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Bitácora de Aventura

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23 DE NOVIEMBRE - LA HISTORIA COMIENZA

Después de un sueño que todos compartieron, un grupo de 5 aventureros llegó al pueblo minero de
Phandalin. Allí conocieron a algunos de sus habitantes, y vivieron sus primeras aventuras. Phandalin es un
pueblo reconstruido, que hace tiempo supo ser más grande y un centro de comercio. Hoy, sus habitantes son
gente tranquila y trabajadora, que viene de las ciudades costeras a buscar oportunidades y una nueva vida.

Los aventureros hablaron con LIENNE GREYWIND, la dueña de la tienda de Lionshield, una cadena
de revendedores de armas y armaduras. Reconocieron que Lienne tiene poca paciencia para la
charla.

Conocieron también la posada de Stonehill, con los hermanos Toblen y Janna Stonehill, que la
administran. El mago quiso arrimar el bochín con Janna, pero fue rechazado.

Compraron y vendieron en la tienda de provisiones de Bethren, donde el elfo perdió y el mago ganó.

Y tuvieron sus dos primeros encargos victoriosos: el rescate de Adabra en la colina de Umbrage, y la
exploración del templo de Abbathor en la ladera de las montañas de la espada.

En la primera, lucharon contra un grupo de goblins. Flechas certeras de Feanor, un goblin decapitado por
las hachas de Gaboor, y unos cánticos mágicos de Dustin el bardo que generaron la destrucción mental de
uno de los goblins. Además de unos bastonazos del druida Aelwyn, y un par de cañitas voladoras
infructuosas del mago Knof. Vencieron y trajeron a Adabra de vuelta, que los recompensó con una poción de
curación y la reapertura de su botica. Recuperaron de los cadáveres de los goblins un casco y una daga, que
vendieron en la tienda de Bethren. El elfo, cansado por la batalla, negoció como si estuviera borracho, el
mago logró rascar una bolsa de dormir extra.

En la segunda aventura conocieron a los enanos Dazlyn y Norbus, buscadores de tesoros, que
encontraron las ruinas de un templo enano. Limpiaron las primeras partes del templo, y
prometieron un par de Sending Stones a cambio de que los aventureros exploren adelante y
limpien el templo de posibles peligros. Acá se complicó, ya que GABOOR, que tenía una conexión
especial con el templo, falló en algunas tiradas de investigación. Por suerte sus compañeros descubrieron lo
que sus ojos, cegados por las emociones de encontrarse nuevamente rodeado de la obra de su pueblo, no
pudieron ver. Además, se vieron enfrentados con esqueletos reanimados por la magia de ABBATHOR, que al
entrar en la parte principal del templo, los atacaron, casi acabando con la vida del druida. Pero lograron
vencer, y encontrando las gemas activadoras, desbloquearon los secretos del dios de la
codicia. Encontraron 15 gemas que pueden venderse cada una a 10gp, además de un collar
con la inscripción en runas enanas "LA CODICIA ES BUENA". Estos objetos siguen en el
inventario. Al salir vieron a lo lejos unos orcos que no parecían estar demasiado bien de
salud, pero eligieron la prudencia por encima de la arenga del mago, que queria ir a darles
murra.

Después de engañar a los enanos volvieron al pueblo, y aunque habían acordado la mitad del tesoro,
se contentaron con 10 piezas. Los enanos aún les deben las sending stones que les prometieron. Ahí
quisieron vender las gemas en la casa de cambio a cargo de HALIA ESPINAROTA. Al principio
estaba abierta a la negociación, pero los aventureros se intentaron aprovechar de sus buenas
intenciones, lo que generó algunas rispideces. Halia puso la mirada en GABOOR, pero este se apuró un poco
manifestando de entrada segundas intenciones. El mago se hizo el picante, pero arrugó cuando unos
aventureros que estaban de paso por el pueblo, y que tenían buena relación con Espinarota, salieron a ver
qué pasaba.

Se quedaron con los objetos, que verán si los venden después de un poco de descanso.

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