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Situación Actual de los Pueblos Originarios

diplomatura diversidad y educación

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AZUL

FORMACIÓN
SUPERIOR
Los pueblos originarios de nuestra nación | Seminario 3

UNIDAD TEMÁTICA 9
La situación actual

Introducción
En la primera unidad se desarrolla el encuentro de dos mundos, los pueblos encontrados por
los conquistadores, como así también los problemas que surgieron a partir de la imposibilidad
o las limitaciones de los europeos al encontrarse con ese otro distinto.
En la unidad anterior se expone la suerte que corrieron y la participación que tuvieron en los
distintos episodios, dichos pueblos en el proceso independentista y en la conformación del
estado nacional y la conformación d la identidad Nacional.
Finalmente en esta unidad se analiza la situación actual de los que pudieron sobrevivir a las
matanzas, a la marginalidad y al olvido.

1. Pertenecer a un pueblo originario hoy: la lucha por el reconocimiento


Han transcurrido pocos años de la inmigración masiva de europeos, que comenzaron a ocupar
este país, que declaraba enfáticamente estar libre de indios. Sin embargo, se puede observar
cien años después de ese aluvión inmigratorio, que los pueblos aborígenes no han desapareci-

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Los pueblos originarios de nuestra nación | Seminario 3

do y están más vivos que nunca.


Tal es así, que a diferencia de aquella historia escrita por los que bajaron de los barcos o sus
descendientes, empapada de valores y cosmovisiones europeizantes, en la actualidad se
encuentran infinidad de retratos de estas comunidades. Dicha pluralidad de voces también
incluyen a las de los propios nativos.
Se han hecho numerosas investigaciones desde el derecho, la sociología, las ciencias de la
salud y la antropología, que tratan de abordar la complejidad del problema de la relación entre
las comunidades aborígenes y el estado argentino. En la mayoría de los casos esta relación se
presentó como desigual, y desencadenó toda una serie de cambios dentro de los grupos aborí-
genes que apuntan a reafirmar su identidad.
La situación de los siglos anteriores en materia de comunicaciones era bien distinta.
En la actualidad, con el avance y diversificación de los medios de comunicación, se produjo el
proceso de grupos indígenas organizados a nivel nacional. Esto no quiere decir que se hallan
homogenizado y que se borraron sus diferencias, sino todo lo contrario. En pos de la defensa
de sus identidades, buscaron la organización como respuesta, frente a los problemas que
padecen, tales como el territorio, la educación, el trabajo, la salud y los alimentos. Paradójica-
mente estos problemas son los que han unido a muchas comunidades.
Acorde a lo expresado hasta ahora, cabe preguntarse qué quedará de todos esos grupos des-
criptos por los cronistas y luego por los primeros etnógrafos.
A mediados del siglo XX, aparentemente, ya no podía reconocerse en nuestro país la existencia
de comunidades originarias libres, es decir, asentados en sus territorios, con autonomía políti-
ca y viviendo de acuerdo a sus modos de vida tradicionales.
Se sabe que es inevitable que de alguna forma, la identidad nacional o la sociedad nacional
terminaran subyugando a estos grupos, ya sea por la vía económica, religiosa o educativa. A
pesar de esto, se deben tener claro que los pueblos no desaparecen ni se extinguen. Lo que
sucede es que cambian, se transforman, como todos los grupos y comunidades. Si se piensa
en que ser aborigen se limita a usar un determinado tipo de ropa, vivir en un único territorio,
cazar y pescar, es probable que se crea que muchos de los pueblos originarios han desapareci-
do, como también se podría suponer que lo han hecho los griegos, los romanos o los persas.
Ser aborigen es más que eso: implica pertenecer a un grupo particular de individuos que se
identifican como formando parte de él y que comparten una determinada forma de ver y enten-
der el mundo, una historia común y un cúmulo de valores compartidos.
Identificarse como parte de un grupo es algo tan fuerte y tan constitutivo de la identidad de una
persona que no basta con cambiar la forma de vestir y de hablar para dejar de sentirse parte
de él.
A lo largo de la historia, los pueblos originarios muchas veces se han vuelto casi invisibles o
imperceptibles, han dejado sus lenguas, sus vestimentas características, sus lugares de origen
y también tuvieron que adoptar otras labores. A veces estos cambios obedecieron a presiones
u obligaciones, otras veces por vergüenza o por sentirse rechazados, pero también muchas
veces constituyó una estrategia, es decir, una forma de perdurar en tiempos difíciles. Y hoy sus
voces se escuchan cada vez más fuerte y se puede observar que sus utopías no se han perdi-
do. Los hijos de la tierra regresan, o mejor dicho nunca se han ido.

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Los pueblos originarios de nuestra nación | Seminario 3

En la actualidad, más allá de las particularidades propias de cada comunidad, los distintos
grupos comparten una cosmovisión de larga tradición sudamericana y una problemática com-
partida, que forma parte de lo argentino. La resistencia actual de los pueblos originarios y su
lucha por su reconocimiento pueden pensarse como elementos de identificación colectiva
más allá de las fronteras.
Si bien los datos de censos oficiales arrojan una cifra menor, se calcula que en la actualidad
cerca de 800.000 aborígenes viven en todo el país organizados en alrededor de 800 comunida-
des, sin contar con datos exactos en cuanto a los aborígenes que viven en las ciudades. Estos
datos son obtenidos de los trabajos aunados de antropólogos, ONG, organismos gubernamen-
tales y asociaciones indígenas. Los pueblos más numerosos son el koya, el mapuche, el gua-
raní y el wichí.

2. La cosmovisión originaria
La presencia de lo sagrado en el mundo cotidiano aborigen es constante. Ella se manifiesta en
el culto a la Pachamama, por ejemplo, a quien se le ofrenda para pedir y agradecer por las
cosechas, el Nguillatún, que constituye una festividad tradicional mapuche, la presencia de los
señores de los animales para la regulación de los recursos, la presencia de los dioses en las
curas chamánicas, los mitos ancestrales que explican el mundo y el poder revelador de los
sueños. Todo ello da cuenta cómo desde comer hasta curar tiene, en la cosmovisión originaria,
un plano sagrado.
Desde esta cosmovisión, para los pueblos originarios existe un continuo entre el hombre y la
naturaleza, de la cual éste es parte. Esta manera de comprender el mundo hace que el vínculo
con la tierra, los animales y las plantas sea de gran respeto y armonía. De igual manera, esto
lleva a que la forma de obtener recursos de ella sea cuidadosa, respetuosa, limitada y para
nada predatoria, como a la que se está tristemente acostumbrado.
El mantenimiento de las lenguas nativas, o por lo menos de vocablos que provienen de ella, fue
y es un soporte ideal para lograr la continuidad de estas ideas y prácticas. Por supuesto esto
no implica que no se hablen otras lenguas. La lengua materna se halla en el centro del sentido
de pertenencia de un individuo a su grupo.
El trabajo manual, transformado en artesanías para la venta, convive con prácticas económi-
cas ancestrales como la caza, la pesca, la recolección, el cultivo y el pastoreo. En gran cantidad
de grupos estas se complementan con el trabajo asalariado. Otra práctica compartida por
muchas comunidades actuales es el chamanismo. El chamán se ocupa de la medicina tradi-
cional dentro de un grupo y es una figura muy respetada que posee gran cantidad de conoci-
mientos en cuanto a plantas medicinales y estrategias de curación.
Gran parte de los problemas que enfrentan los pueblos aborígenes hoy en día, son el resultado
del intento de incorporación a la lógica del estado nación, lo que no coincidía con sus valores
y cosmovisión milenaria. La defensa de la concepción de la tierra, el trabajo, la familia, la vida
y la muerte, es lo que moviliza y aglutina a los pueblos aborígenes en sus reclamos.

