atención, la capacidad de
observación, la memoria, el aprendizaje, las habilidades sociales, etc., que le permiten enfrentarse
al mundo diariamente.
La inteligencia es la capacidad de asimilar, guardar, elaborar información y utilizarla para
resolver problemas, cosa que también son capaces de hacer los animales e incluso los ordenadores. Pero el
ser humano va más allá, desarrollando una capacidad de iniciar, dirigir y controlar las
actividades mentales, es decir, de integrarlas y hacerlas voluntarias para focalizarlas o dirigirlas
hacia determinados objetivos deseados.
Inteligencia, es "la aptitud que nos permite recoger información de nuestro interior y del
entorno, con el objetivo de emitir la respuesta más adecuada a las demandas que el vivir
cotidiano nos plantea"; depende de la dotación genética y de las vivencias que experimentamos a
lo largo de la vida –herencia y ambiente influyen con igual importancia-.
El rendimiento que obtenemos de nuestras actividades diarias depende en gran medida de la
atención que les prestemos, así como de la capacidad de concentración que manifestemos en
cada momento. Pero hay que tener en cuenta que, para tener un rendimiento adecuado
intervienen muchas otras funciones como, por ejemplo, un estado emocional estable, una buena
salud, o un nivel de activación normal.
Piaget atribuía a la inteligencia: la función organizadora y reguladora de la actividad humana en interacción
con el lenguaje. Sternberg (1988): “La inteligencia es el autogobierno mental… La esencia de la inteligencia es
proporcionar los medios para gobernarnos a nosotros mismos, de modo que nuestros pensamientos y nuestras
acciones sean organizadas, coherentes y adecuadas tanto a nuestras necesidades internas como a las necesidades del
medio ambiente”.
Test de inteligencia (cómo medir la inteligencia)
- Binet (1905) fue el primero que empleó un test de inteligencia válido -medía la
capacidad de juicio, de comprensión y de razonamiento-, basado en que las aptitudes mentales
aumentan con la edad -limitándose a los niños- y apunta el concepto de edad
cronológica (edad en años y meses) y de edad mental (rendimiento medio de los niños
en una determinada edad cronológica).
- Más tarde Terman (1916) modifica el test de Binet y se hizo popular el concepto de
Cociente Intelectual (CI). El CI se obtiene dividiendo la Edad Mental entre la Edad
Cronológica y el resultado se multiplica por 100.
- La mayoría de las personas tienen un CI situado en el rango medio: 100:
- 68% de las personas: 85 – 115%
- 95% de las personas: 70 – 130%
- aproximadamente un 2%: > 130%
- aproximadamente un 2%: < 70%
- Para Spearman (1927), los elementos de los test de inteligencia miden la capacidad mental general
“g” y los ítems de éstos también medían algunas capacidades específicas “s”. Identifica siete
grandes campos de aptitud referidos a la inteligencia (verbal, numérico, espacial, lógico,
mnemónico, perceptivo, psicomotor).
- Catell (1941) propone que la inteligencia está integrada por dos factores generales: la inteligencia
fluída y la inteligencia cristalizada, ambas cooperan en cualquier tipo de ejecución. La
inteligencia fluída (capacidad mental general –realizar inferencias, hacer un razonamiento deductivo-, refleja
experiencias relativamente comunes a todos los humanos, tendría un componente hereditario y
biológico sustancial). La inteligencia cristalizada (capacidad mental específica –vocabulario,
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capacidad de definir conceptos-, refleja experiencias adquiridas por inmersión en una cultura particular,
se debe sobre todo a la historia del aprendizaje de cada individuo).
- Vigostsky (1956): “A la hora de determinar la edad mental de un niño con ayuda de un test, de lo que casi
siempre nos ocupamos es del nivel real de desarrollo, no del nivel de desarrollo potencial que es tan importante, si no
más, que ese nivel de desarrollo efectivo”. Vigostsky introdujo la noción de “zona de desarrollo próximo”:
“la distancia entre el nivel de desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema y
el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en
colaboración con otro compañero más capaz”.
- En 1983, Howard Gardner, proponía la teoría de las inteligencias múltiples-
descartando que el hombre sólo tenía un tipo de inteligencia- y estableció ocho tipos de
inteligencias: la lingüística-verbal, la lógica-matemática, la corporal-cinestética, la visual-espacial, la
musical, la emocional (que se dividiría en la intrapersonal y la interpersonal), la naturalista y la
existencial. Posteriormente, sus colegas investigadores llegaron a describir hasta 20.
