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Análisis de "El Matadero" de Echeverría

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Unidad 1 - clase 1 - El matadero

Itinerario por la Literatura Argentina 1

Unidad 1 : Clase 1

A continuación les presento la primera parte de la primera unidad de este


espacio curricular. Tenemos como primer texto fundacional de nuestra
literatura “El Matadero” de Esteban Echeverría.

Los demás textos de Lamborghini, Jorge Luis Borges/Bioy Casares,


Gambaro, Escofet son reescrituras de este texto que distintos escritores
realizan en distintos períodos.

Luego, como verán aparece la bibliografía específica, la crítica literaria


que nos acompaña en la lectura de los textos literarios y que deberán leer
a partir de algunas consignas de lectura en las siguientes clases.

UNIDAD I: Primera parte - Marcas fundacionales de nuestra literatura


nacional: exilio/denuncia/reescrituras Primera parte

- Esteban Echeverría: “El matadero”- Osvaldo Lamborghini: “El niño proletario”-


Jorge Luis Borges /Adolfo Bioy Casares: “La fiesta del monstruo”-Griselda
Gambaro: “La malasangre”- Escofet, Cristina: “Yo. Encarnaciòn Ezcurra”

BIBLIOGRAFÍA:

GAMERRO, Carlos (2006): “El nacimiento de la literatura argentina”, en El


nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos, Bs. As., Norma.
IGLESIA, Cristina (1998): “Mártires o libres : un dilema estético. Las víctimas de
la cultura en El Matadero de Echeverría y en sus escrituras”, en Letras y
divisas. Ensayos sobre literatura y rosismo, Bs. As., Santiago Arcos Editor

KOHAN, Martín (2010). “Las fronteras de la muerte”, Biblioteca Virtual


Universal

PIGLIA, Ricardo (1993): “Echeverría y el lugar de la ficción” en La Argentina en


pedazos, Bs. As., Ediciones de la Urraca.

WEINBERG, Félix (1979): “La época de Rosas”, en Historia de la literatura


argentina, Bs As, C.E.A.L.

Lo primero que vamos a tener en cuenta es el contexto histórico que


rodea la escritura de “El Matadero”, la época rosista, que pueden
recuperarlo en el texto “La época de Rosas” de Félix Weinberg”. Allí va a
aparecer la Generación del 37’, de qué manera se introduce el
Romanticismo en el Río de la Plata, las reuniones en el salón de Marcos
Sastre (por muy poco tiempo, porque luego es cerrado) en los que se
delibera cortar vínculos con la colonia española. El Romanticismo como
emancipación intelectual, como emancipación de normas tradicionales, la
espontaneidad en la captación de la naturaleza y en la expresión de
sentimientos, la fe en el progreso, la libertad creadora. Allí van a aparecer
figuras como la de Juan Bautista Alberdi para quien la Revolución de
Mayo fue material pero no afectó el desarrollo intelectual del país que
seguía sujeto a tradiciones y normas antiguas.

La figura clave de esta generación es Esteban Echeverría (1805-1851),


poeta y ensayista, guía ideológico del grupo de jóvenes intelectuales
románticos conocido como la generación del 37’ opositor al régimen de
Juan Manuel de Rosas. Se marchó del país, a Francia, poco antes de que
comenzara la presidencia de Bernardino Rivadavia y regresó durante el
primer gobierno de Rosas. En 1838 organizó la “Asociación de la Joven
Argentina”, en cuyas reuniones clandestinas se redactó el código
plasmado en las “Quince palabras simbólicas”. Esta declaración fue
reelaborada por Echeverría en “El dogma socialista”. La persecución a
los opositores al rosismo lo llevó a refugiarse en la estancia familiar de
Los Talas, tratando de evitar el exilio, pero en 1840 finalmente se dirige a
Uruguay.

“El matadero” es la historia de un joven unitario torturado por los


partidarios de Rosas y la referencia detalladas a las actividades del
matadero de reses no puede ser anterior al 19 de octubre de 1838, fecha
de la muerte de Encarnación Ezcurra, mujer de Rosas.