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3. Los pueblos originarios y la cuestión de la identidad


Los pueblos originarios de nuestro territorio poseen un modo propio de identificarse, de orga-
nizarse, de vivir y de ser. Estas son las características que los hacen únicos, aunque no solo
permiten diferenciarlos de nosotros sino también de sus vecinos, lo que se relaciona con su
identidad, que está ligada al reconocimiento de pertenencia a un determinado grupo, a una
determinada cultura que es diferente a la de los otros.
Recuérdese que la identidad es aquello que permite la afirmación de lo nuestro, al poder valorar
los rasgos que los hacen únicos. Sin embargo, la diferenciación no debe ser la base del conflic-
to, sino más bien del respeto a la diversidad. Es necesario comprender que cada comunidad
pueda tener sus expresiones, producciones así como su relación con el entorno natural y su
cultura.
Cada uno de los pueblos originarios ha tenido producciones, expresiones y su cultura propia.
Tuvieron sus expectativas y temores, su pensamiento político y religioso y también su manera
de sentir la belleza. Estos deben ser preservados como rasgos permanentes de la identidad ya
que conforman el sustento de la memoria de los
pueblos y constituyen un legado para las genera-
ciones futuras.
El respeto a este gran patrimonio cultural de
nuestro territorio es necesario que sea vivido
desde la multiculturalidad, lo que permite una
mejor convivencia dentro de una sociedad donde
coexiste una multitud de culturas diferentes, cada
una de ellas con diferentes tradiciones, y diferen-
tes escalas de valores y prioridades. En suma, la
cultura solo puede ser pensada y vivida en plural
y, por consiguiente, solo existe en relación y en
reconocimiento de las otras y diversas culturas.

MATERIAL ONLINE

En los siguientes sitios de Internet pueden ampliar la información sobre la cuestión


de la identidad de los pueblos originarios:
http://www.jus.gob.ar/media/1129142/28-cartilla_pueblos_originarios.pdf (1)
http://biblioteca.clacso.edu.ar/gsdl/collect/clacso/index/assoc/D3141.dir/Stavenhagen2.pdf (2)
https://halshs.archivesouvertes.fr/halshs00532559/document (3)
http://www.derecho.uba.ar/revistagioja/articulos/R000E01A005_0034_pdderhumanos.pdf (4)

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4. El problema de la Tierra
Uno de los problemas más importantes de los pueblos originarios en la actualidad es el recla-
mo de tierras. Aunque en la reforma constitucional de 1994 se reconoce la preexistencia de
estas poblaciones en el territorio argentino, gran avance en cuanto al reclamo legal, en el plano
real no modifica la situación.
Como es sabido, a lo largo de la historia, los pueblos originarios han sido sistemáticamente
despojados de sus territorios y han sido confinados a lugares de menores recursos. Esta situa-
ción se ve agravada, dado que muchos de los grupos tienen una economía de caza y recolec-
ción, y es así que el impedimento de contar con grandes extensiones obstaculiza el adecuado
desarrollo de su economía, lo que conduce a que la población no pueda responder debidamen-
te a su necesidades más básicas.
Es importante tener en cuenta, que los pobladores originarios no eran pobres. Sus necesidades
podían ser satisfechas. La situación actual de pobreza es justamente producto de las relacio-
nes de desigualdad que se fueron construyendo a lo largo de la historia y de la dominación y el
arrinconamiento. Por consiguiente, el arrebato de sus tierras, la discriminación y el racismo
son los padres de las problemáticas actuales. En tal sentido, no se puede hablar de marginali-
dad o exclusión de estos pueblos. Las comunidades no están marginadas ni excluidas, por el
contrario fueron integradas de una manera violenta y desigual al estado argentino.
Además de los impedimentos económicos, al ser despojados de las tierras, se los despojó de
su identidad, de su relación con la naturaleza y con su propio cosmos. Dentro de la cosmovi-
sión americana, la tierra es más que una fuente de recursos. La tierra es dadora de vida, es la
cuna de origen de todo lo que existe, es la expresión máxima de la vida y el lugar donde vivieron
los ancestros. Perder la tierra es más que perder el alimento.

5. Restitución de restos humanos


Además de las tierras, otros de los reclamos que ha cobrado mayor fuerza en los últimos años
son de la restitución de los restos humanos de pobladores originarios, que se encuentran en
diversos museos de nuestro país formando parte de sus colecciones.
La procedencia de dichos restos y la forma en que llegaron a estas instituciones es variada:
algunos son producto de los saqueos a cementerios indígenas, otros fueron traídos de campa-
ñas arqueológicas, muchos corresponden a víctimas de la llamada “conquista del desierto” o
fueron asesinados por expediciones organizadas desde los propios museos.
Sus descendientes aparte de reclamar que sean devueltos para poder descansar en sus
tierras. También exigen la no exhibición de los restos de sus antepasados. Hoy en día el tema
de la no exhibición de restos humanos y su restitución es motivo de una encendida polémica
en las unidades académicas y los museos. Justamente, muchos de quienes no están a favor
de la restitución apelan a la idea de que son “patrimonio de la humanidad”.
La restitución de restos humanos, al igual que la restitución de las tierras y el resto de los
reclamos, no pueden ser desoídos si realmente se pretende construir un país justo, de diálogo,
aceptación y convivencia.

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6. Las condiciones laborales y de salud


Muchas son las enfermedades que destruyen a las comunidades aborígenes e impiden su
desarrollo. Una de ellas, es el mal de Chagas. Además existen entre las comunidades, altos
índices de mortalidad infantil. La mayoría de las enfermedades que los afectan están vincula-
das a la pobreza, al magro acceso de sanidad, alimentación y condiciones dignas de vida.
En tal sentido, es importante dar posibilidades laborales en áreas aborígenes, desarrollar las
fuentes de trabajo ya existentes, alentar la autogestión y las tecnologías apropiadas, es decir,
las originadas u optadas por las propias comunidades, que respeten sus pautas tradicionales
y se adapten a sus medios ecológicos. Esta misma estrategia debería tomarse en el plano de
la salud: los planes estatales deben complementarse con la medicina aborigen, de plena
actualidad en nuestros días.

7. Educación
Se cree en la necesidad de adaptar los planes educativos a las realidades locales e implemen-
tar la educación bilingüe. Además, se debe reflexionar sobre dos elementos: por un lado, cómo
se enseña el tema de lo aborigen en la escuela y como se convive con esta diversidad cultural
en el aula. Mientras la escuela siga reproduciendo un estereotipo negativo y peyorativo del
aborigen y simplifique la historia hasta casi la caricatura, es difícil pensar con seriedad en polí-
ticas futuras profundas. Se necesita formar una conciencia histórica crítica en las nuevas
generaciones y fomentar la discusión en el aula y en la casa.
Para este punto es importante difundir la situación de las comunidades, así como sus valores
culturales. La ignorancia es la mejor aliada de la discriminación y la falta de respeto.

8. Paternalismo
Se entiende por paternalismo, en un sentido amplio del término, a aquel tipo de sistema de
relaciones sociales y laborales, sostenido por un conjunto de valores, doctrinas, políticas y
normas fundadas en una valoración positiva del patriarcado. En un sentido más concreto, el
paternalismo es una modalidad del autoritarismo, en la que una persona ejerce el poder sobre
otra a través de decisiones arbitrarias. También el paternalismo está basado en relaciones
sociales verticales bidireccionales interesadas, entre protectores y protegidos. Relaciones que
impiden el desarrollo y la creatividad de la persona y destruyen el concepto de comunidad.
En referencia a la cuestión aborigen, para que los cambios mencionados anteriormente
puedan ser reales y fructíferos, el primer paso es acabar con el paternalismo. Es importante
tener en cuenta que no se está ante seres “ignorantes” a los cuales “se les debe decir qué
hacer”. Esta visión muchas veces es ingenua, pero otras tantas es mal intencionada. Se
requiere un proyecto conjunto basado en el diálogo y el conocimiento.
Como se ha analizado en seminarios anteriores, el mundo actual se caracteriza por ser multi-
cultural y pluriétnico. Esto quiere decir que existen en el mundo y en los distintos países, una
gran cantidad de personas que pertenecen a distintos grupos y culturas. En el caso de la
Argentina específicamente, cada uno de estos sectores está compuesto por personas en

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igualdad de condiciones y con pleno derecho.


El respeto al otro también significa indefectiblemente aceptar sus diferencias.
Aceptar no es tolerar, sino estar convencido que la manera que tienen los otros de ver y actuar
en el mudo, es tan válida como la propia.
Al hablar de “mapuches”, “coyas” o “tobas” se deben tener en claro que se refiere a grupos
humanos que además de tener características particulares que los distinguen de otros, tam-
bién conviven en su interior con tensiones, contradicciones y conflictos.