- Sternberg (1984) en su teoría triárquica propone tres componentes de la inteligencia:
o Componencial: componentes del pensamiento analítico –evaluados en los test de
CI-, la planificación y evaluación de estrategias
o Experiencial: capacidad de combinar experiencias de insight
o Contextual: subraya la importancia de la adaptación al entorno
Tradicionalmente se relacionaba la inteligencia con las aptitudes y capacidades intelectuales.
Desde siempre se ha entendido que el Coeficiente Intelectual -C.I.- era determinante para saber
si una persona tendría éxito en la vida -un test podría marcar el futuro de su éxito académico y profesional-.
En los últimos años ha surgido con fuerza el tema de la Inteligencia Emocional en el ámbito
de la Psicología de la Educación, de la Psicología de las Organizaciones, de la Psicología de las
Emociones, al darse cuenta de que son otras capacidades las necesarias para el éxito en la vida.
La inteligencia emocional es un conjunto de capacidades para percibir, comprender
y controlar las emociones propias y las de los demás. Una de las características esenciales de
la inteligencia emocional es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, resolver conflictos,
tomar decisiones, lograr el equilibrio entre la razón y las emociones.
El concepto de Inteligencia Emocional tiene un precursor en el concepto de Inteligencia
Social, del psicólogo Edward Thorndike, quien en 1920 la definió como "la habilidad para
comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones
humanas".
La expresión inteligencia emocional la introdujeron por primera vez en el campo de la
psicología en 1990 los investigadores Peter Salowey y John D. Mayer definiéndola como "la
capacidad de percibir los sentimientos propios y los de los demás, distinguir entre ellos y servirse de esa información
para guiar el pensamiento y la conducta de uno mismo".
Este concepto sería presentado por Daniel Goleman en 1995 con un libro de gran éxito. Se
refiere a la "inteligencia emocional" como "la capacidad de reconocer nuestros propios
sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de manejar bien las emociones, en nosotros mismos y
en nuestras relaciones".
- Considera cinco aptitudes emocionales, clasificadas a su vez en dos grandes grupos:
o Aptitud Personal (Auto-conocimiento, Auto-regulación y Motivación)
o Aptitud Social (Empatía y Habilidades Sociales)
Las investigaciones han aportado pruebas de la inseparabilidad esencial de la emoción y el
razonamiento: sin sentimientos, las decisiones que tomamos pueden no ser las que más nos convienen, aunque
hayan sido tomadas por lógica. Cualquier noción que establezcamos separando el pensamiento y los
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sentimientos no es necesariamente más adaptativa y puede, en algunos casos, conducir a
consecuencias desastrosas.
Entre el CI y la IE suele existir una evidente correlación, pues el ser humano armoniza y
entrelaza el intelecto y las emociones. Lo efectivo es que no se contrapongan sino que se
conjuguen. No obstante, la mente emocional es más rápida que la mente racional, pues no se
detiene a considerar lo que está haciendo. Su rapidez hace difícil la reflexión analítica que es el
rasgo característico de la mente pensante.
Las acciones que brotan de la mente emocional, al ser más o menos irreflexivas, conllevan una
sensación de certeza y de simplificación en el modo de ver las cosas, que deja perpleja a
la mente racional. En ocasiones nos preguntamos después de actuar emocionalmente: ¿por qué he hecho esto o
por qué he reaccionado de este modo?, como explicación de que la mente racional se activa a una velocidad más
lenta que la mente emocional.
El tiempo que transcurre entre el estímulo que activa una emoción y la erupción de la
misma es casi instantáneo, su valoración se mide en pocos segundos. La necesidad de actuar,
al ser automática, apenas informa a la conciencia despierta. La respuesta emocional a menudo
tiene lugar antes de que sepamos claramente que está ocurriendo.
El Periodo refractario de una emoción se refiere al tiempo que discurre desde que se pone en
marcha una emoción hasta que desaparece o disminuye su intensidad y en el cual la emoción nos
controla –“nos secuestra”- y distorsiona nuestra percepción de la realidad.
La mente racional no decide a priori qué emociones debemos tener, sino que éstas nos
invaden como un hecho inevitable y espontáneo (no podemos decidir cuándo estar
enamorados, furiosos o alegres). Lo único que la mente racional puede controlar es el curso que
siguen nuestras reacciones.