Echeverría, en su primera disertación habla de un país enfermo Es muy


profético lo que dice porque en su primer discurso dice que uno de los
signos de insuficiencia de nuestro país es la mediocridad de los
dirigentes que no supieron satisfacer las esperanzas de la revolución.
En 1837 se funda la Asociación de Mayo, nucleamiento político cultural
destinado a pensar el país y a proponer y efectuar líneas concretas de
acción política para la organización nacional. Para construir el país, los
jóvenes proponían superar la antinomia unitaria y federal volviendo a las
fuentes de la Revolución de Mayo. Todo lo que se escribió tuvo como
telón de fondo la lucha contra Rosas desde la arenga pública hasta la
producción literaria. Toda esta primera unidad, es un escribir contra
Rosas. Rosas es la figura a partir de la cual se funda nuestra literatura.

Hacia 1840 se recrudece la política de Rosas y ya se vive el terror.


Muchos, como Echeverría deberán exiliarse.

El matadero

Esteban Echeverría escribe este texto en 1838 pero lo escribe desde la


clandestinidad y el miedo. Recién en 1871, 20 años después de su muerte,
su amigo, Juan María Gutiérrez lo publica. Es decir, cuando pensamos en
El matadero, tenemos que pensar que fue escrito desde las sombras,
desde el silencio.

No es fácil clasificar este texto, para algunos, es un relato de tesis, para


otros un ensayo ficcionalizado y para otros también un relato de
costumbres. Algunas cuestiones para tener en cuenta:

 Se construye a partir de la ironía.


 El narrador se referencia ideológicamente en la lucha contra Rosas
y toma posición frente a las controversias de la época
 Reniega de autoridades
 Responsabiliza al pueblo de Bs As por su sometimiento al régimen
 Critica al clero
 Satiriza a la chusma federal.

El Matadero es lo limítrofe, lo fronterizo entre la campaña y la ciudad. El


espacio es muy importante, fíjense que es un matadero y piensen que se
hace en un matadero. El matadero es el país, metaforiza el país en manos
de Rosas. El espectáculo, así define las tareas Echevarría, es un
espectáculo feo, inmundo y deforme, grotesco. Cuando lo lean, también,
reflexionen acerca de las voces populares que aparecen.

Algunas consideraciones acerca de este texto que es tan importante en


nuestra literatura. Algunas otras pistas de lectura para seguir
profundizando la lectura.

En la literatura del Romanticismo, la lengua coloquial, soez, brutal,


descarnada, no tiene cabida. Y esa distinción tajante entre la cultura
superior (civilizada, progresista) y la cultura subalterna (bárbara,
retardataria) se ejerce en la escritura de “El matadero”: el unitario es el
único que habla como lo haría un personaje romántico, es decir,
presentable. El discurso del resto (Matasiete, las negras achuradoras, el
Juez del Matadero, el del propio narrador omnisciente en algunos
pasajes), queda para ser leído entre amigos, en la intimidad de la diatriba
antirosista menos pulcra.

Noe Jitrik señala que la ideología libertaria, anticlerical, comprometida


con la ética social abierta a las nuevas ideas políticas y literarias que
sustenta “El matadero” es la misma que la de la Generación del 37. En
ese marco, “El matadero” al que la crítica coincide en señala como el
inicio de la narrativa argentina moderna, es al mismo tiempo un relato de
tesis, una suerte de ensayo ficcionalizado y un relato de costumbres
irónico y sagaz que traspasa los límites románticos para internarse en
otro costumbrismo que incorpora trazos realistas de gran originalidad
para la época, especialmente en la pintura de caracteres y circunstancias
de los estratos marginales.

En cuanto a las significaciones del relato, construido sobre el tropo de


ironía en tanto protocolo de lenguaje, el narrador de “El matadero” se
desvincula de la tradición española, se referencia ideológicamente en la
lucha con Rosas y toma posición frente a la controversia de la época:
reniega de autoridades, responsabiliza al pueblo de Buenos Aires por su
sometimiento del régimen, ironiza sobre la doxa sectaria y pacata que
demoniza lo diferente, critica al clero católico por su connivencia con el
rosismo, satiriza a la chusma federal.

En “El matadero” el relato se organiza en un crescendo narrativo


destinado a reflejar en la estructura la marcha de los acontecimientos. El
acercamiento paulatino al corazón de la brutalidad, la casilla de la juez del
matadero convertida por la patota degolladora en sala de torturas, se
produce a través de diversos episodios y modalidades narrativas que
diluyen abruptamente en un final literario tan inesperado como la muerte
sin sentido del joven unitario.

Este final en apariencia desaliñado (hay que recordar que Echeverría


nunca publicó el cuento), cumple una función interesante en la política
del texto: acalla de modo brutal la voz del otro valorizado, no queda más
para decir, nadie de los que están allí tiene la palabra.