9. Los Pueblos Originaros son Argentinos


Las culturas aborígenes actuales, debido a su propia historia, son una de las formas de expre-
sión de la cultura nacional. Lo que se considera cultura argentina se nutre de distintas fuentes
y los pueblos originarios constituyen una de ellas, aunque se ha intentado negarlo. Es decir,
todos son compatriotas.
Debido a su tradición común, sus costumbres, creencias y ubicación geográfica, las comuni-
dades aborígenes son un vehículo de integración con los pueblos de los países limítrofes y de
Latinoamérica.
El desafío contemporáneo es lograr un diálogo entre culturas y unificar nuestras utopías.
Todos las personas son herederas de una pesada historia con luces y sombras, pero que se
comparten y que hace hermanos a todos. Como se escriba esa historia, de aquí en adelante
depende de todos.
Un primer paso, implica que se debe escuchar de qué hablan estos pueblos hoy en día, cuáles
son sus reclamos, observar y comprender si realmente están marginados y excluidos o en rea-
lidad el problema es cómo y de qué manera han sido incluidos en nuestro estado nacional.
La misión actual se basa en detectar qué problemas tienen en común los descendientes de los
pueblos originarios, cuáles son sus necesidades y falencias, que como se dijo antes, son las
mismas necesidades y falencias de las que también carecen millones de argentinos. Se com-
parte un mismo mundo, una misma sociedad, y una historia común. Si se observa detenida-
mente, se puede dar cuenta que no son tan diferentes los reclamos de estos pueblos del de
otros argentinos.

MATERIAL ONLINE

El siguiente link conduce a un interesante video sobre el arte y la cultura de los pue-
blos originarios:
https://www.youtube.com/watch?v=HLoBzOmgQj4

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10. Interculturalidad y pueblos originarios


En la Ley 13.688 de Educación provincial En el Título 1 Disposiciones generales, en su CAPÍTU-
LO I PRINCIPIOS, DERECHOS Y GARANTÍAS, en su ARTICULO 1° se establece que la presente
ley regula el ejercicio del derecho de enseñar y aprender en el territorio de la provincia de
Buenos Aires, conforme a los principios establecidos en la Constitución Nacional y los trata-
dos internacionales incorporados a ella, en la Constitución Provincial y en la Ley de Educación
Nacional.
En el CAPÍTULO II FINES Y OBJETIVOS DE LA POLÍTICA EDUCATIVA se establecen, por ejemplo, los
siguientes objetivos:
e. Fortalecer la identidad provincial como parte de la identidad nacional, basada en el conocimiento de
la historia, la cultura, las tradiciones argentinas y de las culturas de los Pueblos Originarios, en el respe-
to a las particularidades locales, abierta a los valores universales y a la integración regional y latinoa-
mericana.
p. Promover la valoración de la interculturalidad en la formación de todos los alumnos, asegurando a
los Pueblos Originarios y las comunidades migrantes el respeto a su lengua y a su identidad cultural.
En el Título II Estructura del sistema educativo provincial Capítulo XII Educación intercultural,
en su artículo 44 establece que: La Educación Intercultural es la modalidad responsable de
impulsar una perspectiva pedagógica intercultural en articulación con la Educación común,
complementándola, enriqueciéndola, resaltando y destacando aquellos derechos, contenidos
y prácticas que distinguen los procesos interculturales, las diferentes situaciones sociales y
repertorios culturales como atributos positivos de nuestra sociedad, así como las relaciones
que se establecen entre ellos, tanto temporal como permanentemente.
Entre sus objetivos y funciones se desean resaltar los siguientes:
a. Aportar propuestas curriculares para una perspectiva intercultural democrática impulsando relacio-
nes igualitarias entre personas y grupos que participan de universos culturales diferentes, teniendo en
vista la construcción de una sociedad inclusiva.
e. Fortalecer la identidad provincial como parte de la identidad nacional, basada en el conocimiento de
la historia, la cultura, las tradiciones argentinas y de las culturas de los Pueblos Originarios, en el respe-
to a las particularidades locales, abierta a los valores universales y a la integración regional y latinoa-
mericana.
b. Formular proyectos de mejoramiento y fortalecimiento de las instituciones y los programas de todos
los Niveles Educativos, articulándolos organizativamente con las respectivas Direcciones de Nivel, en
el marco de políticas provinciales y estrategias que integren las particularidades y diversidades de la
Provincia, sus habitantes y sus culturas, propiciando el respeto a la diversidad cultural y promoviendo
la comunicación y el diálogo entre grupos culturales diversos
f. Contribuir a asegurar el derecho de los Pueblos Originarios y comunidades migrantes a recibir una
educación intercultural y/o bilingüe que ayude a preservar, fortalecer y recrear sus pautas culturales,
sus lenguas, sus cosmovisiones, sus tradiciones e identidades étnicas.
g. Incentivar la formación de espacios de investigación (o centros de estudio) en Educación Intercultu-
ral, con la participación de las Universidades Nacionales y Provinciales, los Centros de Investigación
Educativa.Los Institutos de Formación Docente y otros organismos y organizaciones interesadas para
el diseño de prescripciones curriculares, materiales educativos pertinentes e instrumentos de gestión
pedagógica.

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En el Artículo 107. La Dirección General de Cultura y Educación considerará en los Diseños


Curriculares los contenidos comunes establecidos por la Ley de Educación Nacional, los
acuerdos establecidos por el Consejo Federal de Educación en el marco de la legislación vigen-
te, así como los que emanen de la presente Ley. Establece como uno de sus contenidos curri-
culares el siguiente:
f. La recuperación plena de las identidades culturales de las naciones y pueblos originarios, basados en
los derechos establecidos como memoria histórica en las leyes nacionales 23.302, 24.071, en el conve-
nio internacional de la OIT 169/89 y en el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional.

La reforma curricular de la escuela primaria exige


incluir en el Diseño del nivel contenidos explícitos
referidos a la plena consideración del otro, a la forma-
ción de la ciudadanía, al cuidado del ambiente, al res-
peto por las normas. Pero es en la vida cotidiana de
las escuelas donde se impone, por ejemplo, superar el
aislamiento y las dificultades escolares de niñas y
niños/as nacidos en el seno de diversos pueblos ori-
ginarios, provenientes de otras provincias, de países
limítrofes o de la región asiática, así como las situa-
ciones de aquellos que son nominados despectiva-
mente como “recién llegados”, o “diferentes”.

MATERIAL ONLINE

En los siguientes sitios de Internet pueden ampliar la información sobre la interculturalidad y


los pueblos originarios:
http://servicios2.abc.gov.ar/lainstitucion/organismos/interculturalidad/documentos/Docu
mento%201%20-%20Interculturalidad%20como.pdf (5)
https://cdsa.aacademica.org/000-066/1014.pdf (6)

PARA SABER MÁS

Lea el siguiente fragmento y compare con lo leído en el apartado anterior. Realice una breve
conclusión a partir de lo leído en el módulo y en el fragmento.
EL NUEVO CORREO DE LA UNESCO, ENERO DE 2004: DIÁLOGO ENTRE CULTURAS Y CIVILIZACIONES.
LA RIQUEZA CULTURAL DEL MUNDO ES SU DIVERSIDAD DIALOGANTE
Una de las misiones principales de la UNESCO es garantizar el espacio y la libertad de expre-
sión de todas las culturas del mundo. UNESCO considera que cada cultura se nutre de sus pro-

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pias raíces, pero que sólo se desarrolla en contacto con las demás culturas. Así pues, no se
trata de identificar y preservar todas las culturas consideradas separadamente, sino antes bien
de revivificarlas, para evitar que queden reducidas a guetos, contrarrestar extravíos derivados
de la identidad y prevenir conflictos. Este diálogo de las culturas adquiere un sentido nuevo en
el marco de la mundialización y del contexto político internacional actual, convirtiéndose así en
un instrumento indispensable para garantizar el mantenimiento de la paz y la cohesión del
mundo.