La mente emocional al ser poco reflexiva, asume las propias opiniones como verdades
absolutas. Por eso, tiende a rechazar con actitud visceral las opiniones ajenas. Esto explica lo
difícil que resulta razonar con alguien que es muy sentimental, pues deja de lado la lógica y los
argumentos que no se ajustan a su convicción. Por eso hay que aprender a manejar las
emociones y los sentimientos.
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COMPONENTES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Según Daniel Goleman los principales componentes de la inteligencia emocional son:
Autoconocimiento emocional (o conciencia de uno mismo): es la
capacidad de reconocer y entender en uno mismo las propias fortalezas, debilidades,
estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los
demás y sobre el trabajo.
Esta competencia se manifiesta en personas con habilidades para juzgarse a sí
mismas de forma realista, que son conscientes de sus propias limitaciones y
admiten con sinceridad sus errores, que son sensibles al aprendizaje y que
poseen un alto grado de auto-confianza.
Autorregulación emocional (control de sí mismo): es la habilidad de
controlar nuestras propias emociones e impulsos para adecuarlos a un objetivo, de
responsabilizarse de los propios actos, de pensar antes de actuar y de evitar los juicios
prematuros.
Las personas que poseen esta competencia son sinceras e íntegras, controlan
el estrés y la ansiedad ante situaciones comprometidas y son flexibles ante los
cambios o las nuevas ideas.
Los principales modelos de Inteligencia Emocional dan mucha importancia a la
regulación de las propias emociones. De hecho, se trata de la piedra
angular del concepto, ya que de nada sirve reconocer nuestras propias emociones si
no podemos manejarlas de forma adaptativa.
La autorregulación emocional se englobaría dentro de lo que sería el proceso general de
autorregulación psicológica, el cual es un mecanismo del ser humano que le permite mantener
constante el balance psicológico.
Automotivación: es la habilidad de estar en un estado de continua búsqueda y
persistencia en la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y
encontrando soluciones.
Esta competencia se manifiesta en las personas que muestran un gran entusiasmo por
su trabajo y por el logro de las metas por encima de la simple recompensa económica,
con un alto grado de iniciativa y compromiso, y con gran capacidad optimista en la
consecución de sus objetivos.
Dirigir las emociones hacia un objetivo nos permite mantener la motivación y fijar
nuestra atención en las metas en lugar de en los obstáculos. En esto es necesaria cierta dosis
de optimismo e iniciativa, de forma que seamos emprendedores y actuemos de forma positiva ante los
contratiempos.
Reconocimiento de emociones ajenas (empatía): es la habilidad para
entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar,
y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Las personas empáticas son
aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones, que se
anticipan a las necesidades de los demás y que aprovechan las oportunidades que les
ofrecen otras personas. Esta capacidad nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos
con las personas de nuestro entorno.
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Relaciones interpersonales (o habilidades sociales): es la capacidad
para el manejo de las relaciones con los demás, en saber persuadir e influenciar a los
demás. Quienes poseen habilidades sociales son excelentes negociadores, tienen una gran
capacidad para liderar grupos y para dirigir cambios, y son capaces de trabajar colaborando
en un equipo y creando sinergias grupales. Una buena relación con los demás es una de las
cosas más importantes para nuestras vidas. Y no sólo tratar a los que nos parecen simpáticos, a
nuestros, amigos, a nuestra familia; sino saber tratar también exitosamente con aquellos que están en una
posición superior, con nuestros jefes, con nuestros enemigos...
Características básicas y propias de la persona emocionalmente
inteligente
Poseer suficiente grado de autoestima.
Ser personas positivas
Saber dar y recibir
Empatía (comprender las emociones y sentimientos de los otros)
Reconocer los propios sentimientos
Ser capaz de expresar tanto las emociones positivas como las negativas
Ser capaz también de controlar esas emociones
Presentar motivación, ilusión, interés
Tener valores alternativos
Superación de las dificultades y de las frustraciones
Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia
CONCLUSIONES
Las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de
sentirse satisfechas y ser eficaces en su vida. Un desarrollo adecuado de la inteligencia
emocional proporciona al individuo la capacidad de ser mejor persona y de tener
mejores relaciones en su vida personal y profesional.
El fin es: lograr una personalidad madura -el conjunto dinámico de los aspectos físicos,
temperamentales, afectivos y volitivos propios, que nos hacen ser únicos y originales-.
Desarrollar la inteligencia emocional nos hará mejores personas, y ayudará a que los demás
lo sean.
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