Estas son algunas ideas de lectura, que clase a clase vamos a ir


descubriendo en este texto tan importante.

Martín Kohan en su texto “Las fronteras de la muerte” analiza la violencia


popular respecto al espacio de la ciudad y se pregunta acerca de la
posibilidad de cómo narrar esa violencia. Toma como símbolos el agua, el
barro y la sangre y lo vincula con el mundo popular carnavalesco. Les
propongo que lean detenidamente el texto de Kohan, realicen un fichaje y
presentan una síntesis reflexiva del mismo.

Como primera actividad, entonces, van a hacer (fecha de entrega 3 de


mayo)

 Una síntesis del texto de Félix Weimberg para recuperar el contexto


en el que Echeverría escribe su texto
 Una lectura profunda de “El matadero “en la que van a sintetizar los
momentos más importantes, por ahora, los hechos más
importantes con una reformulación por parte de uds. Podemos
reconocer 6 momentos o más : 1) la referencia general a la época,
2) el ajuste a la cronología, 3) la referencia concreta a ese día, 4) el
matadero en sus tareas, 5) la fuga del toro 6) la aparición del jinete
y su muerte.
 Lectura y síntesis de "Las fronteras de la muerte" de Martín Kohan.

LAS REESCRITURAS DE EL MATADERO

Como dijimos al comienzo de la primera clase “El matadero” ha tenido


diferentes reescrituras en todo este tiempo. Algunas de ellas son las que
realizan Osvaldo Lamborghini en “El niño proletario”, Jorge Luis Borges /Adolfo
Bioy Casares en “La fiesta del monstruo”, Griselda Gambaro, en “La
malasangre” y Cristina Escofet en “Yo. Encarnación Ezcurra.”

Comenzamos:
Osvaldo Lamborghini es un escritor considerado como “juntacadáveres” en
la literatura argentina, porque trabaja sobre el detritus, sobre los restos. Pueden
leer algo sobre su vida, saber que se exilió en España durante la dictadura
militar y que sus últimos años de vida lo pasó recluido y enfermo. Lamborghini
rompe con toda la tradición de la literatura argentina. Su literatura se carga de
imágenes de violencia física y corporal, (la manera en que expresaba su
imaginario lo sitúa en la senda de Roberto Arlt, por la utilización de la jerga
política y el lunfardo).

“El niño proletario” es uno de los textos de la literatura argentina más


crudos, más fuerte y difíciles de leer, porque van a ver que “no se aguanta”.
Ese “no aguantar” de la lectura es justamente lo que Lamborghini nos quiere
hacer ver, sin anestesia. ¿Quién es este niño proletario? ¿Qué fatalidad
tiene para Lamorghini pertenecer a esta clase? ¿Cómo se presentan los
personajes de los niños burgueses? Las imágenes que van a leer son
crudísimas, tremendas, terribles, y la descripción es muy detallada.
Lamborghini pertenece a una línea literaria denominada “neobarroso”, como
una nueva versión del barroco, pero ya no la del siglo de oro español, sino la
del barro, la del barro del Río de la Plata. La sangre, el barro, los fluidos
corporales (¿no aparecía esto también en “El Matadero”?). No escribo más,
lean, van a introducirse a la lectura de unos de los cuentos más famosos de la
literatura argentina. La fecha en la que escribe este cuento también es muy
significativa, 1973 (hay una dictadura que se está viniendo, se está viniendo el
período más oscuro y horroroso de nuestra historia).

“La fiesta del monstruo”, de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casare.
Escriben el cuento en 1947, y lo incluyen en Los Nuevos Cuentos de Bustos
Domecq1, de 1977. Ya hay algo aquí que da para pensar. Lo escriben en
1947 (¿bajo qué gobierno está nuestro país? ¿por qué lo publicaron 30
años después? A pensar).