11. La legislación que los protege


11.1 Las Políticas Internacionales para comunidades indígenas y para
la no discriminación racial
Existen abundantes normativas y regulaciones internacionales en torno al tema de diversidad
y la no discriminación. Estas normativas constituyen importantes herramientas de referencia,
las cuales en muchas ocasiones sientan los precedentes para las posteriores transformacio-
nes que se llevan a cabo al interior de cada país:
Convenio 169 de la OIT.
Convención Americana sobre los Derechos Humanos Protocolo Adicional a la Conven-
ción.
Convención sobre los Derechos del Niño.
Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza.
Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura.
Convenio 107 sobre Poblaciones Indígenas y Tribales.
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
Pacto Internacional de Derechos Económicos.
Convenio Constitutivo del Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América
Latina y el Caribe.
Convenio sobre la Diversidad Biológica.
Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación
Racial.
Convención de Patzcuaro.

MATERIAL ONLINE

Se sugiere leer el próximo link que conduce a la Convención Internacional sobre la


Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial:
http://www.iedf.org.mx/sites/DDHH/convenciones/07.pdf (7)

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Estos instrumentos legales han ayudado a promover el reconocimiento de las diferencias


culturales y raciales, y otros se han desarrollado para frenar las tendencias integracionistas
que hasta la década de los ochenta fueron las predominantes en nuestros países. En el pano-
rama actual, en cambio, se pretende establecer un cuerpo de derechos de los pueblos indíge-
nas tales como el Convenio 169 de la OIT y el Convenio Constitutivo del Fondo Indígena, ambos
vigentes, así como los proyectos de Declaraciones de Derechos Indígenas en las Naciones
Unidas y en la Organización de Estados Americanos (OEA).
Por otro lado, algunos organismos internacionales han incorporado nuevos principios y
normas de funcionamiento basados en el derecho a la participación, la obligatoriedad de la
consulta y la protección de los derechos culturales. También se han instaurado instancias
como la declaración del Año Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo en 1993, y la
proclamación del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo, durante el
lapso de 1994 a 2004, a fin de mejorar la cooperación internacional en temas relacionados con
los derechos humanos, desarrollo sostenible, educación, salud, organización y otros.
Otras instancias importantes son la Declaración de Río de Janeiro de 1992, en la que se aprobó
el compromiso de los Estados al reconocimiento de la identidad étnica y cultural de los pue-
blos indígenas y su legítimo derecho a participar en el desarrollo sostenible. En documentos
tales como la Agenda 21, el Convenio sobre Biodiversidad, el Convenio sobre el Cambio Climá-
tico y el Convenio sobre Desertificación se señala la importancia vital de los pueblos indígenas
en el rol que pueden jugar para proteger el medio ambiente y fomentar el desarrollo sostenible
y se estipula, además, el derecho de estos pueblos a mantener sus prácticas ancestrales de
conservación y utilización de recursos en sus tierras.
Los textos de cada convenio se encuentran disponibles en Internet, en la página del Banco
Interamericano de Desarrollo, además de un listado por países de informes publicados por la
Comisión Interamericana y resoluciones y sentencias publicadas por la Corte Interamericana
que dicen relación con derechos de los pueblos indígenas y sus miembros (ordenado por
países): www.cidh.oas.org/Indigenas/LISTADOS%20CASOS%20PUBLICADOS.doc
También en la Comunidad Europea en la reunión de Bruselas, se señala respecto al estableci-
miento de estrategias y criterios de trabajo relacionados con los pueblos indígenas, y en donde
los países participantes consolidaron la dimensión étnica como eje importante en el desarrollo
de planes y políticas futuros. Todos estos documentos se complementan, con los referentes
dados por Naciones Unidas respecto a los derechos humanos.
En cuanto al tema de la discriminación racial, el estudio Calidad legislativa indígena en Améri-
ca Latina, del Banco Interamericano de Desarrollo, señala que la prohibición expresa del racis-
mo está presente en el ya mencionado Convenio 169/89, en sus artículos 3 y 20.2.

11.2 La legislaciones Latinoamericanas


Luego de presentar las principales herramientas a nivel internacional para los países latinoa-
mericanos respecto al tema indígena y discriminación racial, se debe analizar cómo se ha rea-
lizado la incorporación de la temática indígena en las constituciones y legislaciones de los
países latinoamericanos.

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Este proceso comienza en 1988 con la reforma brasileña y posteriormente, en la década de los
noventa, países tales como Colombia (1991), México (1992), Paraguay (1992), Chile (Ley Indí-
gena de 1993), Perú (1993), Bolivia (1994), Argentina (1994) y Ecuador (1996 y 1998) realizaron
las reformas respectivas para llevar a cabo una respuesta legal y jurídica a las demandas reali-
zadas por los pueblos indígenas de cada país.
De esta forma, un número creciente de países ha empezado a reconocer su carácter multiétni-
co, atendiendo a una deuda histórica que se arrastró durante siglos con las comunidades indí-
genas latinoamericanas:
“Eso ha determinado que ahora las constituciones de por lo menos once países (Argentina, Bolivia,
Brasil, Colombia, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Venezuela) reconozcan y
acepten su pluri o multiculturalidad y que algunos, como en el caso ecuatoriano, dejen incluso traslucir
el carácter ‘multinacional’ del país. A éstos se suman otros cuatro (Chile, El Salvador, Honduras y
Panamá) que, con disposiciones de menor rango, reconocen también tales derechos y, entre ellos, el
relativo a una educación diferenciada”
Estas reformas han tenido diferentes características y matices en cada país.
El estudio Calidad Legislativa Indígena en América Latina 29, del BID, analiza cómo se han
incorporado las demandas indígenas en distintos ámbitos, se toma como punto de partida
cómo se han entendido conceptos tales como identidad, diversidad cultural, territorio, etc., en
cada país, y lo mismo para el Convenio 169/89 de la OIT, el cual sienta uno de los precedentes
más importantes para las reformas llevadas a cabo.
En primer lugar, al analizar cómo se ha incorporado la variable de diversidad cultural como
concepto base. El estudio señala que los conceptos de multiculturalismo (Estados multicultu-
rales, pluriétnicos, etc.) no están presentes en el Convenio 169/89 de la OIT, ya que estos serían
conceptos más recientes, cuyo reconocimiento se logró en muchas constituciones y leyes lati-
noamericanas durante los últimos años “como una respuesta a la condena de la visión asimi-
ladora que históricamente caracterizó el pensamiento de los Estados”. Quince de los países
tendrían ese reconocimiento incorporado en su legislación, la mayoría de ellos tanto a nivel
constitucional como en leyes especiales indígenas.
Víctor Hugo Cárdenas señala que:
“(…) los nuevos textos constitucionales, en los casos de Bolivia, Ecuador, México y Paraguay, tienden a
reconocer el carácter multicultural de los Estados y la existencia de los pueblos indígenas en su interior
como entidades singulares con atributos culturales y lingüísticos propios y con derechos específicos
(comunidades, pueblos, entidades territoriales y nacionalidades)” mientras que “algunas reformas
fortalecen el régimen de comunidades indígenas (Bolivia, Guatemala y Colombia) como entidades de
derecho público y habilidades para ejercer ciertos niveles de autoridad y autogestión en sus territorios”
Respecto al reconocimiento de los derechos colectivos indígenas, este sería un tema más
complejo en cuanto a la determinación de criterios para su definición y aplicación, ya que “los
órdenes legales de los países, con pocas excepciones, no tienen en cuenta los derechos colec-
tivos de los pueblos indígenas, con el agravante que tampoco funcionaron los derechos indivi-
duales con la política asimilacionista que por mucho tiempo tuvieron los países de América
Latina”. Sobre este punto, en el Convenio 169/89, en su artículo 5 a), se hace una referencia a

