CNS PAISE IRALA
TEMA: GONARTROSIS DE RODILLA
INT: MARISOL LAIME L.
ROTACION: CONSULTA EXTERNA
LIC: NOEMI VILLALTA CORREA
LIC: ANAHI CORTEZ OROZCO
LIC: MINERVA GARZON SALAZAR
GESTION: II/2024
La gonartrosis es una enfermedad articular crónica, degenerativa y progresiva,
resultante de eventos mecánicos y biológicos. Consiste en la pérdida del cartílago
articular, la formación de osteolitos y la deformación de la articulación de tal forma que
se altera la morfología y la función de la rodilla. a que afecta específicamente a personas
de más de 40 años de edad de ambos sexos, con mayor incidencia en las mujeres. Este
tipo de lesión degenerativa afecta tanto a músculos, ligamentos, meniscos y cartílago
articular.
Existen cuatro grados de gonartrosis según la clasificación de Kellgren y Lawrence:
GRADO I
La característica principal es que se aprecia un dudoso estrechamiento del espacio
articular que provoca dolor a la flexión. Asimismo, se observa una leve separación del
compartimiento opuesto.
Hay ausencia de inflamación y apenas existe degeneración articular.
GRADO II
En este caso, hay una leve degeneración del cartílago, los meniscos están afectados y el
estrechamiento articular es mayor. Además, entre los síntomas de este grado de
gonartrosis se perciben inflamación y dolor.
GRADO III
Se caracteriza por el roce de los huesos, el cual origina osteofitos que intentan unir los
huesos de forma natural. En este grado, sentirás dolor incluso si estás en reposo; la
degeneración articular es moderada y la inflamación es evidente.
GRADO IV
El estrechamiento articular es muy marcado, no hay partes blandas, los huesos están
deformados y la osteofitosis es elevada.
Es la forma más grave de gonartrosis y cursa con dolor e inflamación.
La prevalencia de la enfermedad es relativamente proporcional a la edad, presentando
como un principal factor de riesgo acompañado del sexo, genética, sobrepeso,
profesión, previos traumatismos o actividad deportiva de gran impacto.
SINTOMAS Y SIGNOS
los síntomas que produce son dolor, desalineación del miembro inferior, deformidad
articular, disminución de la movilidad articular y/o rigidez, derrame articular, alteración
del funcionamiento normal de la articulación, debilidad muscular, incapacidad funcional
y crepitación
LAS PRINCIPALES CAUSAS
Actividad física inadecuada
La falta de actividad física o el exceso de inmovilidad pueden debilitar los músculos que
rodean la rodilla, lo que puede aumentar la carga y el estrés en la articulación y
favorecer la progresión de la enfermedad.
Inflamación crónica
Las enfermedades autoinmunes y la inflamación crónica, como la artritis reumatoide,
pueden afectar la integridad de la articulación de la rodilla y desencadenar cambios
degenerativos.
Envejecimiento
El envejecimiento es un factor de riesgo importante para la artrosis de rodilla. Con el
tiempo, las estructuras articulares, incluido el cartílago, se desgastan por tensiones y
microtraumatismos, y la capacidad del cartílago para regenerarse disminuye, lo que
contribuye a la degeneración articular.
Traumatismos y lesiones previas
Las lesiones traumáticas, como desgarros de menisco, lesiones de ligamentos o fracturas
articulares, pueden dañar el cartílago y aumentar el riesgo de artrosis futura. Las
lesiones deportivas y los accidentes que afectan la rodilla son factores de riesgo
significativos.
Sobrecarga y desgaste excesivo
El sobrepeso y la obesidad ejercen presión adicional sobre las rodillas, acelerando la
degradación del cartílago y aumentando el riesgo de artrosis. Las actividades repetitivas
que implican flexión y extensión también contribuyen al desgaste articular.
Malformaciones anatómicas
Como la displasia femoropatelar, pueden aumentar la presión y el estrés en las
superficies articulares, lo que aumenta la probabilidad de artrosis.
DIAGNOSTICO
Radiografías. El cartílago no aparece en las radiografías, pero la pérdida de cartílago se
revela por el estrechamiento del espacio entre los huesos de la articulación. Una
radiografía también puede mostrar espolones óseos alrededor de una articulación.
Imágenes por resonancia magnética Una RM utiliza ondas de radio y un fuerte
campo magnético para producir imágenes detalladas de los huesos y los tejidos blandos,
incluido el cartílago. No suele ser necesario realizar una resonancia magnética para
diagnosticar la artrosis, pero puede ayudar a proporcionar más información en casos
complejos. Análisis de laboratorio: El análisis de sangre o del líquido articular puede
ayudar a confirmar el diagnóstico. Análisis de sangre. Aunque no hay análisis de sangre
para la artrosis, ciertos exámenes pueden ayudar a descartar otras causas de dolor
articular, como la artritis reumatoide.
Análisis del líquido sinovial. El médico podría usar una aguja para extraer líquido de
una articulación afectada. Luego, se examina el líquido para detectar inflamación y
determinar si el dolor es causado por gota o una infección en lugar de por artrosis.
EJERCICIOS DE FORTALECIMIENTO
Figura 1 Ejercicio de fortalecimiento en decúbito prono
Figura 2 Ejercicio de fortalecimiento en decúbito
supino
Figura 3 Ejercicio de fortalecimiento en Figura 4 Ejercicio de fortalecimiento
sedestación con extensión de rodilla en sedestación de aductores
Figura 5 Ejercicio de fortalecimiento en Figura 6 Ejercicio de fortalecimiento en
bipedestación extensión de cadera bipedestación abducción de cadera
Figura 7 Ejercicios de fortalecimiento en
Figura 6 Ejercicio de fortalecimiento en bipedestación flexión de cadera
bipedestación aducción de cadera
Los ejercicios propioceptivos son fundamentales para mejorar la estabilidad,
coordinación y control de la rodilla en personas con gonartrosis (artrosis de rodilla).
Estos ejercicios ayudan a mejorar la conciencia del cuerpo en el espacio, reduciendo el
riesgo de caídas y fortaleciendo los músculos de soporte alrededor de la rodilla.
Tabla de equilibrio o disco de inestabilidad
Descripción: Colócate sobre una tabla de equilibrio o disco de inestabilidad y
trata de mantenerte estable sin apoyar las manos.
Duración: Intenta aguantar de 20 a 30 segundos.
De pie apoyados sobre una pierna, oscilaciones de la pierna libre:
Flexión cadera a 90º (muslo paralelo al suelo, rodilla flexionada).
Extensión cadera y rodilla atrás.
Repetir el balanceo 2×30 veces ir aumentando velocidad y arco de movimiento.
Después, incluir oscilación del brazo contrario.
De frente a la pared con las manos apoyadas, apoyo unipodal, pierna que no apoya
extendida, realizamos oscilaciones laterales de derecha a izquierda. 2×30 repeticiones
Ir aumentando velocidad y amplitud de movimiento.
Step-up (subidas a banco). Al impulsarnos arriba, llevamos la pierna libre a flexión
hasta que el muslo quede paralelo al suelo. Acompañar el movimiento con un balanceo
del brazo contrario a la pierna que oscila. Aguantamos brevemente en la posición más
alta y después descendemos de forma controlada. 2×12 repeticiones Cuando lo
dominemos, meter peso (mancuernas, barra).
Bibliografía
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rodilla/
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