En él, aparecen personajes típicos del interior de la provincia de Buenos Aires,


a los que si bien Bioy Casares raramente recurre en el resto de su obra, Borges
había ya tomado en otros textos. María Eugenia Orce de Roig dice:
“El momento en que lo escriben puede caracterizarse como de tensión entre
diferentes registros lingüísticos debido a la inmigración, a situaciones de
bilingüismo, a la movilidad social creada por el capitalismo creciente. En
literatura surgen nuevas formas escriturarias cultas (resabios del Modernismo y
de las Vanguardias) y populares (el sainete y el tango, producto del contacto
entre los inmigrantes y la población establecida con anterioridad) Desde una
perspectiva histórico-social, es Presidente de la República Argentina el Gral.
Juan D. Perón. Durante su gobierno, el ámbito cultural está signado por
tendencias excluyentes: peronismo o antiperonismo, ambas pendientes de
sentimientos comunes de pertenencia a un "contexto histórico apremiante". Los
"cabecitas negras", a partir del 17 de octubre de 1945, constituyen: [...] lo Otro
que había ocupado corporalmente la ciudad de Buenos Aires y revelado la
feroz ignorancia de los intelectuales, puesto que ese día "Perón volcó en las
calles céntricas de Buenos Aires un sedimento social que nadie habría
reconocido. Parecía una invasión de gentes de otro país, hablando otro idioma,
vistiendo trajes exóticos, y sin embargo eran parte del pueblo argentino, del
pueblo del Himno". Desde el título, plantean una incógnita que no se resolverá
de manera explícita sino a partir de la enciclopedia del lector, al igual que la
ironía, la crítica, la parodia que estructuran el texto.”

También nos habla del epígrafe del cuento, Hilario Ascasubi, La Refalosa.

“La alusión a Hilario Ascasubi y a La Refalosa remite al lector, en primer lugar,


a los versos inaugurales de esa composición, que dejan muy en claro el
enfrentamiento entre unitarios y federales, a "El Matadero" de Esteban
Echeverría las peripecias que sufren una serie de personajes en pos de ir a "La
fiesta del Monstruo". Con la idea de "fiesta" se asocian, en una red semántica,
términos como "jornada cívica", "feriado", "aglomeración", "fratellanza", "acto",
que, asociados con "Comité", remiten a acontecimientos que tienen que ver
con la historia argentina, con una celebración popular y política. Detalles
climáticos que se proporcionan remiten a una época fría y llevan al lector a
asociarlos con los actos del 1° de mayo -Día del Trabajador-, fecha que.
ineludiblemente, señala al Peronismo, partido político organizador tradicional
de estos actos. El Monstruo es una designación atribuible al Gral. Perón, ya
que se hace referencia a su sonrisa, a su discurso como "gran laburante
argentino que es" y a la "marchita que es nuestra bandera"".

Para la clase del 3 de mayo, entonces, tienen que leer estos dos cuentos
y analizar de qué manera reescriben el texto de Echeverría. ¿Desde qué
lugar se escriben estos dos textos? ¿Se reinvierte o se reescribe "El
Matadero”?¿Quiénes son los otros?

También, deben leer el texto de Gamerro, “El nacimiento de la literatura


argentina”. Pueden incluirlo, como cita, en su reflexión y presentar el
informe de lectura. Van a ver que Gamerro expone ideas muy importantes
acerca del nacimiento de la literatura argentina.

Otras reescrituras, desde el teatro y escritas por mujeres: Griselda


Gambaro: “La malasangre”- Escofet, Cristina: “Yo. Encarnación Ezcurra”
Siguiendo con las reescrituras de “El matadero”, les propongo leer dos obras
de teatro. La primera, “La malasangre“estrenada en 1982 (Guerra de
Malvinas, Dictadura militar argentina), de una de las dramaturgas más
importantes de nuestro teatro nacional, Griselda Gambaro y la segunda
llamada “Yo. Encarnación Ezcurra” de Cristina Escofet, destacada
dramaturga contemporánea. Fíjense que son dos mujeres y en sus obras las
grandes protagonistas van a ser mujeres.

“La malasangre” se estrenó el 17 de agosto de 1982. El contexto en el que se


estrena es muy significativo. No olvidemos que no son tiempos fáciles, la
dictadura más sangrienta de la historia nacional aún se sostiene, aunque
tambalea, derrotada en la increíble guerra por Malvinas y se abre, entonces, la
oportunidad de decir, de animarse una vez más, a enfrentar el silencio desde
un escenario. Si bien el contexto de producción de la obra es 1982, la obra se
sitúa: ¿cuándo? ¿por qué creen que eligió esa época para decir lo que
quería decir? ¿De qué manera estas dos épocas de nuestra historia
aparecen yuxtapuestas en la obra de Gambaro?