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la protección de diferentes valores, y que se deben considerar problemas planteados “... tanto
colectiva como individualmente”.
Para el caso de los territorios, uno de los ejes fundamentales en torno a los cuales se organiza
la identidad indígena, existen una serie de reconocimientos en todos los países latinoamerica-
nos con una presencia indígena importante. Se garantiza en estos casos el derecho a la pro-
piedad colectiva (artículo 13 del Convenio 169/89) y se aplican restricciones para proteger las
tierras indígenas, tales como: inalienabilidad, imprescriptibilidad, indivisibilidad, que sean no
embargables, y no adjudicables, etc. “México (a nivel tanto federal, como estatal), Guatemala,
Panamá, Argentina y Chile son países que no reconocen expresamente la coexistencia y com-
patibilidad de reservas u otras tierras indígenas y parques nacionales”. Este aspecto es impor-
tante, ya que para el mundo indígena “el derecho a la tierra y los recursos naturales es concebi-
do no sólo como medio de producción o como tierra equivalente a la parcela, sino como territo-
rio y base material que permita el desarrollo físico, cultural y social” de dichos pueblos. Es por
esta razón, que prácticamente todas las demandas de los pueblos indígenas han sido encami-
nadas a buscar reconocimiento constitucional y legal sobre tenencia colectiva de las tierras,
protegidas además con todas las restricciones mencionadas anteriormente.
Otro punto importante es la aceptación e incorporación del derecho consuetudinario indígena,
tanto en forma de aceptar usos y costumbres indígenas en la legislación nacional como en el
establecimiento de una jurisdicción especial indígena. Un estudio señala que “lo realmente
importante aquí es el reconocimiento de la justicia indígena como tal, porque le da validez y
carácter de derecho público a las decisiones de la comunidad, destacando el carácter de cohe-
sión y el control social que los sistemas normativos indígenas han jugado al interior de sus
pueblos”.
Los países que han realizado un fuerte reconocimiento al respecto son Bolivia, Brasil, Colom-
bia, Costa Rica, Ecuador, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela.
Por otro lado, Cárdenas señala que “de forma paralela a la consolidación del proceso democrá-
tico se incrementó el reclamo del derecho a la participación en la democracia desde sus pro-
pias instituciones y dinámicas como pueblos”. Esto implicaría replantear la relación que tradi-
cionalmente se ha establecido entre los Estados y las comunidades, proceso fomentado
además con todos los movimientos indígenas que en esta última década han exigido una
mayor relevancia política, y así lograron un protagonismo político nacional en países como
Ecuador, Bolivia o México. Todos estos aspectos mencionados tienen que ver directamente
con el tema de la autonomía indígena, otro eje fundamental de muchas demandas llevadas a
cabo por estos grupos. El reconocimiento de las demandas por una mayor autonomía o capa-
cidad de autodeterminación (que no se encuentra explícitamente mencionada en el Convenio
69/89 de la OIT) sigue siendo hoy en día un tema bastante complejo debido a las supuestas
implicancias que un reconocimiento de este tipo tendría. Existirían sin embargo algunas regu-
laciones encaminadas a garantizar cierto grado de autonomía indígena, tales como el recono-
cimiento legislativo de autoridades indígenas internas y la posibilidad de que exista un “auto-
gobierno indígena”. Para el primer caso, casi todos los países con legislación indígena tienen
regulaciones al respecto, pero sólo los siguientes reconocen algo que se puede llamar “auto-
gobierno indígena”: Bolivia, Colombia, Costa Rica y México. El mismo estudio señala que:

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“(…) el uso de conceptos como ‘pueblo’ o ‘nación’, tan controvertido en las negociaciones internaciona-
les, es común en la mayor parte de los países latinoamericanos con legislación indígena. ‘Pueblo’ está
presente en el mismo título del Convenio 169/89 ‘pueblos indígenas y tribales’), pero ‘nación’ no está.
Sin embrago, el Convenio 169/89 tiene una reservación muy importante en la utilización del concepto
‘pueblo’, en su Sección I: ‘La utilización del término pueblos en este Convenio no deberá interpretarse
en el sentido de que tenga implicación alguna en lo que atañe a los derechos que puedan conferirse a
dicho término en el derecho internacional’.
Con esta reserva se quita toda la ambición de los pueblos indígenas de ser reconocidos como pueblos
en el sentido de derecho internacional, lo que se considera, entre muchos representantes indígenas,
una de las deficiencias principales del Convenio”.
El derecho de los pueblos indígenas a ejercer su autonomía a través de la participación en la
formulación de planes de desarrollo que afecten a los territorios que habitan, está establecido
como derecho en ocho países, y solo cinco tienen garantizado por ley una participación indíge-
na en órganos relevantes del Poder Ejecutivo del gobierno nacional (Chile, Colombia, Costa
Rica, Ecuador y Venezuela). Otros países garantizan la representación de las comunidades en
la toma de decisiones de especial relevancia para ellos a través de otros organismos de con-
sulta, aunque el tema de la representación política indígena no esté reflejado en el Convenio
169/89 de la OIT.
En varios países se están modificando las instituciones encargadas de la relación entre el
gobierno y los pueblos y comunidades indígenas. Se trata de avanzar del olvido y la marginali-
zación centrada en instituciones como ventanillas únicas de atención y ayuda a los poblado-
res indígenas, hacia la creación de oficinas nacionales de diversos nombres y rangos, varias de
ellas cercanas a la institución presidencial. En Bolivia, Ecuador y Perú tienen jerarquía y fun-
ción ministerial; en Guatemala y Chile se trata de corporaciones o fondos especiales para
atender las necesidades de desarrollo; en México tienden a transformarse en procuradurías de
los derechos indígenas.
Respecto al tema de recursos naturales, este punto se encuentra tratado en el artículo 15 del
Convenio 169/89 de la OIT, donde se establece la necesidad de una protección especial y me-
canismos de consulta e indemnización en caso de prospección y explotación. Algunos países,
incluso le otorgan derechos prioritarios sobre recursos naturales y minerales a grupos indíge-
nas para su explotación, un ejemplo de esto son las llamadas zonas mineras indígenas de
Colombia.
Otros otorgan alguna forma de propiedad sobre dichos recursos (excepto Chile), derecho a
regalías o compensación, participación en el manejo estatal de recursos en los territorios indí-
genas, se garantizan mecanismos de consulta en caso de explotar recursos de zonas indíge-
nas o negras (Colombia), aprobación del Congreso luego de escuchar a las comunidades (Bra-
sil), aprobación del Consejo Regional –donde está garantizada la representación de los pue-
blos indígenas– (Nicaragua), etc.
En cuanto al idioma, el estudio señala que solamente Bolivia y Paraguay reconocen las
lenguas indígenas como idiomas paralelos nacionales. En el caso de Paraguay, el guaraní es
además un idioma conocido, dominado y utilizado por la mayoría de la población mestiza y
blanca, un caso único en América Latina, pero los otros 16 idiomas indígenas que existen en el
país no gozan de ningún reconocimiento legal. Existe además reconocimiento como idioma

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oficial en los territorios indígenas en Colombia, Ecuador, Nicaragua, Perú y Venezuela.


Otro punto que se encuentra presente en el Convenio 169/89 de la OIT es el de garantizar la
protección de valores y prácticas sociales, culturales, religiosas y espirituales. En Chile,
Colombia, Ecuador, México, Panamá y Venezuela se estipula el reconocimiento del derecho
indígena sobre su patrimonio histórico y cultural, la protección de sus prácticas culturales par-
ticulares y la protección de las artesanías tradicionales indígenas. En tanto, en Bolivia, Guate-
mala y Honduras no se reconoce el derecho indígena sobre el patrimonio.
Por último, en este estudio también se analizan las regulaciones creadas para temas específi-
cos, como son los derechos de los pueblos indígenas en cuanto a biodiversidad, salud, educa-
ción, desarrollo y economía, etc. Estos y otros aspectos, de vital importancia para garantizar
una mayor participación indígena, una mayor autonomía, un acceso equitativo a políticas
sociales y protección de su patrimonio cultural y natural, han sido abordados de una forma u
otra en las legislaciones de los países latinoamericanos, algunas de las cuales han consegui-
do logros notables en este nivel.
Sin embargo, este proceso que se ha desarrollado en los últimos quince años todavía no termi-
na. Aún falta ver concretizadas todas estas garantías y compensadas las carencias que
actualmente existen a nivel legislativo. Mientras tanto, el ciudadano común más desamparado
en sus relaciones con los mecanismos y funcionarios estatales seguirá siendo, sin duda, el
habitante de los pueblos indígenas, hasta que estas regulaciones y la materialización de las
mismas no garanticen una verdadera equidad entre ambos mundos.

MATERIAL ONLINE

El siguiente link conduce a un interesante video sobre la situación actual de los pue-
blos originarios y el incumplimiento por parte de los estados de la legislación que se
expone en el anterior apartado:
https://www.youtube.com/watch?v=6muqWoTDcA

12. Pueblos originarios de la Argentina: tensiones y equilibrio


A pesar de la importancia y precisión de los lineamientos necesarios sobre las culturas aborí-
genes, en la escuela permanece una “mirada pintoresca”, la cual se reproduce en el aula: se
considera a los pueblos originarios como vestigios vivientes del pasado, se rescatan sus cos-
tumbres ancestrales, sus fiestas, su espíritu comunitario, pero a la vez se oculta la situación de
exclusión que los atraviesa. “Recién en las últimas décadas dice un documento publicado por
CTERA , la Argentina configura un marco legal que reconoce el derecho de las poblaciones
originarias, demanda exigida desde las mismas comunidades indígenas del país”.
Esto retrotrae a la cuestión que el discurso histórico, como cualquier otro, no es neutro ni refle-

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ja la realidad de modo objetivo. Detrás de un discurso hay siempre un enunciador que se sitúa
en un lugar y un tiempo concretos y, desde allí, presenta su percepción sobre determinado
acontecimiento. En particular, el discurso sobre el pasado aborigen se desarrolló de forma
compleja a lo largo de la historia. La clase dirigente consolidó una visión particular del mundo
indígena que cuajó en la expresión del desierto y que subyace a los procesos de construcción
de la identidad nacional¹.
El estudio de las sociedades originarias no fue, ni es todavía, un terreno que, en general intere-
se en educación, y la temática sigue siendo ajena al grueso de los especialistas, que frecuen-
temente sólo se ocupan de ella de modo tangencial o, simplemente, la ignoran.
En suma, la elaboración de los discursos sobre el indio que el Estado logró plasmar, fue tan
eficaz que atravesó más de un siglo y aún persiste en las representaciones sociales. El “desier-
to” era una configuración cultural constituida por un conjunto de comunidades en donde las
integraciones y las mezclas eran la regla. También había enfrentamientos entre tribus o fenó-
menos culturales, como el cautiverio, que formaban parte de toda esta situación, pero que no
dejaban de pertenecer a formas organizativas que básicamente incluían al otro.
La escuela, investida de autoridad civilizadora, impuso un arbitrario cultural para fundar el
Estado y utilizó diversos argumentos. De la mano de la historiografía hegemónica, se canaliza-
ron las siguientes cosmovisiones o ideas:
Los indios como cosas del pasado.
Los indios como salvajes y vagos.
La Argentina sin indios.
Los indios como buenos y los blancos como los malos.
Los indios como los pueblos originarios.

El discurso escolar no ha propiciado las múltiples miradas de los vínculos entre blancos y pue-
blos originarios. En este marco, no se requiere sólo cuestionar las concepciones que subyacen
la historiografía tradicional, sino constituir el punto de partida para desandar la historia y tam-
bién las percepciones erróneas, incluidas las visiones excesivamente morales.
El Relator Especial de Naciones Unidas, Sr. José Martínez Cobo, sostiene acerca de los pueblos
originarios:
“Las comunidades, pueblos y naciones indígenas son aquellos que, teniendo una continuidad histórica
con las sociedades previas a la invasión y colonización que se desarrollaron en sus territorios, se con-
sideran a sí mismos distintos de otros sectores de las sociedades que prevalecen actualmente en esos
territorios, o en partes de los mismos.
En la actualidad constituyen sectores no dominantes de la sociedad y están determinados a preservar,
desarrollar y traspasar a futuras generaciones sus territorios ancestrales y su identidad étnica, como
base de su continua existencia como pueblos, de acuerdo con sus propias pautas culturales, institucio-
nes sociales y sistemas legales".
Los Estados han incorporado el autorreconocimiento como criterio fundamental para la defini-
ción de indígena, esto es: la conciencia que los mismos tienen de su identidad.
Estos cambios han sido receptados por el Convenio 169 de OIT que en su artículo 1.2. que

¹ Bal y otros (2010), p. 15.

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establece: "La conciencia de su identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fun-
damental para determinar los grupos a los que se aplican las disposiciones del presente con-
venio".
Es muy importante destacar que el rasgo distintivo de los pueblos indígenas es su aboriginali-
dad, esto es, la característica de ser los primeros habitantes de los territorios que habitan.
Las comunidades indígenas expresan día a día su voluntad de preservar la diferencia cultural
que los distingue de otros grupos sociales y se encuentran decididos a fortalecer sus institu-
ciones sociopolíticas para conseguirlo. Al mismo tiempo, aspiran a desarrollar, en el seno de
las sociedades nacionales de las que forman parte,
nuevas pautas de convivencia social en la diversi-
dad. Para tal fin reivindican una nueva normativa
que dé cabida a sus "derechos especiales" sin me-
noscabo de los demás derechos del ciudadano.
Por ser sociedades aborígenes, los pueblos indíge-
nas no sólo reivindican la ocupación continua de
tierras ancestrales o al menos de parte de ellas,
sino también la calidad del vínculo que los une. Las
tierras, el hábitat, el paisaje, el territorio, son la
condición indispensable para el mantenimiento de
su identidad como pueblo.

MATERIAL ONLINE

En los siguientes sitios de Internet pueden ampliar la información sobre pueblos


originarios de la Argentina:
http://www.pueblosoriginariosenamerica.org/sites/default/files/libro.pdf (8)
http://www.cels.org.ar/common/documentos/InformeAnaya.pdf (9)

ALGUNOS ASPECTOS QUE REQUIREN SER ANALIZADOS

“Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar


el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la
personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras
que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarro-
llo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible, ni susceptible de gravámenes o
embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los
demás intereses que los afectan. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atri-
buciones.” Artículo 75, Inciso 17 de la Constitución Nacional.

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El Estado argentino presentó su informe ante el Comité para la eliminación de la discriminación


racial (CERD) ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Ginebra. A través del
informe, Argentina debía demostrar que su política interna se ajusta a las obligaciones que
tiene con la comunidad internacional. En nombre del Estado se presentaron las autoridades del
INADI y del INAI. Entre varios aspectos el “informe oficial”
resalta el trabajo realizado por el Instituto Nacional contra
la Discriminación, el Racismo y la Xenofobia INADI, y por el
Instituto Nacional de Asuntos Indígenas INAI. Tales pre-
rrogativas no son tenidas en cuenta por algunos Gobier-
nos o por los sectores económicos, lo que determina que
ya desde hace muchos años se realice una construcción
de la Nación argentina que produzca la exclusión de los
pueblos originarios, de modo que la historia que se escribe
forjó una imagen de Nación basada principalmente en
raíces europeas, que son culturalmente homogéneas.