La misma Gambaro habla sobre su decisión de escritura: "El hecho escénico


nos tiene que despertar, nos tiene que desanestesiar de todo eso que es la
falsa información, la deformación de los sentimientos y las ideas que es base
de nuestra sociedad". Y añade: "El mundo nunca ha sido enteramente blanco
ni enteramente negro; el mundo ha sido siempre una gran confusión, en todo
sentido, incluso en el ético..." La posición adoptada por Gambaro es, pues,
muy clara, es la de "decir no" a la sujeción y el autoritarismo. La última frase
de la obra es impactante (escríbanla y siempre ténganla siempre presente)

Cristina Escofet trabajó el texto apoyándose en una exhaustiva investigación


de la época y el personaje en cuestión, haciendo especial énfasis en la
correspondencia que Encarnación mantuvo con Rosas cuando él se hallaba en
el desierto en plena campaña, una vez cumplido su primer período como
gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Esas cartas, en las que se revela
como conocedora hasta de los menores pliegues de la política de su tiempo la
muestran como astuta estratega y fiel consejera de su marido, sensata aunque
también imperiosa hasta el punto de que, afirmándose en su popularidad, (“El
pueblo es mío”, dirá la mujer que tuvo una gran llegada a los sectores negros
de la población) llega a advertirle a Rosas que, si quisiera, podría actuar en su
contra, “porque el que tiene el pueblo tiene el poder”. Este es un retrato de
Encarnación Ezcurra (fíjense que el color predominante es el ROJO, el rojo es
el color de los federales, el que usa Gambaro para el vestuario y la
escenografía, el rojo de "El matadero"....todo lo que simboliza el color rojo....)
“De Encarnación Ezcurra yo no tenía más referencias que las que me habían
dado en la escuela secundaria”, cuenta Bazzalo en la entrevista
con Página/12, “así que sabía nada más que era famosa por lo fea y que había
creado la Mazorca, lo cual significaba que era una asesina”, resume. Una vez
que conoció los alcances de lo actuado por una mujer que se atrevió a ir mucho
más allá de lo que su época le permitía, fue cuando Bazzalo decidió darle el
papel a Vega: “quise una actriz poderosa y bella para contestar al mito de una
Encarnación fea”, describe. Porque según apunta el director, la sensualidad de
la obra fue uno de los primeros atractivos que encontró en el texto, convencido
de que “la apropiación del poder implica sensualidad”, según acota.

Con humor y naturalidad, el personaje da cuenta de cómo se convierte en “los


oídos y los ojos de Rosas”, como define el director, enviando espías a tertulias,
organizando acciones para amedrentar disidentes, para finalmente, conseguir
que a Rosas le ofrezcan la gobernación conjuntamente con la suma del poder
público. “Encarnación distinguía muy bien a los aliados y a los traidores”,
explica Bazzalo, una cuestión que, como precisa el director, hoy está a la orden
del día: “La obra habla de nuestras antinomias”, analiza, “y si en esa época
se hablaba de unitarios y federales, después hemos seguido estando divididos
por diferentes intereses…”

Para el 3 de mayo, entonces, presenten un informe de lectura (una


síntesis) de:

 GAMERRO, Carlos (2006): “El nacimiento de la literatura argentina”

También, las preguntas sobre “El niño proletario” y “La fiesta del
monstruo” que están resaltadas en la clase. ¿Desde qué lugar se escriben
estos dos textos? ¿Se reinvierte o se reescribe El Matadero”?¿Quiénes
son los otros? Describan a esos otros, cómo son nombrados,
mencionados. ¿Cómo se reescribe “El Matadero”? Lean muy bien, no es
suficiente una lectura, marquen si pueden o transcriban frases que
ayudan a la interpretación.

Sobre “La malasangre” y “Yo, Encarnación Ezcurra”: analizar sobre todo


el rol de la mujer en las dos obras: ¿Qué tipo de mujeres aparecen? En
primer lugar, produzcan una interpretación de cada una de las obras y
luego busquen relaciones.

Disfruten de las lecturas porque todos estos textos son contemporáneos


y nos dan la pauta de que la literatura argentina se reescribe todo el
tiempo, no sólo en la literatura sino en la triste realidad.

Les subo dos textos críticos que son bibliografía obligatoria para el
parcial y el examen, para que los tengan y de a poco los lean: IGLESIA,
Cristina (1998): “Mártires o libres : un dilema estético. Las víctimas de la
cultura en El Matadero de Echeverría y en sus escrituras” y PIGLIA,
Ricardo (1993): “Echeverría y el lugar de la ficción.”

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