En el “cuento de bellos paisajes” que pinta nuestra Constitución Argentina no menciona el


“bosque embrujado” instalado en las realidades provinciales, a las que no alcanzan los expe-
dientes de las oficinas de Buenos Aires. La principal tarea que actualmente tiene el INAI con-
siste en dar cumplimiento a la ley 26.160 de relevamiento territorial, a fin de cumplir con los
compromisos internacionales que obligan al Estado a determinar los territorios indígenas. Sin
embargo dicho relevamiento ha sido trabado o desviado por los gobiernos provinciales y a más
de tres años de la sanción de la ley, aún no se han producido resultados pese a que vencieron
los plazos previstos para su realización. Es por eso que en las provincias con mayor presencia
indígena, como Neuquén, Río Negro, Chubut, Salta, Tucumán y Formosa, entre otras, se ha con-
tinuado produciendo desalojos pese a la expresa prohibición legal ante la pasividad de los
organismos del gobierno nacional.
Además del informe oficial de los Estados provinciales, el Comité también escuchó el “contra-
informe”, elaborado en este caso por el Centro de Estudios Legales y Sociales de Argentina
(CELS), por el Observatorio de Derechos Humanos de Pueblos Indígenas de Neuquén (ODHPI),
y por Abogados y Abogadas del Noroeste Argentino en Derechos Humanos y Estudios Sociales
(ANDHES). En nombre de estos organismos de Derechos Humanos, se habilitó un espacio de
reunión con los miembros del Comité en el que participaron el werken Jorge Nahuel, de la Con-
federación Mapuche de Neuquén y el abogado Mikel Berraondo, colaborador del ODHPI. En
dicha reunión Jorge Nahuel pudo explicar al Comité las problemáticas crecientes que existen
en el país con respecto a la aplicación en Argentina de la Convención Internacional sobre la
Eliminación de la Discriminación Racial, y pudo también exponer los vacíos y contradicciones
del informe oficial. El werken Nahuel expresó que:
“(…) pese a que transcurrieron cinco años desde las observaciones del Comité, la situación práctica-
mente no ha variado. Entre otras razones, porque el Estado Nacional no asume el rol central que le
asigna la Constitución Nacional en el artículo 75 inciso 17 como garante de los derechos de los pueblos

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indígenas, pues no desarrolla los mecanismos de incidencia federal que permitan que estos pueblos
puedan ejercer efectivamente sus derechos en todo el territorio de la Nación. Por tal motivo, en la
actualidad, el goce de los derechos indígenas está librado a la voluntad discrecional de cada Estado
provincial y, en consecuencia, es dispar e inequitativo.”
Entre los fundamentos del “contrainforme” se remarca la obligación política del INAI de generar
condiciones que permitan una real participación. También sostiene que: “tanto en el orden
federal como en los órdenes provinciales no existen leyes que reglamenten el derecho a la con-
sulta. Además existen otras dificultades vinculadas con el ejercicio de los derechos a la tierra
y el territorio de los pueblos y comunidades indígenas. La respuesta estatal a los reclamos
territoriales indígenas continúa siendo el desalojo, la represión y la persecución penal de los
miembros de las comunidades.”
En este marco, se abre un panorama de gran complejidad, en los procesos dentro de lo que se
construye la reorganización territorial. El proceso de globalización neoliberal en Latinoamérica,
vía políticas gubernamentales y estrategias empresariales, fue produciendo cambios en el
control y en los modos de uso de los espacios geográficos y sociales, en síntesis, de los territo-
rios. En Argentina, puede observarse como perfil más dramático sin ser el único del proceso
mencionado, la creciente actividad de grupos armados particulares que hostigan a las familias
campesinas y a los pueblos originarios, y muchas veces participan conjuntamente con fuerzas
de seguridad gubernamentales en el desalojo de las mismas. Por su parte, las organizaciones
campesinas y los pueblos originarios denuncian
situaciones en las cuales «empresarios» (mayor-
mente productores de soja) impiden a estas fami-
lias «hacer uso de los territorios comunitarios». En
rigor en estos casos no se trata de reclamos de
«tierra», por la propiedad o titulación de parcelas,
sino que giran en torno de la posibilidad de acceder
a fuentes de agua dulce, o a áreas de monte, o bien
de evitar la contaminación producida por la agri-
cultura industrial y sus «paquetes tecnológicos».

SINTESIS

Han transcurrido pocos años de la inmigración masiva de europeos, que comenzaron a ocupar
este país, que declaraba enfáticamente estar libre de indios. Sin embargo, se puede observar
que los pueblos aborígenes no han desaparecido y están más vivos que nunca.
A pesar de los valores y cosmovisiones europeizantes, en la actualidad se encuentran infinidad
de retratos de estas comunidades. Dicha pluralidad de voces también incluyen a las de los pro-
pios nativos.

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La cosmovisión originaria sigue vigente, esa cosmovisión en donde la presencia de lo sagrado


en el mundo cotidiano aborigen es constante y se manifiesta por ejemplo en el culto a la
Pachamama.
Desde esta cosmovisión, para los pueblos originarios existe un continuo entre el hombre y la
naturaleza, de la cual éste es parte. Esta manera de comprender el mundo hace que el vínculo
con la tierra, los animales y las plantas sea de gran respeto y armonía. De igual manera, esto
lleva a que la forma de obtener recursos de ella sea cuidadosa, respetuosa, limitada y para
nada predatoria, como a la se está tristemente acostumbrados.
El mantenimiento de las lenguas nativas, o por lo menos de vocablos que provienen de ella, fue
y es un soporte ideal para lograr la continuidad de estas ideas y prácticas.
El trabajo manual, convive con prácticas económicas ancestrales como la caza, la pesca, la
recolección, el cultivo y el pastoreo. En gran cantidad de grupos estas se complementan con el
trabajo asalariado. Otra práctica compartida por muchas comunidades actuales es el chama-
nismo.
Gran parte de los problemas que enfrentan los pueblos aborígenes hoy en día, son el resultado
del intento de incorporación a la lógica del estado nación, lo que no coincidía con sus valores
y cosmovisión milenaria. La defensa de la concepción de la tierra, el trabajo, la familia, la vida
y la muerte, es lo que moviliza y aglutina a los pueblos aborígenes en sus reclamos. Los recla-
mos de estos pueblos son:
El reclamo de las tierras.
La restitución de los restos humanos que se encuentran en diversos museos de nuestro
país formando parte de sus colecciones.
El mejoramiento de las condiciones laborales y de salud, ya que son muchas las enfer-
medades que destruyen a las comunidades aborígenes e impiden su desarrollo.
La necesidad de adaptar los planes educativos a las realidades locales e implementar
la educación bilingüe.
La necesidad de acabar con el paternalismo.

Las culturas aborígenes actuales, debido a su propia historia, son una de las formas de expre-
sión de la cultura nacional. Lo que se considera cultura argentina se nutre de distintas fuentes
y los pueblos originarios constituyen una de ellas, aunque se ha intentado negarlo. Es decir,
que somos compatriotas.
Debido a su tradición común, sus costumbres, creencias y ubicación geográfica, las comuni-
dades aborígenes son un vehículo de integración con los pueblos de los países limítrofes y de
Latinoamérica.
El desafío contemporáneo es lograr un diálogo entre culturas y unificar nuestras utopías.
Existe numerosa legislación que los protege:
A nivel internacional, existen abundantes normativas y regulaciones internacionales en torno
al tema de diversidad y la no discriminación. Estas normativas constituyen importantes herra-
mientas de referencia, las cuales en muchas ocasiones sientan los precedentes para las pos-
teriores transformaciones que se llevan a cabo al interior de cada país.

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Estos instrumentos legales han ayudado a promover el reconocimiento de las diferencias


culturales y raciales y otros se han desarrollado para frenar las tendencias integracionistas
que hasta la década de los ochenta fueron las predominantes en nuestros países.
A nivel nacional, la temática ha sido incorporada en las constituciones y legislaciones de los
países latinoamericanos.

AUTOEVALUACIÓN

A modo de autoevaluación conteste las siguientes preguntas:


1- ¿Cuáles son los principales reclamos de los pueblos originarios?
2- ¿Por qué se considera que las culturas aborígenes pertenecen a nuestra cultura nacional?
3- ¿Por qué es necesario entablar un diálogo con estas culturas? ¿Cómo se relaciona esta
situación con el concepto de pluralismo cultural?
4- Enuncie a que niveles existe legislación que protege sus derechos. Mencione algunas de
cada nivel.

ACTIVIDADES DE REFLEXIÓN Y APLICACIÓN

1. Lea el artículo 75 de la Constitución, que se presenta en la sección citas textuales. A partir


de lo leído, responda:
a- ¿Cuáles son los derechos que se les reconocen a los pueblos indígenas?
b- Investigue si estos derechos son respetados en nuestro país. (Puede consultar diarios y/o
páginas de internet).
2. Lea el Convenio OIT Nº 169 sobre pueblos indígenas y tribales que aparece la sección citas
textuales, al final de la unidad y responda:
a- ¿A qué pueblos se aplica el Convenio?
b- ¿Qué derechos se garantizan? Compare los derechos que se garantizan en el Convenio con
los que aparecen en nuestra Constitución Nacional, sancionada en 1994 (Puede ayudarse para
ello, con el art. 75 que aparece en la próxima actividad de este material.

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CITAS TEXTUALES

Constitución Nacional Argentina, Art. 75 inc. 17:


“Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar
el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la per-
sonería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que
tradicionalmente ocupaban; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo
humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o em-
bargos.
Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intere-
ses que los afecten. (...)”

Convenio OIT Nº 169 Sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes, 1989
Artículo 1
1. El presente Convenio se aplica:
a. a los pueblos tribales en países independientes, cuyas condiciones sociales culturales y
económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos
total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial;
b. a los pueblos en países independientes, considerados indígenas por el hecho de descender
de poblaciones que habitaban en el país o en una región geográfica a la que pertenece el país
en la época de la conquista o la colonización o del establecimiento de las actuales fronteras
estatales y que, cualquiera que sea su situación jurídica, conserven todas sus propias institu-
ciones sociales, económicas, culturales y políticas, o parte de ellas.
2. La conciencia de su identidad o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para
determinar los grupos a los que se aplican las disposiciones del presente Convenio.
3. La utilización del término “pueblos” en este Convenio no deberá interpretarse en el sentido
de que tenga implicación alguna en lo que atañe a los derechos que pueda conferirse a dicho
término en el derecho internacional.
Artículo 2
1. Los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los
pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos
de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad.
2. Esta acción deberá incluir medidas:
a. que aseguren a los miembros de dichos pueblos gozar, en pie de igualdad, de los derechos y
oportunidades que la legislación nacional otorga a los demás miembros de la población;
b. que promuevan la plena efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales de
esos pueblos, respetando su identidad social y cultural, sus costumbres y tradiciones, y sus
instituciones;
c. que ayuden a los miembros de los pueblos interesados a eliminar las diferencias socioeco-
nómicas que puedan existir entre los miembros indígenas y los demás miembros de la comu-

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nidad nacional, de una manera compatible con sus aspiraciones y formas de vida.
Artículo 3
1. Los pueblos indígenas y tribales deberán gozar plenamente de los derechos humanos y
libertades fundamentales, sin obstáculos ni discriminación, Las disposiciones de este Conve-
nio se aplicarán sin discriminación a los hombres y mujeres de esos pueblos.
2. No deberá emplearse ninguna forma de fuerza o de coerción que viole los derechos huma-
nos y las libertades fundamentales de los pueblos interesados, incluidos los derechos conteni-
dos en el presente Convenio.
Artículo 4
1. Deberán adoptarse las medidas especiales que se precisen para salvaguardar las personas,
las instituciones, los bienes, el trabajo, las culturas y el medio ambiente de los pueblos intere-
sados.
2. Tales medidas especiales no deberán ser contrarias a los deseos expresados libremente por
los pueblos interesados.
3. El goce sin discriminación de los derechos generales de ciudadanía no deberá sufrir menos-
cabo alguno como consecuencia de tales medidas especiales. Artículo 5
Al aplicar las disposiciones del presente Convenio:
a. deberán reconocerse y protegerse los valores y prácticas sociales, culturales, religiosos y
espirituales propios de dichos pueblos y deberá tomarse debidamente en consideración la
índole de los problemas que se les plantean tanto colectiva como individualmente;
b. deberá respetarse la integridad de los valores, prácticos e instituciones de esos pueblos;
c. deberán adoptarse, con la participación y cooperación de los pueblos interesados, medidas
encaminadas a allanar las dificultades que experimenten dichos pueblos al afrontar nuevas
condiciones de vida y de trabajo.
Artículo 6
1. Al aplicar las disposiciones del presente Convenio, los gobiernos deberán:
a. consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a
través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o
administrativas susceptibles de afectarles directamente;
b. establecer los medios a través de los cuales los pueblos interesados puedan participar libre-
mente, por lo menos en la misma medida que otros sectores de la población, y a todos los nive-
les en la adopción de decisiones en instituciones electivas y organismos administrativos y de
otra índole responsables de políticas y programas que les conciernan;
c. establecer los medios para el pleno desarrollo de las instituciones e iniciativas de esos pue-
blos, y en los casos apropiados proporcionar los recursos necesarios para este fin.
2. Las consultas llevadas a cabo en aplicación de este Convenio deberán efectuarse de buena
fe y de una manera apropiada a las circunstancias, con la finalidad de llegar a un acuerdo o
lograr el consentimiento acerca de las medidas propuestas.
Artículo 7
1. Los pueblos interesados deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo
que atañe el proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias,

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instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de
controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural. Además,
dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y
programas de desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente.
2. El mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo y del nivel de salud y educación de
los pueblos interesados, con su participación y cooperación, deberá ser prioritario en los
planes de desarrollo económico global de las regiones donde habitan. Los proyectos especia-
les de desarrollo para estas regiones deberán también elaborarse de modo que promuevan
dicho mejoramiento.
3. Los gobiernos deberán velar por que, siempre que haya lugar, se efectúen estudios, en coo-
peración con los pueblos interesados, a fin de evaluar la incidencia social, espiritual y cultural
y sobre el medio ambiente que las actividades de desarrollo previstas pueden tener sobre esos
pueblos. Los resultados de estos estudios deberán ser considerados como criterios funda-
mentales para la ejecución de las actividades mencionadas.
4. Los gobiernos deberán tomar medidas, en cooperación con los pueblos interesados, para
proteger y preservar el medio ambiente de los territorios que habitan.
Artículo 8
1. Al aplicar la legislación nacional a los pueblos interesados deberán tomarse debidamente en
consideración sus costumbres o su derecho consuetudinario.
2. Dichos pueblos deberán tener el derecho de conservar sus costumbres e instituciones pro-
pias, siempre que éstas no sean incompatibles con los derechos fundamentales definidos por
el sistema jurídico nacional ni con los derechos humanos internacionalmente reconocidos.
Siempre que sea necesario, deberán establecerse procedimientos para solucionar los conflic-
tos que puedan surgir en la aplicación de este principio.
3. La aplicación de los párrafos 1 y 2 de este artículo no deberá impedir a los miembros de
dichos pueblos ejercer los derechos reconocidos a todos los ciudadanos del país y asumir las
obligaciones correspondientes.
Artículo 9
1. En la medida en que ello sea compatible con el sistema jurídico nacional y con los derechos
humanos internacionalmente reconocidos, deberán respetarse los métodos a los que los pue-
blos interesados ocurren tradicionalmente para la represión de los delitos cometidos por sus
miembros.
2. Las autoridades y los tribunales llamados a pronunciarse sobre cuestiones penales deberán
tener en cuenta las costumbres de dichos pueblos en la materia.
Artículo 10
1. Cuando se impongan sanciones penales previstas por la legislación general a miembros de
dichos pueblos deberán tenerse en cuenta sus características económicas, sociales y cultura-
les.
2. Deberá darse la preferencia a tipos de sanción distintos del encarcelamiento.
Artículo 11
La ley deberá prohibir y sancionar la imposición a miembros de los pueblos interesados de ser-

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vicios personales obligatorios de cualquier índole, remunerados o no, excepto en los casos
previstos por la ley para todos los ciudadanos.
Artículo 12
Los pueblos interesados deberán tener protección contra la violación de sus derechos, y poder
iniciar procedimientos legales, sea personalmente o bien por conducto de sus organismos
representativos, para asegurar el respeto efectivo de tales derechos. Deberán tomarse medi-
das para garantizar que los miembros de dichos pueblos puedan comprender y hacerse com-
prender en procedimientos legales, facilitándoles, si fuese necesario, intérpretes u otros
medios eficaces.

BIBLIOGRAFÍA

Constitución Nacional Argentina, Art. 75 inc. 17.


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1965.
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Küper, Wolfgang y López, Enrique. (1999). La educación intercultural bilingüe en América
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Humano 2004: La libertad cultural en el mundo diverso de hoy.
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Santiago, Chile: Diciembre. http://hdr.undp.org/reports/global/2004.pdf

Cómo citar este texto:


• Rosende, Silvana Gabriela (2016) “Unidad 9: La situación actual”. Seminario “Los pue-
blos originarios de nuestra nación”. Diplomatura Superior en Diversidad y educación. Azul
Ediciones, Burzaco.

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